jueves, 25 de junio de 2015

De cómo los liberales se dejan mangonear

Una cosa muy buena que tenemos los partidarios de la libertad es lo bien que nos lo pasamos discutiendo entre nosotros. Mientras otros siguen dando vueltas a la enésima interpretación de la undécima tesis sobre Feuerbach, nosotros adaptamos el debate crítico a las circunstancias cambiantes de un mundo que sabemos transformado constantemente por la acción humana, por nuestras inquietudes, por el amor, por nuestros temores, por las leyes del universo mecánico y en definitiva por una realidad compleja que siempre supera cualquier cálculo de aquellos que se creen capaces de suplantar a Dios.


Yo coincido con muchos en identificar como equivocada —por mal encaminada— la exageración de los matices que nos diferencian y básicamente de eso trata un reciente artículo de López-Zafra. Ese artículo lo abre una cita de Daniel Lacalle («Lo que nos une es más grande») que estaría muy bien tener presente en nuestros debates. Lo que nos une es más grande, y lo que nos une es aquello de "in dubio pro libertate". Bueno, y The walking dead y Scarlett, claro.

Pero.

Aun estando de acuerdo con López-Zafra hay ciertas peticiones de principio en ese artículo —y que se pueden ver en otros artículos que tratan del tema— que me veo obligado a no compartir. Por ejemplo está lo de «devolver al individuo aquello que le ha caracterizado desde su primera evolución: la capacidad de decidir y ser dueño de su destino». Esto es algo más que un matiz, es una idea nuclear y no puedo estar de acuerdo con ella. Al individuo no se le devuelve una libertad primigenia, una libertad de origen, porque salvo si nos referimos a un derecho natural, innato en todos los hombres, no pueden existir derechos para el hombre si desconocemos el papel de la sociedad política.


Me explico. Todos los hombres somos creados por Dios o nacemos (escoged lo que queráis) iguales. Como hombres tenemos una dignidad intrínseca a nuestra existencia. De esta dignidad salen nuestros derechos naturales (por decirlo de alguna forma, es evidente que me veo limitado en materia de Derecho Natural). El caso es que sin sociedad política, no veo la forma de salvaguardar los derechos originales del hombre.

¿Dónde está el tribunal que defiende la justicia de una sola persona? Robinson Crusoe no puede apelar a ninguna justicia, no puede defender sus derechos. Sin embargo, una persona en coma que forma parte de una sociedad política, ve sus derechos defendidos. En cierto sentido una persona en coma es más libre que Robinson Crusoe.


Hay más. Cuando se menciona la recuperación de unas libertades arrebatadas me gustaría saber exactamente de qué libertades hablamos y a quién cargamos con la culpa del robo. Existe una tendencia transversal en todas las ideologías de apelación a un pasado remoto o poco claro en el que supuestamente la gente vivía de acuerdo a los principios doctrinarios de tal o cual ideología. Es lo del "comunismo primitivo" (¡todo es de todos! ¡tu hija también!) o lo de una brumosa arcadia anarquista en la que la sociedad política funcionaba de forma razonablemente bien en ausencia de estado.

En lo que nos compete hallamos ejemplos extremos y muy rebuscados que dibujarán una sonrisa en los labios del lector: el lejano oeste o la Mancomunidad Islandesa son los más comunes (aquí lo de David Friedman: Private Creation and Enforcement of Law: A Historical Case). Si hablamos de la época anterior a la aparición del estado moderno y pronunciamos la palabra "estado", tenemos que saber que ese estado premoderno no tiene el mismo significado que en nuestra época. El estado como entidad autónoma no existía ya que solía ser propiedad de alguien.


Al lejano oeste lo dejo de lado ya que el ejemplo que se usa es consecuencia de la debilidad del estado de los Estados Unidos para tener una fuerte presencia en el medio oeste. La gente no es imbécil y en ausencia de estado para por ejemplo proteger la frontera de México o de los indios, es capaz de autoorganizarse. La gente también se autoorganizaba para proporcionar una justicia rápida y eficaz a los ladrones o asesinos. Esto no tiene ningún misterio y sigue pasando en todas partes. De toda la vida existe en los pueblos una comisión de fiestas que pasa por las casas recaudando dinero para organizar las fiestas. Esta función no la organiza el estado sino la gente. Me parece genial, pero no es una cosa que llame a asombro.

Cosa distinta es la Islandia de la época de la Mancomunidad Islandesa (es decir, entre la colonización de la isla por los norteños y su absorción por el reino de Noruega. Digamos que es la —corta— época de la Islandia medieval independiente).

La Mancomunidad Islandesa

Lo que sabemos de la Mancomunidad Islandesa es brumoso y poco fiable. Básicamente hay dos libros que tratan el asunto: el Íslendingabók ("libro de los islandeses"), que es un libro del siglo XVII que copia a otro libro del s. XIII que cuenta hechos que se remontan al s. X. Y el Landnámabók ("libro de los asentamientos", aunque yo prefiero "libro de la colonización", que me suena mejor), que es un libro del siglo XIII que cuenta hechos que se remontan al siglo X. Es importante tener en cuenta que el testimonio más antiguo de los hechos de la Mancomunidad (s.X) nos llega del siglo XIII. Calculad el percal.


Estas historias nos hablan de la organización política de los islandeses del siglo X. Resulta que Islandia, como otros estados de la época, carecía de rey o soberano. En su ausencia, como en otros estados de la época, la gente se organizaba en una asamblea. Esa asamblea la componían los vasallos y aristócratas de los pueblos islandeses. Geográficamente el territorio estaba dividido en distritos (Þing) y estos distritos enviaban a sus delegados a la asamblea general (la Alþingi, literalmente "todos los distritos"). Los aristócratas eran los que discutían las leyes en la asamblea y su poder venía del apoyo que tenían entre sus vasallos.

A su vez, en los distritos había tribunales de justicia formados por los aristócratas. La cosa súper anarquista de esto es que el cumplimiento de la sentencia se dejaba en manos del demandante. Así por ejemplo si Bjork Gundismontir era hallada culpable de haber robado una cabra, el ofendido podía ir a su granja y quitarle una cabra o dos, o a sus hijas, o lo que dijera la sentencia. Es decir, no existían alguaciles reales, ni guardia civil.

Parlamento islandés en la actualidad. Compárese con el ayuntamiento de Muras.
Este es un ejemplo de autoorganización, pero no es un ejemplo de carencia de sociedad política. Claro que existía una sociedad política, se aprobaban leyes, se aplicaba la justicia y existía una jerarquía social directamente heredada de los norteños. Sé que nos sorprende este sistema norteño ya que es muy diferente a los sistemas que por la época teníamos en Ribagorza y León. Los norteños (vosotros les llamáis "vikingos") tenían menos diferencia entre vasallos y señores de la que teníamos aquí.

En la España cristiana del siglo X tú distinguías a un conde de un campesino a la legua. En los lugares donde vivían los norteños la distinción entre señor y vasallo era más sutil. Un vasallo podía ser dueño de sus tierras y a la hora del combate vasallo y señor peleaban codo con codo. En España el conde iba a caballo y el campesino se lanzaba hacia el moro (o hacia las mesnadas del arzobispo de Santiago) apretando muy fuerte un palo y cerrando los ojos, encomendándose al santo de su parroquia y repitiendo para sí mismo un par de frasecitas en latín que había aprendido en misa.


Si el campesino moría, el conde lo sustituía por otro y a vivir. Pero si el vasallo de un norteño moría, su señor lo tenía más complicado para sustituirlo. Nunca hubo muchos norteños (de ahí probablemente les surgiera la necesidad de reconocer cierta igualdad a las mujeres a la hora del combate (lo que a la larga significó que ellas también podían alcanzar el rango de aristócrata)).

Que la organización social y política de los pueblos norteños fuera diferente de la nuestra —e incluso que los islandeses no tuvieran rey— no quiere decir que no tuvieran "estado". Todo lo demás es pura demografía: no puedes dedicar recursos a mantener funcionarios porque la gente trabaja el campo y pesca y los excedentes no son abundantes (de ahí por cierto que una importante parte del PIB consistiera en asaltar y robar en las tierras de esos tíos raros que beben zumo de frutas y adoran a dos palos en forma de cruz, ¡por Odín, están locos estos cristianos!).

Individuo/Estado

Aunque parezca mentira estaba hablando del liberalismo. Otra de las cosas con las que no estoy de acuerdo es la contraposición que se hace entre individuo y estado. Uno no puede comparar sustancias de distintas categorías. Preguntar por la preferencia entre individuo y estado es como preguntar por la preferencia entre el helado de chocolate y los perros. Hombre, puedes tener preferencia, pero uno no sustituye al otro, son cosas que juegan en ligas distintas.

Es más, el liberalismo carece de sentido en época premoderna y lo que identifica y separa a la modernidad es el estado. No existe liberalismo sin estado moderno. El estado moderno se caracteriza por la aparición de la nación política (eso de que el estado no sea propiedad de un fulano, sino que la nación sea soberana).


Claro, por supuesto que surge este conflicto entre individuo y estado si en el debate no se menciona a la nación por ninguna parte. Pero es que el concepto de nación política es consustancial al liberalismo y no deja de sorprenderme que si debatimos sobre liberalismo la nación no aparezca por ningún lado.

En estos términos existe una íntima relación entre estado y nación política. Aquellos estados en los que la soberanía reside en la nación priman el principio liberal de la soberanía nacional. Existen otros estados en los que la soberanía no reside en la nación (Corea del Norte, por ejemplo), y son casos de absoluta falta de liberalismo.

Cosa distinta es hablar del aparataje del estado, de la administración central pública, que también llamamos estado. Ahí evidentemente sí estoy de acuerdo en la preferencia por las soluciones que primen la iniciativa del individuo o individuos frente a las siempre bulímicas soluciones que propone el estado. Ante un problema o una oportunidad, mi primera respuesta no es acudir al presupuesto público sino ver cómo la sociedad civil puede dar el paso. Y luego habrá casos en que la solución a un problema pase por el estado. Una gran derrota para el liberalismo es haberles regalado la idea del estado a los socialistas de todos los partidos. Nos han robado nuestra gran contribución a la coexistencia pacífica y a la defensa de los derechos del individuo frente a poderes arbitrarios que le son ajenos. Nos dejamos robar y estamos contentos, no lo entiendo.


Existe un amplio campo para el debate sobre las competencias que debe tener el estado, pero no sobre su existencia. Si el debate es sobre la existencia del estado, entonces no estaremos hablando de liberalismo sino de anarquismo y me parece estupendo. Siempre digo que los anarquistas son consecuentes: no quieren tener un estado y asumen las consecuencias. Si el planeta estuviera dividido entre dictadura y anarquía elijo la anarquía. Pero este es un caso hipotético que está a años luz de cualquier cosa real y creo que debe primar el debate sobre las cosas reales.

Posibilismo

Siguiendo el hilo del artículo de López-Zafra, me parece acertada su inclinación por el posibilismo (ya comenté que estoy de acuerdo con el artículo, lo que yo escribo no es una réplica). El problema sin duda es que cada vez que un liberal defiende una posición concreta sobre algún tema político, hay tres liberales que no están de acuerdo (y no cuento a los anarquistas, claro). Estoy seguro de que hasta en la cosa más tonta como la despenalización del consumo de marihuana no estamos de acuerdo. Y si no nos ponemos de acuerdo en eso ¿cómo vamos a estarlo en la distribución competencial, régimen fiscal territorial, modelo de pensiones, modelo sanitario, extinción de la Kultur pública, extinción del deporte público, extinción de los medios de información públicos y todas las cansinas cosas con las que unos encuentran excusas para detrarer riqueza a otros? Incluso podríamos tener un estado más barato (que no ineficaz) con un bonito acelerador de partículas o un bonito programa espacial (colocar al primer cuñado en Marte antes de 2050 lo creo factible).

Tevatrón del Laboratorio Fermi, en Illinois.
Cuando hablamos de plasmar un programa liberal en la política realmente existente, lo que la gente suele tener en la cabeza es crear un programa de mínimos que agrupe al mayor número posible de liberales. ¿Y si esto es un error? ¿Por qué crear un partido con un programa de mínimos? ¿Por qué no siete partidos o partidos regionales/locales que puedan tener más fácil aglutinar voluntades? Otra cosa que meto en este puchero es el negar la condición de liberal a los partidos que ya existen. ¿Hablamos de políticas liberales o hablamos de reproducir exactamente el pequeño discurso al que tú personalmente estás acostumbrado y con el que te sientes cómodo?

Lamentablemente los islandeses me han dejado frito así que supongo que continuaremos esta conversación en otro momento.

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam.



12 comentarios:

redhead 25 junio, 2015  

Fascismo o comunismo? una cosa intermedia? eso es de chiste. la respuesta es que vivir en la utopía (para mí derechista) de selfie grupal de chicas rubias está bien hasta que tienes problemas, en cuyo caso te quedas fuera.
https://www.youtube.com/watch?v=t7911kgJJZc

Triste figura 25 junio, 2015  

Hay un punto en el que discrepo y es en tu descripcion del campesino de la Reconquista. Puede, puede (que los nobles alemanes y franceses no eran idiotas y sabian que hombres como los que describes mas bien estorban en combate y dificultan la logistica fuera de él) que ese modelo se aplicase en Francia o en Alemania pero nó en España y mucho menos en Castilla. Te recuerdo que la emboscada que tras Simancas destruye al ejercito musulman y casi acaba con la vida del propio califa fué tendida por campesinos armados. Que para esa emboscada debieron hacer falta miles de hombres viniendo de muchos kilometros a la redonda, con todo lo que supone de mensajeros, puntos de concentracion, reconocimento de los movimientos de los moros, timing y que eso implica una organizacion y una coordinacion previas, probablemente concertadas años atras y totalmente impensables entre el campesinado (siervo) francés. Sucedio que para hacer frente a las aceifas de los moros, para sobrevivir ya no entre las montañas de Asturias sino en una Castilla mucho mas expuesta los campesinos de Castilla tuvieron que aprender a llevar la azada en una mano, la espada en la otra y a dedicar su tiempo libre a per su defensa. Durante buena parte, la primera parte de la Reconquista los campesinos colonizan tierras _antes_ de que llegue el noble y se haga construir un castillo para defender la zona. O sea que durante ese intervalo de tiempo debian asegurar ellos mismos su defensa. No dudo que las tropas del noble (y no diagaos el noble) estarian mejor armadas y entrenadas (de lo contrario no habria tenido sentido pagar impuestos) pero los moros estaban obligados a pensarselo dos veces antes de atacar esos peublo que todavia no tenian un castillo y un noble para defenderlos.

Pablo Otero 25 junio, 2015  

Tienes razón, la parte de colonización que tuvo nuestra Reconquista implicó que nuestro feudalismo fuera diferente al del resto de Europa.

Sin embargo si te vas a las guerras entre los propios señores cristianos ahí sí que ya participaba gente que no vivía en la frontera. Naturalmente en el ejemplo que pongo trato de ser gráfico y no me extiendo en el asunto.

Triste figura 25 junio, 2015  

Si, tu descipcion es grafica, divertida y quizas exacta. Mi objecion es que la situes en España que es el pais donde menos se aplica.

En cuanto a las luchas entre cristianos, si tienes a mano a campesinos ya entrenados, armados y organizados para que vas a echar mano de gente que solo tiene un palo y que cierra los ojos cuando llegan los malos? Eso y es que encima esos inutiles comen por lo caul cuantos mas de ellos lleves, mas dificl te va resultar preservar del hambre a tus tropas utiles.

Triste figura 25 junio, 2015  

LO que dices quizas sea valdio para Galicia, que era tierra de servidumbre pero Galicia solo es una pequenya parte de España.

También que la amenaza mora, la existencia de territorios expuestos pero donde os capesinos son libres hacen que en España el feudalismo propiamente dicho (poder real casi inexistente) sea distinto y mas breve que el feudalismo francés en el cual los senyores de Navepoirier d'en bas (Navalperal de abajo) y Navepoirier d'en haut (N de arriba) podian pasarse la vida haciendose la guerra porque no tenian "Juego de Tronos" para no aburrirse.

plazamoyua.com 25 junio, 2015  

Gracias por el artículo. Bien visto y expresado.

A mi me suelen acusar de liberal. Yo dudo mucho serlo, si liberal es pensar lo que muchos de los liberales sedicientes.


Vale, partes de definir. Como se debe:

- lo que nos une es aquello de "in dubio pro libertate".

El problema es que como la duda lo puede abarcar todo, el "pro libertate" oscila entre el cero y el infinito. No hemos hecho mucho.

Muy bueno tu énfasis en sociedades más primitivas. Dicutiendo con mucho liberales, mi desesperación es que parecen ignorar qué coño es la sociedad humana. Incluso su existencia. Incluso el pequeño detalle de que somos animales bastante sociales, de un modo en abosoluto alejado del de los perros. Es lo mismo, pero más elaborado, complejo. Podemos vivir solos, en plan Robinsón. Igual que los perros. En teoría. Luego nadie quiere. Y de los que les toca, sin elegirlo, más de la mitad se vuelven locos. Y en cuanto hay convivencia, así sea en el más leve grado, hay dejación de libertad. ¿Hasta dónde? Ahí está el problema del "in dubio". Mucho dubio. Mucha circunstancia. Mucho tomate.

- ¡Ah! es que esa es una voluntad de la que prescindo voluntariamente. No me obliga el estado.

- Y una mierda. En cuanto te dice la parienta, o la tribu, que o tragas o te largas sólo, la libertad de la elección es inexistente. Un porcentaje muy pequeño puede que elijan soledad. Los demás no pueden. Y los que pueden elegir soledad lo suelen hacer sin que se lo planteen. O no se lo plantea nadie, precisamente porque son lobos.

Y es que no; no todos nacemos iguales. Ni de coña. Si lo hiciéramos, no sabrias elegir un cachorro de una camada recién nacida. Y sabes. Porque son distintos. Y si fuéramos iguales, nunca hubiera funcionado la tribu. Que no en vano es nuestro estado "natural".

Yo he intentado hablar de libertad en algunas tribus.

- ¿Libertad, para que? ¿Para hacer lo que te salga del nabo? Ya tenemos; la que marca la costumbre. Que nos dice lo que se puede y no se puede hacer. Es verdad que los que tienen más poder pueden hacer más cosas, precisamente porque en eso consiste el poder. Pero tampoco pueden hacerlo todo, porque tenemos costumbres. Si se las saltan, nos rebelamos. (Eso dice la teoría).

La Islandia Ancestral Liberal (de la que no tengo ni idea) es un camelo como la copa de un pino.

También he estado fuera de la ley. Literalmente fuera del alcance físico de toda ley. Cualquiera podría haber asesinado a cualquiera, sin consecuencias. ¿Y esa era una situación más liberal? ¿No nos agredíamos por tener un contrato, o por razonada conveniencia? ¡Y una leche! No nos agredíamos exactamente por lo mismo que los perros no se agreden, una vez que cada uno ha ocupado su (muy desigual) lugar. Tú juntas unos fulanos en un lugar apartado, y lo que sale es una tribu, no un liberalismo. Y nadie se acuerda del liberalismo. Pero ni uno.

Tienes toda la razón. El liberalismo es un asunto de contexto. No estoy seguro que el único contexto sea el "estado nacional". No creo. Pero definitivamente es algo muy poco natural. Lo que pasa es que funciona. Y además, da gustito. Pero no a todos.

Por cierto, un "partido liberal", pero de verdad, lo único que puede dar es una gresca. ¿Para qué cóño vas a querer la libertad más que para no estar de acuerdo? La discusión no puede ser libertad sí/no; eso es absurdo. Ni siquera tiene sentido. La discusión es hasta dónde invadimos a los demás (o nos dejamos invadir), y por qué. Una discusión probablemente tan vieja como la primera sociedad de más de unos pocos cientos de personas. Y siempre jugando en el equilibrio.

plazamoyua.com 25 junio, 2015  

Voy a seguir, ya siento. Puede que el liberalismo sea una solución artificial a un problema igualmente artificial. Un sociedad demasiado grande ... ¡y despersonalizada! En cuanto el poder deja de ser personalizado -un rey y sus títeres, hacia abajo- tienes una burocracia contra la que no te puedes defender con armas "personales". Ya no es Pepito agraviado por Monseñor -- para lo que más o menos tenemos armas naturales. Es ese frío "estado" que no está personalizado en nadie. No vale ni la amenaza, ni la seducción, ni la camaradería, ni el llanto, ni nada.

Entonces tienes que frenar, ahormar a ese "estado", si no quieres llegar a una puta locura. Y un sistema es el liberal. La ficción de que todos somos iguales, y tenemos unas "libertades civilies" que el estado no puede tocar. O sea la ficción de cierto "poder" que ni depende de uno mismo, ni se gana (como era hasta hora), sino que es una graciosa concesión de ese "estado". Y la ficción de que es igual para todos, y así nos estemos tranquilos no intentando conseguir más.

El caso es que funciona. Pero, como decías, solo tiene significado en ese contexto especial. Y en realidad podría funcionar muy bien. Sólo que mucha gente (¿la mayoría?) no suele querer que los demás tengan tanto "poder". Por ejemplo, el de pensar por su cuenta. Y eso viene de la tribu, es jodido de "ahormar". Vaya que el estado es más o menos "ahormable"; las personas, no tanto. Las personas son fundamentalmente "guiables". Y a ese conocimiento, y a su práctica, se le llama "política".

elliberaldebilbao 25 junio, 2015  

Pues me mojo, a requerimiento de Plaza.
Aunque no sé muy bien sobre qué hay que mojarse. Creo que el entorno blogueril en el que nos movemos tiene bastante claro que la visión piruletesca del liberalismo es una enfermedad pasajera, como la adolescencia. Los recién llegados tienden a repetir el mensaje dogmático, purista e infantil propio de esa visión. Ayer por ejemplo vi un meme con la bandera amarilla y negra (creo que es la anarcocapitalista, o como se diga ahora) que decía: "una buena idea no necesita la fuerza"
Y claro, es imposible estar más equivocado. Primero, porque no siempre lo que nos parece una buena idea es una buena idea. Y segundo, porque aunque realmente tuviéramos una buena idea, el hecho de ser "buena" no es suficiente para que tenga éxito.

Decía Plaza que no está seguro de ser liberal, si serlo consiste en defender algunas de las ocurrencias de cierto liberalismo. Yo me arrepentí del nombre que le puse al blog a los tres meses. No porque rechace la idea -sea cual sea, y esa es otra cuestión: cada día tengo menos claro de qué hablamos cuando decimos "liberalismo"-, sino porque me molesta muchísimo el identificacionismo. Perdón por el palabro. Lo que veo en común entre muchísimos liberales es lo mismo que veo en socialistas, comunistas o loqueseaístas. La necesidad de pertenecer a algo, la reducción del pensamiento a su mínima expresión, su sustitución por dos o tres ideas centrales que sirvan para cualquier asunto...

Pero en fin, creo que he desviado aún más el tema, y más que mojarme he metido el pie en el agua. No leí el artículo de López-Zafra, y tal vez debería haberlo hecho. Pero me cuesta muchísimo segurir leyendo "cosas liberales".

plazamoyua.com 25 junio, 2015  

elliberaldebilbao.

Yo en esa duda / problema que veo que compartimos, me apaño más o menos con la siguiente virguería. Divido liberales, y liberales ideológicos (que llamo "alegres"). Y defino ideología: Breve conjunto de asunciones, sacadas de la gorra, a través de las cuales se puede interpretar (pervertir) la realidad. Si eres muy simple.

Y así, y después de un gin&tonic, me quedo muy a gusto ... pensando que debe ser que soy liberal no "alegre". Igual te pasa lo mismo. ;)

elliberaldebilbao 25 junio, 2015  

Me pasa lo mismo, y cómo no, me escama. A mí me agrada saberme liberal "reticente" (moralista reticente, decía T. Judt de Camus), igual que a los liberales alegres les agradará serlo. Así que ahí estamos, configurando nuestro pensamiento político a partir de nuestros afectos.

Pero sí, dejando al margen todo esto, imagino que aún seré liberal, aunque tengo mis dudas. Y lo bueno es que me da bastante igual serlo o no. De hecho, si tuviera que poner en una característica aquello a lo que no renunciaría jamás creo que sería la primera parte del denominador común que ofrecía Pablo. In dubio, por principio. O sea, no defender ninguna idea de manera absoluta, y procurar andar por ahí con mucha cautela y mucha prudencia.

Pablo Otero 26 junio, 2015  

El no tener una explicación total/absoluta de los problemas del mundo/sociedad es una aproximación liberal a la política. Por contraposición, los no liberales, suelen hablar de fórmulas mágicas que lo explican y solucionan todo. A mí me da igual cómo os defináis porque yo no pido que la gente se defina, pero sí me puedo hacer una idea al leeros de que sois liberales. Claro que decir liberal es decir poco. Liberal es probablemente la palabra más polisémica de la filosofía política.

Una cosa es la teoría y otra cosa es la práctica. En la práctica, el liberalismo político suele funcionar como fuerza de gobierno o de oposición en varios países de Europa. Y lo hace como distinción entre una posición conservadora o democristiana que propugna por ejemplo la desaparición del espacio Schengen y una posición socialdemócrata que a día de hoy no sabemos muy bien lo que propugna. Y por supuesto frontalmente opuesta a quienes quieren nacionalizar la industria y cerrar las fronteras a la inmigración.

Es decir, que si nos fijamos en políticas reales y no en bizantinas filosofías, el liberalismo queda como la única familia política que al mismo tiempo defiende:

a) no culpar a grupos de gente de los problemas del país/mundo.
b) una sociedad civil robusta, con asociaciones, organización al margen de lo público, etc.
c) defensa de los derechos civiles de todos, igualdad de derechos como pilar del polites (del ciudadano).
d) preferencia por soluciones privadas antes que acudir a engordar el poder público (estoy pensando en una línea de bus entre dos ciudades, por ejemplo).
e) reconocimiento del papel del estado como instrumento que garantiza al final del día todo lo anterior.

En política, creo yo, es necesario definir el papel del estado y en caso del liberalismo mi aproximación es que el estado funcione garantizando la ciudadanía y eso implica defender la nación política (frente a fuerzas disgregadoras y reaccionarias que quieren que la ciudadanía sea arbitraria o basada en sus gustos/manías personales).

En resumen, la idea del liberalismo yo la entiendo basándome en políticas reales y no en construcciones teóricas retorcidas y extravagantes.

plazaeme 27 junio, 2015  

Pablo, esa que haces es una definición muy correcta y normal, y pegada a la política observable. Pero no tiene mucho que ver con las definiciones y explicaciones que hacen los que van sacando pecho de liberar por el mundo.

De ahí venía mi diferenciación. Hay unos liberales, digamos prácticos, destacan por ausencia de ideología. Tienen preferencias y gustos, claro; pero no explicaciones "mágicas" y absolutas, sacadas de asunciones que convierten en axiomas. Y luego hay los de la magia del mercado y *la libertad* como piedra de una moral universal, que son tan ideología como pueda serlo el Khmer Rouge.

*La libertad*, que tanto mencionan los liberales alegres, no existe. Existen grados de libertad y de falta de. Sería como hablar de -y reclamar- la bondad, la alegría, la justicia, y semejantes majaderías. Lo que hay, y siempre ha habido, es la tensión fulano / sociedad, y la tensión seguridad / libertad. Y son distintas caso a caso. Pero no resuelves la ecuación eliminando uno de sus miembros.

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