jueves, 24 de enero de 2013

La cotidiana corrupción local en Galicia

Hace poco tuvo lugar el XV Congreso del PP de Galicia. Mensajes de unidad, fotos, algún movimiento dentro de la cúpula para reforzar a la gente de confianza de Feijoo y las cosas normales en estos casos. El caso es que tras esa falsa unidad, el PP de Galicia tiene muchos problemas. Como el resto.

No hablo sólo de sus cargos públicos imputados en los casos Campeón, Pokemon, Carioca, Torre, Orquesta, Rey, multas de Lugo, Gondomar y Gürtel, sino de la forma de hacer política local de algunos de sus jefecillos de tercera. Ex-constructores, ex-bayetas, gente que ha pasado muy rápidamente de la pana a la seda, adefesios varios. Claro, luego habrá otros que sean más o menos normales y a quienes los listillos están perjudicando. No perjudicando políticamente, que eso va en el sueldo, sino a nivel personal.


De las noticias que constatan una cantidad excesivamente elevada de concejales que se están apartando del partido, saco que muchos se van por motivos personales, luego, con la boca pequeña sueltan lo de «traidores», «linfocitos» y demás epítetos bonitos a sus jefes.

Repasemos los últimos quince días:

Pontedeume (8.000 hab.), dos concejales.
Ames (30.000 hab.), cinco concejales.
Pontevedra (85.000 hab.), tres concejales.
Narón (40.000 hab.), una concejal.
Santiago de Compostela (100.000 hab.), alcalde y ex-alcalde imputados, todavía no ha dimitido nadie (bueno, el ex-alcalde, por culpa de Pikachu), pero la gente se está arrancando los ojos. Duelos por el poder muy de tercera regional. Cosas muy cutres y que logran que la gente no esté a lo que hay que estar.

Nótese que no hablamos de aldeas. En las aldeas no hay ningún problema, porque los problemas son el día a día. Si nunca ves la luz, ni siquiera te molestas en ponerle nombre a la oscuridad, no sabes lo que es. En las aldeas suelen gobernar los mismos desde la época de Isabel II. Parece una broma, pero yo no quiero que Transparency International venga al rural gallego, porque me moriría de vergüenza. Vergüenza ajena por los políticos, entiéndase, el rural gallego por lo demás es la Arcadia, el paraíso en la Tierra. Cecini pascua, rura, duces. Ah, Virgilio, hace tiempo que no leemos a Virgilio, ¿verdad?

Sobre todo en el caso de Santiago, el tema toca de cerca al propio Feijoo. Cuando el Pikachu tuvo que dimitir, pidió amablemente que lo sustituyera en el cargo alguien de su cuerda (que ahora también tendrá que hacerle una visita al juez), así, a Feijoo no le ha quedado más remedio que hacer que su candidata deje el consistorio. No temáis, tiene escaño en el Parlamento, trabajo en el partido...


Que también hay que ver la facilidad con la que esta gente acumula cargos. ¿En serio se puede compatibilizar la dirección de empresas municipales con escaño en el Parlamento y concejalía? Bueno, y esos son cargos visibles, ya me diréis vosotros por qué diablos existe un «Consejo Asesor de RTVE en Galicia». Digo yo que en algún cajón habrá una ley de incompatibilidades o algo que limite los sobresueldos en forma de dietas que cobran algunos. Porque no nos chupamos el dedo y sabemos para qué sirven esos consejos asesores y negociados varios.


Insistamos también que en la cara B de la política local no hay trincheras de partido, algunos casos están salpicados con nombres de cargos de varios partidos. ¿Y de dónde viene esta corrupción? Conociendo cómo funcionan algunas empresas de servicios y constructoras malvadas, no es difícil saberlo. Por ejemplo, hay una trama de fraude masivo a Hacienda que se llama Las Cinco Jotas, seguro que ninguna de esas empresas ha tenido contacto con ningún alcalde o concejal. Hablamos de una trama constituida por docenas de empresas. Defraudar, el modus operandi cotidiano. En confianza, aquí los únicos que pagan y cumplen la ley son los tontos, para qué nos vamos a engañar.
Políticos locales de Caldas, Culleredo, Betanzos, Melón, Abegondo, Valdoviño, Vimianzo, Ponteareas, Arnoia y Viveiro viven pendientes de decisiones judiciales, mientras que la condena ha llegado en los últimos tiempos solo en ocho casos, los del ex-alcalde de Santa Comba, por abrir la mano a la apertura de 43 supuestos tablaos flamencos; a exalcaldes de Oza, Arzúa y Sada por no derribar edificios ilegales; el de Ares por fraude electoral; el aún regidor de Portas por fraude fiscal; un ex-regidor de Sada por imprudencia medioambiental y hasta una alcoholemia que costó el puesto a un edil compostelano.
La impunidad y cotidianeidad de todas estas cosas es alucinante. Perdón, no es alucinante, y eso es lo terrible. Mire caballero, este pueblo es como el de esas pelis de John Ford, aquí todo el mundo está en el ajo. Y si estas cosas salen hoy, qué no estaría pasando entre el 2005 y el 2008, cuando un concejal de cualquier villorrio era el rey del mambo. Situación provocada por una financiación local muy sui generis: la capacidad de provisión de servicios de un ayuntamiento va en relación directa a la valoración de mercado del suelo bajo su propiedad. La capacidad de atraer golfos a la política local, es inversamente proporcional a la capacidad de obtener ingresos lícitos de ese mismo lodazal. El sistema es genial y funciona mientras todo el mundo se calla. Todos piensan que el suelo municipal es un bien infinito del que crecen infinitamente las ramas del ponme el pellizquito en la factura. Ojo, todo esto con controles, por supuesto.

Olvidaos del juez Ruz, que alguien llame al juez Dredd.


2 comentarios:

Drizzt 24 enero, 2013  

Hola Pablo

Mire caballero, este pueblo es como el de esas pelis de John Ford, aquí todo el mundo está en el ajo

Y esa es la causa real, por lo que no se quiere acabar con la corrupción. Mientras que roben "los míos" y me llegue una parte del bocado, no pasa nada.

Teseo 24 enero, 2013  

Hum... creo que Unicrón es un plagio de Galactus.

"Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder. El poder no corrompe, desenmascara". No sé si la frase es de Pítaco o de Stan "the man" Lee. Seguro que hace mucho que no lees a stan Lee...

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