viernes, 8 de marzo de 2013

Chávez, santo subito

Lo de tener santos por lo civil sería más gracioso si no fuera por la interminable lista de iniquidades que acompañan a semejante ocurrencia. No es casualidad que aquellos sistemas que persiguen a la Iglesia o bien la parasitan desde dentro —convirtiéndola en un instrumento de control de la masa como los tribunales o las escuelas—, sean los que más se esfuerzan por crear una suerte de religión civil.

Y no me refiero exactamente a esa «religión civil» de la que habla Rousseau, sino al grado máximo de la idea del suizo. Todos los estados, sin excepción, generan una especie de religión a su alrededor: hay un culto, una serie de liturgias, días santificados, una especie de cosmogonía, instituciones de defensa del culto, fanáticos, etc. No se confunda esto con la estatolatría. Estoy hablando de la necesidad de los estados de crear relatos que unan a la gente para que su lealtad salga más cara al enemigo.

Bien, pues en los sistemas que no sólo crean un culto santificado a su sistema o a su Estado, sino que también persiguen la práctica religiosa de la Iglesia (de forma abierta o de forma velada), esta religión civil es especialmente radical y fundamentalista. El sistema pasa a velar por la salvación de las almas del rebaño. Quien está fuera del sistema, no sólo es sospechoso de traicionar a su país (recordad que estos sistemas se adueñan de los países), sino que se convierte en maldito y blasfemo. ¿Y qué se hace con los blasfemos? Se anatemizan por lo civil. Copia barata de la excomunión católica. O del ostracismo de la antigua Grecia, si lo preferís.


Estos días, en que se produjo la confirmación de la muerte del neodictador venezolano, vimos muestras de devoción al líder más allá del reconocimiento a un prócer civil. Se puede afirmar con rotundidad que se trata de actos de veneración reservados a los santos. ¿Cuál fue la reacción de la banda que manda en Venezuela? Embalsamarlo y exponerlo al público. Que las generaciones venideras contemplen a San Gorila Rojo. Que le enciendan velas y le lleven flores. Y ¡ay de quien ose blasfemar contra su inmortal figura!


Que la banda que manda en Venezuela —como Capone mandaba en Chicago—, reaccione de esta forma a la pérdida de su líder imprescindible, da buena muestra del tipo de negociete que se traen entre manos. Que la cosa esa que llaman gobierno, apareciera ante las cámaras para hacer una declaración supuestamente solemne, rodeado de uniformes militares, da buena muestra del tipo de broma pesada en que han convertido a ese país.


Un país del que se dicen muchas cosas y se aportan muchos datos. Siendo eso, un dato en sí mismo: la URSS, antes del Glasnost, aportaba infinidad de datos e información, tenía plantas de funcionarios dedicadas a elaborar informes económicos. Después, claro está, supimos que todos aquellos datos eran fantasías, que la URSS tenía una economía militarizada no mucho mayor que la de Bélgica, pero esa historia ya pasó. Ahora vemos los datos de Venezuela como parte de la propaganda de la religión bolivariana-socialista (¿qué tendrá que ver Bolívar con estos socialistas?) y los tontos útiles les ríen las gracias. Un país desangrado por la violencia, desgarrado por el enfrentamiento civil provocado por la existencia de una posición política gubernativa incompatible con la existencia del debate público. Jueces en la cárcel, continuas violaciones de los derechos humanos (la propiedad privada y la libre empresa son derechos humanos... bueno, y que no te torturen ni te pegue un tiro un paramilitar, también).

Un santo civil, este Gorila Rojo, que amasó una fortuna personal que trabajando como militar jamás podría llegar a obtener (como militar golpista puede que sí). Porque de eso se trata, de saquear al país. Siempre se ha tratado de eso. El resto son fanfarrias entretenidas o actos de propaganda. En el momento en que se asalta el petróleo y no hay forma de vigilar los ingresos, se acabó el asunto: se crea una clase parasitaria que vive del negociete y punto.

Ah, pero esto mismo es lo que dicen los robolucionarios apuntando a la corrupción que aportaba el anterior sistema de exportación de petróleo. Será que no existe un término medio. Será que la alternativa al saqueo de agentes extranjeros es el saqueo de la curia civil local. Será eso.


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