martes, 15 de mayo de 2018

Nacionalismo ante el espejo

Gracias al nuevo presidente regional catalán creo que ya estamos en disposición de despegar la pegatina de la palabra "cultura" y dejar que airee la palabra "raza" que eufemísticamente ocultaba pues el origen de todo nacionalismo fragmentario de España es deudor de una época anterior a Auschwitz en la que el nacionalismo era una cuestión racial.

Caído el maquillaje cabe preguntarnos qué está fallando para que un señor que habla de "raza superior" ostente un cargo público de tanta importancia. No me refiero al dudoso voto del parlamento catalán (gente fugada de la justicia que vota a distancia) ni a los geológicos tiempos que maneja el inquilino de la Moncloa sino a algo más complicado que surge del fango mental que inunda a una porción nada despreciable de nuestra sociedad.

El problema del nacionalismo fragmentario desborda el ámbito de lo político como hemos visto en el golpe de estado de septiembre-octubre de 2017 y en los muertos que dejan sus bandas terroristas. Con esto quiero decir que no se trata de un problema exclusivamente político como el que puede darse con la descentralización de los impuestos o el nivel de integración europea. Estos son asuntos políticos que pueden suscitar encendidos debates entre posiciones opuestas (bueno, en lo de Europa en realidad no existe de momento posición opuesta al consenso). El nacionalismo racista nos presenta un asunto metapolítico pues no plantea un tema dentro del ámbito de lo posible sino que pretende volcar la mesa.

La incompatibilidad de las bases últimas de lo que conforma un estado en nuestra época y lugar con los objetivos del nacionalismo racista es total. El nacionalismo racista del que hace gala el presidente de la Generalidad catalana o la vieja presidenta del parlamento regional catalán (quien pidió a la líder de la oposición democrática que "volviera" a Cádiz, pidió disculpas y ahora nuevamente le ha pedido que se vaya) no tiene lugar en nuestro modo y costumbre política. Por decirlo suave pero nítidamente, esto no es asunto de ningún parlamento ni comisión sino de la Guardia Civil (ojo, no de la Policía Nacional pues aquí se trata de la defensa de la soberanía y de la integridad territorial).

Más allá del punto de vista del orden público (asunto sobre el que no tengo mucho que añadir igual que no comento los dispositivos antiterroristas o las operaciones antidroga) está lo que decía del fango mental.

Nos lo hemos buscado y lo seguimos buscando.

Pongo un ejemplo. Don Antonio Sánchez Moguel fue un arqueólogo e historiador asidonense que a su ingreso en la Real Academia de Historia (1888) dedicó su discurso a destruir la base teórica del regionalismo (el nacionalismo fragmentario de la época). Tiene varias obras publicadas y algunos descubrimientos de relativa importancia. Como curiosidad diré que dirigió la tesis de Unamuno. Bien, este señor cuenta en toda España con una calle en Medina-Sidonia (claro, asidonense como fue). Por otro lado es trabajo inútil contar las cincuentenas de calles, plazas, institutos, fundaciones, premios y certámenes que tienen los Castelao, Prat de la Riba, Arana, etc (por mencionar nombres conocidos, que perfectamente nos podemos ir a los Murguía, Cuevillas y Vilar Ponte que son personajes profundamente mediocres pero tratados como próceres y padres de la patria, etc).

Baila esto.
Esto que denuncio no es el resultado de ninguna conspiración hermética por parte de logias ocultas sino de la absoluta dejadez y haraganería de quienes se supone que nos tienen que defender. Se dejó hacer y por el camino aguantamos bromas. Cerrados círculos del mundo de la "defensa de la cultura" (es decir, de la defensa de la raza) pasaron a controlar todo lo que tiene que ver con la historia regional, la literatura de las lenguas cooficiales e incluso llegando a cambiar la toponimia y los políticos (¡incluso los que dicen estar en contra de esto!) diciendo amén porque claro, es costoso ser el aguafiestas que dice que los del terruño no están tocados por la mano de Dios.


Véase por ejemplo la historia canónica y oficial de Galicia que yo estudié y que siguen nuevos niños estudiando en el colegio. Casi 30 años de gobierno del PP aquí en Galicia y continúa el meme de la "doma y castración", a noite da Frouxeira, los siglos oscuros y ese nuevo amanecer de esperanza nacional que fue el Resurgimiento. ¡Ay del que se salga de estas líneas esbozadas por Murguía y popularizadas por Castelao!

Curiosa paradoja la que se produce con el PP y con el franquismo: dejan hacer. Es como si ignoraran el poder que otorga la conformación del sustrato político. Y menciono el franquismo pues tras los años del hambre, a comienzos de los cincuenta, los que estaban antes creando el espíritu de la raza retomaron la labor (ciertamente estuvo prohibida su actividad política pero no así la editorial ni académica). ¿Es esto consecuencia de la dejadez del conservadurismo hacia la academia, una dejadez que quizá tenga su origen en el desprecio a la Enciclopedia? No lo sé pero dejo esto apuntado como línea de investigación.

Pues bien, en esta historia canónica que sobre todo se da en clases de lengua gallega y que supongo ocurre lo mismo en otras regiones donde ya puedes llamar a tu hijo "Pureza racial" o "Adolf" hay un detalle ejemplar de esto que identifico con un problema prepolítico. Al hablar de los autores del Resurgimiento jamás se mencionan autores que se oponían políticamente a estos. Simplemente no existen. Claro, esta damnatio memoriae es necesaria porque si no el relato se cae. Tuvieron que pasar muchos años para que yo llegara por ejemplo a Leopoldo Pedreira que tiene obras donde pone a parir a sus contemporáneos (Pondal, etc. por cierto, todos se conocían entre ellos). Pero uno pasa por la enseñanza asumiendo un relato que piensa que es verdadero porque está en el colegio y años después ese relato conforma un sustrato. No me refiero a la fabricación de nacionalistas en el colegio, es algo más sutil. Es una convicción al margen de la política. Es algo sociológico. La convicción de que existen lugares mentales comunes.

Mapa etnográfico de Europa (1855).
Y tan lenta como inexorablemente aumenta el nivel de fango.

Los lugares mentales comunes crean lazos invisibles de lealtad. Hasta el tipo más antinacionalista, en caso de carecer de cierta defensa intelectual, asumirá como propios paisajes mentales* que responden al objetivo nacionalista (el objetivo final es la fragmentación de España y, si les dejamos, Auschwitz). Vuelvo a preguntar viendo quién es responsable político de la educación en Galicia: ¿desprecio antienciclopedista o acción enemiga? La respuesta no es sencilla pues las señales contradictorias que emite el PP gallego son numerosas.

*Un ejemplo de paisaje mental es cuando una periodista "no nacionalista" echa en cara a un candidato en unas elecciones generales que su partido no tenga propuestas "para Galicia" cuando ese partido llevaba en su programa propuestas sobre empleo, autónomos, pensiones, educación, etc. Claro, no mencionaba expresamente a Galicia y le tuvo que echar la bronca. El candidato, por cierto, espero que esté picando coltan en el Congo.

Podría aclarar que no se trata aquí de que un relato gane a otro pues los relatos no tienen que ganar sino enfrentarse (en general yo no soy amigo de censurar la imbecilidad ya que ésta puede tener una sana función antibiótica).

Nacionalismo Comparado

Regresando al asunto del racismo que encontramos en el origen de todos los nacionalismos fragmentarios de España y que, olvidado Auschwitz, parece que no pasa nada por que se vuelva a poner de moda (el presidente de una comunidad autónoma habla con insistencia de una "raza superior", esto hay que denunciarlo constantemente hasta lograr el ostracismo de ese personaje), hay algo que está poco estudiado y que llamaré Nacionalismo Comparado.

Para los racistas el enemigo siempre es España, el español y el traidor interno por "aliarse con España" (estos son siempre los primeros que matan cuando les dejan. Yo ya sé que lo llevo claro). Sin embargo nunca se les confronta con la óptica de otro nacionalismo separatista. Cuando en el nacionalismo gallego se sustituye el enemigo castellano por el español (años 1920), ahí el enemigo español de rasgos semitas, bereberes y africanos está incluyendo a los catalanes. El nacionalismo catalán por su parte, detecta rasgos semitas y africanos más allá del Ebro, es decir, incluye a Galicia.

Razas europea y africana según el nacionalismo gallego (por ejemplo, Murguía).

Razas africana y europea según el nacionalismo catalán (por ejemplo, Gener).

¿En qué quedamos?

Por cierto, en estas distinciones raciales (siempre la contraposición África-Europa, semita-ario o nórdico) llega a haber una que tampoco contarán en la escuela a los niños gallegos pero que me llama la atención porque da la medida de lo reventados de la cabeza que estaban los padres de la patria: la distinción que hace Vicente Risco de los pueblos según el desayuno que toman. Dice Risco en Leria que los pueblos que desayunan café con leche son decadentes y los que desayunan "cualquier cosa" tienen toda la vida por delante. Vicente Risco, al que le perdonan su germanofilia de los simpáticos años 30 y 40 porque al fin y al cabo fue un "fornecedor da cultura galega" y eso ya da bula para tomarte el té con el carnicero de Buchenwald.

Dentro del Nacionalismo Comparado hasta podemos confrontar a diferentes autores que juegan en el mismo equipo. Para Vilar Ponte por ejemplo, las gallegas son rubias pero para Alfredo Brañas son morenas (eso sí, para los dos son de raza celta-germana).

Sacar a la luz estas cosas tiene un contrargumento muy fácil que puedo adelantar: el presentismo de denunciar un racismo que antes de Auschwitz no estaba mal considerado. Sí, conozco ese argumento. El problema es que es falso. Ya en aquella época el etnicismo era denunciado. Por ejemplo, Sánchez Moguel se reía de la capacidad de Murguía de distinguir razas mirando a los ojos (Murguía defendía que dentro de Galicia existían dos razas de gallegos, la celta y la romana).

¿Por qué repasar los textos y autores clásicos del nacionalismo en todo su esplendor? 

En primer lugar por aquello de disponer de herramientas intelectuales para la autodefensa: "tú ídolo que crees de oro en realidad es de barro". En segundo lugar porque es la base del sustrato actual: hoy en los medios nacionalistas esa historia inventada de Galicia es la que se sigue reproduciendo. En tercer lugar porque el mundo de la verdad es mejor que el de la mentira: ocultar lo que no nos gusta o no se pliega a nuestro relato cuando paseamos por la historia es caminar con un ojo tapado. Y por último, relacionado con el anterior punto, porque solo con la verdad que produce la contraposición de argumentos e ideas podemos ser libres para elegir lo que nos conviene.


miércoles, 9 de mayo de 2018

El mito de la eutanasia

Se aproxima el debate en el Congreso sobre la eutanasia y la pereza que provoca es infinita. Ni siquiera sé por qué hay que hacer un debate cuando todo "está debatido". Ahorrémonos lo embarazoso de ver desfilar mito y superstición por la cámara. Es que solo de pensarlo ya me está dando vergüenza. "Muerte digna" pero para quién: para el que matan o para los que miran. Eutanasia es "buena muerte", ¿buena para quién? ¿buena en qué sentido? Asimismo la mera idea de muerte va a deambular como un monigote entre las bancadas de sus señorías. ¿Sabemos qué es la muerte? ¿Tenemos una conclusión final sobre el significado de esta idea? Me temo que no pero sus señorías actuarán como que sí.


Eu-tanasia. "Buena muerte" o "dulce muerte". Creo importante que averigüemos para quién es buena. La primera vez que aparece esta palabra es en la Vida de los doce césares de Suetonio Tranquilo. Suetonio nos comenta a través del océano del tiempo que a Octavio le preocupaba morir de forma rápida e indolora. El bereber nos dice en el libro que ese era el tipo de muerte que deseaba para sus amigos y que la palabra que usaba era una composición griega: eutanasia (los romanos eran mucho de tomar préstamos griegos igual que nosotros lo hacemos con los romanos, por eso nos sentimos tan identificados con ellos. Por eso y por los embotellamientos de tráfico que eran un problema cotidiano en el mundo romano). También sabemos que en el momento de morir a sus allegados les preguntó en griego si había representado bien la farsa de la vida y que si era así aplaudieran (como solía hacerse en el teatro si la obra gustaba. Costumbre griega, por cierto).

Ya aquí en esta primera aparición de la eutanasia se nos presentan numerosos problemas de interpretación. La eutanasia bien puede ser que te aplaudan en el momento de morir por haber tenido una buena vida. Incluso que te recuerden y te hagan funerales (ya no digamos estatuas y templos) sería el homenaje a la buena vida que estaría ligada a la buena muerte del término "eutanasia". Sin embargo el muerto ya no disfruta de esos homenajes. La eutanasia es para los demás.

Inmediatamente puedo ligar esto con el confuso concepto de "muerte digna". ¿Dignidad para quién? ¿Para el que muere? Ya seas cartesiano o cristiano (o animista) un cuerpo sin vida es un saco de patatas (porque no tiene alma). ¿Qué dignidad hay en un cadáver? Ninguna. La dignidad es siempre para los demás. Curiosamente en España tenemos una tradicional distinción de la dignidad en la muerte: el garrote noble y el garrote vil. En el momento de ser ejecutado no siempre se otorgaba la misma dignidad (trato) al reo.

Como con Octavio que pedía que le aplaudieran si la farsa había sido buena, con nuestros métodos tradicionales de ejecución ocurre algo parecido: se trata de una representación. La diferencia de "dignidad" dependía en origen de la cuna del reo: a los nobles se les llevaba al cadalso a caballo y morían por decapitación por espada. Los villanos (o plebeyos) no tenían caballo y se les mataba de un garrotazo (¡o de varios! Curiosidad: el nombre "garrote" se mantuvo posteriormente para designar otros métodos de ejecución: estrangulamiento, trepanación, etc). En cierto sentido podemos decir que el garrote noble era un caso de eutanasia: se representaba públicamente el espectáculo de la muerte. La representación podía ser buena para el público, dudo que alguna vez lo fuera para los que mueren.

—¿Qué tal la ejecución pública de hoy?
—Estuvo bien. Me gustó.
—Ah, entonces fue una eutanasia.

No hay mayor liberación que la negación de la predestinación. Abajo pues el paganismo y el luteranismo. :D
La otra pata del término "eutanasia" es la de "muerte". Parece que todos tenemos muy claro lo que es la muerte porque no pensamos mucho en ello pero en realidad se trata de un concpeto muy complicado, con muchas aristas. Como aquí se trata del ámbito político habría que hablar de la muerte civil: proceso por el que una persona deja legalmente de ser persona (ya sea porque desaparece o porque se transforma en otra cosa, por ejemplo un cadáver). El problema es que para determinar la muerte civil de una persona solemos acudir a la muerte biológica y la muerte biológica es mucho más elástica que la exigencia civil. Respecto a la ley solo caben dos opciones: vivo o muerto. Respecto a la medicina la muerte es un proceso múltiple, inexacto y con un margen temporal. Estamos intentando meter el triángulo en el agujero del cuadrado.

La vida de un ser humano sería imposible sin los millones de bacterias que aloja en sus tripas y con las que tiene una relación simbiótica. Ahora bien, se nos puede considerar muertos aunque esas bacterias sigan vivas. Se nos puede considerar muertos aunque millones de nuestras células sigan vivas. Se nos puede considerar muertos aunque respiremos (muerte cerebral). Es más, se nos considera que somos nosotros mismos aunque hayamos sido trasplantados o aunque estemos amputados (para que veamos que la definición de persona ya es un problema y no hay que ir tan lejos).

Pero la ley no entiende de estas cosas y exige una respuesta binaria: vivo o muerto. Y en nuestro contexto de la eutanasia se trata de determinar no solo la muerte de una persona sino su buena muerte (la bien representada, la que deja en buen lugar a la sociedad, la que colma el narcisismo, la que sacia el egoísmo de los vivos, la que hace honor a la castiza expresión "el muerto al hoyo y el vivo al bollo"). En puridad se trataría de hacer coincidir la muerte civil con la muerte biológica, cosa que actualmente creo que es imposible (o es posible en las actuales circunstancias pero tal como se plantea me parece una hechicería confusa y oscura: la persona que abandona el país y no vuelve estaría muerta a todos los efectos legales. No tiene mucho sentido este desarrollo pero lo digo para que conste lo absurdo de la cuestión).


Al margen de lo que suceda en la habitación de un hospital con la puerta cerrada, en España está despenalizada la eutanasia pasiva (lo que se llama "documento de instrucciones previas" o "de voluntades anticipadas" por los que gente sin conocimientos médicos le puede decir a los médicos cómo quieren ser tratados, una cosa que viene muy bien cuando hay que matar a ancianos y personas sin recursos intelectuales que suelen coincidir con los que tienen escasos recursos económicos), esto es, la práctica que mata per accidens (como las bombas en las guerras actuales: tu intención no es matar civiles sino ganar la guerra pero acabas matando civiles per accidens) y está perseguida la eutanasia activa (si alguien se entera, claro) y lo que se promueve hoy sería la despenalización de esta última. En realidad podemos pasarnos la vida haciéndonos trampas al solitario: la distinción entre estos dos tipos de eutanasia es funambulismo moral (y jurídico: a la hora de juzgar un tratamiento médico entra en consideración la intención del doctor cosa que en otras partes del CP no se tiene en cuenta porque lo que cuenta son las consecuencias de los actos pero aquí patatas).

El caso es que la despenalización de la eutanasia activa (cosa que ya existe para seres humanos en estado embrionario y seres humanos que cierran la puerta de la habitación) es el primer paso en un camino que nos lleva a un lugar muy oscuro. He comentado de pasada lo complicado que es definir la persona, la muerte y lo que es bueno. Esto solo nos traerá problemas porque estos conceptos se pueden ir modificando según las modas futuras. ¿Y si vamos a otras definiciones de persona? ¿Y si la tecnología avanza? ¿Y si los jueces acaban juzgando en función de la popularidad del caso como desean todos los idiotas del país tal como sucede con el célebre juicio de la violacion de los San Fermines? Yo no quiero que nadie tenga ese poder.

Un conocido argumento contra la pena de muerte (estoy en contra de la pena de muerte pero a mí particularmente no me atrae este blandengue argumento) es que cabe la posibilidad de matar a un inocente y la muerte es irreversible. Sin embargo no se emplea aquí este argumento con la eutanasia activa. Es decir, en el caso de la pena capital nos podemos equivocar pero en el de la eutanasia activa no. ¿Por qué? La respuesta que imagino es que en la eutanasia activa hay un deseo expresado por parte del moribundo. Ah, pues si esa persona no se equivoca esperad un momento antes de matarla y que me diga los números de la lotería.

Mejora la cosa con aquello de "que decidan los parientes más cercanos". Esos parientes no solo son igual de falibles que el moribundo sino que hay casos en los que existe el odio puro dentro de la familia pero la ley cae igualmente como una losa. Pues que decida un juez. Ok, volvemos a los argumentos contra la pena de muerte.

Aunque de todo lo que se escucha el argumento que más me gusta (#ironía) es aquel que dice que uno "es dueño de su propia vida". Esta parida es muy propia de nuestro tiempo. Confundiendo el modo de discurrir de la vida con la condición de ser un ser vivo. En otras palabras, haciendo la equivalencia entre hacerse un tatuaje y cortarse las venas como si fueran lo mismo. "Soy dueño de mi mismo" es el narcisismo químicamente puro. Qué queréis que os diga, yo defiendo el usufructo sobre la vida propia pero no su enajenación.

Seguiremos hablando del tema. Vale.