miércoles, 1 de mayo de 2013

Un Pacto de Estado con los persas

Rajoy no se ha rendido, pide paciencia. Mi paisano espera a que el hecho biológico le eche un cable. Con los muy discutibles recortes timoratos, recortes que se quedan a medias, y sobre todo con la postergación ad infinitum de las reformas en el orden laboral, de la provisión de servicios y de la hiper-regulación burocrática y administrativa; se lleva palos por todos lados. Incluso en su propio partido, aunque estos, prietas las filas, sólo dejen la válvula de escape abierta por Alejo Vidal-Cuadras. Válvula abierta que en ningún caso hará daño y que sirve para que el socialismo pepero siga a la expectativa hasta que la situación mejore por pura ley de la  gravedad.

Yutte Stensgaard
Como desde el gobierno y el PP nada se mueve, inevitablemente tenemos que fijarnos en los demás. Ahora se ha puesto de moda la necesidad de un Pacto de Estado entre distintas fuerzas políticas. Confiar todo a la grandilocuencia de unas bonitas palabras y de unas bonitas fotos en las escaleras de la Moncloa es tan inútil como lo que hoy hace mi paisano, ver crecer la hierba.

Tan solo una mirada superficial a alanos, hunos, vándalos y magiares que conforman el arco parlamentario ya imposibilita cualquier tipo de esperanza en que un pacto con esas diminutas y poco representativas fuerzas extremistas vaya a tener no ya sentido, sino una mínima conexión con la realidad. Paulatinamente, subrepticiamente e inadvertidamente estas fuerzas políticas se han ido escorando a la profundización de una indefinición tan propia de las izquierdas, que hay gente de izquierda que se ha quedado tan huérfana como los liberales. Bueno, tanto no, a la izquierda socialdemócrata todavía le quedan el PP/PSOE y UPyD. Algo arreglarán.

Esto es de una revista de moda de los años 70.
El problema que tiene usar la recta ideológica es que cuando ves más lejos a los hunos, te entran las dudas de si eres tú el que se aleja. Las críticas que reciben los progres de salón desde sus propias filas, te dan una pista de que eso que cuentan las encuestas sobre IU tiene visos de realidad. Así, se ha instalado en el discurso políticamente aceptable alguna salvajada como que todo el mundo tiene derecho a que le regalen una vivienda y este nuevo derecho es superior al derecho de propiedad. Pero eso, por irreal, no es lo peor; lo peor es la vuelta a las zapateradas: lo de acordar cosas para llegar a objetivos mágicos. Esa magia del acuerdo que desde que palmó el viejo lo inunda todo como la redención definitiva. Esa herencia de la Transición Política que no hay manera de que nos deshagamos de ella.

No encuentro el último documento mágico de Izquierda Unida del que habla alguna prensa, pero me acuerdo de uno exactamente igual presentado en 2011. Ese que decía que con 10.500 millones se crean 300.000 empleos forestales. Ese que, a golpe de un dinero que no tenemos, pretendía solucionar el paro de la noche a la mañana al viejo estilo soviético: la mitad de los parados a cavar zanjas y la otra mitad a rellenarlas.

Ya nos advertían que la miseria iba a traer de la mano movimientos políticos de tintes totalitarios, políticas populistas y fantoches revolucionarios que nos iban a salvar de nosotros mismos. De lo que no nos avisaron era de que esa neblina oscura, gritona, violenta y triste iba a proceder de Argamasilla de Alba.

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Pero no solo de pan vive el hombre ni solo de IU se alimenta la oposición a nuestra socialdemocracia fiscalmente adoradora del rey Jorge III. También tenemos a filoetarras en el Congreso, cuya sola presencia nos da la medida moral de nuestro gobierno e instituciones. Unos señores que bailan la jota sobre charcos de sangre, que escupen en la cara a gente que no es que les haya echado el banco de su casa, sino que los etarras asesinaron a su padres o peor, a sus hijos. Unos señores (y estoy estirando mucho la definición de la palabra «señores»), que no sólo ven asesinatos, extorsiones, amenazas, exilios y secuestros como algo políticamente aceptable, sino que además son recompensados. Ya se sabe: si a estos hijos de puta no se les deja presentar a las elecciones, 200.000 votantes se quedarían sin representación. O la otra excusa que ponen: hay que diferenciar al terrorista de su brazo político. Como si los delitos que no son de sangre no existieran, como si las organizaciones terroristas, con su demanda de cobertura clandestina, no necesitaran a integrantes en su organización con el expediente penal limpio. Cosa que hace a estos «integrantes limpios» tan asesinos como el que aprieta el disparador para volar por los aires una casa-cuartel llena de críos.

El gobierno tendría un poquito más de cuerda si ya que se niega a tomar iniciativas audaces en la reforma de las administraciones y el recorte del gasto superfluo, al menos tuviera mano dura con los etarras. Pero no. Ni esto. Vale que esto es algo que deben hacer los jueces, pero en este país, cuando un asunto toca al Estado, enseguida pasa a ser cosa del gobierno, por lo tanto es lógico hacer responsable al gobierno de los pseudo-indultos a psicópatas homicidas reincidentes y la dejadez por meter entre rejas a escabullidos de la justicia que son fotografiados por turistas cada dos días. Supongo, pobre de mi, que es demasiado pedir que se cumplan íntegras las penas por terrorismo. Ya no digamos hacer que los asesinos no tengan representación política. Seguro que al Partido de los Violadores en el Ascensor no le dejan presentarse.

Los fachas.
Volviendo a la gente que no mata pero que está igualmente taladrada en la cabeza. Tenemos a gente que se quiere independizar. En una comunidad autónoma como Cataluña en la que no existe oposición, el único que defiende el fuerte es un tertuliano. Por estar en minoría y tocar mucho los huevos ya se merece mi simpatía. Seguro que después no estoy de acuerdo en muchas cosas, pero la política también está hecha por símbolos. Pues bien, los partidos independentistas catalanes, tal y como yo lo veo, no yerran por ser independentistas. Yerran por el circo que montan. Desde la centralidad catalana no se tiene perspectiva del ridículo que hacen. Y mucha culpa de esta situación esperpéntica la tiene Madrid.

En Madrid no hay nadie que responda. ¿Otra estrategia del adorador de Jorge III, ver crecer la hierba? Tratar de no enfadar a nadie, acaba por enfadar a todo el mundo. El viejo seny se ha trocado por una fantasmagoría que huye hacia adelante, como si la catastrófica situación de sus cuentas no fuera con ellos. Todo lo malo que achacamos al gobierno español podría ser achacado al catalán, pero ellos tienen la carta de Magic de la voluntat d'un poble y hala, hacia el precipicio a toda velocidad. La única diferencia que veo con la situación monclovita es que al gobierno sí le crecen los enanos, pocos, pero alguno le crece. Al señor Mas no. Supongo que esperará para jubilarse dos días antes del refernedum independentista y decir a mi plin.

¿Quién más queda en el Congreso? Ah, sí, UPyD. ¿UPyD de qué palo va? Pues va del palo de que la gente no sepa muy bien de qué palo va. Así, un día hablan de la España federal y al siguiente de convertir los gobiernos autonómicos en apartados de correos. Un partido que se precia de defender lo mismo en toda España... pero que sin embargo no existe ni en Cataluña, ni en Galicia, ni en el País Vasco (ok, en el País Vasco tienen un diputado... pero con 5.000 votos). ¿Donde no existes, qué defiendes? Un partido con el mismo apoyo en sondeos que IU, pero del que no te llega ni la quinta parte de las informaciones de IU (salvo gente riéndose de tuits de Toni Cantó). Un partido que pone el listón tan alto (nada menos que refundar el estado) que el día que tengan que decidir entre si pagamos a policías o arreglamos baches, me temo que no tendremos ni lo uno ni lo otro.

Y así está el patio, señora. Desde un punto de vista político, este país se gobierna ahora mismo con una Carta Otorgada desde Bruselas. Y todavía alguna oposición dice que conviene un Pacto de Estado, ¿un Pacto de Estado de qué y con quién? Cuando bajen a la tierra todos, quizás pueda haber algún tipo de espacio en el que hablar, pero de momento los únicos interlocutores reales son unos señores que rezan a dioses extraños y comen sin mantel ni pan.

Tierra y agua




2 comentarios:

Teseo 02 mayo, 2013  

¿Rajoy no se da un aire a Leónidas con esa barbichela? Claro que Oenomaus no se parece en nada a Arthur Mas.

Miguel Angel Velarde 02 mayo, 2013  

Bueno, la verdad que ni uno ni otro. En el cómic (y la película), los personajes son tipos fuertes (no me refiero a físicamente) y de convicciones. En España, unos y otros se acercan más a los payasos de la tele.

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