domingo, 14 de abril de 2013

La hipótesis del tiempo fantasma. Estamos en el año 1716

Hay gente que está completamente loca que cree que estamos a principios del siglo XVIII. Es decir, que en algunos momentos del pasado se inventó parte de la historia que conocemos algunos. Es lo que llaman «Hipótesis del tiempo fantasma».

San Miguel de Lillo, siglo IX.
Esta hipótesis, inventada por Heriberto Illig y Hans-Ulrich Niemitz, plantea que la alta edad media jamás existió. En concreto, que el año que sigue al 614 es el 911. Claro, una persona más o menos normal que conoce de oídas el arte carolingio, pasa todos los días por delante de una abadía datada por expertos en el siglo IX y ve que es mentira esa hipótesis (las personas debemos tener cierta fe en los expertos, ya que de otro modo sería muy difícil mantener estables los lazos que unen a las comunidades y las promesas que enlazan una generación con su posterior).

Como toda hipótesis escacharrante, divertida y friquísima, sus defensores tienen una respuesta para cada crítica. Al contrario de lo que sucede en los estudios científicos aburridos y consensuados, donde a veces no hay respuestas para algunas preguntas, los locos siempre van a tener respuestas. Así, ante una abadía del siglo IX, simplemente dirán que pertenece a un periodo posterior, que la datación radioquímica es incorrecta. Todos sabemos que las dataciones no son perfectas, que dan una ventana temporal y probabilidades de acertar. Ellos en eso se escudan, ignorando de paso la abundancia de pruebas que niegan su hipótesis.

Miniatura del Libro de Kells (c. 800). Este libro se guarda en el Trinity College de Dublin.

Te dicen que el estilo arquitectónico de la abadía es común doscientos años después, que no puede haber un salto de ingeniería tan alto entre la antigüedad tardía y... 500 años después. Digo yo que entre el año 400 y el 900 da tiempo a variar el estilo arquitectónico o a que alguien arriesgue e innove.

El mayor problema que tienen quienes piensan que a nuestra cronología le sobran 300 años es la innumerable cantidad de gigantescas horlas de graduación de reyes, duques, jefecillos y sobre todo obispos, papas y arzobispos para los que existen abundantes registros coetáneos. Y es más, hablo de redundancia de testimonios, ya que tenemos noticias de obispos de un lugar que son mencionados por escritores que vivieron a miles de kilómetros de distancia. Es decir, las actas conciliares —de las que quedan abundantes testimonios— hablan de reuniones de obispos, y, a cientos de kilómetros, encontramos otro tipo de documentos privados en los que se mencionan a esos obispos. En algunos casos incluso es conocida la tumba de los ínclitos. Todo esto confirma la existencia de esas personas durante esa época.

Sarcófagos del siglo VII, Saint Denis.
Ah, pero para eso los locos también tienen respuesta. Sin inmutarse te espetarán que los restos —empastes, anillos, calzoncillos...— están mal datados, que los escritos son posteriores y también están mal datados, y finalmente que esas maravillosas relaciones de obispos que exponen algunas diócesis son irreales, elaboradas en época reciente y que responden a una equivocación muy tonta: un escriba elabora la lista de los obispos de un sitio. Otro señor copia mal esa lista, variando algún nombre porque se dejó las gafas en la guantera del coche. Llega un tercer señor, años después, y decide hacer una nueva lista de obispos. Se encuentra las dos listas, ve que una fue elaborada después de otra y pone una a continuación de la otra, con lo que la lista de obispos duplicada pasa a ser la nueva, brillante y oficial lista de obispos. Claro, esta chorrada tendría sentido si se encontraran las listas originales. O bien si la Iglesia no diera parte de bautismo y ordenación de sus obispos o bien si la gente no pagara impuestos. Insisto en que hay varias fuentes separadas que confirman un mismo suceso o personaje.

Sí concedo que existe una caída de las fuentes documentales escritas o construidas en el periodo conocido como alta edad media. Pero esta caída de fuentes no es universal: en China, Oriente o América hay continuidad de esos años que sí existieron. Tampoco en la propia Europa los siglos oscuros duraron lo mismo en todas partes.

Los siglos oscuros

Para empezar hay que apuntar a que el adjetivo «oscuro» no alude a la falta de luz en aquella época. La alta edad media fue un periodo con sus más y sus menos, en el que el mundo cambió de lo universal a lo particular. Las entidades humanas pasaron a delimitarse y sus intereses se redujeron. Los caudillos no estaban interesados en dominar el orbe sino más bien en vivir lo mejor posible dentro de sus cotos. La única excepción a esta visión-del-mundo era la Iglesia. No resulta sorprendente que por ello, por la visión universal del mundo y por su misión, la Iglesia constituyera el principal vehículo de esplendor en las ciencias, las artes y las letras.

Muy fan de la cabeza que mira con desaprobación.
Porque hay que insistir en que en aquella época hubo esplendor. Por supuesto que solamente en las zonas civilizadas (Eslavonia y Escandinavia no pintaron gran cosa hasta hace dos jueves, luego podemos ignorarles). Pero fijaos si no es moco de pavo el estudio de los filósofos clásicos, la aparición de nuevas escuelas de pensamiento, la invención del códice frente al tradicional rollo antiguo, la extensión del empleo del estribo que aumentó la seguridad de los jinetes, la exterminación de los pueblos indígenas europeos no romanizados, el hecho de hacer claudicar a las bandas germanas e introducirlas en la visión del mundo latina o romana, la aparición de nuevas rutas comerciales en el norte de Europa, los avances en botánica, arquitectura, ingeniería de materiales,... Es cierto que ya no había un imperio de ingenieros cuyos requisitos militares exigían la construcción de grandes obras públicas, pero eso en ningún modo lo podemos interpretar como un retroceso. Si una ciudad ya no tiene tanta población, no vas a reconstruir un acueducto, lo mejor será tirarlo y levantar una muralla para que no entren los lobos a comerse a los niños.

Cuac.
Ojo, que tampoco es que fuera una época idílica. Todo la Europa anterior a la Primera Guerra Mundial significa una inmensa parte de la gente arrancándose los ojos a mordiscos por un chusco de pan. Vidas rápidas y violentas. El egoísmo y desconfianza del aldeano. La desprotección frente a los elementos, etc. Hasta que los países empiezan a ser dirigidos por alguien más que los cuatro chulos capitalinos, no comienza a mejorar un poquito las condiciones medias de vida del europeo.

Decía que la alta edad media no duró lo mismo en toda la Europa civilizada. Ahí está Bizancio o la misma península italiana: población urbana que conecta el bajo imperio con el renacimiento sin que haya una caída civilizatoria. En España es posible que tan solo haya habido siglos oscuros en Galicia durante el mal llamado reino suevo (en concreto de 460 a 560). Pero esto tan solo se debe a la carencia de fuentes directas sobre los gobernantes, la Iglesia seguía contando obispos y celebrando concilios y cosas (cosa que me lleva a pensar que los gobernantes reales eran los obispos, de hecho, son ellos quienes levantan torreones defensivos en la costa contra las incursiones vikingas). Para Alemania y Francia, es común ver que establecen sus siglos oscuros entre la caída de Roma y la batalla de Poitiers. Sin embargo, muy oscuros no debían de ser, pues a ellos les debemos las refinadas creaciones del arte merovingio (columnas más altas y delicadas que las romanas, profuso uso de la forma circular) y la sofisticación de los códices merovingios (recordad lo popular que llegó a ser pintar con colorines sobre papel y hacer caligrafía bonita).

Así, la leve caída del testimonio documental durante esa época no puede constituir la gran prueba de carga de los defensores de la hipótesis del tiempo fantasma. Otra cosa que tampoco explican es cómo hacer coincidir la datación del califato con los hechos fabulosos y supuestamente inventados por los contadores del tiempo cristianos (de hecho, creo que es la mejor razón en contra: la imposibilidad de poner a tanta gente de acuerdo en inventarse una historia de 300 años). En fin, que hay más tela que cortar pero esto me va quedando largo. Dum loquimur, fugerit invida aetas. Vale.

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5 comentarios:

Teseo 15 abril, 2013  

XVII = siglo 17 (de momento)

Pablo 15 abril, 2013  

El caso es que hay muchas catedrales e iglesias construidas. Algunas muy modernas, pero con cosas más antiguas en su interior. En ellas, el arquitecto firmaba: "Esto lo hizo Fulanito de tal en el año tal". Además, iglesias parecidas y con fechas próximas entre sí en el tiempo. Luego no parece que haya mucha mentira ahí. O de haberla, se necesita una coordinación de equipos brutal.

Lo que me lleva a preguntar por quién saldría beneficiado. No encuentro a nadie. Ergo no se pudieron coordinar esos equipos de crono-criminales.

Navaja de Ockham.

Del amigo de Kasparov hablaré luego.

Miguel Angel Velarde 15 abril, 2013  

También hay quien postula que Napoleón no existió, y que se trata de un mito alegórico solar.

Sin embargo, no se puede negar que estas teorías conspirativas tienen su gracia.

Saturnino José 15 abril, 2013  

Como suele decirse, la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia.

La cosa es que estas teorías son muy divertidas, hasta que te das cuenta que hay gente que se las cree.

Teseo 15 abril, 2013  

No existe una organización crono-criminal (creo). Lo mejor es hacer las cosas creyendo que se hacen bien metiendo la pata al hacerlo y contribuyendo a la confusión. Esto lo hizo "Fulanito en el año tal". Pero Fulanito en la aldea de al lado se llamaba Zutanito, menos en una o dos casas que le llamaban Menganito. Y además contaban los años de forma diferente...

El calendario usado en la edad Media no era exactamente igual en todos los paises... En el Sacro Imperio, España, Portugal y "Suiza, el año nuevo comenzaba el dia de Navidad. En Venecia el 1º de marzo. En Inglaterra el 25 de marzo. En Roma, en algunos periodos el 25 de enero y otras veces el 25 de marzo. En Rusia el 25 de marzo pero muchas veces lo retrasaban el equinoccio de primavera (el 21 o el 22).
Un pais serio y formal como Francia calculaba el inicio del año por el "método de Pascuas": el año oficial comienza el dia de Pascua y este era variable de un año a otro (había años de 400 dias y otros de 322...). Carlos IX de Valois adoptó en Francia el año nuevo en 1 de enero en ¿1564? Rusia en 1725. Inglaterra en 1752. A Venecia le obligaron a adoptarlo cuando la invasión de Napoleón...

Existe también un gran sesgo de "autoridad". En los libros de anatomia medievales los hombres tenían 16 o 17 costillas (¿porque hacían prácticas con el cerdo?) y además una costilla menos el varón que la mujer (¡por supuesto!).

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