sábado, 18 de mayo de 2013

Sobre el distinto proceder de la deuda según su origen

La deuda nacional se divide entre deuda pública y deuda privada. La deuda pública es menor en relación al PIB que la de otros países, eso hace que muchos piensen que no existe realmente un problema de deuda pública y que estamos viviendo en Matrix.

En relación al PIB y comparando otros países europeos, aunque tradicionalmente inferior, ha subido una barbaridad:


En relación a la deuda privada, la deuda pública es mucho menor. Esto puede hacer pensar a alguien que no importa seguir aumentando la deuda. Gente como Cayo Lara y sus planes de cavar zanjas y rellenarlas para acabar ipso facto con el paro. Eso lo dejo ahí y sigo.

Al ser "baja" la deuda pública, la gente que no sabe hacer derivadas y que por tanto no sabe calcular los ritmos de cambio de las funciones, cree que el problema de la deuda española está en el sector privado. A ver, que yo lo único que sé de economía es que cuando me acerco a un manzano, elijo las manzanas apetecibles que están en el árbol, no cojo las picadas por los pájaros ni las verdes. Bueno, eso y que también sé sumar. Dicho esto, me pregunto si la parte privada de la deuda española sigue el comportamiento de la deuda pública. Yo no tengo ni idea.

Para averiguarlo, miro el origen de la deuda privada y su comportamiento. ¿Esta el sector privado aumentando fuertemente su deuda?


Los datos crudos indican que desde el minuto uno tanto familias como empresas están ajustándose. Ahora habría que ver de qué deuda se trata. En el caso de las familias, la inmensa mayor parte tiene origen en deuda hipotecaria: a día de hoy un 77%. ¿Es mucho o poco? Según un trabajo del Banco de España, en el 2000 la deuda hipotecaria española suponía el 66% de la deuda familiar. En aquel año, muchos países tenían ratios de deuda hipotecaria/deuda familiar muy superiores a España. Es el caso holandés, que andaba por el 85% y que como hoy tiene un burbujote de narices, supongo que habrá aumentado (aunque esto último no lo sé y por tanto habría que buscar los datos, hay que recordar que en Holanda la ley impide a los bancos conceder hipotecas por más del 80% del valor de la vivienda).

¿Y qué hay del origen de la deuda de las empresas? En 2012, las empresas (no financieras) españolas adeudaban 1.144.339 millones de euros. Esta deuda se viene reduciendo en los últimos años como hemos visto. Dado que en este país existen millones de empresas, perdón, de microempresas, estaría bien concretar el origen de este tipo de deuda privada. Es decir, millones de empresas españolas son "Bar Manolo" y "Peluquería El Rizo Quemado", cuyas cuentas no se distinguen mucho de la cuenta que pueda tener una familia. Son por tanto las empresas gordas las que concentran el crédito. Por ejemplo, en el Ibex 35:

Fuente.
Las empresas del Ibex 35 suman una deuda de 200.000 millones. Sobre el total de deuda privada de las empresas supone un 17,5% (sólo Telefónica es el 4,5%). Es decir, la sexta parte del total de la deuda empresarial pertenece a este puñado de empresas que, en términos generales, están haciendo los deberes. Esto no nos debería sorprender: las empresas multinacionales se comportan igual en todos los países y no suelen cometer (muchas) estupideces. También hay que decir que estas empresas operan aprovechándose de una ingeniería financiera con la que consiguen pagar un impuesto de sociedades a la mitad de lo que paga el bar de Manolo. Cosa que convendría que alguien le echara un vistazo.

Hasta aquí hemos visto que la deuda privada de España se concentra en hipotecas y en un puñado de compañías. Y que los Lannister siempre pagan sus deudas. Es hora de preguntarnos qué sucede en Desembarco del Rey.


El ritmo al que cambia la deuda pública se comporta de forma opuesta a la forma en que el sector privado realiza el ajuste. Nótese que en esa última gráfica toda línea roja por encima del cero va al saco de piedras que tenemos que cargar todos para subir la montaña. Ojo, hablo de variaciones anuales. Desde 2008 tenemos un promedio de incremento de la deuda pública del 18,4%. Es decir, cada año, el estado pide prestado un 18% más que el año anterior. Aquí surge la pregunta ¿eso es mucho o es poco? Como la deuda pública se suele comparar de un año a otro midiéndola en relación al PIB, habría que ver si ese 84,2% de deuda respecto al PIB es mucho o es poco.


También se suele comparar a diferentes países aunque no sé muy bien por qué.


Al margen de más consideraciones, tanto la comparación con países de nuestro entorno como la comparación con la serie histórica, apuntan a que la deuda es alta y ha crecido muy rápidamente. Nótense también los tipos de interés que paga la deuda contraída cuando la prima de riesgo bailaba los 600 puntos. Esta deuda pública hay que pagarla como se emitió o en su lugar hacer una quita, cosa que no parece que vaya a suceder. Aunque bueno, nunca se sabe.

Presentados los datos, debemos preguntarnos por qué nuestros gobiernos se han comportado como jenízaros puestos hasta las trancas. Y es aquí donde entra la política. Que si se trata de pagar un proceso de reconstrucción tras el bombardeo continuado de una fuerza aérea enemiga sobre toda nuestra infraestructura, sería comprensible un aumento así de la deuda. Pero esto no ocurrió, lo que ocurrió fue que los ingresos tributarios aumentaron una barbaridad al albur de las burbujas. ¿Y qué hace un político con dinero? Gastarlo.


De 2002 a 2009, el gasto sanitario aumentó a un alegre ritmo del 10% anual, pasando de 38.500 millones a 70.500 millones. En 2002 el gasto por alumno en educación era de 4.161 euros, en 2009 fue de 6.700. Pero no toquemos educación y sanidad (partidas que de todas formas tienen su mayor gasto en personal y que sin disminuir ni un ápice la calidad del servicio, podían haber contenido su escalada de aumento del gasto). En total, las pensiones y el seguro público obligatorio de desempleo se doblaron entre los años 2001 y 2011, pasando de 90.000 a 180.000 millones de euros. Ok, tampoco toquemos esto. No hace falta tocarlo para aliviar la deuda (aunque es gracioso que Amancio pueda cobrar una pensión de jubilación). Vamos a las cosas que no se explican: esos gastos generales (yo siempre pienso que son fotocopias con sangre de unicornio), que pasan de 36.000 (2001) a 54.000 millones (2010). Ese presupuesto de cultura que aumenta en 10.000 millones de 2001 a 2007, esa inversión en infraestructuras que se decidían tirando un dado que supusieron 120.000 millones entre 2001 y 2010. El país con más kilómetros de AVE, con mayor aumento de kilómetros de autopistas, el país con más aeropuertos comerciales abiertos del hemisferio. Claro, ¿ahora qué hacemos? ¿Nos los comemos con patatas? No podemos, no tenemos dinero para patatas. Está bastante claro que la deuda pública se explica por mantener un estado con servicios para 70 millones de habitantes en un país de 47 millones.

Lo peor de todo es que no enmendamos el error. En el poder siguen los mismos que nos metieron en esto (digo bien nos metieron porque las hipotecas por sí solas no explican el paisaje). Y los recortes se empiezan por los quirófanos, en lugar de por Televisión Española, por poner un ejemplo. Es decir, aquí hay una cuestión de política y de prioridades. ¿Cuáles son las prioridades del gobierno? ¿Para quién trabaja? ¿Por qué nosotros somos incapaces de crear una alternativa mejor? ¿Qué hace falta que ocurra para que cambien las cosas?

Existe un análisis económico, sí, pero luego debe seguir una acción política.

Más:
Dinero, jódete:


3 comentarios:

Lino Moinelo 18 mayo, 2013  

No estoy de acuerdo, faltan datos. El problema es que la mayor parte de la deuda pública se ha empleado en rescatar al sistema financiero (deuda privada), por haberse metido en un berenjenal absurdo, espoleado por los mismos que ahora deciden rescatarlo (los políticos)... con dinero de los ciudadanos. Aquí falla algo. Por tanto, recortar para paliar este problema es, ademas de hacer de puta, pagar la cama, por parte de los ciudadanos. Perdón por la expresión.

¿Esto significa que hay que continuar con el despilfarro? Por supuesto que no. De una forma u otra todos los avances sociales que se han estado dando alegremente ahora no se sostienen (en realidad nunca se han sostenido, ya que jamás se han parado a pensar si una determinada subvención a algo tenía un origen de fondos sólido)

Por tanto, las conclusiones a las que llego son muy parecidas, pero pasando por un camino muy distinto en el que sobre todo hay un personaje que cambia: el responsable. En mi escenario todos los políticos deberían estar como mínimo en arresto domiciliario, y entonces si que me aprieto el cinturón a gusto. Pero así, no. Los ciudadanos tenemos nuestra parte de culpa, pero al no tener el poder, ya que este sistema nos lo hurta, no somos los responsables.

Saludos

Pablo 18 mayo, 2013  

Dejé a un lado el rescate a la banca con nuestros impuestos, para tratar de focalizar la exposición. De otro modo me tendría que meter en el tema de qué haber hecho con los bancos y cajas y es un follón.

A lo del arresto domiciliario me apunto, que conste.

Teseo 18 mayo, 2013  

Algunas empresas privadas pueden quebrar y no pasa nada. Unas pocas empresas privadas y las públicas no pueden quebrar en ningún caso. lo que no sé es qué tipo de empresa es una comunidad autónoma (ofrece unos bienes y servicios por los cuales pagamos impuestos, aunque los precios son diferentes en función de cosas muy raras) y si puede hacer un ERE (pero de verdad).

Amancio lo que tiene que hacer es comprar al Deportivo (paso 1). El Depor fichar a Messi, a Falcao y a Cristiano entre otros (paso 2). Por último, ganar la final de la Champions al Galatasaray SK o al que sea (paso 3).

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo