miércoles, 14 de marzo de 2018

Stephen Hawking (1942-2018)

El profesor Hawking tocó prácticamente todos los palos que tienen que ver con la cosmología. Incluso recorrió el camino de la teoría cuántica para aplicarla a sus modelos cosmológicos. De todas formas yo con lo que me quedo es con sus teoremas de la singulartidad. Hawkings y Penrose (Cambridge y Oxford) colaboraron o se apoyaron uno en el otro para teorizar sobre la singularidad.

El hecho de teorizar sobre la singularidad se las trae porque la singularidad es algo que dificilmente veo que se pueda experimentar (no así otros descubrimientos, como los agujeros negros de cuya existencia tenemos pruebas o de la relatividad del tiempo que también ha sido demostrada empíricamente). Podemos decir que Penrose explicó los agujeros negros con su teorema de la singularidad y el profesor Hawkings aplicó su teorema al universo. Que el universo —el tiempo mismo como dimensión del universo— tenga un origen y un final es algo que desborda la cosmología y que deriva en paradojas de la información, en la termodinámica y en la gnoseología que discuten en las facultades de filosofía donde no se usa la goma de borrar.


Los juegos lógicos que se obtienen a partir de aquí son deliciosos: ¿es posible que el universo sea infinito y al tiempo ilimitado? Matemáticamente sí. Un ejemplo de esto es la paradoja del polo norte: en el polo norte no puedes ir al norte pero nada te lo impide. La cinta de Moebius sería una representación gráfica del concepto de algo infinito con límites. Estas discusiones sobre el origen del universo tienen implicaciones religiosas ya que las religiones organizadas suelen ofrecer cosmologías explicativas de la realidad.

Y esto es arriesgado porque la física teórica usa las mismas palabras que el lenguaje cotidiano y entonces parece que cualquiera puede opinar del asunto. Nuestro universo es luminosamente incompleto hacia el futuro y esto demuestra la existencia teórica de los agujeros negros (al menos de uno). Este desarrollo de Penrose necesita el concepto de atrapamiento en el futuro para describir la superficie o el conjunto con el que opera en cierta geometría, sin embargo cualquier bolangas (palabra inventada) puede pensar que el físico habla de futuro como en la oración "en el futuro pondré la lavadora".

Esto es enrevesado pero era necesario comentarlo para hablar del pasado ya que en el pasado está el peso del asunto religioso. El teorema de la singularidad de Hawking concluye que el universo tiene su origen en una singularidad (la célebre Gran Explosión). Claro, las preguntas inmediatas son qué había antes de la Gran Explosión y qué provocó la Gran Explosión. Y chocamos con la física de Hawking: no existe un "antes" de la Gran Explosión. Si no existe un antes la primera pregunta está fusilada y la segunda... se vuelve contradictoria (no se anula, ojo, pero es problemática). Hawking debatió este problema del demiurgo con otros colegas y hasta donde yo sé no hay conclusiones.


Ojalá Santo Tomás supiera que vivimos en una hipersuperficie de Cauchy en la que las líneas temporales convergen hacia el pasado (signo positivo de energía en el universo y ley de Hubble) y dado que el tiempo da forma a la materia ninguna partícula del universo ha existido indefinidamente. Lo bueno que tuvo Hawking con esto es que ciertas premisas de sus teoremas fueron confirmadas posteriormente (incluso doblemente bueno que alguna de sus hipótesis fue desmentida después por sus colegas... o por él mismo).

Y por esto, por la gran explicación del espacio-tiempo, por poner a funcionar la relatividad de Einstein el profesor está considerado un genio de nuestra época.

Ya con menos valor intrínseco tenemos la popularización de la relatividad y de la cosmología en general que le debemos al británico debido a la publicación de obras divulgativas. Explicar el universo y dentro de él el tiempo es algo de lo que debería saber un poco todo el mundo, al fin y al cabo, como decía Sagan, somos la forma que adopta el intento de comprensión del universo sobre sí mismo. Cada átomo de nuestro cuerpo ha surgido de una reaccion termonuclear en el interior de una estrella y cada componente subatómico de cada uno de nuestros átomos ha tenido su origen hace unos quince mil millones de años. Es como para interesarse por el asunto, digo yo. Dicho esto, gran parte del interés actual popuar sobre el tema se lo debemos a Hawking (cosa a su vez que abre el debate sobre la necesidad de la divulgación en todo ámbito del saber).

Pero Hawking no será recordado sólo por eso sino por su grave enfermedad y por las vicisitudes de su vida personal. Aquejado de ELA, pasó la mayor parte de su edad adulta inmovilizado en una silla de ruedas, traqueotomizado por una neumonía perdió el habla y después pasó las últimas décadas comunicándose con un músculo de la mejilla operando un ordenador con sintetizador de voz. Diagnosticado en 1963, los médicos le dieron dos años de vida. ¿Qué hizo en 1965? Casarse. Luego vivó otros 53 años en los que viajó por el mundo, dio conferencias, se volvió a casar, siguió publicando libros y hasta probó la gravedad cero en un 727. Badass.

Stephen Hawking, cosmólogo (1942-2018).
Y lo mejor de todo de esta vida de superación personal es que en ningún momento le dio la tabarra a nadie con discursitos morales. Grande, Hawking.