martes, 31 de marzo de 2015

Fin de la cuota láctea

Hoy finalizan 31 años de cuota láctea en la UE y cientos de miles de personas andan con el culo más torcido de lo habitual porque el futuro es siempre aterrador. Desde que hace unos cuatro años se comenzó a plantear el fin del sistema de cuotas de producción, han sido innumerables las reuniones, conferencias y simposios que reunían a ganaderos, industria, vendedores y administraciones para tratar de atisbar una pizquita de ese futuro y cortarle el paso al miedo.


Tratar de averiguar qué aspecto tendrá el futuro con unas reglas de juego diferentes es muy complicado. Una cosa es el futuro y otra cosa es cómo ven ese mismo futuro distintos actores. Por ejemplo, tenemos este artículo del FT en el que un ganadero irlandés respira aliviado por el fin de la cuota de producción: "es como si todo este tiempo estuviéramos conduciendo con el freno de mano puesto", dice. Y luego tenemos a los sindicatos ganaderos, aterrados e histéricos.

Para tratar de averiguar qué aspecto tendrá un planeta Tierra sin cuota de producción láctea europea —pues es idiota pensar que esto no repercutirá en el mercado mundial— tenemos que irnos a la época en la que se aprobó el sistema de cuotas. En 1984 se propuso el sistema de cuota láctea en el Mercado Común con el objetivo de estabilizar los precios y contener la producción. Este plan era temporal y duraría unos cinco años. Pero a algunos supongo que les venía muy bien esta copia del CAME soviético porque lo que nació como plan temporal ha durado tres décadas.

Mickey Mouse, menudo pájaro.
¿Y por qué iba a querer nadie estabilizar los precios? Bueno, la respuesta corta es que la producción del sector primario es muy fluctuante. El problema está en que las vacas comen forraje y pienso complementario. Tanto el forraje como el cereal del pienso son recursos escasos: tu cantidad de forraje te limita el crecimiento y el precio del cereal es una montaña rusa. Durante milenios el hombre ha explotado animales en el campo, pero cierto día a alguien se le ocurrió inventar el ferrocarril y entonces el hombre tuvo la oportunidad de dejar el campo y viajar a la ciudad. Ya sabéis, ese sitio donde las luces son más brillantes y puedes olvidarte de los problemas, como dice Petula Clark.

Establecer una cuota de producción limita el crecimiento de las granjas más competitivas, obligándolas a pagar una multa si se pasan de una cuota establecida en función de su tamaño. Si eres el dueño de una de estas granjas, esto es una guarrada, pero lo más probable es que seas dueño de una granja menos competitiva, así que este sistema no te parece mal.

Vacas lecheras. (MAGRAMA).
Evidentemente el motivo de establecer cuotas de producción no sólo tiene que ver con lo que reclamen granjeros que a nadie importa, también hay objetivos políticos para establecer la cuota: básicamente garantizar que la gente no abandone el campo. Esto es un tema más complicado que tiene que ver con la dispersión de la población en el territorio, las migraciones internas y el regreso del conselleiro de turno tras un viaje a Bruselas tranquilizando a sus paisanos.

El caso es que durante tres décadas nadie daba un duro por la cuota láctea —los sindicatos que hoy protestan contra su desaparición, protestaban antes por su implantación—, salvo las explotaciones más ruinosas nadie tenía incentivos para defender un sistema de alteración de precios y producción que castiga a los mejores y recompensa a los peores. Hoy existen otros modos de fijar gente al territorio —turismo, diversificación de la producción— y a estas alturas ya era demasiado evidente que la cuota no funcionaba para lo que fue establecida. A pesar de la cuota, el número de explotaciones ganaderas ha disminuido a una fracción mínima de lo que era hace treinta años.

Supongo que detrás también había un mercado para las coberturas de riesgos crediticios de las cuotas.
Existe un largo y doloroso proceso de concentración de la producción en cada vez menos manos que hoy nos preguntamos si el mercado no hubiera determinado igualmente. Ah, pero estamos en Europa y aquí el mercado es una curiosidad de museo. El sistema de cuotas de producción llevaba aparejado un sistema de incentivo económico por el que cada productor podía alquilar o vender su cuota. Además, la industria, emocionada con el infinito número de pequeñas explotaciones familiares que la cuota mantenía en la subsistencia logró con ella un gran poder negociador para fijar los precios de compra que les saliera de las ubres. Por ello, era tradición anual —como las grandes ferias de ganado— que los sindicatos protestaran por la posición de fuerza de la industria. Posición de fuerza debida al mismo sistema de cuotas que los sindicatos defendían. ¡Qué cosas!

—Es que queréis tener un sistema de cuotas y que la industria no abuse de su posición negociadora y las dos cosas no pueden ser.
—Pero, pero... ¡que la administración intervenga en los contratos y nos compense los precios!

Y así todo el santo día., pero ese día acaba hoy.

Ministerio de Agricultura y Comida (Moscú, URSS). Cada mañana tenían que mirar en el WSJ el precio de la comida. Así les fue.
Naturalmente —impasible el ademán— los sindicatos ya están haciendo presión para que el aterrizaje sea suave, lo que en cristiano significa que debes echarte mano a la cartera.

La industria, por su parte, encargada de recoger cántaros de leche de acero inoxidable en casas donde todavía creen que vive Franco y transformarla en productos consumibles para los débiles estómagos urbanitas, está de enhorabuena. La mayoría de las pequeñas explotaciones han desaparecido, con lo que los costes de producción de la industria han bajado; el previsible aumento de la producción en un mercado con una demanda que dificilmente puede bajar —somos mamíferos peludos— y la apertura de nuevos mercados como el chino o el indio hace que dificilmente se entristezcan sus accionistas.

¿Alguna vez visteis una vaca china? Exacto.
El consumidor final está de enhorabuena exactamente en la misma medida que la industria: más producción, más competencia, bajada —o al menos contención— de precios. Me pregunto si el aumento previsible de las exportaciones compensará los precios en el mercado interior, eso todavía está por ver.

Supongo que ya intuís que aquí habrá perdedores. Básicamente las explotaciones más pequeñas, con menos capacidad negociadora y aquellas en lugares donde el campo para forraje sea limitado (zonas más o menos montañosas, ¡hola Asturias!). O inventan nuevas fórmulas de cooperativismo para aprovechar economías de escala o diversifican la fabricación de productos con mayor valor añadido (queso, yogur de piña) o venden modernidad en forma de caros productos "ecológicos" para divorciadas y vigoréxicos o pueden decir adiós a esas bonitas vacas y dedicarse al fracking que es lo que todos esperamos.


Claro que tampoco hay que ponerse tremendistas. El efecto del mercado libre sobre pequeñas explotaciones en España no es nada en comparación con lo que les ocurrirá a millones de europeos del este y sus granjas preindustriales. Y aquí hay un detalle gracioso: aquello de "proletarios de todos los países, uníos", pasará a llevar la coda "pero no compitáis en los mismos mercados".

Todas las explotaciones, tanto pequeñas como grandes, tendrán que empezar a pensar —si no lo hacen ya— en que su competencia ya no está en la parroquia vecina, sino en un mundo que de la noche a la mañana se ha vuelto inmensamente grande. No me sorprenderá ver episodios dramáticos como cuando cierran una mina en una comarca minera. Las presiones que recibirán nuestros legisladores son fáciles de prever: salvar empleos y no personas. Pero esa es una parte del problema que tocará analizar cuando llegue.

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jueves, 26 de marzo de 2015

Las murallas de UPyD

La explicación que el sector del búnker de UPyD emplea para explicar su mal resultado electoral en Andalucía y su sangría en el resto de España es cuanto menos audaz e imaginativa. Según dicen, existe una conspiración que involucra al Estado y a las empresas del IBEX 35 en frenar el ascenso de Pablemos y proporcionar una vía de escape a los turnistas apoyando a Ciudadanos. ¿Y por qué esta gente malvada, este club Bilderberg garbancero, apoya a Ciudadanos y no a UPyD? Pues porque UPyD les hace daño ya que plantea denuncias en los tribunales contra los más sonados casos de corrupción que se relacionan con los poderes fácticos del país.


Sí, es asombroso: su explicación es que existe una conspiración. Esto es como si en un partido de fútbol a tu rival le expulsan a dos jugadores, aún así te mete cinco cero y luego vas y le echas la culpa al árbitro.

Yo la verdad es que no me enteré de ninguna propuesta política de UPyD durante la campaña andaluza. Tampoco me enteré de ninguna de otras partes de España en los meses previos y eso que soy consciente de que ya tienen a gente haciendo precampaña y soy ciertamente friki de la actualidad política. Puede que esto se deba a que en mi entorno geográfico jamás existió UPyD, partido con vocación nacional desconocido en gran parte de la nación.

Partido monotema

Lo que si me llegó en los últimos tiempos desde UPyD fue su campaña de denunciar casos de corrupción. No es dificil encontrar en las redes sociales propaganda al respecto:


Estoy a favor del bien y en contra del mal. Personarse como acusación en sonados casos de corrupción parece una buena idea. Ayudar a cruzar la calle a las ancianas también es una idea estupenda. Montar bancos de alimentos es algo común durante las fiestas de Navidad en varios partidos políticos. Todo el mundo está a favor de estar a favor del bien.

Ahora, presumir de ello ya me parece regular. Es como esa panda de acémilas que piden retuits o likes en Facebook y por cada uno donan cinco céntimos a alguna oenegé de negritos. Me parece regular tirando a mal. Que UPyD presuma de lo que se gastan en estos litigios resta fuerza moral a esa campaña. Pero eso no es ni de lejos lo grave del asunto.

Lo grave del asunto es confundir hacer política con involucrarse en causas judiciales. Un partido político no es una "asociación de víctimas de" ni una "plataforma de afectados por". Un partido político es la suma de personas que comparten diagnósticos sobre la situación del país y tienden a compartir sus posibles soluciones. A mí me pueden gustar los helados de pistacho, pero en mi vida votaré al partido de la gente a la que le gustan los helados de pistacho. ¿Por qué? Porque entiendo la política como algo más amplio. Lo de los helados de pistacho está bien, pero ahora háblame del AVE, de guarderías, de software libre y de crecimiento de empresas. Cri cri.

Pero sé que convertirse en un partido monotema "anticorrupción" no es la única causa que lleva a UPyD al suicidio. Está la cuestión estética. La cuestión estética no solamente tiene que ver con aparecer guapos en las fotos sino con las formas de relacionarte con tus competidores... y con tus ex-empleados. Tú echas a alguien del partido dando un portazo y poniéndolo a parir y te has ganado su enemistad para siempre. Esta situación ha ocurrido en prácticamente toda España con UPyD, pero no es grave mientras se trate de personas anónimas. Es grave cuando se trata de tu eurodiputado más conocido. Llamaron a Sosa Wagner corrupto. Sosa Wagner será muchas cosas y defenderá ideas con las que no estás de acuerdo, pero de ahí a ponerle a parir...


Partido antipático

Más importancia tiene la forma de relacionarse UPyD con los demás partidos. En un programa de televisión estaba doña Inés Arrimadas (Ciudadanos) y un señor del PP que la estaba poniendo a caldo. Doña Inés le decía "¿no te das cuenta de lo importantes que son las formas? No estás debatiendo, estás insultando y la gente ya no traga con eso". El señor mayor del PP, evidentemente víctima de una época mental diferente, insistió con su estrategia (tal vez correcta si su público lo forma gente enchufada a una bombona de oxígeno).

¿Os parece esto una tontería? Esta es la puta clave hoy en día. Tiramos el muro, pusimos una moneda en Europa y compaginamos amplios programas de Seguridad Social con rascacielos de la banca de inversión. La diferenciación política hoy aquí tiene mucho que ver con las formas y los modelos en que se ve reflejado el personal. No me extiendo con este tema, tan solo planteaos por qué las personas se compran un coche y no otro.

Paso de comentar nada.
En esto UPyD falló más que el tipo que vendió el coche para comprar gasolina. No puedes alzar la bandera anticorrupción y llamar corrupto a todo el mundo porque estás siendo el tipo desagradable que insulta a la gente. A nadie le cae bien ese tipo. Si quieres luchar contra la corrupción monta un lobby, haz presión, presenta informes, etc. O preséntate a las elecciones y que uno de los puntos de tu programa sean medidas anticorrupción, gana peso legislativo y trabaja en el parlamento.

Conspiración de los medios

Una de las locas razones que dan los del bunker de UPyD para su fracaso electoral fue que existe una conspiración en la prensa. Es decir, aparte de insultar a los otros partidos y a sus electores, también se divirtieron los magentas insultando a la prensa. "No nos sacan en los medios porque nosotros somos especiales, cómprame un pony, corrupto cabrón", suelen decir.

Hace veinte años al BNG no lo sacaban mucho en los medios. En el año 97 superaron al PSOE en escaños y votos en Galicia. Gente de derechas de toda la vida votaron a estos carpetovetónicos malandrines. Beiras estaba en forma y la corrupción asolaba al PSOE. Era la época en la que gente del PP se sorprendía del trabajo que hacían los militantes del Bloque. Creo que a IU le pasó algo parecido en algunos sitios: gente muy comprometida, liderazgos estables, estructuras fiables, etc. Trabajo de calle y aunque no ganes elevas tu suelo electoral, te asientas.

Si tienes a partidarios en todas partes y te fías de ellos, una campaña se hace sola. Pondría de ejemplo las elecciones europeas en las que aparece Pablemos pero como han recibido dinero de la dictadura venezolana puede que no sea el mejor ejemplo. Se entiende lo que digo.

Si organizas un acto durante la campaña que consiste en levantar una carpa y hacer que tu candidato se entreviste con paisanos en la calle y la prensa no informa de eso, el problema no es de la prensa, es que ese acto es malo, no llama a nadie, no atrae a la gente. Yo alucino bastante cuando el búnker dice "excelente campaña", ¿de qué campaña están hablando? Porque la campaña de UPyD fue una basura, con perdón. Pero si hasta ataban bayetas de color rosa en la puerta del parlamento en plan "vamos a limpiar la corrupción". Quiero pensar que a estas horas el responsable de campaña y de comunicación están de ejercicios espirituales en el Tibet.

Si esto lo hacen unas juventudes del partido o algo así, pues bueno. Pero no.
Y no, aquí no hay "post hoc, ergo propter hoc". No digo esto sabiendo que los resultados fueron malos. Hay más cosas.

Némesis

Tache lo que no proceda.
Antes os puse un enlace al informe de daños semioficial del sector búnker de UPyD. Entre los calificativos que su autor dedica a Ciudadanos encontramos "rancia política ibérica del cacique" y "red clientelar interna". Ciudadanos no tiene nada de especial sólo que estuvieron a punto de llegar a algún tipo de entente. Recordemos que terminada la reunión UPyD entregó un informe de 42 páginas explicando por qué la reunión no tuvo éxito.

Este desacuerdo con Ciudadanos hoy sabemos que tiene que ver con su estrategia de implantación: ir fagocitando a pequeños partidos locales. Bien, algún día alguien tendrá que explicarme qué es lo malo de fagocitar a partidos pequeños (¿problemas de redes clientelares quizás?), por el momento Ciudadanos ya no depende de otros para crecer. Ya es marca por sí mismo. Y una marca que vende el producto "ni partido turnista, ni romper la vajilla". Es decir, marca que vende el producto que hasta hace unos meses vendía UPyD.

En la pugna por el mal llamado centro político con vocación nacional (el centro político es un mito), la cúpula de UPyD tiene mal perder, por eso se meten tanto con Ciudadanos. Cosa que desvía el mensaje de meterse con quienes nombran al CGPJ. Que yo sepa Ciudadanos ni pincha ni corta ahí. Ya veremos lo que hace, de momento hablan de despolitizar la justicia, punto con el que coinciden con UPyD. Es decir, es que te metes con el único partido que hace un diagnóstico similar al tuyo y propone cosas similares a las tuyas. ¿Cómo llega esto a los ciudadanos? Pues llega mal, claro, porque es incomprensible.

Más allá de cúpulas enrocadas y bunkerizadas, dudo que la gente comprenda que es lo que los separa. En la batalla de la imagen, UPyD trata de decirnos que Ciudadanos actúa como los turnistas, pero no parece que sea así percibido por la gente. Y Ciudadanos dice que sus puertas están abiertas pero que ya no van a insistir con un pacto. ¿Conspiraciones del IBEX 35? Por Dios, mirad a unos y a otros.

jijiji
El administrador de la miseria

Hay un artículo de Pablo Simón en Politikon que no va exactamente de este tema, pero del que se puede extraer alguna idea provechosa.

Un partido lleva perdiendo elecciones desde hace décadas (...) y los líderes posponen la propia victoria como principal – y complicado – objetivo frente a la más inmediata garantía de su supervivencia personal. (...) La derrota continuada hace que cada vez haya menos militantes en el partido, que a su vez pierden el interés y que, por lo tanto, tanto numérica como cualitativamente terminan siendo más fáciles de capturar desde las cúpulas para abortar cualquier intento de renovación.

Un círculo vicioso. Una espiral descendente. Pierdes y tus incentivos no se dirigen a la renovación.

También es cierto que por otra parte las peticiones de dimisión (o de simple votación) para renovar la cúpula llegan en el peor momento. UPyD está condenada a sufrir un año electoral con una dirección cuestionada y sin mucha posibilidad de renovarla.

Espera, ¿y si el búnker tiene razón?


¿Y si de verdad hay empresarios que ofrecieron a UPyD una campaña promocional extra en los medios y que se postulen como alternativa "sensata" a los bolivarianos y los turnistas y UPyD les dijo que no porque ellos son insobornables?

Todos intuimos que hay conchabeo partidos-medios-empresas. Lo único malo que tiene una propuesta así es qué esperan a cambio los malvados empresarios. Si un ofrecimiento así es cierto, habrá que ver cómo responde Ciudadanos (ya que se supone que ellos sí han aceptado). Viendo su programa yo no descubro nada de trabajo infantil ni matar gatitos. Es evidente que las empresas tienen unos intereses, si esos intereses coinciden con actitudes políticas y se lo ponen más fácil a un partido, ¿hasta qué punto eso es malo? O mejor: ¿hasta qué punto es idiota rechazar ese ofrecimiento?

Claro que a mí me cuesta creer esta teoría: ninguna conspiración puede contar con periodistas por el medio. Además, de ser cierta esta teoría, ¿por qué no lo denuncian públicamente desde UPyD? Ah, ya.

No perdamos la retórica



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