viernes, 5 de octubre de 2012

Roma prohíbe comer en la calle

Roma prohíbe comer en la calle. Al parecer se junta la mala situación de las arcas municipales con la mala educación del personal. Dos pájaros de un tiro. Etcétera.

Y digo yo, ya puestos, que cobren por pasear: hay mucha congestión en el centro de Roma y el suelo se gasta.

No sé hasta qué punto han meditado sobre la medida. Una capital turística como Roma no puede vivir a expensas de machacar a multas al que hace vida en la calle. Estoy de acuerdo que a quienes enguarran las calles deberían llamarles la atención. Pero de ahí a prohibir comer en la calle hay un mundo. Roma es una ciudad que invita mucho a estar en la calle, prácticamente es una seña de identidad. Si no fuera por la gente que llena su centro histórico, tendríamos un museo al aire libre muy triste. No, las ciudades deben tener vida y las ordenanzas municipales no deben ponerle freno. Mala medida, pues, signo de los tiempos.

Basílica de San Pablo Extramuros
Y como no podía ser de otra forma, en esa otra ciudad romana que es Madrid, cuyo consistorio es el más endeudado de la Vía Láctea, no descartan adoptar una medida similar. En la larga lista de las ordenanzas idiotas también tenemos el caso gerundense, donde estudian cerrar contenedores por el riesgo al que se expone el que busca comida. Se les pasa por alto que la mejor medida para evitar este problema de salud es que la gente no tenga hambre.


Ahí están las leyes antibotellón como otra muestra de normativa absurda: no solo se incumple allá donde existe esa norma, sino que hasta algún ayuntamiento ha acabado por establecer botellódromos. Es decir, normas que no se cumplen más mayor gasto. Hay veces que parece que el legislador es extraterrestre.

Expóngase la estupidez de quien cree que con leyes puede variar el comportamiento de la gente en lugar de atender a las causas últimas que sugieren ese comportamiento. Lo fácil es multar, cosa para la que los ayuntamientos tienen todos los incentivos del mundo.

En fin, espero que si quieren evitar que la gente enguarre la ciudad, se les ocurra otra cosa.



5 comentarios:

Zuppi 05 octubre, 2012  

Pues sí, como siempre, las administraciones prohibiendo cosas arbitrariamente para intentar evitar problemas (que luego no evitan).
Si el problema es la suciedad que prohíban ensuciar las calles, no comer en ellas. Es mejor una persona limpia que coma en la calle y luego tire sus papeles en las papeleras que un sucio que esté leyendo el periódico y lo deje en el suelo.
Si el problema de los botellones es molestar a los vecinos, que prohíban la molestia, no el beber en la calle. Es mejor varias personas civilizadas bebiendo una cerveza en un banco del parque que no hagan ruido y dejen todo limpio que un solo energúmeno con su música a todo trapo bebiendo refrescos y dejando las botellas en la calle...

Teseo 05 octubre, 2012  

Por lo menos en Roma los autobuses son gratis...

Pablo 06 octubre, 2012  

De acuerdo contigo Zuppi.

Teseo, hay máquinas para picar billete en los buses. Sólo es gratis si perteneces a la famiglia.

Melquiades Alvarez 07 octubre, 2012  

La única vía de impedir que una pandilla de ni nis te tome al asalto una plaza parece ser prohibirlo. Luego veremos si es que las copas están muy caras, si los locales sirven garrafón ... si no se comenuna rosca, o no ... Tener un paseo marítimo con hoteles de cinco estrellas ocupado por una pandilla de desgraciados es un pesimo negocio para cualquier ciudad. Tener un centenar de niñatos "tomando al asalto " una urbanización donde hasta que llegaron ellos se pagaban alquileres de a tres miil euros mes (Málaga) también. Amargar la existencia a los vecinos de cualquier brrio, céntrico u obrero por "el derecho" a tomarse copas en la calle es indecente ...

Pablo 07 octubre, 2012  

El problema, Melquíades, es que son casos donde entran dos derechos en conflicto.

Es más, hurgando un poco, nos encontramos con el problema de la educación, con que muy pocos menores de 25 años trabajan y con la consideración de los ayuntamientos del descanso como un problema menor.

No hay soluciones fáciles.

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