viernes, 27 de junio de 2014

Transcendence (2014)

Si fuera solamente una película mala, no me tomaría la molestia de comentarla. Pero Transcendence no es solamente una película mala, es una película que nos quiere vender la moto. Es una especie de experimento de Chris Nolan sin Chris Nolan. Están los actores de Batman, su director de fotografía favorito (un Oscar por Inception) y el planteamiento es estupendo... pero al final del día te quedas como estabas. Una película con pretensiones que no pasa de serie B.

Johnny Depp después de un finde loco en Ibiza.
La cosa

La película comienza con Paul Bettany en un mundo sin electricidad, que va a una casa y se encuentra con unas flores o algo así, y después la acción comienza siete años antes. Esta introducción es totalmente prescindible.

En el segundo comienzo de la película tenemos a Johnny Depp —de los cien millones de pavos de presupuesto, veinte fueron para Depp, el amigo de los niños— casado con Rebecca Hall. Los dos son científicos de ordenadores muy reputados. Hay que decir que mientras en España la informática se cataloga de ingeniería, en Estados Unidos entra en el campo de las ciencias. Por eso Depp y Hall son científicos, dan charlas de TED Talk y pueden ir despeinados.

Bien, pues tras dar una charla de TED Talk para público de las facultades de psicología, derecho, filología y sociología, que tragan con cualquier cosa porque tienen fe en las ciencias y por ello esperan respuestas absolutas, a Depp un fulano le pega un tiro en el pasillo. Resulta que hay un grupo ludita que se dedica a atentar contra científicos y que quiere cerrar Internet, como el gobierno turco, el PSOE o la NSA. Terroristas que para "salvar a la humanidad" matan a personas, y para "acabar con la tecnología" hacen gran uso de ella. Todo muy coherente, como los pailanes de ETA que pasan las tardes embobados mirando a las vacas.

Entre los dos suman cuatro líneas de diálogo.
En el hospital nos comentan que la bala tenía "un isótopo llamado polonio". Me quedé con este detalle concreto porque el polonio no es un isótopo, sino un elemento químico. Ciertamente el polonio tiene un isótopo muy famoso que es el polonio-210, pero si pretendes convencer a la audiencia de que Johnny Depp y Rebecca Hall son listísimos, no puedes colar una confusión así porque quedan en evidencia.

Total, que Depp va enfermando poco a poco, le quedan unas semanas de vida y un día Rebecca Hall recuerda que un científico de su laboratorio había investigado cómo subir la conciencia de un mono a un ordenador y dice "¡venga, vamos a subir la conciencia de mi marido a un ordenador!". Maldita chiflada. Paul Bettany, amigo de la pareja, plantea sus dudas pero colabora con ella. Y es curioso que lo haga porque luego nos explicarán que había escrito un artículo contra los riesgos de la tecnología, ese mismo artículo que sirvió como biblia al grupo terrorista ludita porque en ese pueblo todos se conocen o algo así.

¿Por qué poner tu cara como interfaz? Es más eficiente poner una carita sonriente o triste, como acertadamente hace el ordenador de Moon.
Johnny Depp se pasa sus últimos días de vida grabando su voz en el ordenador (¿?) y haciendo escáneres 3D de su cabeza. Es como si todo el mundo ya tuviera diseñado el software necesario para la interfaz hombre-máquina de una conciencia humana ejecutada en una máquina. El día que Johnny Depp muere, los luditas secuestran a Paul Bettany para que les diga dónde está escondido el ordenador al que van a subir la mente de Johnny Depp. No me acuerdo muy bien lo que ocurría pero cuando Depp muere su conciencia se sube al ordenador, los luditas atacan y para proteger a Depp, su mujer lo sube a la nube.

No son monitores CRT pero muestran interferencias. ¿Por qué? ¿Acaso alguien programa imágenes de interferencias? ¿Es un salvapantallas?
Ahora Johnny Depp es Johnny Internet y Rebecca Hall está casada con Internet. La tarada lleva a su marido-red distribuida en su iPad y su marido lo que hace es apostar en Wall Street para hacerla millonaria. La película no explota por ningún lado la duda de si el programa de su marido es realmente su marido. Por ahí se podía rascar bastante, pero simplemente pasan de explotar esa línea argumental porque esta película no siente el mínimo respeto por el espectador.

Empieza el segundo acto y vemos cómo la chiflada compra un pueblo en el desierto porque Johnny Depp absorbió la quinta parte del presupuesto de la película y tenemos que conformarnos con decorados cutres. Debajo de ese pueblo, Rebecca Hall y Johnny Internet construyen un laboratorio informático del copón donde investigar tecnologías revolucionarias. Paul Bettany pasa dos años secuestrado por el círculo Podemos Homeopatía y se convierte en su líder (¿?). Durante ese tiempo, el laboratorio de Rebecca y Johnny ha desarrollado avances impresionantes en todos los campos, avances que no comparten con nadie porque si no, no habría película.

Para demostrar lo guays que son la loca de Rebecca y su marido-protocolo de red, invitan a su mejor amigo a ver las instalaciones. Su mejor amigo es Morgan Freeman, que llega al laboratorio con un papel en el bolsillo que pone "Sal de aquí". Hacen una visita por las instalaciones y todo es muy guay, pero al despedirse de Rebecca, Morgan le da el papelito (que ya tenía que tener todo sudado) y Rebecca se da a la bebida #truestory.

Siguiente acto. Los ecoterroristas le dan una paliza a un obrero del laboratorio y Johnny Internet lo cura inyectándole nanobots. La movida es que no sólo lo cura, sino que lo hace más fuerte. Oh, pero pagando el pequeño precio de "estar conectado" con Johnny Internet y "ser usado" cuando Johnny desee. A mi no me parece un mal trato, por el momento, Johnny Internet se ha dedicado a investigar tecnología y a lograr el pleno empleo en un pueblecito. Además, el primer uso que Johnny le da al obrero es intentar la coyunda con su mujer. Vamos, que al obrero le ha tocado la lotería.

Tratar de usar otro cuerpo para acostarte con tu mujer ¿es ponerle los tarros?
Su mujer, que está chalada, rechaza a Johnny y aquí Johnny se comporta como un caballero. No parece en ningún momento que se vuelva muy loco ni intente implantar el tecnosocialismo. Aún así, Morgan Freeman, que casualmente trabaja para el FBI, une el FBI a los terroristas para atacar el laboratorio de Johnny porque ya sabemos que al gobierno no le gusta la competencia. Aquí ya deja uno de tratar de entender la motivación de la película.

Al final hay una escena de acción muy cutre entre los agentes del FBI (junto al grupo terrorista (que son tres fulanos que cateaban ciencias naturales en la EGB)) y los obreros-súperfuertes esbirros de Johnny Internet. En el curso del cutre-combate, hieren a Rebecca Hall y para salvarle la vida, Johnny la sube a la nube. Ah, pero Rebecca tenía en su sangre nanobots con un virus anti-Internet. Total, que al final se apaga Internet y se va la luz del planeta. El planeta se llama Estados Unidos, por cierto.

El epílogo es la escena introductoria de la película. Paul Bettany en lugar de estar en Guantánamo por colaborar con terroristas, llega a casa de Johnny Depp y ve en el jardín las flores con el rocío de la mañana que... bah, me aburro.

La súper-inteligencia más tonta del mundo

1337 5p34k, really?
Cuando Johnny Depp es Internet, se vuelve muy listo e incluso evoluciona rápidamente gracias a su granja de procesadores cuánticos. Cuando la fuente de tu poder es el procesamiento de información, tu primer objetivo es asegurar esa información. El almacenamiento seguro consiste en reproducir la misma información en lugares separados por si se te cae uno, que puedas usar otro. Johnny pasa del tema. Es más, Johnny desarrolla nanobots que vuelan y lo impregnan todo pero no se le ocurre hacer un agujero en el polo sur y usar los nanobots para construir allí un sistema redundante. Es más, ni si quiera se le ocurre tras averiguar cómo construirse un cuerpo, fabricar cuarenta millones de cuerpos iguales y mandar alguno en avión a Honolulu, Murcia o Nepal por seguridad. No, él lo tiene todo en el mismo sitio porque es así de imbécil.

Y diablos, cuando te atacan no lleves a tus esbirros paletos con los brazos en jarras a mirar mal a tus atacantes, eso no parece funcionar. Envía a tus nanobots mágicos voladores y méteselos por los agujeros de la nariz a tus atacantes. Ya está, fin de la película.

El mensaje ecologista

No falla. Pese a que la evidencia empírica demuestra que el desarrollo tecnológico hace que cada vez no sólo contaminemos menos, sino que necesitemos menos espacio para vivir más personas (dejando por tanto más espacio a la Pachamama con su tetrodotoxina, su ébola, sus serpientes y sus avispas), la película lanza el mensaje de que el desarrollo es malo porque contamina pero a la vez, si es "bien usado" puede emplearse para limpiar el planeta.

Esta idea es disparatada en extremo en esta película. Hay terroristas-ecologistas-luditas-homeópatas-vegetarianos que matan a gente para que el mundo sea un lugar mejor para la gente (!). ¡Y son los buenos de la película! Ellos y el afable agente Morgan Freeman del FBI. Eco-terroristas y gobierno contra el genio inventor. Parecería el reverso tenebroso de una historia de Ayn Rand, sino fuera porque Ayn Rand al menos desarrolla las emociones de sus personajes.

¿Una historia de sentimientos?

¿Quién le saca el polvo a todo eso?
En la Edad de Oro de la ciencia ficción, los protagonistas eran científicos, todos sabían lo que había que hacer a cada momento y el futuro iba a ser maravilloso. No había tiempo para desarrollar los personajes, para que fueran al baño, ni para que se besaran. Si aparecía una mujer, era para causar problemas (motor argumental) que los científicos resolvían. La ciencia ficción evolucionó y los autores saben que las mujeres son la mitad de los posibles compradores de libros. Por eso para que las historias de ciencia ficción enganchen deben tener cierto desarrollo emocional detrás. Algo más que la compañera sexual de Charlton Heston en El planeta de los simios, aunque sin llegar a Orgullo y Prejuicio.

Bien, pues en Transcendence la relación entre Depp y Hall es el motor argumental principal de la película. La loca sube la mente de Johnny a Internet "por amor" y Johnny intenta hacer un mundo mejor porque es el sueño de Rebecca Hall. Sin embargo, esos dos transmiten tanta emoción como una patata en un charco. Se te acaba de ir la película por la alcantarilla. Bang.

Flaco favor a la ciencia ficción

Hola,, soy Mariano y vengo a deciros que el 98% del Internecs es pr0n.
Subir la mente de alguien a un ordenador es un tema ya clásico en la ciencia ficción. Es un tema que plantea preguntas muy jugosas acerca de lo que hace a alguien ser un ser humano, de los límites éticos, del poder absoluto. Ninguno de estos grandes temas lo desarrolla la película. Coitus interruptus. Otro tema secundario de la película es el del ludismo, la tecnofobia, la robofobia.

Solamente tirando del tema de la tecnofobia se podrían hacer varias películas. Pero aquí todo lo que tiene que ver con los ecoterroristas se deja de trasfondo. Solamente vemos a un grupo de fulanetes que tiene mucha suerte con sus atentados.

Hay otra cosa que aparece de lejos en la película y es el experimento de subir la conciencia de un mono a un ordenador. Yo quiero ver la película de un monete conectado a Internet. Podría convertirse en un planteamiento original para un reboot del planeta de los simios. O para una película sobre monos astronautas conectados a inteligencias artificiales. No, mejor: delfines. Delfines astronautas en misiones de exploración espacial que se pierden en un agujero de gusano y regresan a la Tierra siglos después ya evolucionados y con agenda propia. Yo quiero ver esa película, no este mojón de Johnny Depp. ¿Dónde está mi maldita película de delfines astronautas?

Lo bueno
  • El planteamiento de subir a Depp a Internet. Que alguien tenga a su marido o a su novio en Internet podría dar para una serie tontorrona de adolescentes.
  • Hay imágenes bien hechas, así que la fotografía supongo que está bien.
Lo malo
  • La película no da respuesta a ninguna pregunta planteada.
  • Morgan Freeman y el Espantapájaros sobran.
  • No es una película de Johnny Depp haciendo el payaso. Cualquier otro podía valer para su papel. Por cierto, Johnny sólo aparece 8 minutos de las dos horas que dura la película.
  • Paul Bettany es el único que hace un personaje que parece tener algún conflicto, pero enseguida se desinfla por su extraño síndrome de Estocolmo.
  • Kate Mara.
  • La película dura dos horas porque una hora se la pasa el director haciendo zoom a gotas de agua.
  • La eterna imagen de los paneles solares que se reconstruyen mágicamente. El director es un pesado.
  • Poner muchos actores en el cartel para engañar al público.
  • No tiene ritmo, es aburrida.

3 comentarios:

Alfredo Luque 28 junio, 2014  

La verdad es que la pelicula es una mierda como la copa de un pino, de tal magnitud, que debería darle verguenza a Morgan Freeman aparecer en semejante desproposito...

Teseo 28 junio, 2014  

Vale, un truño. Hay películas mejores para tidos los públicos. Como el Lobo de Wall Street o La leyenda de la ciudad sin nombre..

Pablo Otero 29 junio, 2014  

O Starship Trooppers y Sonrisas y Lágrimas.

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