domingo, 13 de octubre de 2013

Ni genocidio ni saqueo

Decir que los españoles fueron a América a matar indios y robarles su oro está tan cerca de la realidad como afirmar que los españoles conquistaron América a lomos de diplodocus. Lo sorprendente es que este mito de la conquista de América y del "genocidio" pervive. Sé que las mentiras más gordas son más propicias a hacerse pasar por verdades. También sé que mucha gente muy estudiosa ha desbancado este mito por activa y por pasiva. Añádase a esto que es relativamente fácil, para el aficionado, acceder a material digitalizado. Es decir, los medios para derribar este infame y monstruoso mito están ahí disponibles para el que quiera usarlos. El empecinamiento con la pervivencia del mito da para un tema por sí mismo, ya que es un capítulo más de la asumida Leyenda Negra.

El caballito de Tolsá (Carlos IV a caballo en la plaza de Manuel Tolsá, México DF).
Interludio: asumir la Leyenda Negra significa asumir que los españoles somos feos, malvados, capillitas, cobardes y perdedores... pero luego vas a la historia de Murcia, a la historia de Cantabria, a la historia de Perú o a la historia de Andalucía y resulta que murcianos, cántabros, peruanos y andaluces son la hostia. Algo raro pasa.

Por partes, los principales puntos para desmentir este mito son:
  • La cantidad de oro proveniente de América.
  • La explicación de la desaparición de la población indigena.
El oro

Para empezar, no era oro, era plata. De América llegó muy poquito oro. Es más, todo el oro extraído de minas y ríos en todo el planeta a lo largo de la historia de la humanidad no llena una piscina olímpica. La plata sí que llegó a Sevilla y tan rápido como llegaba, salía del país para pagar préstamos. Si alguien se enriqueció con la plata de América, esos fueron los grandes prestamistas europeos.

Estatua de Isabel I en Medina del Campo (España).
La principal fuente de ingresos de las arcas de los reyes de España en la Edad Moderna fueron... los impuestos. Dentro de los impuestos, que eran ingresos ordinarios, el capítulo principal eran los impuestos a la actividad lanar en Castilla. Desde la época de la conquista de Sevilla (c.1250) hasta la llegada del ejército de ladrones de Bonaparte (limpiaron la mitad del patrimonio eclesiástico), la principal fuente de ingresos de la corona era la recaudación en las ciudades de Castilla la Vieja. De hecho, lo que en la Baja Edad Media hizo de Castilla el reino más rico de la cristiandad —la exportación de lana—, supuso para la España moderna una especie de condena, ya que debido a su naturaleza impidió la acumulación de capital que otras naciones sí aprovecharon, como Inglaterra, los estados alemanes u Holanda. Serán precisamente estas naciones las que tengan a los banqueros acreedores de la Monarquía Hispánica y las que reinviertan esa riqueza americana en sus economías. Para muestra un botón: en el siglo XVII, Holanda, que siempre fue un erial inmundo, empieza a tener cierta importancia marítima. En el XVIII, Inglaterra por fin deja atrás sus conflictos civiles y pese a sus constantes derrotas contra la armada española, comienza a asentar sus colonias americanas sobre la base del comercio de esclavos y de una intolerancia religiosa que pondría los pelos de punta a cualquier inquisidor aragonés.

No es que los españoles fueran idiotas y no se daban cuenta de lo que sucedía. Se daban cuenta y los dominicos, en las universidades, publicaban libros de teoría económica explicando cómo la cantidad de plata que importaba España hacía crecer los precios. Cómo el aumento del gasto de la corona hacía subir los precios. Y cómo, en definitiva, los intereses de los préstamos contraídos para pagar a las tropas que defendían las posesiones españolas en toda Europa, no dejaban de crecer y de hacer crecer los precios. Es cierto que la crisis inflacionaria del Siglo de Oro no fue algo exclusivo de España. En el siglo XVI, las minas de plata europeas funcionaban a todo trapo y contribuyeron a una inflación generalizada en todo el continente.

Cabildo de Buenos Aires.
Este estudio histórico que analizan los economistas, se torna multidisciplinar y los climatólogos aparecen hoy como necesarios para descifrar la influencia de la llamada Pequeña Edad de Hielo durante esta época. Si los inviernos eran más crudos en los siglos XVI-XVII y además los precios subían... en la sociedad precapitalista española de la época eso significaba escasez, hambre y fatigas. También es necesario apuntar aquí la muy loca política de impuestos que tenían los Austrias. Para empezar, el mayor terrateniente de España, que era la Iglesia, no sólo no pagaba impuestos, sino que los cobraba para su propia labor. La alta nobleza, no sólo era eximida del pago de impuestos, sino que prestaba dinero a la corona a cambio de que se lo devolvieran con interés. Incapaz soy de mencionar los cientos de impuestos y exenciones diferentes que existían por todo el país. En medio de todo este guirigay, que España señorease los campos de batalla de Europa y al mismo tiempo levantara universidades en América es algo que se escapa a la comprensión. Como nota al margen apunto a que desde los Reyes Católicos, pasando por Cisneros y hasta Felipe IV, se creó en España una serie de estudios universitarios para formar a un ejército de funcionarios. Si hoy la globalización nos vuelve locos, imaginaos lo que era en el siglo XVII. Sin Internet, sin teléfonos. Dios Santo.

Decía que la principal fuente de ingresos de España nunca fue la plata americana, sino los impuestos de Castilla. Los ingresos de la corona se dividían en ordinarios y extraordinarios. La alcabala castellana suponía en el XVI el 70% de los ingresos ordinarios (siendo la mayor parte del 30% restante, ingresos de las órdenes militares). Los ingresos extraordinarios (donde se incluyen los metales preciosos de América) no llegaban ni a la mitad de los ingresos ordinarios. Como curiosidad, anoto los diez lugares de mayor recaudación en 1504:
  1. Sevilla, 13 millones de maravedíes
  2. Toledo, 11 millones.
  3. Santiago, 10 millones.
  4. Córdoba, 9 millones.
  5. Medina del Campo, 7 millones.
  6. Salamanca, 6 millones.
  7. Granada, 6 millones.
  8. Valladolid, 5 millones.
  9. Burgos, 5 millones.
  10. Cuenca, 4 millones
Esta lista hay que manejarla con cuidado porque en distintos lugares se cobraban distintos impuestos, pero sí es indicativa de dónde estaba la riqueza del país. Pero entiendo que 1504 no sea un buen año para hablar de las remesas de plata hispanoamericana. Viajamos cien años hacia el presente y la importancia de las remesas de plata ya aparece reflejada en ducados.

Cabildo de Salta (Argentina).
En 1616 Castilla aportaba a la Monarquía 14 millones de ducados, la Corona de Aragón 200.000, Navarra 40.000, Nápoles 1 millón, Milán 300.000 y Flandes 1.800.000. ¿Cuánto aportaban las importaciones de metales preciosos de América? 2 millones de ducados. (Nota: con razón los Austrias no querían soltar Flandes). Todo el imperio español en América, aportaba la séptima parte que las viejas ciudades de Castilla. Recomiendo ahondar en el tema, pero baste esto para tomar por chalado a cualquiera que venga con el cuento negroleyendístico de que el imperio se construyó con la plata americana.

El "genocidio"

Se entiende por genocidio el asesinato en masa y a propósito de grupos humanos que comparten características en común. Así por ejemplo, matar a una minoría religiosa, racial o política es un genocidio. En la Edad Moderna nadie sabía lo que era un genocidio. Es más, matar en masa y a propósito a alguien significaba quedar dos ejércitos en un descampado para liarse a guantazos. Cuando el objetivo era una ciudad amurallada, muchas veces se prefería sitiarla que tomarla al asalto. La gente era ignorante, pero no suicida. Ir a la guerra significaba jugar al póker con la Parca.

Para llevar a cabo un genocidio en masa en toda América, se necesitaría enviar cientos de miles de tropas durante décadas y a continuación, llevar cientos de miles de murcianos y extremeños durante siglos a picar en las minas de plata. Esto no sucedió. En su lugar tenemos hoy poblaciones mestizas en toda Hispanoamérica. Los indigenas que al cabo de décadas desarrollaron cierta inmunidad a las enfermedades traídas por los españoles, eran ciudadanos del imperio, su abuso por parte de los conquistadores ponía en peligro las almas de estos conquistadores. Además, con una limitada capacidad de migración, los españoles poblaron América de la única forma posible: con el mestizaje. Y digo bien poblaron, ya que el continente estaba prácticamente vacío.

Castillo de San Marcos (San Agustín, Florida, EE. UU.).
Hay algo de la historia que suele pasarse por alto. En innumerables novelas y películas vemos actitudes de personajes hacia la Iglesia con ideas agnósticas, cuando no ateas. Es ciencia ficción pintar a un capitán o a un fraile como ateos. Antes la gente no era una descreída y ello tenía consecuencias. Sobre todo a raíz de Trento, la defensa de la Verdadera Fe era política de estado y contravenir esta política no sólo ponía tu alma en peligro (la gente tenía un miedo real de ir al infierno) sino un delito de lesa patria. Ponte a hacer coñitas con la estatua de la Virgen o ponte a bailar en pelotas en una Iglesia y no duras ni un segundo. Tratar de relegar el papel de la religión en América me parece un terrible error, y ya sabemos qué postura dominó en la Iglesia tras la controversia de Valladolid (aquí y aquí): hay que evangelizar el Nuevo Mundo.

A ningún agente le interesaba matar a nadie: en primer lugar porque era pecado, en segundo lugar porque era delito y en tercer lugar porque el territorio estaba despoblado y se necesitaba la escasa mano de obra. Claro, viendo lo que hicieron los portugueses en Brasil y los anglosajones en el Caribe (y en la franjita de tierra que les dejamos en norteamérica), se toma la parte por el todo y se hace a los españoles protagonistas de algo horroroso que, teniendo los españoles mayor territorio, les vuelve los peores criminales.

Castillo de San Antón (La Coruña, España).
El cíclico colapso demográfico de la población precolombina (antes de que llegaran los españoles ya había epidemias que provocaban entre otras cosas, la desaparición completa de "sociedades políticas avanzadas") se encuentra con nuestros amigos los virus (viruela, sarampión, tifus) y la supervivencia de población original acaba aproximándose a cero. Es por tanto más que llamativo que hoy algunos hispanoamericanos se arroguen un derecho de herencia sobre los pueblos precolombinos que carece de sentido. En primer lugar, si algo han heredado los hispanoamericanos, es una lengua y una religión que comparten con los hispanoeuropeos; ni la visión del mundo, ni la forma de pensar, ni la herencia filosófica clásica y escolástica que campean por Hispanoamérica, tienen hoy absolutamente nada que ver con las tradiciones aztecas, incas o caribes. Pese a los esfuerzos de los españoles (esos frailes que editaban la Biblia en nahuatl), esas tradiciones aztecas e incas desaparecieron como desaparecen a lo largo de la historia miles de lenguas y religiones. Tan justificado está que el gobierno boliviano reclame una tradición indígena de los aymarás, como que lo haga el gobierno de Vietnam.

Es muy curioso cómo se presta poca atención a la forma en que descubrimos la influencia de las epidemias en la crisis demográfica indígena: en el XIX, los europeos que trataban de colonizar África, se morían a puñados. ¿Culpa alguien de genocidio a las tribus africanas? No, porque es una parida. La misma parida que culpar a los españoles de llevar enfermedades a América (bueno, tiene más delito que esta parida la defiendan los españoles de América y no pocos de Europa).

Referencias:

«La América toda existe en nación, y si el despotismo levanta la voz, ¡seguid el ejemplo que Caracas dio!»



11 comentarios:

Teseo 13 octubre, 2013  

Y además de malos, les olía el aliento a ajo.

Lino Moinelo 14 octubre, 2013  

El problema no es únicamente de España. En hispanoamérica las ideas que tienen sobre este tema son completamente desconcertantes.

Piensan, están convencidos, que su ascendencia cultural no tiene nada que ver con España. Que ellos son nativos americanos y que "España", es decir, no ellos ni sus ascendientes, que tiene narices la cosa, exterminó a los antiguos nativos.

Si les pones el ejemplo de lo equivocados que están el que Bolivia tenga a un nativo de raza como Jefe del Ejecutivo, te dicen que Hitler tampoco consiguió matar a todos los judíos. O_o

El detalle de que Hitler perdió la guerra y los independentistas americanos no (que eran españoles un segundo antes), lo pasan por alto alegremente.

Mi teoría está basada en este hecho: en la independencia. La clase (y estirpe criolla) política de hispanoamérica ha cogido desde hace siglos como costumbre defenestrar por sistema a todo lo que venga de España, y colocándose ellos como "los salvadores". El hecho de que sean ellos y sus ascendientes de cuando eran españoles los responsables de todo lo malo y bueno que haya en América (no tanto como los españoles de Europa), lo omiten cuidadosamente, transmitiendo un mensaje falso que se ha convertido en cierto e irrefutable para ellos. Esa técnica es la misma que están siguiendo el independentismo catalán.

Enrique 14 octubre, 2013  

En el momento que miramos la procedencia de las fuentes historiográficas que más han alimentado la "Leyenda Negra", deberíamos sospechar. Principalmente ingleses y algún que otro francés. Vaya, los que por aquella época eran enemigos declarados de España. Es como si ahora nos leemos una "Historia de Israel" contada por el Ayatolah Jomaini.

David 31 agosto, 2014  

Soy español amante de la historia de la América española y residente en una nación hispanoamericana y no os podéis hacer a la idea del lavado cerebral y cultural al que ha estado (y sigue estando) sometida la población de estos países en lo que se refiere a su identidad y su historia. Es algo increíble y tristísimo pero gracias a internet algo está cambiando. La Leyenda Negra va perdiendo vigencia y fuerza y poco a poco se van dando cuenta de que en sus venas corre sangre española mezclada en su mayoría con otras sangres y que su identidad es algo que le han robado desde hace más de 200 años. Poco a poco todo volverá a su cauce y la verdad se impondrá.
www.historiadelnuevomundo.com

Lino Moinelo 02 septiembre, 2014  

Hola. Releyendo la entrada he visto los datos —sorprendentes, de los cuales por cierto, no se cita ninguna fuente— de los ingresos y la proporción de los metales preciosos de América.

Claro que los impuestos eran la mayor parte de la financiación, de ahí las revueltas tristemente sofocadas de los Comuneros y las Germanías. Pero en cualquier caso, la plata que venía de América no la recibían otros países. España, en lugar de utilizar este dinero para crean tejido productivo invirtiéndolo en el País —y reducir la carga fiscal—, se dedicaba a campañas militares para un megalomaníaco proyecto imperialista.

Por tanto, los metales preciosos de América fueron el factor estratégico diferencial que permitió lanzarse a esa locura. Esto no es leyenda negra, es un hecho como una 'catedral' que no hay más que ver los resultados actuales, con una economía basada desde hace siglos en un primitivo latifundismo agrícola, lleno de caciques y serviles —sobre todo en Castilla, en Aragón al menos, el minifundismo ha perdurado hasta hoy—, sin tejido industrial y basado en el turismo de pandereta. Y me temo que si seguimos sin reconocer las GRANDES CAGADAS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA seguiremos igual . :-/

Eduardo Santos 02 septiembre, 2015  

Como pueden decir que no hay genocidio, increible, en la Isla de Quisquella, bautizada como la Hispaniola, hoy Republica Dominicana y Haiti habian mas de 500 mil indigenas antes de la llegada de los españoles en 1492, para 1531 no llegaban ni siquiera a 600, ¿Como murieron preguntenle a Fray Anton De Montesinos, trabajando como bestias buscando oro y despues fabricando azucar para los españoles.

Y como si esto no fuera poco, cuando ya no habia indigenas, trajeron esclavos africanos, quienes sufrieron la misma suerte.

¿no hubo genocidio su alteza la madre patria?

Lino Moinelo [I & R] 03 septiembre, 2015  

Eduardo Santos, el descenso demográfico en latinoamérica tras la llegada de los europeos —es decir, sus ascendientes— se debió en su mayor parte a una epidemia de viruela para la que los nativos no tenían defensas, ya que anteriormente esta enfermedad no existía allí. La "alteza madre patría", tal y como usted la ha definido, intentó por todos los medios paliar este problema enviando una expedición sin precedentes en la Historia, formada por niños portadores del virus pero vacunados de ella. Esta expedición es llamada "La Real Expedición Filantrópica de la vacuna (1803-1810)". No logró totalmente sus efectos ya que el problema superaba con mucho las capacidades de cualquier país, pero desde luego que podría haber sido mucho peor. Donde si hubo genocidio fue en Argentina por los argentinos criollos, ya que tras lograr la independencia aniquilaron a los nativos de la zona . Saludos.

Lino Moinelo [I & R] 03 septiembre, 2015  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Montaraz 08 diciembre, 2015  

@Eduardo Santos:

Lo que usted menciona se llama explotación laboral, no genocidio. Genocidio es exterminar planificadamente a un grupo de gente como un fin en sí mismo. Es decir, "matar por matar". Y evidentemente, si alguien quiere explotar laboralmente a un grupo de gente, lo que no le interesa es que se mueran.

Aún asi, la primera causa de las muertes habidas en La Española no fue la explotación laboral sino las enfermedades contagiosas, como ya ha explicado antes Lino.

pildoradecianuro 24 diciembre, 2015  

Soy latinoamericano y disfruto mucho de leer las epistemologías del sur y algunos textos decoloniales, desde Zea hasta Mignolo, como del revisionismo historico español de Julián Juderías y Loyot.

Y llego a la conclusión de que la verdad es una lucha de perspectivas y nunca se va a tejer una verdad historica absoluta.

En nuestro caso, los efectos perversos de la conquista en las sociedades prehispanicas son innegables, pero no por eso se pueden ver con el sesgo cliché que sataniza y niega la cultura hispanica y su importancia.

Al final todos hemos formado una cultura iberoamericana hermosa y única que asienta sus raices en los dos mundos y los comunica constantemente, creando vasos comunicantes exquisitos como la literatura, y algunas instituciones y su evolución, y transponiendo por supuesto también algunos vicios de antaño como el tabaquismo característico de nuestras tribus y otros tantos vicios ibéricos que me abstendré de recordar porque me da rasquiña en las pelotas.

El punto, es que esa discusión es una bizantina, de las que se han tomado demasiados años y pocos frutos han dado. Una discusión, que se ha reflejado en una horda de nacionalismos ingenuos y chauvinismo racista.

No nos mintamos, aquí en Latinoamérica donde habitamos los sudacas, y del otro lado del charco donde aún pervive el homo sylvestris protoccidental del norte de África, y donde hay sujetos que hasta hace poco conocen de las virtudes de la democracia, hay bastantes insultos, categorías peyorativas de la gente y de su historia.

Hasta el punto que hace poco fui a España y no deje de escuchar varios insultos. Y más que ofendido, quedé con ganas de enseñarles lo que nos une, hay muchas historias sin contar cargadas una inconmensurable belleza histórica que supera el belicismo colonial y el insulto estructuralista-satanizador y poscolonial.

carlosterio 19 septiembre, 2016  

Genocidio y saqueo, son solo dos de muchos falsos mitos sobre la Conquista y Colonizaciòn de Amèrica, que no fue una cosa paradisiaca pero tampoco la obra demoniaca que quieren presentar

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