sábado, 9 de mayo de 2015

Brexit

Mirando lo de la salida de RU de la UE no dejo de pensar en la secuencia de Astérix y las doce pruebas en la que los héroes galos están en un manicomio pidiendo formularios para poder escapar. La salida del Reino Unido de la Unión Europea es una cosa que se viene planteando desde hace unos años. No significa que el gobierno británico quiera sacar al Reino Unido de la UE sino comenzar a hablar de mejorar sus condiciones dentro de Europa y en caso de no gustarle el resultado convocar un referendum. Sí, son unos mimosos.

Peliculón.
El planteamiento es tan complejo y tiene tantas derivadas que bien podría estar al nivel de lo discutido en Yalta, como uno de esos momentos de la historia en que cambia el equilibrio de poder mundial. No exagero. No sólo es que el 13% de los ciudadanos europeos sean británicos o que el 16% del PIB europeo (unión-europeo) sea británico, es que la Unión Europea tal como la conocemos se debe en buena parte a cómo la ha contribuido a forjar el Reino Unido.

El dolor de cabeza

Para muestra unos botones: el Reino Unido tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y no creo que nos guste a los europeos que nos represente el otro miembro permanente, Francia. También está el peso militar que tiene el Reino Unido y su tradicional aproximación a los intereses estadounidenses. El Reino Unido es el gran mayordomo de Estados Unidos en Europa y paradójicamente a los británicos siempre les interesó que los americanos no dejaran de interesarse por los asuntos continentales. Sospecho que hoy los Estados Unidos no tendrían casi 70.000 soldados desplegados en Europa si no fuera por el Reino Unido. De este hilo podemos tirar sobre la situación chipriota por ejemplo o sobre una futurible mayor influencia francesa en las llamadas operaciones humanitarias o contra el terrorismo en sus destrozadas ex-colonias africanas.

OLRAIT
En los artículos que leo sobre el tema se hace mucho hincapié en la influencia británica sobre la libertad económica en la UE. Perder el Reino Unido significaría un aumento de peso para las tendencias proteccionistas que se han visto acentuadas en la política interna de diversos estados miembros en los últimos años. Por supuesto que está también el tema de la reorganización interna de las contribuciones del resto de países: Reino Unido es un aportador neto al presupuesto europeo (4.000M€). Pero hay más.

La reorganización del peso político de cada estado miembro será un bonito dolor de cabeza. No es que vaya a aumentar el poder alemán, es que aumentaría el poder de Italia y Francia, países que tienen problemas políticos internos cuyas soluciones se plantean como un choque de trenes con Alemania. Espero que estéis empezando a vislumbrar el guirigay.

Todos entendemos a Spidey.
Hay un bonito análisis de Eurostat del envejecimiento de la población europea al que quiero que echéis un vistazo: Ageing characterises the demographic perspectives of the European societies (PDF). Las previsiones para las próximas décadas son chocantes: Reino Unido sería uno de los países que ganen más población debido a la inmigración de los países del este (que se vaciarían de jóvenes). Esto tendrá implicaciones de mayor gasto social con las que ya se está contando, pero que una salida de RU acentuaría.

Y es que el movimiento interno de población es otro factor a tener en cuenta sobre el tablero: dos millones de británicos viven en los países miembros y casi dos millones de europeos viven en el Reino Unido. Está claro que el tipo de relación que RU mantendría con la UE dependerá de los acuerdos a los que se llegue. Es fácil pensar en algún tipo de EFTA, pero no descartemos que para evitar perder cohesión futura la UE le ponga las cosas dificiles a los británicos en el caso de que decidan marcharse. Yo lo haría, ya que creo que hay que penalizar la rotura unilateral de contratos (y buena parte de los políticos de Francia, España, Alemania e Italia supongo que también, pero por razones de política interna).

Oh, ok.
La aspirina

Sin embargo, desde una perspectiva "europeísta" (ya sabéis, el pastiche ideológico que inventaron los Estados Unidos en la posguerra para frenar a la Unión Soviética y al que hoy todo el mundo se suma como si fuera su idea propia) las cosas no pintan tan mal. El Reino Unido ha sido tradicionalmente la oveja negra de la Unión Europea. Es un país en el que "euroescéptico" no es un insulto; su tendencia a la desconfianza sobre los asuntos europeos, su deseo de independencia y su temor secular al continente caracterizan su posición en la política europea. En ocasiones la desconfianza británica sobre una nueva ordenanza europea ha sido utilizada por otros países para justificar su posición. El saber que RU vota negativo en una nueva propuesta hace que pequeños países puedan sumarse al carro sin llamar mucho la atención. Con el Reino Unido fuera, las posiciones contra una mayor integración perderán un aliado importante lo que se puede interpretar como una mejora a futuro de aquellas reformas que ahonden en la integración política europea. Resumiendo: quitando la renuencia británica, los europeístas tendrán mejores perspectivas para sus taimados objetivos.

Suíza con esteroides

Latveria Suíza
Parte de los británicos que abogan por su salida de la UE lo hacen con Suíza en mente. En Europa tenemos paises que no forman parte de la UE pero que a través del Espacio Económico Europeo homologan la legislación europea y se someten a su arbitrio (Islandia o Noruega son buenos ejemplos). El EEE obliga a sus miembros a de facto ser parte de la UE pero sin poder influir en la toma de decisiones. Como contrapartida se ahorran el circo de todo lo que es política agrícola y pesquera. Suíza —país famoso por ser donde los nazis guardaron el oro que robaron en toda Europa— es un caso anómalo. Forma parte del EFTA pero no del EEE, esto es, hay libre comercio y libre movimiento de bienes, servicios y personas, pero el Derecho comunitario no aplica ahí. Este sería el estado ideal para los que defeinden la salida de RU de la UE.

Reino Unido, como Suíza, tiene una economía que depende en gran medida de su sector financiero. Sólo en la City se negocia la mitad del dinero del mercado internacional de divisas (casi dos billones de euros al día, que empieza a ser dinero). Por no mencionar que en Londres también están los principales mercados de cereales, metales, minerales, etc. Siendo honestos hay que recordar que en muchos de los 500 bancos internacionales que tienen sedes en Londres se cuida el dinero de los más rentables negocios que existen hoy en día: drogas, esclavos y armas.

Este es un gran melón y los ociosos burócratas de Bruselas Fránkfurt salivan cada vez que lo ven. Por eso uno de los argumentos que se plantean con la separación del Reino Unido de la Unión Europea es salvar su sector financiero de las aviesas garras de los funcionarios europeos. Funcionarios europeos —también hay que decirlo, contra la opinión general— que guardan que el mercado financiero unión-europeo esté menos regulado que el de Estados Unidos.

Fuera del sector financiero, la industria de exportación británica opina justo lo contrario que sus socios de la City. Los fabricantes de coches son los primeros en ver consecuencias "devastadoras" para la economía británica. Una encuesta del 2013 de la Cámara Británica de Comercio apuntaba a que el 60% de las empresas verían "dañado" su negocio si el Reino Unido se va de la UE. ¿De quién fiarse más? ¿Del tipo que fabrica coches importando y exportando material y poniendo a trabajar a miles de pepitos en largas líneas de montaje industrial o de los tipos que venden seguros sobre la variación del precio futuro de posibilidades de compra de otros seguros sobre otros derivados financieros?

Sea como fuere, un acuerdo con el Reino Unido como el que tiene Suíza no parece probable. La UE sabe perfectamente que RU no sería capaz de recolocar su actual exportación/importación europea en otros mercados: sólo el intercambio que tiene con Irlanda equivale al que tiene con toda la Commonwealth. La UE sólo tiene que escribir la palabra "arancel" en una hoja en blanco para que los súbditos de Su Graciosa Majestad entren en pánico.

Hoy en día tanto el EEE como el EFTA han evolucionado para convertirse en la práctica en acuerdos bilaterales UE-Noruega y UE-Suíza, incluir al Reino Unido en alguno o en ambos tratados obligaría a replantear esos mismos tratados. Existe una opción más en este loquísimo mundo de las relaciones comerciales comunitarias: Turquía. Turquía mantiene una relación de apertura aduanera con la UE pero no existe acuerdo ni de libre comercio ni se comparte el espacio económico. No hace falta decir que la interdependencia entre RU y la UE se vería notablemente afectada por la necesidad de negociar un nuevo tratado bilateral similar.

Los apologistas de la separación quieren quedarse con lo mejor de los dos mundos: libre comercio de bienes sin que les toquen el sector financiero. Me temo que ese escenario no es posible y en el Reino Unido tendrán que plantear más seriamente de lo que lo han hecho hasta ahora cuáles van a ser realmente sus costes si deciden separarse. Ejercicio que por cierto también tendremos que hacer en el resto de Europa: como estamos viendo, la separación del Reino Unido, al menos en el corto plazo, nos va a suponer costes que todavía no hemos explorado.


:)
Estados Unidos

Apuntaba antes que el Reino Unido es el mayordomo de los gringos en Europa ("mayordomo", para los británicos y para los seguidores de Downton Abbey no es un término despectivo ni mucho menos). Con el Reino Unido fuera de la UE los EEUU necesitarían un nuevo mejor amigo dentro de la UE. ¿Qué país estaría dispuesto a serlo? Polonia sin duda se ofrecería como una quinceañera enamorada pero todavía le queda unos años para converger con occidente y además está demasiado cerca de Rusia.

Pese a que los grandes países europeos forman parte de la OTAN y son aliados de EEUU, en ninguno de ellos se puede observar la disposición a entrar en una alianza estratégica más ínitma con los Estados Unidos. Lo paradójico es que el tradicional rechazo británico a una mayor integración europea puede jugar a favor de la construcción de un proyecto diplomático y militar europeo más cohesionado. La cultura de defensa en el Reino Unido es una de las patas de su aislacionismo, sin ellos, puede que la Unión Europea se decida a aumentar su voz y su implicación en aquellos asuntos donde actualmente ni está ni se le espera (Oriente Medio, Palestina, Magreb, frontera rusa). Por contra, si la retirada de RU significa el aumento del peso alemán, esto no lo veremos, ya que en Alemania tienen problemas con el concepto de "enviar soldados a otros países sin su permiso". No sé por qué, la verdad, los alemanes son unos tipos estupendos.


Reino Unido también es a su vez la cabeza de playa de la Unión Europea en Washington. Su separación podría aumentar las ganas que tienen los americanos de virar definitivamente hacia el Pacífico y hacia las cosas interesantes que están ocurriendo en el sudeste asiático. La actual negociación del área trasatlántica de libre comercio se debe en buena parte a que el Reino Unido está en la UE. Una vez firmado este tratado sería muy fácil para los Estados Unidos dejar a Europa arreglárselas solas y centrarse en el nuevo dinamismo asiático.

Conclusión

La posibilidad de que el Reino Unido salga de la UE está ligada a la promesa que David Cameron hizo si ganaba las elecciones de 2015. La promesa incluía la apertura de negociaciones y una fecha límite para convocar un referendum a más tardar en 2017. De ninguna manera este escenario quiere decir que la salida del Reino Unido sea probable: las encuestas de opinión eran más favorables en los últimos años a la salida de lo que lo son ahora.

Lo que sí es seguro es que esta posibilidad nos invita a todos a reflexionar sobre el siempre inacabado proyecto europeo. Y hacerlo no sólo analizando lo que será de un país que abandona la UE, sino lo que sucedera con los que se quedan dentro. La lección traída a España es evidente: no sólo debemos pensar en aquellos que dicen que quieren irse, sino en el aspecto que tendremos los que nos quedamos. Y como con todo en esta vida, nos encontramos con pros y contras.

Referencias:

3 comentarios:

Gesualdo 09 mayo, 2015  

¿Podria ser que el "aislacionismo" británico hiciera revivir el independentismo escocés?

Pablo Otero 10 mayo, 2015  

Pregunta complicada. Creo que este independentismo escocés viene espoleado porque en Escocia gobierna el SNP desde que empezó la crisis. Todo nacionalista en el poder emplea parte de los recursos públicos en hacer apología de la diferencia hasta en los detalles más sutiles. La diferencia de agendas políticas los últimos 8 años entre Edimburgo y Londres ha acentuado la perspectiva del "ser diferentes".

El aislacionismo británico es una faceta del nacionalismo inglés que los escoceses han decididdo no tomar como propia.

Son asuntos relacionados, imbricados, pero no sé hasta qué punto uno es causa del otro.

Enrique 11 mayo, 2015  

Bueno, independientemente de que el "europeismo" escocés se deba a una pose nacionalista o no, lo cierto es que una de las claves en el pasado referéndum fue el miedo a quedar fuera de la UE. Y veías a Cameron diciendo a los escoceses lo malo que sería para ellos quedarse fuera. Si ahora hace lo contrario, es munición gratuita que le está dando al SNP.

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