domingo, 24 de febrero de 2013

Pandorum (2009)

No sé si ya hablé de esta película. Todas las películas de los últimos diez años de Dennis Quaid me parecen iguales. Dennis tuvo una buena época en aquellas maravillosas cintas de los 80. Sin ir más lejos «Enemigo mío» es un gran clásico subestimado. Ah, pero Dennis tiene que pagar la hipoteca y sus vicios así que no sabe decir que no a nada.

¿De qué va la peli?

A bote pronto, su argumento no tiene nada que ver con la sinopsis. La sinopsis de la película nos dice que dos fulanos se despiertan de un hipersueño en una nave, donde no recuerdan nada y que pronto descubrirán que de su supervivencia depende la supervivencia de la raza humana. Mentira cochina. No va de esto. No tiene nada que ver con esto. Algún mercachifle sin escrúpulos escribió esto pero o no vio la película o nos quiere vender la moto. Ni caso.

«¿Cuánto decís que me vais a pagar por esta película?»
Contemos bien de qué va la peli. Dos fulanos se despiertan del hipersueño en una nave espacial. Bower, joven y nervioso y Dennis Quaid, veterano de vuelta de todo. Como el hipersueño provoca cierta pérdida de memoria reciente, se supone que el turno anterior tenía que estar allí para despertarlos y ponerles al día, pero no hay rastro de los fulanos del turno anterior. Cielos. Y tampoco parece que la nave funcione bien: no se encienden muchas lucecitas parpadeantes. Eso es malo.

Los tipos desayunan y se cambian la ropa interior (imaginaros lo que debe ser estar dormido durante años, si no te meten un tubo por el Ohio eso debe ser una guarrada). Tratando de hacerse una composición de lugar, Dennis le cuenta a Bower que en los viajes espaciales hay un síndrome provocado por el hipersueño que se llama Pandorum. Consiste en sufrir temblores y alucinaciones in crescendo y acaba en su fase terminal provocando una conducta homicida. Gracias por la información, Dennis. No venía a cuento, pero gracias.

En una consola —que activa con un cebador manual, cosa que me parece una idea muy buena y realista (sin coñas)—, Dennis comprueba que el motor de la nave necesita que le echen un vistazo, sobre todo porque parece que han saltado los plomos. Bower, que no recuerda nada pero sí recuerda que es ingeniero encargado de reparar el motor y además recuerda que la nave gigantesca puede ser reparada por un solo individuo (prodigio impresionante), decide ir a ver qué pasa con el motor. Los diseñadores de la nave hicieron que el motor solamente pudiera ser arrancado in situ, bravo por ellos, si no, no habría película. Oh, vaya, pero la puerta de la sala donde están no se abre, así que Bower tendrá que arrastrarse por gigantescos conductos de ventilación. Dennis se queda en la sala, no va con él, porque si no, no habría película.

Esto sí que es una alegoría molona.
Según Bower avanza por la nave, recogiendo medpacks y pociones de maná, llega a un sitio donde puede dejar los conductos gigantescos de ventilación. Oh, pero escucha ruidos y ve cosas horribles. Parece que tiene el Pandorum, Dennis, por radio, intenta calmarlo. No, no tiene el Pandorum: en el momento en que los walkietalkies dejan de funcionar (?), Bower ve cómo unos tipos primitivos, rápidos y muy caníbales, pululan por la nave y se lo quieren comer. Afortunadamente para él, estos tipos que van en taparrabos no se meten nunca en los conductos de ventilación, porque si no, se acababa la película en tres minutos.

En un momento dado, Bower se encuentra a otro tipo de la tripulación. Lleva años escapando de los caníbales y da muy poca información a Bower. Bower puede que no tenga el Pandorum, pero es un gafe: al nuevo tipo se lo comen los caníbales. Cosas que pasan, supongo. En su Viaje de Conocimiento™, Bower se encuentra con una especie de panchito «experto en agricultura». En una película anglosajona, el tipo rubio guapete no puede ser el agricultor que va con un palo y el panchito ser el ingeniero nuclear civilizado, no. Es el runrún racista que tenemos que aguantar de Hollywood (hay que decir que la película es una coproducción alemana).

Bueno, pues en ese ambiente asfixiante de pasillos oscuros y caníbales persiguiéndote, los dos, aunque no hablan el mismo idioma (gran idea la de poner en una nave gente que no habla el mismo idioma, alguien en la NASA tiene sentido del humor) se hacen colegas. Siguen avanzando, a veces saltando sobre plataformas y esquivando trampas. En un momento dado, se encuentran a una chati. También se hacen colegas de ella. Resulta que la tía es bióloga (estando buena no puede ser la que friega las letrinas, claro) y los lleva a su Sitio Seguro™: un laboratorio donde cuida de plantas. Allí le explica a Bower (el panchito no cuenta) que los caníbales son gente que se despertó hace mucho del hipersueño y que una enzima que hay en su sangre modificó su ADN para adaptarlos rápidamente a las condiciones de vida de la nave. Vale.

No podía estar gorda y tener la cara llena de granos.
Bower convence a sus dos nuevos mejores amigos de la necesidad de ir a reparar el reactor. A ellos les parece una idea estupenda arriesgarse a ser comidos por los caníbales. Que continúe el Viaje de Conocimiento ™. En un momento dado, se encuentran a un negro semi-civilizado. Dice que es cocinero y les invita a cenar en su cueva. Mientras cenan, el cocinero les explica La Historia™: resulta que uno de los de la tripulación original de la nave sufrió el Pandorum y mató a sus compañeros, después, se dedicó a correrse juergas con las chatis hiperdormidas y a comerse a la gente. En un momento dado, aburrido, volvió a dormirse.

Mientras tanto Dennis Quaid parece que sufre un poco de Pandorum. Será el jet-lag. Vamos, casi fijo que Dennis no es el tarado del que habla el negro.

El cocinero cuenta la Historia™ ayudándose de unas pinturas en la pared que recuerdan sospechosamente a las de los niños de Mad Max 3. Parece que estaba esperando visita y todo. Tanto es así, que en la cena había puesto un narcótico. Al rato, los tres compañeros se encuentran colgados boca abajo y el cocinero les dice que son tiempos duros y que se los va a comer. Ah, estupendo. Pero no hay fallo, el Übermensch ario le convence de que debe reparar el reactor, así que el cocinero les suelta. Me llama la atención que en el momento de soltarlos no le salten a la cara y le arranquen la nuez a mordiscos.


A uno de estos dos personajes, se le rompe la ropa de forma estratégica.
Así que ya son cuatro los colegas que van saltando por plataformas y recogiendo pociones hasta llegar a la sala del reactor, lugar en el que se encuentran al Aparente Malo Final™: en la sala del reactor hay cientos de caníbales durmiendo. Shhh, no los despertéis. Bower tiene que cruzar con mucho cuidadito una plataforma ridículamente estrecha y endeble para llegar al Botón™ que enciende el motor.

Mientras tanto, Dennis descubre a un tripulante escondido en su habitación detrás de un radiador. Dennis le da un colacao con galletas maría. Ahora estás con un colega, cabo, cuéntame tu historia. El cabo le cuenta que pertenece a la última tripulación que recibió un mensaje de la Tierra. Le dice que la Tierra explotó y que sus compañeros desarrollaron el Pandorum y tuvo que matarlos. ¡Vaya! Parece que estamos ante el Aparente Malo Final 2™. Dennis ve que el cabo hace cosas raras, puede que tenga Pandorum, así que le empieza a medir el lomo con hostiejas de las que pican. Como Dennis siempre es un Macho Alfa, le gana la pelea y lo encierra en una cabina de hipersueño.

En la sala del motor, Bower consigue pulsar el Botón™, se cae a donde estaban durmiendo los bichos y no me acuerdo si tenía que pelear o no, creo que no. Un caníbal-niña, se come al panchito mientras tanto. El cocinero huye hacia el sitio donde está Dennis. Al verlo, Dennis se lo carga revelándose como el Malo Final™. También, de alguna forma confusa resulta que el cabo con el que peleó era él mismo, que estaba alucinando. No sé, una cosa rarísima. Da igual.



«Acércate, que te voy a afeitar».
El Übermensch ario llega con la chati al lugar donde está Dennis. Y Dennis les trata de convencer de que no es tan malo: baja el parabrisas de la nave y descubren que están en el agua, en la superficie de su planeta de destino. Dennis les dice que la Tierra explotó porque la gente iba mucho a misa y que la solución para la humanidad es comer a la gente e ir semidesnudos todo el día. Hay mucho catedrático de filosofía que podría esto. 

Tratan de matar a Dennis, pero Dennis es más fuerte, así que Bower rompe un cristal de forma extremadamente sencilla para una nave espacial. La nave se empieza a inundar y Bower y la chati se meten en una cabina de hipersueño. La nave detecta la rotura del cristal y de forma automática expulsa todas las cabinas de hipersueño.


Dennis, en el baño, después de merendar miguelitos en mal estado.
Ya es tener suerte que las cabinas floten estupendamente en el agua. Mientras el agua acaba con Dennis y los caníbales, los pocos supervivientes que estaban en hipersueño salen al agua en sus cabinas-barco. Un zoom out nos indica que están justo al lado de una playa paradisiaca y que los mil y pico supervivientes son la segunda oportunidad de la humanidad.

La moraleja rara que saco es que para salvarte tú, el genocidio está justificado. Pues qué bien.

¿Realmente tienen una segunda oportunidad?

El epílogo de la película dice que sobrevivieron 1.148 personas*. ¿Con eso qué futuro le espera a la humanidad?


Supongamos que hay el mismo número de hombres que de mujeres. Evolutionary Change in Small Populations (Franklin, 1980), nos dice que el factor de endogamia se puede medir como:

f = 1/ (2*1.148) = 0,00043

Este es un factor de endogamia bajísimo: los colonos fueron elegidos de tal forma que nadie fuera pariente de nadie en varias generaciones anteriores, lo que es una selección inteligente. Thresholds for Survival: Maintaining Fitness and Evolutionary Potential (Soule, 1980), nos indica que el número de generaciones que sobreviven antes de que la endogamia extinga a la colonia es de:

g ~ 1,5*1.148 =  1.722

1.722 generaciones a unos 30 años por generación nos da casi 52.000 años. Esto, la enzima mágica de adaptación, más la tecnología que puedan rescatar de la nave y la prohibición de los anticonceptivos, nos indica que efectivamente, la humanidad tiene una segunda oportunidad (no se tiene en cuenta las condiciones ambientales ni los depredadores que pueda haber en el planeta, factores aliviados por la enzima).

Lo que no explican es qué hacer con la gente que sufra Pandorum.

Lo bueno:
  • A todos nos gusta ver naves espaciales.
  • A la chati se le va rompiendo la ropa de forma estratégica.
  • Los roles sexuales: está bien que la tipa sepa dar tollinas como una homicida profesional.
Lo malo:
  • Que la superpoblación acabe con la Tierra, pertenece al género fantástico. Ya no estamos en los 70, hoy sabemos que la superpoblación es un mito.
  • Si tienes personajes cuya función es dar información, es que te sobran personajes.
  • Se revela demasiado tempranamente que Dennis es el Malo Final™.
  • Ir por conductos de ventilación estaba guay en Alien, hoy cansa.
  • El discursito Nietszcheano de «Dios ha muerto» (porque desaparece la Tierra) y ahora vale todo. Por lo que sabemos, en situaciones dramáticas, no es lo más común que la gente se vuelva loca y arrample con todo. Los actos de heroísmo, muestras de empatía y la solidaridad suelen ser comunes por instinto de supervivencia. Los seres humanos tendemos a la colaboración para la supervivencia de la especie.
  • Los roles raciales: oh, vamos, parece que algún guionista hizo primaria en el Mississippi de 1910.
  • El concepto de comunicación con la Tierra. A ver, chicos, aunque haya mucho retardo, el flujo de información es continuo y bidireccional.
  • Dar información a la nave de que son la única nave que existe. Es una tontería enviar sólo una nave, pero es más tonto decírselo.
  • Están en un planeta que justo tiene la misma gravedad que la gravedad artificial que crea la nave (ya que no saben que están en un planeta). Qué coincidencia.

*Realmente no son 1.148, sino 1.213. No sé por qué puse el primer número, pero ahora no pienso rehacer los cálculos.



7 comentarios:

Elentir 25 febrero, 2013  

Cuando la vi me gustó más de lo que me esperaba (que no era mucho...)

Teseo 25 febrero, 2013  

Era una nave inmensamente grande, ¿no?

Pablo 25 febrero, 2013  

@Elentir Tampoco es la peor película del mundo. Es la típica trama de horror espacial. Pasas el rato.

@Teseo Sí, es muy grande.

Teseo 25 febrero, 2013  

El cálculo ese sobre el grado de endogamia falla un poco... Los estudios estan hechos con la mosca del vinagre que tiene menos genes y también menos mecanismos de control de calidad. Por cierto, en el estudio eran 50 moscas el mínimo necesario.

Además no todos los genes en homocigosis son malos per se y hay que tener en cuenta el número de mujeres en la población original (que se comportan como un mosaicismo para el cromsoma X).La tasa de mutación de los genes en el nuevo planeta puede ser diferente. También la edad de los colonos y el número de hijos que son capaces de sostener y llegar a edad adulta.

En último caso, si somos capaces de mandar una nave al espacio, también somos capaces de arreglar algún gen defectuoso, seleccionandolo de miles y miles de óvulos y millobnes de espermatozoides.

En el motín de la Bounty eran unos 20 fulanos y les fue bastante bien: unos cuarenta años después tenían un problema de superpoblación. Un capitán malvado y loco les perseguía a bordo del HMS Pandora...

La peor película del mundo es la del italiano parvo que se mete con su hijo en un campo de concentración. Se salva la música.

Fer Flam 26 febrero, 2013  

Me divierte más leer tus comments sobre las pelis que verlas. Prosiga, prosiga...

ZOmbie 14 julio, 2016  

Si parte de la nave estaba fuera del mar por que los sobrevivientes que habian despertado años antes no salieron de la nave... ( inclusive los moustros) aparte por que no habia ventanas mas que en la torre de mando..

ZOmbie 14 julio, 2016  

Si parte de la nave estaba fuera del mar por que los sobrevivientes que habian despertado años antes no salieron de la nave... ( inclusive los moustros) aparte por que no habia ventanas mas que en la torre de mando..

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