martes, 28 de junio de 2016

Sin novedad en el frente electoral

Volvemos a votar y parece que regresamos a la casilla de salida aunque esta vez hay un toque diferente por dos cambios fundamentales que son los dos balones de oxígeno que reciben PP y PSOE. Balones de oxígeno más infundados que otra cosa ya que se deben a las bajísimas expectativas que tenían sobre sí mismos, a las encuestas que fallaron más que un árbitro pitando al Barça y al argumento ad nauseam debido a la falaz sobrerrepresentación en redes sociales y prensa de hinchas de uno de los partidos políticos.


Que nadie se llame a engaño: tanto Zipi como Zape están en niveles de representación de principios de los 90. Ese es el problema que tienen que analizar de puertas adentro por mucho que de puertas afuera pongan caritas y hagan aspavientos. Que los resultados de junio se parezcan tanto a los resultados de diciembre significa que se consolidan tendencias de votación que hacen trizas las perspectivas de soñar con volver a rascar más de 10 millones de votos. Por esto es muy probable que no se vuelvan a repetir mayorías absolutas en mucho tiempo y debido a esto los políticos tienen que comportarse de una manera distinta. Hace seis merses PSOE y Ciudadanos parece que pudieron llegar a un acuerdo, hoy veremos quién está dispuesto a sentarse y hacer su trabajo: hablar con todos excepto con los separatistas y los populistas.

Vamos a los datos aunque en esta ocasión nos informen poco. Estoy leyendo análisis de los resultados y hay una cantinela que se repite: "si Fulanito baja uno y Menganito sube uno es que Menganito aumentó a costa de Fulanito"... pues no lo sabemos porque no tenemos datos. Nunca como ahora fue tan necesario hacer una encuesta postelectoral para saber realmente lo que votó la gente.

El PP


El PP ha ganado las elecciones una vez más y sube su apoyo del 28,7% al 33%. Un aumento de cuatro puntos que traducen los 700.000 votos más que ganaron. Importante el rebasamiento al PSOE en Andalucía: por primera vez desde las europeas de 2014 Susana Díaz es derrotada por una diferencia de 100.000 votos. Todos los análisis coinciden en decir que el liderazgo de la señora Díaz en una posible sucesión a la secretaría general del PSOE se ve hoy comprometido. En Canarias también aumentan su ventaja respecto al PSOE con una diferencia de un escaño más.

En las dos Castillas también aumenta el PP su distancia con el PSOE pese a las diferencias mínimas de votos. En los dos casos ha sido a costa de Ciudadanos. Herrera y Cospedal tienen mucho que agradecer a la ley electoral. En la región favorita de la prensa nacional el PP mejora sus resultados en cinco puntos y sube dos escaños.

Por último, en la Comunidad Valenciana tenía morbo ver cómo le iban a ir las cosas a los de la gaviota por la propaganda de la corrupción que les hace su competencia y la mediatización de la justicia en la que se ven salpicados. Pues bien, a nadie de derechas nos sorprende que el PP haya subido cuatro puntos y ganado dos escaños más. No hablar de política es una maravilla para quienes no quieren hablar de política.

El PSOE


En el partido del puño están exultantes porque sus expectativas estaban buceando en las alcantarillas. Han sacado los peores resultados de su historia, empeorando los anteriores que ya eran hasta ese momento los peores. En porcentaje ciertamente han aumentado un 0,66%. Visto con perspectiva te encuentras un dedo en un 2% de hamburguesas de McDonald's, así que calculen.

Si hace seis meses decíamos que el PSOE era el Partido Regionalista Andaluz hoy podemos decir que es el Partido Provincial Sevillano. Supongo que en las siguientes hablaremos de un partido local de Dos Hermanas. Lo alucinante es que al tener las expectativas tan bajas esto es un triunfo. Su candidato otra vez no va a dimitir y la reducción de presencia institucional (5 escaños menos) reduce a su vez el banquillo para encontrar sustitutos en la dirección. Un partido en retirada es un partido a la defensiva. Precisamente en el momento en que se necesitan decisiones audaces y arriesgadas hoy el PSOE no tiene incentivos para arriesgarse con lo que o hay un golpe de timón interno o serán responsables de llevarnos a unas terceras elecciones (que tampoco pasa nada).

Pablemos


Una derrota todavía mayor que la del PSOE es la de esta gente. Derrota para ellos y victoria para la democracia, la Constitución y los derechos civiles. El eje Caracas-Teherán obtiene sus mejores resultados allá donde la idea constitucional es más débil y donde una parte de la población prospera con el miedo en la calle. Su ambivalencia con el discurso secesionista ha dejado de engañar a la gente: pedir un referendum de separación en una región es lo mismo que ser separatista. El balón de oxígeno en este caso es el del voto separatista.

En Pablemos se las pintaban muy felices con la coalición electoral que formaron con IU. Una docena larga de circunscripciones otorgaban escaño automático con que sólo volvieran a votar los mismo a Pablemos y a IU. El caso es que no fue así y todavía no saben por qué. Es un misterio misterioso que presentándote con otro partido ni a ti ni al otro os vote la misma gente. Es un misterio que tardarán siglos en resolver.

Uno de los detalles que más me gustó de esta estrategia electoral de niño de teta es lo sucedido en Asturias. De los 185.000 votos que obtuvieron Pablemos e IU en diciembre, pasaron a 140.000, una bajada de seis puntos acompañada de una sidra que lleva por nombre Llamazares. En Galicia han repetido con los separatistas y han perdido 65.000 votos y un escaño (es decir, que por separado también habrían perdido votos). En el País Vasco y en Andalucía obtienen mejoras significativas por razones opuestas. Si al PSOE lo descoyuntó el provincianismo a estos no tardará en descoyuntarles el mismo motivo.

Ciudadanos


Achacable al voto útil el que les votase la misma gente y al sistema electoral que pese a ello caigan fuertemente en escaños, lo de Ciudadanos es un querer y no poder. Sospecho que de durar cinco días más la campaña sus resultados podían haber sido peores. Es curioso cómo en aquellos lugares donde hay trabajo de calle Ciudadanos sube o se mantiene y donde la dirección del partido elige a dedo a los candidatos y dan por perdido el asunto Ciudadanos baja. Caray, ¿quién lo podía haber predicho?

Ciudadanos obtuvo sus mejores resultados en las últimas elecciones autonómicas catalanas donde la oferta era clara en el planteamiento de agua o aceite que es allí la política. Sin embargo dejar el discurso original y tener que vender una disposición al diálogo en lugar de un lo tomas o lo dejas es algo que la gente de orden no acaba de entender bien. La disposición al diálogo puede ser interpretada como inseguridad o desconfianza de la capacidad propia. Ahora andan como locos con el discurso del centro que es lo mismo que la nada. Si hubiera que identificar a cada partido de estas elecciones con una idea podríamos relacionar al PP con la corrupción, al PSOE con el paro, a los de Caracas con la desaparición de la paz civil, pero ¿a Ciudadanos con qué lo relacionas? En Cataluña estuvo claro: defender la Constitución frente a quienes se la quieren cargar. Hoy ya no sabemos.

Pactos


Circula por los mentideros habituales una teoría muy loca sobre cómo alcanzar los 176 diputados para que Rajoy salga investido en primera votación. La trampa sería contar con un diputado de Nueva Canarias que se presentó junto al PSOE. De esta forma el PSOE podría desbloquear su logro "decir no a Rajoy un millón de veces" y al mismo tiempo lograr que se forme gobierno. Esta teoría tiene un pequeño problema y es que mete al PNV y a C's en el mismo saco, por no mencionar el pequeño detalle de que la actual dirección del PSOE aspira a que todos los altramuces se abstengan para gobernar ellos porque en su planeta sin oxígeno parece que gobernar con 85 diputados es posible.

Por mucho que desde la órbita del PP se diga que el aumento en votos y escaños es un espaldarazo para que Rajoy gobierne nuestro sistema no se basa en intuiciones o en impulsos emocionales. Rajoy tiene que conseguir 176 síes en primera votación o más síes que noes en las siguientes y por eso no todo el poder de decisión recae en él sino en quienes estén dispuestos a plantear su voto afirmativo o la abstención (a cambio de la abstención se pueden conseguir cosas, hace falta recordarlo). Rivera ya ha dicho por enésima vez que pretende sentarse con PP y PSOE para llegar a un acuerdo. Rajoy ya ha dicho que necesita al PSOE. El PSOE, a la defensiva, no dice qué quiere ser de mayor, como hace seis meses. Lo cierto es que ahora mismo sólo importa lo que haga Rajoy ya que los vetos hacia él rebotarán y estallarán en la cara del que los proponga. Y esto último me fastidia porque creo que Rajoy debe irse. Eso sí, entiendo que eso es algo que no depende de mí. ¿Lo entenderán otros?


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viernes, 24 de junio de 2016

Hora de que la UE rinda cuentas

La peineta que los baby boomers le han plantado en la cara a los millenials en pocas horas se ha traducido en un desplome de las bolsas de todo el mundo, una caída de la cotización de la libra esterlina y un manto de incertidumbre. El ajustado resultado del referendum británico para la salida de la Unión Europea (52% en contra de quedarse en la UE) no sólo refleja una división generacional de dos ideas del mundo que nos hablan de las experiencias vitales y las perspectivas de futuro divididas por la singularidad tecnológica de la interconexión sino también de divisiones geográficas que tienen que ver con el desigual devenir de las regiones (Escocia e Irlanda del Norte votaron a favor de la UE) e incluso divisiones por formación y renta (el área metropolitana de Londres también votó a favor de la UE y recordemos que esa ciudad representa el 30% del PIB británico).

Los populistas están de enhorabuena.
Quienes se apuntaron al sueño nacionalista de quitar una verruga con un hacha se levantan hoy con dolor de cabeza. La prensa británica informa de gente que viendo el percal gustaría de cambiar su voto. Demasiado tarde. Qué le vamos a hacer si se convoca un referendum y la gente no sabe lo que vota. Hoy, quienes impulsaban la campaña de la salida del RU reconocen haber mentido en las parcas cifras económicas que daban. Pero ese no es su mayor delito, su mayor delito es centrar la campaña en una xenofobia ramplona, provinciana, una xenofobia que aquí en España se sienta en los parlamentos disfrazada de opción legítima.

Para hacer bien el amor hay que venir al sur.
Desde luego que si hay que buscar culpables al inicio de lo que puede ser una nueva recesión económica la banda partidaria de la permanencia en la UE también tiene gran parte de la responsabilidad. Este es el reto al que se enfrentan las sociedades modernas: lograr hacer atractivo el sistema frente a la audacia y facilidad adolescente que supone querer un cambio del sistema. Cambiar es guay, a todo el mundo le gustan las fábulas del mundo lleno de posibilidades que está por nacer. Pero este es un pensamiento irreal que suele venir acompañado de consecuencias imprevistas.


Es la promesa de lo que venimos en llamar populismo. No es extraño que neodictaduras hostiles a occidente como Rusia y sus sucursales europeas en Francia o Países Bajos estén muy contentas con el triunfo del no a la permanencia. De la noche a la mañana —bueno, hay un proceso que va para dos años— la Unión Europea ha perdido el 17% de su PIB y el 13% de su población. En una guerra de cinco años no consigues un éxito parecido ni de lejos.


Este asunto traerá mucha cola. Los eurócratas refractarios que nos hablan de "más Europa" sin explicarnos por qué, que convocan elecciones al Parlamento Europeo cuando ni el 1% de la población sabe cómo se aprueban las leyes europeas, que al ver cómo los irlandeses rechazaban en referendum la Constitución Europea simplemente le cambiaron el nombre por Tratado de Lisboa para forzar su aprobación, han tenido su oportunidad y han fracasado. Es alucinante que los eurócratas ante un no inglés a la UE se empeñen ahora en profundizar en esa misma UE que ha sido rechazada. No han entendido nada y todos los animales de bellota del continente cuya posición antieuropea sólo es una capa de pintura sobre su racismo banal se están frotando las manos.

El presentar las posiciones acerca de la UE como un falso dilema tampoco ayuda nada. Muchos no estamos de acuerdo con el rumbo que toma la UE, ni con la dirección de sus políticas, ni con sus competencias, ni con su arquitectura que empieza la casa por el tejado, ni con la nula rendición de cuentas de sus dirigentes, ni con su propaganda ideológica y sin embargo podemos ver positivamente la libertad de movimiento de personas, capitales y servicios. Pero la desquiciada construcción europea llena de parches y excepciones es algo que simplemente no entendemos, como tampoco entendemos —acaso nunca nos lo explicaron— que haya que ayudar a un astillero polaco cuando nuestro astillero se llena de telas de araña.


A mí sobre la UE siempre me ha parecido muy estúpido el consenso que existe en España. Es como cuando los niños de 12 años se compran unas zapatillas de marca y quien no las lleva es menos popular. La estúpida eurofilia que nos está matando es el peor legado de esta UE que nos da la espalda. Una UE, recordemos, súperpreocupada tía por los pobrecitos niños sirios que aparecen ahogados en las playas pero que al mismo tiempo no quiere ni oír hablar de una intervención militar por motivos humanitarios. Una UE que dedica partidas a "empoderar" procesos de transición democrática en África Occidental auspiciados por la ONU mientras rechaza a la ONU cuando dice que Gibraltar debe ser descolonizada (para más inri, se trata de una colonia de un país de la UE en territorio de otro país de la UE). Una UE que en los últimos veinte años trata de llevar a la antigua Europa comunista del tercer mundo al primero mientras en Europa occidental tenemos bolsas de pobreza del tamaño de Andalucía.

Por eso, entre que no entiendo a qué se dedica la UE y que tampoco nadie me lo explica, ¿cómo voy a compartir la creencia semi-religiosa en el proyecto europeo? Yo tengo preguntas y quiero que me las respondan.

Dicho lo cual.

Dicho lo cual no ignoro la utilidad que tiene la UE, como apunté antes. Tengo una posición muy contraria a cómo va la UE pero esto no significa que desee cargármela. Yo estoy por romper el falso dilema y el relato edulcorado. Yo estoy por quebrar el consenso que impide la discrepancia. Discrepar es el primer ejercicio político que se debe hacer en una sociedad que se dice abierta. Siempre es buen momento para discrepar (no confundamos con una adolescente posición antisistema) y creo que hay que discrepar cada vez en voz más alta precisamente por el resultado de este referendum en Reino Unido.

Como seguidor de la teoría geoestratégica de Mackinder entiendo por qué el Reino Unido siempre fue en todas las negociaciones de la UE un grano en el culo. Mackinder decía que hay dos clases de potencias: las navales y las terrestres. Las potencias navales no necesitan grandes contingentes de soldados, recaudan menos impuestos y hacen prosperar el comercio. Por su parte, las potencias terrestres precisan de un fuerte aparato fiscal para mantener grandes contingentes armados, sus estados son más grandes y precisan de épicas nacionales para mantener la lealtad. Queramos que no, la UE es una potencia terrestre, toda la construcción europea va encaminada a crear un gran estado continental que dispute el heartland a Rusia, pero Reino Unido es una potencia naval que no compìte por las tierras negras de Ucrania sino que se vuelca en comerciar a través del mar. De ahí que en el gran angular de la historia los intereses de Reino Unido y de la Unión Europea sean opuestos.

Bien pues con el Reino Unido fuera de las negociaciones endogámicas de Bruselas ya no vamos a tener a ese bendito grano en el culo. Preparémonos para una tormenta de banalidad eurófila precisamente en un momento en que nuestras fronteras en el este y el sur se hacen añicos.

Si el sentido original de la UE era contener el sovietismo, cosas como la rendición ante la agresión rusa en Ucrania o la débil respuesta a los devaneos de su flota en el Báltico le acaban de quitar todo ese sentido. La debilidad de la UE es algo que se han ganado nuestros eurócratas a pulso. El problema es que como siempre pagarán justos por pecadores.

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