miércoles, 27 de marzo de 2013

La pesadilla demográfica gallega 5

La Xunta viene de aprobar otro plan de dinamización demográfica más. Otro más de una larguísima lista de planes de dinamización demográfica que no han servido nunca para nada. Pero ahí están ellos, ufanos, en la foto. Y dando ruedas de prensa en las que, como si estuvieran dando el pésame a un pariente poco conocido, dicen que el demográfico es un problema estructural.

Tengo para mi que cada vez que un político galaico dice que algo es estructural, se debe estar creyendo que es Disraeli o Churchill. Cuando dicen que algo es estructural, realmente quieren decir que a) no saben cuál es el problema y b) no tienen ni pajolera idea de cómo arreglarlo. Lo que me lleva a c) el problema pasa a ser estructural ya que nunca se soluciona.


Veamos el último nuevo viejo plan:
  • Casas nido: esta chorrada escandinava consiste en imitar eso que se hacía antes en las aldeas: que tus vecinos echen un ojo a tus críos y les den de merendar mientras bajas al pueblo a emborracharte o a la farmacia. La novedad está en que los canguros serán «personal cualificado». Ya sabemos que para cualquier político gallego, «personal cualificado» significa tener un pariente en el negocio.
  • Servicio Público de Empleo: la Xunta va a aprobar un decreto en el que se recogerán funciones y actividades de ese Servicio. No tiene nada que ver con la dinamización demográfica, pero guay.
  • Cursos de formación. Alcanzará las 14.000 personas. Lo que en cristiano quiere decir que se borrarán 14.000 personas del paro aunque sigan igual de paradas que antes.
  • Incentivos a la contratación indefinida en la empresa ordinaria. Es decir, regalar dinero a la empresa de un pariente de alguien que trabaja en la Xunta, para que el contrato temporal que tiene el sobrino de alguien, pase a ser indefinido. Ok.
  • Financiación pública de la formación dentro de una empresa. Uno de estos acuerdos súper-transparentes entre la Confederación de Empresarios y la Xunta.
  • Creación de la marca «Coopera» para promocionar las cooperativas que destaquen en gestión medioambiental, responsabilidad social, etc. Me parece bien, pero me pregunto si esto no es capaz de hacerlo el sector privado. 
  • 25 millones para autónomos y emprendedores (de un par de años hacia aquí, apareció la categoría «emprendedor», como si Henry Ford no fuera un emprendedor, yo no entiendo a estos modernos de pastel). Incentivos a la contratación de 2º y 3er trabajador.
  • Educación infantil: se continúa creando plazas (esto no sé por qué forma parte del Plan).
  • «Estrategia para la detección precoz de la dependencia». Cágate lorito. Repartir juegos de dominó por los centros sociales como eje fundamental de la dinamización demográfica. Ahí es nada.
  • «Plan de modernización tecnológica de los servicios sociales», lo que en cristiano significa: tirar millones de euros en licencias de Microsoft cuando existen los mismos programas en software libre (y si no existen, se programan, cojones).
  • Constitución de una Comisión interdepartamental de coordinación de atención sociosanitaria de Galicia (recordad: el PP gallego está compuesto por funcionarios austrohúngaros).
  • Creación de la red autonómica de alerta temprana, dentro del marco de la nueva Ley de accesibilidad (en relación con las personas discapacitadas).
  • Aumento del 38% del presupuesto que se dedica a la Renta de Inclusión Social (esto lo venden como bueno, pero yo diría que es horrible: quiere decir hay más gente tirada en el arroyo). Por cierto, algún día habrá que hablar del ciclo de vida del RISGA de los viejecitos de las residencias públicas.
  • Deducción por hijo desde los 300€ de ahora, incremental hasta los 450€ en 2016.
En resumen, ni una sola medida no ya que afronte la pesadilla demográfica, sino que se acerque de perfil al tema. Son medidas que se resumen en dos: seguir prostituyendo la creación de empleo, y mantener en la subsistencia a los viejos dependientes. Punto. Ni dinamización ni leches. (Supongo que tampoco se puede aspirar a más, ya que no existe oposición en Galicia).

Ruinas del foro de Sepino (Italia)
Desde que Fraga inventó la consellería de Familia, Muller e Xuventude allá por el año 93, se han sucedido una serie de planes de dinamización demográfica que parecen fotocopias: guarderías, deducción por hijo, ayuda para transporte, etc. La forma caciquil de crear un Estado del Bienestar absurdo, regresivo y contraproducente como fórmula de perversión de los procesos electorales. Claro, viendo las estadísticas, ninguno de estos planes ha supuesto resolver ningún tipo de problema. Lo que más se acercó a una solución —por sus efectos—, fue cuando llegaron inmigrantes durante la burbuja. Alcanzar un pasmoso 5% de población inmigrante fue como ¡wow, mira un negro y ahí hay un chino!

Hay que decirlo más: ninguno de estos planes sirven para ninguno de los objetivos propuestos. Al contrario, son regresivos. Dedicar más recursos a los ancianos no sirve para que los jóvenes tengamos hijos.


¿Entonces qué es lo que puede funcionar? No soy ningún experto, pero yo empezaría por dejar de hacer lo que no funciona. Entiendo que nuestros políticos rancios nunca se planteen esto: ellos actúan racionalmente, de acuerdo a sus intereses cortoplacistas, al extraer riqueza de todos y proyectar una fracción sobre aquellos que les pueden votar. Teniendo presente este principio de la función política, cabe desarrollar dos ideas que pueden explicar en parte por qué no funciona lo que se está haciendo.

Pero antes me gustaría recordar una idea esencial en este tema: el cuidado de los ancianos no tiene NADA que ver con tener o no tener hijos. Es muy extraño encontrar casos en los que por cuidar de un abuelo, no se pueda tener niños, a pesar de lo que se invente la Xunta. Bueno, vamos a esas ideacas chanantes:

La desventaja de pertenecer a la clase media

Joven en edad casadera, con contrato indefinido, rara avis. Te planteas el gasto que supone la escolaridad y el cambio de vida que supone tener un hijo. Tu piso-picadero o tu piso compartido no te sirve, ya que no eres ruso, eres gallego y sabes que la vida requiere una serie de normas que vienen de hace siglos. Precios de alquileres, precios de hipotecas, situación y estado de casas en venta o alquiler. Todo mal. Empezamos bien.


Las viviendas en ciudades, cercanas a colegios, son para millonarios. Las que no son para millonarios están en un estado tan lamentable que cuesta el doble reformarlas. Bueno, supones que habrá ayudas para guardería y alquiler. Meec. Error. Haber ayudas haylas, pero, lamentamos comunicarle que sus ingresos anuales están por encima del máximo al que se le pueden ofrecer esas ayudas. Guay. Vamos a mirar la oferta privada. Más de lo mismo pero en sentido opuesto: no hay suficiente oferta y la que hay es extremadamente cara. No, no voy a apuntarme en una lista de espera y tener un hijo dentro de tres años.

Los únicos que pueden tener hijos están jodidos por todos lados. Esto es, la gente de menos de 35 años con contrato indefinido, todavía no tiene la suficiente experiencia laboral como para tener un buen sueldo con el que hacer frente a todas las dificultades que se les plantean. Vale, pongamos que se ponen a esperar. Mientras esperan, se acomodan a un estilo de vida que cuando se piensan lo de los hijos, ya tienen 40 palos y lo tienen que dejar.

Resumen: demasiado rico para tener ayudas públicas, demasiado pobre para permitirte los precios del sector privado. Este es el tema más importante para Galicia: la edad a la que se tiene el primer hijo. Da igual, para qué preocuparse por esto, cuando acabemos de extinguirnos como el dodo, los mamuts volverán a pastar por los montes.

Nota: la gente que no tiene contrato indefinido o empleo, es decir, la inmensísima mayoría, ni la menciono. O sea, que aunque esa clase media se decidiera a tener hijos, el problema no estaría resuelto ni de lejos.

Galicia como parque temático

¿Qué ha pasado en Galicia para que tengamos un problema muy bien identificado (sus consecuencias, al menos) desde hace 20 años y no se tomara ni una sola medida (no, hacer guarderías no sirve de nada) para resolverlo? La respuesta es tan sencilla como deprimente: los gobiernos de Europa, España y Galicia, han estado demasiado entretenidos convirtiendo a Galicia en una especie de parque temático.

Beatriz Mato, conselleira de traballo e benestar: «todo va de perlas».
Esas marquesinas de los buses tan bonitas, esos jardines delante de un edificio oficial tan bien cuidaditos, monumentos al escozor, miradores con todas las medidas de seguridad imaginables, paseos marítimos que te hacen volar la imaginación y soñar con que estás en el mundo desarrollado, sellos de calidad de productos gourmet, rutas de senderismo que aparecen en guías europeas editadas en idiomas extraños, rehabilitación de viviendas hechas en piedra para sacar una foto promocional chupiguay, piscinas climatizadas por energía solar en municipios con 200 días de lluvia al año, centros de interpretación del melocotón volador, infraestructuras que dividen por la mitad pueblos y que luego no usa la gente de esos pueblos...

Hombre, en honor a la verdad, hay que apuntar que todo esto no se hizo a cambio de nada. Los gallegos tuvieron que pagar todo esto. ¿Cómo? Mandando a tomar viento los sectores industrial y primario. No es que el mercado gallego evolucionara libremente a nuevas formas de prosperidad, es que llegaron dos reconversiones industriales y no hubo alternativa. Ojo, que yo me alegro mucho por la vaca holandesa con su Mozart y su wifi. Europa nos ha venido estupendamente y no se discute porque es un axioma y vale ya.

Claro, de aquellos polvos, estos lodos. Galicia a principios de los 80 no apuntaba a evolucionar a como está ahora demográficamente. Operó la desindustrialización incentivada y también la larga tradición de emigración que viene de antiguo. Inyectar dinero ocultó un proceso de evolución demográfica muy contraproducente.

Elefante en la sala

Cómo se truncó la evolución demográfica es algo difícil de estudiar. Yo le pediría al presidente de la Xunta que apareciera en prime time con un gráfico. Nada moderno: un cartón y un rotulador. Y que me presente, por favor, la edad a la que se tenía el primer hijo y la renta per cápita en 1960. A continuación, que trace una línea continua con su evolución hasta 1980.

Después que haga lo mismo de 1980 a hoy.


Os puedo adelantar más o menos que la edad a la que se tenía el primer hijo pasó de 1960 a 1980 de los 26 a los 23 y la renta per cápita aumentó un 150%.

De 1980 a hoy en día, la renta per cápita aumentó un 100%, sin embargo, la edad a la que se tiene el primer hijo pasó de los 23 a los 31.

La idea extendida y preconcebida nos dice que a mayor renta, más tarde se tienen hijos. Los datos empíricos nos demuestran que eso no siempre es verdad. Se puede aumentar la renta y reducir la edad a la que se tienen los hijos, al mismo tiempo. Por favor, que alguien haga un graffiti con esta idea en la puerta de la Xunta.

Esta idea es fundamental, porque no sólo nos sirve tener hijos, sino que hace falta aumentar la renta media. Es más, incluso poniendo a Feijoo a pinchar condones, no conseguiríamos revertir el proceso de extinción iniciado si no se logra atraer a población foránea. Y no hablo del 5% de inmigrantes de los años de la burbuja. Si Galicia no tiene un 20% de inmigrantes, para asegurar la variación por edades y la reversión consiguiente de la pirámide demográfica, no conseguiremos resolver el problema (nota: el 20% lo digo a voleo).

Vale, listo, y tú qué harías

Si pretendes buscar soluciones en un blog, es que estás muy desesperado. Aunque si insistes haré honor a la memoria de los arbitristas. Yo dejaría de hacer planes demográficos. Dejaría de dar dinero público a ciertos grupos muy concretos y muy cercanos al poder. Me replantearía todo el sistema de ayudas públicas: no puede ser que la clase media, que es la que da soporte al sistema, esté expulsada del sistema. En líneas generales, las medidas para revertir la pesadilla demográfica son las mismas que para crear prosperidad: baja los impuestos. Una vez bajados, baja las tasas que paga la gente en ventanilla. Una vez hecho esto, vuelve a bajar los impuestos a la gente normal. Y después, quita las bonificaciones, deducciones y puertas traseras al impuesto de sociedades de las grandes empresas. Con libertad absoluta para hacer el gamberro (es decir, con un ejército de zombies-robots-ninja que me protejan de magnicidos), diría «Amancio, paga la droga» y establecería un impuesto especial para tiempo de guerra y ante desastres naturales que afectara no a los ricos, sino a los muy ricos (¿puede haber un impuesto del 300%?). Con el extra recaudado, compensaría en parte las bajadas de impuestos a la gente normal.

¿Cuándo voy a conocer a mis bailarinas twi'lek?
Tampoco se trata de gastar exactamente lo mismo que antes: probablemente se esté recaudando poco y mal. Cualquier reforma que no pase por tener una mejor financiación, por ejemplo, para servicios públicos básicos (básicos eh, muy básicos), será un error. No creo que aguante mucho esta ficción de pretender continuar con las políticas de gasto a nivel autonómico sin tener maniobrabilidad en la parte de ingresos. Bueno, y lo de tener la zona económica exclusiva para vender derechos de explotación a multinacionales malvadas ya sería la repanocha.

Ah, y ya que estamos: prohibición total de que cualquier oficina pública use software privativo. Desarrollo interno de software de gestión. Paralización y bombardeo de todos los polígonos industriales en construcción. Quitar competencias sobre urbanismo a todos los ayuntamientos. Cambiar los 315 ayuntamientos por las 52 comarcas y a quien proteste tirarlo de un avión en mitad del océano.

Y ahora que he cogido carrerilla: semanas de diez días y días de cien horas. Poner todo en la tele en versión original. Hacer anuncios de lencería en braille (ya basta de discriminar a los invidentes).

«Last days of the gilded age».
No, en serio, no existen las soluciones fáciles. La gente busca lo mejor para sí misma y a veces falla. El truco está en que haya un ambiente propicio para la prosperidad, que se respeten los contratos, que se dejen de usar los recursos públicos para establecer castas clientelares, que se reduzcan los niveles de la administración (¿por qué tenemos que aguantar a las diputaciones provinciales?) y en general, que la clase media no le pague los vicios a los más ricos. Dejemosles libertad para que se paguen ellos mismos sus vicios.

Y lo de las ciudades, para qué hablar. Parte del problema que es ver a gallegos huyendo como ruandeses, está en las ciudades. No se pueden tener los centros urbanos decrépitos como se tienen y la periferia entremezclada con viviendas sociales de la gente que se quitó del chabolismo. Es que así no te va a ir la gente normal ni al centro, ni al suburbio. En serio, dejad de condenar a la clase media.

Tengo que desarrollar la idea de que Lugo es Alabama, y Murcia, Dakota del Norte.
Bueno, y eso de que en muchos lugares los únicos negocios sean el tanatorio y el ayuntamiento, que me lo expliquen. Que la principal fuente de ingresos de comarcas enteras sean las pensiones públicas, es alucinante. Claro, yo esto lo veo como problema, el cacique de turno no.

Resumen: que haya trabajo. No un poquito de trabajo, sino mucho. Que tengan que venir oleadas de negros o de catalanes a trabajar aquí. Eso sería lo ideal.


Más:
El sentido de la vida. Parte 2. El tercer mundo: Yorkshire



*Nota: tener hijos y adoptar viene a ser parecido.

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