jueves, 22 de marzo de 2018

Coexistencia en este instante

Es harto compicado identificar lo que está pasando y distinguir entre el ruido del medio de transmisión el contenido del mensaje. Me gustaría apuntar a una línea de separación entre dos mundos que comparten espacio físico pero me resulta muy complicado porque la traducción a un código que sea interpretable por uno de esos mundos es casi inexistente. Aún así lo intentaré.


Para uno de los mundos el dominio del ocio audiovisual puede estar en un programa de televisión en el que gente que se supone que es famosa sale disfrazada a un escenario a cocinar pasteles. Sorprendentemente dentro de los parámetros de ese mundo existe cierta competencia y no será raro que otro canal (probablemente de la misma compañía que el primero) tenga otro programa en el que gente supuestamente famosa se disfrace e imite a otros famosos conocidos por cantar. Nada malo hay en ello. Mi punto es que solo uno de los mundos cree que sólo existe esa posibilidad.

Para el otro mundo el dominio del ocio audiovisual puede recaer en un post-adolescente semi-alfabetizado que enseña sus tatuajes. Para centrarnos podemos llamar Youtube a uno de esos mundos y Televisor al otro... y ya estoy limitado por el lenguaje y ya estoy dando a entender cosas que no quiero dar a entender porque la palabra determina el pensamiento. Al etiquetar estos mundos como Youtube y Televisor inmediatamente aplicaréis retazos de memoria, prejuicios y conceptos que os son útiles al emplear estas palabras en otros contextos y los aplicaréis aquí. Vale, pues no es eso.

Youtube sabe que existe Youtube y Televisor pero Televisor sólo conoce la existencia de Televisor. Donde yo veo más esta disparidad de mundos no es tanto en el ocio audiovisual como en otras facetas de la vida. Por ejemplo, en la información sobre el mundo en que vivimos. Televisor se informa en periódicos, radios, televisión y diarios digitales. Youtube en foros, redes sociales, diarios digitales, podcasts, youtube y blogs. La información para Youtube no sólo es más inmediata sino que es más líquida, más adaptable y escalable.

En las pocas ocasiones en las que últimamente abro un periódico ya ni me molesta leer noticias de la semana pasada ¡hasta me parece gracioso que me empaqueten contenidos sin que pueda decidir mis preferencias! Además, en el interior los periódicos tienen fotos en color, ¡en color! ¿Estamos en el FUTURO? ¡Parad que me bajo! ¡Oh, esquelas! ¡Anuncios por palabras! Y mi parte favorita: la programación de la tele.


Si me voy a las noticias de la televisión, el interés se reduce a la estética de la vedette que las presenta porque en esas noicias aparecen noticias que no son noticias, promociones de cosas que oficialmente se supone que tenemos que apoyar, publicidad de algunas compañías y la cuota diaria de terror psicológico para que los señores mayores se queden en casa y reducir así el gasto en sanidad y seguridad.

Viendo datos de hábitos de consumo no es dificil llegar a la conclusión de que uno de estos mundos está muriendo (las gráficas que comparan la capitalización o el valor de la acción de Netflix con HBO y otras son incluso más interesantes).


Pero todo este asunto es bastante baladí, fácil de distinguir y además no deja de ser una descripción de lo que está pasando. Puede que tenga más interés saber qué va a pasar ya que el futuro es ese lugar donde aunque no queramos nos vamos a ver.

Aquí es imprescindible alertar del autoritarismo que bajo distintas etiquetas (a veces etiquetas que se venden como opuestas) se va a comer la tostada. No hay adolescente o post-adolescente ("jóvenes-adultos" en términos editoriales) que no esté inclinado por ver el mundo como un lienzo en blanco. A esta tendencia debemos sumarle los fantasmas semióticos: el irremediable paso del tiempo nos aleja de ocasiones de la historia y hace borroso su recuerdo promoviendo la caricaturización y la manipulación. Distinguimos muy bien cuando esto ocurre en otras épocas (por ejemplo, revolucionarios franceses imitando a la república romana o revolucionarios rusos imitando a revolucionarios franceses). Pero somos bastante miopes al tratar de percibir si esto está pasando aquí y ahora. El periodo histórico más dificil de estudiar siempre es el presente porque al estudiarlo lo modificamos y lo modificamos en función del pasado. Eh, yo hago lo que puedo.

A la tendencia autoritaria hay que sumarle otras cosas: la caída de la tasa de crecimiento de la productividad en todo el planeta en el largo plazo es una de esas cosas que no podemos perder de vista. Muchos sabéis que yo defiendo la idea de que el mundo nunca estuvo mejor que ahora... sin embargo en mitad de este párrafo puedo deciros que desde finales de los setenta la productividad está cayendo en el mundo desarrollado y desde hace unos quince años en el mundo en desarrollo. La productividad tiene una repercusión inmediata en la calidad de vida. No, nada indica que vaya a haber una regresión (mejor dicho, nada indica que la podamos prever. Regresión siempre puede haber (creo que es la única ley histórica: "en algún momento todo se irá a hacer puñetas. El progreso no está garantizado"), sin embargo el ritmo al que ganamos calidad de vida se irá reduciendo y a esto le podemos sumar el grave problema del invierno demográfico. No quiero ser agorero: confío en que en algún momento la IA fabrique robots gigantes que cultivarán patatas y tendrán hijos mientras nosotros envejecemos en bañeras de electrolitos disfrutando del sexolate, una mezcla virtual sensorial de sexo y chocolate. Not bad.


Estos mundos distintos no están condenados a entenderse. Es más, cuanto más aumente la divergencia menos entendimiento y zonas grises de superposición habrá pues aumentará la ininteligibilidad mutua.

No hay conclusión porque esta es la descripción de una foto y porque rechazo la moda de la exigencia del discurso moral. Ante cualquier cosa siempre aparece alguien que quiere saber si estás de acuerdo o no o conocer tu opinión sobre el tema. Dejadme a mí esta vez con mi opinión y dejad de buscar referencias morales reducidas a grageas de fácil consumo. Hay que formarse un criterio. O no.