lunes, 14 de abril de 2014

Escenarios de Primer Contacto

Algo ligerito para pasar la tarde: exobiología. El problema principal de la exobiología no es la paradoja de Fermi sino la cantidad de parapsicólogos, tocanarigólogos, homeópatas y zascandiles que ensucian este campo de la astrobiología con sus locas ideas. Es cierto que el tema da pie a especulaciones extremadamente audaces, pero no es menos cierto que si nos separamos demasiado de parámetros medibles acabamos perdidos en el pozo de la fantasía y del agua imantada.

Estamos jodidos.
Hay aproximaciones científicas —y por lo tanto tan rigurosas como debatibles y abiertas a nuevos descubrimientos— en la búsqueda de vida extraterrestre que hacen volar nuestra imaginación. Dentro de este campo y debido a su aplicación a la hora de escribir historias de ciencia ficción que guarden cierta coherencia, está el escenario del Primer Contacto. A la luz del aumento exponencial de planetas descubiertos (y candidatos a ser planetas) la ecuación de Drake se está replanteando de tal forma que ya no forma parte de la teoría de la conspiración afirmar que un Primer Contacto es cuestión de tiempo. Tiempo medido a escala cósmica, pero tiempo al fin y al cabo.

Comparando potencia

Siendo así, ¿cómo plantear este escenario? ¿Qué es lo primero en que debemos fijarnos? Un comienzo es medir la capacidad de procesar información. Esta capacidad está íntimamente relacionada con la capacidad de aprovechamiento energético. Un baremo no estricto que nos sirva como referencia es la escala de Kardashev. Con esta escala podemos distinguir cuatro tipos de civilizaciones. Civilización planetaria (10^17W), civilización estelar (10^26W), civilización galáctica (10^37W) y la civilización universal (10^47W). El Primer Contacto tendrá por lo tanto dieciséis posibilidades que resultan de los cruces de estas cuatro categorías energéticas. Nótese que estas medidas las tomo de Robert Freitas, así que puede haber otras más actualizadas o incluso otras magnitudes más útiles, pero yo tomo estas por tenerlas más a mano.

Dos civilizaciones del mismo tipo contactan sin ventaja ni desventaja. Sin embargo, la diferencia de sólo un tipo consecutivo ya supone una ventaja de diez u once órdenes de magnitud. Esto dicho así es muy abstracto, pero puedo ser gráfico: la humanidad hoy está utilizando 10^13 vatios (la medida es imprecisa, claro), una diferencia de once órdenes de magnitud sería buscar algo que usara 100 vatios, es decir, una bombilla incandescente. Imaginaos el planeta Tierra frente a una bombilla y arrodillaos ante el poder de las escalas logarítmicas. La comparación de treinta y dos órdenes de magnitud sería como comparar nuestra civilización tecnológica con una molécula de agua evaporándose. No es que a nuestros ojos una civilización universal fuera como un dios, es que sería indistinguible de un dios. Simplemente no podríamos pensar en algo con qué compararlo, se nos escapa a nuestra comprensión.

Comparando el cociente de sensibilidad

Siguiendo a Robert Freitas, existe una medida relacionada con la capacidad de cálculo denominada sentience quotient (SQ) que traduzco por cociente de sensibilidad. No confundir con el cociente de encefalización. El cociente de sensibilidad relaciona la capacidad de cálculo con la masa de lo que posibilita ese cálculo. En los seres humanos, por ejemplo, una neurona pesa del orden de 10^-10 kg y procesa, según wikipedia (lol), del orden de miles de bits por segundo lo que nos da a los seres humanos un SQ de +13. Por comparar, un árbol tiene un SQ de -2. Igual que hicimos antes (bueno, hice, vosotros no me ayudasteis mucho), se puede hacer una tabla con varios puntos de referencia según el SQ.

Si con las plantas tenemos una diferencia de SQ de 10 y nuestra capacidad para comunicarnos con ellas es tan escasa, podemos imaginarnos una diferencia similar entre los seres humanos y seres con SQ de +20. Curiosamente tenemos en los superordenadores un modelo de capacidad de cálculo superior al de los seres humanos. En teoría la próxima generación de superordenadores podrá alcanzar un SQ de +20, podemos imaginar que la comunicación será dificil aunque no imposible si identificamos un punto a partir del cual se abran las puertas a la comunicación consciente. Nótese que aquí no hablamos de inteligencia. Entramos pues en el oscuro terreno de distinguir entre sensibilidad, inteligencia y consciencia.

Combinando los seis niveles de SQ y los cuatro tipos de civilización en función de su potencia, nos resulta una matriz de 24x24=576 posibles contactos. Llama la atención que en la ciencia ficción sólo se hayan explorado tres tipos de contacto (de forma resumida: contacto entre iguales (vulcanos...), contacto con los Borg o Cylon (misma potencia más SQ) y contacto con precursores de Stargate o Halo (mismo SQ más potencia)). En nuestra historia los ejemplos se reducen al último: mismo SQ más potencia (ver la polémica de los Justos Títulos o de los naturales I y II). Imaginad por un momento todo lo que nos estamos perdiendo.

Encuentro entre iguales

¡Elfos!
Misma potencia y mismo SQ. Este es el ejemplo más corriente en la ciencia ficción ya que facilita mucho las cosas. En las películas son los vulcanos y los terrícolas dándose la mano. Si se trata de civilizaciones de Tipo I su capacidad para viajar entre estrellas es muy limitada. Este tipo de civilizaciones tendrán un contacto muy limitado, probablemente no pasen del nivel de "saber de la existencia del otro" y nada más. Los límites físicos para salvar las vastas distancias entre las estrellas nos indican que una "conversación" puede durar décadas, siglos o milenios. Este es el caso más plausible pero pocas veces ha sido planteado en la ciencia ficción: saber que existe una civilización alienígena y que nos llegue su testimonio de hace décadas. Al mismo tiempo nuestro testimonio (si decidimos revelar nuestra posición) tardará décadas en llegarles. Puede que a quien respondamos no sea el mismo de quien recibimos noticias. Si se produce un contacto en el tiempo y el espacio (de la tercera clase o contacto directo) es normal pensar que asumiendo una biología similar, lo que encontremos sean sondas o robots (o ellos encuentren a nuestra sonda o robot) ya que el mantenimiento vital en el espacio dispara el coste (cada gramo cuenta). Entonces ¿cómo programas a un robot para este encuentro? ¿Qué ética puedes programar a un robot?

Japón, tenemos que hablar.
La respuesta no es sencilla ya que implica hallar una ética universal (universal en sentido geográfico y cronológico). Una ética en la que además te la juegues suponiendo que otros llegarán por sí solos a esa misma ética. En la Academia Internacional de Astronáutica tienen cientos de páginas sobre este tema. Llevan décadas tratando de desarrollar una ética interespecies y a lo que más lejos llegan es a una ética termodinámica. Esta ética termodinámica tiene en cuenta los estados de orden y desorden de las civilizaciones tecnológicas. Así por ejemplo no puedes desordenar el estado de una civilización ni aunque pienses que es por su propio bien. El contacto es posible y deseable siempre y cuando el orden total aumente. Es decir, si una civilización no tiene nada que ganar pero la otra sí, el contacto es deseable. Esta ética termodinámica se resume en un principio básico:
Todos los seres vivos deben actuar para minimizar la entropía total del universo o para aumentar la entropía negativa (o neguentropía).
Del que parten corolarios como el de la Igualdad neguentrópica: aquellos seres vivos que compartan nivel de neguentropía tienen los mismos derechos y responsabilidades; a mayor neguentropía mayores los derechos y más profundas las responsabilidades. Y los subsiguientes cánones o leyes: el deber de evitar el daño, el deber de preservar la entropía negativa y el deber de aumentar la entropía negativa (es decir, el deber de crear).

Suponiendo el encuentro entre iguales, si no queremos conversaciones que duren más que nuestra vida media, tenemos que ir como mínimo a las civilizaciones de Tipo II, las estelares. Estas civilizaciones suponen el aprovechamiento de la energía de una estrella y por tanto una presencia evidente para quien esté observando. Dos civilizaciones firmemente establecidas fuera de su planeta natal tendrán formas de viajar entre las estrellas pero en estos viajes no llevarán consigo a toda su civilización. El contacto directo entre estas civilizaciones puede que se parezca más a dos ordenadores intercambiando información a la velocidad de la luz que a Tarzán encontrándose con Jane, como lamentablemente nos muestra la ciencia ficción.

Mal.
Encuentro entre dioses y reyes

A igual SQ pero distinto nivel de aprovechamiento energético estamos en el caso del planeta Tierra comunicándose con una bombilla. El caso que nos interesa aquí es aquel en el que nosotros somos la bombilla. Esto es, nosotros que casi somos Tipo I pese a los esfuerzos de los extremistas ecologistas y fanáticos neoluditas, somos contactados por un Tipo II. ¿Qué circunstancias pueden llevar a un dios a rebajarse a hablar con un hombre? Siguiendo los principios de la ética termodinámica solamente un aumento de la entropía negativa puede explicar un contacto así. No, no vienen a por nuestro agua ni a por nuestro oro y no, tampoco nos vienen a comer. Lo más probable es que en un encuentro así nosotros ni nos enteremos que existe el encuentro. Pero eso es aburrido ¿verdad?

Pensemos en algo que solamente pueden encontrar en la Tierra y que al compartirlo no lo perdamos nosotros. Se me ocurre por ejemplo nuestra creación musical. Es algo que pueden grabar a distancia y que nosotros no perdemos aunque lo graben (aunque la SGAE piense lo contrario). En el caso que quieran revelar su existencia (sus razones tendrán) es razonable pensar que se muestren a toda la humanidad al mismo tiempo para no establecer con su influencia exterior una jerarquía de acceso a la nueva información. Toda la —escasa— información que proporcionen desde el minuto uno tiene que ser accesible a toda la humanidad pues, siguiendo la ética termodinámica, su influencia no puede aumentar el nivel de desorden en nuestro planeta. Las precauciones mutuas exigirán que el encuentro directo, de darse, no sería en nuestra atmósfera por los mutuos agentes patógenos que pudieran existir. Ante este encuentro hay que asumir que ellos llevan mucho tiempo estudiándonos (es lo que nosotros haríamos hoy). Tampoco menospreciemos la mala influencia que nosotros les podemos transmitir. Aunque sean más avanzados, hay ideas que no necesitan soporte energético y las ideas son la fuerza definitiva del universo.

Según los intereses que tengan decidirán contactar con una gente y no otra. No tiene sentido contactar con ningún gobierno si no tienen interés en nuestros gobiernos. Si han venido aquí por nuestra música tampoco contactarán con alguien que les pueda dar información vaga sino que irán directamente a por los mejores (para ellos) compositores de canción lapona (por ejemplo).

Ni idea.
¿Bichos malvados que quieren conquistar nuestro planeta? Carece de sentido. Aunque lo hagan por deporte pueden practicarlo con planetas simulados y si lo hacen por afán inmobiliario, su disponibilidad energética les permite terraformar planetas no ocupados por especies inteligentes (y hay un montón de planetas libres, por cierto).

Encuentro entre reyes y árboles

A mismo nivel de aprovechamiento energético pero con una diferencia de SQ de 10 puntos estamos en el caso de hombres relacionándose con árboles. El hombre tiene una mayor neguentropía que el árbol y por lo tanto tiene más derechos que el árbol, sí, pero también una mayor responsabilidad. Un árbol cuyas raíces coman los cimientos de una casa hasta hacerla derrumbar matando a tres personas es difícil llevarlo ante la justicia. El árbol es irresponsable para nosotros.

Buen intento, Tolkien.
¿Qué tipo de contacto se puede establecer con esta diferencia? Pues aquel contacto que aumente el orden total del universo. Como el hombre tiene una mayor capacidad de aportar orden, el árbol se debe someter al hombre y el hombre —continuando con la misma ética— debe procurar la preservación de la especie árbol (lo que puede implicar la eliminación de muchos de sus individuos o su reasentamiento). Ahora pensad que ante una especie con un SQ de +23 nosotros somos los árboles. Afortunadamente en este tipo de contacto el aprovechamiento energético es similar luego la capacidad de esa otra especie de utilizarnos para el "bien mayor" es muy limitada o inexistente. Si este encuentro se produce entre dos especies de Tipo II o superior, los peores escenarios siempre serán evitados.

Conclusión

Una vez que se establecen reglas y baremos aparece un mapa de posibilidades. Evito tratar los encuentros de órdenes superiores porque me resulta imposible pensar en ellos como a una gota de agua le es imposible pensar en el sol. El manido dilema ético de no sentir remordimiento cuando pisas a una hormiga puede ser salvado por la existencia de un umbral de sensibilidad. Si hemos cruzado o no ese umbral de sensibilidad que nos garantiza la supervivencia sólo el tiempo lo dirá.

Tampoco he hablado aquí de los casos anómalos. Puede que el Tipo II que venga a nuestro encuentro sean exiliados de su civilización por enfermedad mental contagiosa o por ser fundamentalistas religiosos (o anti-religiosos). ¿Y si el embajador de la primera especie inteligente que nos confirma que no estamos solos en el universo resulta que lo primero que hace ante la humanidad es suicidarse? Autores de ciencia ficción, tomad nota.


1 comentarios:

Teseo 15 abril, 2014  

Las millones de civilizaciones, tecnologicamente avanzadas, que habitan en mundos que giran alrededor de estrellas, en galaxias situadas en el "interior" de una partícula en el vacío cómico de un, por ejemplo, electrón, ¿son exobiologia? (como los midiclorianos). Si controlan su propio sistema solar, ¿llegan el nivel 2?

Ah, otra. Y qué pasa si una civilación descubre antes cómo viajar por el espacio que hacer fuego (como los pájaros que saben hacer nidos o los bichos esos de muchas patas que hacen telas, las hormigas que tienen granjas de pulgones o los pulpos que tienen jardines en el fondo del mar). Me refiero a trogloditas bajando de la nave nodriza o tartésicos atravesando un portal transdimensional. A estos si que les ganamos.

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