domingo, 12 de enero de 2014

Ante el conflicto político en Euskal Herría

Multitudinaria manifestación en Bilbao a favor de la paz, de los Derechos Humanos y de la solución democrática al conflicto político. Las decenas de miles de personas, algunas ya profesionales de la manifestación, enviaron un mensaje al mundo pidiendo eso, la paz y los Derechos Humanos. En el País Vasco, perdón, en Euskal Herría, existe un conflicto político al que Madrid (y París) hacen oídos sordos.

EFE
Tras la prohibición de una convocatoria previa de asociaciones de apoyo a los presos políticos vascos por parte de la Audiencia Nacional, este órgano franquista de después de Franco autorizó otra manifestación el sábado, según leo en el Gara. Sorprende un poco que la AN en realidad no esté para autorizar nada, sino para prohibir en caso de que se vaya a cometer algún delito (por ejemplo, una manifestación de apoyo a terroristas puede ser interpretada como una humillación a las víctimas del terrorismo y ahí está el artículo 578 del Código Penal). Pero, por Dios, que la realidad no estropee El Relato™.

Cuesta mucho pensar en los presos etarras como presos políticos, pero la explicación es la siguiente: ETA persigue fines políticos, ergo sus presos son presos políticos. Es más, una asociación lleva por nombre Colectivo de Presos Políticos, luego ya hay presos políticos. ¿Queda claro?
Claro, el problema semántico es que la gente no conoce las revoluciones del siglo XX.
El apoyo del PNV a la convocatoria fue decisivo. Por fin, sin injerencias extranjeras, los partidos patriotas vascos, junto a los sindicatos patriotas vascos y otros patriotas vascos de otros sitios que se dedican a otras cosas al mismo tiempo que a ser patriotas, han hablado con una sola voz: exigir el cumplimiento de los Derechos Humanos y la paz. Una situación de paz que sólo podrá llegar si se resuelve el conflicto político. Como ven, la implicación del PNV resulta crucial debido a su peso político. Que en 2012 el PNV no quisiera ir de la mano de Amaiur a una manifestación similar a la que se acaba de producir porque precisamente no se exigía ni el perdón ni el reconocimiento del daño causado ni la desaparición de ETA, es una anécdota de la que no merece la pena hablar. No hay que quebrar El Relato™. Sin duda, de 2012 a enero de 2014, la situación en Euskalherría es completamente distinta. A mi me enseñas fotos del casco viejo de Bilbao de aquel año y fotos de ahora y no te sabría decir.

Así como en 1999 fuimos a la manifestación, este sábado no iremos. Falta el requisito previo y no es más que uno muy sencillo. Que los presos y sus familias le digan a ETA que desaparezca. Solo eso. Sin embargo las malas noticias nos dicen que ETA presiona para que su mundo encarcelado ni pida perdón, ni reconozca el daño causado. Un salto atrás.


Solamente a alguien que no quiere la paz puede parecerle mal una manifestación a favor de la paz. Y como la paz y la resolución del conflicto político deben incluir a toda la sociedad vasca, la manifestación se convocó con la condición de ser silenciosa. Si vas a incluir a toda la sociedad vasca verdadera —sin maketos ni vascos que se auto-odian—, no se pueden escuchar proclamas políticas. La marcha silenciosa fue un éxito. Solamente gente muy rara puede decir que hubo gritos de "independencia" y de "presos vascos a la calle" y de "amnistía para los presos vascos". Solamente alguien muy retorcido puede pensar que el apoyo político a los presos significa dar oxígeno a la justificación de ETA. Ahí se estaba para resolver el conflicto político.

Como dice Gara, no era "la manifestación de todos los años":

No era «la manifestación de todos los años» por los derechos de los presos, era algo más, como había recordado pocas horas antes Joseba Egibar, en declaraciones a Radio Euskadi. La vista desde ese punto de Autonomía impresionaba, hizo estremecerse a más de uno y a otros acongojarse ante la demostración ciudadana que no podía contenerse en esa amplia arteria. Las lágrimas humedecieron más de una mejilla.

Ante el colegio Félix Serrano, hombres, mujeres y niños con el pañuelo blanco de Etxerat anudado al cuello saludaron la llegada de la comitiva mientras arreciaban los gritos de ``Euskal presoak etxera'', se oían emotivos irrintzis y hasta el profundo sonido de la adarra.

La banda sonora del Relato™ la forman los emotivos irrintzis y la fotografía esos niños con el pañuelo de Etxerat. Qué monos ellos. Y qué sorprendentemente implicados en la resolución del conflicto. Bueno, y eso ha sido todo lo que cuenta el Gara. Toda Euskal Herría —o casi toda, pero bah— como una sola voz. Los patriotas exigiendo el fin de las medidas de excepción y la rehabilitación de los represaliados políticos. Los patriotas exigiendo que por fin Madrid levante su opresiva bota de un pueblo que quiere ser libre y vivir en paz.

La otra versión

Abandonamos el mundo de fantasía de los patriotas y aterrizamos ahora en el mundo real. En primer lugar, no es que "desde Madrid" haya "otras claves" para el análisis político de la manifestación fascista del sábado. No es necesario ser hawaiano en 1941 para analizar el ataque a Pearl Harbor. En segundo lugar: la incorporación del PNV ya sin caretas al lenguaje y a la dinámica del entorno proetarra clarifica enormemente la situación. El PNV se sube a un carro al que no se subió hace dos años. Ya no exige para ir de la mano del entorno proetarra la condena a ETA, el perdón y la disolución de la banda, todo eso ya no existe una vez que asumen el Relato™. Hop, magia.

Es probable que el PNV no diera este paso de no ver la inacción del gobierno frente a la deriva de CiU. El "dejar hacer" de un gobierno tan fuerte en las instituciones como carente de liderazgo es carta blanca para cualquier iluminado que quiera imponer democráticamente (todo siempre es muy democrático) sus exigencias.

Que en la manifestación se escucharan gritos de independencia no es una casualidad. La salud del entorno proetarra depende de conseguir fines políticos que no ocultan a nadie: una independencia construida gracias a la crueldad etarra. Una independencia construida sobre el silencio —esta vez sí— y sobre la mentira. Una independencia tras la paz de los cementerios. Hacer pasar por represaliados políticos a torturadores y homicidas es propio de gente que no está bien de la cabeza. Esa misma gente que cree que quien no comulga políticamente con ellos no es igual a ellos. Esa gente que en un requiebro sorprendente de doscientos años de historia constitucional hace pasar por Estado de Derecho las normas del abusón de patio de colegio.

A ver si con suerte te dice que te tires por una ventana, palurda servil e ignorante.
La excusa de los presos (la "paz" sólo llega el día en que el gobierno cambie la política penitenciaria, como si esos presos estuvieran en prisión por mascar chicle) y la teoría de "la ETA buena y la ETA mala" (el Equipo de Coordinación y la tensión ETA-Sortu) son nimiedades ante el objetivo último y esencial de lo que llaman "conflicto político" (¿conflicto por qué? ¿conflicto con quién? ¿conflicto dónde?). Este objetivo último no es otra cosa que la homogeneización política del País Vasco, la anexión de Navarra, la rotura de la soberanía nacional, la amputación de la Constitución y el lavado de cara de una historia trágica de violencia de una banda de criminales contra la gente (especialmente contra los "malos vascos" cosa que es brutal). Insisto en que la política trata sobre ganar las palabras y las descripciones de lo que ocurrió y ocurre. Es en este punto político donde el gobierno podría aparecer, pero el gobierno a hablar de lo suyo. No vaya a ser que lo tachen de facha.

Y aquí estamos, ante un escenario que nadie podía imaginarse hace diez años, con ETA a punto de desaparecer pero con sus fines políticos a punto de cumplirse. A un lado un gobierno que no gobierna, al otro unas fuerzas del progreso que tanto les da ocho que ochenta y al fondo, a lo lejos, las víctimas del terrorismo ninguneadas, humilladas e insultadas.



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