lunes, 12 de noviembre de 2012

Principios de la neodictadura

El mundo es cada vez un lugar mejor y cada día más y más personas adquieren más poder sobre su libertad de elección en aspectos vitales como lo que quieren hacer con su vida, el modo en que eligen representantes y su forma de relacionarse con los demás. Cada día más personas son capaces de asumir las riendas de más aspectos de su vida frente a la imposición de terceros.

Paralelamente, aquellos que se creen con derecho a decidir sobre la vida de los demás, no descansan.

Cuando las sociedades alcanzan cierto grado de prosperidad, no se pueden permitir el lujo de romper la vajilla. El autoritarismo, el dirigismo y la censura a formas de vida, de asociación y expresión de ideas, tiene poco recorrido en lugares que cuentan con una clase media de cierta importancia demográfica. Esto no quiere decir que los autoritarios asuman una derrota y se integren en formas políticas y sociales que respeten el principio de la autodeterminación individual, el respeto de lo ajeno y la tolerancia. Tan solo significa que se ven obligados a hacer un ejercicio de marketing y venderse con otra cara.

Los regímenes autoritarios que se ven obligados a adoptar cierta imagen de apertura los llamaré neodictaduras.

¿Cómo identificar una neodictadura?

Una neodictadura no se puede identificar por sus programas gubernativos. Tanto los dirigentes de una neodictadura como de una democracia, deben tomar decisiones sobre el alcantarillado y la seguridad vial. Por lo tanto, sería un ejercicio inútil tratar de ver tendencias en programas de gobierno concretos. Sin embargo, sí hay algunas características significativas en la forma de relacionarse con su población, con otros países y los efectos transformadores en sus sociedades, que se diferencian de los estados democráticos.

Elecciones libres

La primera preocupación de una neodictadura es procurar que la población no sepa que vive bajo un regimen autoritario. Para ello, es necesario que exista un espejismo de elección de líderes. Suena paradójico, pero toda neodictadura tiene elecciones libres. Es más, incluso aceptarán la visita de observadores internacionales que, incansablemente darán fe, una y otra vez, del proceso electoral abierto, libre y plural.

Entonces, si hay elecciones libres ¿por qué hablo de «espejismo»? Por todo lo que rodea al proceso. Si el regimen cuenta con una fuerte presencia en los medios de comunicación públicos, y obliga, por ejemplo, a todos los medios privados a informar de las actuaciones del gobierno; se está haciendo un plus de propaganda electoral para los candidatos oficialistas en detrimento de los opositores. Es muy dificil distinguir un anuncio electoral de una información del gobierno. Y si hay quejas, estas son fácilmente respondidas: la autoridad pública está obligada a informar a la población y ser transparente en su gestión. La exigencia de publicidad de la acción del gobierno y de transparencia de su gestión, son características de las sociedades libres. Sin embargo, si se obliga a la prensa privada a repetir incesantemente la propaganda del gobierno, se está privando a la gente de la libertad de prensa y su derecho a recibir información veraz

La neodictadura no sólo llama a comicios libres, sino que lo hace constantemente. La neodictadura vive en casi perpetua campaña electoral. Poco importa que sutilmente las elecciones no sean libres.

Sociedad polarizada

Un efecto de la neodictadura es la polarización de la sociedad. Quienes están en el Estado se sitúan en un extremo. Al contrario de lo que sucede en las sociedades libres, en las que el Estado tiende a estar gobernado por posiciones moderadas (regímenes en los que efectivamente funciona la elección democrática). Esta polarización es instrumental: sirve para unificar a la tribu y crear una falsa sensación de posición mayoritaria que pretende desmovilizar a la oposición. Además, cuando se mezclan los objetivos del Estado con los de una posición ideológica extrema, se consigue que quienes están fuera de esa opción ideológica se conviertan, con el tiempo, en enemigos del Estado. Así, es mucho más efectiva la acción de gobierno: sumas apoyos, identificas al enemigo, desmovilizas a la oposición y realimentas tu posición política utilizando la maquinaria estatal.

Instituciones a medida

Al mezclar opción ideológica y Estado, la neodictadura necesita construir instituciones hechas a su medida. Mientras que en las sociedades libres las instituciones públicas suelen ser similares (equiparables) y dedicarse a lo que es propio de la acción del Estado en su tradición (hay muchas diferencias, pero lo más importante a lo que se dedica el Estado -asistencia, obras públicas y seguridad- no varía mucho en las sociedades libres). Las neodictaduras crean instituciones que se salen de los esquemas esperables en un sistema libre. Así, algunas tienen policía religiosa, otras, un llamado poder electoral... todas ellas cuentan con oficinas cuyo objetivo es el de justificar la acción del Estado. Una democracia no necesita una oficina que justifique la acción de gobierno porque esa acción se justifica o no por sí sola con elecciones plurales, abiertas y libres, con prensa libre y con asociaciones libres en lo social, lo laboral y lo cultural. La neodictadura crea instituciones que pasan a desarrollar el papel que se reserva a la sociedad civil en las sociedades libres.

Globalización del mal

Otra característica de la neodictadura es su crítica a la globalización. En general, su crítica se fundamenta en señalar el poder hegemónico de los Estados Unidos, de la Unión Europea y de las instituciones globales tipo Banco Mundial, OTAN, FMI... La neodictadura fomenta un relato de cómo está el mundo y por qué la población no puede aspirar a más. Existen poderes ocultos que manejan las grandes decisiones del mundo y que impiden el progreso y desarrollo del pueblo. Con esto, la neodictadura se justifica como «freno» ante esos poderes y descarga la responsabilidad de su mala gestión en actores externos sobre los que la población no tiene control.

Paradójicamente, la neodictadura sabe que el mundo es un lugar pequeño. Una neodictadura no puede permitirse el lujo de vivir en el ostracismo internacional, por lo que usara todo el poder diplomático del que disponga para intervenir en la escena internacional y procurar alianzas y acuerdos con otros países. Naturalmente, sólo otra neodictadura o una dictadura tradicional puede dar cobertura a una neodictadura. Así, los regímenes autoritarios crean alianzas muy extrañas (acuerdos entre Irán y Venezuela, acuerdos entre Guinea Ecuatorial y China, acuerdos entre Bielorrusia y Bolivia). Los países libres, por su parte, crean alianzas más explicables por la historia diplomática de sus países (acuerdos Estados Unidos y Reino Unido, acuerdos Australia y Nueva Zelanda). Las neodictaduras critican a la globalización y son los regímenes que más uso hacen de ella.

Instrumentalización de la violencia

Una quinta característica de la neodictadura, es el control político de la violencia. Una neodictadura debe tener el apoyo de su propia población, por lo que jamás la veremos sacando el ejército a las calles. En esto se diferencian cristalinamente de las dictaduras tradicionales. La neodictadura no usa directamente la violencia física. Puede tener un gran cuerpo policial paramilitar que reprima las actividades antipatriotas o antirreligiosas (es decir, de oposición política al régimen), pero es comedida en el uso de la violencia. En su lugar, usará la violencia al margen del Estado. ¿Qué quiere decir esto? Bandas de delincuencia organizada son permitidas y utlizadas políticamente para mantener el miedo entre la población y justificar todavía más la represión velada que ejerce el poder. Las bandas criminales pueden ser señaladas desde una oficina del poder como «delincuencia común», mientras que otra oficina las empuja a actuar sobre lugares o personas no adictas al régimen. Esta forma de actuar tiene cierta semejanza a lo que ocurría en los imperios hidráulicos: imperios de la antigüedad que controlaban el sistema de regadíos, premiando y castigando a sus provincias llevando el hambre o la abundancia.

Un objetivo del miedo político mediante la violencia permitida es desactivar a las capas más organizadas, formadas y poderosas del país que puedan ser la alternativa opositora. La violencia desorganiza a la oposición, la debilita; al mismo tiempo que justifica, más aún, las acciones de gobierno que van en contra de las libertades civiles. La neodictadura necesita justificarse continuamente debilitando a la sociedad. Así, la sociedad demandará más régimen para protegerlos, lo que a su vez, fortalece al poder.

Tenemos que ganar nosotros

Índice de Libertad Económica 2012. The Heritage Foundation. Vía.
Como vemos, el panorama es desolador. La neodictadura utiliza los medios de comunicación, la globalización, la violencia y todo lo que está a su alcance para desmotivar a la oposición. La neodictadura ha leído la historia de las dictaduras tradicionales y perfecciona sus métodos. La neodictadura es demandada por ciertos sectores de su población que la avalan en constantes convocatorias electorales semi-libres. Este aval es usado como carta de presentación y respetabilidad al mundo. Quienes vivimos en sociedades libres tenemos la obligación ética de exigir a nuestros gobiernos que no concedan ni un ápice de justificación a las neodictaduras. También nosotros debemos perfeccionar nuestros métodos para apoyar a los movimientos de oposición contra la tiranía.

Índice mundial de percepción de la corrupción 2010: Transparency International. Vía.
Tenemos que ganar. En una neodictadura es más probable que un padre entierre a su hijo que un hijo a su padre. En una neodictadura todos los indicadores de pobreza, educación, violencia, renta, corrupción, salud y bienestar son peores que en las sociedades libres. Si en las democracias tratamos con problemas relativos a minorías, en las neodictaduras las minorías son directamente ignoradas, cuando no perseguidas.

Ellos juegan con ventaja al tener países sobre un mar de petróleo o gas natural (riqueza de la que sólo se aprovecha el Estado, bien mediante monopolio, bien mediante acuerdos con multinacionales que respaldarán a los tiranos). Pero aún así, aunque jueguen con cartas marcadas, no podemos permitirnos el lujo de abandonar la partida. Si el relato de la neodictadura vence en el mundo, las siguientes en caer serán las democracias más débiles. No olvidemos que algunas neodictaduras surgieron en países que tenían sistemas democráticos consolidados. No pensemos que es imposible caer. No demos por garantizadas para siempre nuestras libertades. La libertad no se hereda, la libertad se ejerce.


4 comentarios:

Unknown 14 noviembre, 2012  

Un poco como aqui

Lino Moinelo 15 noviembre, 2012  

Fantástico artículo. Pero me queda la duda de si se incluye a España o no. Yo creo que se acerca mucho.

Pablo 16 noviembre, 2012  

Yo, personalmente, no la incluyo.

Lino Moinelo 18 noviembre, 2012  

Sin ánimo de crear polémica, pienso que muchos de los puntos que tratas tienen cabida en la estrucutra político-social de España. A grandes rasgos:

1- En España hay elecciones pero no elegimos a nuestros representantes. Tu mismo has publicado como estos, los políticos, utilizan la "legitimadad democrática" para sus desmanes arbitrarios.
2- Hay una oligarquía que controla medios de comunicación, además de lo que en tiempos del franquismo se consideraron "recursos estratégicos" como energía y comunicaciones (operadores de telefonía), en una clara continuidad de aquellos tiempos.
3- No hay igualdad, ya que el reconocimiento de méritos ha de estar filtrado desde arriba, sin que haya critica desde abajo. Sólo de vez en cuando se permite entrar a algún "súbdito" afortunado que cae bien. Además, no tienen reparos en cargarsae cualquier iniciativa que despunte, bancos, medios de comunicación, holdings, etc
4- Grupos terroristas: practicamente todos los gobiernos han utilizado a ETA para algún chanchullo. Da la sensación de que no pretenden acabar con ellos, prefieren utilizarles.Esto por no habalar de asuntos como el GAL.
5- La sociedad está fuertemente polarizada, el sectarismo es notorio y se arrastra sin ue haya intención de arreglarlo, desde la guerra civil

En definitiva, creo que se podría aplicar aquello de "ver la paja en ojo ajeno, pero no la viga en el propio". Nuestros "líderes" no tienen la estética que utilizan en América Latina, pero hay tienes las novelas de Dan Brown para que veas como nos ven desde fuera.

Saludos ;-)

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