jueves, 24 de mayo de 2012

El desahucio es mal negocio

Se cuentan innumerables casos de desahucios de familias. Al mismo tiempo existen innumerables viviendas vacías en venta. Es como si las cosas estuvieran descompensadas. Lamentablemente no existen soluciones sencillas a un problema tan complejo (el problema es que haya gente en la calle involuntariamente mientras hay casas vacías también involuntariamente, lo aclaro para no andar mareando al personal).


Echar de su casa a una familia por impago, para que el banco acumule otra casa más, es un mal negocio. En primer lugar porque el banco deja de tener la posibilidad de que llegue el día en que le paguen. En segundo lugar, porque el banco pasa a acumular en su cuenta otro piso. En tercer lugar porque afecta negativamente a su imagen. En cuarto lugar, porque supone una acción judicial violenta que cuesta dinero. Pero todas estas razones dan igual cuando se trata de familias que no tienen a dónde ir.

No me creo que con tanta gente tan lista trabajando para la banca, a nadie se le ocurra una solución. Si son capaces de conceder préstamos que, con interés compuesto y desligados del valor de la vivienda acaban suponiendo el pago del valor de dos viviendas (un suponer), ¿no son capaces de encontrar una solución que comprenda la carencia del pago? Hablo de algún tipo de solución contable más allá de la conciliación entre partes. Soy el primero que no quiere vivir en un mundo en que la gente no pague sus deudas. Claro que también soy el primero que quiere vivir en un mundo donde las leyes sean sabias y justas (aquí, por sabiduría y justicia entiendo que la gente no se quede en la calle, y que las deudas se paguen sin usura).

En la carretera, existe la obligación de ayudar al accidentado. Es más, ésta obligación se extiende a apartar objetos de la calzada que puedan suponer un riesgo a otras personas. Nadie discute esto, porque a cualquiera de nosotros nos puede llegar el día en que nos veamos destripados en una cuneta. Desde 1995 no existe el delito de usura. La usura es muy peligrosa porque tiene dos vertientes: la protección del afectado y la necesidad de valorar el riesgo de impago. Establecer un tipo máximo para préstamos privados significa controlar los precios. Esto resta información al sistema, perjudica a ambas partes y no es deseable. Tanto es así, que mientras existía ese delito, España no adoptó ninguna tasa límite de usura: se dejaba decidir al juez. Al contrario que sucede con la ayuda en carretera, aquí sí hay discusión. Cosa curiosa, porque ambas son maneras de perder calor corporal y acercarte a la muerte.

Relacionado con esto está la definición de "situación de necesidad". Lo siento mucho por el banco, pero creo que una familia primero debe alimentarse y después, pagarle al banco. En la definición de "alimentación", cuando se trata de una familia, el hogar es un recurso imprescindible (máxime cuando el Estado es incapaz de cumplir su promesa de protección). Si el juez certifica que una vivienda es un hogar, este no puede sacarse a subasta. Esta prioridad es elemental. Tan elemental, que debe tener su reflejo en la costumbre y la ley. Entiendo que es muy difícil valorar la necesidad. Cualquier fórmula no será perfecta y deberá poner el acento en evitar fraudes.

Sé que es ineficiente, moralmente discutible (no tanto si hablamos de bancos que han recibido privilegios con dinero público) y seguro que hay otras soluciones imaginativas (se me antoja difícil hablar del tema sin pertenecer a la logia, no por ello cierro mis opciones). Pero antes de sentarnos a hablar de la eficacia de una teoría es preciso actuar con realismo.

Con el mismo realismo con el que algunos vemos en las expropiaciones forzosas un ataque a la libertad individual y a la propiedad privada. En este punto, tal vez mis limitaciones me impiden encontrar argumentos que defiendan el desahucio como una buena medida. A lo más que llego es a ver argumentos sobre la necesidad de "apurar" desahucios para defender la "seguridad jurídica" y la propiedad. Claro que en estos casos, se trata de viviendas compradas, otra cosa es que el préstamo esté sin pagar (son cosas distintas ¿no?). Ahora que el tema está de moda, espero encontrar a alguien me explique estas cosas.

Si se prohíben los desahucios, entiendo que no se concederían hipotecas a casi nadie. ¿Esto no haría que los precios cayeran en picado? Tras el subsiguiente colapso del sistema bancario, y abandono de las ciudades, se crearía un nuevo sector de construcción de viviendas baratas. Al final la gente siempre acaba buscándose las castañas.


Nota curiosa

La inembargabilidad (¿se dice así?) del patrimonio familiar fue algo que pasó de la Constitución de la República (art. 47) al Fuero del Trabajo (parte XII) sin que nadie se llevara las manos a la cabeza. Claro que igual en estos textos por "patrimonio familiar" no se entendía el hogar. Y también antes, los préstamos hipotecarios no significaban lo que hoy.

3 comentarios:

Le poinçonneur 24 mayo, 2012  

Impecable entrada, Pablo.

Enhorabuena.

bastiat 25 mayo, 2012  

El desahucio es una consecuencia no la causa del mal. El mal es conceder hipotecas prácticamente impagables porque se conceden a quien prácticamente no pueden pagarlas ni en vida. ¿Cómo se conceden y se aceptan hipotecas a 40 años?

La cuestión para mi básica es porqué el banco asume ese riesgo. En España no existe la Dación en Pago. Se responde con el resto de tus bienes presentes y futuros, cosa que agrava aún más la situación para las familias. Pero el hecho de que exista ha permitido a muchas familias anteriormente poder comprar una casa porque el riesgo de impago para el banco quedaba minorado por ese hecho.

Pongamos la Dación en Pago y que la gente sea más responsable y no compre casas a 40 años. Y el problema sería mucho menor. Es más. Cambiemos de cultura y vivamos de alquiler mientras no podamos pagarnos una casa en propiedad en un plazo razonable.

El precio de la vivienda ha subido tanto por la inflación monetaria provocado por los politos que pretendían darles a sus ciudadanos un trabajo que de otra manera hubiera costado mucho mas que hubieran tenido. Sobre todo entre un ciclo electoral y otro. Y es una política abocada al fracaso como estamos viendo.

Si los bancos no cobran en sus plazos pertinentes las letras de las hipotecas que han contratado. Quiebran. Quiebran y desparecen nuestros ahorros. Y el mal se generaliza.

¿Por qué hemos consentido una política tan nefasta?

Ahora es el momento de las lágrimas y el rechinar de dientes.

Pablo 25 mayo, 2012  

Muchas gracias, Le poin.

Bastiat, estoy de acuerdo contigo: facilitar el alquiler y la dación en pago. El problema es que los desahucios ya están sucediendo, harían falta medidas retrospectivas.

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