martes, 19 de junio de 2018

La era de los gobiernos WYSIWYG

Cuando en los dibujos animados todavía se podía maltratar animales a veces uno de esos monstruos antropoformes tragaba algo muy grande y la piel se le estiraba marcando la forma del objeto tragado. Retengan ustedes esa imagen en sus cabezas porque esa es la forma en la que el Partido Popular perdió el gobierno de España el primero de junio del corriente.


Fueron avisados por activa y por pasiva, una y otra vez, insistentemente, desde la legítima posición traidorzuela de sus adversarios políticos hasta desde las filas de sus correligionarios más independientes, por los que quieren agradar y por los que no. Todos les avisaron excepto los chupatintas, los paniaguados y los agradecidos, es decir, la gente menos confiable que o bien está en el partido o está en su órbita. Efecto caja de resonancia.

El PP tenía que pagar políticamente por la corrupción. No, las medidas normativas contra la corrupción no me valen porque fueron medidas dictadas desde Bruselas como parte de la respuesta a la crisis económica. Por mucho que aquí se hayan vendido como preocupación por la corrupción en realidad no fueron eso. En ese partido se ha repetido aquello de "tal o cual caso no definen a todo el partido", confundiendo alegremente responsabilidad penal y política. Oigan, es que han sido un caso aquí, otro allí, otro más allá y así docenas y docenas de casos de corrupción. ¿Cómo no iban a recibir una torta?

Lo trágico (para ellos, acaso tengan sangre en sus venas) es que pudieron haber asumido el coste político de la corrupción mucho antes, realizar una voladura controlada, controlar los tiempos, estimar las bajas y prever las consecuencias. Pero no. Henchidos siguieron adelante esquivando las balas, convencidos de que la soberana estupidez de sus adversarios políticos les hacía invulnerables. Puede que la estimación de la oposición fuera correcta pero entonces fallaron al estimar su propia fuerza. En el momento en que condenan a su ex-tesorero con una sentencia que da por probada una contabilidad paralela y las encuestas muestran un voto de sustitución con el partido Ciudadanos saltan las alarmas pero ya es tarde.

Antes se lo merecían y ahora se lo merecen doblemente por burros.


Así, desde las tinieblas de la irrelevancia aparece el PSOE que ha destacado en esta legislatura pasada por no existir y presenta una obligada moción de censura que gana por cuatro votos sumando a todos los que no pueden ni ver al PP, entre los que se encuentra lo peor del populismo xenófobo europeo y los que organizan homenajes a asesinos. Ah, pero resulta que esta no es una moción de censura instrumental sino una que, ya ganada, se anuncia como un cambio de gobierno con intención de agotar lo que queda de legislatura.

Con el gobierno más débil de nuestra historia democrática observaremos año y medio de campaña electoral para dar a conocer al candidato, comprar favores y plumillas y tomar medidas propagandísticas de consumo interno. De momento ya tenemos un ministro dimitido en menos de una semana, publirreportajes en la televisión pública, cambio editorial en Lo País y chotis con la momia de Franco. Esta será la tónica, presentar leyes ya es otro cantar que el PSOE dejará a los adultos cuando dentro de año y medio las aguas vuelvan a su cauce.

El caso es si nos podemos permitir este interludio cuando lo cierto es que para varios temas graves ya estamos en tiempo de descuento. Véase la despoblación y sus efectos en el sistema de pensiones, la inmigración ilegal y sus efectos en las tensiones políticas europeas, el decreciente aumento de la productividad en todo el primer mundo que ya no se puede ocultar y la debilidad frente al pensamiento mágico que ayuda a emponzoñar el resto de temas. Y ciñéndonos a nuestras fronteras los dos grandes asuntos que tienen que ver con el mercado laboral y la política territorial. Mucho me temo que con 84 diputados todo lo que le queda al gobierno es salir mucho en la tele y hacer como que gobierna. Aunque tratándose de un gobierno del PSOE tal vez hasta sea una bendición, ya que así no rompen nada.

Y también creo que Cartago debe ser destruida. Vale.


lunes, 28 de mayo de 2018

Nuestra seguridad y nuestra salud dependen de unos tíos que se mueven por sobornos

Lo que ha cambiado es que un tribunal ha puesto negro sobre blanco que el PP opera desde su nacimiento con una contabilidad paralela fraudulenta con la que se lucra. Por muchas piruetas que den y por mucho hierro que quiten es algo realmente grave. Igualmente es grave que no haya ni un solo movimiento en ese partido para tapar la alcantarilla por la que desborda plasma fecal. Mientras esperamos la resolución judicial de otras causas del caso Gürtel lo ideal sería ver una mínima voluntad de mostrar un poco de decencia por parte de ese partido. Pero no. Como quien oye llover.

Y los altos cargos del PP están muy tranquilos anotando en libretas amarillas de Barcelona'92 el último pago especial (guiño, guiño) de Villar Mir porque se saben políticamente invulnerables debido a que su situación no consideran que dependa de ellos sino de los demás: otros grupos políticos están bloqueados por los resultados de las elecciones de hace dos años y por tener intereses discordantes. En el PP respiran gracias a esto, añadiendo otra muesca a su falta de responsabilidad.

Oigan, ustedes no dependen de los demás para limpiar su porquería. Que no pueda haber un gobierno alternativo porque los racistas catalanes no pueden ser tenidos en cuenta y porque los aliados del narcoterrorismo que está matando de hambre a Venezuela están autoinhabilitados para ser tomados en serio no es motivo para dormir tranquilos.

Proclama ser el partido de la responsabilidad, la estabilidad y la credibilidad esta banda de mangones. ¿Dónde está la responsabilidad cuando tienes tu casa llena de porquería la que como nadie viene a limpiar tú no la limpias? ¿Qué estabilidad obtiene un país pendiente del próximo exministro del PP saliendo esposado por robar? ¿De qué credibilidad hablan cuando la conclusión a la que llega el público es que se trata de una organización que se mueve por sobornos?


Estabilidad, credibilidad, sentido común, seriedad. ¿Y si mañana el soborno en lugar de venir de Villar Mir viene del Kremlin? ¿Y si en lugar de cobrar comisiones por adjudicar parques eólicos se le ocurre a uno de estos chorizos empezar a cobrarlas de alguna farmacéutica china? Nuestra seguridad y nuestra salud dependen de unos tíos a los que les enseñas un billete y se abalanzan.

Y el presidente del Gobierno explicando en la tele la irresponsabilidad del PSOE por plantear una moción de censura que ha hecho subir la prima de riesgo.

Prima de riesgo, ya. Menuda banda.

Es que nadie dentro del propio PP se levanta. Y quien lo hace es visto como rara avis, casi como con un comportamiento traicionero.

Oh, sí, esto no puede acabar sin hablar del PSOE y su plan maestro de ganar en los despachos lo que no puede ganar en el campo. Como un equipo de segunda B. El caso es que a mí el PSOE me da igual. Es el PP el que está en entredicho y hablamos de la corrupción que afecta al PP y de su actual falta de sentido común, credibilidad y seriedad para gobernar el país.

Resulta lamentable cómo al tratar de este tema la conversación se extiende a cálculos partidistas, explicaciones del bloqueo político y especulaciones sobre los motivos de cada partido. Volvamos el foco a donde debe estar: la necesdad de crear un revulsivo en el PP y esto solamente se consigue con un castigo electoral ya que es el único lenguaje que entienden.

A elecciones y a sacarlos de ahí.

Que sí, que hay un montón de golpistas, racistas y comunistas dispuestos a robar de forma oficial y dispuestos a prenderle fuego a las cosas. Estoy de acuerdo pero cada día tiene su afán. Cada cosa a su momento. Sacar al PP va a tener costes, claro, como todo en esta vida. Calculemos también lo que nos cuesta no sacarlo.