jueves, 6 de abril de 2017

Lo que no se dice del nacionalismo

Aquel verano del catorce el nacionalismo descorchó el champán sobre Europa. Austria le declaró la guerra a Serbia por lo que Rusia le declaró la guerra a Austria por lo que Alemania le declaró la guerra a Rusia por lo que Francia le declaró la guerra a Alemania por lo que Alemania le declaró la guerra a Bélgica por lo que Reino Unido le declaró la guerra a Alemania. Cuando a alguien estrictamente escéptico sobre la Unión Europea como el que escribe le preguntan por qué no da el paso de ser contrario a la UE, la respuesta no es que el mercado común es beneficioso ni que los chavales pueden aprovechar el interraíl ni que acepten la tarjeta sanitaria en otro país ni tener que ahorrarse uno la renovación del pasaporte ni ningún detalle estético con el que la propia UE se autopromociona (a veces de forma lamentable). La razón última es que la UE es un proyecto esencialmente antinacionalista.

Viena.
El nacionalismo siempre consiste en crear un grupo arbitrario de personas frente a otros grupos. El nacionalismo es crear confrontación de forma arbitraria. Y mi mayor problema con esto no es la parte de la confrontación, al fin y al cabo en ocasiones no queda sino batirnos, capitán. Mi mayor problema es la parte arbitraria del asunto.

La aparición de lealtades alternativas al estado liberal (ese estado gris, burocrático y aburrido que se revela como la mejor invención de la historia de las ideas políticas) va en contra de la historia de éxito que es la excepcionalidad europea y precisamente en los últimos cuarenta años del periodo de mayor prosperidad, bienestar, seguridad y buen gobierno que han conocido los siglos (al menos desde Felipe II, claro).

Quienes tienen menos de ochenta años igual creen que esto que está pasando es lo normal. Igual piensan que las reuniones periódicas de los gobernantes europeos y la rivalidad limitada al deporte es la forma de vida estándar del europeo. Y si no lo creen eligen creerlo.

Budapest.
En realidad la forma de vida estándar del europeo es primero llevarse a palos con la aldea de al lado (más o menos desde el Imperio Romano hasta la época napoleónica) y después llevarse a palos con el país de al lado. La invención del Gran Ejército en la época de Napoleón culmina en la Gran Guerra con las lecciones aprendidas durante todo un siglo sobre la mejor forma de destruir al enemigo. En la guerra del catorce una nación entera estaba en guerra con otra nación entera. Este es el reverso tenebroso del estado liberal. El mismo estado que sirve para igualar pesos y medidas, establecer un eficaz sistema de transportes, comunicacones y correo y que destina una parte de los recursos a garantizar un mínimo de educación a toda la población es capaz de usar todas esas fuerzas y destinarlas al objetivo de la destrucción del enemigo que alguien ha decidido. El problema es que el país de al lado tiene el mismo tamaño y los mismos recursos, y por tanto la misma capacidad de hacer pupa.

La solución a este problema es aplicar los mismos principios del estado liberal a todo el continente, borrar las fronteras interiores y y hacer dificil que pueda haber un conflicto armado entre dos naciones.

El éxito de la UE no es que no haga falta cambiar de divisa cuando uno viaja a otro país, el éxito es que la guerra es improbable. Todo paso que lleve a la desunión es hacérselo fácil al enemigo común que está a las puertas.

Además hay precedentes: en los grandes imperios del pasado el conflicto militar entre partes constituyentes era muy extraño (excepción hecha del imperio romano cuando los ejércitos respondían ante sus generales, cosa parecida ocurrió en China).

Burela.
Más sobre el problema de la falta de perspetiva histórica: en media Europa tuvimos una guerra hace setenta años, en los Balcanes hace veinte e incluso hasta época muy reciente el mayor problema de seguridad se debía a grupos terroristas nacionalistas. La confrontación, la lealtad alternativa. Gran parte del problema del terrorismo islamista viene por aquí también: se trata de lealtades alternativas. Viendo el islamismo como una ideología política que pretende instaurar un califato estaríamos hablando de otro problema de nacionalismo también.

Si los diques de contención del nacionalismo nos proporcionaron los mejores años de nuestra historia, ¿cómo es posible que haya gente que quiera destruir esos diques? Esta es la gran pregunta que está en el conflicto de nuestros días entre defensores de la sociedad abierta y defensores de la sociedad cerrada.

Se pueden identificar varias razones: la visión de que estamos en nuestro mejor momento no es compartida por todos, es decir, el nivel de aproximación a la prosperidad es diferente. Esta razón tiene un problema: las sociedades más pobres no son las más belicosas. Se trataría por tanto no de una caída de la prosperidad sino de una percepción de caída de la prosperidad. La explicación habitual de "los perdedores de la globalización" iría por este camino: la vieja clase media europea ha progresado más lentamente que la gente que está saliendo de la pobreza en Asia y por lo tanto la percepción es de pérdida.

Livorno.
Otra razón que está relacionada con la anterior: el aumento de la prosperidad en todo el planeta (no son solamente nuestros mejores años, todo el planeta ha cambiado más en los últimos quince años que en los ciento cincuenta anteriores, el problema es que no lo vemos porque no existe una historia de lo inmediato (¡yo hago lo que puedo!)) aumenta la migración, el mestizaje y eso toca la fibra interna de la gente que tiene miedo y frustración y no sabe cómo expresarlas. Ese miedo y esa frustración son los ferrero rocher de los demagogos. Es mil veces más dificil mover al rebaño de los aficionados del Sevilla contra los aficionados del Málaga que mover al rebaño de "los de aquí" contra "los de fuera". Si los de fuera son negros o seminegros y tu eres rosadito con aspeto enfermizo, lo tienes más fácil todavía. Tú te cruzas por la calle con un seguidor del Sevilla y ni te enteras, pero a un pariente del Negus lo detectas a cien metros. El demagogo alza la antorcha del miedo innato a lo que no se conoce y le echa la culpa al que manda ahora porque lo que quiere es un quítate tú para ponerme yo y le dan igual ocho que ochenta .

Otra razón puede ser el islamismo como ideología internacional sustituta del comunismo en su afán de destruir la civilización occidental. El islamismo que atenta contra objetivos en occidente es un fenómeno que tiene pocas décadas. El aumento del trasiego de población y la Guerra Infinita de Oriente Medio son catalizadores de este fenómeno. El demagogo subrayará los atentados exitosos y no comentará los frustrados. El tomar a todos los musulmanes por terroristas es de nvel de parvulario pero la gente es lógico que tenga miedo de lo que no conoce, de lo nuevo. Sobre este tema mucho insisten los aterrados en que nuestras actuales instituciones "no hacen nada" para evitar el terrorismo islamista. Eso no es verdad (igual que con la inmigración ilegal: claro que se hacen cosas) pero lo que se hace no se vende. Salvando las distancias me recuerda a lo que ocurreen España con las regiones en las que ha prosperado el populismo nacionalista: el Estado hace cosas pero no se vende. Si uno no se sienta a la mesa otro ocupa su puesto.

Moscú.
Otra razón más (muchos pescados en esta cesta): existe la motivación por parte de Rusia de desestabilizar a la Unión Europea. El gobierno ruso piensa que tiene "derechos" sobre países del antiguo Pacto de Varsovia que hoy están en la UE y la OTAN. Todo lo que sea crear desconfianza y debilitar a la Unión es un objetivo básico para Rusia. En este sentido se explica por qué el Kremlin apoya financieramente a los partidos antieuropeos y ejecuta acciones de ciberterrorismo en los procesos electorales de los países que cree que le amenazan. En cierto modo Rusia hace lo que tiene que hacer ya que su actual oligarquía autoritaria no duraría ni dos minutos en el momento en que los rusos disfrutaran de un régimen de libertades similar al que tenemos en el mundo libre.

Una última razón (que sobrevuela el resto) es endogámica: fuera de los problemas que causan agentes exteriores la UE tiene problemas por sí misma: dudo que el 80% de la gente sepa cómo funciona la Ue, cuáles son sus competencias, etc. Durante mucho tiempo los que más conocemos a nivel de calle la UE éramos los que más la criticábamos, pero ¿quién habla por Europa (aparte del holandés de gafas que va colocado de café)? En España hay elecciones europeas (¿para qué sirven? ¿cuáles son las funciones de un parlamentario europeo?) y en la propaganda hay corazoncitos y abracitos y unas cosas que parece que vas a una rave llena de drogas. La gente no percibe que está en la UE y por tanto parece que si se pierde no se perderá mucho. Si digo que lo que se pierde es evitar la guerra parece que estoy exagerando y que el que viene de la rave de las drogas soy yo. Y este no es un problema de la Coletas francesa ni del Artur Mas húngaro, este es un problema de la propia UE. ¿Cómo es posible que el eurodiputado con más videos vistos en Internet sea Nigel Farage? La UE no hace autocrítca.

Belgrado.
Otro día hablamos de los problemas de base de la UE. Oh, fue una gran idea construir Europa alrededor de la idea de las cuotas de producción de grano y no empezar por compartir el gasto militar. Por alguna razón los tipos del primer esqueje de la UE comenzaron por la comunidad del carbón y el acero. Claro que aquellos tipos habían estado en la guerra. Hoy todo son abracitos. En la Viena de 1910 también todo eran abracitos.


sábado, 18 de marzo de 2017

El fin de ETA. Capítulo ene.

El fin de ETA. Llevamos con el fin de ETA más de un lustro. Tenemos película. Tenemos libro. Tenemos fin de ETA versión 1982. Tenemos fin de ETA versión 2011. Tenemos fin de ETA versión 2017. Ante este panorama llama poderosamente la atención que lo único que no tengamos sea precisamente el fin de ETA. El único fin válido. El que tienen que anunciar las instituciones, la ley. Y ese fin no es otro que el de la victoria de los demócratas, de los españoles, de las víctimas. Un fin de ETA que lleve la pena y la vergüenza a sus miembros y simpatizantes, a los que miraron hacia otro lado y a los que recogen las "nueces".

Si los miembros de ETA acaban por ser detenidos y la policía confirma la disolución de la banda ese será un bonito comienzo del fin de ETA. Un final de ETA que debe implicar un proceso de transición hasta la normalización de lo que no es normal. Porque no es normal que haya homenajes a etarras en la vía pública, que los consistorios se solidaricen con criminales y que se produzca una equiparación discursiva entre España y esta banda de criminales.


Los buenos no podemos conformarnos con una disolución de la banda que deje las cosas como están. Una disolución así tan solo significa un cambio estético. Para ilustrarlo: sin más cambios, el tiempo tras la disolución de la banda tan solo sería como el tiempo que transcurre entre dos atentados. Y lo digo porque sus portavoces, sus justificadores y sus proselitistas quedarían exactamente en los mismos lugares. La lucha contra ETA no solo es la lucha de la sociedad contra unos torturadores y asesinos, también es una lucha contra lo peor de esa misma sociedad. No se puede ignorar que una parte de la sociedad está no equivocada sino enferma. Y esa enfermedad moral hay que combatirla con las armas que dan la dignidad, la justicia y la memoria.

¿Cómo vamos a mirar a la cara a las víctimas de estos ladrones y asesinos si sus herederos siguen campando a sus anchas como si la calle fuera suya? Un fin de ETA así solo lo sería de palabra, no de hechos.

Da la sensación de que la situación actual tan solo es un cambio de estrategia. Todos los simpatizantes y portavoces legales siguen en los mismos puestos. Las víctimas que tuvieron que huir siguen sin tener una reparación. Los cientos de asesinatos sin resolver siguen callándose. Un crimen no se resuelve cuando todos dejan de hablar de él. Y la historia de ETA es un crimen. Un crimen y una herida que si no se sutura con el hilo de la justicia y la aguja de la memoria reabrirá en cualquier momento.

No hay otro fin de ETA que la derrota de ETA, que es la victoria de la nación.


jueves, 9 de marzo de 2017

La hispanidad en el debate identitario

El auge del populismo trastoca los planes de quienes ven el conflicto político como una pugna entre maneras de dirigir el estado y con ello organizar la sociedad. En los sistemas liberales de gobierno la política se entiende como el debate público sobre la organización política y económica del estado: quiénes pagan impuestos, cómo los pagan, cómo debe ser la educación, qué tratamientos médicos debe cubrir el presupuesto, cuántos tanques se necesitan, a quién se le echa una mano y cómo hacerlo, qué se considera delito y cómo se combate, etc. En la sociedad abierta se debate sobre el papel del estado. Las corrientes políticas (y en su caso partidistas) están obligadas a definirse respecto al estado, dicho de otro modo, tienen que tener una teoría del "mejor gobierno". Por eso llamamos extravagantes a las corrientes políticas que no se definen respecto al estado, que no cuentan con una teoría del estado, que, esencialmente no son políticas: animalistas, feministas, etc. Estas corrientes no son estrictamente ideológicas o políticas porque no saben qué número de tanques necesitamos, por decirlo rápido.


Si la pugna política cambia —en mi opinión eso está por ver— parece que será hacia un escenario donde el debate no orbite alrededor del estado, sino de la identidad de grupo. La humareda de los escombros de la distinción unidmensional izquierda/derecha todavía nos empuja a hablar de populismos de izquierda y populismos de derecha. Dispersada la humareda lo que nos queda son populismos sin apellidos frente a lo que no es populismo. El populismo tiene una conexión directa con la identidad de grupo. El populismo trata de definir quién forma parte del pueblo. Y lo hace de forma arbitraria (cosa que es una debilidad mientras no les permitamos llegar al poder, en ese caso la arbitrariedad del estado en sus manos será su fortaleza).

Frente a la arbitrariedad del populismo a la hora de definir quién es el pueblo tenemos el modo reglamentario, justo y firme de decidir quién es el pueblo de quienes defendemos el estado liberal. Forma parte del pueblo todo aquel que tenga pasaporte. Es decir, es nacional el que tiene la nacionalidad y por tanto sujeto a las normas de la comunidad política donde encaja. Nuestro método es justo porque no deja las cosas al azar: los casos de personas sin nacionalidad son mínimos y se resuelven con acuerdos internacionales. Para quienes defendemos los estados nacionales la pregunta "¿quiénes somos?" no procede.


No todo el mundo hace esta reflexión y por ello el centro del debate puede variar. Y si varía ¿eso dónde nos deja? Siendo prácticos en un primer momento se puede pensar en de qué forma las organizaciones de representación política van a cambiar. Cosas como conservar las tradiciones, ayudar a la clase explotada a defenderse de la explotadora o limitar la inflación legislativa y tributaria pasarían a ser secundarias respecto a nuevos ejes sobre la identidad. En nanogrupos extravagantes que ya funcionan en estas coordenadas vemos cómo se les da mucha importancia a las operaciones de cambio de sexo, a los exámenes para acceder a la ciudadanía, etc. Asuntos muy concretos relacionados con las preguntas "quién forma la comunidad política" y "cómo se categoriza la comunidad política". Sí, nos podemos olvidar de la igualdad de derechos, algo que de tan normal lo damos por garantizado (hay una crítica pendiente al estado liberal y es que esta forma de estado no se vende).


Esta reflexión la planteo en términos condicionales y futuribles así que es poco práctica, sin embargo si nos obliga a reflexionar sobre lo que ya hay igual es provechosa.

Si el debate pasa a ser sobre la identidad de grupo inevitablemente tendremos que preguntarnos por nuestro grupo. Los hispanoeuropeos e hispanoamericanos mucho me temo que no tenemos una respuesta rápida. Más allá de quien sienta devoción por modas foráneas y decida que pertenece a la humanidad, a Europa, a la raza amarilla, a los animales o a los seres vivos; para nosotros la respuesta no es sencilla porque llevamos un tiempecito tratando de responderla. La pregunta para nosotros no se relaciona tanto con marchar detrás de una bandera como con tener una teoría de la historia. España no es Uganda ni Canadá. España —aparte de un país rico con un gran nivel deportivo y sanitario— es una idea que desborda las fronteras de lo que en el atlas se pinta como "reino de España".


El problema del ser de España es un problema clásico en la filosofía. La hispanidad no es el escombro humeante de ningún imperio del pasado sino la consecuencia de un programa político secular. Idioma y religión que son dos agregadores fundamentales de toda comunidad política están muy vivos en el orbe hispánico y no parece que esto vaya a cambiar (por mucho que otros lo intenten... con nuestra ayuda).

Sea pues la primera distinción fundamental que nos distingue la lengua. La importancia del español no está en su número de hablantes, como dicen políticos en horas bajas, sino en la producción de las bases del conocimiento. Es una lengua que de forma muy temprana tiene una estandarización y que desde sus primeras obras escritas se empleó con el propósito de comunicar e intercambiar conocimiento. Es una lengua con la que se produce filosofía desde hace muchos siglos: sus términos no son inventados según la necesidad: la base del latín y a su vez del griego propició una continuidad en la filosofía que nos conecta con la filosofía de la antigüedad clásica. No hablo pues de un tal Shakespeare que inventa palabras o de un contubernio de filósofos alemanes que pretenden diferenciarse de la filosofía medieval (y por tanto, también de la clásica).


La segunda distinción es la religiosa. El sustrato católico como rasgo de distinción no es exactamente el de la fe (que podría ser el caso lituano frente al cristianismo ortodoxo) sino más bien el de la filosofía católica o escolástica. Más allá de poco creíbles "accidentes de la historia", el trabajo de producir filosofía resultó en la aparición de un agente en la historia universal con peso específico (sigo hablando de nosotros, por si alguien se ha despistado). No somos católicos al no ser otra cosa, sino que somos católicos por resistirnos a ser otra cosa. Y en muchas ocasiones ya ni habría que hablar de resistencia sino de desbordamiento, avasallamiento, cobertura. Esta parte es fundamental entenderla: no solo no hemos sido borrados de la historia (cosa que se intentó varias veces) sino que cruzamos el océano. Esto no está nada mal.

¿A qué cosas nos resistimos ser? Básicamente a dos.

¿Ese niño no tiene que estar en clase?
Nos resistimos a ser musulmanes. Quedaría corto cualquier análisis de la Reconquista si se limitara a ser un compendio de batallas y disputas por el terreno. La disputa por el terreno es muy importante (sin terreno te conviertes en un feriante) pero la disputa se produce en otros niveles. La victoria contra el islam significa también la preponderancia de la idea católica sobre la idea islámica. El islam defiende la sumisión a Dios, todo pasa por Dios y nada se deja al hombre. Buena parte de la profesión de fe islámica es la humillación, el sometimiento. El islam es un monismo que no deja espacio para pensar sobre el hombre, el mundo, el alma. Los fieles no tienen que pensar porque todo está ya pensado por Dios y recogido en un libro (y en miles de interpretaciones contradictorias de ese mismo libro y de citas del profeta). En el islam Dios es el único que produce la razón. Ah, pero en el catolicismo la cosa es distinta: en el catolicismo las personas hacemos cosas y las cosas tienen consecuencias. La recompensa de hacer bien las cosas es la resurrección de la carne. De la carne, no de una nubecita brillante. En el catolicismo el hombre de carne y hueso tiene importancia por sí mismo (el mártir islámico busca matarse, el católico no. Por cierto, sobre la importancia de la carne se podría construir una critica similar al terrible budismo, no puede haber un piloto kamikaze católico, para entendernos). A su vez podemos traer otro dogma esencial para el católico: que Dios sea Padre e Hijo (y Espíritu Santo que es el más dificil de pensar), rompe la posibilidad del monismo. Rompe la posibilidad de que no haya grados de libertad, introduce la pluralidad. Yo aún metería otra parte que es la existencia de la clerecía (el islam carece de ella aunque los chiíes parece que lo han intentado): la organización temporal de la Iglesia es algo que ha tenido consecuencias evidentes para todos.

¡Qué me cuentas! No, en serio, qué diablos significan esas palabras.
También nos resistimos a ser protestantes. Los proestantes rechazan el Magisterio y cada protestante pasa a ser autoridad. En sentido estricto el protestante no tiene Iglesia (tienen sectas y grupos de boy scouts pero no me parecen serios) y esto le deja a cada uno con una Biblia llena de pies de página frente a Dios. Así cada uno se convierte en autoridad religiosa suprema porque dispone de una libre interpretación de las Escrituras (y de lo que tiene que creer y hacer, bueno, de hacer no, porque el protestante no tiene por qué hacer nada), esto es lo que llaman el libre examen, la libre conciencia. Esto es muy problemático porque nos ha infectado de tal forma que cualquiera se sube a un banco en el parque y dice "yo pienso que...", como si lo que piensa tuviera alguna importancia. Es decir, aparece la conciencia subjetiva frente a la conciencia objetiva (en catoliqués la "conciencia recta"). Todo el mundo tiene su opinión y lo que es correcto no importa. Todo el mundo tiene una conciencia distinta y acude a ella como elemento de autoridad aunque diga y haga mamarrachadas. Para los católicos por otra parte existe una conciencia recta, objetiva, que está de acuerdo con la Ley. No es arbitraria. Pero el hombre tiene libre albedrío y está en él salvarse o condenarse si sus actos se ajustan a la Ley (esto es lo que decía sobre cómo la doctrina salva el conflicto ético).

La dialéctica con estas religiones va más allá de la Reconquista y de la Contrarreforma. No estoy hablando de cosas antiguas. Es más, tiene mayor consecuencia el enfrentamiento con el turco que con el moro. Fue el turco el que nos empujó al oeste. Ojo, lo del moro no tiene pequeña consecuencia: pequeñas ciudades españolas en el norte de África tienen una sobredimensionada presencia militar por estar en una frontera entre planetas distintos. Y respecto a los protestantes hoy vemos conflictos en plena vigencia: solamente hay que ir a ver por dónde los protestantes trazaron una frontera en Norteamérica que dividió lo que estaba unido. Hoy siguen metiendo a gente en la cárcel por eso.

En definitiva tanto idioma español como filosofía católica serían los factores de más peso que nos sitúan como agentes activos en la historia universal. Nos podrá gustar más o menos (no importa) pero en el posible debate identitario simplemente no podremos elegir. Igual podemos elegir no participar en el debate pero esa ya es otra historia.


lunes, 6 de marzo de 2017

La broma

Alemania, 1930. Aquel panfleto titulado "Die Christus ans Kreuz schlugen, machen das Weihnachts-Geschaeft!" denunciaba cómo el comercio judío destruía el comercio alemán (entiéndase no-judío) al vender adornos de Navidad más baratos que la competencia. El chiste que acompañaba la denuncia (un rabino lamentándose de que la Virgen María no hubiera tenido dos niños Jesús porque así habría podido doblar sus ventas) se adaptaba como con un calzador a la mentalidad del tendero de clase media-baja afectado por la incertidumbre económica, la inflación y la carestía propia de la época de la Gran Depresión. Incluso entre quienes rechazaban a aquellos bravucones populistas no escasearían los que dejarían escapar una mueca divertida ante el chiste. "Oh, no estoy de acuerdo con ellos, pero el chiste tiene su punto".

Lo que ocurrió los siguientes años es una historia conocida. Para marzo del 33 el 10% de todos los varones alemanes mayores de 17 años estaban afiliados a las SA. Una cohorte demográfica que se queda corta si incluimos a los afiliados al NSDAP, las SS y otras oficinas relacionadas. Hubo casos especialmente trágicos de judíos alemanes que trataron de ganar una posición en la nueva situación e incluso anécdotas relacionadas con la visión que los judíos más cosmopolitas de las grandes ciudades tenían sobre los judíos del este, de ascendencia más rural y a los que se señalaba como más atrasados.


Antes de que los nazis aprobaran la legislación que privaba a los judíos de sus derechos civiles e incluso antes de que los nazis llegaran al poder el antisemitismo era una cosa cotidiana. La propaganda política de los años anteriores a la toma del poder que hacían los políticamente incorrectos sirvió para que lo socialmente aceptable fuera cambiando. Si unos jóvenes inmovilizaban y cortaban la barba a un rabino, eso era una chiquillada. Si un judío tenía una novia gentil, a la novia gentil se le dejaba de hablar y se le aplicaban los epítetos esperables. La legislación racista de la primavera del 33 hizo oficial en la ley lo que ya funcionaba en la calle. Un comerciante judío podía ser asaltado en su casa por miembros de las SA y tras la preceptiva paliza a él y a su familia ser conducido al calabozo ante la mirada del resto de comerciantes de su calle. Tampoco era raro que antes de las leyes racistas algunos jueces negaran el permiso para casarse a un matrimonio "mixto". Fue después de todo eso cuando se empezaron a aprobar las leyes raciales.

Miguel Eduardo Barinaga Erezuma es director de la televisión autonómica vasca. El mismo día que la prensa informaba del secuestro exprés de José Luis Calvo Casas (lo encontraron a las pocas horas con un tiro en una pierna) a manos de ETA-pm, la agencia EFE informaba de la detención de Eduardo Barinaga acusado de pertenecer al aparato informativo de ETA. Los comandos informativos de la organización terrorista se dedican a enviar datos sobre empresas y ciudadanos a la cúpula de ETA para efectuar secuestros y extorsiones mediante el llamado "impuesto revolucionario".

Sería injusto reducir la trayectoria profesional del director de la televisión pública vasca a soplón de asesinos, en justicia añadiremos que también es productor de televisión (De Mathausen a Gernika, Gernika bajo las bombas, etc).


El programa de humor de la televisión vasca se preguntaba "¿Cómo son los españoles?" (entiéndase no-vascos). Se presentaban unos estereotipos negativos (paleto, chioni, etc) y a continuación se preguntaba a gente elegida siguiendo una serie de criterios (político aberchale, actriz aberchale, cantante aberchale, gente que debe ser muy famosa en su aldea, etc). Una estructura formal de un programa así se supone que primero presenta estereotipos y a continuación los entrevistados los desmienten. Pero no sucedió eso: el programa presentaba estereotipos insultantes que hacían apología de la diferencia y excusa del odio y a continuación los entrevistados confirmaban que pensaban exactamente lo mismo que los maravillosos guionistas pardos del programa.

Naturalmente surigieron protestas, la cadena se disculpó y a instancias del gobierno regional —que también se disculpó— retiraron el programa de Internet (una vez ya emitido en televisión).

Gran parte de la polémica se centra en señalar que no es constructivo hacer un programa que insulte a la gente de forma gratuita. También hago constar que hay gente que opina que no hay ningún problema con el programa, que hay que tener sentido del humor y la piel no tan fina. No me meto en la polémica con este planteamiento. No se trata de la piel fina o de tener o no razón. Yo prefiero quedarme con los primeros segundos del programa, con el tema, con el asunto, más allá de su contenido.

El programa se titulaba "¿Cómo son los españoles (no vascos)?". Yo es que veo ese título y me pregunto qué se pretende. Qué rumor sordo está operando. Cuál es el objetivo.

Porque ante un planteamiento así, por muchas vueltas que le demos, solo podemos llegar a una conclusión.


Y eso es lo que no se debate. Eso es lo que la gente —partidarios del programa y detractores— no veo que discuta. Cuando un youtuber —que cuenta con una audiencia superior a la de cualquier canal de televisión del mundo—  contrató por Internet a unos tipos para que le hicieran un video con un cartel que ponía "muerte a los judíos", pensó que se trataba solo de una broma. Al haber protestas y ocasionarle un coste económico considerable, el sujeto pidió disculpas, trató de explicar que estaba haciendo un expermiento social, etc. La broma le supuso un coste.

Sin embargo con el programa de la ETB simplemente se ha cancelado su reproducción, nadie pagó ningún coste. Se tapó. Sin cadaver no hay delito. Apenas quedará un recuerdo de una cosa nazi que hicieron en la tele vasca. Otra más. Algo al nivel de los mapas meteorológicos del Lebensraum cateto. Lo cotidiano, lo normal. Era bromi.

Van demasiadas bromas. Chascarrillos, risas y anécdotas que de forma independiente son inocentes (o no graves) pero que una detrás de otra significan otra cosa. Mal arreglo.


jueves, 2 de marzo de 2017

Filosofía de la ofensa

Aquellas cosas que más damos por sentadas son las que menos reflexión nos provocan. Creo que el problema es que algunas de esas cosas que damos por sentadas son en realidad conceptos nebulosos, términos confusos e ideas contradictorias. Buceamos en un océano de metafísica cósmica en el que no hay asideros sólidos (materiales) a los que agarrarnos.

«Oh, tú, que das vuelta al timón y miras a barlovento, piensa en Flebas, que otrora fue bello y tan alto como tú». Ruinas del monasterio de Santa María de Melón (Orense).
Asuntos como libertad de expresión, tolerancia, justicia, moral se usan de forma maleable, cambiante y ad hoc en función de circunstancias inmediatas o efímeras y por tanto son fuente de conflicto. Las más de las veces un conflicto irresoluble que tan solo se aparca ante la llegada de un nuevo conflicto.

Y es muy curioso esto porque a poco que nos paremos a pensar tenemos que darnos cuenta de que la base de nuestras relaciones sociales se construye a partir de la tolerancia. Nuestro sistema político y nuestra convivencia diaria se basan en la tolerancia. Esta tolerancia está a su vez relacionada con la virtud cívica de la justicia, es defendida por la moral y tiene como consecuencia la libertad civil (que suelo llamar banal, y en este caso sería lo que mecánicamente entendemos por "libertad de expresión").

Tolerancia


El de tolerancia es un concepto relativamente moderno. Aunque encontramos ejemplos de tolerancia, en la antigüedad el concepto de tolerancia simplemente no existía. Comportamientos que relacionamos hoy con la tolerancia y aplicamos a la Edad Antigua eran explicados por ciertas virtudes que estaban funcionando en aquella época. Así, ante una ofensa de un vecino uno lo dejaba correr no porque "tolerara" la ofensa sino porque le motivaba la prudencia (ser prudente era virtuoso) o se sentía tan seguro de su posición que acudía a la paciencia (una virtud relacionada con la fortaleza).

Con el cristianismo esto empieza a cambiar. La idea de tolerancia/intolerancia empieza a percibirse en la pugna entre distintas religiones o entre sectas religiosas. La idea de tolerancia se empieza a relacionar con la debilidad en la defensa de los principios religiosos, la intolerancia pasa a ser un valor positivo ya que combate esa debilidad y hace que las cosas permanezcan robustas y no den pie a conflictos (la gente cuando discutía de religión no iba a hablarlo a la tele, cogía cachiporras).

Tras las guerras de religión y el surgimiento de nuevas filosofías que endiosan al hombre y lo colocan como parte de un todo universal, de una sopa cósmica, la filosofía cristiana pierde importancia y sus ideas pierden relevancia. La intolerancia contra el mal va dejando de importar tanto y en un proceso de inversión teológica (que afecta a todas las facetas de la vida del hombre) se acaba preconizando la tolerancia del mal como algo bueno. Así, frente a una Iglesia que decía (de forma razonada) que era intolerante, los nuevos filósofos que achacan los males del mundo a la Iglesia, verán en ello el mal y por tanto defenderán su contrario: hay que ser tolerante. La tolerancia pasa a tener un valor positivo pese a que durante muchos siglos fue algo a evitar.


Hoy seguimos esa ruta: entendemos que la tolerancia es deseable (y la intolerancia rechazable). Sin embargo no toleramos la intolerancia y toleramos la intolerancia de la intolerancia. La confusión de las implicaciones lógicas de esto es evidente. Por lo tanto estamos ante un concepto... bastante inútil. Todas nuestras relaciones sociales y nuestro sistema político parten de una idea confusa (pero no pasa nada porque hacemos como que no lo vemos y vamos tirando).

Bien, somos tolerantes, no sabemos qué significa eso, pero somos tolerantes. ¿Qué cosas toleramos? ¿Toleramos que haya nubes en el cielo? Mmm, sí, pero no está en nuestra mano. Toleramos lo que hace un "otro", toleramos acciones, y en el tema que nos atañe toleramos comunicaciones de un otro. Su expresión.

Libertad de expresión


Todo el mundo habla de libertad de expresión. La libertad de expresión aparece en la Declaración de los Derechos Humanos (una sistematización contradictoria y confusa de virtudes cívicas que tiene una limitada utilidad publicitaria) y aparece en un montón de constituciones. Nos hace sentir bien esto pero en realidad no sabemos de qué estamos hablando.

El artículo 19 de la Declaración de los DD.HH. dice algo que más o menos es igual a lo que hay en las constituciones políticas de los países del mundo libre:
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
No hace falta rascar mucho para que a esa frase le salga un pus verde y maloliente. En muchos países está prohibido negar públicamente la existencia del Holocausto o regulada la experimentación con animales (ya no digamos con seres humanos). A causa de las opiniones de uno uno puede ser muy molestado (y hasta acabar en la cárcel). Respecto a la libertad de difundir opiniones normalmente hay muchos escollos (técnicos, financieros y legales). De lo de "sin limitación de fronteras" ni hablo, que me entra la risa floja.

Actuamos como si la libertad de expresión fuera una libertad positiva (libertad para expresarnos, libertad volitiva, libertad que depende de nuestra voluntad para realizar una acción) y sin embargo por lo dicho en el anterior párrafo en realidad estamos ante una libertad negativa (libertad de hacer lo que no está restringido).


(El problema de la libertad del hombre tiene mucha más miga: ¿soy libre para tomar una taza de café o es mi brazo esclavo de las órdenes que envía mi cerebro y por lo tanto soy semi-libre? Si empèzáis a pensar mucho en estas cosas os crece el cerebro).

Planteada la cuestión de los límites de la libertad de expresión, podemos imaginarnos que no existen trabas. No hay limitaciones. Imaginemos que la libertad de expresión es totalmente positiva, imaginemos que somos dioses. ¿Somos libres para expresar lo que nos sale del orto? Nadie nos va a frenar, no tenemos cortapisas ¿realmente podemos decir lo que nos viene en gana?

¡Mirad allá arriba! Eso que desciende en una nave espacial se llama... ética.

Ética

Probad vosotros a buscar una imagen de "ética", listos.
Con permiso de Aristóteles y Spinoza (unos señores que hablaron de ética y suelen emplearse como referencia en la civilización occidental) me ciño al tema que nos ocupa sobre la expresión (aunque hay gente que diría que cualquier acto voluntario es una forma de expresión: "la libertad de expresión de tomar el café con azúcar", pero entonces esto se haría infinito).

La ética no nos dice nada sobre la tolerancia o la intolerancia. La tolerancia que flota en el éter cósmico (tantas veces recurrida en nuestros días) no tiene nada que ver con la ética. No siento deciros que no es ético "ser tolerante". Habrá ocasiones en que sea ético ser tolerante y otras en que lo ético sea ser intolerante (uns pican e outros non). (Para no extenderme doy por sabido que la ética depende y trata de personas). (Para no extenderme también doy por sabido qué es una persona).

Para saber cuándo aplicar un comportamiento ético (y por tanto ser tolerantes o intolerantes) es preciso saber qué diablos es un comportamiento ético. Un comportamiento ético es aquel que busca cuidar la existencia de la persona (no es ético golpearse la cabeza contra la pared o conducir totalmente borracho; es ético alimentarse, vacunarse, etc.). Pero la ética no es tampoco mera egolatría, existe el comportamiento ético de cara a los demás si se promueve cuidar la existencia de otra persona. Como suponéis a estas alturas, el conflicto ético está servido: ¿dejo de comer yo para dar de comer a mi hijo? Por no mencionar el relativismo ético. Hay sistemas de valores que dan solución a muchos de estos conflictos y que resuelven el problema del relativismo (la doctrina de la Iglesia Católica, por ejemplo). Tampoco hace falta liarse, años de convivencia y experiencias nos empujan a saber que dañar una persona es "malo" (por tanto, asesinar, robar, mentir) y beneficiar su existencia es "bueno". Hay ocasiones en las que una mentira es éticamente deseable para evitar la muerte de una persona, etc. Incluso habrá ocasiones en que el asesinato pueda ser éticamente "bueno" (en el caso de una enfermedad dolorosa intratable, aunque esto va cambiando con nuevos descubrimientos médicos).

Moral


En general, como no somos Robinson Crusoe, el comportamiento ético se inserta en una comunidad de personas. Esta comunidad tiene comportamentos morales. Lo moral sería lo deseable para la existencia de la comunidad. El comportamiento ético y la norma moral pueden entrar a su vez en conflicto (suele ganar la moral porque los tanques y los fusiles normalmente están de su lado, aunque no siempre). Ah, pero este conflicto no es eterno porque las personas y las comunidades cambian con el tiempo y con ellas las normas morales (y éticas, por ejemplo, en el caso de la eutanasia y de los descubrimientos médicos).

¿Qué usamos a la hora de "forzar" la aplicación de normas morales? Pues una cosa que se llama justicia, que muchos temen y otros alaban.

Justicia

Insisto en que hablo de justicia en una sociedad libre, no en una banda de gángsters.
La fuerza del Estado impone coactivamente un reglamento jurídico que tiende a resolver (en muchos casos poner fin) conflictos entre ética y moral y entre varias morales (en el ámbito del Estado hay varios grupos en conflicto). De forma menos evidente el Estado se esfuerza (usa la fuerza) por imponer una norma moral común y homogénea que le evite recurrir a la fuerza bruta (por ejemplo mediante campañas de publicidad o mediante el control de la educación). Así, a la mayoría de la población le acaban pareciendo moralmente deseables asuntos que a la generación de sus padres les parecería aberrantes.

En las sociedades libres donde la mayoría de ciudadanos pueden moldear el reglamento jurídico, se logra minimizar el conflicto entre ética y ley. La representación política también aminora los conflictos entre varias morales porque la coexistencia implica la procura de acuerdos que limen asperezas.

Conclusión


Ante un conflicto de morales (de lo "bueno" para la comunidad) debemos preguntarnos si una parte daña a la otra. Si no hay daño (y la ofensa no es un daño si no se busca, y si es buscada y daña, hay que valorar qué cantidad de daño hace), en realidad no hay conflicto. Como la ofensa es algo subjetivo (tú no pretendes ofenderme pero yo me considero ofendido, "dañado"), entonces sí hay conflicto y el conflicto se resuelve acudiendo a la norma jurídica.

Como regla práctica en una sociedad libre yo defiendo la regla del puteo: tú puedes putear si aceptas que te puteen. No vale buscar el enfado del otro y luego enfadarte porque el otro se enfada. Aceptemos que todos nos ofendemos y nos enfadamos y compartamos amistosamente nuestro odio con exquisita educación ("le traigo otra taza de té, señora Peabody, que todavía no he acabado de decirle lo mucho que apesta").



lunes, 27 de febrero de 2017

Intolerancia y mala ciencia

Es comprensible que hoy encontremos un renacer racista debido a la masiva exposición de datos a la que se somete la gente. Esta masiva exposición de datos no viene acompañada de explicaciones que los interpreten, completen y pongan en contexto, así resulta que el campo está abonado para la germinación de mitos pseudocientíficos o mera cháchara que utiliza retorcidamente palabras que suenan a ciencia (y por lo tanto a "listo" y por lo tanto a "tener razón").

No se nos escapa que esto sucede paralelamente a ser sustituido el primer presidente negro de los Estados Unidos por un tipo que recibe el apoyo del Ku Klux Klan y a las consecuencias de una grave crisis económica que hace pensar a algunos en la menor relevancia de Europa frente al supuesto avance económico chino. Es decir, un contexto que nos habla de las consecuencias tangibles de la globalización y de los efectos que tiene sobre los miedos y los prejuicios la competición económica mundial.

Otro factor que explica por qué el gusanito racista asoma la cabeza por el fango puede estar relacionado con la incapacidad de unas instituciones mundiales divididas de dar solución a guerras enquistadas que aumentan la presión migratoria: Somalia, Congo, Afganistán, etc.

Otros factores son menos cerebrales y más prosaicos.

Ante estas y otras cosas (explicaciones de política interna que tocan educación, seguridad, competición en prensa, etc. y de comportamiento social modificado por la tecnología: están desapareciendo los intermediarios en política y en información) parece haber un repliegue de quienes defienden el evidente, empíricamente demostrable y muy real éxito de la historia de los últimos años en términos de prosperidad, seguridad, justicia, etc.

Es complicado responder

This.
El envalentonamiento de los mendrugos también lo relaciono con algo mucho más prosaico: por muchos datos que te avalen y por mucha razón que tengas convencer a un mendrugo es complicado. Estoy hablando de destruir el conjunto de ideas preconcebidas y prejuicios que construyen la visión del mundo de una persona. Y no se trata solo de destruir un conjunto de creencias que explican el mundo sino de un conjunto de creencias que explican lo inmediato que rodea a esa persona: sospecho (no lo sé) que es más probable que una persona sea racista si en su barrio hay muchos locutorios extraños. Estamos fabricados para explicarnos el mundo por lo que vemos inmediatamente, el ejercicio intelectual de ir más allá es cansino y además en el colegio no se educa para esto sino para saber lo que es un transportador de ángulos.

Para combatir el racismo, el nacionalismo, el proteccionismo o cualquier otro compendio aleatorio de inseguridad, prejuicio y vagancia intelectual hace falta alguna estrategia que yo no veo por ningún sitio. Muchas asociaciones y partidos progresistas hacen festivales del amor universal y de la tolerancia infinita y a mi juicio equivocan el tiro ya que sustituyen un racismo por otro y un conjunto de prejuicios por otro. Yo no creo que todas las opiniones y creencias sean tolerables y puedan coexistir. Yo no creo que sean admirables ciertas costumbres que machacan la dignidad intrínseca del ser humano. Yo no creo que haya que tolerar la intolerancia (este es un melón lógico muy entretenido en el que nos podemos extender).


Armarse de razón para enfrentar el prejuicio banal del día a día cuesta esfuerzo. Quien no es objetivo inmediato del odio y el prejuicio no tiene tantos incentivos para responder y lo deja pasar. "¿Para qué responder si no se meten conmigo?". Personalmente a mí me gusta responder aunque no se metan conmigo por una cuestión de honestidad intelectual y acaso por una razón estética (cada día pienso que la estética es más importante de lo que aceptamos creer). Otra razón —acaso no tan evidente— es que todos somos susceptibles de ser objeto del prejuicio, basta el azar para nacer en el sitio o momento equivocado o basta con que no haya nadie para responder al prejuicio para que este se extienda.

Diferentes odiadores profesionales utilizan diferentes técnicas. Hay características comunes a todos ellos y se ven similitudes entre todos ellos. Por ejemplo, para odiar mucho hace falta pintar una realidad alternativa que suele pasar por extremar las diferencias. Construir el "nosotros" es dificil y se suele construir más fácilmente el "ellos". Una vez que hay cierta idea de "bandos" ya se tiene medio camino hecho.

En España esto es evidente con el problema de los nacionalistas (grupos de personas que se oponen a la igualdad de derechos en todo el país y que construyen una realidad alternativa inventando pasados míticos de ciertas partes del país de las que pretenden apropiarse). En otros países esto se ve muy bien con el racismo. El racismo es otro invento para dividir a la gente en grupos arbitrarios y defender que no todos deben tener los mismos derechos (como curiosidad el racista suele ser el que se queda "arriba". Nadie es racista para decir que forma parte de la raza de los tontos y feos, ¡qué casualidad!).

La diferencia entre esta gente y el KKK es de dosis.
Respecto a la honestidad intelectual y a la estética a mí me chirría particularmente el empleo de la pseudociencia. Me preocupa que donde yo veo una gráfica aleatoria con datos torticeramente interpretados otro vea ahí "ciencia" y por lo tanto se la crea a pies juntillas. Como dije antes, hoy prácticamente no tenemos intermediarios (o son ignorados) que ayuden a los peatones a distinguir la verdad de lo que aparenta ser verdad (una rápida regla de oro es que la verdad es discutible, la verdad científica requiere de muchas explicaciones y plantea muchas otras preguntas, así que la prevención primera debe colocarse sobre aquellos que dicen "mirad, esto es así y no se discute". Dicho de otro modo: el objetivo de la ciencia no es responder preguntas sino plantearlas).

Realidad alternativa


El peso de la historia carga las palabras y les concede un poso del que es dificil deshacerse. El nacionalista no se venderá como un tribalista, presuntuoso, gregario, servil, avaricioso y egoísta sino como un "demócrata". Lo que pretende es que "su" pueblo arbitrario "decida" su futuro político. Que formen parte de una comunidad política que otorga los mismos derechos políticos a todos parece no importarles. Que decidan junto al resto de sus conciudadanos el devenir político de la nación común para ellos no es relevante. Claro, porque se les cae el aparato. Tratan así de vender una situación de injusticia: "nuestra región está ocupada", "nos tratan de forma diferente".

La descripción de la falsa realidad inventada con la que persiguen su victimización y la cohesión grupal también exige una apología de la diferencia: "somos diferentes". Para negar esta bobadita se pueden emplear exactamente los mismos argumentos que contra los racistas. Para ir tirando os puedo adelantar que dados varios grupos arbitrarios de personas las diferencias dentro de cada grupo son mayores que las diferencias entre los grupos.

La apología de la diferencia es extrema en el caso del racismo (nota: podríamos debatir cuándo el nacionalismo es un caso particular de racismo). Pero como dije las palabras llevan el peso de la historia. Dificilmente el racista se identificará como tal. Hoy abundan los eufemismos que tratan de lavar la cara al puro y simple racismo. Uno de los que me gustan es el que habla de biodiversidad humana. Tú lees "biodiversidad humana" y lo primero que piensas no es en un campo de concentración nazi sino en una ONG con buenas intenciones. (Curiosamente así se vendían los nazis en su época: la eutanasia era algo moralmente bueno: ahorraba costes médicos, etc. El camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones... y marketing).

Racismo y pseudociencia

Un primer problema que plantea el rechazo discursivo del racismo es que el racismo no cuenta con un corpus doctrinal estandar. Aunque uno presente argumentos contra unas tesis racistas puede aparecer un racista que rechace esas tesis y defienda otras con lo que técnicamente su discurso no es rebatido. Al no tratarse de prncipios ideológicos claros ni constantes en el tiempo ni por supuesto de algo remotamente parecido al conocimiento científico el racismo es una masa amorfa, variable y constantemente ad hoc que puede con casi todo. Digamos que la construcción de argumentos contra el racismo requiere de un esfuerzo similar al de la construcción de argumentos contra el tarot o la astrología. Cada caso es fácilmente refutable pero cada caso precisa de una refutación distinta.


Sea como fuere sí se pueden establecer ciertas premisas transversales debido a ciertos principios comunes similares que comparten los racistas. Por ejemplo, el primero sería que afirman la existencia de razas humanas biológicamente separadas que se pueden categorizar en función de rasgos físicos visibles. Para evidenciar esto muestran sujetos con fenotipos muy diferentes (todo lo diferentes que pueden ser dos fulanos... que en la especie humana serían fulanos muy parecidos). Este tipo de argumento falaz es muy utilizado por gente que maltrata la estadística. Dejando a un lado que las diferentes supuestas razas humanas han variado a lo largo del tiempo (los mexicanos son blancos y dejan de ser blancos cada treinta años más o menos en función de la mano de obra barata que necesiten los gringos. Cuando los japoneses empezaron a vendernos radios dejaron de ser iguales que los chinos, etc.). El tomar de ejemplos a personas físicamente diferentes ignora completamente lo que ocurre en las zonas de frontera: la superposición de poblaciones, la migración y los cruces generan amplias capas de población mestiza cuya mera existencia imposibilita la categorización discreta de las poblaciones humanas.

Un argumento muy repetido tiene que ver con la herencia de la inteligencia (este tema es la Superbowl de los racistas). Existen innumerables estudios de inteligencia en grupos de personas y los racistas sin atender a metodología (tamaño de la muestra, incertidumbre, etc) los comparan alegremente y en resumen acaban "demostrando" que los negros son más tontos que por ejemplo los blancos. Para respaldar sus prejuicios utilizan estudios que interpretan torticeramente (por ejemplo este sobre los subsaharianos). El problema (uno de ellos) es que no cuentan la historia completa: por ejemplo sabemos que la malnutrición infantil tiene un efecto reductor de la inteligencia (Alderman, Nutrition, malnutrition and economic growth). Sobre qué tipo de test de inteligencia es válido para poblaciones que no tienen la misma educación y experiencias ni me meto.

:)
Utilizando este cherrypicking de estudios deslabazados van construyendo teorías sobre el mundo. Teorías similares a las de hace unas décadas que como la ponzoña que acecha bajo el fango van resurgiendo como si fueran grandes y recientes descubrimientos.

Muchas veces el problema que veo no es que mientan sino que a veces cuentan una parte de la verdad (lo que al mezclarse con las mentiras es más perjudicial que la pura y simple mentira). Esto entraña una dificultad de partida muy importante que los racistas pasan por alto: sus teorías no es que sean equivocadas, es que son inútiles. Existen teorías equivocadas que son útiles pues muestran errores y de esto se aprende. Existen teorías que han sido descartadas por un mayor conocimiento posterior y que se siguen enseñando como muestra del avance del conocimiento humano. El problema de las explicaciones globales racistas es que no enseñan nada.

¿Por qué no enseñan nada? Pues porque no diferencian los datos de la hipótesis. Ante una medida estadística plantean una hipótesis que pretenden confirmar con los datos con que se obtuvo previamente esa medida estadística. Se trata de un razonamiento circular que no resiste su aplicación a una muestra distinta. Confirmar una hipótesis para una muestra no aporta luz al mundo si la hipótesis no resiste otras muestras.

Este es un ejempo de estadística trucha: es cierto lo que dice, pero no cuenta toda la historia. Igual da más información presentar los datos en función de la renta. Igual.
Lo explico de otra forma: tienes unos datos y observas un patrón. Planteas una hipótesis y tratas de confirmarla con esos mismos datos. Pues bien, demuestras que tienes razón pero te has quedado igual que estabas porque sin otros estudios, sin variar la muestra, etc. puedes haber obtenido un falso positivo. Es decir, tienes razón sobre un asunto... del que no puedes afirmar su veracidad.

Esto es densito explicarlo pero la gente lo tiene que saber para no verse desbordada ante las estadísticas y la pseudociencia de los racistas.

Un ejemplo similar sería lo que hacen los propagandistas racistas en las redes sociales: solo comparten historias que confirman sus prejuicios y descartan las que no. Así, viendo el timeline de algún mendrugo se diría que en Suecia solamente hay moros violadores o que Francia está en una especie de guerra civil étnica extrañísima.

En inteligencia artificial diríamos que este es un problema de sobreajuste. Cuando entrenas una máquina con resultados de problemas conocidos para que dé respuesta a nuevos problemas, si hay sobreajuste tenderá a fallar más que una escopeta de feria.


Llegados a este punto os preguntaréis cómo es posible que estando tan equivocados y no sabiendo manejar la información los racistas continúen erre que erre. La explicación rápida es que se trata de fanáticos (tratan los datos como una excusa, no como datos), la explicación lenta es que no les importa contradecirse y adaptar su discurso a las circunstancias (sobreajustan hasta el infinito y continúan añadiendo parámetros a sus modelos).

Los racistas siempre tienen un nuevo gen (inventado) para explicar cualquier diferencia entre poblaciones humanas. Y cuando no llega el gen, lo que hacen es explicar floridamente historietas que le dan un toque de color al asunto (los serbios son belicosos por lo escarpado de su orografía, los escandinavos son creativos por los recursos naturales limitados que tuvieron, etc). Este tratamiento florido de la historia de los pueblos es entretenido leerlo en los libros de historia de hace cien años pero hoy no se puede tomar en serio. (Aquí una critica a un libro que cuenta este tipo de historietas).

La teoría pseudocientífica racista acaba teniendo una explicación para cada problema, con lo que su número de parámetros iguala al número de datos observados, sus hipótesis se explican circularmente y aunque lo expliques todo, eres incapaz de predecir nada. Esto es justo lo opuesto a lo que hace un modelo científico: la ciencia normal... a veces falla, planteamos nuevas hipótesis y contrastamos con nuevas pruebas. El modelo racista nunca falla, como el Corán.


Ok. El número de personas a las que le importa esto se acerca a doce en el planeta Tierra (y una está en coma). Pero estas cosas las tengo que decir para que sepáis que no todas las gráficas o los datos que nos enseñan son interpretables, algunos no lo son (o siendo interpretables esa interpretación no explica nada). Cuando veo a un trumpista ex-libertarian famoso por pretender fundar una secta realizar largos videos con un montón de gráficas y pretender con eso convencer a los incautos me echo las manos a la cabeza. Esta gente pasa desapercibida pero tiene más audiencia que los periódicos y los noticieros y esto en unos años tendrá consecuencias (me temo que ya las está teniendo).

En un momento de la historia en que nos creemos más listos que nadie y pasamos de intermediarios que nos explican el mundo, los charlatanes están de enhorabuena. A todo el mundo le gusta "buscar la verdad" y desafiar a lo "establecido". Ser prosistema no está de moda pero hay que recordar a la platea que lo establecido no llega a ser establecido por azar (excepto la penicilina y los copos de maíz tostados).

miércoles, 15 de febrero de 2017

Los de la metonimia contra los de la metáfora

Una metonimia especialmente lamentable de esa mezcla de mafia y superstición que es el separatismo español es la que establece una relación de sustitución del todo por la parte. Así por ejemplo, los separatistas catalanes pasan a ser todos los catalanes. Esto es especialmente chocante cuando en elecciones no obtienen la mitad de los votos pero aunque tuvieran el 99% seguiría siendo algo muy lamentable porque al final no es otra cosa que pasar un rodillo y despreciar a la gente, borrarla.

Similar manipuladora metonimia es la que vemos cuando se juzga a individuos que quieren dar un largo y lento golpe de estado y esperan que nadie se dé cuenta. Así, cuando el chico de los recados del clan de los Pujol y dos señoras que creo son monjas alféreces (tienen un montón de monjas alféreces en ese tinglado mafioso, es extrañísimo) se sientan ante un tribunal acusados de desobediencia, prevaricación y mal gusto al vestir (su peor crimen es el estético, siempre lo ha sido), resulta que no les juzgan a ellos sino a "Cataluña" o a "la democracia" o a su nube de colores preferida.

Artur Mas en el banquillo de los acusados.
Yo no sé cómo se las arreglan pero ellos nunca son culpables de nada. Decía C3-PO en Endor que su programación le impedía personificar a una divinidad. Nuestros golpistas habituales carecen de ese sensato impedimento en su programación y por lo tanto aunque tú los veas sentados en el mismo banquillo que violadores y pederastas ellos no están ahí. En realidad a quienes juzgan los jueces es al éter cósmico, a la clave de sol y al olor a cuerazo.

A estos presuntos criminales se les suma la presidenta del parlamento regional y la cantinela es milimétricamente la misma. Cuando esta señora recibe un correo certificado o la visita de un funcionario en su domicilio que le pide comparecer en el juzgado tal día, en realidad no se lo piden a ella sino, en sus palabras, a la democracia. Recuerda un poco a los chistes de Gila:

—¿Es la democracia...? Que se ponga.

Que si lo piensas no dejan de ser un poco cutres y faltos de imaginación. Puestos a personificar entidades no corpóreas déjate de democracia, Cataluña y chuminadas blanditas del estilo. Nada mejor que decirle al juez "usted no me juzga a mí sino a las infinitas líneas de tiempo del multiuniverso" o "un ataque contra mí es un ataque a los martirizados por su fe en Cristo en la última hora del hombre" o directamente gritar en la audiencia "¡postraos ante Sobek, señor de las bestias del Nilo!". Si la presidenta del parlamento hace esto último yo me presento voluntario para testificar a su favor.

Hay algo en lo que no se suele rascar: si la Constitución no rige, entonces ningún miembro del parlamento catalán tiene inmunidad, ni Forcadell es presidenta de nada, ni el señor que tiene pelo de clic de playmobil es más que un tipo que camina por la calle, ni hay estatuto de autonomía, ni presupuestos, ni nada. En esto la gente no piensa.
Luego está toda la comandita que rodea el circo. Gente con esquiva actitud de mustélido y lerda mirada de vaca que repite la consigna mántrica del día. Así el gobierno regional por boca de su portavoz nos dice que ningún tribunal puede juzgar la organización de un referendum (hasta yo sé que un tribunal sí puede y debe juzgar eso), uno de los chiringuitos de la cosa separatista repite que se está juzgando a la democracia (estos además dicen que hay una conspiración entre el ministerio del Interior y la Oficina Antifraude. Sí, sí, "conspiración"), los nazis de la CUP dicen que se juzga a todos los catalanes, los nazis que secuestraron a docenas de personas en agujeros y bailan sobre charcos de sangre también dicen que se juzga a la democracia y cómo no, la reina de todas las fiestas repite que no se puede responder "a las urnas" "con tribunales" (fijaos cómo el idioma neoestalinista se compone solamente de metonimia, no es un idioma como lo entendemos los seres humanos vivos).

Reparamos en que hay uno o dos patrones aquí. Primero, este grupito siempre va de la mano. Cuando pasa algo escuchas a uno de estos y ya sabes lo que va a decir el resto. Segundo, no hay aquí ni una sola idea original. Me atrevería a decir que no hay ninguna idea. Todo lo que declaran son eslóganes que pretenden calar en la gente a fuerza de repetición. Nunca ganarán pero nos dejarán las orejas como los pimientos que tardas en recoger del huerto, avermellonadas ("como tomates", sería otra expresión).

Claro, los que no hablamos de deidades egipcias ni de mensajes apocalípticos inspirados por el consumo de sustancias opiáceas somos los aburridos. En una época en la que todo el mundo pretende vivir en una perpetua infancia nosotros no somos la primera opción de nadie. Nuestras armas son una biblioteca jurídica y un señor de Pontevedra que nunca cambió de peinado y que no va a fiestas. Así de primeras la servil muchedumbre querrá apuntarse al loco e infinito botellón de la gente que se pone pelucas de colores y que está como una regadera. Yo lo entiendo.

Esto se ve perfectamente en la bojiganga que acompaña cada paso de esa ruta circular del separatismo. Va el chico de los recados del clan de los Pujol a sentarse en el banquillo y a la puerta del juzgado le acompaña el gobierno regional (¿esa gente no trabaja?), mil jardineros de la Generalidad recién contratados, señores mayores con aspecto de hinchas de fútbol y un montón de banderitas de colores. Cuando va a declarar como testigo la directora de colegio que se negó a dar las llaves del instituto a unos desconocidos porque básicamente el instituto no es suyo para prestárselo a nadie y había una orden del Constitucional que decía que los institutos no podían ser usados para una actividad privada como el butifarrendum del 9N, la señora va sola (creo que la acompañaron dos diputados de Ciudadanos, pero no estoy seguro). Somos los aburridos.

Luego está lo de la fiscal. A esta señora la bojiganga parda la increpó a la salida del tribunal. Ella después declaró a la prensa que llegó a temer por su integridad pero que se mantuvo firme y les aguantó la mirada "porque allí representaba a una institución del Estado".

Visualizadlo: una señora bajita, sola y caminando en silencio aguantando el chaparrón de una turba vociferante y fanática.

Nosotros no somos los de las metonimias, somos los de las metáforas. Y excuso mencionar el juicio de Sócrates a los generales de la batalla de las Arginusas o el testimonio de Lee Adama en el juicio a Gaius Baltar porque esas referencias las doy por sabidas. Vale.

domingo, 5 de febrero de 2017

La alarmante deriva de la izquierda reaccionaria

La prueba del nueve de la muerte de la generación socialdemócrata de las izquierdas la tenemos en que en el proceso de mestizaje que acompaña la caída de la URSS y la apertura de mercados y fronteras, esta izquierda no es capaz de influir y modificar ideologías que son su competencia. La desaparición de la influencia soviética en tiranías africanas y de Oriente Medio no se tradujo en su sustitución por la ideología socialdemócrata. De hecho, ocurre lo contrario: la socialdemocracia retrocede en Europa, lo que ya cuenta como una derrota, pero no queda ahí la cosa: también se ve modificada por otras ideologías.


Perdida su capacidad de influencia, se ve a sí misma influenciada. Esto yo diría que es importante aunque tan solo sea porque esa generación de izquierda es el soporte ideológico de la Unión Europea y algunos otros países (Canadá, Noruega,...).

Mi duda es si esta generación de izquierda socialdemócrata se ha visto ya tan absolutamente modificada que tenemos que dejar de considerarla hoy como parte de las generaciones de izquierda. Planteado de otro modo: ¿es hoy la socialdemocracia una ideología de la familia de las izquierdas?

Mi posición es que no, que la socialdemocracia hoy ha sido tan modificada que no se parece en absoluto a las ideas políticas de posguerra que relacionamos tradicionalmente con la palabra socialdemocracia. Para apoyar mi hipótesis tengo tres ideas que defiende hoy la socialdemoracia-zombi que jamás hubieran defendido sus antecesores.

Anti-comercio

Manifestación de catorce personas en Ann Arbor contra la comida (?).
Estar contra el comercio es una tradicional contradicción de todas las generaciones de izquierda. Tan solo la socialdemocracia de posguerra y el actual maoísmo líquido no se oponen al comercio. Y es curioso porque si establecemos la base de todas las izquierdas —después del liberalismo clásico— en los textos de Marx y Engels vemos que desde el minuto uno el comercio no era rechazado. Los padres del comunismo veían a los burgueses de la ilustración como revolucionarios frente a las fuerzas feudales y reaccionarias. Ellos —contemporáneos de la revolución industrial— creían que el aumento de la producción era condición sine qua non de la emancipación social. La mayoría de los comunistas anteriores al horror soviético pensaban que había que desarrollar el capitalismo hasta sus últimas consecuencias para que revelara sus contradicciones finales y así dejar el camino libre a la revolución.

Sin embargo hoy la izquierda banal rechaza el comercio, rechaza los tratados comerciales internacionales y defiende el dogma de fe de que para que uno se haga rico otro ha de empobrecerse, un dogma de fe descartado por la evidencia empírica que muestran los resultados en calidad de vida y prosperidad en aquellos países que deciden comerciar.

Nacionalismo


Toda revolución comunista acaba siendo una revolución nacionalista. Todo estado socialista que ha existido o existe es una sociedad militarizada, con gran aparataje en las partes del estado dedicadas a la seguridad interior y al control de la población. Al ser el comunismo una doctrina estatal obligatoria, el estado tiene que crear una lealtad artificial y apoyarse en el consentimiento grupal es una herramienta básica. Si el grupo es un país, las alusiones a defender los supuestos intereses nacionales son un recurso obvio.

Sin embargo los socialdemócratas de posguerra rechazaron el componente nacionalista. En primer lugar debido a que se oponían a la dictadura militarizada y defendían que el ejército no podía cumplir un papel importante en una sociedad representativa. En segundo lugar porque la nación étnica no dejaba de ser el recurso recurrente de las fuerzas conservadoras para dividir verticalmente a la sociedad. Los socialdemócratas manejaban una descripción horizontal de la sociedad (ricos, clase media, pobres) y por tanto las divisiones verticales solo podían ser un recurso de los ricos para dividir a los pobres. Un diputado laborista galés de la posguerra no estaría de acuerdo en bajar los impuestos a los galeses sino a los británicos pobres. Esta es una diferencia absimal con lo que ocurre hoy. Hoy la izquierda banal defiende las divisiones verticales de la sociedad. En España abundan los ejemplos (también los hay en otras partes del continente, ojo, no somos especiales).

Si volvemos a Marx y Engels hay un intercambio postal muy gracioso cuando comentan la situación alemana y la política bismarkiana. Hay una carta de Engels del día de Santiago de 1866 en el que comenta los pros y los contras de la unificación alemana:

The good side of the affair is that it simplifies the situation; it makes a revolution easier by doing away with the brawls between the petty capital cities and will certainly accelerate developments. After all a German Parliament is something quite different from a Prussian Chamber. The petty states in their totality will be swept into the movement, the worst localising influences will disappear and parties will at last become really national parties instead of merely local ones.

The chief disadvantage – a very great one – is the unavoidable flooding of Germany with Prussianism. Also – the temporary separation of German Austria, which will result in an immediate advance of the Slav elements in Bohemia, Moravia and Carinthia. Unfortunately nothing can be done against either of these consequences.

Los fundadores del comunismo (y todas las izquierdas hasta la crisis del Congo, c. 1960) veían con antipatía el nacionalismo étnico y saludaban la aparición de estados multiétnicos ("hacen la revolución más factible" dice Engels). Acordaos de lo que dije antes de la división horizontal de la sociedad: para la izquierda normal la sociedad se divide entre ricos y pobres, no entre letones, bohemios y húngaros. Que yo, que lo que aprendo del comunismo es para criticarlo, se lo tenga que recordar tenía que darles vergüenza.

Ah, pero esto hoy ya no es así. La actual socialdemocracia ha tirado a la basura este principio fundamental y hoy defiende la fragmentación de los estados porque ha confundido "minoría" con "pobre" y no se da cuenta de que la defensa de la minoría es una idea históricamente reaccionaria (mucho más si la minoría está basada en criterios étnicos o religiosos). De ahí que un criterio objetivo para distinguir izquierdas y derechas sea el eje universalista-particularista.

Efectivamente los casos más escamosos se dan en España, donde la izquierda trata amablemente las exigencias de privilegios de los movimientos nacionalistas étnicos precisamente de algunas de las regiones más ricas del país.

Anti-religión

Carnaval anti-religioso en la URSS (antes de ser prohibidos los carnavales).
En este epígrafe es donde sucede algo que al ser tan contemporáneo e inmediato igual no se acaba de ver pero intentaré explicarlo con ayuda de vuestra indulgencia. Este punto es el que me lleva a pensar en la mencionada "modificación socialdemócrata" y de ahí a unirlo a la alianza impía con el nacionalismo y a la empobrecedora posición antimercado, todas ellas posiciones que no sólo no pertenecen al ámbito de la socialdemocracia de posguerra sino que son más bien de la familia reaccionaria antiliberal.

Basándonos en el criterio objetivo de distinguir a las generaciones de izquierda como doctrinas racionalistas, su oposición a la religión es esperable. Pero hoy la izquierda banal no se opone ya a la religión sino que la defiende llegando a extremos totalmente incomprensibles. Hablo por supuesto de la religión musulmana (o mejor dicho, de la familia de religiones musulmanas, muchas de cuyas sectas están en conflicto a muerte con otras sectas).

Mahoma en la portada de la revista soviética "Sin dios" (años 20).
Pongo ejemplos: Ben Affleck en un programa de televisión debatiendo con Sam Harris, divulgador ateísta. Harris critica el islamismo como doctrina política y el empleo de la palabra "islamofobia" como excusa para no criticar lo criticable del islam. El renombrado actor y director hollywoodiense le llama racista en la creencia de que él defiende la libertad de expresión del islamismo cuando el islamismo es una ideología que suele negar esa misma libertad de expresión (aquí el video). Tradicionalmente una persona de izquierda apoyaría el lado ateísta, pero no solo no lo apoya Affleck sino que además la posición de Affleck es compartida por otros en esta autodenominada "izquierda" con que la posmodernidad nos condena.

Otro ejemplo: Deepa Kumar es una profesora universitaria estadounidense que da conferencias sobre el "nuevo macartismo" para promocionar su libro. Suponemos que esta señora es de izquierdas y dejo que eso lo juzguéis vosotros al ver la siguiente diapositiva:

"Los nuevos macartistas: neoconservadores y sionistas, la extrema derecha cristiana, apóstatas del islam y otros "informantes nativos"".
Esta señora tan de izquierdas mete en el mismo saco a los que apostatan del Islam y la extrema derecha. Esta señora tan de izquierdas igual tenía que saber que la gente es perseguida por abandonar el islam en casi todos los países islámicos y que abandonar una religión no es adoptar una posición política. Pero lo más grave del asunto (y esto ya es de por sí muy grave: la apostasia en el islam se condena con la pena de muerte), es que no se trata de una señora loca que va a su bola diciendo bobadas islamofascistas y haciéndolas pasar por "progresismo", lo más grave es que esta versión del progresismo ya se empieza a organizar políticamente, más allá de hacer entrismo en la moral progre banal. En el Reino Unido fundaron hace unos años el Partido del Respeto como escisión del Partido Socialista de los Trabajadores. Este partido de izquierdas se reúne con Hezbolá (literalmente "el partido de Dios", una organización terrorista financiada por la teocracia iraní) y su líder se niega a estar en la misma sala que un judío. Su líder llegó a diputado, pequeño detalle.

¿Queréis más ejemplos de la peligrosa cuesta abajo por la que caen los tumefactos desperdicios del cadáver de la socialdemocracia? Pedid y se os dará. Conferencia sobre la guerra civil siria organizada por una de estas ONG progres que están "en contra de la guerra". Aparecen unos sirios que huyeron de los bombardeos del dictador sirio pidiendo la palabra porque no se estaba hablando de los bombardeos de Al Assad, ¿qué hicieron los progres? Echarlos de la sala.


Hay un punto en común en todos estos ejemplos: cómo la izquierda banal ha renunciado a los principios racionales compartidos por todas las precedentes generaciones de izquierda y se ha acercado a una defensa religiosa exclusivamente centrada en el islam. (Con el budismo existe una aproximación estética pero no hay influencia política (y menos mal porque esos están todavía más chalados que los otros)). Y por supuesto con el cristianismo muchos continúan en un rechazo irracional, arbitrario, estético y contradictorio (cambiarle el nombre a la Navidad y cosas así súper de izquierdas que te cagas, tía).

Primera y última huelga de mujeres en Teherán contra la obligación de cubrirse la cabeza.
Protesta de mujeres en Londres a favor de cubrirse la cabeza y el cuerpo (y prohibir el porno y mandar "al iinfierno" la libertad).
Portavoz chavista en una provincia vasca ganando puntos para ser ministro iraní de moral religiosa.
El cariz de los acontecimientos venideros

De continuar la tendencia izquierdista por la vía de la antiglobalización, del nacionalismo identitario y de la defensa del islamismo, mucho me temo que el único espacio que quedará a la izquierda será el espacio liberal. Y será la única izquierda porque será la única familia ideológica que continúe oponiéndose a los privilegios de cuna y de sangre.

O igual hay otra opción: ya que el liberalismo carece de ADN revolucionario (se agotó hace doscientos años) y defiende el statu quo, lo que hay que hacer es dejar los términos de izquierda y derecha para los libros de historia.

En todo caso, si os fijáis, no me he metido en asuntos pedestres que tienen que ver con la posición anti-izquierdista de la autodenominada izquierda: toda la política ecologista es una subvención de los pobres hacia los ricos, lo que tiene que ver con la protección de los desprotegidos en el Estado del Bienestar también es algo que en particular en España se dejó de hacer hace treinta años, toda la política "animalista" es una subvención de los pobres hacia los muy ricos, etc. Si quitamos las etiquetas y los eslóganes, tenemos en España y Europa a la izquierda más de derechas que se ha visto en la historia. En principio no tengo problema con eso pero es la deriva, el siguiente paso, lo que me preocupa a mí y nos debe preocupar a todos.

Más: