jueves, 6 de septiembre de 2012

La burbuja china llega a Angola

Hace tiempo que salían noticias sobre las inmensas ciudades que China construía en medio del desierto. Hace un par de años la gente se preguntaba si existía una burbuja inmobiliaria. Algunos datos opacos que revisan los economistas y consultores indican inestabilidades, deficiencias o debilidades en la que sigue siendo, gracias en parte a la ley de los grandes números, una economía que continúa en crecimiento. ¿A día de hoy, aquella preocupación sobre que puede reventar la burbuja china, ya no tiene sentido? ¿Ha cambiado algo?

Barrio de reciente construcción en Zhengzhou (Henan)
Cidade da Cultura, Santiago. Este verano albergó en salas que hacen eco, una exposición que nos costó 8.000 euros cada día. Había piedras.
A falta de más datos, parece que China no deja de construir. Y tampoco parece que esté acomodando la nueva oferta a su demanda. Por algo les llaman «fantasma» a las «ciudades fantasma». Derivar la riqueza a proyectos cuyo fin es estar moviendo una rueda sin que esa riqueza se reintroduzca en el proceso productivo o se transforme en instrumentos de capital que acaben en última instancia mejorando la vida de parte de la población es un comportamiento cercano a la locura, pero ojo: si alguien puede hacer eso durante mucho tiempo, ese será aquel estado totalitario que dispone de grandes números y no tiene que dar explicaciones a nadie (ya veremos cuánto tarda China en seguir sin dar explicaciones al resto del mundo).

Ordos, Mongolia Interior.
Lo novedoso para mi es que la construcción de megaproyectos sin utilidad no solo se realiza en China, sino que los chinos la exportan al exterior. El interés chino en África es vox populi, pues bien, es África el laboratorio experimental chino en el que sus megalomaníacos planes pueden proporcionar algunos ingresos.

Afueras de Pekín, este parque temático se paralizó hace catorce años y permanece en un limbo legal.
¿Qué interés especial tiene esto para los españoles? En la prensa internacional se hacen competiciones bastante hilarantes de los proyectos inútiles más absurdos del mundo. España, con sus aeropuertos, residenciales, pabellones multiusos, ferias internacionales y urbanizaciones con campo de golf; está a la par de la mayor tiranía sobre la Tierra. A esto le unes tener ministros y diputados cobrando dietas de ayuda a la residencia cuando tienen residencia en la capital. Sólo una anécdota que te hace recordar el lema de campaña del Zapatero con barba. ¿Cómo era? Ah, sí, «confianza». Vamos, ese país subdesarrollado del sur de Europa lleno de casas vacías y equipaciones de dudosa utilidad en el que roban hasta los ministros, me da una confianza apabullante para invertir.

Nova Cidade de Kilamba

A 30 km de Luanda, se levanta una ciudad vacía que cuenta con 750 edificios de ocho pisos. Diseñada para albergar hasta 500.000 personas, Kilamba fue construida por la empresa pública china China International Trust and Investment Corporation (CITIC). En menos de tres años, metieron 3.500M de euros.


La ciudad en la práctica, sirve como aldea Potemkin, esto es, decorado para la propaganda del dictadorzuelo local (el presidente Dos Santos, que acaba de revalidar mandato. La política angoleña es muy sui generis: hay dos antiguas milicias que hoy son partidos políticos que se reparten el poder con menos muertes que durante la larguísima guerra civil). En 2011 se sacaron a la venta casi tres mil pisos, se vendieron 220. Tal megaciudad, casi completamente vacía, cuenta con un único supermercado. También tiene una escuela. Según informa la BBC, los chavales están encantados: no hay crimen (de momento) y tienen mucho espacio abierto para jugar al fútbol.


Kilamba cumple las dos consecuencias de la planificación urbana centralizada:
  1. La gente no va a vivir ahí porque los pisos cuestan más de lo que ganan en toda su vida.
  2. La gente no va a vivir ahí porque no hay trabajo que hacer.


El caso es que la poca población angoleña o extranjera que se puede permitir uno de los pisos, tampoco lo adquirirá porque existe un mercado de viviendas de mayor lujo en zonas mejor comunicadas. Los pisos de Kilamba son para una inexistente clase media de poder adquisitivo nivel español o italiano. Por si esto no fuera un gran problema, según la BBC, incluso si hay alguien que puede costear un apartamento, seguiría sin poder adquirirlo: los bancos no conceden hipotecas.


Una vez acabado el periodo electoral, parece que Luanda se va a empezar a tomar en serio el problema de tener un montón de casas vacías: van a implantar alquileres sociales (cosa que en estos países significa un juego de lealtades y recompensas) y a tratar de de poblar la megaciudad a lo Soylent Green. Los científicos sociales angoleños chinos, pretenden que así se reproduzca el modelo de crecimiento que responde al mercado (que no es sino la forma natural que tenemos las personas de organizarnos sin necesidad de dirección central... con notable éxito).

Lo único bueno que tiene toda esta chifladura es que, a diferencia de muchas ciudades abandonadas españolas, Kilamba está pagada: China construyó y recibirá los próximos años petróleo angoleño, con lo que eso significa de estabilidad para el país (la estabilidad es condición mínima para que exista algo parecido al progreso).

Ah, por cierto, los obreros que levantaron la ciudad eran chinos, no angoleños. Acaban la obra y se van a Huambo (otra ciudad angoleña donde se están haciendo novísimas equipaciones) o a Luanda, la capital.

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3 comentarios:

El senyor del blog 06 septiembre, 2012  

El Gobierno de Angola hubiera podido ofrecer el mismo petróleo a China a cambio de construir redes de agua potable y alcantarillado para toda la población, no sé, es una idea.

Montaraz 07 septiembre, 2012  

Es una pena que los chinorris construyan más en vertical que en horizontal. Pero a pesar de ello, como los arquitectos españoles están de moda últimamente, supongo que algunos encontrarán trabajo de la mano de los promotores asiáticos. Algo es algo:

http://www.urbanoticias.com/noticias/hemeroteca/16891_sima-2012-nueva-area-de-atencion-para.shtml

El "ejército de reserva" de trabajadores chinorris se adapta a cualquier vivienda. Por que no hay otro remedio, mayormente.

Pablo 07 septiembre, 2012  

@Senyor

Eso no es políticamente rentable: las alcantarillas no se ven, los edificios sí. Y el agua potable, pues... ¿para qué?

@Montaraz

No sé si hay también un montón de arquitectos chinos de brazos cruzados: recuerda que es un pueblo extremadamente xenófobo.

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