miércoles, 25 de enero de 2017

Pasajeros (2016)

Andy Garcia tiene una agradecida inclinación oculta por el género de ciencia ficción. Su participación en Pasajeros y el estreno este año de Geostorm (que tiene pinta de ser una buena ñorda) nos desvelan una faceta hasta el momento desconocida en este actor internacional que no le hace ascos a compaginar telefilmes de sobremesa con superproducciones de los grandes estudios. En Pasajeros Andy García aporta la veteranía y la experiencia a un equipo de estrellas del momento como Chris Pratt (Starlord), Jennifer Lawrence (Mística) y Michael Sheen. Con el diseño de producción bajo la batuta de Guy Hendrix Dyas (responsable de la mitad de los blockbusters de aventuras y ciencia ficción de los últimos años) y dirigida por el noruego Morten Tyldum (con ese nombre probablemente sea brujo), Pasajeros es una película que cuenta un viaje espacial y eso ya es empezar con un cinco sobre diez (luego se puede restar, ojo).

Andy García yendo a rodar la peli.
De qué va

El capitán Norris (Andy García) pilota la nave espacial Avalon a través de la inmensidad interestelar para llevar colonos a un nuevo planeta de la compañía Homestead, a la que llamaré Cocacola. El nuevo planeta se llama Cocacola 2, la nave transporta a 258 tripulantes y 5.000 pasajeros (colonos) y durante la película nos dan algunos datos sobre el contexto: este tipo de viajes espaciales son muy rutinarios (hablan de "miles" de viajes) y pese a que se requiere de hibernación debido a la larga duración del trayecto, parece que es una tecnología muy fiable (en realidad en la película nos dicen que es "infalible").

¿Qué aventuras le aguardan al capitán Norris? (Ojo al chino de la izquierda, que la va a liar).
Como en las viejas películas de los años 1970 unas azafatas-holograma de Cocacola cuentan al espectador que en la Tierra hay superpoblación y se supone que en los nuevos planetas hay más "espacio" para "vivir". Esta premisa es ridícula pero yo no soy guionista.

El espacio está lleno de peligros espaciales misteriosísimos como asteropides malvados que van a chocar contra la nave. Al inicio del filme se ve un impacto de un meteoro y cómo la nave empieza a tener pequeños fallos que se irán acumulando.

Andy García en una escena de la película.
Uno de estos fallos hace que la cápsula de hibernación de Starlord se averíe y el tipo se despierta. Al principio todo va bien: boca pastosa, legañas, etc. Starlord es informado por los hologramas (que van en automático) de que todo va bien: los pasajeros se despiertan cuatro meses antes de llegar a destino para ponerse en forma antes de bajar al planeta. El problema es que al día siguiente Starlord se da cuenta de que nadie más ha despertado. Empieza a hacer pesquisas y descubre que en realidad no quedan cuatro meses para la llegada sino 90 años.

Tras la confusión inicial Starlord se pone manos a la obra, en una nave capitaneada por Andy García tiene que haber solución para todos los problemas ¿no? En un primer momento trata de contactar con la tripulación que hiberna separada del pasaje protegida por una puerta inexpugnable (es un futuro posterior al 11-S), después intenta arreglar su cápsula de hibernación para volver a dormir. Todos sus intentos fracasan y decide probar una última cosa: ir al bar.

¿Os acordáis de Guardianes de la galaxia? Qué peliculón.
Ir al bar funciona —siempre funciona— porque el camarero-robot está programado para ser viejo zorro y le cuenta a Starlord que los problemas que no tienen solución no son problemas. Tras la fructífera visita al bar y unos fructíferos buenos copazos Starlord decide aprovechar las posibilidades de tener la nave (un crucero de lujo) para él solo: come, bebe, juega, baila, ve películas zafias que mezclan romanticismo y ciencia ficción y se deja crecer la barba porque afeitarse en la época de los viajes espaciales sigue siendo un fastidio.

Tras un año de Rodríguez Starlord comienza a mostrar síntomas de demencia: ha digerido la noticia de que morirá durante el viaje y la desazón le puede. Llega a plantearse suicidarse saliendo al vacío espacial (por lo visto no hay sistemas de seguridad que se lo impidan, caray con la Cocacola). Pero en eñ último momento decide que tal vez es mejor emborracharse más. Tropieza con una botella (ejem) y cae a los pies de la cápsula de hibernación de Mística en su forma humana, que es una chica que está para ponerle un pisito.

Cuando salen a lo oscuro apagan la luz del casco ya que si no no verían nada.
Starlord lee su nombre y la busca en los registros de la nave. Bastante demenciado comienza a averiguar todo lo posible acerca de ella hasta el punto de que decide despertarla porque las penas en compañía son menos penas. Inexplicablemente le cuenta su plan al camarero-robot, ignorando que los camareros-robots son programados por informáticos con tendencias psicopáticas. La despierta, corre a esconderse y cuando se la encuentra se hace el loco en plan "vaya, tu cápsula se ha estropeado, a mí me pasó lo mismo hace un año".

Están los dos solos en la nave y ella repite los mismos pasos que intentó él: tratar de abrir la cabina de mando e intentar arreglar la cápsula; finalmente, convencida de que todo es inútil, decide tener una aventura romántica con Starlord. En ese momento Starlord hace un guiño a la cámara.

Pasan un año holgando y en su aniversario van al bar a celebrarlo. En un momento en que Starlord va a hacer un pis al baño (podía mear en el cubo del champán, pero bueno), el robot-camarero —que carece de escrúpulos como sus programadores— revela a Mística que su cápsula no falló sino que la estropeó Starlord porque le dolían los testículos.

Andy García hace un papel completamente diferente al del Padrino 3 o Muerte en Granada. En esta película interpreta al capitán de una nave espacial que tiene problemas y claro, él es el responsable no sólo ante la compañía sino en última instancia ante el pasaje y la tripulación. Mucho se ha escrito sobre la soledad del mando y cómo al final el que toma decisiones se enfrenta a sí mismo ya que existe un momento crucial, climático en el que no se responde ante nadie más que ante la propia conciencia.
Inexplicablemente ella se enfada (bueno, en la película te explican que ella quería hacer el viaje y regresar a la Tierra para así ver el futuro y escribir un libro, pfff, chorrada) y Starlord se pone triste. Luego es más evidente que empiezan a fallar más sistemas de la nave y casualmente se despierta un tripulante, Morfeo, que conoce los sistemas de la nave perfectamente (no se despertó el peluquero, el concejal o el profesor de autoescuela, no, se despertó alguien con conocimiento útil). Con ayuda de Morfeo comienzan a reparar la nave (hay que meter unas tarjetas en unos sitios y ya, cosa que no podían hacer los robots porque whatever) pero Morfeo está muy enfermo y se muere no sin antes revelar a la pareja la manera de arreglar definitivamente todos los problemas de la nave: tienen que ir a la planta energética y expulsar el calor acumulado (nada de ir al bar, por lo visto).

En la planta energética se dan cuenta de la gravedad del problema: pequeños meteoros han atravesado el casco y la expulsión de calor solo se puede hacer desde fuera. Starlord sale, le da a una palanca y ella desde dentro empuja otra palanca. Pero la palanca de ella está muy caliente así que se tiene que quitar la camiseta para envolverla y quedarse así con una camisetilla de tiras estratégicamente sexy (choca esas cinco, Tyldum).


Al final Starlord flota por el vacío, ella sale y lo rescata y van a la enfermería. Una vez recuperado, Starlord comienza a manipular el "autodoc" de la enfermería (una camilla curalotodo) y descubre que tienen la posibilidad de inducir una hibernación. Le ofrece esa posibilidad a Mística pero ella la rechaza: deciden vivir juntos en la nave hasta el fin de los días.

En el epílogo Andy García dirige a la tripulación para revisar lo ocurrido durante la hibernación y descubre que ella escribió su libro y él le construyó a ella una casita en el patio central de la nave. La voz en off de la tía nos explica alguna cosa de los sueños y de la felicidad que no nos importa.

Andy García en los Oscars.
Hibernación

La gran premisa de la película es extremadamente idiota pero la pueden pasar por alto quienes no sepan nada de ingeniería: las cápuslas de hibernación "nunca fallan".

Un ingeniero que construye una cosa que "nunca falla" jamás la entregaría al cliente. Algo que "nunca falla" es súmamente peligroso. Las cosas útiles, buenas, utilizables son las que fallan: los fallos aportan información para resolver problemas. Si algo nunca te ha fallado, en el momento en que falle tienes que empezar de cero para resolver el problema.

Otra tontería sobre el diseño de las cápsulas: no se pueden volver a usar. Claro, como "nunca fallan", no tienen forma de volver a activarse e iniciar un nuevo sueño. Supongo que una vez lleguen a destino tirarán esas cápuslas a una escombrera porque "no se pueden volver a usar". Es ridículo.

Otra cosa más: el número de cápsulas está contado: hay una por cada viajero. Con 5.258 viajeros un ingeniero jamás montaría 5.258 cápsulas precisamente porque pueden fallar. Ah, pero como "nunca fallan" el número es exacto.

Y digo yo que aunque sean cápsulas mágicas que "nunca fallan", ¿qué hay del error humano? ¿eso no se tiene en cuenta? O de errores en otros sistemas: un incendio, etc.

Gravedad

Science, b*tches.
La nave tiene tres habitáculos que giran sobre el eje central, proporcionado así una sensación de gravedad (pero no gravedad propiamente dicha). Hay un momento en el que el giro se detiene y las cosas empiezan a flotar inmediatamente ignorando el momento inercial. Ciertamente en ese instante la escena de la piscina está muy lograda: el agua, donde nada Mística, sale de la piscina flotando en el aire manteniendo la tensión superficial. Nadar en gravedad cero lo pintan como algo muy terrible pero en realidad es más sencillo que flotar en gravedad cero porque puedes desplazar el material que te rodea (por exagerar el símil: pensad en una piscina de bolas en gravedad cero).

Lo más grave que tiene que ver con la gravedad es que de los 120 años de viaje ellos se despiertan en los años 30 y 31. Si es un viaje eficiente, la nave tiene que acelerar durante exactamente la mitad del trayecto y acelerar en sentido opuesto la segunda mitad del viaje (para detenerse, ya que en ausencia de rozamiento tenderás a mantener una velocidad constante. Bueno, puedes chocar con algo para frenar o intentar una inserción orbital).

Pues bien, la nave está acelerando, con lo que crea una sensación de gravedad en el sentido opuesto al impulso. Es decir, hay dos vectores de fuerza centrípeta sobre los objetos en el interior de los habitáculos: uno debido a la rotación sobre el eje y otro debido al motor pirincipal de la nave. Esto en la película lo esconden haciendo que la nave tenga (desde fuera) un diseño curvo que no sabemos si se corresponde con el diseño de dentro (la ortogonalidad de las cubiertas).

(Actualización: entrevista en la que el guionista confirma que la nave está acelerando durante la acción de la película).

Velocidad


A los 32 años de un viaje de 120 Morfeo nos dice que van a la mitad de la velocidad de la luz. Como la nave tiene que seguir acelerando hasta los 60 años de viaje, es de suponer que se acercará mucho a la velocidad de la luz o al menos que alcanzará velocidades relativistas.

Ok.

La velocidad tiene un efecto delicioso sobre el tiempo: lo dilata, ergo no les quedan 90 años de viaje. Algún listo me saldrá con que esos 120 años ya tienen en cuenta la dilatación temporal, pero en una conversación de los personajes él le dice a ella que ir a Cocacola 2 y volver a la Tierra le llevará unos 250 años. Entonces todos los años de referencia expresados en la película son años-Tierra. ¡Pero la nave va a velocidad relativista: para ellos tiene que pasar menos tiempo! (una premisa gorda de la película es que pasarán 90 años solos en la nave pero no son 90 años es muchísimo menos, pueden ser cuatro años).

Autodoc

Como en Elysium y Prometheus (mola que tenga esas dos críticas hechas) la Avalon dispone de una camilla curalotodo. Espera, lo voy a repetir: la Avalon dispone de UNA camilla curalotodo. 5.258 viajeros. Una camilla. Ok.

Al final de la película Starlord se da cuenta de que usando esa camilla pueden hibernar pero solo hay sitio para uno. Si no se trata de una camilla de usar y tirar como las cápsulas (!) pueden usarla... por turnos. Booom, fin de la peli.

Es decir, puede meterse uno tres meses, despertarse, estar un mes juntos y luego meterse otros tres meses el otro y así sucesivamente doblando su esperanza de vida. No llegarían a Cocacola 2 con 120 años sino con 60, que me han dicho que son los nuevos treinta. Ah, no, espera, que como encima viajan a velocidad relativista pasaría muchísimo menos tiempo de viaje. Llegarían bien, lozanos. Vamos, como ir a Murcia, que tiene lo suyo pero es factible.

Cartel de la película.
Detalle del cartel donde aparece el nombre de Andy García.
Lo bueno:
  • Nave espacial. Esto siempre puntúa. Haces una versión de Guerra y Paz y pones una nave espacial sobre Borodino y es mejor película. O una película de la guerra civil española donde unos son muy buenos y otros son muy malos, que tiene todas las papeletas para ser un truñazo, pones una nave espacial. Boom, taquillazo.
  • Todo lo relacionado con la tensión superficial de un líquido en ambientes de poca gravedad está bien (lágrimas, piscina).
  • Todos son unos actorazos. Menos Morfeo.
  • No hay niños.
  • No hay animales.
  • Hay robots.
Lo malo:
Feel you, bro.

  •  La nave aprovecha el efecto Oberth en el campo de gravedad de una gigante roja pese a tener un motor iónico (el motor iónico es de bajo impulso específico). La suspensión de la incredulidad tiene un límite y ya basta de que aparezcan estos evitables errores en el cine. 
  • Todo lo relacionado con números en la película está mal. Todo (y son números naturales los que aparecen).
  • El papel de Morfeo está metido con calzador. Innecesario. Despedido.
  • La banda sonora no tiene la canción de la piña colada.
  • Las premisas de la película son ridículas de lo tontas que son. El problema es que preguntan a expertos para cuestiones de diseño y nombrecitos raros pero no para la mecánica, no para la física pura y dura. En las películas de ciencia ficción de los años 50 ocurría lo contrario: el diseño no había por donde cogerlo pero la física era la correcta (sort of). Esto nos dice mucho del mundo y la época en que vivimos.
  • Hay un robot-camarero para dar conversación pero en lugar de usar una IA utiliza lo que parece un sistema experto (base de conocimiento, etc). Siendo un robot-camarero una interfaz muy básica en la relación usuario-bar yo le daría grados de libertad.
  • La nave tiene ventanas. Eso es aportar debilidad estructural para no ver nada a través de ellas. 
  • Si hacemos caso cuando nos dicen que la nave viaja a la mitad de la velocidad de la luz podemos calcular el factor de dilatación temporal: 
    • γ = 1/ raíz cuadrada [(1 - (v^2/c^2)], siendo v = 1/2c, tenemos:
    • γ = 1/ raíz cuadrada [(1 - ((0,5c)^2/c^2)], despejamos:
    • γ = 1/ raíz cuadrada (0,75) = 1,16 (aprox.)
    • ¿Qué significa este factor gamma? Pues por ejemplo, si un telescopio desde la Tierra apuntara hacia la nave y mirara por las ventanas a los personajes los vería moverse un 16% más despacio. Además, el morro de la nave aparecería achatado. Y si se pudiera grabar sonido de forma instantánea, se les escucharía hablar como un alcalde del PNV deeespaaciooo, coomoo unaaa balleenaaa. Al mismo tiempo la masa de la nave y de todo lo que lleva dentro sería un 16% mayor.
    • Curiosamente con las implicaciones contraintuitivas de la relatividad especial los habitantes de la nave observarían a través de un telescopio a los habitantes de la Tierra... también moviéndose despacio.
  • No os vayáis que todavía no he acabado de restregar el cadáver putrefacto de Einstein por las narices del guionista de la película. En la película se ven los agujeros que dejó el bólido del tamaño de una mano al impactar en la nave (y atravesarla, parece). Pongamos que ese asteroide tenía 5 kilogramos de masa y recordemos que la nave viaja a 0,5c. Sabiendo esto podemos calcular la energía cinética del impacto:
    • K = ((1/raíz cuadrada(1 - 0,5^2)) - 1) * 5 * 9e16
    • K = 0,15*(5 * 9e16) = 6,75e16 julios, que traducido a algo más prosaico vendrían a ser unos 1.613,29 megatones. Ejem. Todo el arsenal nuclear de Estados unidos son poco más de 1.000 megatones. Un impacto a esa velocidad supone la evaporación inmediata de la nave y de Andy García. Mucho ojito con jugar con la relatividad porque la escala de la que hablamos (energía, distancia, velocidad, tiempo, etc.) enseguida se hace inasumible para el cerebro humano (muchísimo más para un guionista vaguete).

1 comentario:

Teseo dijo...

Huy, tengo que verla. Con ese guionazo y con la Katniss Everdeen ya podían hacer una peli mejor :P

¿Seguro que los pasajeros de la nave al decelerar no recuperan el tiempo perdido? Van más despacio, vuelven a sentir los baches, envejecen a un ritmo normal...

A lo mejor la nave está tan bien hecha que lo del meteorito de 5 kg no es nada.