miércoles, 12 de diciembre de 2018

Cómo calificar políticamente a Vox

Tradicionalmente la calificación política de una persona o de un partido político se realiza de forma sencilla planteando una única variable o una única escala graduada. El mejor ejemplo lo tenemos en los barómetros de opinión del CIS donde se pregunta por la autoclasificación del encuestado en una escala de cero a diez siendo cero "extrema izquierda" y diez "extrema derecha". Esta clasificación, que no se suele discutir, tiene muchas carencias, plantea muchas dificultades y su utilidad es más bien nula.


Para salvar los problemas de la dicotomía izquierda-derecha se usa en ocasiones el diagrama de Nolan. Este diagrama utiliza un eje cartesiano en el que por una parte tenemos una graduación individualismo-colectivismo y por la otra liberalismo-estatismo. La ubicación vectorial bivariable da lugar a cuatro grandes bloques que vendrían a ser:
  • Estatismo/colectivismo: resultado para quienes favorecen pocas libertades individuales y una economía que tiende a ser cerrada.
  • Liberalismo/colectivismo: opción para quienes defienden un estado pequeño, poco coercitivo en la economía y están a gusto con la costumbre y moral dominantes donde esperan que no haya sorpresas.
  • Individualismo/liberalismo: opción para quienes defienden un estado pequeño que deje la economía en manos de la sociedad y al mismo tiempo un amplio abanico de libertades personales y capacidad de elección del estilo de vida.
  • Individualismo/estatismo: resultado para aquellos que promueven un estado fuerte y protagónico en la economía y que sorprendentemente esperan que esto no les afecte a sus libertades personales.
Esta clasificación da más información que la escala unidimensional y ya tenemos ante nosotros los principales bloques políticos divididos según posiciones de libertad económica y de libertad personal. Así, tendríamos a los rojeras, los progres, los liberales y los anarquistas. Nótese que aunque las posiciones extremas siempre son las más graciosas lo normal en nuestro tiempo es que la inmensa mayoría de la población se ubique cerca del centro, con posiciones más o menos moderadas debido a que llevamos mucho tiempo sin pasar hambre.

Si nos vamos a Vox, que es de lo que toca hablar, parece que este partido estaría ubicado en el liberalismo-colectivismo (¡etiquetas confusas! ¡emoción!), es decir partidarios del liberalismo económico y defensores del tipo de sociedad de nuestros abuelos. Claro, el problema es que la sociedad de nuestros abuelos no tenía nuestro actual sistema económico así que las contradicciones están ahí y yo creo que a Vox le ocurrirá lo que a otros partidos conservadores: tendrán que adaptarse y claudicar ante los cambios sociales. A no ser que haya una guerra y la ganen. O bien adaptarse en la otra dirección y trocar su discurso económico liberal por uno más próximo a los parámetros proteccionistas y del nacionalismo económico como ya hacen sus homólogos europeos (el FN francés, por ejemplo, creo que no así de momento el FPÖ austríaco).
 
Existe un problema de base con este tipo de clasificación en España por varios motivos: en España casi nunca se habla de política, ningún partido plantea ningún cambio fuera de los consensos de la Transición, a lo sumo existe un seguidismo de la política comunitaria debido a la fragilidad de la sociedad civil. Fragilidad en el sentido de que la sociedad española no está organizada más allá del corporativismo de las asociaciones y gremios que viven en simbiosis con el poder político. Me cuesta encontrar un ejemplo de cambio político que haya partido de la sociedad civil.


Otro motivo, puede que más importante, nos diferencia de otros países y si no se tiene en cuenta para la clasificación política esta clasificación resulta inútil. Se trata de la cuestión territorial. Cualquier partido que quiera gobernar España tiene que definirse en este tema. Aquí tenemos a los partidarios del statu quo (otrora progresistas y ya hoy en una posición conservadora), quienes abogan por una reforma del sistema tanto en fiscalidad como en cierre competencial (¡hola!) y, ahora sí, la posición de Vox que es una enmienda a la totalidad del sistema territorial.

Tengo para mí que esta es la gran diferencia de Vox con el resto de partidos porque en el resto de temas Vox se mueve dentro de los consensos habituales (no plantean un cambio en el modelo económico y en lo social son conservadores no mucho más allá de una hoja parroquial). Ciertamente ya hay un partido que quiere el fin de los privilegios al País Vasco y Navarra pero Vox va más allá y pide la desaparición de las comunidades autónomas.

Con el tema territorial sobre la mesa y regresando al asunto de la clasificación, un estado unitario es una aspiración jacobina que en un sistema democrático consagraría la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos. Si usamos la terminología tradicional aquí Vox sería un partido de izquierdas. Esto nos sorprende porque en España, a diferencia del resto del planeta Tierra, al estado unitario se le considera "de derechas".

España no siempre fue una excepción en este tema. En el XIX cuando se empieza a plantear la cuestión territorial quienes pasan a plantear la descentralización política son las élites locales cuyos privilegios se vieron aminorados por la llegada de los funcionarios del estado. El sistema caciquil por el cual el señor local proveía al pueblo a cambio de no perder su posición de poder se vio afectado por las nuevas escuelas, los postes de telégrafos y el cuartelillo de la Guardia Civil.

No podemos olvidar que entre los movimientos más importantes que defienden cierta forma de autogobierno regional tenemos a la burguesía catalana y al carlismo. A este tipo de movimientos se les añade en las dos últimas décadas del XIX otro tipo de movimientos relacionados con el etnicismo y el racismo, donde situamos tanto el origen del PNV como del nacionalismo gallego.

¿Entonces qué pasó? Pues que hubo una guerra en la que los separatistas se equivocaron de bando. Aun así hay que decir que hubo importantes excepciones y no me refiero a cuando el PNV buscó con fruición el pene de Adolfo Hitler sino a los mecenas del ejército de Franco entre quienes se encontraban nacionalistas catalanes de la Lliga. Colocados a partir del "contubernio de Munich" en la oposición al franquismo, al nacionalismo se le permite participar en la Transición y a partir de ahí es una historia conocida.

Tener una posición maximalista en política es un caramelito: cuanto mayor el órdago mayor convicción se transmite. A esto se le suma el discurso antiélites, pérdida de dinero relativa de las viejas clases medias y el amarillismo en los medios de comunicación. Y en el caso concreto de España además tenemos a gente que trabaja activamente para darles de comer a los de Vox: esa gente que trata de incorporar al sistema a los violentos golpistas que buscan la guerra civil.

Al final te pueden gustar más o menos pero es comprensible que cuando no sabemos cómo funciona el estado (recordad lo que dije antes: en España casi nunca se habla de política) y aparece un tipo que dice que esto lo arregla de forma muy sencilla, la gente tiende a creer al tipo y a desconfiar de ese lento y burocrático estado cuya respuesta es proporcional, poco testicular y que por definición no puede contentar a todos (es lo que tiene el estado democrático: gobernar para gente muy diferente siempre enfada a alguien).

Extrema derecha


Respecto al epíteto "extrema derecha" poco hay que comentar. En Alemania, que desde hace tiempo se preocupan por este tema (me pregunto por qué será), el Tribunal Federal Constitucional tiene una doctrina en la que distingue entre "extremismo" y "radicalismo". El radicalismo comprende a aquellos partidos que se oponen a la Constitución y más allá de esta a los principios que ésta promueve: derecho a la vida, al libre desarrollo, la soberanía popular, la separación de poderes, la responsabilidad del gobierno, la legalidad de la administración, la independencia de los tribunales, el principio multipartidista, la libertad de afiliación y el derecho a oponerse al gobierno. Por su parte el extremismo sería lo mismo pero con la posibilidad de afectar a la Constitución y a alguno de estos valores. Así, en Alemania hay partidos neonazis o comunistas que se toleran porque no son extremistas sino radicales.

En el caso de Vox se puede decir que se oponen al derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones del artículo segundo de la Constitución Española pero son incapaces de afectar este derecho y por lo tanto serían radicales, no extremistas como esa gente que deroga de facto la Constitución en un parlamento regional y unilateral e ilegalmente trata de sustituir el poder legítimo por una algarada.

Luego está lo de "fascistas", que se comenta solo: el fascismo es una ideología política de culto al estado que nace en Italia tras el desencanto de la Primera Guerra Mundial y que se caracteriza principalmente por el uso de la violencia en política o por motivos políticos. Lo más parecido al fascismo que tenemos en España está en muchos pueblos vascos y catalanes donde se emplea la violencia implícita o explícitamente por motivos políticos.  Luego hay otro tipo de violencia en política que puede darse en una huelga o en una protesta-botellón de estudiantes con tiempo libre que dudo que se pueda calificar de fascismo más allá del sentido coloquial de la palabra como sinónimo de tonto.


Un término que sí puede dar más que hablar es el de "populista". Como comenté antes a Vox le falta la parte del antiliberalismo económico para ser considerado completamente un partido nacionalpopulista como el FN francés. Yo creo que es muy posible que vayan inclinándose hacia esa opción ya que es dificil ver cómo los españoles pueden "ir primero" y sus productos no. Creo que aquí se halla una contradicción fundamental dispuesta a ser usada por quienes se les quieran oponer, si es que alguien quiere, claro, porque se vive muy bien en política con un malo oficial al que señalar.

Por último, el gran tema tapado de Vox que es el de la Unión Europea. Desde hace tiempo los filósofos que apoyan a la Fundación para la Defensa de la Nación Española (fundación de la que creo que es patrono Santiago Abascal) vienen defendiendo la tesis de Gustavo Bueno de "España frente a Europa" que viene a decir que la desaparición de la nación española no solo es un proceso interno de separación o partición sino también externo de disolución. Aquí Vox podría distinguirse también del resto de partidos que defienden el consenso unión-europeísta, consenso que para mí es la muestra más evidente del bajísimo nivel político que existe en España.

Por carambola y viniendo de otras coordenadas Vox en la cuestión de la integración europea acabaría al lado de partidos etnicistas, nacionalpopulistas, putinistas y demás. Aunque este será un asunto a discutir el año próximo en el que hay elecciones al parlamento europeo, elecciones que en España son especialmente graciosas porque nadie sabe qué es ni cómo funciona la Unión Europea, los políticos en campaña hablan de temas de la tele de aquí y la gente vota por el que le cae mejor y confía en que las cosas sigan funcionando en automático.



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