martes, 14 de mayo de 2019

Divagación sobre la excepcionalidad de Occidente

Desde la estepa kirguisa hasta el desierto de Libia una frontera que no aparece en los mapas se levantó hace miles de años. Dejando a un lado el lejano oriente, esta frontera sigilosa dividió y sigue dividiendo a gran parte de la humanidad.

Estas dos humanidades durante muchos siglos han estado chocando en una especie de empate técnico antropocénico hasta que la Edad Contemporánea firmó la victoria de la parte occidental. Y aun con esta victoria aparece una resistencia por ambos lados a que esta frontera termine de desaparecer.

"Nunca digas nunca jamás" (1983).
Este es un tema clásico ya en las discusiones de la dicotomía Este-Oeste: se trata del famoso choque de civilizaciones y es un pastelito para que deterministas y esencialistas pongan a prueba nuestra paciencia con sus casualidades elevadas a leyes históricas un tanto improvisadas.

Pero es curioso cómo aunque nadie haya dibujado una línea en el mapa la humanidad sí reconoce que ahí hay una especie de barrera. Varias teorías se han expuesto para explicar esta división: instituciones, libertad personal, economía y religión. Hay una teoría más que no he visto en muchas partes: la forma de hacer la guerra.

La forma en que una nación hace la guerra tiene mucho que ver con su economía, su sociedad y su sistema político. Podría decirse que el arte de la guerra es una continuación o una faceta más de la vida de un pueblo. Quizás la forma más directa de comunicarse con otras naciones. De esto creo que ya hablé en otra ocasión pero como es un tema que nos incumbe a todos con independencia del momento y lugar nunca está de más regresar a él.

El arte de la guerra en occidente se distingue por la búsqueda de la gran batalla: concentrar toda la fuerza en un punto y golpear hasta quebrar al enemigo. Para ello se ha confiado a la fiel infantería. En oriente son más taimados. La humanidad vecina hace uso del subterfugio y la velocidad, su mejor combatiente es un soldado móvil, montado que hace un gran uso del arma a distancia. Rodear, copar, cansar, evitar, volver a atacar y así hasta derrotar por agotamiento al enemigo. Una táctica que tiene mucho sentido en la gran estepa y en los desiertos.

"No temas, es tan solo tu sombra".
De ahí que en Gaugamela, una de las batallas decisivas de este choque secular, oriente perdiera por inclinarse a adoptar la forma de combate de occidente. Pero oriente ganó también varias veces en territorio enemigo: las dos incursiones de los pueblos esteparios tuvieron mucho éxito porque fueron acompañadas de un tratamiento extraño del conquistado. La capacidad de elegir muerte o vasallaje en un mundo particularista y dividido dejaba poca opción.

A partir de la Edad Moderna y la extensión del uso del arma de fuego parece que este empate técnico empieza a derrumbarse. El momento de máxima extensión en Europa del Imperio Otomano lo señalamos en el asedio de Viena de 1683 y ahí oriente pierde e inicia su lenta retirada hasta nuestros días.

Ah, amigos, pero al decir esto aparece un problema que los más sagaces ya han detectado. El arma de fuego también estaba disponible para el oriental. ¿Por qué el occidental la usó mejor? En realidad no la usó mejor. Los turcos durante el XVI tuvieron la mejor artillería y otras partes del mundo que no eran Europa empezaron a producir de forma masiva armas de fuego. Tampoco hay ninguna razón biológica para que el occidental tenga mejor puntería que el oriental. De hecho, hasta el "rifling" de los mosquetes en el XIX la puntería nunca fue un factor de batalla (por eso las apretadas líneas de tiradores en la Edad Moderna, para poder darle a "algo").

Tu regere imperio fluctus, Hispane memento.
A partir del XVII hay un cambio que acompaña al uso masivo del arma de fuego. Por ejemplo, en Europa se inventa la tolerancia religiosa y los barcos ya circunnavegan el mundo. Esto no lo hacen otros*. La afluencia de capital reluciente debido al contacto con la masiva hiperpotencia china relega a oriente a un segundo plano. A partir de entonces los enfrentamientos occidente-oriente tienen un denominador común: occidente puede reponerse.

O sea, a partir de entonces occidente todavía combate buscando la victoria decisiva en la gran batalla pero esta vez si la pierde puede volver al ring. Oriente es incapaz de hacer eso. Desde Tartaristán hasta Omán la Edad Moderna es una época de retroceso e introspección, dominados políticamente por la Otomanía, los pueblos musulmanes** dejan de expandirse y recordemos que los imperios son como las bicicletas, en cuanto dejas de pedalear te caes. La conquista rusa de los kanatos de la estepa póntica, las revueltas en los Balcanes, la caída del imperio de piratería de la costa sur del Mediterráneo... Cuando llega la Primera Guerra Mundial los turcos defienden el mar de Marmara con barcos de madera y las aletargadas ciudades árabes muestran poco interés por un gobierno corrupto que roza la blasfemia.

Una última cuestión sobre la que recomiendo no pensar mucho: la historia nunca se acaba. Ojo, partimos de una buena base para mantener nuestra hegemonía pero la capacidad del ser humano para cambiar su universo es siempre sorprendente. Además, la idea de "mantener" la hegemonía es como el comienzo de una derrota (¿veis cómo no queremos pensar en ello?).


*Esto secretamente es muy importante y tanto seguidores como detractores de la excepcionalidad europea nunca le dan la importancia que merece. No apuntamos mejor, no somos más fuertes, no somos más listos, no tenemos más recursos minerales, etc. Hicimos unas cosas y somos resultado de esa historia, de la historia. 
**Empleo "musulmanes" como sinónimo de "los pueblos de los que hablo", la religión musulmana tiene poco que ver con este asunto, el Imperio Aqueménida era zoroastra y fue la hiperpotencia mundial en el VI a.C. En el XVI pocos reinos europeos más "occidentales", avanzados y tolerantes había que el musulmán Imperio Otomano.


lunes, 29 de abril de 2019

Sobre el resultado de las elecciones del 28 de abril de 2019

Felicitémonos por sobrevivir a unas nuevas elecciones generales sin un excesivo derramamiento de sangre ni lamentar muchas bajas. Unas elecciones las del 28 de abril de 2019 que forman parte de este ciclo de la vida política española que todavía está por ver si comenzó con el golpe del 11 de marzo de 2004 o con el golpe de la crisis económica de 2008. Falta que se pose el polvo que levantan los caballos para alcanzar la nitidez que aporta la perspectiva del tiempo y situarnos.

Una clave del momento político sería la ruptura del turnismo. Una falsa ruptura porque el multipartidismo tapa la existencia de dos bloques que son los dos bloques de siempre. Por un lado tendríamos a la izquierda reaccionaria (campos de golf públicos, subvenciones a los coches eléctricos, meter a la gente en cajitas mentales), la extrema derecha realmente existente (a cinco minutos de abrir zoológicos de seres humanos) y facciones de izquierda divagante ("los derechos de los peces veganos"). Por otro lado tenemos a los xenófilos extremistas ("todo lo que no es malo es bueno", europeísmo como ideología), retardantes de la nostalgia ("¡viva antes!") y el tradicional partido de los pensionistas.


Un análisis rápido de los resultados tomando estos bloques nos da un empate en torno al 43%. El restante 14% se difumina entre diversas bandas que están peligrosamente próximas a ser competencia de la Guardia Civil.

Ahora corre la inmediatez de conocer cómo logrará el PSOE vencedor de las elecciones formar gobierno o cómo se va a plantear el sacar adelante su programa legislativo. 123 escaños hace no mucho tiempo sería un malísimo resultado para el partido vencedor, hoy es la repanocha. En esta época que es un monumento a lo efímero creo importante no perder la perspectiva. El PSOE ha sido premiado pero el premio es una caja con interrogantes a la que si acercas el oído suena "tic, tac". Con un mes hasta las elecciones regionales, locales y europeas nada se moverá hasta inicios de verano. Con lo que las votaciones de investidura es posible que no lleguen antes de septiembre. No sería demasiado raro que los últimos presupuestos del PP se prorrogaran un segundo año.

Un análisis más detenido de los resultados nos da más información y al mismo tiempo nos hace fruncir el ceño.

Efectivamente el bloque de la derecha ha ganado en votos en muchas provincias donde ha obtenido menos escaños que el bloque reaccionario. Esto ha vuelto loca a mucha gente que anda hoy chocándose contra las paredes o haciendo aspavientos como los masillas de los Power Rangers.


Pero la ley electoral es la misma para todos. Aquella fantasía del PP como casa común de la derecha ha saltado por los aires y la situación de este bloque yo creo que se ha clarificado y que eso es positivo. ¿Es realista pensar que los programas de Ciudadanos y Vox son intercambiables? ¿Tiene sentido decir que defienden el mismo proyecto de país? Parece que no. Asumir la estrategia de los reaccionarios que identifican a toda la derecha como si fueran exactamente lo mismo es absurdo. Sí, ciertamente existe un bloque de derechas porque algo tienen en común. Ese algo también lo deberían de compartir con alguien en la izquierda y este punto es la principal anomalía de nuestro sistema político: reconocer la soberanía nacional y la igualdad ante la ley.

Continuando nuestro vuelo rasante sobre números y porcentajes hay otras cosas que nos pueden llamar la atención. Ahí está la gran diferencia en el comportamiento electoral dependiendo de qué elecciones se traten. Que en Galicia el PSOE sea el partido más votado llama mucho la atención. El último candidato del PSOE gallego que conocí se llamaba Paco Vázquez. Creo que se metió a arzobispo o algo.


Luego tenemos el que puede ser el mayor problema de nuestra democracia: la doble victoria nazi en Cataluña y el País Vasco es algo que debería obligar a sentarse a alguna gente. No es admisible que quien hace homenajes a terroristas y quien organiza golpes de estado sean vistos como interlocutores válidos por el partido que ganó las elecciones. Si en estas regiones no se dan las condiciones para garantizar la limpieza del proceso el proceso debe anularse hasta resolver el problema. Ahora bien, puede que el proceso sea limpio y en ese caso la gente decida libremente votar a los medidores de cráneos. En ese caso las medidas a tomar son diferentes y pasan por no presentar a trajes vacíos, por hacer amplias coaliciones y por tratar de ayudar a la extensión de la democracia desde fuera todo lo posible usando para ello reformas legislativas y administrativas.

Ahora que parece que los famosos que salen en la tele se han enterado que tenemos un problema demográfico del copón es curiosa la atención que se ha prestado a la España interior. En las dos Castillas la derecha ha arrasado en votos a la izquierda pese a que finalmente en lo que cuenta ha obtenido la victoria el PSOE. La excelente noticia es que los tercermundistas se quedan sin representación.


Igualmente es importante mirar el resultado en la tercera Castilla que es la Comunidad de Madrid donde nuevamente gana en votos que no en escaños la derecha y donde Ciudadanos sobrepasa al Partido Popular. Estos dos partidos han quedado prácticamente empatados a nivel nacional pero este adelantamiento en Madrid en un contexto de gran subida para los naranjas y debacle para los azules hace que nos preguntemos quién debe ser la alternativa al PSOE. Importante esperar hasta el próximo 26 de mayo cuando el PP gracias a una mayor implantación por el territorio pueda acabar de clarificar esta pequeña pugna entre los dos partidos.

Y como tengo el público que tengo no puedo pasar por alto el reestreno de la extrema derecha en el Congreso donde esa Alianza Popular del Manolo Fraga de 1979 entra a golpe de memes en el palacio de la carrera de San Jerónimo. Con sus grandes propuestas como "hacer lo que ya se está haciendo pero GRITANDO" o ponerle adjetivos a las cosas han obtenido un resultado menor que el pronosticado en los sondeos pero como toda facción populista ahora va a ser muy complicado sacarlos de ahí.

En fin, un mes por delante en el que no se moverá nada. No creo que el pseudoRivera dimita del PP ni que ZP2 descuelgue el teléfono. En un mes tampoco cambiará mucho la cosa pero en algún momento habrá que finiquitar este extraño periodo de excepcionalidad política. A ello contribuirá el desenlace del juicio del golpe de Estado y la mayor o menor claridad del partido del gobierno sobre si España debe o no existir.