miércoles, 30 de julio de 2014

La tormenta perfecta antisemita en Francia

En la broma histórica que separa a España de Alemania y que recibe el nombre de Francia, las revueltas callejeras han adquirido un matiz racial y discriminatorio inaudito para un país que pretende ser considerado del primer mundo. No se trata de un mero problema de orden público ni tampoco de un fenómeno que se explique exclusivamente porque a la gente le cueste crear riqueza. Los idiotas cuando protestan suelen quemar coches o contenedores, lo de rodear sinagogas gritando "muerte a los judíos" es nuevo. O puede que no tan nuevo.

Bulevar Barbès, París (fuente).
Desde el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes y tras los miles de cohetes lanzados desde Gaza contra Israel en los últimos años, el ejército de este país se movilizó para tratar de detener a los terroristas. Lo normal en estos casos es apoyar las medidas que lleven a garantizar la seguridad de la mayor cantidad posible de gente, pero al haber judíos por medio las manifestaciones en Europa curiosamente se organizan en apoyo de los terroristas.

Así, mientras en apariencia las manifestaciones se convocan en apoyo de los palestinos, durante su marcha se corean vivas a Hitler y muertes a los judíos. Algunos, los más osados o quienes tienen menos que perder, deciden pasar la tarde tratando de entrar en sinagogas amedrentando y enviando a algún francés judío al hospital. La faceta de orden público que tienen estos hechos evidentemente se soluciona con la detención de los más violentos. Pero tras el alboroto queda el poso de la convivencia enrarecida.

Postal de París con un defensor de la paz en primer plano.
En los últimos años la emigración de judíos a Israel se ha frenado en todos los países... excepto en Francia. Esto debería dar que pensar. Una república construida sobre el lema "Libertad, Igualdad, Fraternidad" no puede tener un pie de página con la aclaración "excepto si usted es judío". No se trata como digo de un mero problema de orden público, tampoco de uno de pobreza. Se trata de violencia de carácter político y en concreto de política discriminatoria y antisemita.

Cuesta ver el origen político de esto pues en los suburbios de las ciudades de la Costa Azul se encuentran comunidades donde el problema de integración lo tienen los ciudadanos con abuelos franceses. Esas comunidades en las que se mezcla el hip hop con la llamada del imán al rezo y donde los que tienen problemas de integración votan masivamente a los nazis del Frente Nacional. En Francia hay unos seis millones de musulmanes y medio millón de judíos.

Pintada con la firma de la Juventud Comunista de Venezuela (fuente).
Más allá del poder demográfico de los nuevos franceses y de su necesaria nacionalización, está el problema antisemita. No es normal que Francia destaque por ser el único país donde la emigración a Israel aumente y donde tres cuartas partes de los judíos ya se están planteando hacer las maletas.

Algunos explican este repunte antisemta por el tratamiento que hace la prensa francesa del conflicto de Oriente Próximo. Si las noticias de Gaza inexorablemente incluyen mensajes de odio contra Israel, a la población esto le va calando. Y no hablo tan solo de los franceses musulmanes, es conocida la inclinación de la izquierda (y en Francia ahora también de la extrema derecha) por relacionar íntimamente la política de Israel con todos los judíos.

Parisina manifestación a favor de la paz que supuestamente dejará la desaparición de Israel (fuente).
Lo que está fuera de toda duda es que en Francia se comienzan a mezclar los ingredientes que conforman una tormenta perfecta antijudía: la mala situación económica del país, el aumento de población musulmana no nacionalizada, el apoyo in crescendo a los nazis del Frente Nacional y la prensa izquierdista vomitando consignas proterroristas las 24 horas del día. Curiosamente se puede dar el caso de que el FN comience a recibir apoyos de inmigrantes musulmanes. Esta relación simbiótica se explicaría por ser la última masa de votantes que le queda al FN por llegar y porque la comunidad musulmana más joven y radical tendría así la forma de "integrarse" en la sociedad.


Más:

Verano en París:



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sábado, 26 de julio de 2014

El (no tan) honorable Pujol

La gente busca argumentos retorcidos para explicar por qué ahora Jordi Pujol confiesa que durante cuatro décadas ha ocultado una fortuna a la hacienda pública. Hablan del alejamiento de Durán de la dirigencia de CiU, hablan del salto al vacío separatista, hablan de los casos que tienen a su árbol genealógico a cinco minutos de pisar la cárcel. En fin, me parece normal que surjan estas teorías porque hablamos de una familia instalada en el poder que ha manejado Cataluña como su finca particular.

Español del ano, perdón, del año (jiji).
El caso es que el propio señor Pujol en su carta de semi-confesión pública explica las razones que le llevaron a dar el paso:

Ante las informaciones aparecidas desde hace casi dos años en relación a los miembros de mi familia más directa y a las insinuaciones escritas sobre el origen de los medios económicos de la misma, me veo obligado a poner de manifiesto...

...ha tenido que ser en estos últimos días que los miembros de mi familia han regularizado esta herencia, con las consecuencias del nuevo marco legal aprobado para incentivar la última regularización excepcional de noviembre de 2012 y para penalizar extremadamente las regularizaciones posteriores.

En otras palabras: iba a caer tarde o temprano y prefirió que fuera más temprano para no verse penalizado por acogerse a la amnistía fiscal (ya veremos si la amnistía fiscal sirve para su caso, pues han pasado en estos TREINTA Y CUATRO AÑAZOS tres amnistías fiscales y el tío en todo este tiempo ni mu).


Estoy bastante de acuerdo con el editorial de El País sobre el caso (¿qué le está pasando a El País?). Y en general con cómo trata la prensa el asunto. En Libertad Digital aprovechan para criticar al separatismo catalán y a las estructuras creadas por lo que algunos llamamos cleptocracia catalana. Dan en el clavo al apuntar que la excusa de la construcción nacional sirve para desviar la atención sobre el gran negociete en que han convertido Cataluña media docena de clanes mafiosos. Sin embargo no se puede olvidar que casos semejantes de mezcla de intereses familiares y poder institucional tienen lugar en otras regiones sin protagonismo de la construcción nacional, como Andalucía, Galicia o a nivel nacional incluso. Pensemos que lo que ocurre a nivel catalán se repite a nivel nacional: hay familias que llevan, no cuatro décadas, sino más de un siglo exactamente en los mismos lugares de privilegio económico no ganado precisamente con el sudor de su frente, por su destreza a la hora de manejar el dinero ni por su valía profesional, sino porque en un momento dado alguien dejó un grumo en la cama de la hija de alguien.

Bien es cierto que la fortuna de los Pujol no viene por rancio abolengo sino por el fraude a la raquítica hacienda pública en la posguerra. Y por ejemplo, la fortuna del clan de los Chaves, aunque como todo socialista de pro se puede explicar en parte por venir de una importante familia del franquismo, digamos que "despegó" en el momento de sentarse en el trono.

Este pequeño caso, tan común por otra parte entre los dirigentes de la cleptocracia que está hundiendo a Cataluña, adquiere relevancia por su protagonista, que fue presidente regional durante casi tantos años como los que defraudó a Hacienda. Pero también hay otras notas de color que lo hacen especialmente gracioso. El señor Pujol durante todo este tiempo tuvo el cuajo de decir, cada vez que le preguntaban, que él no tenía cuentas en Suiza. Con un par. El señor Pujol mintió a la cara a todo el mundo durante décadas. Hay algo admirable en esta actitud. Yo hasta le daría un abrazo antes de enviarlo a prisión de una patada en el culo. La patada es una metáfora.

Se ha demostrado que sí tiene cuentas en Suíza, ¿será verdad entonces lo de Durán?
Otra cosa muy graciosa del asunto es la manera que tiene la prensa catalana de tratar el asunto. Claro, son muchos años de besos negros y ahora la mayoría de medios catalanes se han quedado en bragas. En primer lugar porque ellos también son engañados y no tenemos motivos para pensar que no formen parte de la misma trama de corrupción cleptocrática que infesta el ambiente público catalán. Y en segundo lugar porque han entronizado durante décadas al expresidente Pujol como groupies alocadas.

Así, El Punt Avui habla de "acto de contricción", La Retaguardia habla de "regularización fiscal", El Periódico se distancia más y trata el asunto como un "escándalo económico", en E-noticies titulan con un lacónico "Jordi Pujol, también" como dando a entender la situación de normalidad de lo que no debería ser normal. En el periódico de Ciudadanos tratan el asunto como la prensa de Madrid en su versión en castellano (en su versión en catalán todavía no encontré la noticia).

Qué cuajo.
No puedo evitar traer a colación la reciente publicación de las balanzas fiscales de las comunidades autónomas. En ellas se muestra que el déficit fiscal de los ciudadanos de Cataluña respecto al resto del país se queda en tercera posición tras Madrid e Islas Baleares. Por lo tanto el manido argumento del supuesto robo de los malvados pensionistas extremeños a los semiesclavizados dueños de chiringuitos de Salou cae por su propio peso. La respuesta de la Generalitat es que no está conforme con el método de cómputo. Tratan de continuar con el argumento del expolio fiscal mientras sus propios dirigentes les están mangoneando.

Evidentemente ni el argumento del expolio fiscal ni el masaje al señor Pujol podrían tener lugar si en Cataluña existiera prensa libre. En este sentido, comparto la columna que el director de La Retaguardia le dedica al caso y resalto la siguiente frase:

Los errores pasan factura y, aunque un borrón no puede manchar toda una biografía, la distorsiona.

La capacidad de este director para cambiar el discurso según la persona que haya robado es asombrosa:

La corrupción ha escalado por todas sus páginas y no quiere bajarse de ellas. Lo malo será que, cuando la tormenta amaine, el tal Bárcenas acabe firmando el artículo sobre el champán o la trufa: no todo el mundo tiene una cuenta en Suiza para poder seguir la fiesta.

Y así con todo lo demás.

Meanwhile, en la sede de ERC...




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