viernes, 4 de octubre de 2013

La pesadilla demográfica gallega 7

La cantidad de ingresos de un gallego que se considera pobre sigue más o menos la curva de evolución del PIB de España. El pico está en 2008 y a partir de ahí desciende. Por provincias aparece un dato paradójico. Si Lugo y Ourense son las provincias más rurales, de población más dispersa y con medias de edad mayores (la esperanza de vida de la mujer lucense está en más de 86 años... recordemos que eso es una media), cabría pensar que son las provincias donde el límite de pobreza es más bajo. Pues no. Pontevedra tiene el límite de pobreza más bajo que Lugo.

En 2011, un pontevedrés que ingresara 570 euros al mes era considerado pobre. El mismo año, a un lucense le hicieron falta 600 euros para ser considerado pobre (para completar, en Ourense el límite está en 568 y en Coruña en 619). Esto se produce por primera vez a partir del año 2010. Tradicionalmente las provincias occidentales siempre son más ricas, pero algo está ocurriendo para que esa tendencia cambie y que las "ricas" sean las del norte.


Me tiro a la piscina y digo que la causa de este cambio de tendencia es que Pontevedra tiene más población joven. ¿Por qué digo esto? Porque ser joven es un factor de riesgo de pobreza. En Pontevedra es más fácil ser pobre —está el límite de pobreza más bajo— porque hay más jóvenes. Veamos la parte de ingresos.

La media anual de ingresos de la gente gallega que tiene entre 16 y 29 años, afiliada a la SS y trabajando por cuenta ajena, sin contar a trabajadores del campo, del mar ni a funcionarios es de:
  • 14.608 € si tienen contrato indefinido.
  • 7.029 € si tienen contrato temporal.
De media, todos los jóvenes trabajadores con contrato temporal son pobres en Coruña y Lugo. Ok, tal vez lo que ocurre es que la mayoría de los jóvenes percibe más que la media y un grupo muy pequeño percibe mucho menos y por eso la media arroja este dramático, horrible y descorazonador resultado. Veamos pues la mediana (la mediana nos indica el valor que deja —en cristiano— a igual cantidad de sujetos a izquierda y a derecha).

La mediana anual de ingresos de la gente gallega que tiene entre 16 y 29 años, afiliada a la SS y trabajando por cuenta ajena, sin contar a trabajadores del campo, del mar ni a funcionarios es de:
  • 14.361 € si tienen contrato indefinido.
  • 5.052 € si tienen contrato temporal.
Apenas hay diferencia para los indefinidos. Media y mediana de ingresos en este tipo de contrato son similares. En los temporales, el resultado ayuda a elevar el dramatismo de antes. Si antes decía que de media todos los jóvenes temporales son pobres en dos provincias, ahora puedo decir que la mitad de estos son muy pobres en todas las provincias. Por tanto, parece que mi hipótesis se vuelve más robusta, aunque esto no es suficiente. Y además, al introducir la variable del tipo de contrato, parece que hay ahí un foco más concreto de causas de la pobreza: no sólo basta con ser joven, sino que ser joven y temporal es mayor factor de causa de pobreza.


La pobreza aumenta en todos los tramos de edad, pero aumenta a distinta velocidad. Jóvenes o temporales lo tienen más fastidiado. Jóvenes y temporales ya forman un sector de población pobre, susceptible de recibir ayuda social. A esto se le puede añadir que cada vez hay menos jóvenes, con lo que la prioridad a la hora de establecer políticas públicas que alivien la situación de pobreza, ellos están a la cola.

Claro, aquí tampoco hay que olvidar los casos en que redes de asistencia al margen de las ayudas sociales están funcionando. Estas redes pueden ser un parche para aliviar una situación inmediata de necesidad y está bien que existan. El caso es que al igual que ocurre con las ayudas públicas, esta asistencia no resuelve ningún problema (en algunos casos puede hasta anquilosar el problema).

¿Cuál es el elefante en la sala? Las fuentes de ingresos. Es útil detectar focos de pobreza y comparar variables, pero mientras no haya nuevos trabajos, nuevas empresas y un ambiente social y político que incentive la creación de riqueza, sólo nos quedaremos con los parches. Si muchos jóvenes no pueden encontrar aquí una forma de ganarse la vida, no hay nada que hacer. Es en la explicación de la riqueza donde hacen falta datos. ¿Cuáles son las empresas más productivas? ¿Qué sectores tienen una mayor demanda? ¿Qué riqueza hay bajo nuestro suelo que podamos explotar? ¿Qué no saben los demás que necesitan y nosotros se lo podemos dar? ¿Qué es lo que no vemos en este cuadro? Por un lado tenemos una población envejecida que va a ser consumidora neta de recursos públicos, por el otro, una menguante población joven que parte de la pobreza (con los problemas de sanidad, educación y falta de prosperidad futura que ello conlleva). La espiral de caída sólo se frena si llegan inmigrantes y si volvemos a tener hijos, para esto no hacen falta bonitas marquesinas de bus en medio del monte, que es lo que se está haciendo ahora. Las marquesinas se deben colocar después de que aumenten los ingresos. Lo patético es que esas marquesinas hacen falta para que el cacique del pueblo salga reelegido. Mientras tanto, nos vaciamos. Y en el proceso nos volvemos más pobres.

Referencias
  • Básicamente el IGE: aquí los salarios por tipo de contrato y aquí los indicadores de cohesión social, la parte de ingresos.

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo