lunes, 26 de marzo de 2018

Razones por las que el separatismo catalán fracasará siempre

El juez que lleva el tema del golpe de estado de otoño de 2017 ha mandado guardar en la cárcel a los cabecillas en espera de juicio y lo ha justificado debido a la violencia de sus actos y al confirmado riesgo de fuga. Hay una clave de este asunto que me parece fundamental para entender cómo personas adultas deciden tirar su futuro por la alcantarilla. Algo que explica mucho del comportamiento de estos individuos es que creen que España es una anomalía.


Esto sin duda responde a que su esfera de experiencias y sus referencias mentales son reducidas debido al juego endogámico que la propia naturaleza del pensamiento excluyente genera: el nacionalismo excluyente demanda por definición la desconexión de toda aquella idea o referencia ajena que pueda entrar en contradicción con sus ideas nucleares.

Recuerdo en las novelas de Tom Clancy un método empleado por el KGB que era la desconexión sensorial. Se trataba de negar al detenido cualquier tipo de referencia con el mundo exterior para desorientarlo, quebrar su voluntad y reducir su cociente intelectual. Bien, el nacionalista excluyente hace esto mismo pero consigo y de forma voluntaria. El onanismo llevado al extremo, el nacionalcentrismo que puede llegar a impregnar todos los aspectos de la vida pública tienen este efecto. Todas las referencias, todas las opiniones, todas las experiencias se ponen al servicio de una idea central y eso, que equivocadamente se interpreta como una fortaleza, es su principal debilidad.

En este caso la idea central que es la separación tiene mucho que ver con tomar a España por una anomalía. Las dos cosas están relacionadas (es ciertamente dificil encontrar a un separatista que no reniegue de España ¿verdad?). Y por esto fallaron, fallan y fallarán. Porque su idea central es débil, no se sostiene, es falsa y niega la realidad. España no es una anomalía. España es una nación canónica cuya travesía por la historia es un modelo para otras naciones. España es uno de los países más ricos, seguros y libres del planeta por eso la "internacionalización" del "conflicto" nunca llegará, porque fuera de la burbuja todo el mundo conoce España (salvo algún diputado lapón con novia catalana, claro).

Pero la idea separatista exige la negación de España y ahí saltan los problemas. Lo hemos visto en la reacción de las organizaciones y cuadros separatistas durante los 155 días transcurridos desde la intervención del gobierno regional catalán hasta la orden de entrada en prisión de los cabecillas del golpe. Una reacción que cobra tintes dramáticos entre la descerebrada infantería del movimiento separatista. Se ha visto de todo ahí: desde llamamientos a supuestas órdenes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, extrañas interpretaciones del articulado de la Constitución Europea, citas de consultores externos de la ONU a las que se agarran como clavos ardientes, invención de derechos inexistentes hasta interpretaciones lisérgicas del comportamiento de otros estados que supuestamente están deseando venir a salvar el país imaginario de la tropa excluyente.

Toda una descripción del mundo basada en la mentira y causada por conflictos de crisis adolescentes no resueltas que desembocan en una visión alterada de la realidad.

¿Qué esperaban que iba a suceder? ¿Qué creen que va a pasar si continúan por esta vía de conflicto e irrealidad? Llega el momento en que deben abrir una ventana y escuchar al mundo exterior, es decir, al mundo real y entender que no existe una versión de esto en la que ellos ganan.

En lugar de eso tenemos que lamentar la existencia de una especie de carrera hacia el suicidio. El narcisista presidente del parlamento catalán dio un mitin político gracias a su cargo y en representación de los independentistas llegó a decir que ningún juez es competente para juzgar a unos de los cabecillas del golpe de estado. Una declaración así supondría la expulsión del debate público, la inhabilitación para ser escuchado fuera de un frenopático y una orden de alejamiento de cualquier micrófono pero en Cataluña no ocurre eso. En Cataluña una declaración tan irresponsable es aplaudida por los seres de la burbuja.


Tenemos a su vez la línea editorial de TV3, la sobredimensionada televisión regional púbica catalana que pagamos todos los españoles para ser insultados. En esa televisión al servicio de la exclusión, al servicio del enfrentamiento entre catalanes y al servicio de la negación lisérgica de España se hacen llamamientos a bajar a la calle para recibir guantazos de la policía, para presionar a jueces y a instituciones públicas. Pero esa televisión no se interviene porque en Cataluña, donde la anormalidad es la norma, ese discurso es normal.

Y sobrevolando todo el tema que es tratado únicamente como algo cualitativo y no cuantitativo, es decir, como algo en lo que todo el mundo puede opinar ya que no hay números... tenemos la negación de los números. Las acusaciones de rebeldía y desobediencia son claras pero asuntos en los que se puede ejercer la retórica. Naturalmente se habla menos del delito de malversación (cuando quieren arrebatarte tus derechos civiles e implantar una tiranía sin duda te preocupa menos que al mismo tiempo te estén robando) pero ese delito existe y consiste en usar fondos públicos para una actividad partidista, más allá de las competencias regionales. Docenas de millones desviados de los presupuestos catalanes para la actividad privada de unos individuos, para ese juego de rol gigante en que han convertido la política catalana. Pero eso el separatista lo perdona porque al fin y al cabo, debe pensar, le están robando los suyos y eso duele menos.

Para finalizar me gustaría hacer referencia a aquello de la libertad como factor de la victoria. De forma resumida podemos decir que un libre es superior en el choque con un esclavo porque el hombre libre tiene más por lo que luchar que el esclavo. Esto también lo vemos aquí: las ganas y los incentivos de los que rechazamos la tiranía de la exclusión son superiores a los de los acólitos del odio y el resentimiento.
Cuando tus vacaciones son más importantes que la independencia.
Que sí, "presos políticos" y todo lo que tú quieras, pero nos vamos de vacaciones a visitar a la familia en Huelva para desconectar un poco de esta opresión tan irrespirable de España.
Vender que vives oprimido e irte de vacaciones no son cosas compatibles. 

Si la convicción es un factor a tener en cuenta, perdieron antes de empezar así que en lugar de alimentar su narcisismo post-adolescente tal vez haya que empezar a dedicar más atencion a ese kaganato túrquico de la estepa póntica que se convirtió al judaísmo en el siglo VII y a interpretar a los pueblos semi-nómadas de Asia Central como la Guardia Civil de la Ruta de la Seda de la Alta Edad Media.

Dientes, dientes.



2 comentarios:

Teseo dijo...

Los jazaros!!

Alvaro Lopez dijo...

Mucho optimismo, no se a cuenta de qué.
Esta claro que Cataluña no se va a independizar, simplemente por que a ninguna potencia le interesa.....de momento. Si esto hubiera ocurrido a mediados de los 90, recién salidos de las guerras Yugoslavas y si en euro, lo habrían conseguido sin duda. Hemos tenido mucha suerte, una Europa débil que no se puede permitir semejante terremoto, un norte de África(del que soMos guardianes)en ebullición, turcos y rusos presionando por el este....
El proces pasará a la historia de los movimientos insurrectos. Una administración con un apoyo justo de población, un presupuesto mínimo y una comunicación internacional perfecta esta llevando a un estado poderoso y perfectamente incrustado en los organismos de poder supranacionales a una crisis de cojones. Y esto no ha acabado, damos por supuesto que ni Suiza, ni Bélgica ni Reino Unido van a extraditar a los fugados. Como no lo extradite Alemania tenemos fuego.para rato