domingo, 9 de febrero de 2014

Comentario sobre política gallega a tres meses de las elecciones europeas

Que lo que queda del BNG vaya a las elecciones europeas con ETA Bildu y los fulanos de las sandalias que no se duchan, es una de esas cosas que hace decir a la gente eso de que la historia se repite. Y además es un detalle particularmente gracioso viendo la evolución del BNG desde que se fue Beiras y les dejó en calzones.

Bienvenidos al siglo IX (fuente).
Me explico: es horroroso que un partido que no condena el terrorismo etarra y que rinde homenajes —cuando no justifica— a psicópatas homicidas responsables de atrocidades inhumanas reciba el apoyo de otras fuerzas políticas, pero tiene un componente gracioso viendo que una de esas fuerzas es el BNG (de las CUP no hablo por estética). Y no es porque el BNG tenga como respaldo principal a la UPG, un partido que coqueteaba con el terrorismo hace cuarenta años igual que hizo siempre la izquierda abertzale. Es gracioso porque lo que convirtió al BNG en una fuerza política con cierto apoyo popular en Galicia fue una decisión tomada en su III Asamblea allá por el año 1987.

Todos mis paisanos tienen unas ganas locas de que pase esto en su pueblo. Uy, sí.
En aquella asamblea preparatoria de las elecciones europeas, se decidió la línea política del partido y su estrategia de alianzas. La primera —el llamado Proxecto Común— consistió en reforzar la imagen del BNG como partido y no tanto como instrumento de las corrientes y partidos que lo formaban. La segunda consistió en decirle a Herri Batasuna que ya no iban a ir juntos a las europeas. Claro, allí se escindió un cachito ínfimo del BNG —la FPG— y, sin los mastuerzos dentro, el partido moderó su imagen y la gente empezó a votarles.


Sin llegar nunca a ser relevante y como partido que cuando toca poder se emborracha (literalmente), el BNG llega hasta el 2012 en que Beiras se va a montar su propio partido. La estrategia de Beiras pasa por formar un frente anti-PP, anti-troika y anti-marcianos con Izquierda Unida. ¿Y a qué se dedica el BNG durante este tiempo? A decir que los de Beiras son unos españolistas porque van de la mano con una formación españolista (?) y que si tienen cargos implicados en casos de corrupción junto a PP y PSOE es por casualidad. Pero no sólo se dedican a eso sino también a radicalizar su posición nacionalista pidiendo ya abiertamente un proceso de autodeterminación y la independencia (nadie pide la autodeterminación para no independizarse, qué curioso).

Es decir, durante treinta años han dado vueltas para regresar a la casilla de salida. Vuelven a darle la mano a Herri Batasuna. Si no sabéis lo que es un suicidio político, estáis ante uno, amigos. Los de Beiras e IU solamente tienen que sentarse a la orilla del río y ver pasar flotando el cadáver de su enemigo... ah, pero cuando hablamos de nacionalismo gallego, el enemigo puede estar en casa. El propio partido de Beiras (Anova) no tiene claro si reeditar la coalición con IU (AGE) y están al borde de la ruptura. Con un poco de suerte veremos una nueva escisión de la escisión y pronto tendremos ante nosotros a la quintaesencia del nacionalismo gallego de izquierdas, un elemento de tal pureza ideológica que será incorporado a la tabla periódica con el nombre de Beirinium. 

Beirinium.
No sólo una reedición de la coalición AGE (cosa que en la práctica significaría que los de Beiras se presentarían con IU en toda España) supondría un durísimo varapalo para los desarbolados cuadros del Bloque. Es que la dinámica electoral del PP gallego recibiría un balón de oxígeno gratuito. Dado que no hay ninguna diferencia en el discurso de las distintas corrientes nacionalistas de izquierda, que una se alíe con los que chapotean en charcos de sangre, hace inmediatamente que todas lo hagan. Para los electores esto es horrible no sólo por el hecho de tener un partido gallego que le coja la mano a los asesinos y torturadores sino porque, una vez más, en la campaña no se hablará de política. Ya no tenía ninguna esperanza de que ningún partido hablara de política europea, pero al menos, sin estos movimientos circenses podría esperar que alguien hablara de que hace tres años Galicia alcanzó su volumen máximo de población activa, que el número de guarderías también alcanzó su máximo en términos demográficos y que la corrupción local es transversal y extendida en todo el territorio. Pero no, ahora tendremos ETA.

Reconozco que es un poco temprano para valorar estos movimientos, pero el entretenimiento no nos puede faltar. Todavía Beiras puede no ir coaligado con IU a las europeas y decidir ir con el coletas de la televisión de ese país que ahorca gays y disidentes. En tal caso, podéis ir haciendo palomitas, porque en campaña se tendrán que enfrentar a sus compañeros de grupo parlamentario en el Pazo do Hórreo. Pásame una palomita.

«Tenía cuatro años cuando Santiago Carrillo me besó la mano» (Yolanda Díaz. En 2005 12.000 votos, en 2009 16.000, con Beiras 200.000).
Podemos tener un escenario en el que la actual división en dos del llamado nacionalismo de izquierdas se convierta en una división en tres. BNG-Bildu por una parte, Beiras-coletas por otra e IU por otra. No hay que ser un lince para saber que quien saldrá más tocado será IU. IU no se comió nada en Galicia hasta que puso en los carteles al Beiras y que se separe de ellos supone una puñalada mortal. Ah, que no se me olvide: este año Beiras cumple 78 años.

Para dar una imagen global de dónde estamos, ahora paso a hablar de los otros bochinches y linfocitos que nos aplastan. Tenemos a la Pesoe en Galicia que no sé muy bien a qué se dedica. La sustitución de su secretario general (un señor que se llamaba Paki o Pachi) por otro que se apellida Besteiro pero no sé el nombre ni le reconozco la cara, ha supuesto unos cambios importantísimos en ese partido. Cambios tan importantes que como su reino no es de este mundo, los mortales no podemos ni imaginarlos. Lo único que se sabe es que en los ayuntamientos más importantes que les quedaban hay lío. Los consistorios de tanto Ourense como Lugo parecen los contenidos extras de los DVD de la serie The Wire. Destaco como curiosidad que en Coruña los socialistas hacen campaña para bajar los impuestos. En Galicia manejamos una expresión para definir la situación del PSOE galaico: casa da collona, expresión mucho más élfica y refinada que la castiza casa de putas.
COMO EN EL XVIII, GUAY, Y QUE VUELVAN LOS SOMBRERITOS DE PICOS

¿Y el PP? El PP no tiene ni que mover un dedo. Los dinosaurios austrohúngaros seguirán sin hablar de política, continuarán vendiéndonos que si el paro baja no es producto de la caída de la población activa y de la emigración sino fruto de su expertise. La gran tragedia electoral en Galicia es que el PP no compite con nadie. No hay nadie en sus mismas coordenadas estéticas e ideológicas que aumenten las posibilidades de elección del electorado. No se trata, como dice Beiras, de que la gente está alienada (cosa que no dice cuando le votan a él), se trata de que no hay competencia. Nadie les hace sombra. UPyD en Galicia es nasty party de libro (y en todo caso sus afiliados caben en un minibus), Vox no se comerá un colín porque necesitaría demasiado dinero para un voto muy disperso y Ciudadanos podría llegar a comerse un poquito si explota apoyos de gente conocida (se vio a Paco Vázquez en el acto de Ciudadanos en Coruña y es un detalle que traerá consecuencias. Si logran que haga campaña a su favor, los de Rivera pueden dar una sorpresa). En todo caso ninguno de estos partidos se mueve en las coordenadas ideológicas y estéticas del PP gallego.

A finales de los ochenta el nacionalismo de izquierdas llegó a la conclusión de que en Galicia hacían falta fuerzas nacionalistas de derecha o atraerse al empresariado a posiciones más o menos nacionalistas, la llamada alianza con la burguesía nacional, imitando lo que pasaba en otros lugares de España. En sus análisis pasaron por alto que esa burguesía no hacía falta crearla: ya existía y apoyaba a Manolo Fraga. Antes de que el villalbés dejara la política en Madrid para venirse a su feudo, las campañas de AP y UCD en Galicia durante la transición y los primeros ochenta (campañas que les salían gratis porque el nacionalismo estaba en posiciones rupturistas que no les sirvieron nunca absolutamente de nada) apelaban mucho a un galleguismo de fábrica. Imágenes, estética cercanas a las referencias sentimentales de la mayoría de la población. Gaitas, muiñeiras, hórreos. Por aquellas Galicia ya era una sociedad con su mayor peso laboral en la industria, pero estas campañas de publicidad con referencias al campo y a lo rural les funcionó por la sencilla razón de hacer un análisis sociológico muy básico: casi toda la población estaba a una o dos generaciones de vivir del autoabastecimiento en el campo. Con estos mimbres e importantes apoyos económicos (en las dos primeras elecciones en España, a nadie se le escapa que la UCD hizo trampas en los asuntos del dinero) se creó una corriente galleguista y no nacionalista que heredó el PP. Las mismas familias y los mismos intereses forjados durante más de cien años en los pueblos fueron la base para comenzar ese efecto bola de nieve que dio sucesivas mayorías absolutas al PP de Galicia. Y por eso el PP hoy no tiene competencia salvo en las ciudades, donde existe cierto relevo de la masa biológica humana y donde la gente viaja y vuelve e intercambia ideas.

Desde luego que esta pequeña historia no disculpa que la oposición al PP lo haga rematadamente mal y que la experiencia que de ellos se tiene, salvo pequeñas excepciones, sea funesta. Lo que quiero decir es que el PP gallego tiene oposición, pero no competencia. Y es ahí donde se oculta la llave que abre el juego de tronos.


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