miércoles, 4 de marzo de 2009

La paradoja de la sanidad pública y por qué hay que combatirla



Hay una situación paradójica con los médicos en España. ¿Cómo es posible que haya escasez de médicos cuando salen de las facultades más médicos que ofertas de plazas públicas? ¿Y además, cómo es posible que de los médicos que trabajan en la sanidad pública muchos de ellos hagan doblete en la privada y, en general, trabajen en el sector público bajo unas tercermundistas condiciones laborales? Y hago las preguntas en abstracto, no me voy a referir a que el personal subalterno no haga su trabajo correctamente (y por ejemplo, se tenga que posponer una cirugía por no estar el quirófano listo/limpio), o que muchos fondos para la sanidad se destinen directamente al hoyo burocrático. O que se compren multimillonarias máquinas chupi-modernas que se usan tres veces al año.



El problema es claro y evidente: producimos muchos médicos, no los empleamos y encima trabajan en condiciones precarias.

¿A qué se debe esto?

Esto se debe al poder de la escasez. Y yendo más allá, a la planificación central de la sanidad.

El Sistema Nacional de Salud (los sistemas sanitarios autonómicos), tiene un pantagruélico poder sobre la escasez. Con mucho, es el primer contratante de médicos en España. Los médicos malamente pueden mejorar sus condiciones cuando existe de facto un monopolio de oferta de plazas. Además, las contrataciones se hacen siguiendo criterios ineconómicos e ineficientes, siguiendo una planificación política centralizada en cada taifa.


Se aumenta el número de plazas para estudiar Medicina y sin embargo seguimos sin cubrir toda la demanda. (Demanda, por cierto, en un cuasimonopolio de oferta, recordemos). Si realmente los burócratas que desde los despachos que dirigen la política sanitaria de este país quieren resolver la cuestión, les haría falta valentía y en lugar de continuar aportando las viejas soluciones que no solucionan nada, plantear nuevas soluciones que vayan directamente a aumentar los incentivos. Esto es: aumentar los salarios, ligar el sueldo a las horas trabajadas reales (tanto por médicos, como por auxiliares, limpieza, etc), establecer un criterio médico único a la hora de comprar nuevo materal y reducir el gasto en burocracia.

Con esto obtenemos:
  • Cubrir las necesidades reales (es decir, la demanda real).
  • Aumentar la calidad en el servicio.
  • Reducir listas de espera (también podríamos decir que las listas de espera son la lógica forma que tiene el sistema de darle valor a la cirugía pública, de introducir la Verdad, no mediante aumento del costo en dinero, sino mediante el aumento del costo en tiempo. Pero ese es otro tema).
  • Pagar los nuevos gastos (salariales principalmente), con el ahorro que produce la reducción al mínimo de la burocracia.
  • Aumentar la eficiencia de los materiales al primar el criterio de quien los usa.
En definitiva, la solución pasa por introducir la Verdad en el sistema, y dejar atrás el mundo de la Mentira que tantos papeles y tanta planificación política provoca.



Esta, desde luego, es la forma "light" de hacer las cosas. Una forma "mediopensionista" y templada que bien puede ser aceptada por los electores. Si la apesebrada población estuviera dispuesta a aceptar un cambio más radical, realmente lograríamos que la atención médica no solo mejorara en el país, sino que dejara de ser un agujero sin fondo en nuestras cuentas públicas. ¿Cómo? Introduciendo la Verdad completamente en el sistema. Es decir, una privatización total y absoluta del sistema sanitario.

Pero claro, para lograr esto primero hay que luchar contra las falacias de quienes rebuznan que un sistema sanitario privado "dejará a la gente en la calle", o "será solo para los ricos" o que "no se puede tratar a los pacientes como si fueran clientes" (ojalá llegue el día en que les traten como a clientes).

Sin adscribirme al 100% con los siguientes artículos, os los dejo aquí:

2 comentarios:

Teseo dijo...

Solo soy un pobre perro pero estoy harto de que los pobres les paguemos las vacunas de la rabia a los ricos... aquello de la hipotesis de Denver, por la que reciben mas prestaciones quienes menos la necesitan.

Pablo Otero dijo...

Eres un perro, no puedes ser pobre.