lunes, 29 de agosto de 2016

Esperando al PSOE

Ante el acuerdo alcanzado entre PP y Ciudadanos es inevitable volver a hablar del PSOE porque el reparto de escaños en el Congreso sigue siendo el mismo que había al día siguiente de las elecciones. La estrafalaria idea del señor de camisa blanca remangada que le gusta tanto a las señoras que jamás le votarán consistía en repetir que el PP debía buscar los votos entre sus "aliados naturales", como si los partidos políticos fueran cactus. El acuerdo entre conservadores y liberales más el apoyo pragmático de Coalición Canaria llega al tope de los votos posibles. Es en este momento cuando el PSOE debe decidir qué quiere ser de mayor.


El argumento más repetido entre los que aparentan estar de acuerdo con la actual dirección de los socialistas es que no se puede apoyar la formación de un gobierno encabezado por Mariano Rajoy por ser la personificación de la corrupción y de sus malas políticas. Este argumento tiene cierto sentido... en boca de otros. Ciertamente el presidente del gobierno es último responsable político de los escándalos de corrupción de su partido y se puede discutir sobre el resultado de las políticas del PP. El caso es que levantar un altar moral cuando el PSOE convirtió la Junta de Andalucía en el Chicago de los años 20 y recordar que fue este mismo PSOE el que inició los mecanismos correctores del gasto que hoy llaman "mala política" hacen poco creíbles las lágrimas de Ferraz.

Dicho de otro modo: los argumentos del PSOE para no iniciar un movimiento que sume algunos de sus votos a la investidura de Rajoy se pueden esgrimir punto por punto contra el propio PSOE. Por esto pienso que estas no son las razones sinceras de la cerrazón del PSOE.

Repasando las declaraciones de Camisitas (¡uf!) realizadas el 9 de julio ante un triste, destrozado y lúgubre Comité Federal del PSOE llegamos a la idea del "somos la oposición" y "somos la alternativa al gobierno". Este mensaje no se dirigía al PP ni al PSOE, se dirigía a Los Otros.

¡Manteros, diábolos, cacas de perro, radios municipales!
Los Otros vienen soplándole en la nuca al PSOE desde hace demasiado tiempo y pese a que han perdido el impulso inicial que da la novedad, el PSOE tampoco es que tenga la iniciativa. El PSOE permanece a la defensiva y por eso no puede ceder ni un centímetro de terreno frente al Horror que Acecha en el Frío.

Suponiendo que de pronto los socialistas cayeran de la burra y se dignaran a pactar una reforma legislativa a cambio de cierto número de abstenciones en segunda votación para que se formara gobierno (y con su monopolio de oferta podrían pedir hasta cambiar el nombre del país por Chorrilandia), Los Otros ya tendrían cuatro años de discursitos hechos. No hay más misterio.

Basta el mínimo acercamiento al PP, el mínimo acuerdo, como para que los propagandistas caribeños pongan la maquinita de frases facilonas a funcionar. El PSOE le tiene pánico a Los Otros, a su verborrea vacía y a sus ideas de bombero. Esta es mi idea y mi idea encierra una contradicción: Los Otros existen con permiso del PSOE y si "gobiernan" en algún sitio es gracias al PSOE. Yo no entiendo muy bien qué tipo de valoración de amenazas realizan en Ferraz porque su temor a Los Otros es infundado: en cinco minutos pueden quitar todos los gobiernos y ayuntamientos a los pijos jipis. Nunca un cordón sanitario estuvo más justificado que frente a quienes se quieren cargar la Constitución, pactan con separatistas y pretenden arrasar nuestras libertades civiles.

Es sorprendente que Alemania funcione con una Gran Coalición.
En ningún país de nuestro hemisferio permitir un gobierno minoritario incapacita la labor de oposición, pero en el PSOE creen que sí, que si ayudan a Mariano ellos ya no son oposición. Tal vez el PP podría moverse en este sentido: comprometer las reformas más importantes al apoyo del principal partido de la oposición podría ser un paso. El "problema" es que nuevamente esto sería empleado por la maquinaria propagandista de Los Otros.

No dejo de ver un problema mayor de fondo. Un  problema que sobrepasa las fronteras de los socialistas españoles: un paisaje de la batalla mayor en el que esta situación del PSOE es tan solo una esquinita del cuadro. El PSOE al igual que el resto de partidos socialdemócratas europeos tiene un problema de metástasis política. Los nuevos movimientos reaccionarios europeos nacen directamente del espacio que achican a los socialdemócratas. Cosas como la desaparición de los sistemas proteccionistas, la apertura de fronteras y la aparición de competidores inmigrantes por el reparto de rentas han quitado peso a la socialdemocracia y han hecho surgir como hongos movimientos reaccionarios que quieren cargarse la construcción europea y que atacan el cosmopolitismo. Los socialdemócratas todavía no tienen clara su nueva definición ideológica en una Europa en la que conservadores y liberales defienden como core-value la protección social y convierten en sentido común la prosperidad económica como método para sostener esa protección social. Claro, les adelantan y se ponen a hablar de los derechos de los animales y de los bailes regionales, pues qué bien. Igual al tener un continente socialdemócrata ya no hacen falta partidos socialdemócratas, vaya usted a saber.

Un siglo después cualquier partido liberal europeo podría usar el mismo poster.
Volviendo a los chismorreos de mesa camilla que forman la política española tenemos por ejemplo al listo de Patxi López diciendo que no pueden ser muleta de Rajoy porque su labor es enmendar sus políticas. ¿Sacar un compromiso de reforma legislativa a cambio de la investidura no es acaso enmendar políticas? Yo creo que esta gente habla en automático.


Continuar leyendo...

domingo, 21 de agosto de 2016

El naranja alabastrino de Ciudadanos Galicia

Seguramente ninguno de vosotros sepa que Ciudadanos se presenta a las elecciones regionales (¡uy, pica!) gallegas y si dependiera del propio partido seguiríais sin saberlo. Mi fábrica de velas para entierros me lleva a tratar el asunto porque sobre el papel tiene cierto intríngulis que por primera vez se presente un partido antinacionalista en Galicia. En toda la historia constitucional gallega los partidos políticos han apelado a los mitos raciales, al Völkisch y al manual de la demagogia tribal para suplir con emociones y sentimientos la carencia de programa político. Ahora parece que hay algo distinto.

El partido que más ha gobernado en Galicia es el primer responsable de la inexistencia del debate político en Galicia. El Volkgeist actual gallego es una construcción de Manuel Fraga en los años 90 y ningún partido lo enmienda. Creo que es interesante que alguien plantee una enmienda. El problema es que no lo conseguirán —spoiler alert— por carecer de recursos, gente, programa y convicción.

Veamos.


Hace unos días vi unas fotografías de afiliados de Ciudadanos en Cangas y pensé "vaya C's tiene afiliados en Cangas", pero al repasar el texto me di cuenta de que se trata de afiliados de toda la provincia. Una provincia de un millón de habitantes con afiliados que no llenan un bus. Esta es una de las infinitas pistas de la incapacidad de Ciudadanos en Galicia. No es grave (salvo quizás por el detalle de que estamos en campaña) porque con convicción y trabajo cualquier partido puede aumentar militancia, presencia y peso. Lo grave es lo que hay detrás.

En la sección gallega del sitio web de Ciudadanos en lo que llevamos de agosto hay quince entradas. El PP lleva veinticino. Si nos vamos a julio C's 10, PP 29. En junio C's 8, PP 47. Lo que quiero decir con esto es que mientras el PP no se toma días libres, parece que Ciudadanos no está interesado en tener presencia en Galicia. En las elecciones del año pasado recuerdo que algún periodista preguntaba el programa a un cabeza de lista de C's y el tipo no conocía su propio programa. Si yo tuviera un partido mi cabeza de lista no sólo se sabría mi programa sino que esperaría que hubiera participado en su elaboración (luego la realidad siempre destruye los planes pero al menos tendería a eso).

Más cosas. Más pequeños detalles que por sí solos no dicen nada pero que juntos forman un cuadro. Las redes sociales. En Galicia el asunto de la política en las redes sociales solamente tiene importancia para comentaristas y periodistas. Los usuarios que se informan por Internet en Galicia no pintamos mucho pero esto como lo anterior es marketing, presencia, apariencia. Bien, salvo en ayuntamientos con representación las cuentas sociales de Ciudadanos son ecos de la Dirección de Comunicación del partido. Si nos vamos a las cuentas regionales el panorama es si cabe más desolador: a un mes de meter el sobre en la urna en Ciudadanos Galicia nos cuentan que a Albert Rivera le gustan los Juegos Olímpicos. Ok.


Estos problemas de apariencia hay que ponerlos en perspectiva: C's Galicia no tiene recursos como para tener presencia continuada en Internet y producir varias notas de prensa a la semana. Se trata de recursos y gente, sobre todo gente. Esto contrasta con la capacidad del PP gallego de enviarte cuatro buses de paisanos a cualquier rincón de Galicia con apenas horas de preaviso. En Galicia el PP juega su propia liga, también hay que decirlo. Y si lo hace es por la extraña historia política de Galicia desde que expulsamos a los franceses (ahora no me meto en este rosal).

Después de la forma podemos pasar al fondo. A un mes de meter el sobre en la urna la candidata a la presidencia de la Xunta no suelta prenda sobre el programa en una entrevista. De acuerdo que no conocemos el programa de los otros grupos aspirantes, pero es que esos no nos importan. Tampoco conocemos el programa del PP, pero es que el PP de Galicia no necesita programa, le basta su pose lampedusiana. Ciudadanos políticamente es la novedad y como tal hace falta algo más que rechazar a grupos que pisotean la Constitución. Eso está bien pero luego habrá que tener un punto de vista sobre combatir a la delincuencia, sobre dotar a las residencias de ancianos, sobre el efecto de la despoblación en el transporte escolar y sobre hacer barcos, atraer domingueros, prevenir incendios y acabar con el peaje de la AP-9. No puede haber sorpresas el día que desvelen el programa.

De las anteriores convocatorias electorales, dejando a un lado el programa para todo el país que sí es distinguible del resto de grupos políticos, para Galicia se diría que Ciudadanos propone una mezcla de resignación y complacencia. Su posicionamiento político depende del posicionamiento de PP y PSOE. Esto me llama la atención porque C's nace en el ámbito regional en una comunidad que como Galicia tiene la particularidad de un Volkgeist construido, un idioma regional y sus camisas pardas.

Detrás de gente con barbita afeitada en la tele diciendo tontunas hay militantes anónimos que reciben los puñetazos y las patadas de los nazis.
Un programa político autonómico es más complicado de elaborar que uno para todo el país porque nuestras autonomías tienen gran capacidad de gasto pero apenas capacidad de recaudación. Tal como está el sistema político territorial las comunidades autónomas son principalmente repartidoras de rentas y por ello los gobiernos autonómicos suelen durar mucho, los partidos en el poder se "institucionalizan" y los límites entre partido y gobierno regional se difuminan hasta hacerse indistinguibles. Esto ocurrió con CiU en Cataluña, con el PP en varias comunidades y con el PSOE en Andalucía. Por esto soy consciente de que elaborar una posición política ex novo en Galicia es muy complicado pero hombre, es que la pintura de los carteles electorales de Feijoo ya se está secando en el almacén.

A cada merendola Feijoo lleva un pinganillo repitiendo constantemente esto.
Si elaborar un programa autonómico es complicado (los partidos de oposición suelen rellenar su programa con promesas de más gasto y los que son medio nacis encima introducen desfiles militares y juras de bandera) para un partido dizque liberal es una tarea titánica: ¿con qué cara explicas a la gente que el Estado del Bienestar depende de una economía robusta? ¿Cómo lo haces cuando tú ni pinchas ni cortas en esa economía? Los liberales tenemos trabajo por partida doble: labor política y labor pedagógica. Pero la dificultad de la tarea no debe amilanarnos sino servir como motivación para poner lo mejor de nuestros conocimientos y habilidades al servicio de una promesa para la próxima generación: viviréis mejor que nosotros, seréis más libres, más prósperos y más seguros. Este, digamos, "sustrato ideológico", es lo que echo de menos en Ciudadanos y el resto de partidos, metidos en trifulcas cotidianas, baile de sillones y competición por audiencias televisivas. Sé bien que esto responde al espíritu de nuestro tiempo, un tiempo que encumbra la efímero y lo blando.

Puede que por miedo o por falta de convicción Ciudadanos se empeña en ocultar el lugar que tiene reservado en la política española y gallega como partido liberal al estilo de los partidos liberales de los sistemas parlamentarios de Europa occidental. De ahí el malabarismo que hacen con el "centro", el "centrismo" y todas esas etiquetas blanditas que no dicen nada pero que dejan entrever cierta aceptación de los tabúes de la izquierda. Si "derecha" es un insulto e "izquierda" un altar moral, al proclamarse uno liberal rompe la baraja. Pero no, van a decir que son de centro no vaya a ser que alguien se moleste.

Pues bien, hay una parte de la política que consiste en molestar porque no se puede contentar a todo el mundo. Las decisiones políticas implican vencedores y perdedores y Ciudadanos empezó bien diciendo que con cierta gente no tenían nada que hacer. Esta misma posición es la que repitió en una entrevista la candidata a la Xunta. El PP durante demasiado tiempo ha vivido plácidamente presentándose como partido de orden frente a la amenaza que viene de Moscú pero ahora tiene otro competidor si en Ciudadanos deciden no limitarse a pegar carteles cada cuatro años. Esto retratará al PP y pondrá a prueba el valor de sus convicciones. Pero insisto, sólo decir que estás en contra de Moscú y luego escupir un programa socialdemócrata igual que hace el PP es convertirte en un doppelgänger, elegir entre cocacola light y cocacola zero no es realmente elegir. De ahí que yo pida la construcción formal de un sustrato ideológico, algo que valga para describir el aspecto que nos gustaría que tuviera la sociedad en la próxima generación.


Continuar leyendo...

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo