domingo, 13 de marzo de 2016

Teoría del campesino estándar

Los que escuchan mi podcast saben que suelo repetir ciertos conceptos que resumen ideas muy complejas y enrevesadas. Cuando hablo de historia o de actualidad (que no deja de ser también historia en potencia aunque haga falta el paso del tiempo para distinguir el pelo de la lana) hago muchas menciones a la idea de que desde tiempos de Octavio Augusto hasta la Primera Guerra Mundial la mayoría de la población de Europa occidental apenas vivió cambios relevantes en su vida cotidiana.


Esta idea se refuerza por lo que sabemos de la demografía y de las condiciones de vida del populacho pero se ve amenazada por la moda contemporánea de la microhistoria, de la "historia de los pueblos" y de experimentos similares en torno al complicado asunto del sujeto histórico.

¿Por qué marco el periodo entre César Octavio y la PGM? Bueno, la época del primer emperador es un buen indicador del inicio de la historia en Europa occidental. Los romanos se habían expandido por Hispania, habían conquistado (apaciguado) la Galia, tenían contacto con Gran Bretaña y tenían noticia de los asuntos germanos. Italia, no hace falta decirlo, estaba romanizada. Como véis el área de interés histórico se centra en cinco países, que son los cimientos de la tradición occidental (una tradición occidental que a su vez hunde profundamente sus raíces en una anterior tradición oriental, no lo olvidemos).

Así siempre.
¿Antes de la romanización no había historia en estos lugares? Si la historia es el registro escrito de los aconteceres del hombre, sin duda antes de los romanos había historia: ahí está la misteriosa escritura íbera y ahí están las noticias de los geógrafos griegos que de forma indirecta nos cuentan cosas de gente que no escribía de sí misma (protohistoria). Es a partir del siglo I cuando podemos empezar a hablar de "mundo occidental" pues son los romanos los que tratan de universalizar su civilización y, al hacerlo, dejan construidos los caminos y sentadas las bases del otro gran foco civilizador que fue la iglesia cristiana romana. Además, es en el siglo I cuando aparece el cristianismo en oriente y el cristianismo es el fenómeno que mejor identifica lo que se entiende por occidente (los cristianos creemos en una divinidad que es también hombre y que encima muere. Es algo que cuentas en el Tibet y se ríen de ti).

Entonces, desde el comienzo de la idea de occidente —idea que a veces hallamos con otros nombres— hasta la transición demográfica, manejamos el concepto de la vida cotidiana del común: un mundo de familias muy grandes en el que no hay adolescencia ni menopausia. Costumbres ligadas al trabajo manual, la labor del campo, un mundo en el que no hay intimidad (¿o privacidad, mejor?) y con recursos muy escasos.


Esta idea del campesino estándar se suele enfrentar a equivocaciones muy comunes. La más famosa es esa idea de la corta esperanza de vida. Cuando gente que no sabe interpretar estadísticas se pone a jugar con datos demográficos, nos aparecen ocurrencias del tipo "la gente moría a los 30 años". A ver, que la esperanza de vida se sitúe en los 30 años no implica que la mayoría de la gente se muera a esa edad, lo que tenemos es una gran mortandad en la infancia (los niños son animalitos débiles), una vez superada la infancia, las hambrunas y las pestes cíclicas, el campesino estándar moría con canas.

Otro error frecuente hace referencia a la "gran violencia". Ciertamente nuestros antepasados convivían con un mundo que a nosotros nos parece hostíl: la desprotección frente a los elementos y los animales salvajes principamente, pero también las batallas y guerras que nos cuenta la historia. Mi punto es que el campesino estándar vivía ajeno a los acontecimientos de "gran violencia". Es a partir de la transición demográfica y de la invención del estado nacional cuando aparecen las levas y el reclutamiento y el campesino se transforma en soldado en potencia. En el pasado (os recuerdo que me ciño a Europa occidental) las guerras no podían centrarse en destruir ni el producto del trabajo ni la fuerza de trabajo. Es más, las batallas dificilmente ocurrían en el centro de trabajo. Podía haber asedios a ciudades y "quedadas" para partirse la crisma en descampados, pero ir a la granja de un fulano a matarle la vaca y prenderle fuego a las coles sólo empezó a ponerse de moda en época reciente (cuando en lugar de personas combaten naciones, otra vez aparece el estado nacional).

Ciertamente se puede señalar una "pequeña violencia": la gente sin protección de su pueblo, de su iglesia o de su familia era pasto de violación y saqueo. La primera causa de esclavitud era el botín de guerra, sin embargo, cristianismo mediante, la esclavitud pasó a ser algo más llevadero en forma de servidumbre. La vida del siervo no era muy diferente a la del campesino libre (si acaso el siervo estaba más protegido por formar parte de la propiedad de un señor). Durante estos casi dos mil años los principales esclavizadores fueron los invasores musulmanes y los invasores norteños. A los daneses y noruegos los hemos metido en vereda, dándoles buen Dios y buenas costumbres, con los otros todavía hay trabajo por delante. Luego está el asunto de la mujer. La mujer casi siempre era una bestia de carga más, por lo tanto valiosa para un hogar. Por supuesto tenemos miles de excepciones a esta regla —en la historia no existen las reglas— mujeres organizadas en conventos eran señores feudales que podían poner en un aprieto a cualquier incauto que se les cruzase en el camino. En estos dos milenios siempre hubo mujeres que leyeron y escribieron, que ostentaron influencia decisiva en posiciones de poder y sin que hiciera falta que nadie inventara nuevos derechos. Nos queda el asunto de los chiquillos: los niños del pasado equivalen a lo que hoy conocemos por "inversión" o "ahorros". Sujetos de especial protección que en cuanto podían sostener una azada pasaban a la faena. Ni derechos de la infancia ni "los niños necesitan aprender divirtiéndose". Con la aparición de los pelos del bigote y el incipiente desarrollo de los senos pasaban a la cuestión reproductiva, sin discoteca, entre los cerdos (los animales dan calorcito).


Sin comunicación instantánea, sin seguridad pública, sin iluminación nocturna, con el sustento ligado directamente a la cantidad de trabajo, la gente no abandonaba la aldea natal. Esto tiene implicaciones graciosas: una sociedad ágrafa que sólo se comunica con el inmediato vecino es una sociedad que habla decenas de miles de idiomas. En nuestros días los lugares tradicionalmente más incomunicados y menos cosmopolitas pueden tener algún tipo de residuo idiomático, que nos aporta cierta visión del pasado ("visión del pasado" es otro concepto que uso para referirme a las acciones humanas del presente que nos testimonian el pasado. A las acciones humanas, ojo: el Coliseo romano no es una visión del pasado, pero cuando doscientos chavales quedan en una plaza para reventarse las cabezas a ladrillazos sí es una visión del pasado).

Esta forma de vida llega a su fin cuando la población en lugar de vivir en fincas de fulanos (los reinos eran fincas) pasan a vivir en naciones que se pertenecen a sí mismas. Las ideas ilustradas preconizarán la educación universal y la necesidad de un ejército nacional para la seguridad colectiva. Aparece la burocracia, se asegura la comunicación y la incipiente industrialización libera el trabajo manual. Por primera vez aparece gente pidiendo por las calles sin estar enferma o lisiada. Las ciudades aumentan de población con el multiplicador de comunicación y capital humano que eso supone. El método científico aumenta sensiblemente la calidad de vida, nacen más niños y es más barata la comida, la sustitución de la madera por carbón también abarata la construcción de edificios (el pasado fue un mundo caro), aparece el obrero industrial y se empieza a organizar con nuevas, revolucionarias y chispeantes ideas de gente barbuda. Y entonces un tipo mata al heredero de Austria-Hungría en Sarajevo, Austria le declara la guerra a Serbia, Rusia le declara la guerra a Austria, Alemania le declara la guerra a Rusia y Francia e Inglaterra le declaran la guerra a Alemania.

Esta guerra moviliza a millones de campesinos estándar que nunca más volverán a ser campesinos estándar. La guerra total afecta a ciudades, campos y fábricas, las economías de los países se hunden y la escasez de mano de obra mete masivamente en fábricas a las mujeres que a partir de entonces reclamarán una mayor capacidad de influencia en la sociedad. Aparece la idea de sociedad. Miles de burócratas se preguntan cómo mejorar la capacidad de combate de su país y de ahí surge la necesidad de hacer que el Estado llegue a todos los rincones: por primera vez en la historia se consigue en Europa occidental que desaparezca el salvajismo (gente desnuda viviendo en cuevas en Europa occidental en el siglo XX, amigos).

Cementerio de Tyne Cot, Bélgica.
Con la desaparición del salvajismo en Europa cambiamos de época, dejamos atrás el periodo que llamamos "pasado" y entramos en la época actual que es una continua transición hacia... no sé, espero que hacia la conquista de otros planetas.

La gran movida de todo esto es que estamos a dos o tres generaciones del campesino estándar y escalofriantemente vivimos en una burbujita de "muffins", "rock" y hornos microondas. Cuando la civilizacion tecnológica colapse morirá mucha gente en muy poco tiempo, pero esa historia tocará contarla en otra ocasión.


3 comentarios:

redhead 13 marzo, 2016  

Hombre, las guerras, se dijo que por más genio militar que fuera Napoleón, no había movido sus ejércitos un km/h más rápido que lo hizo Alejandro Magno. En la PGM, como comentas, eso se solucionó.



Güicho 14 marzo, 2016  

Una transicion continua hacia el socialismo, naturalmente.

MacPollo 15 marzo, 2016  

Ejem, la guerra medieval consistía en saquear el tyerritorio y en su caso obligar al adversario a reunirse y salir al campo a presentar batalla. Eso en general prefería evitarse, nuestros señores feeudales preferían enfrentarse a gente indefensa mucho más que enfrentarse a otros soldados profesionales.

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