viernes, 3 de julio de 2015

De la ridícula historia de Inglaterra IX

Nos metemos en la aventura inglesa en Nuevo Mundo y nos topamos con un punto y aparte que explicará muchas cosas sobre la historia inglesa. Es más, podemos hablar de una metaexplicación de la historia inglesa si nos fijamos en cómo fue su pequeña conquista del Nuevo Mundo y cómo se han dedicado a contar esa historia después.

De esto a los contratos de futbolistas hay un paso.
Decir que la historiografía inglesa miente sobre su historia no tiene nada de raro: lo que entendemos por "historia" no es más que un puñado de mentiras sobre el pasado en las que más o menos nos ponemos de acuerdo. El problema aparece debido a que por el camino se ven obligados a mentir sobre la historia de los demás, alterando así el curso normal de las mentiras del pasado de los demás y eso es inaceptable. Ok, afirmaciones extraordinarias requieren de explicaciones extraordinarias. No se trata exactamente de mentir, sino más bien de realizar un ejercicio olímpico de cinismo sobre barras paralelas. Cuando historiadores ingleses (y estadounidenses, recordemos que la historia de Inglaterra hasta 1776 es asumida por los gringos como su propia historia) dicen que "todos los países comerciaban con esclavos", se trata de una verdad técnica. Sí que todos comerciaban con esclavos pero echo de menos la adversativa. Una adversativa del tamaño de la catedral de Santiago: todos comerciaban con esclavos pero unos más que otros. Pequeño detalle al que le podemos unir que unos en el XVIII ya estaban dejando ese comercio y otros hasta muy entrado el XIX, con telégrafos inventados y Derechos del Hombre compilados, estaban en su momento álgido. Menuda carota tienen.

Comencemos. En época de Isabel I el mar Caribe ya se vislumbraba en lontananza como uno de los mayores cementerios marinos de ingleses. Los escarceos ventajistas —atacaban sólo con gran superioridad numérica— de la flota inglesa contra los españoles constaron de un matiz inicial que sería la norma durante los siguientes siglos: los ingleses perdían. Las continuas derrotas de los ingleses frente a los galeones de la Flota de Indias no arredraron sin embargo intentos futuros por una sencilla razón: las flotas inglesas de rapiña no eran exactamente la flota de Inglaterra sino negocios privados (la mayor parte de las veces la corona inglesa aportaba capital para armar esos barcos, pero su sentido era el de una empresa privada, un negocio). Esto no ocurría con los galeones españoles que sí eran armados por la Monarquía Hispánica y estaban supervisados por funcionarios públicos de la Casa de Contratación, etc.

América del Norte

John Smith y Pocahontas.
El mayor problema que tuvieron los ingleses es que sus iniciales fracasos los mantuvieron vetados del Nuevo Mundo durante prácticamente un siglo. Cuando John Smith arriba a las costas de norteamérica en 1607 rodeado de fanáticos religiosos por lo menos había ya tres universidades funcionando en los territorios americanos de la Monarquía Hispánica (Santo Domingo, Lima y México). Esto traducido en términos de logística suponía una ventaja galáctica para los españoles: el avituallamiento, las reparaciones de los barcos, el relevo de la tripulación, etc, los españoles los hacían en los propios territorios americanos, mientras que los ingleses y otras potencias europeas tenian que tardar meses en regresar a Europa, reavituallarse y volver al Nuevo Mundo.

La temprana presencia española en el Caribe empujó a otras potencias a buscar territorios menos propicios en términos de clima y de fertilidad de los campos. Los inicios de la primera colonia inglesa en Jamestown (Villa Jacobo) reflejan las arduas condiciones a las que se enfrentaron los ingleses. Los primeros tres años los colonos dependían de los intercambios con los powhatan hasta que decidieron matarlos a todos. A todos. Los siguientes años fueron de hambruna hasta que los supervivientes decidieron abandonar la colonia. Por el camino se toparon con un buque de reaprovisionamiento y sólo entonces regresaron a la colonia.

"Whoever takes up said servant or son...".
Incapaces de atraer mano de obra, los ingleses tuvieron una idea estupenda: la servidumbre por contrato. Los armadores contrataban niños —en aquella época no serían considerados niños— para servir en régimen de esclavitud durante cierto periodo de tiempo. Una vez acabado el contrato, los siervos pasaban a ser hombres libres en las nuevas colonias que se fueron creando en lo que hoy llaman Virginia, Maryland, Delaware, etc. El problema de este sistema es que no era muy garantista: en no pocas ocasiones los contratos establecían cláusulas por las que podían ser comprados y vendidos pasando el concepto de "temporal" a ser parecido al de "hasta que mueras aplastado por un borrico".

Este problema de atraer mano de obra se acentuaría con el descubrimiento de la extrema rentabilidad del tabaco en las primeras colonias (en Virginia, recordad la historia de Pocahontas, etc, ¡gracias por nada Disney!). Si unimos esto a que en la Ilustración estaba mal visto esclavizar a jóvenes protestantes blancos tenemos el cóctel perfecto para que los ingleses recurrieran a técnicas tan audaces como inhumanas (incluso para la época)  de aumento gratuito del capital humano (ya sabéis por dónde voy).

El triángulo comercial

A lo largo del XVII los ingleses hicieron un descubrimiento capital: resulta que productos que no son necesarios para la vida humana —caña de azúcar, tabaco y cacao— resultaron ser los más rentables. El único problema era encontrar mano de obra pero las estrellas se alinearon y la misma Corriente del Golfo dio la pista de cómo ordeñar la vaca.

La Corriente del Golfo es ese "río" de agua sobre el Atlántico que discurre en el sentido de las agujas del reloj: las aguas cálidas del mar Caribe suben por la costa este de Norteamérica y continúan en dirección este hacia las Islas Británicas, de ahí toma curso sur hacia la Península Ibérica, la costa de África Occidental y el Golfo de Guinea para volver a dirigirse hacia el oeste hasta la costa caribeña de América del Sur.

Las naves acortaban mucho su tiempo de viaje aprovechando esta corriente y eso significaba mayores beneficios para las Compañías de Indias: cargados con manufacturas y bagatelas, los barcos ingleses ponían rumbo a África, donde cambiaban bagatelas por seres humanos, de ahí se dirigían hacia América, donde cambiaban seres humanos y manufacturas por productos de lujo y de ahí regresaban con los valiosos cargamentos de azúcar y tabaco para destruir las dentaduras de los ingleses en la Madre Patria.

La típica fotografía del siglo XVII. Ups.
Era un plan perfecto, sin fisuras. Mucho aprendieron los ingleses de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales: lo rentable no era levantar catedrales barrocas ni enseñar el catecismo a los indígenas, lo rentable era producir según la demanda. A las compañías comerciales les salía más barato enviar comida desde Inglaterra a Nuevo Mundo que producir la comida allá.

El perfeccionamiento de los métodos contables reducía el riesgo de las inversiones: un paisano que adquiría el 10% del flete de un barco podía perder toda su inversión si el barco era capturado o hundido por los españoles, sin embargo, si adquiría el 1% del flete de diez barcos, las posibilidades de obtener ganancias se multiplicaban. A la Compañía Holandesa de las Indias Orientales este método les fue de perlas: aunque vetados del próspero Caribe, lograron establecer puestos comerciales en Las Molucas y sitios rarísimos donde obtenían valiosas especias a cambio de bagatelas o a cambio de nada.

Los ingleses también vetados de los territorios más prósperos fueron empujados a extender sus redes comerciales hacia África, India y China.

Al final del día y delante de un mapa estas cosas tenían sentido. Con las rutas comerciales orientales vetadas por los otomanos, todas las potencias europeas trataban de llegar a China buscando rutas alternativas. El problema que tuvieron unos que yo me sé es que se paraban por el camino a levantar iglesias.

El Caribe

Réplica del galeón español Neptuno, del XVII.
Es en la década de 1620 cuando los ingleses fundan su primera colonia en el Caribe, en lo que hoy es San Crsitóbal y Nieves. La inicial colonia de San Cristóbal aceptó a un grupo de refugiados franceses que apenas sobrevivieron a un encuentro con los españoles. Ingleses y franceses se dividieron la isla y llegaron a buenos términos con el pueblo Kalinago (que estaban antes, pero bueno). A los dos años de bonitas palabras y de explicaciones sobre embarazos sorprendentes, ingleses y franceses mataron a toda la población indígena de la isla. A toda. De hecho a esto se le conoce como el genocidio Kalinago (1626).

Sobre los cadáveres de los indígenas ingleses y franceses comenzaron a establecer puestos de avanzada en las Pequeñas Antillas. Estos planes fueron retrasados con el asalto español a San Cristóbal. Ingleses y franceses tuvieron que huir y dejar de operar en el Caribe durante un año. Parece que había un sheriff en la ciudad, pero naturalmente Hollywood no nos contará esta historia.

Emprendedores observando a los fundadores de la moderna banca inglesa. Una especie de TEDtalk del XVII.
Los ingleses dedicaron San Cristóbal al monocultivo del tabaco. Cuando resultó ser más rentable el tabaco de Virginia, cambiaron el monocultivo a la caña de azúcar. La mano de obra, como digo, nunca fue un problema: la esclavitud fue apoyada por Inglaterra hasta la década de 1840 y después simplemente le cambiaron el nombre. Es curioso que San Cristóbal sólo dejara el monocultivo de la caña de azúcar en 2005 cuando la UE sovietizó los precios del azúcar.

Esta misma historia de San Cristóbal y Nieves se repetiría en el Caribe de la Compañía Británica de las Indias Occidentales. Siguiendo el modelo de negocio holandés, compañías privadas introducían monocultivos en las Pequeñas Antillas, Jamaica y Bermudas y hacían un uso descarnado de esclavos africanos.

Piratas del Caribe

Juegón.
Es enternecedor que se haya establecido un canon para las obras que tratan de la piratería en el Caribe. Aventureros osados que van en un barco robando oro español y huyendo de la malvada Compañía de las Indias Occidentales. El pirata que se enamora de la hija del gobernador, peleas sobre la cubierta, etc. Este panorama es bastante absurdo de por sí, pero a la luz del marco temporal en el que nos movemos ya resulta estomagante.

Hay un error conceptual muy básico para empezar: los piratas ingleses no se enfrentaban —salvo excepciones— a la Compañía Británica de las Indias Occidentales porque seis meses al año trabajaban para ellos. Los otros seis trabajaban directamente para la corona inglesa. Es decir, el pirata aventurero estándar tenía más de gris funcionario con unos horarios y unos objetivos que cumplir que de Johnny Depp haciendo el graciosete.

Los barcos cuestan dinero, las tripulaciones cuestan dinero, las vituallas cuestan dinero. Uno no tiene un barco y navega por ahí a ver lo que se encuentra. Más bien uno a cambio de un porcentaje del botín forma parte de una flota mayor (los había que tener cuadrados o partir con una gran ventaja para enfrentarse a los galeones y fragatas españolas desde el siglo XVI... hasta el XIX). Otra pista de la vida de los famosos piratas nos la da el hecho de que los más célebres sobrevivieron hasta una edad avanzada y en ocasiones se jubilaban, adquirían un título nobiliario y pasaban a ser sedentarios y panzudos dueños de plantaciones de esclavos.

Lo de Escocia

Buen intento pero no cuela.
Con la unión personal en la que quedaron ligadas Inglaterra y Escocia al heredar el rey escocés Jacobo VI la corona de Inglaterra de Isabel I, reina virgen, los escoceses pasaron a tener una situación subalterna respecto a los ingleses. Por ello, de los beneficios que llegaban de Nuevo Mundo los escoceses no veían ni un chavo.

Hartos de esta situación el parlamento escocés decide meterse en esa nueva moda que llaman Nuevo Mundo y como el resto de potencias europeas fundar una colonia como Dios manda. El rey consiente esta aventura pero no la apoya explícitamente por temor a una guerra con los españoles, esto hace que los escoceses no tengan posibilidades de obtener inversores en el extranjero así que recurren a sus propios paisanos.

Se calcula que hasta un tercio de la moneda circulante en Escocia se invirtió en la Compañía, que fletó un par de barcos y envió colonos cerca del istmo de Panamá. Tras un primer intento fallido en 1695, los escoceses vuelven a intentar fundar una colonia en 1699. Nuevamente se encontraron con el pequeño problema del reavituallamiento, complicado desde una Escocia en la que se pasaba hambre. En 1700 una fuerza expedicionaria española pone cerco al fuerte escocés y tras un mes de asedio rinde a los colonos sin pegar un tiro.

Esta infructuosa aventura tuvo consecuencias que recuerdan a la chorrada esa del aletear una mariposa en Tokio y no sé qué tormenta aparece en Lugo. Resulta que Escocia quedó en la más absoluta ruina y el parlamento escocés no tuvo más remedio que aprobar el Acta de Unión con Inglaterra. En 1707 los dos reinos pasarán a ser un solo reino, el reino de Gran Bretaña, pero la cosa no acaba aquí.

Mirad a los fundadores de la banca inglesa.
Los escoceses podían ahora participar en las compañías británicas, Glasgow pasa a ser una ciudad con una alta proporción de rentistas del tabaco y se fundan los primeros bancos escoceses modernos. La tradicional amistad con Francia introduce la Enciclopedia en las Tierras Altas, se fundan observatorios astronómicos y un primer atisbo de educación universal. Las logias masónicas hacen el agosto, se publican periódicos, etc. Se trata de lo que conocemos como Ilustración Escocesa y de aquí surgirá la base intelectual sobre la que se creará el Dominio Británico, que le llamo "Dominio" y no "Imperio" porque Imperio sólo había uno (que tampoco le llamo "Imperio" sino "Monarquía") y a ti te encontré en la calle.




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