viernes, 10 de noviembre de 2017

Por qué ser republicano es más racional

En una columna que escribe el doctor en filosofía Miguel Ángel Quintana sobre argumentos racionales a favor de la monarquía compruebo cómo me vuelve a pasar eso que me pasa cuando trato con alguien que conoce los rudimentos del discurso: me acabo fijando más en las veredas que se abren a los lados que en el camino principal del debate. En este artículo que defiende la racionalidad de la monarquía encuentro a los lados de la senda cuestiones como la validez del argumento irracional, la racionalidad de la estética, la necesidad en un debate de definir términos de partida, etc. Estos asuntos los dejo para mí y me limitaré aquí a reflexionar sobre la cuestión principal aprovechando el material que nos brindan.

En la España de hoy el debate monarquía-república aparece a lo lejos normalmente protagonizado por posiciones estéticas como la mayoría de debates políticos que tenemos. Los avatares históricos y la costumbre determinan que en un primer momento relacionemos la defensa del régimen monárquico y la forma de gobierno republicana con posiciones sociológicas de derecha y de izquierda respectivamente (digo bien, sociológicas, ya que hoy izquierda y derecha tienen validez sociológica, antropológica, no política). Este apriorismo me resulta molesto ya que identificado con la derecha yo defiendo la forma republicana de gobierno. Y al decir que la defiendo no significa que esté todos los días con la matraca dando la brasa al personal: esta es solo una más de tantas cuestiones que me gustaría que fueran distintas pero me aguanto y practico la tolerancia ya que tengo más de doce añitos.

El escudo pierde sin la corona real pero al menos se quitan de ahí las flores de lis.
Voy al grano porque si no nos dan las uvas. Los que estáis al fondo de pie, aquí delante hay sillas. Venga.

En esencia lo que plantea Quintana no es qué forma de gobierno es preferible sino cuál es más racional. Sin embargo no puedo dejar de ver una subrepticia relación entre "racional" y "preferible" (este sería un debate más interesante, os avisé que había veredas). Quintana comienza aludiendo a la forma de razonar en política para contraargumentar el principal motivo de los republicanos: todos debemos ser iguales ante la ley. El profesor contrapone la forma de razonar basada en absolutos (las matemáticas) a la forma de razonar empírica (basada en experiencias que determinan resultados que se comparan). De estas dos se queda con la forma empírica. El profesor pasa por alto la relación que hay entre método científico y principios absolutos. La madre de todas las ciencias de caracter empírico son las matemáticas y las matemáticas se basan en postulados y axiomas. Yo puedo aplicar varias álgebras, usar diferentes sistemas numéricos o basarme en diferentes geometrías para resolver problemas que me plantean las experiencias. Es decir, la resolución de un problema empírico al final del día exige absolutos. Es más ¿acaso no se basa todo conocimiento en absolutos? Si dos cosas son iguales a una tercera, esas cosas son iguales entre sí. "Absolutos", "axiomas", nosotros aquí tenemos esta forma de pensar. En cierta ocasión leí sobre una tribu cuyo idioma carecía de números. Tenían expresiones para comparaciones, equivalencias y cantidades aproximadas pero no contaban. Incluso sin matemáticas la forma de obtener conocimiento de esta tribu no me parece que sea muy distinta a la nuestra (sencillamente usaban otro álgebra).

Así que el argumento de que es preferible basarnos en la experiencia para determinar conclusiones antes que basarnos en un principio y a partir de ahí construir me parece endeble: la comparación de resultados de la experiencia está basada en absolutos, así que en realidad solo estamos tratando de decidir qué absoluto seguir, luego descartar el absoluto deja de ser un argumento.

(Otra cuestión tiene que ver con esto que llamamos absolutos y que yo identifico con los axiomas. Igual es fallo de interpretación mío pero por momentos parece que Quintana cuando habla de absolutos no habla de axiomas sino de dogmas («imperativo innegociable» dixit). La distinción entre dogma y axioma es básica y este profesor estoy seguro de que sabe explicarla mil veces mejor que yo. Yo tengo presente la diferencia que hay entre que María sea la madre virgen de Dios y que dos puntos en un plano determinen una recta).


A continuación dice el artículo del profesor que si algo funciona no lo cambies (este principio de ingeniería es parte del pensamiento conservador que comparto) y que si la monarquía funciona mejor que la república, no hay por qué cambiarla. El problema de esto está en la comparación: nadie sabe si la monarquía en España hoy funciona mejor que la república porque no tenemos los dos sistemas funcionando para comparar. Seamos empíricos hasta el final: dividamos España en dos con diferentes sistemas y saquemos la conclusión de cuál funciona mejor, entonces sí admitiría el argumento.

Después viene el argumento histórico. Escribe Quintana que en España las experiencias republicanas fueron un fracaso. El propio autor plantea que este no es un argumento definitivo ya que las circunstancias del pasado fueron distintas. Yo añadiría una crítica al determinismo histórico que tanto daño hace pero por abreviar no entro a contraargumentar algo que contraargumenta el propio autor.

Tras esto viene el argumento de "mira lo que hace el vecino". Este es con diferencia el argumento más débil. Quintana nos recuerda que hay monarquias en el mundo que no impiden a sus países gozar de altos niveles de calidad de vida (Dinamarca, España, Canadá, etc). Aquí es cuando yo cojo el globo terráqueo y le doy una patada. Hay monarquías donde se vive bien (las mencionadas) y monarquías donde se vive regular tirando a mal (Suazilandia, Arabia, Marruecos, Camboya, Tonga, Bután, etc). Claro, aquí la variable no es monarquía o república, la variable es otra o son otras (evidentemente hay repúblicas que da asco verlas).

En el último argumento no sé por qué —sospecho que por inclinación pedagógica— el profesor Quintana abandona el tema y pasa a criticar el fundamentalismo democrático, crítica que comparto pero que en este asunto a mí me parece tendenciosa: el profesor equipara la república con el democratismo patán. Yo defiendo la república precisamente contra el democratismo patán: yo no sólo defiendo que se vote al jefe del estado (¿por qué suponemos que tiene que haber uno? ¿por qué no tres?) sino que los asuntos más graves no estén al albur de modas o de masas oclocráticas, para lo que hacen falta cámaras con poderes efectivos de veto (no la juerga que tenemos ahora), una limitación explícita constitucional del poder de la autoridad pública, la garantía salvífica y homogeneizadora de la igualdad total ante la ley, tener al menos una cámara representativa de la nación no basada en diferencias de población territoriales, la completa desaparición de la magia del ámbito político (me refiero a defender valores de la república frente a un mundo demasiado cambiante y contra los fantasmas reaccionarios del pasado, la defensa de esos valores sí simbolizaría la permanencia de la patria).


Dice el profesor que para simbolizar la unidad de la patria, armonizar el funcionamiento de las instituciones y representarnos en el extranjero es preferible un cargo no electo para que no represente únicamente a un bando de españoles. Mi pregunta es ¿el actual presidente del Gobierno sólo preside a los que le votaron? ¿Los embajadores representan al gobierno o a todo el país? Por lo demás, en criticar la bobadita esa de votarlo todo estoy de acuerdo y como republicano antes que demócrata tampoco vería mal del todo votar incluso menos que ahora.

En definitiva yo no quiero dejar que una manchita en la sábana acertada sea la figura que armonice el funcionamiento de nuestras instituciones por la misma razón que no quiero que un niño que nace en la familia equivocada se quede fastidiado de por vida. La diosa Fortuna se la dejamos a los bingueros.


sábado, 4 de noviembre de 2017

La ficción de los golpistas

Estudiar la ficción obliga a abrirse a un mundo de posibilidades infinitas. La ficción demanda de la imaginación del autor quien como albañil de las ideas utiliza la argamasa de la experiencia, los ladrillos del conocimiento y el plano de la creatividad. La ficción atrae porque cuadra. En un mundo ficticio las cosas tienen sentido, casan, se explican. Supongo que en ocasiones habéis compartido conmigo la sensación de que la ficción parece más real que la realidad. Esta sensación de realidad es lo que explica la atracción que suscita la ficción.


El uso de la ficción en el ámbito de la política está íntimamente relacionado con la demagogia. La demagogia es una forma de discurso en el que se apela a los sentimientos y no a la razón para conseguir el efecto deseado. En la vieja Hélade que enfrentó mito y logos la forma del discurso era algo que solía ser analizado. Tanto el contenido formal del discurso que formaba parte de lo que entendemos por ética como el envoltorio que lo engalanaba que pertenece al ámbito de la estética, las dos cosas iban de la mano. Bien podía fracasar un discurso en un senado por no elegir las palabras correctas.

Cargar las tintas en la estética del discurso puede llevarlo fácilmente al terreno de la literatura, al terreno de la fantasía. Y si hablamos de un discurso político esto es muiy peligroso. La política por definición no debe desvincularse de la realidad ya que dejaría de ser política y pasaría al terreno de lo religioso (por ejemplo). Y esto es lo que para nuestra infelicidad futura lamento ver en nuestros días.

El de Cavil en Estrella de Combate Galáctica es el discurso definitivo de la xenofobia químicamente pura.
Hay gente que parece que vive en un permanente juego de rol en vivo, que es incapaz de desconectar. Paisanos que impulsados por la emoción demagógica y atraídos por la redondez de la ficción viven inmersos en la fantasía. En una fantasía peligrosa porque trasciende lo literario y pretende influir en la política, en la organización de la sociedad y en la redacción y aplicación de las normas.

Así tenemos por ejemplo las peticiones al gobierno de España de anular una medida cautelar de prisión de un tribunal contra una banda de golfos. Como si estuviera en manos del gobierno hacer eso. Tenemos el tan insistente como falso relato demagógico de los millones de muertos que provocaron los mandos de la Policía de la Generalidad-Mozos de Escuadra al lanzar a sus agentes contra las medidas de los jueces. Da igual que al final de aquella jornada de rol en vivo, con decenas de miles de enloquecidos hijos del odio enfrentándose a miles de agentes de la ley, sólo se contara un herido (y ni siquiera por un golpe directo sino por una rebotada bola de goma). Da igual que el golpismo esté en minoría en Cataluña porque repiten insistentemente que hablan por todos los catalanes. Ahora lo último es presentar a España ante el resto de Europa como un país violento que persigue libertades inexistentes. Estamos en ese capítulo de la ficción, cosa que llama la atención porque el Reino de España es hoy uno de los países más pacíficos, tolerantes y libres del mundo tal como recoge cualquier sistema que compare estas medidas entre distintos países. No sorprende que en el resto de Europa ya tomen a esta gente como un frívolo circo que hay que meter en la misma categoría mental que el tío que publicó la Wikipedia de los chivatos, el polémico y maleducado humorista Leo Bassi y los gags de las películas de Luis de Funes. Se han quedado en eso.


Ah, pero al quedarse en eso y al ser eso es cuando aumenta la desesperación del sector más fanático. No importa que tras solo una semana de gobierno regional intervenido (sólo intervenido en lo que a convocatoria de elecciones se refiere ya que todos los funcionarios siguen trabajando con normalidad y los medios públicos secuestrados por los sediciosos inexplicablemente siguen escupiendo mensajes de odio sin pudor) la vida cotidiana continúe exactamente igual. El animal más peligroso es el que está herido. Y en esa campaña electoral permanente en la que se ha instalado la mitad traidora de la política catalana (o sea, la mitad bananera-tercermundista) mucho me temo que los vamos a seguir viendo cómo se alejan más y más de la realidad.


Como digo, esto es muy peligroso. Existía un peligro inmediato que se logró parar mediante la acción de la justicia (hay media docena de golfos en prisión esperando a juicio) pero hay otro peligro que puede venir de la desconexión de la realidad. Un peligro protagonizado por un anónimo fanatizado por el discurso nacionalista del odio. Creo que el deber más importante para las fuerzas de seguridad es anticiparse y tratar de prevenir un atentado por eso no entiendo el manejo de los tiempos del gobierno. Como tampoco entiendo que se evite la inmediata intervención en los altavoces mediáticos xenófobos. ¿Es prudencia ante la posible respuesta de la turba fanatizada o hay interés en dividir todavía más a la sociedad catalana?

En todo lo que dura esta crisis la única posición razonable es la de acompañar al gobierno que con sus más y sus menos se adapta a las decisiones de los tribunales y cumple lo estipulado en la ley. Pero cuando la crisis termine igual hay que repasar cosas.

Es muy cansino estar en el lado de la realidad ya que la realidad no es perfecta, no cuadra, tiene cabos sueltos, decisiones que luego nos parecen equivocadas, motivos contradictorios... todas esas cosas que distinguen a las personas reales de los personajes de ficción.


martes, 31 de octubre de 2017

El engañoso foco de atención

«¿No comprendes que tus planes se derrumban, no ves que ya tu conjura ha sido sofocada por el hecho mismo de que todos la conocen? ¿Quién de entre nosotros piensas que no sabe lo que has puesto en práctica la noche pasada y la anterior, dónde has estado, a quiénes has reunido y qué suerte de planes has ideado?».


El último entremés de los camisas negras de la butifarra comenzó como farsa, pretendió ser fábula, lo vimos como burlesque y terminó en astracanada. Toda la movilización, todos los grititos, todos los gestitos de cara a la galería han terminado con las organizaciones sediciosas comiendo con ganas el engrudo de las elecciones autonómicas convocadas por el gobierno y con los cabecillas huyendo del país como meros delincuentes prófugos de la justicia (o bien como niños incapaces de asumir su responsabilidad como adultos).

Por el camino, tras el maquillaje y los efectos especiales de este teatro, el número de los convencidos no ha variado. En ese bando hay vasos comunicantes internos pero no hay nuevos convencidos desde hace décadas.

El voto nacionalista (y luego independentista) no se ha movido desde hace 18 años | El País
Un viaje que comenzó como proyecto particular de un partido político cuya aspiración era convertirse en partido-régimen para robar sin piedad a la población general. Un proyecto que todos sabemos que pasa por el control de la educación y de los medios de comunicación públicos (y privados mediante subvenciones). Esto no tiene nada de particular: todo movimiento de construcción nacional siempre ha sido dirigido por una reducida élite y siempre ha consistido en inventarse la nación. Fuera de las naciones canónicas, el resto de naciones siempre son producto de un proyecto particularista, reduccionista, irredentista y normalmente relacionado con el mantenimiento de privilegios que una élite ve en peligro. Todo esto sin sentido del ridículo (ahí tenemos lo de "fomentar el trasfondo mítico de las fiestas populares", es decir, estamos luchando contra la magia. Ellos no ocultan que defienden la magia, la superstición, la lectura de entrañas).

Lo que hace ciento veinte años se interpretaba como los últimos coletazos del Antiguo Régimen contra el pujante estado liberal y sus ferrocarriles, guardias nacionales y escuelas públicas, hoy podríamos contextualizarlo en el llamado síndrome de la globalización. A nadie llama la atención que los sediciosos catalanes cuenten entre sus únicos amigos a grupúsculos de extrema derecha opuestos a la construcción europea, opuestos a la inmigración y negacionistas del incomparable avance en prosperidad y calidad de vida de las últimas décadas.

Sin embargo en este espectáculo, cansado de la función de los de siempre, han comenzado a interesarme más otros actores. Yo siempre os recuerdo un buen ejercicio ante cualquier escena: cuando haya quien nos enseñe algo lo que tenemos que hacer es preguntarnos qué falta ahí. Si vemos un cuadro nos preguntaremos qué hay detrás del punto de vista del pintor (por eso Las Meninas o el retrato del matrimonio Arnolfini me gustan tanto: son obras filosóficas), en una sala deberíamos de pensar en qué objetos echamos de menos, en Stonehenge imaginarnos el techo, etc. Aplicando este ejercicio al sainete golpista vemos que todo se centra en la parida diaria de los malos pero detrás de esa parida diaria están los otros.

Nunca había visto tantas banderas españolas colgadas de los balcones, nunca había visto manifestaciones tan multitudinarias en defensa de la nación, nunca había visto a tanta gente hablando de la ley y de la Constitución. Mi punto es que la campaña separatista no ha sumado un solo fanático más a su causa pero la respuesta que provocó ha convencido más de la importancia de este asunto a los que no están de acuerdo.

Creo que esto se da por el doble debate que se ha producido: por un lado, los de la fanfarria ridícula plantearon siempre la conversación en términos de separación mientras que el resto nunca hemos llegado a aceptar ese debate. Nosotros hablamos de cumplir la ley. En un ejercicio de retrospectiva intento recordar si he llegado a debatir alguna vez sobre la secesión en estos últimos meses. No lo he hecho. En cualquier intercambio con un traidor mis respuestas casi siempre remitían a cumplir la ley (otras eran una mera descripción de la realidad o, si queréis, una traducción etic de una idea emic).

Es por tanto lo que ha cambiado entre los no separatistas de Cataluña y en el resto de España a lo que creo que hay que prestar más atención a partir de ahora. Los cambios sucedidos van a tener una traducción política y esto afecta tanto a la correlación de fuerzas como a las políticas públicas que se deriven de la nueva correlación.


lunes, 23 de octubre de 2017

Cómo montar una fiesta temática de la independencia con tus amigos

Como si del Día de los Muertos, Fin de Año, una romería o un cumpleaños se tratase no veo por qué no hacer apropiación cultural de la verbenera algarada de los patanes secesionistas. Para que el evento sea un éxito y tus invitados quieran repetir y te alaben como se alaba a un marqués (objetivos compartidos por los líderes separatistas) os propongo unas ideas que os pueden venir bien.


El lugar

Este evento no se puede organizar en cualquier parte. Qué mejor lugar que uno que imite los convites de los secesionistas y su estilo de vida. Sabiendo que el separatismo es un vicio de la alta burguesía habrá que buscar un ático con vistas, un loft con con amplios espacios y techos altos, una casa de campo con jacuzzi y sin moscas o incluso un yate de lujo. Todas estas opciones mantendrán lejos a los pobres y a esa gente que no vive en el matrix de Braveheart.

La decoración

Aquí la palabra clave es "banderas". Banderas y banderines, pendones, emblemas y blasones. También se pueden usar cajas de cartón de televisores de 50". Lo ideal es combinar varias banderas que usan los independentistas pese a que signifiquen proyectos contradictorios, como las de las juventudes de Convergencia y las de las juventudes de ERC. ¿Qué importan las contradicciones? Lo importante es la fiesta. A mayores se pueden añadir la bandera eslovena como homenaje a los que proponen la "vía eslovena" (60 muertos y 300 heridos) o la de la provincia de Kosovo como tributo a los que proponen la "vía Kosovo" (5.000 muertos y 300.000 refugiados).

Para subir nota podríamos añadir una nota más de color en las guirnaldas con las banderas de la Francia de Vichy o imprimir esos divertidos y coloridos carteles de la Lega Nord.


Sé que la gente que no quiere dar asco ni parecer retrasada tendrá ciertos problemas con este tipo de adornos pero recordad que es todo una ficción y que no hay consecuencias.

La comida

Algo de mar y montaña pero llamándole mar i muntanya o hígado encebollado pero llamándole fetge amb ceba. Incluso los típicos, típicos canneloni pero llamándoles... canelones. Bueno, mejor los canelones los descartamos porque en la lengua de Estadoespañol se llaman igual.

Respecto a la bebida lo fácil sería ir a los cavas pero como las principales bodegas catalanas han huido despavoridas del alboroto separatista habrá que conformarse con Anís del Mono que es un licor con solera, entra dentro del presupuesto y explica muchas cosas.

La etiqueta

Toda fiesta temática que se precie requiere de cierta etiqueta. En nuestro caso optaremos por pelucones negros como los que venden en Disfraces Simón:


Para los grupos se pueden preparar disfraces completos de inocentes votantes que hacen la cobertura de un delito y son agredidos por los soldados invasores de Mariano Rajoy:


Lo bueno de estos últimos disfraces es que sirven también como disfraces de manifestantes pacíficos que acosan a funcionarias de justicia, destruyen la propiedad pública y lanzan piedras a coches de policía.

Como broche sugiero emplear disfraces de monja en homenaje a las monjas alférez del movimiento supremacista. Quienes se disfracen de monja han de recordar que el vestido lleva aparejado el consumo de metilxantinas u otro tipo de estimulantes.


Artículos variados

Hay que tener ciertas cosas con las que ponerse juguetones y hacer bromitas. Ahí está el spray de toda la vida con el que se pueden pintar dianas imitando a esas graciosas amenazas de muerte contra quienes no piensan como los separatistas, las cacerolas para aporrear como simios y molestar a los vecinos al estilo peronista y las ya clásicas entre los movimientos nazis de todo el mundo antorchas tiki.

Anda como un pato, nada como un pato, come como un pato pero va a ser una vaca ¿no?
Se pueden dejar por la casa como quien no quiere la cosa algunos ejemplares de libros de texto con historia inventada sobre la imaginaria corona catalanoaragonesa, estudios de frenología y cartas del tarot; todos ellos pertenecientes a la misma categoría y relacionados entre sí.

Identificadores portanombres

Parte de la gracia de esta fiesta es el juego de rol que se puede hacer. Propongo llevar identificadores en la pechera con los títulos inventados que quiera cada invitado. Por ejemplo: primer cónsul de la republiqueta, embajador en Prusia, rey de Oceanía, novio de Scarlet Johansson, etc.

Actividades y juegos

Más allá de dar la tabarra a los vecinos con las cacerolas y emborracharse con anís hay un gran campo de actividades a desarrollar. Por ejemplo, se puede trazar con tiza una línea en el suelo con la palabra "independencia" y jugar a la rayuela ("ahora soy independiente, ahora no lo soy"). Hacer brainstorming poniendo a parir a los malvados catalanes no adictos al régimen de frenopático. Poner un montón de constituciones de países sobre una mesa y acertar cuáles permiten la desintegración territorial de su estado y cuáles no tienen providencias en caso de que un poder púiblico se salte la ley (este juego es gracioso porque tiene truco pero tus invitados no lo saben porque no saben nada). En fin, la imaginación no tiene límites.

Música

No podía faltar una banda sonora que acompañe al evento. El himno autonómico es algo ya demasiado trillado (y además es autonómico, esta fiesta se opone a la autonomía) y hay que buscar algo mejor, algo que sulibeye a vuestros invitados. Yo os propongo grabaciones de la Radio de las Mil Colinas de Ruanda, aquella radio que hablaba de cucarachas y de talar los árboles altos como homenaje al discurso de odio de los medios públicos y privados subvencionados por los alborotadores. Sería gracioso que alguien con un micrófono imitara a Mònica Terribas colaborando con secuestradores, terroristas, ladrones de bancos y pederastas informando de dónde se sitúan los controles policiales en las carreteras. ¡Vale todo! ¡Todo es gracioso!



Y esto quién lo paga


Supongo que no tendréis la suerte que tienen otros de que esta fiesta os la paguen todos los contribuyentes. Así que no habrá más remedio que cobrar a los invitados por permitirles el lujo de compartir vuestra compañía igual que hacen los separatistas de verdad. Si os lo montáis bien y durante bastante tiempo seguramente hasta saquéis un jugoso beneficio.


lunes, 9 de octubre de 2017

La nación como estructura metafinita

La totalidad es una idea filosófica que por no complicarla voy a reducir a un conjuntos de todo y partes. Esta es una definición blandengue que uso aquí porque entiendo que la idea de totalidad más extendida está relacionada —a mi pesar— con Kant. Kant trataba la totalidad dentro de la categoría de cantidad y esto lleva a confusión porque antes de Kant ya operaba la idea de totalidad (la sustancia aristotélica es un buen ejemplo de totalidad: materia y forma son inseparables).

Los curris son una idea muy loca. Todo Fraggle Rock habrá que analizarlo un día de estos.
Hay varios tipos de totalidades. Una clasificación rápida la obtenemos separando totalidades atributivas y totalidades distributivas. En las atributivas las partes pueden constituir un todo (cada una de ellas por sí misma puede constituir un todo) y en las distributivas las partes no se pueden separar del todo. Un ejemplo de totalidad atributiva sería el número infinito de números reales. Una parte de los números reales son los números naturales que a su vez es infinito (i.e. a su vez es un todo). Un ejemplo de totalidad distributiva es la manzana de un manzano.

Esta parte anterior es necesaria decirla pero no es la que me interesa (por eso paso sobre ella fugazmente como quien cruza rápidamente una calle que apesta para ir a la tienda de chucherías).

Definición de estructura metafinita

En la totalidad atributiva puede suceder que la parte tienda asintóticamente al todo. A este límite le llamamos metafinito (aquí empleo la metáfora de límite en el Cálculo matemático). Las estructuras metafinitas son por tanto ciertas estructuras que observamos de vez en cuando en totalidades atributivas. En las estructuras metafinitas:
  • las partes tienden a ser idénticas al todo.
  • el todo tiende a ser idéntico a las partes.
  • las partes tienden a ser idénticas a las otras partes.
(Nótese que empleo "partes" en plural pero una totalidad no implica pluralidad de las partes, una totalidad puede ser un todo compuesto de una sola parte: "el equipo español femenino de bádminton está formado por Carolina").

Aplicaciones de la estructura metafinita

Hasta aquí presento un esquema para el análisis de las ideas que parece muy enrevesado y retorcido sin embargo este esquema está presente desde hace miles de años y en nuestra vida diaria. Muchos autores emplearon estructuras metafinitas en sus filosofías sin detenerse a identificarlas como tales, nosotros con esta herramienta podemos identificar estructuras similares en diferentes autores separados por océanos de tiempo (lo que a su vez nos da pie a relacionar sus ideas y entender).

Sin duda en el afán monista de los presocráticos (la pluralidad que percibimos esconde un principio último que explica la realidad) ya encontramos estas estructuras. A mí en la escuela me enseñaron que los presocráticos eran un poco como los Power Rangers: para un tipo todo estaba formado por agua, para otro todo era aire, para otro todo estaba formado por cuatro elementos, etc. Todas estas filosofías están empleando continuamente estructuras metafinitas: el todo se identifica en todas las partes, las partes identifican el todo, las partes se identifican entre sí. Incluso subdividiendo infinitamente las partes la estructura metafinita permanece ahí: estas subdivisiones hasta lo infinitesimal serían la interpretación aristotélica de Anaxágoras, las homeomerías.

Coronación de la Virgen de Velázquez.
En la filosofía cristiana la omnipresencia de Dios está relacionada con este asunto. También lo está la idea de alma (esos debates medievales sobre el alma: el alma está en todo el cuerpo y en cada una de sus partes: en una mano y en una oreja está todo el alma; me imagino a unos monjes calentándose al amor de la lumbre debatiendo sobre esto y un monje gordito sirviendo vino especiado asintiendo con la cabeza). Y cómo no, el gran ejemplo lo tendríamos en la teología cristiana con la Trinidad: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo; cada una de las "partes" o "personas" son a su vez la totalidad del único Dios.

En fin, estas estructuras están presentes o son descubiertas en innumerables campos ya no solo de la filosofía sino hasta en una ciencia como puede ser la Mecánica: el movimiento de un objeto es un concepto que puede ser tratado como una totalidad atributiva respecto a los movimientos infinitesimales en que lo podemos subdividir.

Ok. Hecha la introducción voy ahora a aplicar la estructura metafinita a la política que es algo un poquito mejor que atracar un banco o inyectarse heroína entre los dedos de los pies.

Soberanía nacional como estructura metafinita


En política la estructura metafinita ayuda a entender la idea de soberanía nacional. En un país cuya soberanía reside en la nación, la soberanía está presente en cada uno de los componentes atómicos de la nación. Cada "nacional" —o ciudadano— posee como propia la totalidad de la soberanía. Toda la soberanía está en cada ciudadano y todos los ciudadanos en conjunto son dueños de la soberanía, de toda ella, no de una parte pues axiomáticamente la soberanía es indivisible.

Esto tiene consecuencias reales e inmediatas. Atentar contra la nación es atentar contra todos y cada uno de los ciudadanos de la nación. A su vez un ataque a un ciudadano es un ataque a la nación. Nuestros códigos de leyes tienen resueltas las formas de operar frente a estos ataques: si le roban a mi vecino, a todos nos están atacando y por eso tenemos una policía y unos jueces con los que toda la nación se defiende. Hay otra categoría de crímenes que no buscan afectar a una parte de la nación sino a su conjunto, es el caso de una invasión de otro país o de un golpe interno que pretenda quebrar la soberanía nacional. Este último ejemplo está de moda por el separatismo sin embargo también lo vemos asomado en expresiones más inocentes o no tan evidentes como cuando un político emplea demagógicamente un gentilicio: "los murcianos decidimos hacer tal cosa" o incluso en los nombres de los grupos parlamentarios (ej.: "Grupo Parlamentario Vasco"). Incluso hay otros ejemplos similares más perdonados por economía del lenguaje como cuando un político dice que sus votantes apoyan una línea de acción de su partido, ¿acaso les preguntó a todos?

Pero como digo es la agresión contra la soberanía nacional la que más nos debe preocupar pues supone una agresión a todos y cada uno de nosotros de forma metafinita.

Es común señalar el inicio de la soberanía nacional como totalidad atributiva en la Revolución Francesa: «La nación reunida en asamblea no puede recibir órdenes» (Bailly) y en el panfleto "¿Qué es el Tercer Estado?" de Sieyès que comienza: «¿Qué es el Tercer Estado? Todo. ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada. ¿Cuáles son sus exigencias? Llegar a ser algo».

Esta idea operativa de nación que vemos funcionando al inicio de la Revolución ya estaba discurriendo en debates y obras previas aun sin llegar a materializarse. Por ejemplo, Juan de Mariana en su obra sobre la educación del rey apunta que si no hubiera otro modo de salvar la patria y fuese necesario habría que "matar al príncipe como enemigo público", ¿quién es ese público? La nación.

Luego tenemos la guillotina, el ejército nacional, el servicio militar, los impuestos, las escuelas... es decir, el tratamiento de la nación como si fuera un príncipe con su guardia, sus escoltas, su formación, etc. Lo mismo que se atribuía al príncipe se atribuye después a la nación. Por supuesto que su protección e inviolabilidad serán las condiciones más evidentes (de ahí que las naciones tengan bombarderos y tipos armados vigilando la calle). Igual que gobernaba un rey gobierna la nación: en el Antiguo Régimen no gobernaba un pie del rey o un diente sino todo él; hoy no es soberana una parte de la nación (por muy grande que sea esa parte, o por muy grande que sea esa parte en un lugar concreto de la nación) sino toda ella. 

Añádase que Bailly, Sieyès y Juan de Mariana (por ser los ejemplos mencionados) no hablan de una nación teórica, no hacen gala del fundamentalismo democrático, la democracia aquí no está por ningún sitio. Ellos hablan de una nación que existe antes de llegar al poder (Juan de Mariana), llegando al poder (Bailly) y después de llegar al poder (Sieyès). No se trata de consultar la opinión mayoritaria entre un montón de campesinos y zapateros sino de algo formado por campesinos y zapateros, que está en los campesinos y zapateros y que es distinto a los campesinos y zapateros. Por eso todas las malvadas recomendaciones que observamos en nuestros días sobre la humanidad, el derecho a decidir o la democracia, no son sino discursos que responden a un afán antinacional en tanto disolventes de la estructura metafinita. De hecho son mitos que se emplean con el mismo objetivo que puede tener un ejército invasor en un afán de conquista. En nuestra aterciopelada época es más dificil identificar estas cosas pero basta con darles un par de vueltas. Acabé por ahora.


jueves, 5 de octubre de 2017

Libertad frente al diálogo trampa

De todos aquellos que apelan a un metafísico "diálogo" (nunca dicen entre quiénes, ni sobre qué, ni siquiera explican bien por qué) lo más fácil es pensar que se trata de almas cándidas, gente de buen corazón, ciudadanos preocupados por el futuro de la convivencia. En realidad a mí estas apelaciones a que el Estado de Derecho se rinda ante el crimen, a convertir la Constitución en papel mojado y por consiguiente a anular las libertades civiles y los derechos fundamentales me sugieren todo lo contrario.

Me resulta imposible concebir la noción de un diálogo (pongamos que sobre la soberanía nacional) con un grupito de gente alborotada. Ciertamente es un problema muy gordo que una institución española como es la Generalidad catalana dé muestras de deslealtad que están empujando a las calles catalanas a un punto de ruptura y descontrol, dejándolas irresponsablemente en manos de las secciones de asalto de grupos extremistas como la CUP y los brigadistas que los acólitos del grupo terrorista ETA enviaron desde País Vasco y Navarra.

Con altos cargos de la policía regional imputados por sedición y con una política insurreccional promovida por el gobierno autonómico, el único camino válido que le queda al Gobierno es la colaboración con la policía para que los jueces procesen a quienes tengan que procesar.

Haciendo el ridículo internacional, basando su "derecho moral" (Puchimón dixit, vaya usted a saber qué diablos significa "derecho moral") en una campaña de publicidad basada en una mentira, con actos de segregación como los que se viven en algunos colegios y ante una desbandada de bancos y empresas que ya ha comenzado (desbandada a la que hay que sumar las pérdidas en el sector turístico), la insensatez del desgobierno de la Generalidad asfalta una vía de sentido único hacia la perdición.

REEEEEE
Si en cualquier otra situación el diálogo entre administraciones sobre la soberanía nacional es imposible (no hay posibilidad legal para que se dé), en la actual es simplemente impensable. No existe un mundo, un universo, una realidad o una metaexistencia donde exista la mínima posibilidad de que se dé ese diálogo; esto siempre y cuando el Gobierno de España se ciña a la ley.

Evidentemente el diálogo es posible si el Gobierno de España decide saltarse la ley pero yo no creo que lo haga porque en ese momento dejaría de ser el Gobierno de España y se convertiría en una banda.

Es curioso cómo fracasada la estrategia de "internacionalizar el conflicto" usando la mentira de la "violencia policial" (que nos recuerda a los manuales de ETA, "decid que os torturan") y en vías de fracaso la campaña de "un sol poble" (las manifestaciones de los catalanes que no comulgan con su irresponsable gobierno autonómico ya son dificiles de ocultar) ahora intenten la campaña de "es que no quieren dialogar". ¡Como si Puchimón quisiera dialogar! No olvidemos que de la declaración de agresiva ruptura (la famosa DUI) está diciendo que no se mueve porque tiene un "mandato popular" obviando que en el butifarrendum votaron incluso inanimados tubérculos hasta siete veces, votos contados por el Ñoki, el Culebras y un primo de Panceto que había que sacar de casa para que le diese el aire. Ah y que era ilegal.

El nivel.
Pero en esta estrategia del diálogo aparecen nuevos actores. Me refiero a las ratillas que se alimentan del cadáver del golpe de estado en vías de fracaso. Esa gente que cuando le dan a elegir la opción de perjudicar a España o no siempre eligen perjudicar a España. Entiendo perfectamente que lo intenten ya que si a mucha gente le coló la parida de "votar es democracia" o "votos contra urnas", también les colará que es "malo" estar "contra el diálogo". Los que tenemos razón en este asunto ya contamos con esto: a la gente le resulta más desconcertante defender un "no" que un "sí". Esto lo sabían bien en la dictadura de Pinochet en cuyo referendum de continuidad los medios públicos defendieron un "Sí a Chile" dificil de negar (spoiler: aún así ganó el "No").

Ahí tenemos en la televisión del señor que invitó a cenar a líderes golpistas y representantes del tercermundismo en España una programación volcada en la nueva estrategia. Tampoco es que importe demasiado porque si tomamos perspectiva esa tele la ven cuatro gatos. Luego están los terceristas, cuyos comandantes de campo se trabajan la radio y cómo no, Màrius y el conde de Godó, siempre abiertos a la posibilidad de caer de pie.

Como decía, esta estrategia ya la estamos descontando. De lo que se trata no es de la futura situación penitenciaria de los instigadores del golpe de Estado sino de la acumulación de fuerzas en el Congreso de los Diputados y en la calle para ir a nuevas elecciones. Fijaos cómo los diputados separatistas no se despegan de sus escaños. Ahí hay una clave.


Otra clave está en la fuerza de la calle. Ni a la nomenklatura separatista le interesa que la calle (la imagen) esté en manos de aberchales ni en Génova interesa movimientos que no controla y que se empiezan a organizar sin contar con ellos. Recordemos que la pugna política que más se teme no es con el diferente sino con el parecido y esto es cierto en todas partes.

Pero todavía quedan etapas que quemar hasta ver algún desenlace. Por el camino veremos campañas de marketing más o menos burdas dirigidas a mediocres y gente en bajo estado de forma. Los malos están cometiendo tantos errores tan rápidamente que se están volviendo muy transparentes. Y aunque prefiero una victoria de los míos antes que una derrota de mis enemigos, aceptaré la derrota de mis enemigos.

lunes, 2 de octubre de 2017

El principio del fin del separatismo en España

El segundo intento de butifarrendum fue desbaratado pese a las dificultades. La clave no fue la incautación de urnas ni el precinto de locales sino el bloqueo de la infraestructura tecnológica; esta nota debe constar para próximas algaradas similares. Los 10.000 policías nacionales y guardias civiles que cumplieron las órdenes de la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en un principio contaban con la colaboración del cuerpo de policía autonómico (17.000 efectivos). Claro, no pudieron prever (?) que salvo por excepciones ese cuerpo policial se sumaría a la asonada.

Lo bueno de los fallos es que ayudan a mejorar. Hoy sabemos que cualquier diligencia judicial dirigida a hacer guardar la ley y el orden no puede contar con la policía regional: un cuerpo incapaz, inútil, deshonrado y desleal cuyos jefes tendrían que estar a esta hora en prisión por delitos contra la Constitución tal como indica el Código Penal y cuya mayoría de miembros debería estar suspendida de empleo y sueldo.

Una nota destacada del primero de octubre fue la exquisita y comedidísima actuación de las fuerzas antidisturbios: una actuación que se lleva a cabo en toda Cataluña con miles de personas implicadas apenas se saldó con un herido de relevancia por impacto de una pelota de goma. El número de heridos publicado por diferentes agencias de la administración sediciosa fue bailando durante la jornada y desde luego que estarían contando incidentes como el de la fotogénica señora mayor que se cayó sola por las escaleras. También hubo otro señor mayor que creo que murió tras un infarto. Lamentable. En fin, sospecho que la mayoría de incidentes han tenido que ver con la irresponsable llamada de los líderes de la sedición a estar desde las cinco de la mañana al aire libre haciendo sentadas y "montando guardia" cuando la mayoría de sus fuerzas de choque eran jubilados y niños. Sí, en el primero de octubre se han revelado un montón de padres del año que quizás como premio deberían de perder su patria potestad.

Un agente de policía trata de tranquilizar a un tipo que le está contando una película. Fijaos en la parte trasera del casco... sip, es un casco de legionario romano. :D
Más allá de las anécdotas relacionadas con la imposición de la ley por mandato judicial la jornada nos deja varias lecturas políticas.
  • La mayoría de catalanes por fin se han visto defendidos por el Estado tras décadas de abandono. Esta defensa se extiende a que ya los principales líderes políticos hablan abiertamente de adoctrinamiento de niños, acoso a los jueces, manipulación de los medios de comunicación autonómicos y todas las habituales estrategias de los nacionalistas que forman parte del paisaje cotidiano. Si el nacionalista actúa como una mafia cuando pactas con un nacionalista pactas con la mafia. Desde hace unos años el tercer o cuarto partido político de España tiene el antinacionalismo como "core value". Es un dato.
  • La izquierda extravagante de Cataluña está a cinco minutos de caerse del guindo o si no toda ella sí muchos de sus seguidores. Cuando Vileda I tras el fracaso del segundo butifarrendum dijo que iba a declarar la insurrección pese a no haber referendum ni seguir sus propias normas, apareció gente que defendía el supuesto voto —aun estando contra la separación— que se llevó las manos a la cabeza. La izquierda extravagante se caerá del guindo tan a lo bestia que se harán daño.
  • Una nota no estrictamente política que tiene que ver con la madurez: la constatación de que si incumples la ley (o impides su restablecimiento) te viene un guardia con la porra a muchos les resulta increíble. Muchos piensan que la ley o el Estado son una abstracción porque en su día a día no tienen problemas con ellos (es lo que tiene vivir en un país normal como España). La ley es algo realmente existente que cuenta con mecanismos para ser impuesta. Esto le coge con el paso cambiado a muchos. Nunca es tarde para aprender. En palabras del maestro zen: "una hostia a tiempo quita mucha tontería".
  • Relacionado con lo anterior: si actúas como esbirro de unos delincuentes que te roban y te mienten y te llevas un guantazo la culpa es tuya. Ni del neoliberalismo, ni de Franco, ni de los Reyes Católicos: tuya.
Un ciudadano ejerce su derecho al voto en la sección de neveras de playa del Cortinglés.
  • La cuestión del argumento. Que el único objetivo de los cabecillas de los sediciosos fuera obtener imágenes de policías dispersando una turba dice mucho sobre el nivel de su reclamación. Ya sea por carecer de razones o porque su público no es capaz de seguir un debate razonado, de lo que se trataba era de conseguir fotos supuestamente épicas. El problema de esto es que hoy se producen fotos supuestamente épicas a razón de cuatro mil por día.
NICE TRY
  • Este abuso de la imagen que implica la desaparición de la palabra logra de forma momentánea la comprensión de seres superficiales. Un ministro de la época de la Transición como Eduard Punset ante la acción de la policía que le está defendiendo de una turba sediciosa se lamentaba: "nada justifica estas imágenes". Como el señor Punset, innumerables personas dieron muestras de afectación ante la (impecable) labor policial. Su impostada amargura de 0,60€ tan solo es indicativa de su narcisismo.
Oh DIOS. Una imágen ÉPICA de una protesta SÚPER-ÉPICA de la que ya nadie se acuerda en un país random.
  • Paradójicamente un acto que tiene como fin aumentar hasta el infinito la autonomía de Cataluña puede desembocar en la desaparición de esa autonomía. La Ley de Seguridad Nacional (que desarrolla la gestión de las crisis de seguridad) es una posibilidad que ya está sobre la mesa y que si tarda en salir al campo a jugar es tan solo debido a la criptorquidia del PSOE.
  • Hablaba antes del abuso de la imagen. Cuando todos enfocan un sitio enfocan otro sitio menos. Que sin el apoyo de los grandes partidos políticos se concentraran miles de personas en todo el país con banderas y vivas a España es algo que de momento no significa mucho pero que dependiendo de la actuación de los partidos puede significarlo todo. 
  • Relacionado con el anterior punto no quiero dejar de mencionar los golpes en el pecho sobre el franquismo y lo facha. El factor nacionalista llama facha al no nacionalista (sonado ejemplo el de Serrat). Si antes facha no tenía significado hoy lo tiene todavía menos. Esto parece una tontería pero representa algo así como el 60% del contenido político de la izquierda divagante.
Bane, eres un facha.
La debilidad del separatismo

Es dificil calcular el número de participantes en la vulneración de la paz que fue la participación en el segundo butifarrendum. Por agarrarnos a una cantidad razonable podemos establecer de 1,8 millones a 2 millones, que fue la misma cantidad que en el primer butifarrendum (2014). Esta cantidad permanece estable en el tiempo aunque en puridad no todos los participantes fueron exactamente separatistas: tenemos que descontar a los que participaron "a favor de la democracia" en esa feria organizada a favor del supremacismo. Esta cantidad representa aproximadamente la cuarta parte de la población y la tercera parte del censo.

1963
No se habla mucho de la debilidad del separatismo en Cataluña en relación a la cantidad de gente normal que hay. Que tengan a gente controlando medios de comunicación y presupuesto público logra que aparenten ser más de los que son. La asonada del primero de octubre puede interpretarse como un estertor en su lecho de muerte. Si vemos el contexto más amplio las docenas de movimientos separatistas de corte supremacista que tenemos en Europa están íntimamente ligados al populismo y nadie ignora la influencia de potencias extranjeras hostiles a los intereses occidentales.


Que hoy todo movimiento populista de agresión contra una potencia occidental necesite desesperadamente el oxígeno de alguna tiranía lejana nos habla de una debilidad que antes no tenían. Ciertamente no hay que ignorar la capacidad de movilización y los problemas que pueden generar pero tampoco sería inteligente ignorar la capacidad de respuesta tanto de la sociedad como de sus servidores.

1937
Levantada la careta del populismo insurreccional tan solo queda actuar según lo previsto en la ley para separar de lugares de poder a los insurrectos. Para hacer esto será necesario convocar elecciones en un ambiente de cumplimiento de las leyes que solo se puede lograr disolviendo antes organizaciones y plataformas sediciosas, ilegalizando partidos que promueven la insurrección, despidiendo servidores públicos desleales y desinterviniendo medios de comunicación. Es decir, lo que toca hacer es lo que todos sabemos que toca hacer.

Adenda
  • Félix Ovejero - ¿Dónde está la desproporción? «Más vale que la prensa y la opinión pública tomen de una vez conciencia con responsabilidad del desafío de lo que se nos viene encima, y que como sociedad adulta asumamos que los derechos y libertades que la ley reconoce en la democracia se garantizan, si es preciso, por la fuerza...»
  •  
  • Arcadi Espada -  La política de comunicación «Ronda casi extenuante con periodistas extranjeros. Todos vienen con el recitado: «Pero es que la política de comunicación del gobierno Rajoy ha sido un fracaso...» Al primer golpe se les da la razón, cómo no les voy a dar a la razón. Pero al undécimo, basta ya. Para descubrir la verdad, es decir, las mentiras del independentismo no es necesario un gran trabajo de investigación. Solo trabajar algo. Pero el puto oficio se ha convertido en una mera gestión y distribución de mensajes empaquetados».
  • Santos Juliá - La ruptura nacional-populista «Lo original de Cataluña es que el debordamiento de la legalidad viene de las propias instituciones».
  • David Gistau - Allí donde el Estado no existe «Los «mossos» han transferido a la PN y la GC la obligación represora para que con ellos se retrate, en la dimensión internacional, un país que aplasta democracias. Ésa es la trampa de la jornada».
  • José García Domínguez - Anarcolactantes «(...) organizar motines insurreccionales con el manual de estilo de Pippi Calzaslargas no resulta tan fácil y divertido como jugar a hacer pompas de jabón en el recreo del cole».


jueves, 28 de septiembre de 2017

Sobre el nacionalismo del PP de Galicia

El PP ha gobernado en Galicia durante 27 de los últimos 34 años. La mayoría de estos años con mayoría absoluta. Es principal responsable de la ley de normalización lingüística, de la política de normalización, de la enseñanza y de todo lo que tiene que ver con la promoción de disciplinas artísticas (lo que banalmente se conoce por "cultura" y que todavía nadie me ha explicado por qué se permite que siga siendo asunto de la política).


Viendo las críticas que recibe por parte de la oposición desde hace décadas, uno tendería a pensar que han usado su poder en todo este tiempo para atacar el idioma gallego ("fan escrache á lingua galega", dirá una diputada del Bloque para a continuación tildar de "antigalego" al PP), para borrar de los libros las ideas de los nacionalistas fragmentarios y para esquivar de los anales literarios a los antiguos autores que aspiraban al autogobierno cuando el autogobierno estaba peor visto o prohibido. Mi impresión es que ocurre lo contrario.

Por supuesto que para quienes dedican sus desvelos a hacer apología de la diferencia la política del PP les sabe a poco. Mi teoría es que la única diferencia en este aspecto de la política entre los fragmentarios y el PP está en la paciencia. La actual situación de la educación en Galicia que se debe fundamentalmente al PP no me parece que esté muy lejos de la reclamada por el nacionalismo fragmentario hará una o dos décadas.

Obvia decir que más allá de la política educativa están las pequeñas píldoras diarias que van conformando una suerte de medioambiente mental: ahí están los certámenes literarios, las medallas, los homenajes a artistas y las declaraciones de los políticos que van todas en una misma línea. Ahí está el homenaje a Manuel Fraga en Villalba como "acto de afirmación de galleguidad" (en palabras del alcalde correligionario), la inauguración del "Encuentro Mundial de la Galleguidad"... Esta palabra "galleguidad" es el eufemismo empleado por Fraga y abrazado por sus herederos para explicar su proceder en esta área de la política.


Cabe preguntarnos cuál es la gran diferencia que hay entre la "galleguidad" del PP y el discurso fragmentario habitual que defienden sus enemigos políticos. Yo encuentro dos diferencias: calificar a Galicia como región (y esto lo hacen en contextos de política europea: "La Europa de las regiones", "Galicia en el concierto regional europeo", etc) y una apelación al universalismo y humanismo en la que insisten (pero esto tampoco sería raro que te lo comprara cualquier reaccionario que lleve otras siglas). El propio Manuel Fraga nos comenta:

...deben ser reconocidos todos quienes contribuyeron a que los gallegos tomáramos conciencia de nuestro propio ser.

Manuel Fraga, De Galicia a Europa (1991)

Tenemos que potenciar nuestro orgullo, el orgullo de ser gallego, teniendo por honor nacer en esta tierra.

Manuel Fraga, De la acción al pensamiento (1993)

La "conciencia del propio ser" y el "orgullo de nacer aquí" son revoltijos heideggerianos que te los compra con los ojos cerrados cualquier estudiante de filología gallega envuelto en la esteleira en la puerta del Avante de Santiago cualquier día de la semana. O el propio Suso de Toro, escritor que menciono por ser conocido más allá de los Ancares y que participa en el Manifesto pola Unidade que llamaba en 2015 a la manifestación en el "Día da Patria" (el Día del Apóstol Santiago) por la "conciencia de ser una nación". O, bueno... algo que te puedes encontrar en la Telegaita que controla el PP sin previo aviso.

Estas cosas, de habituales, en Galicia no llaman la atención. Constituyen el medioambiente normal, estándar, por eso no hay noticia de esto fuera de Galicia. Yo creo que fuera de Galicia estas cosas que hace el PP podrían interesarle a alguien porque lo que observo es a un montón de gente viviendo en la inopia acerca de lo que hace y es responsable el PP.

Mirad una cosiña, PP, es que recibo señales contradictorias entre lo que hacéis y lo que decís.
Con esto no digo que Fraga, Feijoo o el PP de Galicia sean fragmentarios, ojo, lo que digo es que "están dejando hacer". La política educativa, idiomática, de las imágenes, los elementos de agregación política, lo que construye colectivos políticos... todo esto el PP cree poder controlarlo y "deja hacer". Yo empiezo a pensar que por desidia e incapacidad ya está operando una suerte de "entrismo", como el ocurrido en la oposición al franquismo para tratar de restar fuerza al PCE y que nos llevó a que en la Transición nuevos partidos que fueron inexistentes durante la dictadura aparecieran con fuerza junto a un PSOE que nadie conocía. Es decir, por medio de profesores de universidad, libros y apelaciones sentimentales se crea un sustrato que a la larga tiene consecuencias políticas.

Esta desidia, ignorancia o incapacidad —otros pueden pensar que en el PP funciona efectivamente la idea fragmentaria, lo que situaría a este partido en la derecha política en el tema territorial— por parte del PP a la hora de administrar los elementos de agregación polítca lo vemos en la cuestión de actualidad secular que es la política territorial y el concurso de etiquetas y frasecitas que la acompaña. Así, el PSOE llama "nacionalista español" al PP y Feijoo dice que el PP no es "nacionalista español" en la misma conversación alargada que es nuestro debate territorial. Intercambio de palabritas mágicas y bobadas mientras mientras miles de niños están en la escuela aprendiendo referencias sentimentales degeneradas.

CEIP Vicente Risco (Cualedro)
En las clases de Volkgeist que son las clases de lengua gallega o de literatura gallega (especialmente desde que se cargaron la segunda forma del artículo ahora tienen más tiempo para hablar del Heimat y del Gemeinschaft, aunque siempre con otros nombres para que no se note el polvillo de la dehesa teutona) los niños aprenden una historia de la lengua gallega que es una especie de historia paralela cuyo único fin es resaltar las diferencias respecto al resto de España. Hay que decir que esto se hace porque lo exige el primer artículo del Estatuto de Autonomía de Galicia (una ley aprobada por las cortes españolas que ordena a los poderes públicos gallegos diferenciar Galicia de España).

Resulta evidente que se puede contar la historia de cualquier trozo de tierra del planeta resaltando las diferencias con el resto. También se puede contar resaltando las coincidencias. El caso es que esta perspectiva hace que la historia quede coja. Y si esta historia te la enseñan en la escuela ya la escuela no cumple su función.

No me extiendo en el tema pero pongo un ejemplo muy rápido de algo que es muy común y también se ve fuera de Galicia: contar la historia como una progresión hacia un fin. Cuando se aplica en el currículo académico esta forma de contar la historia, en lo que a la Edad Contemporánea se refiere aparece una serie de autores que persiguen la idea de autogobierno de forma incremental (el autogobierno se une al idioma como si fueran la misma cosa. Recordemos que son escritores y profesores de lengua los que escriben esta historieta). Así del provincialismo de inicios del XIX se pasa al regionalismo de Brañas y Murguía y de ahí a principios del XX se pasa al nacionalismo. Se presenta esto de forma incremental con la consiguiente idea de que esto tiene que llegar a algún fin. Spolier: el fin es la independencia política de Galicia. Os recuerdo que no es Beiras el que hace esto sino gente con corbata que le da patadas al gallego (háblalo o no, pero no le des patadas) y que está encantada de ir al Club Siglo XXI de Madrid a hablar de sentido común en la política y perorar sobre esos sediciosos catalanes que adoctrinan a niños en las escuelas.

CEIP Manuel Murguía (La Coruña)
Este relato se inserta en un relato más grande de conflicto entre España (o Castilla) y Galicia que no deja de ser una actualización de las primeras y atolondradas historias de Galicia que escribieron los primeros regionalistas (tanto Manuel Murguía como Benito Vicetto). Este sustrato se va actualizando pasando por las manos de santos laicos como Castelao, Risco y otros. La cuestión es que en la escuela jamás comentan la otra parte de la historia si no es la idea del "otro" que es un estereotipo de señor franquista o cacique que habla castellano y que por hablar castellano está fuera del Gemeinschaft. Al presentar la historia de esta forma maniquea se dejan por el camino una gran escala de grises. Hay toda una serie de autores y obras que décadas antes del franquismo critican a los celtómanos padres de la patria tanto política como literariamente y de los que ningún niño escucha hablar durante su escolarización: López de Vicuña, Sánchez Moguel, Leopoldo Pedreira... Incluso no nos hace falta ir a los autores prohibidos en la educación nacional-galleguista, entre los aceptados y endiosados hay partes de sus biografías que se omiten cuidadosamente: sólo fuera de Galicia hay gente que sabe que la mitad de los padres del nacionalismo gallego pre-marxista combatieron en la Guerra Civil del lado de Franco, luego yo qué sé: García Ferreira por ejemplo es un señor que tiene calles a su nombre y que escribía poesía en gallego sin saber gallego, también tenemos la letra pequeña de aquellos certámenes literarios del Rexurdimento, organizados por los mismos que ganaban los premios (hay costumbres que nunca cambian) o cómo hay autores cuya fama se debe exclusivamente a hacerle la pelota a Pardo Bazán (me refiero al inútil de Eduardo Pondal, que es una figura sagrada e intocable).

Con este estado ruinoso de cosas ¿cómo me voy a creer al PP en el gobierno de España golpeándose el pecho y hablando de la "hispanofobia" de los secesionistas catalanes? ¿Cómo me voy a llevar las manos a la cabeza por el adoctrinamiento secesionista de niños si esa es la política ortodoxa del PP? Y ya digo, si se trata de desidia la solución es muy fácil: poner en el minúsculo lugar que le corresponde a la minoría vocinglera, dejar que los historiadores traten la historia, defender la autonomía educativa de los centros, cortar las risitas con la endogamia literaria (hay un montón de autores que no están todo el rato con la matraca política) y reconstruir los elementos de agregación política dejando a un lado el doble discurso. Porque de dobles discursos y de leccioncitas a los demás es suficiente.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

No se dialoga con criminales

Advierte el mocito que ocupa el trono de Francia de que las viejas amenazas que asolaron el continente están de regreso con nuevos ropajes. Macron dice que estas amenazas —explícitamente nacionalismo, identitarismo y proteccionismo; todas ellas cabezas de la misma hidra— en tanto que comunes merecen una respuesta común.

Cementerio canadiense del Somme.
Es curioso cómo el objetivo de la construcción política europea varió completamente su rumbo. Los primeros pasos que se establecen en Europa para la creación de un espacio político interdependiente respondían a evitar esa intermitente guerra civil en la que estamos desde Lutero (al menos esto según la historia oficial) pero hoy la amenaza no procede de las naciones ordenadas en las que se divide el continente sino de fuerzas menores en forma de partidas o bandas con el objetivo de fragmentar lo que está unido: así tenemos por ejemplo a los que quieren compartimentalizar la sociedad política en función de criterios arbitrarios, los que quieren desunir lo que cada vez está más unido y los que quieren dar la espalda al mundo, voltear la cabeza y quedarse extasiados ante la eterna contemplación de su ombligo.

El miedo que despierta estas amenazas podría ser útil a la hora de obtener ciertas victorias políticas. Quién sabe si a alguno se le ocurre proponer la expulsión del crimen de nuestro cuerpo de leyes. Personalmente no creo que se llegue hasta tal punto: la defensa del crimen de estado es algo pre-político en Europa y un comodín discreto al que se agarran todos los actores.

Maquiavelo.
¿A qué crimen inserto pre-políticamente en la ley me estoy refiriendo? A lo que conocemos como razón de estado. La razón de estado no es una excusa para el tirano, pues no la necesita, sino para el que no es tirano. En el proceso de construcción europea los actores son estados formales que tienen en común compartir un espacio físico pero también un espacio de ideas y la idea que nos debería de preocupar es precisamente aquella de la que nadie habla, en este caso, la razón de estado.

¿Qué prevenciones podemos establecer para la salvaguardia de nuestra felicidad futura? ¿Cómo asegurarnos de que al final de este proceso europeísta no nos encontraremos con el mismo reverso tenebroso del estado multiplicado por cien? No recibo pistas sobre este asunto y por lo tanto estoy obligado a adoptar una preventiva postura escéptica sobre la disolución nacional en el continente.

¿Qué queréis que os diga? Si tengo problemas para confiar en mi concejal, ¿cómo no tenerlos para confiar en un delegado continental autocéfalo? De aquí que realmente la construcción europea no se puede lograr por mera agregación de partes. Si no extirpamos antes los tumefactos retazos oscuros entonces construiremos un cuerpo enfermo. Y los cuerpos enfermos no duran o no son capaces de rendir plenamente.

Acercando el zoom

Expuesto que el problema va más allá de nuestras fronteras y que forma parte de un debate mucho mayor (y sin duda se trata de un debate que excede mi capacidad: yo solamente rasco la superficie), voy a tratar de afinar la puntería.

¿Cómo no va a haber razón de estado y por lo tanto crimen de estado cuando consentimos y hasta aplaudimos esta razón de estado si nos conviene? El estado no es un satélite geosincrónico que nos observa a miles de kilómetros. El estado se compone por gente con intereses y agenda y que lo usa como camuflaje y motor para cumplir esos intereses. Esta aproximación parece infantil y desmedida porque suena a anarquista sin embargo mi punto es justamente el opuesto: esta desconfianza que debemos tener hacia el estado no se desmadeja alejándonos de él sino precisamente haciendo lo contrario: estableciendo robustas prevenciones, complejos aparatos de vigilancia, arquitecturas jurídicas que hagan fluir la información por el sistema. En definitiva, menos oclocracia y democracia y más república y constitución.

Os preguntaréis: ¿cómo es posible que criticando los vicios inherentes a la actividad discreta de una élite que patrimonializa el estado acabe criticando a las masas alegres que pueblan las calles? Buena pregunta.

Toda actividad discreta y criminal del estado no puede llevarse a cabo sin el concurso de la alegre masa. Os recuerdo que no hablo de tiranía (esto no tiene nada que ver con la tiranía), hablo de un estado (tampoco necesariamente hablo de un estado como tal) en principio constreñido por leyes.

¿Cómo van a transformarse los cónsules de la república en purrela criminal si no es con el concurso de los rebañacucharas que les jalean? Y aquí aparece un problema fundamental: si la escoria criminal es llevada a hombros por las plazas, el instinto hará pensar al blando que esa escoria se merece un trato privilegiado. "Algo habrá que hacer para contentar a la masa" dice el acomodaticio. "Lo mejor es llegar a un acuerdo", esgrime el inconsistente. "¿Qué tiene de malo ceder un poquito?", se pregunta el flojo.


Al escuchar a los endebles logramos dos cosas: que el crimen compense y que el comportamiento criminal se refuerce por justificación. Ojo, no hablo de un capo de la droga defendido por su aldea, estoy hablando de magistrados. Al formar parte de la estructura del estado el crimen nos afecta a todos, nos degenera a todos, sus consecuencias lo impregnarán todo. De ahí que hablemos de crímenes que en realidad lo son por partida doble: por crimen y por felonía.

Yo entiendo que el apacible de natural quiera evitar el conflicto. Creo que la ausencia de conflicto es superior a su presencia. Pero aquí no se trata de que dándole alas al criminal vaya a desaparecer el conflicto, es más, ni siquiera se trata de que lo primero sea hacer desaparecer el conflicto. De lo que se trata es de si queremos colaborar en un crimen o no. De lo que se trata es de si la ley puede ser defendida o no. De lo que se trata es de si podemos convenir en normas de convivencia que nos eviten acudir a la fuerza arbitraria.

Si elegimos la fuerza arbitraria sobre la ley entonces la sociedad política se disuelve, las redes de seguridad desaparecen, el aplomo y la contención dejan de existir y todos acabamos en manos de cuatros tipos con pistolas metidos en un todoterreno (esa imagen nos parece muy loca pero así vive la mitad del planeta y os recuerdo que no hay dioses que nos guarden de esto).


viernes, 22 de septiembre de 2017

Hay que destruir la red de seguridad del nacionalismo

Si no cuestionamos los motivos del aparato legislativo que nos gobierna en poco nos distinguiremos de ser meros súbditos. Ser ciudadano requiere de algo más que ser siervo. No podemos albergar fe ciega en nuestros legisladores, hemos de demandar explicaciones para nuestra ventura y para la futura felicidad del reino. La relación entre el poder y quienes sostenemos el poder tiene que ir en los dos sentidos: tan desdichado es estar al albur del poder que surge de una masa amorfa como encomendarse a los herméticos designios de un oscuro conciábulo.

Lo curioso es que a poco que empecemos a rascar una parte del aparato se cae pues apenas es sostenida por la fe del carbonero. Nótese que esa parte más débil del aparato es la que tiene que ver con los problemas imaginarios. De esto mismo hablaba Josep Borrell hace poco: «Hay dos tipos de problemas: unos reales que se pueden resolver y otros que son imaginarios y como tales hay que desmontarlos».

¿Desmontarlos dices? Aguántame la cerveza.

Lo que me llama la atención es que las cosas más absurdas son las más evidentes y cotidianas. Las justificaciones de caracter mágico e irracional que se usan en parte de nuestras leyes las encontramos en las principales leyes, las que dan sustento y cuerpo al resto de la legislación. La estructura del edificio legislativo está hecha de chicles y alambres. Si mucha gente pone en duda esta estructura buena parte de nuestros problemas imaginarios se desevanecerán. Falta nos hace quitarnos problemas de encima.

Puedo poner de ejemplo de esta magia la Ley de Normalización Lingüística de Galicia.


Ley de Normalización Lingüística

El proceso histórico centralista acentuado con el paso de los siglos, ha tenido para Galicia dos consecuencias profundamente negativas: anular la posibilidad de constituir instituciones propias e impedir el desarrollo de nuestra cultura genuina cuando la imprenta iba a promover el gran despegue de las culturas modernas.

Sometido a esta despersonalización política y a esta marginación cultural, el pueblo gallego padeció una progresiva depauperación interna que ya en el siglo XVIII fue denunciada por los ilustrados y que, desde mediados del XIX, fue constantemente combatida por todos los gallegos conscientes de la necesidad de evitar la desintegración de nuestra personalidad.

El preámbulo parte de una petición de principio: un proceso histórico centralista (supongo que se refieren a la concentración de poder en un centro aunque no dicen si ese centro son las ciudades, los estamentos, la corte real, Santiago, Coruña o Roma. Recordemos que a partir de la imprenta —a la que se refiere el texto— la Real Audiencia de Galicia —que acaba con parte de los privilegios feudales y que es fundada por los Reyes Católicos— se establece en Santiago y luego en Coruña y que por otra parte las ciudades contaban con concejos que ante la llamada a levas del rey podían negociarlas e incluso negarse).

A continuación dicen que ese proceso ha sido malo porque Galicia no pudo tener "instituciones propias". Supongo que por "propias" se refieren a "gallegas". Galicia no contaba con instituciones gallegas dice el texto. Esto es mentira, directamente. Una leyenda muy extendida en Galicia (y que aparece en los libros de historia de los niños gallegos) cuenta que los Reyes Católicos le quitan a "Galicia" el voto en las cortes y se lo dan a la ciudad de Zamora. Lo que no entienden ni el conselleiro, ni los que escriben los libros, ni los que redactaron este preámbulo mágico es el significado de esas cortes. El rey de Castilla convocaba a cortes para pedir aumentar los impuestos (no existía el absolutismo) y lo lograba sobornando a los representantes de esas cortes. Desde Isabel I hasta Felipe IV (con el que "Galicia" "recupera" "su" voto en las cortes, un detalle que no se suele recordar), las cortes se reúnen unas cuarenta veces, dos de ellas en Galicia (otro detalle que nadie comenta: ¿Galicia estaba marginada porque no tenía voto y las cortes se reúnen en Coruña? Raro, raro). Es un error muy básico decir que la delegación gallega representaba los intereses de Galicia. Esto lo dices en el siglo XVI y la gente se ríe de ti. Los miembros de las cortes representaban sus propios intereses: baja nobleza, obispos y ciudades. En lo que respecta a las ciudades, desde la fundación de las cortes a Galicia le correspondía un voto compartido con Asturias y Extremadura. Como apunté antes es el Rey-Planeta el que "desdobla" el voto de las ciudades gallegas y le da uno único —propio— a "Galicia" (que no era Galicia, eran las élites de las ciudades).

Lo que hay que entender es que durante toda la Edad Moderna Galicia no es más que una designación geográfica y en lo judicial una división administrativa. No existe ningún cuerpo electoral gallego ni se puede hablar siquiera de que los gallegos compartían intereses comunes: el mercader de sal de Coruña era un hombre mucho más cercano al mercader de sal de Lisboa que al campesino que destripa terrones en Culleredo. No se puede quitar a alguien lo que no tiene y tampoco enviar buenos deseos al pasado.

Sobre la "cultura genuina" no me hagáis hablar. Esa peste que consiste en poner la palabra Kultur en todo es algo de lo que tenemos que deshacernos. Un motivo aducido por la Entente en la Primera Guerra Mundial era destruir La Cultura (Kultur, el núcleo de la ideología alemana). Siendo Kultur una especie de nueva religión que viene a sustituir a la antigua, sería positivo recordar las bondades de la separación Iglesia-Estado y separar la Kultur de todo cuanto tenga que ver con la política. De esto he escrito muchas veces, el culmen de su crítica la tiene Gustavo Bueno en El mito de la cultura y os puedo dejar esta breve introducción de Raúl Minchinela al fenómeno de la inversión teológica. En lo de "genuina" tampoco me extiendo porque está relacionado con el folk-lore y es una derivación directa de la filosofía alemana y por tanto de la Kultur (no existe una cultura no genuina ya que no existe una "cultura humana").

Kultur.
A continuación dice el texto que debido a carecer de cultura y de instituciones propias, Galicia se empobrece. Imagino que no se refieren a las condiciones de vida, que en líneas generales fueron mejorando en Galicia de forma similar a la del resto de Europa occidental y parece que tengo razón ya que esa pobreza se refiere, como reza el texto, a la desintegración de nuestra personalidad. ¿Me puede señalar alguien qué es la personalidad de Galicia? ¿Se puede medir con cinta métrica y pesar con una balanza? Porque si no se puede entonces esa personalidad no mengua y el texto miente. Tan simple como eso. Ya veis que ni siquiera me hace falta desmentir la existencia de la personalidad colectiva (otra panoplia de la filosofía alemana).

A continuación el preámbulo comenta que gracias a la Constitución de 1978 Galicia tiene la posibilidad de recuperar su personalidad colectiva y continúa:

Uno de los factores fundamentales de esa recuperación es la lengua, por ser el núcleo vital de nuestra identidad. La lengua es la mayor y más original creación colectiva de los gallegos, es la verdadera fuerza espiritual que le da unidad interna a nuestra comunidad.

Para recuperar esa personalidad colectiva (de la que no sabemos dónde está ni si crece o decrece, pero que el texto tiene claro cuándo cambia su tamaño porque igual quienes lo redactaron consultan unos gusanos místicos en la cripta de la Catedral de Santiago, en plan: "¡la personalidad colectiva... bzzz... exige aumentar niveles de... bzzz... bisulfito de potasio en Carballo!", yo qué sé), un factor es la lengua (recordemos a Fichte: "la lengua de un pueblo es su alma").


Y sigue: "la lengua es el núcleo vital de nuestra identidad", es decir, es la parte interna o más importante de la vida de nuestra identidad (nuestra identidad "vive", sugiere el texto). La lengua es la "verdadera fuerza espiritual" que proporciona unidad a nuestra comunidad. Según los gusanos de la cripta, la unidad de nuestra comunidad no viene por el Estatuto de Autonomía, norma fundamental de nuestras instituciones de autogobierno, que depende de la Constitución Española, sino por una "fuerza espiritual" que potencia la lengua (la gallega, ojo) para mantener "viva" la "personalidad colectiva" (que no sabemos qué es pero que crece o decrece en función de circunstancias inventadas). Fuerza espiritual, telita, esto en una ley redactada en 1983 y vigente todavía en 2017. No estamos tratando con mandalas del Rigveda, aunque lo parece (una pena, por cierto, porque en los vedas se cuentan historias de batallas en la Luna donde hay soldados que pierden el pelo y las uñas después de que naves espaciales lancen bombas que lucen como la luz del sol y destruyen ciudades enteras. La mitología hindú de hace 3.000 años es ciencia ficción hard).

A continuación viene el articulado de la ley en la que para contentar a los ocultos gusanitos de la cripta de la catedral se establece que el gallego es el idioma propio de Galicia y que es oficial junto al castellano. La ley deja muy claro que no se puede discriminar por razón de lengua para inmediatamente añadir que los poderes públicos promoverán el gallego, no el castellano. Es decir, se pide no discriminar e inmediatamente ya aparece la discriminación. Respecto a los topónimos, los únicos oficiales serán los gallegos, esto tampoco es discriminar. Respecto a subvenciones la Xunta podrá subvencionar a los medios que empleen al menos una parte en gallego. Luego se añade la obligación de la Xunta de promover el uso del gallego con cargo al presupuesto y hacer meritorio su conocimiento en la función pública. Todo esto porque hay una fuerza espiritual que nos sabemos lo que es que está pululando por ahí. Es decir, una cosa imaginaria se establece por ley, tiene consecuencias directas en nuestra vida diaria y partidas en los presupuestos. Yo defiendo separar la política de la magia. Quien quiera fundar una secta y rendir culto a unos gusanos místicos que lo haga en su tiempo libre y con sus recursos.

Consello da Cultura Galega.
Si una fuerza espiritual determina la política lingüística (suena raro pero es la realidad: pranayamas, entes, trasgos, a cova dos mouros, los elementales de fuego de nivel 4, etc.), ¿cuál es la tarea fundamental de la política general en el ámbito gallego? Vámonos al...

Estatuto de Autonomía de Galicia

Este estatuto fue elaborado por diputados elegidos en 1979 de UCD, PSOE y CD y también por partidos extremistas sin representación que hubo que meter porque si no lloraban (?). Fue aprobado en referendum en 1980 con el 73% de los votos afirmativos con un 28% de participación (450.000 votos de 2,2 millones de electores). Esto lo digo para tenerlo presente.

El segundo punto del primer artículo de esta Ley Orgánica aprobada por las Cortes Generales reza:

La Comunidad Autónoma, a través de instituciones democráticas, asume como tarea principal la defensa de la identidad de Galicia y de sus intereses y la promoción de la solidaridad entre todos cuantos integran el pueblo gallego.

La tarea principal es defender la identidad de Galicia. Voy a tomar el segundo significado de la palabra "identidad" tal como aparece en el diccionario de la RAE: «conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás». Bien, entonces la principal tarea del poder público gallego es hacer apología de la diferencia, discriminar lo foráneo (lo foráneo empieza en el río Eo, que nadie se confunda) y acentuar rasgos que nos identifiquen colectivamente (estos serían los gusanitos de las fuerzas espìrituales que demandan dar dinero público a autores que nadie lee ya que la ley dice que la lengua es un núcleo vital de nuestra identidad).

Subdirección Xeral de Planificación e Dinamización Lingüística.
A ver si lo entiendo: la tarea principal del autogobierno gallego no es guardar el orden público, promover la justicia, elevar el nivel educativo, mejorar la calidad de vida,... no, es decir que nosotros somos diferentes a los demás. Toda la autonomía gallega se construye en torno a esta idea. Pensadlo. Pensadlo detenidamente porque en esto es que invertimos nuestra felicidad y la felicidad de nuestros hijos.

Básicamente y en resumen se podría decir que todo el chiringuito responde a la voluntad de unos entes invisibles que nos ordenan ser xenófobos.

Siendo así, todo aquel que hable de identidad, de cultura propia, de personalidad colectiva, etc. hay que tratarlo como a una persona con sus facultades mermadas.