martes, 12 de abril de 2016

Las razones de Rajoy

Llegados al punto en que los principales partidos políticos no se ponen de acuerdo en si la lluvia moja o si les quedan bien esos zapatos, volvemos a donde estábamos al minuto siguiente de conocer los resultados de las elecciones de aquel diciembre del año pasado. Como los osos, las orugas y los esquimales, un invierno hibernando.

El PSOE tras las últimas elecciones. ¿Por qué nadie habla de esto?
Esto no tenía por qué haber sucedido así. El PSOE, tras cosechar los peores resultados de su historia, bien podía esperar de su candidato que diera un paso atrás y dejara a su partido elegir otro liderazgo y plantear otro programa ya que lo que presentaron el 20D sencillamente no les funcionó. En lugar de eso, que era lo más razonable, decidieron seguir avanzando hacia el fondo del barranco.

Yo entiendo que muchos en la casa del puño y la rosa estén más perdidos que un pulpo en un garaje. Al fin y al cabo obtenían su fuerza vital de decir que el PP era un mojón pinchado en un palo y luego a esperar sentados el voto útil de esa mínima franja de votantes que cambian su voto en función de las circunstancias. Sospecho que no acabaron de realizar un buen diagnóstico total de la situación. Hace años que el problema del PSOE no es el PP, ya que por mucho que insistan están hechos de la misma flácida sustancia. El problema siempre fue que en el PSOE hay seis fulanos diciendo dieciséis cosas distintas. Esto nunca lo acabaron de corregir porque al fin y al cabo nunca fue percibido como un problema para los demás.

Comité Federal del PSOE.
La movida es que hoy sí es un problema para los demás porque tenemos instituciones cuya lealtad a la ley se compara con la lealtad hacia la verdura del congelador de los niños gordos que se quedan solos en casa. Tener un discurso en cada aldea te sirve para obtener apoyos en cada aldea pero a la hora de presentarte en todo el país tienes que elegir y no deambular en un eterno mamoneo de contentar a todos porque eso es imposible. La cuestión territorial española es una cuestión política y precisamente por eso no puede contentar a todas las partes jamás (la política es gestión del conflicto y asumir que hay gente que pierde).

Relacionado con esto, y de forma secundaria, está el problema que les plantean los chavistas. Los chavistas sí que se presentan con un discurso único en todo el país. Ese discurso significa la desaparición del país —y del pan de las panaderías—  pisoteando los derechos civiles de todos, pero es un discurso único que no deja lugar a dudas. Solamente les hace falta decir cuál es su postura en este tema una vez y después pasar a no insistir mucho en ello, como si fuera algo anecdótico. Mientras en el PSOE continuaban como pollo sin cabeza los chavistas ya estaban hablando de otras cosas.

Y algo más que no deja de llamarme la atención: la insistencia con la que el PSOE intenta pintar a su hermano PP como fuente de todos los males mientras los chavistas dejaban claro desde el principio cuál era su estrategia a largo plazo. A saber: violar a IU sobre el capó del coche, adelantar al PSOE y finalmente tomar el poder para no soltarlo jamás. Han logrado el primer objetivo y están trabajando en el segundo. Todo lo que han hecho desde mayo de 2014 ha sido para perjudicar al PSOE y llevarse sus muebles. Y el PSOE con un extraño síndrome de mujer maltratada mientras tanto repitiendo "gobierno del cambio", "fuerzas progresistas" y toda la cantinela que le compra a su némesis reaccionaria, es decir, a los ayatolás chavistas. Es impresionante lo de esta gente.

El síndrome de Estocolmo según Disney.
Y esto no lo digo yo, que al fin y al cabo no le deseo ningún bien al PSOE, lo dicen los veteranos de ese partido. Da igual, ni siquiera escuchan a los que han tenido más experiencia política de entre los suyos. Se diría que en Ferraz siguen a pies juntillas una guía de autodestrucción.

Ojo, tampoco creo que apoyar con abstenciones una investidura del PP, aunque sea a cambio de reformas, leyes y una legislatura corta sea un asunto sencillo (descarto de partida acuerdo de legislatura). Yo no comparto con el PP que el resto de grupos políticos deben apoyarles sin hacer preguntas. Sí comparto con PP y Ciudadanos que el cordón sanitario a partidos constitucionales es algo infantil y estúpido, pero de ahí a asegurar acuerdos hay un trecho.

El PP combatiendo la corrupción.
El PP parece incapaz de ponerse en los zapatos de otro. Es que en esta última legislatura la policía y los jueces han revelado una faceta poco agradable de ese partido: partido de día, organización corrupta de noche. Una corrupción que va más allá de manzanas podridas, que afecta a su médula ósea y que impregna su aparato de toma de decisiones. Es que en el sistema penitenciario español consta una banda de patio llamada "tesoreros del PP", es que del asunto no se pueden ir, políticamente, de rositas. Si precisamente una cosa que hoy está en el tintero es el combate a la corrupción política el PP no parece el más adecuado para ese viaje, máxime cuando en su cúpula hacen oídos sordos a una renovación. El señor Rajoy simplemente no puede aspirar a dirigir un gobierno del que se esperan reformas de garantías democráticas y transparencia. No puede aspirar a eso porque él estaba ahí cuando todo lo otro pasó. Por ello, porque pasó debajo de sus narices, no está capacitado para la tarea (o bien es un inútil por no enterarse o bien es un delincuente y estaba en el ajo).

Claro, desde el punto de vista del señor Rajoy, él ganó las elecciones (ganó sin ser demasiado castigado además) y por tanto es el que más boletos tiene de ser presidente. Pero que se ponga en el lugar de los otros. ¿Con qué cara el resto de partidos pueden decirles a sus votantes que van a apoyar a un partido que está procesado por corrupción y que ha desaparecido de ciertas ciudades por ser una organización turbia? Con ninguna, no pueden. Así que el mínimo exigible para ayudar a investir a un candidato del PP es una renovación de caras. Que por lo menos los que estaban allí cuando pasó todo aquello, dejen de estar. Ah, pero en el PP no quieren ni oír hablar de esto.

Un proyecto de gobierno tiene que ser creíble. Y a día de hoy un gobierno del PP dirigido por Rajoy no lo es. Pero que tampoco lloren por las esquinas, el PP al menos es un partido que tiene banquillo, es decir, dependen de sí mismos para renovarse. Lo que pasa es que claro, quieren que solamente cedan los demás. Así no se va a ningún lado.


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