lunes, 8 de febrero de 2016

Diseño de religión en fantasía épica hispana

Así que quieres construir religiones para tu mundo de fantasía épica con referencias hispanas. Bien, has llegado al sitio adecuado ya que no conozco a nadie más que busque un canon diferente al que estamos acostumbrados. Aquí se apuntarán cosas a tener en cuenta para esta tarea.

«No te pego porque te acostaras con mi mujer, te pego porque además era mi hermana».
En el muy concreto tema que nos ocupa hallamos un problema doble: por un lado el género de fantasía épica es puramente anglosajón, por el otro, la obra canónica del género —El señor de los anillosno explicita la religión porque toda esa obra pretende ser simbólica de la religión (de la religión católica, afortunadamente). Así que en principio no hay nada en lo que nos podamos basar. Nada. Se trataría de crear detalles a imitar por obras derivadas en un género que está por inventar.

Si empezamos por el principio —y el principio suele ser un buen lugar para comenzar algo— tenemos que plantear cuál es el cometido de la religión en nuestra historia. ¿Se busca añadir detalles al fondo del cuadro, se pretende hacer orbitar la historia en torno a elementos religiosos o la religión va a tener una función intermedia? Del grado de importancia que tenga se entrará en más o menos detalles. Ocurre aquí con la religión lo mismo que con la geografía, el arte o la gastronomía: el nivel de detalle (y espacio que se le dedique) responde a necesidades de la historia.

No por favor, el mago Merlín otra vez no.
Como regla de oro y debido al formato habitual de la fantasía épica —sagas muy extendidas en el tiempo— mi recomendación es construir el máximo número de detalles posibles. Desde luego que las historias son más importantes que la construcción del mundo pero el autor debe llegar a un pacto entre uno y otro. Si el mismo mundo va a ser aprovechado para elaborar nuevas historias conviene respetar al lector y no cambiarle las cosas de una saga a otra ni engañarle. Un ejemplo visual de engaño lo tenemos en La guerra de las galaxias: las tres segundas películas enseñan unas naves diferentes a la trilogía original sin mayor explicación. También podemos hablar de los midiclorianos. Añadidos que hacen que esas dos trilogías puedan ser historias de universos diferentes.

Historias en las que la religión no es importante

Vestidos del Rus de Kiev.
La fantasía épica debe mucho estéticamente a la idea romántica que se tenía en el XIX sobre la Edad Media cuando muchas cosas atribuídas a la Edad Media realmente eran de la Edad Moderna. Básicamente tenemos ahí funcionando el cóctel de "desolación del norte" más "estética basada en el siglo XVI": caballeros con poco prácticas armaduras —no hay armas de fuego— cayendo en una emboscada de salvajes "escoceses" con la cara pintada que "conocen el territorio" y se acechan en la bruma del amanecer (después de escribir esto me doy cuenta de que así empieza Canción de Hielo y Fuego).

Miremos por donde miremos siempre —generalizo— encontramos el conflicto entre civilización y barbarie. Si nos vamos a unas coordenadas hispanas el conflicto no incluye a "bárbaros salvajes" porque aquí la romanización fue plena (no exactamente plena pero en comparación con la Britania del VI y su retroceso la diferencia en que me baso está clara).  El espacio donde existen los conflictos es compartido y entre pueblos o reinos el sustrato es fundamentalmente homogéneo.

Canecillos de la colegiata de San Pedro de Cervatos, s. XII.
Si la religión no desempeña un papel relevante el esfuerzo recae principalmente en la historia. Recordemos que se trata de fantasía épica: el conflicto debe implicar a la mayoría anónima que no habla en la historia. Esta opción puede que sea la más complicada de plantear porque las leyendas medievales de las que bebemos tienen todas un componente religioso.

Aunque a la historia no le haga falta profundizar en la religión es preciso esbozar algún aspecto religioso pues si el punto de partida mental es cierta idea medieval y en aquella época la religión determinaba aspectos fundamentales de la vida cotidiana, de los horarios y costumbres, en la ficción lo suyo es que también esto sea así. Puede que no estemos hablando de la influencia que tenía la religión en la antigua Roma o de la mezcla entre religión y estado de los imperios que nacen después de la misteriosa oscuridad tras la crisis del bronce (aquellos hiperbóreos para quienes el Dios del Antiguo Testamento era un progre hippy), pero algo tiene que mostrarse.

Historias en las que la religión sí es importante

Uno de los templos de Khajuraho, s. XII.
Estas serán la mayoría, espero. Si pretendemos una fantasía épica que beba de las fuentes medievales hispanas o de la post-clásica raíz común de los españoles de ambos hemisferios la religión tendrá un desempeño esencial. Si el conflicto de escala épica implica choques entre varios "reinos" puede que alguno de estos "reinos" —nunca deben ser dos porque nuestro público no come hamburguesas ni tiene cinco añitos— sea una religión organizada.

Oh, por cierto: religión organizada y religión no organizada. La religión no organizada no puede existir. Y esto es axiomático. Continúo.

La clave del conflicto épico bien puede ser religiosa: el control de una ciudad santa, un rey a favor de la heterodoxia (recordad el XVIII Concilio de Toledo, del que no sabemos nada y por eso podría servir como punto de partida para una historia fantástica), la guerra santa (el único tipo de guerra medieval de escala épica), etc. Que el origen del Gran Conflicto de Trasfondo sea religioso no quiere decir que los protagonistas de la historia estén hablando todo el día de religión. Una vez que hay guerra los motivos íntimos de los personajes que se apuntan voluntaria o involuntariamente a ella pueden ser diversos.

Detalle del templo budista de Wat Rong Khun, 1997.
La guerra suele ser una buena causa de promoción social o de rápido enriquecimiento (el botín es lícito). Recordemos aquellos plebeyos capaces de llevar un caballo a la batalla de su señor que eran recompensados con un título menor o poblaciones que por su resistencia al invasor eran recompensadas con un fuero y pasaban a estar bajo la protección directa del rey. Enriquecimiento y promoción social son tradicionales causas de envidia y resquemor. Las pequeñas rivalidades de ciudades vecinas (o barrios en ciudades grandes) que hoy vemos en el fútbol tiene su eco original en antiguas disputas que podían provocar muertes. La propia Bizancio ardió unas cuantas veces por culpa del fervor de la afición deportiva. Hoy cuando hay un partido de UEFA vemos a alemanes emborrachándose en las terrazas de Sevilla haciendo "la previa" del fútbol. Hace mil años un carro de fulanos del pueblo de al lado era una preocupante cuestión de seguridad que paralizaba una ciudad.

En este punto hay que luchar con la muy extendida y errónea idea moderna de que la religión era utilizada en tiempos pretéritos como "excusa". Según nuestros imaginativos historiadores contemporáneos las guerras de religión tendrían como causa real la búsqueda de unos objetivos temporales y nada religiosos (ventaja comercial, conquista territorial, etc). Nada más lejos de la realidad: la sociedad medieval no era tan prejuiciosa y temerosa de la magia como la sociedad moderna pero sí mucho más religiosa. Si ciertos comportamientos ponían el alma de alguien en peligro se cuidarían mucho de evitarlos. Esto es dificil de digerir pero si no se entiende no se logrará la visión de la historia más cercana a la historia que nos sea posible.

Santa Muerte. A la Legión le gusta esto.
Añadir que no dejamos de estar en el género fantástico y que por lo tanto la magia ocupa un lugar fundamental. Es ya terreno común presentar el mundo mágico de forma velada o en su atardecer. El ciclo artúrico que tanto influye en la fantasía anglosajona suele contarnos el retroceso de la magia druídica frente a la nueva religión cristiana. Este no será nuestro caso porque aquí no tuvimos un proceso de desromanización/descristianización. La magia por tanto no se enfrenta a la religión en un Conflicto Trascendental que se sitúa por encima del Gran Conflicto de Trasfondo. Al contrario, la magia puede ser un poder con el que cuente la religión.

Cuando se trata de asuntos mágicos lo importante es establecer límites, leyes, para evitar esos Deus Ex Machina que arruinan cualquier obra. La magia en ningún caso puede ser todopoderosa (regla de oro: cuanto más se respete la termodinámica mejor). Cualquier escenario hispano contará con cenobios y monasterios, esos lugares de contemplación y estudio que fueron islas de universalismo en un mundo particularista. La apuesta menos arriesgada es establecer una ínitma relación entre magos y monjes. Los monasterios podrían ser escuelas de magia. Y quien dice monasterios dice conventos. Conventos de hechiceras amazonas. O también los monjes ser guardianes de la magia: una magia recogida en viejos pergaminos de los antiguos (sí, de aquel Imperio de los Antiguos que dejaron ruinas en el paisaje y obras de ingeniería que no pueden ser reproducidas porque el mundo perdió su magia).

Conflicto Trascendental

Siempre hay algún griego más listo que tú.
Una forma de darle un regusto épico a una historia es dar a conocer al lector la existencia de un Conflcito Trascendental, es decir, un conflicto que involucre al mundo de lo divino, a planos de realidades alternativas, a dimensiones paralelas, etc. Los pequeños conflictos íntimos y el Gran Conflicto de Trasfondo (que se dirime en una gran batalla final, claro) formarían parte de movimientos de un conflicto todavía superior, de las cosas que van más allá de la comprensión de los hombres. Ejemplo de esto lo encontramos en la mitología griega: los dioses del Olimpo bebiendo néctar y moviendo los hilos mientras Prometeo las pasa canutas.

Como la religión (o religiones) es organizada, tiene existencia institucional y poder temporal, existen muchas posibilidades de que se haya "apartado del camino". Las entidades sobrenaturales (o la) tendrán así una excusa para establecer algún tipo de contacto entre el mundo sobrenatural y el natural. Esta comunicación se puede producir por el habitual método de sueños místicos, plagas, mensajeros alados o avatares.

Dependiendo de qué tipo de Conflicto Trascendental tengamos entre manos el lector y/o los personajes tendrán más o menos información. Puede que la invasión de los infieles sea reflejo de una batalla que tiene lugar en el plano trascendental. La victoria última sobre el invasor y su expulsión definitiva ¯\_(ツ)_/¯ vendría a culminar otra batalla de la que los mortales no son conscientes.


Y aquí un inciso porque si una religión organizada es funcional —y tenemos que suponer que lo es— las prédicas de agoreros y milenaristas no pueden ser puntos clave de la obra. El predicador que actúa solo, es tratado de loco y al final tiene razón... pues al final no tiene razón y efectivamente está loco. Mucho ojo con tomar el camino fácil de imitar la tradición protestante —sobre todo americana— de las pequeñas iglesias independientes. Aquí no ha lugar a eso más que para quitarles la razón, escarmentarlos y reconvenirlos. Enlazado con esto tenemos el concepto de "culto" o "secta", que carece de sentido dentro de nuestras coordenadas.


Diseñando religiones. La población

Ni siquiera en un mundo de fantasia el mundo es una pizarra en blanco donde las cosas aparecen de la nada. Existen múltiples sustratos y capas que van decantando ciertos componentes que llegan hasta el presente. Si en nuestra historia existió un "Imperio de los Antiguos" habrá que determinar hasta qué punto los seres del presente son conscientes de su existencia y qué cosas conocen de él. El pasado, las tradiciones antiguas suelen formar la base del presente aunque la gente no sea consciente. Puede ser necesario diseñar una religión de los antiguos que no será usada en la obra, hay que pensarlo.

La religión también depende mucho del público al que se dirige. Si asumimos que gran parte de la población se dedica a las labores del campo, la religión estará adaptada a la vida en el campo. Aparte de salvar almas (si es que existen en la historia), de explicar el origen y el fin del mundo (si es que los hay), de dar sentido a la vida y de dibujar la moral, la religión tiene un sentido práctico incuestionable: ayuda a medir el paso del tiempo.

Ojalá gente del neolítico espantando a garrotazos a esta chusma miserable.
La idea del paso del tiempo es un tema vital en la construcción de mundos. En la fantasía épica suele haber personajes muy conscientes del paso del tiempo: historias de miles de años son conocidas y relatadas como sucesos de actualidad. Los mitos son reproducidos a miles de kilómetros de distancia y tienen utilidad práctica para muiy diferentes gentes. Sin embargo el paso del tiempo tiene una faceta mucho más práctica en la vida diaria del campesino estándar: las estaciones, los periodos de siega y siembra, etc. Estas fechas del año siempre se vinculan a la religión ya que la religión tiene una función de holización antropológica (el manto de la religión cubre el calendario, la agricultura, el crimen, la educación, el ocio, etc.).

Nos tenemos que preguntar qué grado de sofisticación tiene una religión: ¿es una religión para un pueblo analfabeto y agrario o es una religión para una liga de ciudades comerciales? ¿Acaso es una religión que sirve a todos igual? Si la religión procura el universalismo (una religión de campesinos, reyes y burgueses) su grado de tolerancia será alto. Existe un compromiso entre lo tolerante que es una religión y la heterogeneidad de las personas que pretende alcanzar. En consecuencia, si se trata de una religión para una sociedad homogénea su grado de intolerancia será alto (ojo, hay excepciones como el tengriísmo mongol).

Habría que explicar cómo es posible la heterogeneidad poblacional y la homogeneidad. Un pueblo protegido por las montañas o un pueblo isleño lo tiene más fácil para lograr una homogeneidad que produzca una religión intolerante. La religión intolerante es un buen motivo para tener una sociedad hostíl al contacto exterior. Sin embargo, aquellos reinos que heredan el territorio del Imperio de los Antiguos tienen un sustrato de universalismo o la "idea" de formar parte de un todo mayor. Ah, pero nunca hay que olvidar que no existen los teléfonos (salvo algún instrumento mágico cuyos guardianes se cuidarán mucho de no revelar). En los reinos homogéneos la homogeneidad hay que trabajarla y ahí la religión organizada cumple una función importante: más allá de lealtades temporales existe una lealtad trascendental y una jerarquía a su servicio. El trabajo de homogeneización se puede lograr mediante reuniones de prebostes religiosos y/o mediante la reproducción de libros canónicos (en el segundo caso habría que dedicar recursos a la persecución de libros apócrifos y quien dice persecución no dice necesariamente censura, sino rdiculización, por ejemplo).


La religión organizada nos plantea un problema de escala. En demasiadas historias de fantasía épica cada reino tiene su religión (y a veces cada reino tiene su religión, su lengua, su paisaje y su raza), pero si la misma religión es compartida por varios reinos los motivos de conflicto no pueden ser religiosos, excepción hecha con las herejías. ¿Qué ocurre si un reino oficializa una herejía? Todos los demás dejarán a un lado sus diferencias para hacerlos picadillo. A mí personalmente me gusta más cuando el conflicto religioso se produce entre religiones inmiscibles. Cuando explicaciones del mundo son tan distintas que no pueden coexistir. Cuando la afirmación de unos supone la negación de otros. Igual que no caben dos soles en el cielo no caben en la tierra Darío y Alejandro.

Cuidado con un problema que puede surgir: si una religión es muy extensa y cubre a gentes muy distintas, su grado de tolerancia puede ser tan alto que no conozca otras religiones que no sean incompatibles. Puede aparecer la aberrante idea de armonía que encontramos en la tradición china o el sincretismo total de la religión romana. Es decir, un reino muy grande no tendrá demasiados motivos para la guerra religiosa.

Diseñando religiones. La ley


Comunicación intergeneracional de mitos, rituales de socialización, aproximación a las verdades (conocimiento) por revelación,... La religión cumple muchas funciones pero donde más impronta deja es en la formación de una moral. Códigos de conducta no escritos que son leyes aceptadas por la gente. Si está "bien visto" dar limosna, los mendigos pedirán limosna (si no, no habrá mendigos pedigüeños). Si está "bien visto" curar a los enfermos, los enfermos no serán repudiados.

Realmente aquí hay poco que decir porque asumo que el autor —por muy rebelde que sea y al margen de lo que crea que cree— come sopas de moral católica a dos cucharas. Si se quiere buscar el exotismo habría que acudir a referencias que nos son extrañas: una moral basada en la economía nacional (que sea moralmente deseable que el reino no contraiga deudas), una moral basada en la superioridad de un tipo de persona sobre el resto (la mujer sobre el hombre, por ejemplo) o una moral que compartimentalice a la sociedad y que cada miembro sea muy consciente del lugar que ocupa y lo que se espera de él (moral marxista).

Aquí las normas de conducta derivadas de la religión tienen mucho que ver con el tipo de sociedad que queramos diseñar. Para una sociedad basada en la rapiña será virtuoso hacer campañas de ataque y botín (norteños). En una sociedad esclavista será virtuosa la lealtad del esclavo hacia su amo (Roma). Etc.

El comportamiento moral sólo destaca en oposición o comparación a otro comportamiento moral. Lo que para unos es lo esperable para otros es aberraciíon a evitar. Esto tiene implicaciones muy interesantes a la hora de jugar con los personajes. A mí me gusta mucho la figura poco explorada del malo que no tiene maldad. Hace cosas que son malas pero que para él no son malas en una escala que va desde los insectores del Juego de Ender hasta el dios ciego e idiota Azathoth de la mitología Lovecraftiana. En demasiadas ocasiones nos encontramos con personajes malvados que no tienen sentido, para evitar esta infantilización innecesaria acudimos a la construcción de morales (excepción hecha cuando no existe una moral, como en el caso de Azathoth).

No confundir el enfrentamiento entre morales incomunicadas con la escala de valores que en cada momento y lugar son cambiantes. Una moral se puede basar en varias virtudes y las personas siendo conscientes de estas virtudes desarrollar una escala de valores o de comportamientos más deseables que otros. La diferencia en la escala de valores lleva a conflictos dentro de la sociedad homogénea (incluso dentro de la sociedad que forma la tripulación de un barco). Es más, los valores pueden cambiar con el tiempo: un personaje que en su juventud buscaba evitar conflictos, en su madurez puede aceptar el conflicto y meterse de lleno. Muerto el viejo rey, el nuevo rey (elegido por la corte, no heredado, recordad que nos basamos en la Edad Media) puede tener unos valores diferentes.

Diseñando religiones. La estética


Paradójicamente lo menos importante es a lo que más importancia se le da en las guias anglosajonas de construcción de mundos. Símbolos, nombres, colores, ropas, arquitectura y ritos realmente son lo de menos. Estas cosas vienen determinadas por los recursos naturales disponibles (granito, madera, adobe, lino, lana, algodón...), el nvel tecnológico (poleas, ruedas, grúas, hornos...), el mestizaje (zona geográfica, reaprovechamiento de tecnología antigua...) y la necesidad (sacrificio de exceso poblacional, de inútiles, etc).


Aquí nos podemos hacer algunas preguntas: ¿la clerecía tiene poder temporal (signos externos de opulencia, templos-palacios)? ¿El grado de introducción en una religión conlleva signos personales externos (los musulmanes que completan el Hajj pasan a tener un sobrenombre y hay frailes que llevan tonsura)? ¿Los templos tienen alguna función astronómica (el momento del año suele determinarse por la posición de las estrellas y el sol (o soles))? ¿El dios o los dioses de la religión tienen forma humana? ¿Se pueden representar? Como digo, esto es lo de menos y ya responde al criterio estético que se busque.


Continuar leyendo...

jueves, 4 de febrero de 2016

Hacia un gobierno indefinido

El secretario general del PSOE dispone de un mayor margen de maniobra parlamentaria que sus homólogos de otras formaciones. Sin embargo esto no se debe a una mayor capacidad de regate político ni a una posición de partida flexible. Si la gente piensa que el PSOE tiene dos grandes alternativas sobre las que elegir es porque el PSOE está instalado en la indefinición.

Ronda de consultas del secretario general del PSOE. El francés es optativo.
El problema rebasa las fronteras del partido. Cuando en Europa un partido laborista o socialdemócrata gobierna, su política es indistinguible de la de sus compañeros conservadores o liberales. Sí hay ciertos detalles de la política cualitativa que como el color de los escaparates da una noción de diferencia, pero en las grandes cuestiones no encontramos diferencias de peso.

Aunque un factor importante, que el consenso internacional en política económica haya abandonado las posiciones keynesianas no es determinante. En Europa hace años que una gran mayoría se decantó por un proceso de construcción europea que conlleva un inevitable vaciamiento de la soberanía de los estados miembros y sin un control total de la moneda y fiscalidad de un país los socialdemócratas sólo pueden subirse a una carroza el día de la procesión de la Paz Mundial Verde Multicultural porque eso es algo que no harán los conservadores.

Un problema de perspectiva que creo arrastramos desde hace tiempo es que nos miramos demasiado el ombligo. En esto tiene que ver la permisividad con que nuestro sistema político actúa con partidos extravagantes que deambulan sobre el límite de lo legal. El ombligo español está lleno de pelusillas la mar de entretenidas. El caso es que sales del país y a nadie le importa estas cuitas internas. Se produce cierta desconexión con las modas políticas continentales y quizás por eso se mira con las lentes de un zoólogo lo que aquí sucede. Cualquier bávaro gordito que leyera el resultado de las elecciones españolas al día siguiente pensaría en una gran coalición que se formaría en quince minutos y a otra cosa. Pero no. Somos especiales. En lo efímero encontramos la eternidad. En el detalle particular la universalidad. El mundo empieza en los Pirineos. Y no nos pasa sólo a nosotros.


El vendedor de camisas del Cortinglés más conocido a este lado del Misisipí recibe la orden de su monarca de lograr apoyos para formar gobierno. Es como una actualización bastarda de aquel cuento del zar y la camisa ("sólo la camisa de un hombre feliz curará mi aflicción, pero el único hombre feliz no tiene camisa"). Este individuo del PSOE tiene tres opciones. La primera es inmediata: lograr el fracaso de la investidura para buscar nuevas elecciones (hay formas de cumplir esta opción de las que no salir escaldado, así que es una opción abierta). Luego están las otras dos opciones que son la comidilla de los Ocaño y Abadillos que parasitan las oficinas que antes llamábamos redacciones y que hoy se dedican a reproducir notas de agencias porque total el pescado queda igual de envuelto.

Hablar con el PP

La piedra más grande que obstaculiza al PSOE formar gobierno la pone el PSOE al no querer compartir ni un triste café bebido con el PP. Aplicar un cordón sanitario al principal partido del país es algo que no se puede entender salvo si uno vive en el maquis mental.

Lo raro del asunto es que mientras el PSOE dice a todo el que todavía le escucha que no buscará al PP de ninguna manera, sondeó al PP discretamente para al menos obtener su abstención. Con tan solo la abstención del PP y a poco que le voten positivamente pequeños grupos la investidura estaría asegurada, pero no, mola más el maquis.

Es que el PP es muy corrupto, dicen. Si esa es la razón para no hablar con un partido político, el PSOE debería transformarse en una escuela de surf e instalarse en Puket. Es que no están de acuerdo con la política llevada a cabo por el PP la pasada legislatura. Es que si estuvieran de acuerdo serían el mismo partido. And so on. Al final del día lo único con lo que me quedo es que no hablan con el PP porque es pecado.

Dicen que el trágala
es insultante;
pero no insulta
sino al tunante.
Y mientras dure
esta canalla
no cesaremos
de decir trágala.
Es curioso que en su nube mental el PSOE no vea contradicción entre esta falta de respeto a los votantes del PP y el hecho de sentarse a hablar con Ciudadanos, un partido más o menos de izquierda votado por gente más o menos de derecha. ¿Cómo cree que le sienta a los votantes de Ciudadanos el cordón sanitario al PP? Ciudadanos es un partido que nace para denunciar la deriva reaccionaria de los trabucaires y que crece defendiendo la idea de reforzar los lazos comunes que comparte la centralidad política. Si la relación del PSOE con el PP es de oídos sordos, Ciudadanos se pone en una posición complicada al no poder aceptar esta postura (al contrario también funciona esto: C's no puede aceptar que el PP se niegue a hablar al PSOE, aunque hoy no es el caso).

Desde otro punto de vista —el de Rajoy y el de varios representantes del PSOE— se puede objetar que es el PSOE el que tiene que aceptar una posición subordinada en cualquier acuerdo con el PP al ser este el partido más votado, etc. Esto está descartado porque el Rey propone a un tipo del PSOE, luego es este partido el que aun en minoría no puede subordinarse al PP. Esto Rajoy no lo entiende, como tantas otras cosas como la función zeta de Riemann.

Hay un motivo último, que de ninguna forma aceptará confesar el de las camisas, para no hablar con el PP. Se trata de evitar la imagen de PP y PSOE juntos sonriendo a las cámaras. Según los cerebros burbujeantes de Ferraz eso marcaría la línea política de la diferencia —la "trinchera" o placa tectónica— entre PP y PSOE juntos y otros —los organismos extremófilos— que vienen detrás y que las encuestas ya ponen por delante.

Los amantes del nepotismo estarían encantados con esa imagen de PP y PSOE juntos pues situaría la contienda en un ellos y un nosotros. La infinita ambición de poder y la visión de la política como una continuación de la guerra por otros medios que tienen los cambiacalles implicaría que algo así los convertiría en oposición, es decir, alternativa.

Se puede estar de acuerdo o no con esta imagen y con las consecuencias de una mayor polarización de la política española pero esto en todo caso es asunto del PSOE que tendrá que explicarse a sí mismo qué quiere ser de mayor. ¿Hay un espacio entre la posición liberal, de construcción europea, de no llamar nazis a los policías por una parte y los xenófobos que votan con Le Pen y reaccionarios medidores de cráneos por la otra? Si la hay ese es el espacio que tendría que ocupar el PSOE. Amigo pero eso implica empezar a ser fiable con la idea de país y dejar de coquetear con la rama de Hezbolá en España y con los particularistas de cada parroquia.

En "hablar con el PP" coloco la posibilidad de obtener votos afirmativos de C's y la abstención del PP, no parece que vaya a darse el caso. Incluso les valdría con los votos afirmativos de C's, la negativa del PP y la abstención del resto. No parece que pueda darse el caso por la posición antagónica de C's y ese resto.

Hablar con la cuadrilla de Pepa a Loba

La infame coyunda ominosa.
La otra forma de conseguir la investidura pasa por las meonas y asaltacapillas. El PSOE tiene experiencia con esta gente porque ha preferido en muchos lugares pactar con estos para impedir que el malvado PP gobierne. El PSOE puede lograr la investidura en primera votación si consigue el voto afirmativo de Pablemos, IU, Compromís, ERC y PNV. ERC dijo que no apoyaría al PSOE si no van juntos a buscar reliquias al Tibet e IU propone para empezar a negociar cargarse el Pacto Fiscal Europeo. Esto lo puede hacer el PSOE pero a su vez tendrá que ceder gran parte del gobierno a la banda del bate de Al salir de clase. Muchas cesiones, ¿puede arrastrase tanto el PSOE con tal de gobernar? Puede, páter. Ese escenario crearía un gobierno muy poco representativo por lanzarse al monte.

El PSOE podría tratar de conseguir el apoyo de Pablemos e IU y la abstención de C's. O el apoyo de C's y la abstención de todos menos el PP. En cristiano: que le apoye C's y se abstenga Pablemos o que el apoye Pablemos y se abstenga C's. Aquí la movida está en que no se puede dar "mucho" a uno de ellos y un poquito al otro. C's y Pablemos son antagónicos. C's y Pablemos representan los efectos de la Ley de Duverger entre los menores de 60 años.

Conclusión

La indefinición del PSOE es una llave que abre puertas para hablar con gente muy distinta. El problema es que todas esas puertas les llevan a buscar necesariamente piruetas políticas que en cualquier caso desembocan en gobiernos débiles, paralización legislativa y bloqueo. Es decir, si el PSOE se empeña en hacer un cordón sanitario al PP, liderará el gobierno menos líder y más corto (de tiempo, malpensados, jeje) de nuestra segunda restauración.


Continuar leyendo...

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo