miércoles, 30 de septiembre de 2015

El problema está en Madrid

La política española es como un bol de leche al que le vas metiendo tosta ricas como si no hubiera mañana. Sabes que la leche desbordará —jamás se para antes—, pero no sabes exactamente por dónde desbordará. Al menos estas sopas son la faceta pública de la política española —concédanme eso—, ya que quienes hemos leído un poco sabemos que la política de puertas adentro tiene mucho que ver con el compartir mesa en los restaurantes entre varios irreconciliables, con viajes a Cuba a gastos pagos y con asegurar retiros dorados.


El último meme tras las elecciones catalanas de septiembre de 2015 es el de que hay que buscar una «solución» a «lo de Cataluña». Resolví muchas ecuaciones en mi vida —no es una metáfora— como para que alguien me lance a la cara la palabra «solución» y se vaya de rositas. Hay problemas matemáticos que tienen una, varias o ninguna solución. Los hay incluso que tienen intervalos de probablilidad de soluciones. Los hay muy graciosos en los que la solución tiene forma de «solución más probable». Si en el mundo de las matemáticas la palabra «solución» es una nube de colores, en el mundo de la acción humana no llega a declaración de intenciones.

«Lo de Cataluña» sin duda debe referirse al hecho de que casi dos millones de personas hayan votado por candidaturas que están por la ruptura de España. Con esto quiero decir que hay gente a la que esto le parece un problema. Como hay gente que cree que esto es un problema, piensa que debe de haber alguna solución. Hay gente que es así, qué le vamos a hacer.


Supongamos que en España el 1% de la población necesita una silla de ruedas para desplazarse. Poner rampas o elevadores en los accesos a los edificios parece que facilita las cosas a estas personas. El 99% de la población se adapta al 1% de la población sin demasiada discusión. Ciertamente esas rampas cuestan dinero, pero todos entendemos que el gasto merece la pena. Además, lo de ir en silla de ruedas no es una elección personal, no es una moda, no es una posición política ni estética. Hay un problema y se busca la solución incluso si ello implica adaptar la inmensa mayoría de la población a una minoría (estoy poniendo un mero ejemplo: es evidente que los problemas de la gente que necesita una silla de ruedas son mayores que unas simples rampas).

Ahora supongamos que la gente que va en silla de ruedas empieza a reunirse, se constituye en asamblea y decide dotarse de soberanía a sí mismos y romper sus vínculos políticos con el resto de la nación. ¿Debe en este caso adaptarse el 99% de la población al 1%? Parece que no porque se trata de una posición política incompatible con la ley. ¿Me estáis siguiendo? Nuevamente supongamos que las personas en sillas de ruedas se da la casualidad que viven todas en Alcobendas y allí son el 99% de la población. ¿Debe Alcobendas desvincularse políticamente de España? En mi opinión da igual si la gente que cree ser una nación está repartida por el territorio o concentrada en un sitio. El planteamiento, en lo concerniente a la ley, no cambia.

Bien, pues hay gente simple que cree que el planteamiento sí cambia. Hay gente que cree que 48 millones de personas se tienen que adaptar a los reclamos políticos o estéticos de 2 millones de personas. Lo espeluznante del asunto es que algunos de los que creen esto se quieren presentar a presidente del gobierno.


En cualquier sistema democrático homologable al nuestro, no son 48 millones los que se deben de adaptar a 2 millones. Lo miremos como lo miremos. Pero es que incluso si fuera al revés, y esa adaptación supusiera saltarnos la ley, tampoco sería democrático hacer caso a los 48 millones. Lo que yo entiendo por democracia no es votar, sino cumplir la ley que salió de una votación anterior. Si no cumplimos las leyes, podemos estar todo el día votando que a nadie le importará. Por eso creo que es importante poner el acento en combatir la idea estúpida de equiparar democracia con voto. Y esa otra reaccionaria y servil tendencia tan de moda hoy en día de sacralizar la palabra democracia.


Los reaccionarios, tanto en su faceta populista como en su faceta racista, están todo el día usando palabras e imágenes con connotaciones positivas, como puede ser la palabra democracia, para retorcer los conceptos y lograr que signifiquen lo contrario de lo que significan. No, votar no es democracia. Democracia es cumplir lo que ya está votado. Además, la prudencia aconseja limitar aquello que se vota. Sé que esto tiene más que ver con la fe que con la política y que el nuestro es un mundo de fanáticos y descreídos. Siempre que los fanáticos se enfrentan a los descreídos acaban ganando, pero eso no nos debe echar para atrás. Entre ser vivos aborrecidos o muertos favorecidos optamos por esto último y por eso las batallas que sabemos que vamos a perder son las que no queremos evitar. Este es un tercio español, etc.

De regreso a la ponzoña que acecha en el fango, las llamadas a que 48 millones de personas se adapten a la fe de 2 millones de personas son incesantes en nuestros días. Un artículo de Lucía Méndez recoge las declaraciones de algunos popes autocéfalos sobre cómo «solucionar el problema». Las propuestas de estos expertos (¿en qué?) son contradictorias entre sí, cuando no simples frases huecas:

Reconocer, por ejemplo, el catalán en la Constitución, que se hable con naturalidad en el Congreso o en el Senado

Hay que cambiar la política de persuasión, llevar España a Cataluña

Es imprescindible una triple negociación: competencial, financiera e identitaria

Necesitamos políticos inteligentes. Un Estado inteligente y nuevos líderes

Lo que proponen todos al unísono es cambiar a 48 millones para contentar a 2 millones. Sin novedad en cuarenta años.


Y cómo no, siempre aparece el rufián sin escrúpulos que espera recoger las nueces caídas. El vendedor de camisas dice que la única solución es cambiar la Constitución. El PSOE tiene una propuesta de reforma constitucional (pdf) con la que pretende «superar» «el conflicto» vasco, perdón, catalán. En ella, entre otras paridas se propone eliminar la mención a la Iglesia Católica. Muy bien, genios: que lo urgente no nos tape lo importante.

No quiero sonar muy antisistema, no quiero parecer un exaltado, no quiero que penséis que estoy fuera de mis cabales; pero considero que quizás sería deseable elevar el prestigio del hecho de cumplir las leyes.

—Pero si alguien incumple la ley ya están los tribunales.
—Creo que unos responsables públicos no pueden tener en la boca todo el día la amenaza de incumplir la ley. No hacen bien a nadie con ello, salvo si pretenden que hablemos de ese tema y no de lo que roban. En cuyo caso sólo buscarían el propio bien y creo que ese no es el objetivo del cargo electo.

Creo que la rebaja del tono del trincherismo político tiene más que ver con lo que se enseña en los colegios y en la televisión que con leyes que nadie lee. No hay que cambiar la Constitución para apaciguar a quienes la rompen en el estrado del Congreso de los Diputados por dos razones: la primera, a ellos les da igual la Constitución, la segunda, no funcionará.


Si hacemos el ejercicio de meternos en la piel de un estúpido racista servil, la Constitución ya puede poner en su primer artículo que los estúpidos racistas serviles somos las personas más guapas y listas del mundo que nos la va a soplar. No, no existe solución a lo que no es un problema. Esto es algo que tiene más que ver con la cura del tiempo, con cortar aquello que acentúa el discurso del odio, con limitar el poder de la administración, con preguntarnos por qué existen medios de comunicación públicos, con dejar de permitir que se usen los recursos de todos para el bien propio de unos pocos. Esto pasa, insisto, por prestigiar al ley y desprestigiar al que se opone a ella. Esto pasa por levantar alfombras para convencer a los fieles que sus patriarcas son cubos de basura.

El problema de cambiar la percepción sobre los patriarcas es que hay otros patriarcas en otros sitios a los que no les interesa eso. A los del chiringuito de Madrid no les interesa acabar con el chiringuito de Barcelona, por eso, limpiar Barcelona implica antes limpiar Madrid.

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6 comentarios:

redhead 30 septiembre, 2015  

No sé de que te preocupas. En el tardofranquismo todo el mundo pasaba a todo el mundo literatura marxista. Lo que, de joven, me hizo preguntarme por qué no nos hicimos comunistas. Ya me doy cuenta: al pasar la propaganda lo que estás pasando a otro es la responsabilidad de empezar la revolución.

Pablo Otero 30 septiembre, 2015  

Buen apunte. El mismo efecto se observa en los colegios "de curas": no hay gente más anticlerical que la que se educa en esos colegios.

Enrique 30 septiembre, 2015  

Creo que poco se está hablando también de la "desactualización" de los partidos tradicionales, tema recurrente pero que solemos olvidar cuando hablamos de Cataluña. Me refiero a que los principales partidos están interpretando EL MISMO papel que hace 30 años, y obviamente lo que les funcionaba entonces no tiene por qué funcionar ahora, ni siquiera ser algo bueno en ningún momento.

Es como cuando ves un programa musical en televisión. Una presentadora animada, un ritmo rápido, todo como pensado para un público juvenil... Pero luego, vaya, te hablan de la gira de Julio Iglesias y se nota que detrás hay un señor mayor dirigiendo el cotarro.

Aquí tenemos lo mismo. Que si el chantaje a cambio de pasta de CiU y ERC, que si envolverse en la bandera ante la corrupción, que si la no-oposición y el catalán en la intimidad del PP, que si el hecho diferencial, las naciones, y el encaje en la Constitución del PSOE. Lo mismo que hace 30 años. Luego resulta que Mas habría palmado todas sus elecciones si no es por ZP, que el PP jamás ha pasado de testimonial en Cataluña, o que el PSC lleva sangrando votos de forma continuada desde 1999. ¿Le extraña a alguien? Luego lees columnas de alabanza a los "estrategas" Madí o Arriola, y te venden como algo bueno que lleven asesorando desde los 90.

José García Palacios 01 octubre, 2015  

Muy buen artículo. Creo que efectivamente hay que hacer limpieza en Madrid y en Barcelona, porque en los dos lugares el olor a corrupción no hay quien lo soporte.

Por cierto, he leído (por primera vez) la propuesta de reforma constitucional del PSOE y, mal que me pese, no me parece mal. Creo que va en la dirección correcta de hacer a las comunidades responsables de sus gastos, de un federalismo real (cosa que no quieren los nacionalistas, que prefieren privilegios sobre las demás comunidades) y que el Estado no privilegie ninguna religión. Puede que se me haya pasado algún detalle (no soy jurista), pero en principio las propuestas me parecen bien.

Un saludo cordial.

Enrique 03 octubre, 2015  

Me ha entrado la curiosidad y he mirado la propuesta del PSOE. Normal que a nadie le pueda parecer mal porque se trata de propuestas vacías. Pero en general el documento es un despropósito. Es incluso imposible hacerle "fisking" porque me sale un texto más largo que el propio documento. Así sin ser exhaustivo:

- Propuestas a la moda de que la democracia son asambleas y votar, pero que en la práctica son inútiles. ¿De qué sirve presentar más ILP si históricamente no han servido para nada? ¿No se supone que los diputados son precisamente representantes públicos? ¿Entre un centenar de diputados del PSOE no hay nadie que pueda representar al promotor de la ILP si también están de acuerdo? Desgraciadamente sé las respuestas.
- Tampoco se necesita ninguna reforma para promover la "democracia deliberativa" (que, por cierto, es un concepto completamente contrario a los referéndum), simplemente con acabar con los debates polarizados ya vale.
- Irónicamente, después de presentar tres propuestas que en la práctica son inútiles... argumentan que hay que cargarse el Senado porque en la práctica es inútil.
- Para colmo en su misma propuesta admiten la utilidad del Senado y ofrecen una alternativa bastante peor: reuniones bilaterales y multilaterales. ¿Qué es preferible desde el punto de vista democrático, que Artur Mas vaya a Moncloa a pedir dinero o que lo haga en el Senado ante representantes del resto de Autonomías? Supongo que sabrán que la utilidad del Senado también aumentaría si eliminamos a los partidos nacionalistas del Congreso...
- Sobre el Senado además tengo la misma sensación que con la Copa del Rey de fútbol. Nos quejamos de que la competición es una mierda, pero luego jugamos con el equipo suplente. Sí, estoy mirando a Joan Lerma.
- Antes de entrar en organización territorial, fijémonos que han repetido el punto 3. Una muestra más del sumo cuidado con el que han elaborado este documento.
- Propuesta para fijar la distribución de competencias, cosa a la que el PSOE siempre se ha negado. Nos fiaremos.
- Propuesta para cambiar la ley de financiación autonómica, que es de 2009 y elaborada por el PSOE. Nos seguiremos fiando. Ahora seguro que es la buena.
- Quieren reducir la "creencia de que los bienes y servicios públicos que se prestan son gratuitos o sin coste". En la siguiente página proponen que por ley la sanidad sea "universal, gratuita y de calidad para todos". ¿De dónde sacará la gente la idea de que los servicios públicos son gratis?
- Fantástico lo de "asumir la responsabilidad fiscal". Luego en la práctica no hay margen porque hay que "proveer niveles razonablemente comparables de servicios públicos a niveles razonablemente comparables de imposición" y se trata de estándares bastante altos. Por cierto, en estos dos conceptos también se basa la ley actual, esa que ha funcionado tan bien que hay que cambiar.
- Lo que echo en falta es algún comentario sobre la ley de financiación actual cuando pone como un objetivo el desincentivar la competencia fiscal "a la baja". ¿Cómo es la competencia fiscal "al alza"? ¿Piensan cambiar eso?
- Lo de la Iglesia Católica es de traca. Especialmente cuando ese artículo 16.3 empieza con "NINGUNA CONFESIÓN TENDRÁ CARÁCTER ESTATAL". Supongo que eliminando la palabra desaparecerá el concordato.

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