martes, 19 de septiembre de 2017

Enemigos de la convivencia

El proceso por el que una minoría arrastra a muchos catalanes a enfrentarse contra otros catalanes y contra la mayoría del resto de españoles está dejando algunas de las notas más vergonzosas de la historia política reciente. Más allá de la diferencia de pareceres se incorporan al inexistente debate político dichos y hechos que a más de uno harán sonrojar con el paso del tiempo.

«Memorable batalla de Pavía» (18-I-1874, La madeja política).
Tenemos la abrupta, bronca y antirreglamentaria sesión del parlamento regional catalán del 8 de septiembre de 2017 en el que sin debido procedimiento un grupo de diputados se otorgan a sí mismos poderes de convención dilapidando la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Más allá del contenido de un folleto golpista con sello oficial, tenemos las formas del proceso: sin dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias y sin las preceptivas recomendaciones de los abogados de la cámara este grupo de alborotadores decidió convertir su voluntad en ley. Esto ni siquiera es lo más grave ya que la justicia se ha puesto en funcionamiento para perseguir las irregularidades; lo más grave es que la violenta turba impidió expresarse a los diputados de la resistencia democrática. Estos diputados, de varios partidos, no protestan por estar en desacuerdo sino porque representan a miles de ciudadanos que delegan su poder legislativo en ellos para ser su voz. Pues bien, la turba descontrolada arrebató aquel día el derecho de representación de buena parte de la sociedad catalana (de una mayoría pero aunque fuera de un solo ciudadano ya sería inadmisible).

Tenemos por tanto la maquinaria de un golpe de estado en marcha. Ciertamente si somos puristas no se trata de un golpe de estado ya que los golpes exigen la intervención de un aparato militar. De todas formas la expresión "golpe de estado" es útil y gráfica para describir una situación en la que se pretende un cambio en el poder de forma violenta.

A partir de aquí me llama la atención cómo el debate se separa de lo importante y recae en la anécdota. A mí me da igual el fin para el que se organiza el golpe de estado: me da igual si quieren hacer un nuevo país, poner al heredero carlista en el trono, regalar Murcia al ISIS, obligar a todo el mundo a llevar boina enroscada... a mí me da igual la justificación que busque un señor que me está empujando. A mí me da igual que me atraquen con una navaja para comprar heroína o pañales. Me da igual porque ese señor es inmediatamente mi enemigo. Y al enemigo se le destruye a poder ser de una forma aplastante para que jamás vuelva a levantarse.

Cosa distinta ocurre con el adversario político o el discrepante. Mucha gente aspira a que todos llevemos boina enroscada. Muy bien, podemos discutir el asunto pero en el monotema no se trata de discutir sobre la desaparición de la España democrática sino de resistir el ataque de una turba que pretende cargarse el sistema representativo de gobierno (como vimos en el parlamento catalán) y nuestras libertades civiles (que no descienden de las nubes sino que existen porque tenemos una Constitución, un código legal, etc.).

Por lo tanto es triste que a este lado de la cordura algunos centren la cuestión en lo malo que es la separación de un trozo de uno de los mejores países del mundo para crear una especie de puerto pirata con casinos y furcias. Esa no es la cuestión, la cuestión es que hay gente que se está saltando la ley. Y es especialmente grave que ante este atentado contra nuestras libertades algunos intenten llegar a un terreno común o a algún tipo de entendimiento apaciguador.

Los del río revuelto

En este punto tenemos la posición del PSOE y su atrabiliaria propuesta de federalismo antifederal, con su bingo de naciones y sus balcones al identitarismo reaccionario. En el asunto concreto que nos toca todo a lo que llega este partido es a proponer una comisión en el Congreso para discutir el modelo territorial con especial hincapié en contentar las aspiraciones de los que jamás se contentarán. De cómo vendieron palas a los carboneros no hablamos. Y de que les importa más destacar las diferencias con el PP que España tampoco.

Lo decían como si fuera algo bueno. ¿Algo bueno para quién?
En una situación ya abiertamente parasitaria tenemos a los chavistas españoles. Conocidos por situarse en cada cuestión siempre en contra de España, los chavistas están en un punto intermitente entre el amensalismo y el inquilinismo: no quieren la separación de Cataluña pero tampoco quieren impedirla. Es de agradecer que iluminen tan claramente el problema que apunté al principio: no se trata de discutir el objetivo final de los malos, se trata de que se saltan la ley (y al hacerlo nos perjudican a todos). A los chavistas la Constitución, la ley, la libertad, España, Cataluña, Betanzos, los derechos civiles y lo que se les ponga por delante les da igual. Todo puede sacrificarse por un fin mayor: hacer lo que Pablo diga (yo no, el otro Pablo, el feo). Su última ocurrencia es convocar una asamblea de representantes públicos para pactar un refrendum de autodeterminación. Sí, todos sabemos que ya tenemos el Congreso, el parlamento autonómico y el Senado, pero en estas cámaras legítimas Pablo no tiene mayoría y entonces no valen.

En el subgrupo de chavistas tenemos a la alcaldesa de Barcelona de la que no puedo evitar hablar porque protagonizó uno de los momentos más lisérgicos de todo este sainete: en un primer momento se negó a cooperar con los autoritarios para ceder espacios públicos a su mascarada, a continuación pactó con la gente que ocupa la Generalidad el uso de inmuebles públicos dependientes del Consorcio de Educación de Barcelona y así poder librarse del castigo de la justicia. Cuando le preguntan los martes responde que va a "votar" aunque los miércoles dice que eso no es "lo importante", los sábados a mediodía dice que los alcaldes no pueden ser "intimidados" (le llama intimidación a que la ley sea igual para todos). Eso sí, al margen de sus opiniones veletas y mustélidas la alcaldesa ordena a sus policías impedir el butifarrendum.

Los fanáticos

El movimiento separatista cuenta con innumerables tropas de infantería que parecen pagadas por los mafiosos que ocupan la Generalidad. Día tras día inundan Internet de noticias falsas, testimonian su analfabetismo funcional, montan ferias en las plazas y lo que es más triste: agreden a los que no piensan como ellos, amenazan, insultan, provocan a la policía y vuelven irrespirable el aire en Cataluña. Transparentes como solo una mente simple y monotemática puede ser, su único objetivo es lograr que los demás se rebajen a su nivel. Y qué nivel, Maribel...

Tenemos el manido asunto de los "apoyos internacionales", llevan con la matraca años y se han gastado —pólvora del rey— en promoción y mariscadas lo que no está escrito. La región catalana cuenta con oficinas en el exterior (como otras autonomías) y las pinta de "embajadas" porque como todo el mundo sabe una función del gobierno catalán es la propaganda política para apoyar el programa de algunos partidos.

Da igual que tras millones de euros gastados y años de esfuerzos los separatistas no cuenten con ningún apoyo internacional. Todo es poco para el monotema que se lo come todo y esto nos deja algunos momentos hilarantes como el famoso apoyo danés:

Cuando lo pides por Aliexpress...
...cuando te llega a casa.
También tenemos el supuesto apoyo de Estonia que resultó ser otra mentira:


Una de esas mentiras con las patas muy cortas (todos los países de la UE comparten la misma posición sobre los asuntos internos de cada país miembro, aún así no cuesta nada preguntar):
(Kudos a @naroh).
Los ejemplos se suceden y podríamos estar hasta mañana. Lo que sí es cierto es que cuentan con apoyos... el problema es que es de ese tipo de apoyos que te gustaría no tener, como Julian Assange (un pobre diablo usado por los rusos):

Quería decir Sancho Panza pero hay que ser comprensivos: tuitea desde el cuarto de baño de la embajada de Ecuador en Londres.
O el dictador venezolano que ha llevado al país al borde de la guerra civil, ha arruinado su economía y ha cerrado la cámara legislativa para sustituirla por otra a medida donde se haga lo que los narcoterroristas quieren.

El País
Otro apoyo es el que les da la Lega Nord, ese grupo político italiano formado por gente que suspendió sociales en EGB:


Estos son la Lega Nord:
¿Adivina quién es el último? (No sé qué tienen en contra de los cocineros, pero bueno).
No hace falta recordar que todo grupo que sistemáticamente se mete con inmigrantes o gente con religiones exóticas y absurdas está a cinco minutos de meterse con otra gente. Contigo, por ejemplo.

Si se quedara la cuestión en las paparruchas aún cabría tomárselo con sentido del humor. El problema es que el fanatismo siempre desemboca en violencia (especialmente el fanatismo nacionalista, de eso sabemos algo en Europa algunos que leemos). Y el ruido sordo de violencia ya está instalado en el día a día de innumerables catalanes que no se la merecen.

Es el caso de lo sucedido en Santa Susana (un caso especialmente grave pues se trata de la agresión de un alcalde a un concejal). También tenemos la denuncia del PSC del acoso que sufren los hijos de algunos de sus alcaldes por parte de los autoritarios (pensadlo: se meten con los críos). Los ataques contra sedes de partidos políticos democráticos son tan habituales que ni aparecen en las noticias, aunque algunos den la voz de alarma por las redes sociales.

Sede del PSC en Molins de Rey. Los cachorros del 3% tuvieron la decencia de firmar su obra: "fascistas votaremos".
Esta amenaza también está firmada.
Hay otra cosa que me resulta especialmente curiosa: cómo intentan los fanáticos hacer pasar su butifarrendum endogámico como algo en lo que existe capacidad de elegir. Así, los cenutrios se han inventado la "campaña del no" haciendo uso de las imágenes registradas de algunos partidos políticos. El asunto está denunciado, claro está.

Un runrún promovido por los secuaces de Vileda I de Cataluña consiste en darle la vuelta a la cuestión: así, ellos son los demócratas y el resto no. Para incidir en el imaginativo argumento muestran fotografías de la policía interviniendo material de propaganda golpista según mandato judicial. Estas imágenes pretenden plasmar una estampa lírica: las armas impidiendo el ejercicio de la democracia. Viendo la forma en que se cargaron el parlamento catalán es dificil que alguien se trague la mentira pero no por ello dejan de insistir. Y en este propósito cuentan con la ayuda del grupúsculo de chavistas cuyas posiciones sobre la Constitución Española, los derechos y libertades que recoge y sobre la Transición Democrática son conocidas por todos.

Fin

Para terminar podemos decir que no parece que el separatismo quiera la separación pues existen fórmulas recogidas en la Constitución para explorar antes de saltarse uno las leyes. Esta vía no solo no la agotaron sino que ni siquiera la intentaron. Aunque como he dicho, lo que quieran es lo de menos. A un lado está el Estado de Derecho y al otro una turba violenta, que gane el mejor.

Otro día podremos hablar de la responsabilidad del turnismo en el asunto, de cómo lustros de mercadeo persa en el Congreso y de cesiones han desembocado en esta situación. Podremos hablar sobre reforma de modelo territorial y de reforma constitucional para redefinir los límites competenciales entre diferentes niveles de la administración. Pero hoy nos están agrediendo a todos (hasta llaman franquista a Gaspar Llamazares, bastante alucinante el tema) y cuando nos atacan a todos, no queda sino hacer piña.


3 comentarios:

Gesualdo dijo...

Me ha encantado lo de "Vileda I de Cataluña"... Y coincido con tu artículo plenamente.



PS.: No soy un robot

Teseo dijo...

Vamos a hacer un referéndum de autodeterminación. Van a votar quienes yo diga. Vamos a contar nosotros los votos. Y todos vosotros tendréis que aceptar el resultado.

El que esté en contra no es un demócrata. Es un Llamazares. Ups.

Hank Scorpio dijo...

Secundo cada palabra de tu artículo, aunque cada vez me cuesta más
reirme del monotena. Seguro, pero seguro seguro, que la sangre llega al rio..no sé de quien ni cuando pero va a haber sangre.