viernes, 29 de diciembre de 2017

Los últimos jedi (2017)

Esta comedia infantil de Disney la podemos ubicar por su tono y calidad entre la Sirenita 2: Regreso al mar y Aladdin 2: El retorno de Jafar. Una película para niños o gente que se ha golpeado la cabeza y concebida y construida por niños o gente que se ha golpeado la cabeza. En su plan por dominar el mundo, la megacorporación Disney es muy consciente de que lo que da más dinero es hacer productos infantiles pues los niños arrastran a sus padres ¿por qué vender una entrada de cine cuando puedes vender más de una? Oh y luego están todos los animalitos y bichitos para estampar en los Happy Meal. No me tiréis de la lengua.


Quienes hace veinte o treinta años vieron las películas originales de La guerra de las galaxias ya no son niños pero la continuación de esta saga no pretende en ningún momento respetar a este público. Se ha hecho tabula rasa y aprovechando el tirón comercial de esta saga clásica contemporánea Disney crea un nuevo producto cuyo parecido con el original se limita a ciertas referencias estéticas y nada más. Bien podían haber cambiado "jedi" por "trolox".

Pero no nos engañemos, Disney pretende hacer caja para financiar su plan de dominio del mundo y eso lo puedo tolerar. Lo que resulta una traición imperdonable es que George Lucas haya vendido su alma para amasar más miles de millones de dólares y así poder tener una montaña de muñecos de C3PO hechos de oro macizo sobre la que defecar cada mañana. Ese es el legado del otrora admirable George Lucas, ahí está en su rancho Skywalker comiendo gofres sin parar, riéndose como un lunático y defecando sobre merchandising de oro macizo.


De qué va

En esta ocasión no pasa lo mismo que con la anterior película que fue una copia exacta de Una nueva esperanza. Aunque hay reminiscencias de El imperio contraataca la historia toma otros derroteros. Las similitudes se limitan a comenzar la historia con una escena de huída como la del planeta Hoth y a que vemos en la película cierta guerra de trincheras. También está un personaje ambiguo tipo Lando Calrissian interpretado por un Benicio del Toro que en lugar de salir bueno sale malo. Pero no hay muchas más coincidencias.

Bueno, al lío, pasemos cuanto antes por este valle de lágrimas.

Avisaría de revelaciones de la trama pero ¿os preocupa que revele detalles de la trama si hablo de Aladdin 2? ¿A que no? Pues eso.

Resulta que el ejército republicano que se llama resistencia rebelde porque son medio idiotas y la Primera Orden que es un evidente remanente imperial que jamás menciona al Imperio (es como si no existiera aunque las naves y los uniformes son los mismos y solo han pasado unos veinte años) están en guerra. En un momento dado la Primera Orden acorrala al ejército de la República Galáctica (formado exactamente por 113 fulanos con mayor variedad étnica y sexual que en las pelis originales porque patatas. Por cierto, cosa que también pasa con la Primera Orden que resulta ser una organización malvada mucho más progresista e inclusiva que el Imperio de Palpatine porque patatas y nabizas) en una de sus bases y se pone en marcha un plan de evacuación como el de Hoth pero como en este universo no existe wikipedia es como una novedad novedosa para todos.


El audaz piloto de Ala X Poe Dameron lidera la defensa de las naves que se van evacuando ante la inútil estrategia de la Primera Orden. Una situación en principio desesperada o incluso dramática que está mal ejecutada por el abuso de los gags cómicos, un ejemplo de cómo no contar una historia, un ejemplo de ejecución anticlimática que al margen de lo que podamos criticar sobre el universo interno de La guerra de las galaxias nos informa de un nivel muy bajo de cine.

La evacuación le sale bien a la resistencia (sic) pero ¡tate! resulta que para que continúe la historia los malos tienen la capacidad de rastrear naves por el hiperespacio. Una tecnología jamás mencionada en ninguna de las ocho mil películas de la saga pero que aparece aquí como un Deus ex machina. Un recurso muy barato y muy cutre que pone en evidencia a unos guionistas inútiles e idiotas.

Gracias a este mágico dispositivo de rastreo los malos interceptan a la flota de la resistencia y aquí ocurre algo que nadie se plantea en la película: las naves de los malos son más lentas a velocidad sublumínica que las de los buenos. Los buenos no pueden saltar al hiperespacio porque les rastrean. Siendo así, a velocidad sublumínica los buenos se estarían alejando de los malos... ¡pero no es así! Se mantienen a una distancia constante porque nadie repasó el guión o les dio igual faltar al respeto a la audiencia.

Me imagino el despacho de los guionistas:

—Oye Bob, este guión tiene más agujeros que el mantel de la mesa camilla de mi yaya.
—Pff, ¿y qué? Cuando se den cuenta ya será tarde porque habrán pagado la entrada.
—Jajaja, tienes razón, ¡cómo mola trabajar para Disney!
—Ya te digo, somos al cine lo que el ISIS a las relaciones internacionales.

Por tocar los huevos y pese a tener a los rebeldes a su merced, los malos no tienen paciencia y lanzan un ataque contra la flota de los buenos cargándose varias naves en el proceso y haciendo que la princesa Leia salga disparada al espacio... para luego volver flotando a una nave y revelando así un poder que nunca se había mencionado. ¡Cuántas cosas nuevas estamos descubriendo en escenas que no aportan nada! ¡Cuántas limitaciones de este unverso se están rompiendo sin que se mejore la historia! ¡Qué bien esta mierda!

Mucho peluquero y muy poco soldado.
Sin saber muy bien cuál es el plan de sus líderes, Poe y su amigo Finn (al que vio durante siete minutos en toda su vida) se inventan un plan para colarse en la nave del jefe de los malos y desactivar el dispositivo de rastreo, que es una cosa cuadrada llena de luces que está escondida en la sala que tiene el cartel de "Dispositivo súpersecreto de rastreo". La primera parte del plan es plantear un motín y así Finn (solo Finn, nadie más) puede ir al planeta-casino a buscar a un tipo que le pueda meter en la nave de los malos.

Finn va al planeta-casino donde se nos presentan más bichitos de Happy Meal y algún escenario nuevo para el videojuego y regresa con El Coleccionista que es un Benicio del Toro al que se la sopla todo.

Mientras tanto ¿qué ocurre con el personaje aparentemente protagonista de esta nueva trilogía? Rey llega con Chewie y R2D2 en el Halcón Milenario al planeta-isla donde vive Luke Skywalker con la intención de ser entrenada en los caminos de la Fuerza. Ah, pero resulta que para Luke el asunto ese de la Fuerza no lo ve claro. Es decir, Luke se entrenó con el mejor maestro posible que fue Yoda, fue tentado por el Lado Oscuro y superó la prueba pero como un estudiante de su academia le salió rana lo tira todo por la borda. Olrait.


Como ahora Luke Skywalker es una putita en manos de Disney, R2-D2 le convence (en una emotiva escena para los fans) para que entrene a Rey. Comienza a entrenarla (dos tardes) mientras somos testigos de cómo Rey y su hermano Kylo Ren tienen contacto telepático y se ponen al día. Durante el entrenamiento descubrimos que esa isla es el lugar de origen de la religión Jedi y donde se guardan sus textos sagrados, cosa que tendría cierta importancia para alguien cuerdo pero aquí no. También descubrimos que Luke "se ha cerrado a la Fuerza" y que cree que la Orden Jedi fue un fracaso. Hay aquí una ambivalencia con el Lado Oscuro que sorprendentemente afecta a Luke y con la que también se campanea Rey pero da igual porque Luke nos cuenta que lo del Lado Luminoso y el Lado Oscuro en realidad son cosas que no tienen importancia, destruyendo así a las ocho películas anteriores. ¡Qué más da!

Luke cuenta a Rey que se pensó lo de matar a Ben Solo (que luego será Kylo Ren) mientras dormía porque estaba yendo hacia el Lado Oscuro pero en el último momento se contuvo. Por su parte, Ben se despierta —a ver, esto te lo cuentan en flashback porque la película está mal hecha— y pelea con Luke y durante la contienda arde la academia de Luke (sí, esto está mal contado, no se entiende, nos falta una película por el medio, etc). Total, que al final Luke decide no ayudar a Rey ni a la resistencia. Rey se pira en el Halcón Milenario (a todo esto, durante media película Chewie y R2 están en la nave jugando al cinquillo porque los guionistas no saben qué hacer con tantos personajes porque el guión es una patata y los guionistas unos débiles mentales) y Luke se queda en la isla dispuesto a destruir los textos sagrados de los Jedi (¿?) pero en el último momento recula y piensa en enviarlos a Patrimonio Nacional, ah, pero aparece la fantasmagoría de Yoda que los destruye porque Yoda también es una putita de Disney y de pronto decidió que lo de los jedis es una bromica que no importa. Ok.

Me imagino, nuevamente, el despacho de los guionistas:

—... y entonces Légolas hace el amor con Chewbacca.
—Bob, *todavía* no podemos usar a Légolas.
—Vale, pues entonces aparece Spiderman y se hace colega de R2D2.
—Bob, ese es el guión de la peli que vamos a estrenar en 2023: "Vale todo: el insulto final".
—Bueno pues entonces hacemos que a Yoda se la sople todo el asunto de la Fuerza y de los jedis.
—Jajaja, no hay huevos.
—¿Que no? Aguántame la cerveza.

Rey se entrega en la nave del jefe de los malos dispuesta a atraer a Kylo Ren al lado luminoso pero el jefe de los malos les dice a los dos que su conexión telepática fue una artimaña suya para poder matarla (creo) y entonces Kylo Ren tiene uno de sus ataques de cólera adolescente y mata fácilmente al jefe de los malos. Kylo y Rey luchan juntos contra los guardias del jefe de los malos (que se toman muy a pecho su trabajo porque el tío que les pagaba ya está muerto), se los cargan y Kylo entonces intenta atraer a Rey al Lado Oscuro (pese a que para Ren el Lado Oscuro no existe). Ofrece a la chati gobernar juntos la galaxia (como en El Imperio Contraataca) pero Rey supera la tentación del Lado Oscuro, hay una —conveniente— explosión, Kylo queda inconsciente y Rey escapa.

El líder Supremo Voldemort.
Mientras tanto, Finn logra desactivar el dispositivo de ratreo (o no, no lo sé, de pronto esta línea argumental no importa) y con la ayuda de BB8 escapa de la nave.

Kylo por su parte se nombra a sí mismo jefe de los malos y ordena atacar a la resistencia... que logró escapar en pequeñas naves de transporte hacia un planeta que estaba justo al lado y que convenientemente tiene una antigua base rebelde (guionaso, mis dieses, denle a laik y suscríbanse).

La base del nuevo planeta sólo tiene una puerta de entrada en una montaña y la Primera Orden dispone un cañón muy gordo para hacerle un agujero (bien, algo que pueden entender los niños de siete años). La resistencia envía un mensaje de auxilio al resto del ejército republicano pero nadie responde y con razón ¿para qué mezclarse con esta panda de inútiles? Rey colabora para detener el asedio con el Halcón Milenario mientras en tierra Finn y Poe tratan de momntar una contraofensiva desesperada.

Como en Songoku cada vez los malos tienen que ser más gordos.
Ah, pero de pronto se dan cuenta de que la base que solo tenía una puerta de entrada en realidad tiene otra y en ese momento un gesto institntivo nos mueve a buscar el mando para cambiar de canal pero diablos estamos en el cine atrapados y tenemos que seguir con la tortura. Buf.

Los once fulanos que son todo el ejército galáctico escapan por la puerta trasera para ser rescatados por el Halcón Milenario mientras para entretener a los malos aparece Luke dispuesto a enfrentarse a todos ellos. Luke sobrevive a una descarga de láseres y Ren decide bajar a la arena para enfrentarse a su antiguo maestro. Luke no es nada ofensivo, solo esquiva los golpes y finalmente cuando Ren le acierta en el corvejón desaparece. ¡Ah, era una fantasmagoría, un poder nuevo que jamás habíamos visto antes, un nuevo Deus ex machina!

El esfuerzo de esta proyección astral mata a Luke (que como es un maestro Jedi seguirá vivo en forma de fantasmiko). Mientras tanto, los buenos deciden que ya oficialmente se llaman rebeldes a partir de entonces.

Cosas buenas
  • Todo lo relacionado con escenarios, efectos digitales, navecitas, producción, etc. Es lo mínimo que hay que exigir a cualquier filme palomitero.
  • La música, claro.
  • La pseudo-protagonista Rey, defiende bien lo suyo.
  • Hay cierto momento de homenaje a Carrie Fisher que está bien pero lo de flotar por el espacio lo estropea un poco.
  • Dedican más de un minuto a Leia corrigiendo los fallos de Poe como líder. Esto ayuda a pulir un personaje que de otra manera sería demasiado plano.
  • La mayor parte de la galaxia ignora completamente esta guerra. Los hutts deben estar haciéndose de oro en el Borde Exterior.
Cosas malas
  • Vuelve a leer mis sinopsis: las inconsistencias del argumento, las contradicciones con las convenciones establecidas por la saga y los recursos vagos de guión nos hablan de un producto mal resuelto.
  • Hay varios personajes con diálogo que no he mencionado en la sinopsis y no os habéis dado cuenta. Eso quiere decir que sobran.
  • Una película coral con una muy mala dirección de actores. Como en Médico de Familia a veces están todos a un lado de la mesa.
  • Mientras suceden unas cosas no sabemos qué ocurre con otros personajes. 
  • Actores con diálogo que parecen amateurs.
  • En el planeta-casino un borracho mete monedas en BB-8. Después BB-8 las escupe como balas.
  • El título de la película original en inglés es ambiguo respecto al singular o plural. En las lenguas latinas se traduce con un plural pero el director de la película lo consideró en singular. Estamos hablando de Disney. Disney puede comprar bebés y fabricar munición de uranio empobrecido y esto no lo han pensado. Es increíble.
  • Los textos sagrados de los jedi que quema Yoda aparecen después en el Halcón Milenario.
  • El jefe militar de los malos es un personaje propio de los dibujos del oso Yogui. Sólo le falta decir "¡malditos roedores se han vuelto a llevar mi emparedado!".
  • Tom Hardy aparece en el elenco como soldado de la Primera Orden... en una escena "eliminada" para que compres el p*to Blue-Ray, 
  • Luke menciona al Emperador Palpatine como Darth Sidious.
  • Los malos todavía pueden rastrear al Halcón Milenario por el hiperespacio.
  • La tía de Parque Jurásico estrella su nave contra la de los malos justo en el momento en que van a ejecutar a Finn. ¡Qué suerte!
  • Rey llega en el Halcón Milenario justo en el momento en que los cazas TIE van a hacer picadillo a los speeders. ¡Qué suerte!
  • Esos speeders tienen que tocar el suelo de sal para ir más rápido. What?
  • En el planeta-casino a Finn lo meten en la celda con un descifrador. ¡Qué suerte!
  • Los bombarderos de la resistencia dejan caer bombas en caída libre. En el espacio.
  • Las cuidadoras en el planeta-isla son todas mujeres, ¿cómo se reproducen?
  • Si desde el principio el plan era hacer chocar a la nave de la resistencia contra el destructor de los malos ¿por qué no le explican el plan a Poe? Ah, porque les iba bien a los guionistas.



lunes, 11 de diciembre de 2017

El odio histórico de ERC contra la democracia española

En los últimos dos siglos siempre que en España surgen ideas de libertad, de aflojar la maroma, de aumentar el oxígeno, surgen a su vez los cerriles partidarios del reverso tenebroso. El irredentismo, común a toda Europa, adopta en España un cariz especialmente reaccionario tal vez por la influencia que ha tenido la Iglesia históricamente o por el desmedido poder de las élites locales que pusieron muy dificil siempre los esfuerzos de apertura ligados a la igualdad de derechos y a la transformación de súbditos en ciudadanos.

De aquellos polvos...
En el siglo XIX tuvimos tres guerras civiles que de forma somera se explican por las resistencias de élites locales a plegarse al proceso de nacionalización ligado al liberalismo. El carlismo estuvo presente por todo el país pero su presencia fue destacada en Vascongadas, Navarra y Cataluña y esto tuvo consecuencias después. La derrota carlista propicia el periodo de la Primera Restauración en el que pese a contar con un sistema político especialmente corrupto según nuestros estándares actuales era un sistema de entendimiento donde buena parte de las libertades civiles estaban más o menos garantizadas. Durante este periodo existe una negociación constante del tratado de paz con el carlismo (que sorprendentemente llega hasta nuestros días como una disposición adicional en la Constitución) y un debate de la cuestión autonómica en varias regiones debido a la influencia de la ideología alemana en lugares donde no fue completo el proceso de construcción nacional (pugna entre vía alemana: idioma-nación-estado y vía francesa o española ley-nación-estado).

La caída de la Restauración lleva a unos años de experimento de una dictadura que un día de estos habría que analizar como un régimen híbrido propio de las repúblicas americanas de la época (el triunfo del espadón que deja la espada en el armario), a su vez la caída de este experimento entre muchas convulsiones propicia un vacío de poder que es aprovechado por los republicanos que lograrán establecer su régimen con apoyos estratégicos de gente que tenía otro régimen en la cabeza.

Celebración de la victoria republicana en Madrid.
Este régimen republicano con sus innumerables carencias propició niveles de libertades civiles similares a los de la Primera Restauración y similares a los que disfrutaban otras democracias europeas de la época (regimenes de libertades con censura, servicio militar, gran influencia de la Iglesia y una mayoría de la población dedicada a labores del campo y ajena al proceso político). Para el establecimiento y correcto funcionamiento de este régimen era imprescindible que la misma ley llegara a todas las esquinas del país y esto es algo que el nacionalismo jamás le perdonó a la república.

Con la aparición del régimen republicano aparece la historia de ERC, un grupo político que tomo como referencia para esta tesis sobre la incompatibilidad del nacionalismo con la democracia española.

Las elecciones municipales de 1931 tras las que la monarquía cede el poder a un grupo de republicanos (y sus aliados poco fiables) se saldan con la victoria de ERC en tres de las cuatro capitales de provincia catalanas. Mientras en España los republicanos celebran su victoria por incomparecencia del contrario y se felicitan por la oportunidad de crear un nuevo régimen democrático, en Cataluña ERC lo primero que hace es dar un golpe de estado y proclamar la independencia.

El extremadamente débil gobierno provisional de la república negocia evitar un baño de sangre con los golpistas de ERC y se llega a un pacto mediante el que Cataluña pasa a tener un gobierno regional autónomo y la nueva república se comprometerá a aprobar un estatuto de autonomía para esa región. En el mismo 1931 los republicanos se darán cuenta de que jamás lograrán el anhelo de lograr que la misma ley llegue a todas las esquinas del país. Durante toda la experiencia republicana el nacionalismo será un factor de debilidad y un palo en las ruedas del pretendido proceso modernizador que los teóricos republicanos deseaban para España.

Desfile de las juventudes de ERC en 1933 en Barcelona.
Hay que entender que en los años 30 a la debilidad del gobierno (que se confundía con el régimen hasta el 33 y a partir del 36) se le sumaba la aparición de milicias y grupos paramilitares vinculados a partidos políticos. La amenaza del baño de sangre fue constante y la degradación del orden público un factor crucial en el fin de la república. Estas bandas paramilitares debieron mucho a la historia europea de los años 20: no olvidemos que fascismo y nazismo nacen de las cenizas de la Gran Guerra que dejó a centenares de miles de veteranos con la sensación de derrota organizados en milicias. Estas milicias fueron parte esencial en el triunfo del fascismo italiano y del nazismo alemán (freikorps y SA por una parte y camisas negras que en origen habían sido los arditi por la otra). Es decir, contar con milicias te podía dar la victoria que no te daban las urnas.

ERC tuvo sus milicias o grupos terroristas, en su etapa formativa a imitación de los camisas negras y con claras influencias del fascismo italiano ("Bandera Negra", "¡Nosotros solos!", "Frente Nacional") y ya con la república en España los conocidos como Escamots. Algunos de los líderes de estas organizaciones fueron detenidos por sus crímenes y el nuevo régimen de 1931 los amnistió pensando en integrarlos, pensando que su enemigo era la derecha o la izquierda* cuando en realidad su enemigo era España.

*En aquella época en España todavía había una izquierda que consideraba al nacionalismo como una degeneración burguesa a aplastar.

En 1934 el gobierno del centrista Partido Radical (gobierno propiciado tras la victoria electoral de la derecha un año antes) decide incluir a tres ministros de la derecha y el PSOE da un golpe de estado porque no está conforme. A diferencia del anterior golpe (de 1932, de carácter militar (uno puede recorrer la historia de la Segunda República saltando de golpe en golpe)) este llega a controlar algo de territorio en Asturias y se tiene que movilizar al ejército. Aprovechando la sangre de los mineros asturianos y de militantes del PSOE que pegan tiros a la Guardia Civil en aras de la revolución comunista, el gobierno regional de ERC da a su vez otro golpe de estado en Barcelona para cargarse nuevamente a la república.

Gente a la que le tocó hacer la mili en plena plaza de San Jaime.
Pero en esta ocasión ERC y sus pistoleros no tienen delante a un gobierno provisional formado por intelectuales gorditos sino a un régimen más o menos establecido que cuenta con la lealtad del jefe del ejército en la región militar que abarca Cataluña. El general Batet, siguiendo órdenes del presidente Lerroux, declara el estado de guerra en la región y envía tropas a rodear las posiciones de la policía regional y en breve lapso de tiempo rodea a la resistencia en el palacio de la Generalidad. Les conmina a rendirse, estos se niegan y pegan tiros, los soldados disparan artillería y al final sí que se rinden porque las bombas y las balas hacen daño de verdad que es algo de lo que nunca te avisan cuando te dan la charla motivadora revolucionario-golpista.

La república anula la autonomía catalana y mete a los golpistas en prisión. Tras las dudosas elecciones de febrero del 36, una coalición de izquierdas y republicanos forma gobierno, amnistía a los golpistas del 34 y restablece la autonomía catalana con lo que ERC vuelve a abalanzarse sobre el presupuesto público y a planear destruir a una república que consideraban un incordio que les impedía dominar de forma absoluta Cataluña (cosa que vemos en las memorias de los principales líderes republicanos de la época).

El fracaso del golpe de julio de 1936 inicia la más reciente guerra civil española. Durante el primer tercio de la guerra dominará en Cataluña ERC junto a aliados republicanos y comunistas. Es una situación especialmente complicada porque en la calle el poder real está en manos de grupos anarquistas. Las pugnas por el poder en este bando de la guerra son uno de los factores que explican el fracaso en dar una respuesta coordinada y temprana a la insurrección militar (otro factor bien pudieron ser las checas de las que ERC también formó parte como se empieza a averiguar en los últimos años). La degeneración de la unidad de mando llega a un punto crítico en mayo del 37 cuando tienen lugar los llamados "sucesos de Barcelona" que vinieron a ser una micro guerra civil en el bando del Frente Popular en la ciudad condal. La victoria comunista en esta lucha acaba con la primacía del mayor grupo organizado de gente armada con lo que las ofensivas del Frente Popular se retrasarán un año hasta la batalla decisiva de la guerra que fue la batalla del Ebro.

Esta fue una de las dos guerras civiles que tuvo el bando del Frente Popular durante la guerra civil.
La victoria de los inusrrectos en 1939 implicó la prohibición de la mayoría de los partidos políticos y de su actividad pública así como la desaparición de las bandas paramilitares. Con la paulatina desaparición del hambre en España ERC comenzará a comienzos de los 50 su testimonial actividad clandestina. En esta misma clandestinidad y segun regresan del extranjero líderes históricos de ERC y de sus grupos paramilitares esas mismas personas forman nuevos grupos con mayor o menor caracter terrorista como el Frente de Liberación Nacional, el Ejército Popular Catalán o el Partido Socialista de Liberación Nacional. Estos grupos son completamente irrelevantes en la "lucha contra el franquismo".

En 1975 el general Franco muere de viejo en la cama de un hospital y España nuevamente da pasos para el establecimiento de un régimen de libertades que fructifican en la Constitución de 1978. La nueva democracia es sustancialmente superior a la experiencia republicana de los años 30 ya que no hay censura previa ni se admiten bandas paramilitares. Aún así esta democracia continúa arrastrando el problema de "encajar" a un nacionalismo que ve a España como el objetivo a destruir e incluso aparecerán nuevos problemas como la herencia de las estructuras sindicales corporativistas que explican en parte el fracaso del modelo laboral español.

Intemporal programa electoral de ERC.
Como para el irredentismo el problema nunca fue el franquismo, los irrelevantes grupos paramilitares mencionados organizan un grupo terrorista ya en plena democracia. "Terra Lliure" se da a conocer en 1981 de forma pública aunque antes sufre algunas bajas por manipulación de explosivos, cosa normal ya que todo grupo terrorista deja a los becarios manejando las bombas mientras los dirigentes viajan en coche oficial con calefacción.

Durante la década de 1980 el brazo armado de ERC comete múltiples atentados sobre todo contra infraestructuras (también atentados mortales) y sufre numerosas bajas propias por manipulación de explosivos. También secuestran y atentan contra Federico Jiménez Losantos, famoso locutor de radio, por no estar de acuerdo con el nacionalismo. En 1991 la organización se disuelve ya que ve en ERC el camino para la independencia (según sus propios documentos afirman) pese a lo cual algunos de sus miembros se incorporan a ETA y concretamente al Comando Barcelona. No perdamos de vista que el mayor número de víctimas mortales del nacionalismo catalán es de procedencia catalana. Supongo que aman tanto su tierra que la quieren ver sin gente, pasto de los lobos. Una idiotez incurable. Tras la disolución en 1992 se detiene a muchos integrantes de esta banda, otros serán detenidos ya dentro de ETA y otros pasarán a la órbita de las CUP callándose en público que matar a gente no es tan malo.

Los esbirros pegan tiros y van a la cárcel, los que manejan los hilos viajan en coche oficial y reciben sueldo del estado. Hoy todavía estamos así.
Pero la historia de ERC continúa, de forma sorprendente, como partido político legal. España es ese país en que para que el estado te ofrezca un oneroso estipendio debes decir que odias a España y quieres destruirla. Durante esta Segunda Restauración, ya plenamente democrática y homologable a los niveles de libertades públicas más altos del mundo, ERC sigue tratando de destruirla para no tener ninguna traba en el régimen de partido único que quieren imponer en Cataluña. Así, en septiembre de 2017 cometen otro golpe de estado esta vez aliados con el partido de la burguesía nacionalista históricamente ligado a esa parte del nacionalismo catalán que durante la guerra civil apoyó a los insurrectos. Para un observador externo esto carece de lógica pero si nos ponemos en la piel del nacionalismo tiene mucho sentido: su enemigo nunca ha sido la derecha o la burguesía, su enemigo siempre ha sido durante estos ochenta años el mismo: un régimen y un país: la democracia y España. Y para acabar con ellas se aliarán con quien sea, dirán lo que sea y harán lo que quieran.

Mientras se lo permitamos.


sábado, 2 de diciembre de 2017

La batalla moderna

Para el tema que nos ocupa limitaremos el alcance de la voz "moderna" a lo que va desde la extensión de la artillería de pólvora hasta la extensión del empleo de las armas de repetición o de la ametralladora. El marco geográfico será el mismo que las otras veces añadiendo ahora al continente americano.

Podemos distinguir algunas características del arte de la guerra y de la idea de batalla durante estos cuatro o cinco siglos.

Para empezar: los cambios que se producen comienzan a ser cada vez más rápidos. Pese a que en la época antigua y en la medieval la inventiva y los saltos cualitativos son innegables, el tiempo que se tarda en su adaptación es más alargado, ahora por la dependencia mutua entre los reinos europeos y por la extensión del uso de la fuerza mercenaria los cambios tardan menos en ser adoptados. Esto tiene una consecuencia inmediata: se producirá un equilibrio tecnológico de sur a norte y de oeste a este (en el espacio europeo, que es el que nos incumbe y cuyo arte de la guerra al final de esta época acabará imponiéndose como estándar planetario).

Alejandro Farnesio tuvo que levantar un puente de 800 metros para tomar Amberes en 1585, una capital defendida por el río Escalda y con varias líneas de fortines, torres y murallas. Tardaron siete meses en construirlo bajo el fuego enemigo, los españoles tuvieron que disponer casi 100 cañones para defenderlo. En la hora decisiva los holandeses arrojaron casi doscientas naves para quebrarlo, el puente resistió, se envió a los tercios para abordar los barcos y la lucha acabó en un cuerpo a cuerpo con victoria para la Monarquía. Pero de esto Hollywood no hará una película porque es mucho más interesante la enésima reinterpretación de Romeo y Julieta en forma de pandilleros del Bronx.
Mel Gibson, espabila, que aunque te guste matar ingleses los holandeses también han dicho cosas malas del Papa.
La fortaleza flotante holandesa "Fin de la guerra", llamada por los españoles "Los gastos perdidos".
Creo que no está de más apuntar la importancia que tiene el hecho de que la experiencia militar europeo-mediterránea sea la base de la guerra futura. Estos reinos y repúblicas del Mediterráneo en ningún momento pierden su contacto con la historia precedente no sólo por la conexión directa que propicia la herencia del imperio romano en oriente sino además por la propia evolución de las armas y de las unidades de combate. Si el arma fundamental de la Edad Media era la lanza igual que el pilum lo fue para el legionario romano, en la época moderna continuará habiendo una evolución de estas armas con la extensión del uso de la partesana, la alabarda y finalmente la pica en las unidades de formación cerrada. Los cuadros de piqueros que alcanzan su cénit con los tercios durante las guerras de religión del XVII comenzaron empleando armas de fuego de forma auxiliar (espingarderos en la guerra de Granada, arcabuceros después) para finalmente ser sustituidos por estos. El proceso de sustitución culminará en el XVIII intercambiándose el número de picas en un cuadro de infantería por el de mosquetes (sin embargo la idea del cuadro permanece, una idea que nos recuerda a la falange o al manípulo).

Aparte de las armas y de las formaciones tenemos otra pista de la herencia clásica en las unidades empleadas: los tercios españoles de las guerras de Italia (el Real Madrid de las batallas de la época) emplearán estradiotes (Στρατιώτες), que fueron una caballería ligera directamente importada de las cenizas humeantes del Imperio Bizantino (de hecho algunos oficiales que sirven bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba son descendientes de la aristocracia bizantina, contribuyendo así a cierta idea de transmisión de la misión imperial que Hollywood jamás nos contará porque en caso de hacerlo la Anglosajonía se derretiría como los malos de En busca del arca perdida).

Sentada la idea de continuidad y de que los cambios se producirán a mayor velocidad podemos ir ahora a lo que más llama la atención de la batalla de esta época, algo que a ojos de un humano que vive en la época de la ametralladora, el misil y el avión llama mucho la atención: ¿cómo es posible que en un mundo donde ya hay armas de fuego se mantengan las formaciones compactas de infantería?

Hay varias razones que explican esto: por un lado debemos tener en cuenta que en esta época el objetivo de la guerra no era la aniquilación completa del país enemigo. Es más, tu rey no estaba en guerra con otro país sino con otro rey. La destrucción del producto del trabajo y tener objetivos civiles son un invento muy reciente. Así, los ejércitos combatían contra otros ejércitos en batalla campal. Algunas veces se quedaba con el enemigo para combatir en algún lugar y otras veces el enemigo era interceptado (cuando movías miles de soldados tenías pocos caminos para elegir así que no era raro prever el movimiento del enemigo). Este es un punto importante ya que sólo al final de esta época aparece la guerra de guerrillas.

Otra razón —acaso la más importante— para la permanencia de la formación compacta (hombro con hombro) cuando el enemigo se acerca con arcabuces o mosquetes la tenemos en las características de estas armas de fuego.

Arcabuz

No sé qué cuadro es, Internet me dice que es Gravelinas. Se podría hacer un estudio sobre el humo en los cuadros de batallas.
El arcabuz del XVI es un arma tontísima. Básicamente es una tabla de madera noble que sostiene un tubo de hierro. El tubo tiene dos agujeros, uno por el que sale la bala (una bolita de plomo) disparada hacia un hereje y otro (llamado oído) que es por donde se mete el fuego que hace estallar la pólvora que dispara la bala. La introducción del fuego en el oído se hace con una mecha de lino con salitre, cáñamo o algodón (lo que sea más barato en el mercado en ese momento, el salitre ayuda al estallido). Esta mecha se irá perfeccionando con un sistema para cubrirla cuando llueve o sopla el viento y otro sistema para acercarla ya prendida al oído con un gatillo rudimentario. La precisión de esta arma hay que relacionarla con su alcance, que varió por las características cambiantes del arma y por la época. Por ejemplo en la inolvidable batalla de Mühlberg (¿Mulberga?) los arcabuceros se disparaban desde las orillas del Elba (menos de 100 metros) y pronto los imperiales recibieron orden de adentrarse en el río para mejorar los aciertos. Se suele decir que a partir de los 40 metros el tiro de arcabuz empieza a ser preciso y a partir de los 25 mortal. Hay textos que nos hablan en el XVII de situar la línea de tiro a dos picas de distancia, unos 10 metros. A esa distancia le ves los mocos al enemigo (al menos antes del primer tiro porque después ya no ves nada por el humo. El enemigo tampoco).

"Diálogos militares" de Diego García de Palacios (1583).
Respecto a la cadencia de tiro hay que pensar en cómo se cargaba el arma. Primero con una baqueta de hierro había que limpiar el interior del cañón, después se introducía la pólvora (la cantidad venía preparada en frasquitos que el arcabucero colgaba de una bandolera), a continuación normalmente se metía un taco de esparto para presionar la pólvora, después se cargaba la bala por el cañón (avancarga) después podía meterse otro taco o no, pero había que volver a baquetear la bala para presionarla contra la pólvora. La bala tenía un diámetro menor al del cañón con lo que los gases que se expulsaban entre bala y pared interna del cañón ("viento") era un desperdicio de ahí la necesidad de los tacos (normalmente de esparto). Después disparabas junto a tus compañeros (las unidades de arcabuceros eran auxiliares de los piqueros en los tercios (si hablo todo el rato de los tercios es porque hasta el XVIII fueron la crema)), se llenaba todo de humo, te pìtaban los oídos y te encomendabas a la Virgen o a Santiago. Se tardaba varios minutos en volver a disparar. En total podemos calcular el número de disparos en una batalla por los frasquitos que llevaba el arcabucero que acabaron siendo doce (llamados "los doce apóstoles"). La participación activa del arcabucero duraba una fase muy concreta de la batalla ya que el ejército contaba con otras unidades como artillería o caballería que también tenían sus funciones. Podríamos limitar esta participación al encuentro con la primera linea enemiga y a partir de ahí dejar el peso de la batalla en el puercoespín de picas que formaba una especie de fortaleza inexpugnable y móvil en el campo de batalla. Como nadie disparaba a discreción el arcabucero podía avanzar o replegarse en función de las necesidades del combate siguiendo las órdenes de sus oficiales.

Más: Tercios de Flandes - El arcabuz

Mosquete

El mosquete aparece después del arcabuz (de forma independiente, no es una evolución de este sino un arma en principio concebida para la defensa de una posición estática, como en unas murallas) y convivirá con él hasta que le come la tostada a comienzos del XVIII. Se distingue principalmente por ser un arma pesada y grande. El mosquetero necesitará una horquilla donde apoyar el cañón para poder disparar. Si el arcabuz pesaba cuatro kilos el mosquete pesará el doble y por lo tanto el mosquetero tendrá que aligerar su carga y no llevar coraza. Como ventaja tenemos un mayor alcance (debido a su largo cañón, que puede alcanzar el metro y medio, casi la altura de un soldado de la época). Esta ventaja es importantísima ya que poder alcanzar al enemigo sin que él te alcance mejora la moral de la tropa amiga y empeora la del enemigo. El mosquete incorporará la llave de pedernal a finales del XVII (se vuelve más seguro su uso ya que un soldado llevando una mecha prendida cerca de un montón de frasquitos de pólvora no parece muy buena idea) y reducirá su peso hasta hacer inútil la horquilla, con lo que el arcabuz pasa a ser un arma de caballería y el mosquete se estandariza para la infantería que ahora será mosquetera. Su alcance será variable pero superior en todo caso al del arcabuz: a finales del XVII podemos estimar un alcance de 250 metros.

Mosquetero holandés del primer tercio del XVII (observad los frasquitos en la bandolera). Por añadir una nota de color: en esta época en Hungría todavía se combatía a caballo con armaduras de acero, en la atrasada Inglaterra estaban descubriendo el Renacimiento y se dice que Japón tenía tantas armas de fuego como toda Europa.
La mayor fuerza de disparo del mosquete tornó inútil la coraza con lo que el soldado empezó a aligerar su carga y aumentar su movilidad y sus fuerzas. El largo cañón del mosquete comenzará a incorporar una bayoneta encastrada (metida en el cañón) con lo que el arma de fuego, el arma contra caballería y de cuerpo a cuerpo se mezclan. La sofisticación de la bayoneta de cubo liberará el cañon para poder seguir disparando sin necesidad de quitar la bayoneta. Esto jubila al piquero: ahora formaciones compactas de mosqueteros pueden hacer el trabajo que antes hacían piqueros y arcabuceros. Las líneas de tiradores se alargan cubriendo cientos de metros en grandes batallas como la de Almansa.

El mosquete no parará de evolucionar y sofisticarse: cañones más largos, más ligeros y bala y pólvora compartiendo cartucho. El soldado ya no llevará frasquitos de pólvora sino cartucheras con hasta cuarenta proyectiles. Ya no hay que baquetear tres veces el arma sino solo dos (para limpiar y para cargar) con lo que la cadencia de tiro aumenta una barbaridad. También la salida de gases por la recámara será un importante invento pues mejorará el alcance del arma. Con todo, todavía estamos en un punto en que el acierto era una cuestión de suerte, el campo de batalla con dos líneas de tiradores enfrentados a pocas decenas de metros enseguida se llenaba de humo que hacía muy dificil no apuntar a bulto. Las líneas se mantenían compactas, hombro con hombro y en ocasiones para aumentar la cadencia de tiro se disponía una primera línea con rodilla en tierra para doblar los disparos. Tras el disparo los soldados se sustituían por los que venían detrás, que tenían que estar muy cerca para hacer el relevo rápidamente (ya que en ese momento estaban expuestos al dar la espalda al enemigo). Así, la formación compacta también lo tenía que ser en profundidad. Había nacido lo que en las academias militares del XIX se llamó cuadro napoleónico que era la disposición en cuadrado de cuatro líneas de infantería para atacar y protegerse —de un rápido ataque de caballería— al mismo tiempo.

Más: Tercios de Flandes - El mosquetero

La bala Minié

El gran problema de todas estas armas de fuego era su falta de precisión y su alcance limitado. A mediados del XIX el ejército francés desarrolló un nuevo tipo de proyectil para usarlo en cañones de ánima rayada. El ánima rayada era conocida desde el XVII y se sabía que la rotación del proyectil sobre el eje de disparo aumentaba su alcance. El problema era que al disparar pelotas parte de la pólvora se quedaba en las estrías del cañón haciendo muy peligroso su uso si no se limpiaba con esmero (algo que reducía muchísimo la cadencia de tiro). La nueva bala Minié (recibe el nombre del inventor) era una bala cilindro-cónica, estriada y con una cavidad cóncava en su base. Al disparar, la base cóncava del proyectil se abría y así se aprovechaba toda la fuerza impulsora y no dejaba rastros de pólvora en las estrías del cañón. Enseguida se sustituyó el ánima lisa por el ánima rayada (en inglés "rifling", de ahí rifle). En muy pocos años los mosqueteros serían sustituidos por rifleros: tanto en la guerra de Crimea como en la de Secesión ya se emplearon con profusión estas nuevas armas de mayor alcance.

Balas Minié de la Guerra de Secesión americana (1861-1865).
Además, la nueva bala tenía otra particularidad: atravesaba el cuerpo del enemigo, cosa que disminuyó el número de heridos y aumentó el de muertos. Un par de décadas después el invento de la medicina moderna provocará la aparición de cuerpos de medicina militar que reducirán una barbaridad las amputaciones (con lo que las guerras no afectarán tanto a la fuerza de trabajo de un país. Recordemos que las guerras de religión terminan en Alemania porque todos se vuelven buenos y firman la paz de Westfalia aunque quedarse sin gente para cultivar pepinos también influyó, creo).

La fiel infantería

Fotografía de un cuadro de infantería durante la guerra civil americana.
Nótese cómo en esta época el peso de la batalla recae sobre el soldado de a pie. El ocaso de la caballería se explica porque el aumento del poder real hace innecesario que los caballeros aporten sus propias tropas y es más, el noble dejará de tener una función militar como en la época medieval. La centralización y modernización del estado (básicamente el aumento de la eficiencia en la recaudación de impuestos) hace que paulatinamente el rey deje de ser el "noble más importante" del reino y sea efectivamente rey. Con la unidad de mando el interés del reino y el interés del rey se entremezclan llegando al cénit con Luis XIV. Pero como todo lo que sube baja, los descendientes de Luis XIV se enfrentarán a gente que cree que rey y reino son cosas distintas. Esta chispeante idea se extenderá de Francia al resto de Europa en sucesivas revoluciones (1820, 1830, 1848). A partir de mediados del XIX será normal contar con gobiernos más o menos representativos en Europa, cuyos intereses ya no son reales sino nacionales y a esto se añade la capacidad de reclutamiento masivo, la mejora del transporte y la logística, la estandarización del equipamiento militar y de la formación (cosa que se había iniciado en las academias de oficiales de la armada en el XVIII). Los ejércitos van puliéndose como máquinas cada vez más destructivas con lo que el número de guerras se va reduciendo al mismo tiempo que aumenta su capacidad de destrucción.




viernes, 10 de noviembre de 2017

Por qué ser republicano es más racional

En una columna que escribe el doctor en filosofía Miguel Ángel Quintana sobre argumentos racionales a favor de la monarquía compruebo cómo me vuelve a pasar eso que me pasa cuando trato con alguien que conoce los rudimentos del discurso: me acabo fijando más en las veredas que se abren a los lados que en el camino principal del debate. En este artículo que defiende la racionalidad de la monarquía encuentro a los lados de la senda cuestiones como la validez del argumento irracional, la racionalidad de la estética, la necesidad en un debate de definir términos de partida, etc. Estos asuntos los dejo para mí y me limitaré aquí a reflexionar sobre la cuestión principal aprovechando el material que nos brindan.

En la España de hoy el debate monarquía-república aparece a lo lejos normalmente protagonizado por posiciones estéticas como la mayoría de debates políticos que tenemos. Los avatares históricos y la costumbre determinan que en un primer momento relacionemos la defensa del régimen monárquico y la forma de gobierno republicana con posiciones sociológicas de derecha y de izquierda respectivamente (digo bien, sociológicas, ya que hoy izquierda y derecha tienen validez sociológica, antropológica, no política). Este apriorismo me resulta molesto ya que identificado con la derecha yo defiendo la forma republicana de gobierno. Y al decir que la defiendo no significa que esté todos los días con la matraca dando la brasa al personal: esta es solo una más de tantas cuestiones que me gustaría que fueran distintas pero me aguanto y practico la tolerancia ya que tengo más de doce añitos.

El escudo pierde sin la corona real pero al menos se quitan de ahí las flores de lis.
Voy al grano porque si no nos dan las uvas. Los que estáis al fondo de pie, aquí delante hay sillas. Venga.

En esencia lo que plantea Quintana no es qué forma de gobierno es preferible sino cuál es más racional. Sin embargo no puedo dejar de ver una subrepticia relación entre "racional" y "preferible" (este sería un debate más interesante, os avisé que había veredas). Quintana comienza aludiendo a la forma de razonar en política para contraargumentar el principal motivo de los republicanos: todos debemos ser iguales ante la ley. El profesor contrapone la forma de razonar basada en absolutos (las matemáticas) a la forma de razonar empírica (basada en experiencias que determinan resultados que se comparan). De estas dos se queda con la forma empírica. El profesor pasa por alto la relación que hay entre método científico y principios absolutos. La madre de todas las ciencias de caracter empírico son las matemáticas y las matemáticas se basan en postulados y axiomas. Yo puedo aplicar varias álgebras, usar diferentes sistemas numéricos o basarme en diferentes geometrías para resolver problemas que me plantean las experiencias. Es decir, la resolución de un problema empírico al final del día exige absolutos. Es más ¿acaso no se basa todo conocimiento en absolutos? Si dos cosas son iguales a una tercera, esas cosas son iguales entre sí. "Absolutos", "axiomas", nosotros aquí tenemos esta forma de pensar. En cierta ocasión leí sobre una tribu cuyo idioma carecía de números. Tenían expresiones para comparaciones, equivalencias y cantidades aproximadas pero no contaban. Incluso sin matemáticas la forma de obtener conocimiento de esta tribu no me parece que sea muy distinta a la nuestra (sencillamente usaban otro álgebra).

Así que el argumento de que es preferible basarnos en la experiencia para determinar conclusiones antes que basarnos en un principio y a partir de ahí construir me parece endeble: la comparación de resultados de la experiencia está basada en absolutos, así que en realidad solo estamos tratando de decidir qué absoluto seguir, luego descartar el absoluto deja de ser un argumento.

(Otra cuestión tiene que ver con esto que llamamos absolutos y que yo identifico con los axiomas. Igual es fallo de interpretación mío pero por momentos parece que Quintana cuando habla de absolutos no habla de axiomas sino de dogmas («imperativo innegociable» dixit). La distinción entre dogma y axioma es básica y este profesor estoy seguro de que sabe explicarla mil veces mejor que yo. Yo tengo presente la diferencia que hay entre que María sea la madre virgen de Dios y que dos puntos en un plano determinen una recta).


A continuación dice el artículo del profesor que si algo funciona no lo cambies (este principio de ingeniería es parte del pensamiento conservador que comparto) y que si la monarquía funciona mejor que la república, no hay por qué cambiarla. El problema de esto está en la comparación: nadie sabe si la monarquía en España hoy funciona mejor que la república porque no tenemos los dos sistemas funcionando para comparar. Seamos empíricos hasta el final: dividamos España en dos con diferentes sistemas y saquemos la conclusión de cuál funciona mejor, entonces sí admitiría el argumento.

Después viene el argumento histórico. Escribe Quintana que en España las experiencias republicanas fueron un fracaso. El propio autor plantea que este no es un argumento definitivo ya que las circunstancias del pasado fueron distintas. Yo añadiría una crítica al determinismo histórico que tanto daño hace pero por abreviar no entro a contraargumentar algo que contraargumenta el propio autor.

Tras esto viene el argumento de "mira lo que hace el vecino". Este es con diferencia el argumento más débil. Quintana nos recuerda que hay monarquias en el mundo que no impiden a sus países gozar de altos niveles de calidad de vida (Dinamarca, España, Canadá, etc). Aquí es cuando yo cojo el globo terráqueo y le doy una patada. Hay monarquías donde se vive bien (las mencionadas) y monarquías donde se vive regular tirando a mal (Suazilandia, Arabia, Marruecos, Camboya, Tonga, Bután, etc). Claro, aquí la variable no es monarquía o república, la variable es otra o son otras (evidentemente hay repúblicas que da asco verlas).

En el último argumento no sé por qué —sospecho que por inclinación pedagógica— el profesor Quintana abandona el tema y pasa a criticar el fundamentalismo democrático, crítica que comparto pero que en este asunto a mí me parece tendenciosa: el profesor equipara la república con el democratismo patán. Yo defiendo la república precisamente contra el democratismo patán: yo no sólo defiendo que se vote al jefe del estado (¿por qué suponemos que tiene que haber uno? ¿por qué no tres?) sino que los asuntos más graves no estén al albur de modas o de masas oclocráticas, para lo que hacen falta cámaras con poderes efectivos de veto (no la juerga que tenemos ahora), una limitación explícita constitucional del poder de la autoridad pública, la garantía salvífica y homogeneizadora de la igualdad total ante la ley, tener al menos una cámara representativa de la nación no basada en diferencias de población territoriales, la completa desaparición de la magia del ámbito político (me refiero a defender valores de la república frente a un mundo demasiado cambiante y contra los fantasmas reaccionarios del pasado, la defensa de esos valores sí simbolizaría la permanencia de la patria).


Dice el profesor que para simbolizar la unidad de la patria, armonizar el funcionamiento de las instituciones y representarnos en el extranjero es preferible un cargo no electo para que no represente únicamente a un bando de españoles. Mi pregunta es ¿el actual presidente del Gobierno sólo preside a los que le votaron? ¿Los embajadores representan al gobierno o a todo el país? Por lo demás, en criticar la bobadita esa de votarlo todo estoy de acuerdo y como republicano antes que demócrata tampoco vería mal del todo votar incluso menos que ahora.

En definitiva yo no quiero dejar que una manchita en la sábana acertada sea la figura que armonice el funcionamiento de nuestras instituciones por la misma razón que no quiero que un niño que nace en la familia equivocada se quede fastidiado de por vida. La diosa Fortuna se la dejamos a los bingueros.


sábado, 4 de noviembre de 2017

La ficción de los golpistas

Estudiar la ficción obliga a abrirse a un mundo de posibilidades infinitas. La ficción demanda de la imaginación del autor quien como albañil de las ideas utiliza la argamasa de la experiencia, los ladrillos del conocimiento y el plano de la creatividad. La ficción atrae porque cuadra. En un mundo ficticio las cosas tienen sentido, casan, se explican. Supongo que en ocasiones habéis compartido conmigo la sensación de que la ficción parece más real que la realidad. Esta sensación de realidad es lo que explica la atracción que suscita la ficción.


El uso de la ficción en el ámbito de la política está íntimamente relacionado con la demagogia. La demagogia es una forma de discurso en el que se apela a los sentimientos y no a la razón para conseguir el efecto deseado. En la vieja Hélade que enfrentó mito y logos la forma del discurso era algo que solía ser analizado. Tanto el contenido formal del discurso que formaba parte de lo que entendemos por ética como el envoltorio que lo engalanaba que pertenece al ámbito de la estética, las dos cosas iban de la mano. Bien podía fracasar un discurso en un senado por no elegir las palabras correctas.

Cargar las tintas en la estética del discurso puede llevarlo fácilmente al terreno de la literatura, al terreno de la fantasía. Y si hablamos de un discurso político esto es muiy peligroso. La política por definición no debe desvincularse de la realidad ya que dejaría de ser política y pasaría al terreno de lo religioso (por ejemplo). Y esto es lo que para nuestra infelicidad futura lamento ver en nuestros días.

El de Cavil en Estrella de Combate Galáctica es el discurso definitivo de la xenofobia químicamente pura.
Hay gente que parece que vive en un permanente juego de rol en vivo, que es incapaz de desconectar. Paisanos que impulsados por la emoción demagógica y atraídos por la redondez de la ficción viven inmersos en la fantasía. En una fantasía peligrosa porque trasciende lo literario y pretende influir en la política, en la organización de la sociedad y en la redacción y aplicación de las normas.

Así tenemos por ejemplo las peticiones al gobierno de España de anular una medida cautelar de prisión de un tribunal contra una banda de golfos. Como si estuviera en manos del gobierno hacer eso. Tenemos el tan insistente como falso relato demagógico de los millones de muertos que provocaron los mandos de la Policía de la Generalidad-Mozos de Escuadra al lanzar a sus agentes contra las medidas de los jueces. Da igual que al final de aquella jornada de rol en vivo, con decenas de miles de enloquecidos hijos del odio enfrentándose a miles de agentes de la ley, sólo se contara un herido (y ni siquiera por un golpe directo sino por una rebotada bola de goma). Da igual que el golpismo esté en minoría en Cataluña porque repiten insistentemente que hablan por todos los catalanes. Ahora lo último es presentar a España ante el resto de Europa como un país violento que persigue libertades inexistentes. Estamos en ese capítulo de la ficción, cosa que llama la atención porque el Reino de España es hoy uno de los países más pacíficos, tolerantes y libres del mundo tal como recoge cualquier sistema que compare estas medidas entre distintos países. No sorprende que en el resto de Europa ya tomen a esta gente como un frívolo circo que hay que meter en la misma categoría mental que el tío que publicó la Wikipedia de los chivatos, el polémico y maleducado humorista Leo Bassi y los gags de las películas de Luis de Funes. Se han quedado en eso.


Ah, pero al quedarse en eso y al ser eso es cuando aumenta la desesperación del sector más fanático. No importa que tras solo una semana de gobierno regional intervenido (sólo intervenido en lo que a convocatoria de elecciones se refiere ya que todos los funcionarios siguen trabajando con normalidad y los medios públicos secuestrados por los sediciosos inexplicablemente siguen escupiendo mensajes de odio sin pudor) la vida cotidiana continúe exactamente igual. El animal más peligroso es el que está herido. Y en esa campaña electoral permanente en la que se ha instalado la mitad traidora de la política catalana (o sea, la mitad bananera-tercermundista) mucho me temo que los vamos a seguir viendo cómo se alejan más y más de la realidad.


Como digo, esto es muy peligroso. Existía un peligro inmediato que se logró parar mediante la acción de la justicia (hay media docena de golfos en prisión esperando a juicio) pero hay otro peligro que puede venir de la desconexión de la realidad. Un peligro protagonizado por un anónimo fanatizado por el discurso nacionalista del odio. Creo que el deber más importante para las fuerzas de seguridad es anticiparse y tratar de prevenir un atentado por eso no entiendo el manejo de los tiempos del gobierno. Como tampoco entiendo que se evite la inmediata intervención en los altavoces mediáticos xenófobos. ¿Es prudencia ante la posible respuesta de la turba fanatizada o hay interés en dividir todavía más a la sociedad catalana?

En todo lo que dura esta crisis la única posición razonable es la de acompañar al gobierno que con sus más y sus menos se adapta a las decisiones de los tribunales y cumple lo estipulado en la ley. Pero cuando la crisis termine igual hay que repasar cosas.

Es muy cansino estar en el lado de la realidad ya que la realidad no es perfecta, no cuadra, tiene cabos sueltos, decisiones que luego nos parecen equivocadas, motivos contradictorios... todas esas cosas que distinguen a las personas reales de los personajes de ficción.


martes, 31 de octubre de 2017

El engañoso foco de atención

«¿No comprendes que tus planes se derrumban, no ves que ya tu conjura ha sido sofocada por el hecho mismo de que todos la conocen? ¿Quién de entre nosotros piensas que no sabe lo que has puesto en práctica la noche pasada y la anterior, dónde has estado, a quiénes has reunido y qué suerte de planes has ideado?».


El último entremés de los camisas negras de la butifarra comenzó como farsa, pretendió ser fábula, lo vimos como burlesque y terminó en astracanada. Toda la movilización, todos los grititos, todos los gestitos de cara a la galería han terminado con las organizaciones sediciosas comiendo con ganas el engrudo de las elecciones autonómicas convocadas por el gobierno y con los cabecillas huyendo del país como meros delincuentes prófugos de la justicia (o bien como niños incapaces de asumir su responsabilidad como adultos).

Por el camino, tras el maquillaje y los efectos especiales de este teatro, el número de los convencidos no ha variado. En ese bando hay vasos comunicantes internos pero no hay nuevos convencidos desde hace décadas.

El voto nacionalista (y luego independentista) no se ha movido desde hace 18 años | El País
Un viaje que comenzó como proyecto particular de un partido político cuya aspiración era convertirse en partido-régimen para robar sin piedad a la población general. Un proyecto que todos sabemos que pasa por el control de la educación y de los medios de comunicación públicos (y privados mediante subvenciones). Esto no tiene nada de particular: todo movimiento de construcción nacional siempre ha sido dirigido por una reducida élite y siempre ha consistido en inventarse la nación. Fuera de las naciones canónicas, el resto de naciones siempre son producto de un proyecto particularista, reduccionista, irredentista y normalmente relacionado con el mantenimiento de privilegios que una élite ve en peligro. Todo esto sin sentido del ridículo (ahí tenemos lo de "fomentar el trasfondo mítico de las fiestas populares", es decir, estamos luchando contra la magia. Ellos no ocultan que defienden la magia, la superstición, la lectura de entrañas).

Lo que hace ciento veinte años se interpretaba como los últimos coletazos del Antiguo Régimen contra el pujante estado liberal y sus ferrocarriles, guardias nacionales y escuelas públicas, hoy podríamos contextualizarlo en el llamado síndrome de la globalización. A nadie llama la atención que los sediciosos catalanes cuenten entre sus únicos amigos a grupúsculos de extrema derecha opuestos a la construcción europea, opuestos a la inmigración y negacionistas del incomparable avance en prosperidad y calidad de vida de las últimas décadas.

Sin embargo en este espectáculo, cansado de la función de los de siempre, han comenzado a interesarme más otros actores. Yo siempre os recuerdo un buen ejercicio ante cualquier escena: cuando haya quien nos enseñe algo lo que tenemos que hacer es preguntarnos qué falta ahí. Si vemos un cuadro nos preguntaremos qué hay detrás del punto de vista del pintor (por eso Las Meninas o el retrato del matrimonio Arnolfini me gustan tanto: son obras filosóficas), en una sala deberíamos de pensar en qué objetos echamos de menos, en Stonehenge imaginarnos el techo, etc. Aplicando este ejercicio al sainete golpista vemos que todo se centra en la parida diaria de los malos pero detrás de esa parida diaria están los otros.

Nunca había visto tantas banderas españolas colgadas de los balcones, nunca había visto manifestaciones tan multitudinarias en defensa de la nación, nunca había visto a tanta gente hablando de la ley y de la Constitución. Mi punto es que la campaña separatista no ha sumado un solo fanático más a su causa pero la respuesta que provocó ha convencido más de la importancia de este asunto a los que no están de acuerdo.

Creo que esto se da por el doble debate que se ha producido: por un lado, los de la fanfarria ridícula plantearon siempre la conversación en términos de separación mientras que el resto nunca hemos llegado a aceptar ese debate. Nosotros hablamos de cumplir la ley. En un ejercicio de retrospectiva intento recordar si he llegado a debatir alguna vez sobre la secesión en estos últimos meses. No lo he hecho. En cualquier intercambio con un traidor mis respuestas casi siempre remitían a cumplir la ley (otras eran una mera descripción de la realidad o, si queréis, una traducción etic de una idea emic).

Es por tanto lo que ha cambiado entre los no separatistas de Cataluña y en el resto de España a lo que creo que hay que prestar más atención a partir de ahora. Los cambios sucedidos van a tener una traducción política y esto afecta tanto a la correlación de fuerzas como a las políticas públicas que se deriven de la nueva correlación.


lunes, 23 de octubre de 2017

Cómo montar una fiesta temática de la independencia con tus amigos

Como si del Día de los Muertos, Fin de Año, una romería o un cumpleaños se tratase no veo por qué no hacer apropiación cultural de la verbenera algarada de los patanes secesionistas. Para que el evento sea un éxito y tus invitados quieran repetir y te alaben como se alaba a un marqués (objetivos compartidos por los líderes separatistas) os propongo unas ideas que os pueden venir bien.


El lugar

Este evento no se puede organizar en cualquier parte. Qué mejor lugar que uno que imite los convites de los secesionistas y su estilo de vida. Sabiendo que el separatismo es un vicio de la alta burguesía habrá que buscar un ático con vistas, un loft con con amplios espacios y techos altos, una casa de campo con jacuzzi y sin moscas o incluso un yate de lujo. Todas estas opciones mantendrán lejos a los pobres y a esa gente que no vive en el matrix de Braveheart.

La decoración

Aquí la palabra clave es "banderas". Banderas y banderines, pendones, emblemas y blasones. También se pueden usar cajas de cartón de televisores de 50". Lo ideal es combinar varias banderas que usan los independentistas pese a que signifiquen proyectos contradictorios, como las de las juventudes de Convergencia y las de las juventudes de ERC. ¿Qué importan las contradicciones? Lo importante es la fiesta. A mayores se pueden añadir la bandera eslovena como homenaje a los que proponen la "vía eslovena" (60 muertos y 300 heridos) o la de la provincia de Kosovo como tributo a los que proponen la "vía Kosovo" (5.000 muertos y 300.000 refugiados).

Para subir nota podríamos añadir una nota más de color en las guirnaldas con las banderas de la Francia de Vichy o imprimir esos divertidos y coloridos carteles de la Lega Nord.


Sé que la gente que no quiere dar asco ni parecer retrasada tendrá ciertos problemas con este tipo de adornos pero recordad que es todo una ficción y que no hay consecuencias.

La comida

Algo de mar y montaña pero llamándole mar i muntanya o hígado encebollado pero llamándole fetge amb ceba. Incluso los típicos, típicos canneloni pero llamándoles... canelones. Bueno, mejor los canelones los descartamos porque en la lengua de Estadoespañol se llaman igual.

Respecto a la bebida lo fácil sería ir a los cavas pero como las principales bodegas catalanas han huido despavoridas del alboroto separatista habrá que conformarse con Anís del Mono que es un licor con solera, entra dentro del presupuesto y explica muchas cosas.

La etiqueta

Toda fiesta temática que se precie requiere de cierta etiqueta. En nuestro caso optaremos por pelucones negros como los que venden en Disfraces Simón:


Para los grupos se pueden preparar disfraces completos de inocentes votantes que hacen la cobertura de un delito y son agredidos por los soldados invasores de Mariano Rajoy:


Lo bueno de estos últimos disfraces es que sirven también como disfraces de manifestantes pacíficos que acosan a funcionarias de justicia, destruyen la propiedad pública y lanzan piedras a coches de policía.

Como broche sugiero emplear disfraces de monja en homenaje a las monjas alférez del movimiento supremacista. Quienes se disfracen de monja han de recordar que el vestido lleva aparejado el consumo de metilxantinas u otro tipo de estimulantes.


Artículos variados

Hay que tener ciertas cosas con las que ponerse juguetones y hacer bromitas. Ahí está el spray de toda la vida con el que se pueden pintar dianas imitando a esas graciosas amenazas de muerte contra quienes no piensan como los separatistas, las cacerolas para aporrear como simios y molestar a los vecinos al estilo peronista y las ya clásicas entre los movimientos nazis de todo el mundo antorchas tiki.

Anda como un pato, nada como un pato, come como un pato pero va a ser una vaca ¿no?
Se pueden dejar por la casa como quien no quiere la cosa algunos ejemplares de libros de texto con historia inventada sobre la imaginaria corona catalanoaragonesa, estudios de frenología y cartas del tarot; todos ellos pertenecientes a la misma categoría y relacionados entre sí.

Identificadores portanombres

Parte de la gracia de esta fiesta es el juego de rol que se puede hacer. Propongo llevar identificadores en la pechera con los títulos inventados que quiera cada invitado. Por ejemplo: primer cónsul de la republiqueta, embajador en Prusia, rey de Oceanía, novio de Scarlet Johansson, etc.

Actividades y juegos

Más allá de dar la tabarra a los vecinos con las cacerolas y emborracharse con anís hay un gran campo de actividades a desarrollar. Por ejemplo, se puede trazar con tiza una línea en el suelo con la palabra "independencia" y jugar a la rayuela ("ahora soy independiente, ahora no lo soy"). Hacer brainstorming poniendo a parir a los malvados catalanes no adictos al régimen de frenopático. Poner un montón de constituciones de países sobre una mesa y acertar cuáles permiten la desintegración territorial de su estado y cuáles no tienen providencias en caso de que un poder púiblico se salte la ley (este juego es gracioso porque tiene truco pero tus invitados no lo saben porque no saben nada). En fin, la imaginación no tiene límites.

Música

No podía faltar una banda sonora que acompañe al evento. El himno autonómico es algo ya demasiado trillado (y además es autonómico, esta fiesta se opone a la autonomía) y hay que buscar algo mejor, algo que sulibeye a vuestros invitados. Yo os propongo grabaciones de la Radio de las Mil Colinas de Ruanda, aquella radio que hablaba de cucarachas y de talar los árboles altos como homenaje al discurso de odio de los medios públicos y privados subvencionados por los alborotadores. Sería gracioso que alguien con un micrófono imitara a Mònica Terribas colaborando con secuestradores, terroristas, ladrones de bancos y pederastas informando de dónde se sitúan los controles policiales en las carreteras. ¡Vale todo! ¡Todo es gracioso!



Y esto quién lo paga


Supongo que no tendréis la suerte que tienen otros de que esta fiesta os la paguen todos los contribuyentes. Así que no habrá más remedio que cobrar a los invitados por permitirles el lujo de compartir vuestra compañía igual que hacen los separatistas de verdad. Si os lo montáis bien y durante bastante tiempo seguramente hasta saquéis un jugoso beneficio.


lunes, 9 de octubre de 2017

La nación como estructura metafinita

La totalidad es una idea filosófica que por no complicarla voy a reducir a un conjuntos de todo y partes. Esta es una definición blandengue que uso aquí porque entiendo que la idea de totalidad más extendida está relacionada —a mi pesar— con Kant. Kant trataba la totalidad dentro de la categoría de cantidad y esto lleva a confusión porque antes de Kant ya operaba la idea de totalidad (la sustancia aristotélica es un buen ejemplo de totalidad: materia y forma son inseparables).

Los curris son una idea muy loca. Todo Fraggle Rock habrá que analizarlo un día de estos.
Hay varios tipos de totalidades. Una clasificación rápida la obtenemos separando totalidades atributivas y totalidades distributivas. En las atributivas las partes pueden constituir un todo (cada una de ellas por sí misma puede constituir un todo) y en las distributivas las partes no se pueden separar del todo. Un ejemplo de totalidad atributiva sería el número infinito de números reales. Una parte de los números reales son los números naturales que a su vez es infinito (i.e. a su vez es un todo). Un ejemplo de totalidad distributiva es la manzana de un manzano.

Esta parte anterior es necesaria decirla pero no es la que me interesa (por eso paso sobre ella fugazmente como quien cruza rápidamente una calle que apesta para ir a la tienda de chucherías).

Definición de estructura metafinita

En la totalidad atributiva puede suceder que la parte tienda asintóticamente al todo. A este límite le llamamos metafinito (aquí empleo la metáfora de límite en el Cálculo matemático). Las estructuras metafinitas son por tanto ciertas estructuras que observamos de vez en cuando en totalidades atributivas. En las estructuras metafinitas:
  • las partes tienden a ser idénticas al todo.
  • el todo tiende a ser idéntico a las partes.
  • las partes tienden a ser idénticas a las otras partes.
(Nótese que empleo "partes" en plural pero una totalidad no implica pluralidad de las partes, una totalidad puede ser un todo compuesto de una sola parte: "el equipo español femenino de bádminton está formado por Carolina").

Aplicaciones de la estructura metafinita

Hasta aquí presento un esquema para el análisis de las ideas que parece muy enrevesado y retorcido sin embargo este esquema está presente desde hace miles de años y en nuestra vida diaria. Muchos autores emplearon estructuras metafinitas en sus filosofías sin detenerse a identificarlas como tales, nosotros con esta herramienta podemos identificar estructuras similares en diferentes autores separados por océanos de tiempo (lo que a su vez nos da pie a relacionar sus ideas y entender).

Sin duda en el afán monista de los presocráticos (la pluralidad que percibimos esconde un principio último que explica la realidad) ya encontramos estas estructuras. A mí en la escuela me enseñaron que los presocráticos eran un poco como los Power Rangers: para un tipo todo estaba formado por agua, para otro todo era aire, para otro todo estaba formado por cuatro elementos, etc. Todas estas filosofías están empleando continuamente estructuras metafinitas: el todo se identifica en todas las partes, las partes identifican el todo, las partes se identifican entre sí. Incluso subdividiendo infinitamente las partes la estructura metafinita permanece ahí: estas subdivisiones hasta lo infinitesimal serían la interpretación aristotélica de Anaxágoras, las homeomerías.

Coronación de la Virgen de Velázquez.
En la filosofía cristiana la omnipresencia de Dios está relacionada con este asunto. También lo está la idea de alma (esos debates medievales sobre el alma: el alma está en todo el cuerpo y en cada una de sus partes: en una mano y en una oreja está todo el alma; me imagino a unos monjes calentándose al amor de la lumbre debatiendo sobre esto y un monje gordito sirviendo vino especiado asintiendo con la cabeza). Y cómo no, el gran ejemplo lo tendríamos en la teología cristiana con la Trinidad: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo; cada una de las "partes" o "personas" son a su vez la totalidad del único Dios.

En fin, estas estructuras están presentes o son descubiertas en innumerables campos ya no solo de la filosofía sino hasta en una ciencia como puede ser la Mecánica: el movimiento de un objeto es un concepto que puede ser tratado como una totalidad atributiva respecto a los movimientos infinitesimales en que lo podemos subdividir.

Ok. Hecha la introducción voy ahora a aplicar la estructura metafinita a la política que es algo un poquito mejor que atracar un banco o inyectarse heroína entre los dedos de los pies.

Soberanía nacional como estructura metafinita


En política la estructura metafinita ayuda a entender la idea de soberanía nacional. En un país cuya soberanía reside en la nación, la soberanía está presente en cada uno de los componentes atómicos de la nación. Cada "nacional" —o ciudadano— posee como propia la totalidad de la soberanía. Toda la soberanía está en cada ciudadano y todos los ciudadanos en conjunto son dueños de la soberanía, de toda ella, no de una parte pues axiomáticamente la soberanía es indivisible.

Esto tiene consecuencias reales e inmediatas. Atentar contra la nación es atentar contra todos y cada uno de los ciudadanos de la nación. A su vez un ataque a un ciudadano es un ataque a la nación. Nuestros códigos de leyes tienen resueltas las formas de operar frente a estos ataques: si le roban a mi vecino, a todos nos están atacando y por eso tenemos una policía y unos jueces con los que toda la nación se defiende. Hay otra categoría de crímenes que no buscan afectar a una parte de la nación sino a su conjunto, es el caso de una invasión de otro país o de un golpe interno que pretenda quebrar la soberanía nacional. Este último ejemplo está de moda por el separatismo sin embargo también lo vemos asomado en expresiones más inocentes o no tan evidentes como cuando un político emplea demagógicamente un gentilicio: "los murcianos decidimos hacer tal cosa" o incluso en los nombres de los grupos parlamentarios (ej.: "Grupo Parlamentario Vasco"). Incluso hay otros ejemplos similares más perdonados por economía del lenguaje como cuando un político dice que sus votantes apoyan una línea de acción de su partido, ¿acaso les preguntó a todos?

Pero como digo es la agresión contra la soberanía nacional la que más nos debe preocupar pues supone una agresión a todos y cada uno de nosotros de forma metafinita.

Es común señalar el inicio de la soberanía nacional como totalidad atributiva en la Revolución Francesa: «La nación reunida en asamblea no puede recibir órdenes» (Bailly) y en el panfleto "¿Qué es el Tercer Estado?" de Sieyès que comienza: «¿Qué es el Tercer Estado? Todo. ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada. ¿Cuáles son sus exigencias? Llegar a ser algo».

Esta idea operativa de nación que vemos funcionando al inicio de la Revolución ya estaba discurriendo en debates y obras previas aun sin llegar a materializarse. Por ejemplo, Juan de Mariana en su obra sobre la educación del rey apunta que si no hubiera otro modo de salvar la patria y fuese necesario habría que "matar al príncipe como enemigo público", ¿quién es ese público? La nación.

Luego tenemos la guillotina, el ejército nacional, el servicio militar, los impuestos, las escuelas... es decir, el tratamiento de la nación como si fuera un príncipe con su guardia, sus escoltas, su formación, etc. Lo mismo que se atribuía al príncipe se atribuye después a la nación. Por supuesto que su protección e inviolabilidad serán las condiciones más evidentes (de ahí que las naciones tengan bombarderos y tipos armados vigilando la calle). Igual que gobernaba un rey gobierna la nación: en el Antiguo Régimen no gobernaba un pie del rey o un diente sino todo él; hoy no es soberana una parte de la nación (por muy grande que sea esa parte, o por muy grande que sea esa parte en un lugar concreto de la nación) sino toda ella. 

Añádase que Bailly, Sieyès y Juan de Mariana (por ser los ejemplos mencionados) no hablan de una nación teórica, no hacen gala del fundamentalismo democrático, la democracia aquí no está por ningún sitio. Ellos hablan de una nación que existe antes de llegar al poder (Juan de Mariana), llegando al poder (Bailly) y después de llegar al poder (Sieyès). No se trata de consultar la opinión mayoritaria entre un montón de campesinos y zapateros sino de algo formado por campesinos y zapateros, que está en los campesinos y zapateros y que es distinto a los campesinos y zapateros. Por eso todas las malvadas recomendaciones que observamos en nuestros días sobre la humanidad, el derecho a decidir o la democracia, no son sino discursos que responden a un afán antinacional en tanto disolventes de la estructura metafinita. De hecho son mitos que se emplean con el mismo objetivo que puede tener un ejército invasor en un afán de conquista. En nuestra aterciopelada época es más dificil identificar estas cosas pero basta con darles un par de vueltas. Acabé por ahora.