martes, 30 de septiembre de 2014

Alguien se ha hecho caca

Vaya, parece que alguien se ha hecho caca. Huele a toffee en Ciudad Cloaca. El perrete asomó el hocico. El hada marrón dejó su firma. Alguien descomió. Han enviado un fax a Su Majestad. Ahora es el nieto el que le da el werther's al abuelo.


Bienvenidos al momento en que después de dar la vara durante dos años, los cleptócratas reculan.

Tras la convocatoria del presidente de la comunidad autónoma de Cataluña del referéndum secesionista, el gobierno presentó dos recursos al Constitucional: uno para el decreto de convocatoria y otro para la ley autonómica que cobija ese decreto. Al contrario de lo que se escucha por ahí, el Constitucional todavía no se ha pronunciado sobre estas dos normas —evidentemente—, pero mientras no resuelva su decisión sobre la constitucionalidad de las mismas, de forma cautelar las pone en cuarentena. Esto quiere decir que de momento están sin efecto y como el referéndum se fijó para el 9 de noviembre, previsiblemente el 9 de noviembre no habrá referéndum porque al TC no le daría tiempo para pronunciarse. De todas formas es previsible que el TC se pronuncie en contra de estas normas así que, intríngulis jurídicos al margen, hasta aquí llegó la juerga.


Fin. Kaputt. Se acabó. ¿Y por qué comienzo el texto hablando de caca? Pues por lo que dijo el portavoz del gobierno cleptocrático: la Generalitat no podrá hacer campaña para el referéndum. En palabras del portavoz se trata de no poner entre la espada y la pared a los funcionarios de la Generalitat, pues de incumplir la suspensión cautelar de la convocatoria del referéndum, estarían cometiendo un delito de prevaricación. Se le olvidó añadir un detalle al portavoz: los funcionarios de los municipios también se ven afectados por la suspensión.

Mola eso de dedicar dos años a un tema para desvelar en el momento en que interviene la ley que quienes se verían directamente perjudicados por el asunto son... los auxiliares y bedeles de la función pública en Cataluña. En el instante en que alguien le dice a un bedel que lleve una urna a no sé dónde, ese bedel perdería su puesto de trabajo. Dos años para saberlo, no está mal.


En el escrito presentado por la Abogacía del Estado referido a la Ley de Consultas no Refrendarias, mola que en las primeras páginas se advierta al alto tribunal de que esa ley de consultas no refrendarias es una ley de consultas sí refrendarias. Los abogados del Estado vienen a decir que ponerles nombres ocurrentes a las cosas no cambia la esencia de las cosas. Como cuando se le llama Social Media Manager a un tuitero de mierda. No cuela.

Continúa el texto (PDF) recordando lo que pone la Constitución. No lo que pone un olvidado códice medieval guardado bajo tres llaves y perdido en las inaccesibles bodegas de un monasterio palentino. Lo que pone la Constitución. No es tan dificil. Está hasta en Internet. ¿Y qué pone en ese libro desconocido? Pues que los referéndums que tratan de las cosas del comer deben saludar a todos los españoles. Y que el referéndum lo convoca el Rey a propuesta del Presidente una vez que este es autorizado por el Congreso. El Estado, a través del Congreso y del Gobierno, es el que tiene la competencia exclusiva sobre los referéndums.


Con esto ya está todo dicho, pues a los cleptócratas sólo les quedaría una posibilidad de hacer las cosas dentro de la ley: que Cataluña pasara a llamarse España y que el resto de España fuera desconocido para la nueva España. Así, sí. Pero no parece muy probable que esto suceda.

Naturalmente los ayuntamientos —y las comunidades autónomas— pueden consultar cosas al sabio pueblo... siempre y cuando se traten de asuntos dentro del ámbito de sus competencias. No parece que quitarles la ciudadanía a 40 millones de personas, cargarse la ley y la convivencia de un país de Europa Occidental y frustrar el único periodo de relativa paz y prosperidad de la historia de España sea un asunto que entre en el ámbito competencial del ayuntamiento de Altafulla. No sé, igual me equivoco, pero yo diría que no.


Hace mención el recurso citado a textos del Consejo para la Transición Nacional, que es una cosa donde está Pilar Rahola y que pagamos todos y que yo no sé, pero que no parece muy legal que sea un órgano público pues sus fines no parecen estar dentro del Estatuto de Autonomía. Pero como aquí nos hacemos todos los locos, seguimos para bingo. Pues bien, dicen los abogados del Estado que se proponen varias vías para la secesión:
  1. Consultas en ayuntamientos al margen de disposiciones legales del Estado y de la Generalitat.
  2. Elecciones plebiscitarias.
  3. Declaración unilateral de independencia.
  4. Mediación internacional.
Esto lo podéis ver en la página 30 del Libro Blanco de la secesión (PDF). Y en éstas estamos, en que no se puede producir el referéndum para robarnos nuestros derechos, ergo lo que les queda a los cleptócratas es pasarle el marrón a los ayuntamientos o a una "entidad privada" o bien convocar elecciones con carácter plebiscitario, que son unas elecciones regionales normales pero que le ponen un apellido a ver si alguien pica y se cree que son otra cosa.


Como dije antes, si la Generalitat no puede hacer referendos de chichinabo, los ayuntamientos tampoco (y en caso de hacerlos, los que van a pringar son becarios y conserjes). En caso de que el referéndum lo haga la tienda de pines, cava y banderitas que se llama ANC, pues será una cosa tan válida y seria como los referéndums que hago yo sentado en el trono después de un café cargado.

Mis dos centavos van para la opción de elecciones autonómicas y que otro cleptócrata trate de "internacionalizar" el asunto. Probablemente se trate de Junqueras o del señor que se comió a Junqueras.

Continúa el recurso —leedlo, insisto— con un dossier de prensa que recoge declaraciones que se remontan a las elecciones autonómicas de 2012 y que llegan hasta hoy. Alguien se ha ganado su sueldo en la Abogacía del Estado. Sírvanse de un extracto que sirve como fotografía del nivel de majadería alcanzado en el extremo opuesto de la península:


Nosotros entendemos que la radicalidad democrática no solo la hemos de explicitar, sino que la hemos de practicar. Y si el medio ha de ser desobedecer aquellas leyes que nosotros consideremos injustas para el autogobierno como pueblo, entonces así será.
Diputada del Grupo Mixto Isabel Vallet Sánchez.

Sobre la página cincuenta y pico (son 94) nos hablan del censo que no llaman censo para sortear la legalidad. La Abogacía del Estado identifica lo que denomina "electorado ad hoc", que con sólo leerlo nos remite a los buenos viejos tiempos de la Poll Tax y del Apartheid, donde existían procesos electorales democráticos, sólo que... con electorados ad hoc. Que una ley que permite a los gatos comer ratones sólo la puedan votar los gatos huele a chamusquina.


En fin, en resumen: lo que dicen los abogados del Estado es que la Ley 10/2014 es una ley de referéndum y no pueden hacer una ley de referéndum. A partir de aquí hay una salvaguarda democrática que no se puede derribar. No se trata de impedir a la gente que se exprese, se trata precisamente de no arrebatar a la gente el derecho a expresarse. En el momento en que un fulano o un grupo de colegas se creen imbuidos de la gracia divina para decidir sobre la vida de los demás, hay que pararles los pies.

Insistamos una vez más en que la democracia como idea de gobierno no significa votar, sino aceptar las leyes que no te gustan. Este y no otro es el precio que hay que pagar para que otros acepten las leyes que a ti sí te gustan.

Adenda, de La Retaguardia:

Al portavoz también le han preguntado sobre las informaciones aparecidas en 'El Mundo' este lunes en las que se relaciona al presidente Mas con negocios de los hijos de Jordi Pujol, algo sobre lo que el consejero se pronunció para desmentirlo con cierta gracia: "lo dije este lunes: es falso como un duro sevillano", ha zanjado.

Supongo que tiene "cierta gracia" si eres un nazi coprófago. #seny

Bonustrack:


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sábado, 27 de septiembre de 2014

El pecado original del PP y la secesión a cámara lenta

En los numerosos encuentros que han tenido el presidente Rajoy y el presidente regional de Cataluña, una y otra vez mi paisano le ha dicho al señor Mas lo que el gobierno hará si él sigue adelante con su plan de robarnos derechos políticos a todos los españoles. Aun así el presidente Mas ha decidido llevar hasta la última casilla su programa político de robo de derechos.


No evitaré cierto reconocimiento al presidente Mas: con la convocatoria del referéndum separatista, ya ha cumplido más puntos de su programa electoral que el de Pontevedra. En concreto, Artur Mas ha cumplido uno, frente a ninguno de Rajoy.


A partir de este momento la cosa pierde emoción porque el gobierno nos ha revelado los spoilers de esta película: informe del Consejo de Estado, Consejo de Ministros aprobando un recurso al Tribunal Constitucional y el Constitucional paralizando de forma cautelar la aplicación de la Ley de Consultas y el Decreto de convocatoria del 9N que se firma bajo esa ley. Fin.

Bueno, fin de una parte al menos. Hay otra parte que queda en suspense. El adelanto electoral en Cataluña una vez frenado el referéndum de robo de nuestros derechos políticos, es más que previsible. Del nuevo escenario electoral dependerá la trama de la siguiente parte de este culebrón. Tras constatar que el gobierno de CiU sólo ha servido para cumplir una promesa que no parece muy legal y que el "padre de la patria" se parece más a Vito Corleone que a otra cosa, todo hace pensar que no será un buen momento para CiU. Por sondeos, se apunta a un crecimiento de ERC en un escenario muy dividido en bandas partidistas. Sí, todavía con predominio independentista.

Los de ERC, que son todavía más pijos que los de CiU, están acostumbrados a decir unas barbaridades enormes. Habrá que ver hasta qué punto Ciudadanos puede rentabilizar su previsible crecimiento para convertirse de facto en líderes de la oposición y si ERC necesita o no del apoyo de CiU para formar gobierno y que sus consejeros juren la Constitución española. Son todavía muchas incógnitas que según nos alejamos del momento presente hacen aparecer todavía más incógnitas.


Y como hay tantas incógnitas y tantas especulaciones, esto ya no es serio (si es que alguna vez lo fue). Esto se ha convertido en una juerga. Yo no quiero ni imaginarme los últimos años que están sufriendo los catalanes con un momento histórico cada dos días. Un sinvivir. Una pretendida secesión a cámara lenta mientras cada mes algunos cobran por calentar butaca en el parlamento.

No soy el más adecuado para hablar del problema de las farmacias catalanas o del cierre de quirófanos. Tan solo constato que mientras los focos se los lleva el asunto de la secesión, hay otros asuntos que no parecen recibir la atención que necesitan. Eso ya es cosa de los propios catalanes pues entra en el ámbito de sus competencias políticas. Y la política es el debate constante de las prioridades. A día de hoy a una mayoría de políticos y ciudadanos catalanes, les importa más hablar de unicornios y metafísicas que de las cosas del comer. Yo eso no lo aceptaría en mi casa. Ellos parecen felices con sus banderolas y sus desfiles con antorchas. Producen cierto sentimiento de solidaridad aquellos catalanes que se sienten prisioneros de una deriva unicórnica que les está secuestrando "la política de las cosas del comer".

Pero este viaje a Nunca Jamás tiene consecuencias reales, hechas de materia bariónica. No se trata de tertulias de café ni de juegos de rol en vivo. El movimiento hacia el precipicio que apoya buena parte de la sociedad catalana y en el que un pedazo de su clase política tan solo hace de altavoz, tiene implicaciones que afectan a la vida de todos. A eso que se llama convivencia civil. Sin consulta y sin salida al balcón ya se han roto cosas en este viaje de sombrereros locos.


No es el momento procesal de la ruptura política el que rompe a una sociedad, es el camino que lleva a esa ruptura el que la rompe. Si coges una hoja de papel y la rompes en dos, no se rompe cuando tienes los dos pedazos separados, se rompe en el momento del primer tirón.

Y con la perspectiva que da no vivir en Madrid (perspectiva, que no conocimiento, ojo) no puedo sino insistir en una idea que tiene pocas novias: existe una tendencia política de signo contrario a la separación que en el plano estético (el más importante) es el horror absoluto. Sin ser independentista me produce tanto rechazo el unicornio de los ladrones de derechos que vienen de Cataluña, como el unicornio del centralismo mágico que se supone resolverá todos los problemas relacionados con la cuestión competencial y/o territorial.


El monotema catalán, de tan infantil, lleva a la política a decidir entre máximos. Y aquí reduzco la marcha para explicarme: yo creo en los máximos. Yo defiendo el no rotundo o el sí rotundo en algunas cuestiones. Yo defiendo que hay cosas que no aceptan discusión. Yo defiendo que no hay diálogo posible con el mal y que el mal existe. Yo no creo en el diálogo como en un fin en sí mismo. Creo que en los últimos tiempos el diálogo ha devenido en una suerte de elixir mágico que tan solo da alas al mal que existe en la tierra. Sé que algún listo me dirá que el mal es relativo. No, el mal no es relativo. No hace falta montar un grupo de debate para saber que el mal es colgar a la peña de grúas en el centro de Teherán, vender a niñas en Nigeria o cortar cabezas en Siria. Los responsables de esos actos tienen que pagar. Pero.

Volviendo al monotema catalán y en general al problema territorial español, no estamos tratando con tipos con turbantes y por lo tanto los máximos no deben de entrar en juego. Los hechos que nos han llevado a este punto en que unos caciques locales ponen en cuestión la igualdad de derechos políticos de todos los españoles no han aparecido por casualidad. Existe un consenso sobre que los gobiernos tienen potestad para legislar sobre lenguas, sobre que las televisiones autonómicas son imprescindibles y sobre que hace falta invertir dinero público, controlado por políticos, en Kultur.


Sin estas herramientas, no se podría producir esta moda de la ruptura. Pero no olvidemos que es Madrid el que permite que existan estas herramientas de suicidio. Y podemos señalar lo más básico: los regímenes forales. En el momento en que no todos somos iguales, se les está proporcionando la excusa perfecta a los más mimosos del patio. Y como esto del independentismo funciona como con niños de siete años, ahora tenemos que aguantar las mismas frases que se escuchan en el Emirato Cleptocrático, en las diócesis gallegas.

Ha llegado el lodo a tal punto que hoy ya no existe nacionalismo en Galicia. Todos los grupos identificados con la etiqueta nacionalista han aprobado la defensa del supuesto derecho de autodeterminación. Allá ellos, que vayan al Avante a pedirse copas los amantes de las antorchas, la Kultur y las banderas. Y en el proceso de desaparición de este nacionalismo —y sustitución por independentismo—, es el PP de Galicia —en este ejemplo— el que recoge el guante y con su doble discurso cumple el programa que haría el BNG en los años 80. Ahí es donde aparece el daño.

Eso es la cultura gallega.
Con glosas a la unidad de España desde la Villa y Corte mientras en la periferia se mantienen leyes lingüísticas, medios públicos de comunicación y una costosa construcción política de los elementos que constituyen la identidad nacional a través de la manida cultura, PP y PSOE son los principales responsables de esta tendencia a la ruptura. Los mismos elementos de nation building que tuvieron un éxito a medias hace ciento veinte años, hoy los reproducen los partidos "estatales" en regiones del país. Hoy Feijoo da coba al santoral del nacionalismo gallego y personifica a Galicia en sus discursos. ¿Pero no habíamos quedado en que son las personas y no los territorios los poseedores de derechos, historia, inteligencia, etc? Por lo que se ve, si lo dices en Madrid, sí, si lo dices en Santiago, no.

¿Hasta cuándo pretenden continuar con su nation building de chichinabo? ¿Nadie les ha dicho que varias generaciones viviendo en un contexto de mini-nación van a terminar reclamando la maxi-nación? Yo no sé si esto no lo ven en el PP a largo plazo o si realmente el PP no puede ocultar su pecado original: el de ser una reunión de muchos grupos distintos, tanto políticos como territoriales.

Me gusta el .gal. Igual registro felipegonzalez.gal o psoe.gal :)
Y como toda acción provoca una reacción opuesta de la misma fuerza, las alas que se da a este proceso incentivan el surgimiento de opciones políticas de máximos en una tierra sin turbantes. Quede claro que yo no quiero turbantes ni máximos. El límite lo marca la ley y la ley... es perfectamente ambigua en este sentido. Harán falta otros discursos acompañados de otras estéticas políticas para derribar esa torre de marfil que es el Título VIII y que genera tantos unicornios.


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