sábado, 2 de agosto de 2014

¿Por qué la comida japonesa es horrorosa?

Como es un tema que levanta pasiones, estableceré ciertas prevenciones antes de meterme en el asunto. En primer lugar, como ocurre con toda la comida propia de un lugar, existe una gigantesca diferencia entre la comida hecha en el lugar y con productos del lugar y la comida hecha en un lugar distinto y con productos de un lugar distinto. En Kazajstán seguramente puedas preparar una tortilla de patatas con productos locales, pero no sabrá igual que si la preparas con patatas de Coristanco y huevos de aldea (de aldea de aquí). Creo que hasta ahí llegamos todos.

¡Mmmm, qué pintaca tiene!
En segundo lugar, la comida exótica tiene cierto halo de exclusividad que impide a la gente ser objetiva. Como la comida extraña y exótica es dificil de conseguir, quien la consigue pensará que ha alcanzado una cota superior de reconocimiento social. Así, en un restaurante exclusivo donde te clavan 50 pavos por dos granos de arroz con espuma de eructo de yak, verás que todos los comensales se dan la razón mutuamente y coinciden en lo rica que está la comida. En este caso estamos ante una variación de la célebre paradoja de Abilene.


Al asunto. La comida japonesa es horrorosa porque Japón no ha tenido posibilidades de desarrollar una gran tradición culinaria. El escarpado archipiélago nipón impidió el desarrollo extensivo de la agricultura. No hay tradición cerealística en Japón. Esto no es una broma: el cereal significa revolución neolítica, sedentarismo y civilización (la historia universal es trigo, maíz y arroz). Y si comen arroz es por influencia china. Si en la comida japonesa destacan las algas y los pescados es porque son productos que históricamente han podido explotar. Digamos que se trata de un asunto de utilidad marginal y voy a poner un ejemplo: el buey de Kobe.

En Kobe crían unos bueyes de cierta forma que hace que su carne sea especialmente jugosa y además tenga un aspecto característico. En Japón no existe una gran tradición ganadera, ni grandes pastos para desarrollar grandes ganados. Por eso, lo poco que tienen es muy exclusivo y tiene una gran consideración en la dieta japonesa. Esta dieta al ser exportada —porque lo exótico es signo de distinción—, hace que esa misma carne tenga un gran valor culinario en el extranjero. Pero si Japón tuviera enormes dehesas nadie conocería el buey de Kobe.

¡Tora, tora, tora!
El crecimiento demográfico unido a la limitación de recursos naturales hizo que la utilidad marginal de ciertos productos disparara su demanda. Por eso comen algas horribles y peces espantosos. De hecho, comen hasta peces venenosos, así de horrible era la vida en Japón no hace mucho tiempo. Y voy a poner otro ejemplo.

El primer tipo que probó un percebe estaba muriéndose de hambre. Fue a una roca con una piedra, golpeó esa uña horrible que estaba pegada, vio algo blandito y lo mordió. Las tenía que estar pasando muy canutas. De hecho, en general el marisco era utilizado como abono natural para cosechar cosas más mollares. Solamente quienes no tenían otra cosa que comer se conformaban con marisco. El marisco siempre fue una comida de pobres hasta que se solucionó la cuestión del hambre gracias al uso del petróleo y la consecuente mecanización del campo. Hoy la exclusividad del marisco dispara su demanda porque exclusividad significa estatus social. Y por eso salen camiones congeladores de Coruña a Madrid todos los días.

Hoy Japón mola.
Si en la gastronomía japonesa encontramos cuarenta tipos de algas preparadas cada una de doce formas distintas es porque no tenían otra cosa que comer. De hecho, hasta cuando comen pollo preparan cartílagos de pollo fritos, como aprovechando hasta el alma del pobre pollo. No me sorprendería que también frieran el pico. Pero eso es como comer hierba del campo. ¿Se puede comer? Sí, pero solamente si no tienes otra cosa.

Por eso digo que la comida japonesa es muy limitada. Aquí también podríamos poner en los menús de los restaurantes hierbas del campo. Pero no lo hacemos porque tenemos más donde elegir.

Lalín. Civilización. Desarrollo. Futuro.
Pero al margen de estas explicaciones, en las que un economista y un biólogo se podrían extender más, quiero volver a destacar la miseria de la condición humana, que es realmente el tema que me interesa aquí.

Restaurantes horribles que te venden experiencias cuando tú lo que quieres es comer, beber y conversar. Te ponen pesadillas de Chtulhu en el plato y la gente se pone a hablar de esos mojones culinarios como si tuviera alguna idea de lo que dice. Hay gente que entra en un restaurante étnico (y aquí incluyo comida india, mexicana, italiana, etc.) y se transforma en un cuñado. ¿Pero qué me estás contando, paleto? Gente que se pone a dar lecciones, ayudada por la limitada esfera de experiencias de otros comensales, todos yendo a Abilene. Es como si de pronto se creara una competición de melonadas. Y como nadie sabe de lo que está hablando, todos pueden participar. Además, como gracias a la bebida y los postres acaban pagando una generosa cuenta, nadie critica los platos. A nadie le parece mal nada.

Esto.
Espera, que aquí todavía no acaba la cosa. Esta locura del postureo llega a tales extremos que en el momento en que alguien compara la comida con la que prepara un restaurante NORMAL, esa persona es inmediatamente anatematizada y excomulgada, como si no tuviera ni idea de lo que dice. Oiga, descartando el chauvinismo simplón, se puede dar el caso de que un plato de la tierra sea superior a ese plato mágico que preparan elfos en ollas mágicas. No sé. Sólo digo. No descartemos eso con los apriorismos del postureo.

Y es que si una comida o una cena, en lugar de ser eso, pasa a ser una excursión al ego entonces las reglas de juego ya están subvertidas. Ya no se va a comer sino a hablar de noúmenos. Y si una persona se encuentra cómoda en ese plan es que ya está perdida.

Conclusión: comed lo que queráis donde queráis, pero no deis la paliza.

Mameshiba!




8 comentarios:

Teseo 02 agosto, 2014  

Si, los percebes son horrorosos, lástima que no crezcan en los árboles y pesen 50 kg (me pregunto qué ocurrirá dentro de muy poco cuando se consiga completar el ciclo biológico del percebe en cultivo).

Lo peor de los restaurantes pijos viene al final cuando aparece un tipo vestido de cocinero y se pasea de mesa en mesa dándole la mano a los clientes paletos y sonriendo ("je, te he cobrado 200 evros por un plato de suspiro de grelo en feliz en la inmensidad cósmica y te vas muerto de hambre"). Ese mismo tipo de fraude lo vemos en el arte, la pintura, en el cine, en la literatura...

Miguel Angel Velarde 02 agosto, 2014  

Es cierto que la peculiaridad de la comida japonesa se debe a que viven en una paupérrima roca volcánica que no produce absolutamente nada (excepto tíos aficionados a decapitarse mutuamente, hasta hace dos generaciones). Sin embargo, siendo como es un país astronómicamente caro en todo, la comida es realmente barata, mientras no pidas fruta o pan.

De hecho, al contrario de lo que ocurre en los restaurantes japoneses de por aquí (o allí en los de turistas), los platos suelen ser abundantes y baratos. Y depende de los gustos, están buenos. Casi todo a base de pasta, arroz y pescado (cocinado), claro.

Lo chic y molón allí (y exorbitantemente caro) es tomarse un café con un pastelito, una rodaja de melón, o un plato de judías pintas con chorizo. O una cerveza (te puede costar lo mismo que el resto de la cena).

Dicho lo cual, donde esté un chuletón con patatas fritas...

Gesualdo 02 agosto, 2014  

No sé si será dentro de tan poco, pero cuando se consigan criar precebes, ocurrirá con ellos lo mismo que con todas las otras especies en la misma situación: Siepre habrá un cuñado o similar para decir que "estos percebes de cultivo no tienen comparación con los salvajes..." y cosas de ese estilo que siempre se dice de los rodaballos, las lubinas, las doradas, los salmones,... Supongo que es parte de la condición humana, como la paradoja de Abilene.

Dicho esto: ¡Gloria eterna e inmarcesible al percebe!

Fernando López Velasco 02 agosto, 2014  

Largo artículo para justificar lo injustificable: una afirmación fuera de lugar y, a todas luces, errónea.

Admiro la capacidad de escribir tanto sólo para eso, con lo fácil que sería reconocer que la afirmación inicial fue, tal vez, apresurada, exagerada y algo injusta.

Japón no es una inmensa huerta, eso está claro desde la primera vez que lo sobrevuelas (yo yo ya llevo unas cuantas) y es obvio que los japoneses, como todos los seres humanos, han desarrollado la capacidad de alimentarse con lo que tenían a mano, en su caso básicamente arroz, soja, productos marinos y poca cosa más (aunque ojo, las verduras japonesas son muy buenas, bien que escasas). A partir de elementos limitados han desarrollado una gastronomía extensísima y muy elaborada, que no gusta a cualquiera y, por supuesto, que te guste o no no indica absolutamente nada. El buey de Kobe esta de muerte, haya pocos o muchos, su sabor no depende de su escasez, su precio supongo que sí. Del bueno, fetén, yo solo he comido dos veces. Es cierto que hay rarezas tal vez algo snobs, pero es que los japoneses son tendentes a ello; el fugu, por ejemplo, que no es mejor que ningún otro buen sashimi, al menos para mi.

Ahora bien, decir que allí es chic tomarse un café y un pastel o que una cerveza cuesta más que la cena (¿comor?) (lo de las judías con chorizo es cierto, al menos de momento, salvo que te gusten fermentadas)... en serio, daos una vuelta por Japón, que ahora está barato. Os puedo dar indicaciones. Gratis.

Triste figura 02 agosto, 2014  

Otras dos razones para que la comida japonesa sea horrorosa: el increible chovinismo y esnobismo de los japoneses.

El chovinismo que se manifiesta por ejemplo en el folclore alrededor del arco japonés cuando en realidad por falta de mteriales adecuados es malisismo: antes de que se desencadenasen la tempestad los mongoles los estaban barriendo desde fuera del alcance del arco japones. Todo ello para decir que ante cualquier producto tradicional aunque sea una m.. pinchada en un palo los japoneses siempre querran creer con todas sus fuerzas y de paso a nosotros que es la rehostia. Aunque se trate de inmundos sushis y sashimis.

El segundo problema de Japon es el esnobismo. Ten en cuenta que es un pueblo que ha inxentado ceremonias del té que duran tres horas, que ha rodado peliculas sobre ellas en las que al final el heroe se hace el harakiri porque le ha dado tres vueltas a la cucharilla en vez de dos. Han llegado a convertido en un arte marcial: el jugetsudo, que consiste en que cuando te atacan los malos tu les mientas a la madre en japonés y les das con la tetera en ka cabeza. Que es por eso que las teteras japonesas no son de terracota sino de hierro. Pues ese esnobismo hace que si ven algo verde, con tentaculo y que se mueve ellos en vez de huir se lo comen crudo y diran que esta muy rico. Todo por posar. No lo saben pero estan impidiendo el rtegreso de Ctulhu al comer sus crias

Ahora bién entre todos esos horrores que comen los japoneses (no solo peces venenosos sino medusas) hay una par de cosas que no estan tan mal (un descuido, seguro) pero en vez de irte a Japon te aconsejo irte a Taiwan. Es mas barato y como han estado bajo dominacion japonesa a ellos no se la dan con sushi por lo cual los restaurantes japoneses de alli son excelentes, por lo menos comparados a la media japonesa. Ademas de que es muy bonito, no en vano los portugueses la llamaron la Isla Hermosa, de que los taiwaneses se desviven cuando un extranjero tiene un problema y que la mejor coleccion de arte chino no esta en China sino en el Museo Nacional de Taipei. Por fin, cuando te canses de las pocas cosas buenas que ofrece la cocina japonesa, hay muy buenos restaurantes que sirven cocina de todas la partes de China y no solo la cantonesa que es la que llega por aqui, de todos los demas paises del Asia "amarilla" y, en la costa Este, de cocina aborigen, sencilla pero sabrosa

batlander 03 agosto, 2014  

Yocreo que aqui mezclas mucho el tema de la comida japo con el postureo en comidas.

La comida podra gustar mas o menos y dependiendo de lo que te pongan varia mucho la cosa. Pero luego esta el tema de hacerse el entendido del tema.
Lo del buey de kobe es un ejemplo. Yo lo he probado y esta muy bien, pero he probado mejores carnes en Asturias o Leon. Pero esto ya es un caso a parte que no se da solo en los japoneses. Solo hay que ver el timo de la tortilla de patata desestructurada (aka huevos rotos) de la que no paraban de decir virtudes toda la gente.

Pero vamos, no solo se da en la comida. En politica ahora mismo defender a Israel no mola frente al postureo progaza. Y en futbol cuando decias que el juego del Barsa te aburria habia gente que te miraba mal... Cosas del ser humano supongo.

Long 04 agosto, 2014  

Yo también abomino del postureo del sushi, llevo disfrutándolo y sufriéndolo también más de 30 años, cuando sólo lo comíamos los que dábamos patás, y ahora me quieren dar clases camareras de primero de carrera. En fin.

Y el mundo del japonesismo marcial del que habláis es un verdadero Think Tank de desestructurados, flipaos y demás personajes energéticos con presuntos poderes sobrenaturales, más colgaos que la Pinito del Oro, pero gracias a la batalla que libramos Cuervo, yo mismo, y nuestros lectores, vamos logrando insuflar algo de cordura, poco a poco, pero consistentemente.

Y volviendo a la comida, seamos realistas, el sushi es fantástico, sublime, más para degustar que para comer; pero para comer, como en España en ninguna parte del jodido mundo, y particularmente en Galicia. Paradójicamente, Pablo, tiene muchas similitudes con Japón, siempre ha sido un lugar extremo, aislado hasta que llegó Zapatones, lo que ha permitido la pervivencia de manjares tan rústicos y formidables como hace un siglo, sin tecnología, farmacia, ni leches.

Codidos hay muchos y exquisitos en toda España, pero aprovechando el frío hoy he tomado un cocido gallego con berza, patatas, , oreja, chorizo, lacón, androia (bufff!) de casa... Superior!

Por que aquí comemos demasiado, pero si pones una lonchita de morcilla de calabaza de la Ribeira Sacra o de androia sobre una bolita de puré de cachelo con un chorrito de aceite de oliva virgen, y lo sirves en una bandejita con gengibre y wasabi de Pimientos de Padrón y lo comes con palillos, la gente se haría caquitas de gusto.

Es cierto, es la escasez lo que aumenta el aprecio por las cosas.

Enrique 05 agosto, 2014  

Brillante. Aunque empecé a sospechar cuando algunos japoneses me dijeron que allí era bastante común irse de vacaciones a Corea sólo por la comida.

Pero vaya, esto es como todo. El problema no es que existan cuñados que te intenten vender la moto, sino la ignorancia general que hace que mucha gente la compre. Y hay mucha gente ignorante de su propia gastronomía local.

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