lunes, 23 de junio de 2014

X-Men: Días del futuro pasado (2014)

Tengo que volver al cine con una libreta y un lápiz porque creo que no me he enterado bien de la movida. Cuanto más pienso en la película, menos entiendo las licencias que se han tomado y la necesidad de dejarlo todo patas arriba. Estamos ante una película genial, pero eso no implica necesariamente que los espectadores tengamos que tragar con cualquier cosa.

Sabemos que la crisis de Hollywood ha popularizado no solamente el cine de superhéroes, sino también las secuelas, precuelas, reboots y remakes hasta extremos insanos. Bien, pues X-Men Días del futuro pasado inaugura una nueva categoría de películas que podríamos llamar "inter-secuelas" por situarse cronológicamente entre dos sagas. Aunque por otra parte en los dos últimos minutos se convierte en un reboot. Por la cara.

En esta película Bestia se dedica a pilotar un avión. De metal. Con Magneto dentro. Ugh.
Primero os contaré de qué va —con pocos detalles— y a continuación os presentaré alguno de los problemas que deja en el aire.

De qué va

Estamos en "el futuro". Se libra una batalla entre centinelas (robots gigantes cazadores de mutantes y de humanos que pueden transmitir el gen mutante) y mutantes. Los mutantes van perdiendo. La guerra es tan calamitosa que tanto la patrulla X como la Hermandad Mutante de Magneto unen sus fuerzas para combatir al enemigo común. Y ahí está el profesor Xavier, que había sido desintegrado en X-Men 3, en su silla de ruedas, tan pichi. ¿Cómo es posible que esté vivo? Cállate.

Afortunadamente nuestros héroes mutantes tienen una oportunidad de ganar la guerra. Kitty Pryde, la chica que era capaz de atravesar paredes la última vez que la vimos en X3, en algún momento de su vida fue a un campamento de verano en Irlanda y aprendió un nuevo poder: enviar la mente de alguien a su cuerpo en el pasado. El sueño de todo mal estudiante.

Aparecen poco. Coloso tiene sólo una frase.
Cuando nuestros héroes se reúnen en una especie de templo nepalí que nos recuerda a los escenarios de peleas del Mortal Kombat o del Dead or Alive, al profesor Xavier se le ocurre la idea de mandar la mente de alguien al pasado para evitar que la administración Nixon apruebe el presupuesto del programa Centinela. Sí, ese mismo programa del que no hemos oído hablar en las otras películas. Para acabar con la fabricación de los centinelas antes de que se vuelvan un problema, el profesor Xavier —que es muy listo y está vivo—, dice que hay que impedir que Mística en 1973 mate a Bolivar Trask (el empresario malvado que inventa los centinelas). La movida es que:
  1. A Bolívar Trask lo hemos visto vivo en X-Men 3. Es decir, Mística no lo mata en 1973.
  2. Ninguna película entre 1973 y X-Men 3 enseña a ningún centinela.
Como el único capaz de resistir el dolor de la transferencia mental es Lobezno, envían a la mente de Lobezno a 1973 para avisar a los mutantes de la amenaza de los centinelas y tratar de detener a Mística.

Solamente se puede enviar la mente de Lobezno a través del tiempo, excepto cuando el profesor Xavier envía también la suya. Sin ayuda de Kitty Pryde. Uh.
Tras un par de escenas de "Lobezno en los 70 siendo gracioso", Lobezno, Bestia y el profesor Xavier deciden liberar a Magneto de su prisión de plástico (lo encerraron por matar a JFK), porque como aprendimos en X-Men Primera Generación, Magneto no es un mutante traicionero. No qué va.

Jennifer Lawrence en las películas de X Men cumple. Pero cuando no está haciendo X Men se dedica a hacer mamarrachadas para quinceañeras.
Con ayuda de Cerebro, el profesor Xavier localiza a Mística en París y van allí muy rápido. Mística está a punto de matar a Trask y los mutantes logran detenerla. Bueno, más o menos. Una bala con la sangre de Mística es recogida por los humanos y temen que su ADN sirva para perfeccionar a los centinelas. Tras montar un buen pifostio en las calles de París (agradezco a la película que la lucha no sea en la Torre Eiffel), Magneto se va a buscar los prototipos de los centinelas, los encuentra muy fácilmente y les mete metal entre sus circuitos para poder controlarlos.

Esa manía de presentar a robots gigantes en público.
Cuando Nixon organiza la presentación en sociedad de los centinelas en el jardín de la Casa Blanca, Xavier ya sabe gracias a Cerebro que Mística está allí para tratar de matar a Trask una vez más. Se reúnen todos allí entre el público cuando de pronto Magneto ataca la Casa Blanca... con un estadio de béisbol. Al mismo tiempo, controla a los centinelas. Magneto es tan jefe que se deshace de Lobezno, de Bestia y de Xavier muy fácilmente. Pero Mística, que se hace pasar por Nixon, logra dispararle una bala de plástico. Total, que las cámaras de televisión que estaban grabando la escena, prueban que los mutantes al detener a Magneto no son mala gente, como esos que aparcan en doble fila y te dicen "dos minutitos". Peste de tíos.

En el futuro, la línea temporal se autocorrige. Lobezno no se despierta en el templo nepalí, sino en la Escuela de Jóvenes Talentos. Allí comprueba que todo va fenomenal. Ve a Jean Grey, a Cíclope, a Tormenta y él se queda como único ser vivo que sabe que la historia ha cambiado.

Bryan Singer, pasa a mi despacho

—¿Por qué no hay centinelas en la trilogía original?
—Porque cállate la boca.
—¿Por qué Bolivar Trask es negro en X3 y luego es Tyrion Lannister en Días del futuro pasado?
—Jaja, cállate.
—¿Cómo es posible que esa relación tan cercana entre Mística y Xavier no trascienda otras películas?
—Lalala, no te escucho.
—En el teaser final de X3, escuchamos la voz de Xavier llamando a Moira. Pongamos que con un poquito de magia logran reconstruir a Xavier en un hospital de la Seguridad Social, ¿por qué lo vuelven a dejar en una silla de ruedas?
—Porque sí, neno.
—¿Por qué liberan a Magneto de la cárcel? Todo hubiera ido muy bien sin Magneto.
—Porque Magneto es top.
—Bryan Singer, ¿sabes que eres la peor persona de Eurasia?
—Sí, pero la película te ha gustado ¿no?
—Claro que me ha gustado, pero me siento usado.

Bolivar Trask en X-Men 3.
Bolivar Trask en X-Men: Días del futuro pasado.
Volvamos al año pasado. ¿Os acordáis cuando os comenté el teaser final de Lobezno inmortal? Aquel teaser planteaba dudas, pero tenía sentido como cuarta parte de la saga: los centinelas podían ser un nuevo proyecto de defensa iniciado tras la destrucción del Golden Gate y Alcatraz. Tenía sentido. Podía funcionar. Sin Cíclope ni Jean Grey la patrulla X podía funcionar con los alumnos más chapones de la Escuela de Jóvenes Talentos, Tormenta y Lobezno. Esa película que nos prometieron podía funcionar perfectamente:


Pero no. Cogieron el camino del medio, se inventaron un nuevo e inexplicable futuro y al final de la película lo borraron todo para empezar de cero. Por cierto, para empezar de cero con la continuidad de la Primera Generación ya alterada. El teaser final de Días del futuro pasado nos presenta a Apocalipsis y en mayo de 2016, está previsto que se estrene X-Men: Apocalipsis con protagonismo de los X-Men jóvenes.

Lo bueno
  • Pese a los tropezones de la primera de Lobezno y de la segunda de X-Men. X-Men: Días del futuro pasado, no baja el nivel y es una película que no defrauda. Dedica más tiempo a los mutantes de la primera generación, pero el espectador ya se siente cómodo con ellos. 
  • Mercurio, sobre todo la escena en que libera a Magneto.
Lo malo
Mientras Mercurio se mueve rápido, sigue escuchando la música a ritmo normal. En su walkman. Por cierto, el walkman se inventaría seis años después. Pero EH, magia.
  • Mística se convierte en la mutante fundamental alrededor de la que gira el destino del planeta... pero en X-Men 3 la detiene la Guardia Civil sin mucho problema.
  • Problemas de continuidad por todos lados: Xavier vivo, aparición de los centinelas,... Bryan Singer comentó que esperaba que los espectadores se olvidaran de estos problemas. Pero yo no me los saco de la cabeza.
  • Hay que impedir que Mística mate a Trask, ok, y para ello envían la mente de Lobezno a su cuerpo del pasado... ¿por qué no la envían un poco más al pasado para impedir que los padres de Trask se conozcan?
  • Lobezno ya no es el antihéroe oficial. Ahora es un osito de peluche que solamente piensa en seguir órdenes y hacer el BIEN.
  • En lugar de liberar a Magneto podían llevar a Mercurio a París. Fin de la película.
  • En Vengadores: La era de Ultrón aparecerán Mercurio y la Bruja Escarlata... vamos a tener un pequeño problema con personajes repetidos en varias sagas.
  • Lo de William Stryker raptando mutantes en Vietnam no lo acabo de pillar. Creo que toda la parte de William Stryker es prescindible.
  • El profesor Xavier del pasado se echa a la droga porque está muy afectado por la guerra de Vietnam... bien se podía meter en la cabeza de Nixon y acabar la guerra en treinta segundos. Pero no, prefiere la droga.
  • La droga que retrae el efecto del gen mutante la podían meter en una jeringuilla de metal y a doscientos metros Magneto se la clava a Mística, fin de la película.
  • No me puedo quejar de que no llamen a los Vengadores porque en 1973 todavía no existían.

5 comentarios:

Teseo 23 junio, 2014  

Es que ocurre en un futuro alternativo. El problema es que un futuro alternativo también requiere un pasado alternativo (entrelazamiento cuántico?) y además estaban convencidos que Magneto es un buen chico...

¿Cómo que no había Vengadores en el 73?

batlander 23 junio, 2014  

El tema es que han querido hacer una parte de la historia de los X-Men mas recordada de todas que se llama "Dias del futuro pasado", que a mi entender no consiguen especialmente bien. De ahi que haya tantas incoerencias con las anteriores peliculas. Tienen que acomodarlo todo para que se parezca a la historia del comic.

Pablo Otero 24 junio, 2014  

¿De dónde saca Kitty Pryde sus nuevos poderes?

batlander 24 junio, 2014  

Pues se lo inventan. En el comic es ella la que retrocede mentalmente en el tiempo gracias a Rachel Summers, la hija de Ciclope y Jean de el futuro alternativo.

Pavlosky Ufanov 30 junio, 2014  

Como en mi universo alternativo X-MEN "The last stand" nunca se rodó (Y no se rodara nunca)

X-MEN "Days of future past" es una pelicula la mar de entretenida en la que las escenas donde Hugh Jackman se aparece de torso desnudo, de mantienen bajo mínimos, Magneto es un cabrón en vez de un icono gay, y Wolverine actúa de side-kick y no de lead.

Que mas dan las inconsistencias mientras los X-MEN hagan de X-MEN y la película no sea un bodrio para reclamar no se que derechos gay.

Ademas se abre la puerta a los X-MEN en los años 80, recuperando a Jean Grey y Cyclops, quen sabe?, puede que hasta el personaje de cyclops haga de cyclops y tenga alguna relevancia para la historia.

Puede que incluso diga el mitico "No puedo contenerlo".... aaaah uno puede soñar.

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