lunes, 24 de julio de 2017

Hay que triturar el discurso de los nacionalistas

Los nacionalismos de carácter disgregador dentro de España tienen ubicado su origen en el contexto de los nacionalismos de segunda generación que se extendieron por el continente europeo en la época del llamado Concierto Europeo. Aquellos estados-nación —nacionalismos de primera generación— surgidos tras el terremoto napoleónico y revolucionario (la revolución inventa la nación pero es la guerra contra el corso lo que la pone en práctica) tenían gran multitud de lenguas diferentes en sus senos. Los mayores imperios que intentaron crear un estado nacional como el ruso, el austríaco o el otomano al final fracasaron en su intento. Tempranamente el observador del siglo XIX tiene la helénica ruptura y paulatinamente el proceso de conformación de las naciones alemana e italiana.


¿Por qué fracasaron estos nacionalismos de segunda generación en estos países (de primera gen., como España o Francia)? Muchas pueden ser las razones. Por un lado tenemos la homogeneidad religiosa. En el caso español esto es algo que veo que se pasa de puntillas (¿consecuencia de que el estudio de las humanidades esté plagado de marxistas?). En Alemania la religión se emplea como elemento nacionalista unificador (en cierto modo el Imperio Alemán acabaría declarándole la guerra a la Iglesia Católica). En Grecia la Iglesia Ortodoxa es un elemento diferenciador básico respecto a los dirigentes de Constantinopla (ocurre lo mismo en Rumanía, Serbia y Bulgaria).

En España no había minorías religiosas políticamente coherentes. Por una parte las minorías estaban disgregadas y por la otra eran extremadamente minoritarias (aquellos protestantes de nueva ola que llegaron en el XIX a la soleada Andalucía sólo sentaron cátedra de "locos de la colina"). Descartada la religión queda el asunto de la lengua.

La lenta pero constante migración campo-ciudad, la incipiente industrialización y consecuente apiñamiento de los vecinos, los requerimientos de trabajos cada vez más especializados, la moda política que ilumina tertulias en casinos y cafés, la extensión de la prensa... todo ese mundo parecía conspirar para aumentar el público para la literatura. La ampliación de la oferta literaria y política hace aumentar su demanda ya que como todo adolescente situado en una discoteca el viernes por la noche sabe, la oferta crea su demanda (la incomprensión de la ley de Say es otra carencia manifiesta de los volúmenes marxistas que abultan en las bibliotecas de las facultades).

De ahí los certámenes de Juegos Florales y de ahí el paralelismo que se traza entre el Rexurdimento y la Renaixença. La primera reivindicación regionalista o nacionalista tiene que ver con algo tan inocente como el amor por las letras. Políticamente esto no tiene nada de inocente: todo lo que tenga en común un grupo de gente en un lugar determinado es candidato a convertirse en elemento de agregación partidista. Los primeros nacionalistas acaso imbuidos de un espíritu romántico e idealista señalarán la lengua vernácula como elemento de identificación nacional.

Hasta aquí estamos todos más o menos de acuerdo. Sin embargo se pasa por alto que el primer uso político de la lengua vernácula no venía precisamente de elementos disgregadores sino de candidatos a diputados en Cortes. Al menos en el caso gallego los primeros diarios políticos de caracter regionalista y con contenido escrito en gallego son sufragados por los partidos (los dos mayoritarios que había) y su fin era el de perpetuar el sistema del turnismo.

Ningún nacionalismo ha surgido jamás de las entrañas del pueblo. Ninguna revolución fue planteada por los humildes. Ningún gran cambio respondió a otra cosa que a la permanencia de los que antes estaban en el poder (con lavado de cara, véase el caso de la China roja) o a la competición entre élites muy contadas (el caso de Grecia o Egipto, por ejemplo, donde además tenemos intereses de terceras potencias metidas en el juego).

Sí, en el asunto de la revolución y los grandes cambios me temo que los estudios marxistas no ayudan demasiado (incluso hoy en día que hablamos de nacionalismo de tercera generación, basta con mirar de dónde viene el dinero). Normalmente la historia de las masas y de los humildes es una historia de silenciosa aquiescencia y visitas a la taberna. Eh, no por eso "Los miserables" de Victor Hugo deja de ser una estupenda obra fantástica o las invenciones históricas de Eisenstein obras clásicas para la cinematografía.

Retomo la pregunta inicial: ¿por qué aquí en España el nacionalismo disgregador fracasa? ¿Por qué la historia de los nacionalismos vasco, catalán, gallego, canario, asturiano, andaluz, etc. es la historia de sus fracasos, frustraciones y desastres? O planteado en términos que sean comprensibles para el americano: ¿por qué el nacionalista es un perdedor?

Mi teoría es que esto tiene mucho que ver con la forma que adoptan los diversos nacionalismos. En un primer momento el nacionalismo que aparece en España es el español (en Francia igual, etc.). El nacionalismo español (primera generación) aparece durante una guerra contra el invasor extranjero. Pocos momentos más importantes hay en la historia que las guerras existenciales. Este nacionalismo tiene una característica liberal: se trata de la idea de la soberanía nacional. Los más furibundos antinacionalistas serían los reaccionarios defensores del absolutismo y de la soberanía real.


El nacionalismo español inicial no se basa en un agregador político preexistente (como la religión o la lengua) sino que se lo inventa. La agregación política se crea alrededor de la idea misma de ciudadanía que en aquel entonces era un concepto novedoso. La razón de ser de este movimiento y el origen de su fortaleza es que todos los habitantes no tienen que ser súbditos sino ciudadanos y que como tales poseen derechos inalienables. Los liberales no iban a basarse en la religión porque en aquel entonces ésta se inclinaba por las fuerzas absolutistas y tampoco iban a basarse en la lengua por dos motivos: uno, había un montón de lenguas y dos, la lengua no le importaba a nadie una higa.

De pronto el agregador político era vivir en este reino. No ser de una manera o pensar de una forma sino nacer aquí. Curiosamente este éxito del nacionalismo primero, del nacionalismo que crea el estado-nación, es imposible que sea reproducido por cualquier nacionalismo disgregador ya que no es posible ser ciudadano de dos países ni pueden existir países dentro de países (se trata de un imposible metafísico que no acepta discusión).

Ante esta gran muralla los nuevos nacionalismos construyen sus escaleras con el único material que les queda: la lengua. En este punto se produce un debate histórico sobre el rumor de fondo de los nacionalismos en España frente a la práctica inexistencia de estos rumores en Francia o Italia, países cuyos estados nacionales tienen también un origen liberal y que como el caso español cuentan con minorías lingüísticas. Se menciona Jules Ferry para el caso francés y la amenaza austríaca para el caso italiano. En España carecimos de la amenaza de un poder externo y sobre la educación lo que tuvimos fue el refrán "pasas más hambre que un maestro de escuela" y su maravillosa imagen especular "comer como un cura". Estas cosas explican en parte la diferencia pero sospecho que la cacareada diferencia es más fantástica de lo que nos creemos: los nacionalismos existen en esos países igual que en España solo que aquí parecen más importantes porque les damos más importancia. La importancia es como la masa: más tienes cuanta más añades.

Sí, desde luego se puede sostener con fundamento que de los países europeos que salen de una dictadura en los setenta España es el único que cuenta con minorías lingüísticas de importancia (y sus adheridos movimientos políticos). A estos se les dota de cierto poder de reclamación y aparecen concesiones políticas inauditas en cualquier otro país de nuestro entorno.

La —en otras circunstancias deseable e intelectualmente atractiva— descentralización política marida mal en un país con una larga tradición caciquil. De ahí los palacios y coches oficiales y la pompa y el boato de lo que deberían ser grises oficinas públicas. Desertores del arado con cátedra en cortes provincianas no sirvieron para aumentar la representatividad del pueblo sino para convertir esas cortes en las fincas particulares de grupitos cubiertos por el polvo de la dehesa con una agenda particular que no se suele mostrar en las campañas electorales. Se puede argumentar que esto mismo ocurre en la Corte del reino sin embargo —jamás un sistema político será perfecto— allí tienen los focos más cerca y existen instituciones aledañas que contribuyen a los equilibrios y contrapesos.

Como católicos tenemos una tendencia natural a buscar culpables de la situación. Sin duda cada uno tendrá su opinión. Por decir algo recordaré que cuando en una toma de posesión Manuel Fraga colocó a 4.000 gaiteros en la plaza del Obradoiro nadie lo metió en la cárcel. También puedo recordar que ni nacionalistas ni antinacionalistas tienen ningún problema con que las regiones cuenten con bandera e himno oficiales. Cuando los buenos buscamos culpables solemos señalar con el dedo a los malos mientras cometen un crimen —¡y hacemos bien!— pero con facilidad olvidamos hacer acto de contricción.

Retomando el asunto de las herramientas de que dispone el nacionalismo es importante tener en cuenta la construcción del pasado. La idea del origen común y de una historia de genuflexión frente a fuerzas extranjeras que ha impedido el deslumbrar del pueblo elegido es un tema común a todos los nacionalismos. Los primeros nacionalistas no necesitaron recurrir a eso porque la historia de la nación era la historia del país. Los segundos nacionalistas sin embargo necesitan construir una historia nacional partiendo de una historia regional. Esto es como comparar un capítulo de la Historia Universal con un pie de página.

Vía @rpr3z
En lo de la invención del pasado hay una cosa que me parece muy curiosa y me ciño al caso gallego: se supone que la historia de los nacionalistas trata de decir lo guays que éramos y lo mal que estamos hoy o cómo la fuente de nuestras supuestas desdichas es la imposición de una supuesta fuerza exterior que no nos deja volar como las alondras. Esa fuerza exterior hace que nuestro futuro sea "incorrecto" por lo que hay que tener una dirección política autónoma para "corregir" la historia.

Lo que me llama la atención es que su historia inventada es menos gloriosa que la no inventada. La bobada esa que los niños gallegos tienen que estudiar sobre los "Siglos Oscuros" (donde dicen que a partir de los Reyes Católicos y hasta el Rexurdimento el gallego estaba prohibido y "España" conspira para masacrar nuestro idioma que es nuestra esencia nacional) no le da importancia a que durante esos siglos se siguió publicando en gallego (si dices que el gallego estaba prohibido este es un detalle relevante). Tampoco le dan importancia a que el número de personas que leían era muy limitado (según el invento nacionalista parece que en la Edad Media todo el mundo leía en gallego y luego los malvados Reyes Católicos lo prohibieron, en realidad leía muy poquita gente e incluso no era raro que monjes copistas no supieran leer). Como época gloriosa eligen más o menos tres momentos: los celtas (ese pueblo que jamás estuvo en Galicia pero que confunden con los castreños porque siguen basándose en autores superados hace cien años), los suevos (unos invasores que le hicieron la guerra a la población local, supuestamente celta ¿hola?) y el periodo de la lírica galaico-portuguesa.

Elegir la Baja Edad Media como época gloriosa para un "pueblo" es ser extremadamente audaz, eso se lo concedo. Durante este periodo en Galicia —igual que en el resto de Occidente— se vivían conflictos entre casas nobles. En el —pasado por alto por los nacionalistas— contexto de la Reconquista tenemos en España un poder real bastante más fuerte que en Francia, Borgoña, Inglaterra, etc. Los conflictos nobiliarios —normalmente por un asunto de lindes o de herencias, jamás por la autodeterminación de los pueblos, Señor dame fuerzas— hay que ubicarlos en relación a la fortaleza o debilidad de los reyes.

—Somos una colectividad autogestionada.
—No me des la brasa.
Ciertamente las lenguas romances van separándose del latín y ciertamente por demografía y distancia a la frontera (y a la costa, que estaba casi despoblada por los ataques de los norteños) Galicia sería la zona de España más importante en aquel tiempo (francos y musulmanes hablan en sus crónicas de gallegos y de la Gallaecia para referirse a lo que conocemos como monarquía asturiana). El descubrimiento de la tumba del Apóstol (Alfonso II) y la creación de una nueva ciudad santa crean un camino de peregrinaje en el que se intercambian estéticas y saberes. Con la consagración de la basílica de Santiago tenemos el cénit del trovador galaico-portugués que como era de aquí era mejor que el provenzal. Alfonso X escribe en gallego y el idioma a los dos lados del río Miño era el mismo pero como la gente no salía de su casa el idioma no le importaba a nadie más que a algún mercader.

Desde luego que según se va ganando la guerra al moro la sede del poder se va trasladando pero no así la riqueza y la población, que permanecen en el norte. Con los moros pidiendo al árbitro la hora tenemos las guerras civiles castellanas en las que la nobleza gallega se divide en partidos. En estas guerras tenemos a la Santa Hermandad que fue una institución de seguridad pública que encontramos también fuera de Galicia. La definitiva guerra civil castellana podemos decir que la gana Isabel. Para los nacionalistas este es el momento más oscuro de la historia del pueblo gallego. Sin embargo el pueblo gallego que podía tener opinión (vecinos de ciudades) en aquella guerra apoyó a Isabel y ahí tenemos a la Santa Hermandad (los irmandiños) apoyando a la que será Isabel la Católica. El ulterior proceso de formación del estado moderno aliviará las cargas de las ciudades concediéndoles privilegios y menoscabará el poder nobiliario, también aparecerán nuevas instituciones de justicia que harán desaparecer el conlficto civil de Galicia. Y dicen que ésta fue la mala. Ésta que por cierto era hija de portuguesa cuyas damas de compañía también eran portuguesas (a una la encerró tres días en un baúl) con lo que muy probablemente supiera hablar gallego.

Luego está lo de prohibir el gallego. Tan prohibido estuvo que se siguió hablando en todas partes y tenemos también escritos en gallego del Siglo de Oro (estaba de moda el teatro, ¿por qué no hacerlo en gallego?). Durante esa prohibición tan prohibitiva a mediados del XVIII tenemos al Padre Sarmiento publicando canciones y poesía en gallego. Después vendrá la Guerra de Independencia con sus pasquines en gallego para llamar a los hombres a las armas e imbuirlos de nacionalismo español. En fin, etcétera.

Esto sí es prohibir cosas.
El listo vendrá y dirá que no es que estuviera el gallego prohibido sino que estaba desprestigiado. Esto como poco es discutible por varias razones: en primer lugar la inmensa mayoría de la población ya tenía bastante con no morir de tuberculosis sin haber probado el queso y por otra parte el prestigio de una lengua es algo relativo: tenemos al castellano como lengua de la corte (por cierto, corte rodeada por la alta nobleza gallega, mucho Ulloa, Sotomayor y Andrade acabó de Virrey o Gran Almirante) en la época de la Monarquía Hispánica (era imposible competir con eso, ni siquiera llamándote "Francia").

Mi punto con todo esto es que dejamos al nacionalismo construir su historia y ahí no damos tanto la batalla. Sí es cierto que sobre la Historia Universal se ve que poco a poco va cayendo la manta negrolegendaria pero me parece que en los pequeños pies de página de la historia, lo que en este contexto nos importa, ni nos presentamos al combate.


jueves, 20 de julio de 2017

Sobre la reducción de la inteligencia en el mundo

Ciñéndonos a los test de inteligencia como medidores de una escala inteligencia-estupidez la raza humana se está volviendo cada vez más estúpida. Ante esto las reacciones convencionales van desde el descrédito —tomárselo a chufla, no darle importancia— a la preocupación (aquí una columna graciosa del profesor Quintana que sin embargo deja caer la palabra "evitar").


Mi pregunta es ¿por qué es preocupante? Partamos de la hipótesis de que cada vez somos más tontos. Partamos de que efectivamente se pueda medir la inteligencia como se mide una carga elécrica o la velocidad de escape de un objeto en órbita. Propongamos que el cociente intelectual sea una dimensión física cuantificable por vía de la experimentación, de naturaleza universal y que no deje lugar a dudas. Ahora supongamos que mediante esta misma experimentación la cantidad total de inteligencia acumulada en los seres humanos está reduciéndose a cierta velocidad. Son muchas suposiciones pero necesarias en este juego ya que de otra forma alguien podría llegar y plantear dudas sobre la naturaleza de la inteligencia. Aquí vamos a suponer que sabemos perfectamente lo que es la inteligencia y que hay métodos para medirla.


Presentado este punto de partida yo me encuentro con problemas: normalmente un test de inteligencia dirá que es más listo un abogado de Wellington que el miembro de una tribu de Nueva Guinea que no sabe leer ni escribir. Ahora bien, llevas a los dos a sendas islas desiertas e incomunicadas y creo que al cabo de un mes ha tenido menos problemas el neoguineano que el neozelandés. ¿Quién es más inteligente? Intento ser gráfico con el ejemplo para mostrar que la inteligencia no puede ser medida como una magnitud física. Pero podemos ir más allá.

Había una pareja de granjeros en Sudáfrica que acogieron en su finca a un montón de centroafricanos que huyeron de los pozos de horror que son sus hogares. Al cabo de un tiempo los refugiados les plantearon problemas de violencia y extorsión y los granjeros tuvieron que pedir ayuda a la policía para desalojarlos. No parece que estos granjeros fueran muy listos sin embargo no tenían forma de saber cómo iba a resultar aquella experiencia y en principio muchos dirían que se comportaron de manera moral: los granjeros pertenecían a una de esas extrañas sectas protestantes a las que se les llena la boca con cosas de jipis. En principìo actuaron "bien" pero su buena acción tuvo consecuencias horribles. Diríamos que fueron unos tontos.

Después de la guerra los EE. UU. se trajeron a un montón de científicos alemanes a su país. Entre otras cosas estos científicos ayudaron a desarrollar los programas de misiles balísticos y el programa espacial. Gracias al programa espacial tenemos un montón de aparatitos en nuestras casas, se desarrolló la miniaturización, la electrónica, etc. y gracias a los misiles balísticos tenemos Internet y un mundo con armas nucleares que no puede utilizarlas. Al llevarse a aquellos científicos diríamos que los EE. UU. fueron unos listos: su decisión tuvo excelentes consecuencias. Ahora bien, entre aquellos científicos había criminales de guerra que no fueron juzgados, tipos que tenían a miles de esclavos en sus líneas de montaje. Sus víctimas no tuvieron la satisfacción de ver juzgados a sus carceleros.


¿Nos siguen pareciendo tontos los granjeros que de acuerdo a su religión acogieron a necesitados sin prever las consecuencias y nos siguen pareciendo listos los yanquis que no juzgaron a los científicos alemanes sabiendo los crímenes que habían cometido? Vaya, parece que esto de la inteligencia se complica cuando metemos la ética por medio (todo se complica con la ética).

Si dejamos de plantearnos la inteligencia como una magnitud física y la empezamos a ver como una herramienta para tomar decisiones la cuestión de la reducción de inteligencia en la humanidad toma un cariz distinto. Si nos preguntamos "¿inteligencia para qué?" inmediatamente pondríamos en duda que una reducción de la inteligencia es algo "malo" o a evitar.

Incluso podríamos plantear la cuestión en otros términos: ¿son sois los inteligentes más felices? Por lo que he leído no existe correlación entre el estado emocional de una persona y su capacidad intelectual, ahora bien, hay señales que apuntan a que cuando el inteligente se rodea de burros tiene problemas para relacionarse socialmente y esta dificultad es un factor de riesgo en la depresión (me acuerdo del debate sobre por qué los suicidios en Harvard estaban por encima de la media). Si la inteligencia se está reduciendo cada vez habrá menos inteligentes y por lo tanto los inteligentes cada vez estarán más deprimidos (nota: nadie ha planteado que la reducción de la inteligencia puede implicar una reducción en el número de inteligentes pero un aumento de la inteligencia de ese grupo).

Decía Stuart Mill que es mejor ser un Sócrates desdichado que un gorrino dichoso pero Sócrates tuvo que dejar constancia de su inteligencia aceptando el veneno en lugar de parecer un cobarde y huir de la ciudad. ¿Fue inteligente esa decisión? No lo sé, lo que sí sé es que no fue una decisión ética (no aumentó sus posibilidades de supervivencia).

Después de darle vueltas al tema mi pregunta es ¿qué queremos y por qué? (Aparte de destruir Cartago para restituir el honor a Roma, entiéndase).


jueves, 13 de julio de 2017

Butifarrendum 2: La venganza

En un restaurante el camarero os dice que el cocinero no come la comida que prepara para "no arriesgarse". ¿Cuántos segundos tardáis en salir escopetados del local? Indicad la respuesta como una fracción de la velocidad de la luz.

Esto que parece una tontería es lo que está pasando con el Butifarrendum 2. Ese segundo intento de hacer un referendum ilegal para quitarme a mí un trozo de mi país como si no fuera mío. Ese robo a plena luz del día, vaya, que intenta organizar de forma un tanto absurda la comandita de las banderitas, los desfiles con antorchas, el tres o cuatro por ciento y los ataques a sedes de partidos políticos adversarios.

Vía El País
Me imagino a Junqueras y Puigdemont, estos Adams y Jefferson de nuestros días, esas luminarias que han destacado en el campo de la excelencia por sus contribuciones a cosas que nadie sabe, hablando del asunto:

—Ah, no, yo no firmo nada, pelanas.
—Pero a ver, gordo, alguien tiene que firmar la orden de la Generalitat para poner las urnas que no sabemos a quién vamos a comprar en locales públicos que vamos a allanar.
—Firma tú, que eres el presidente.
—Eso es lo que pone en mi tarjeta de visita cuando nos vienen a ver los nazis finlandeses o el tío ese de Letonia al que pagamos seis millones de euros y que ahora no para de llamarme ofreciéndose a ir a la ONU a chivarse de España por otros nueve, pero sabes que en realidad de presidente tengo tanto como tú.
—No vayas por ahí que me encuentras.
—Complicado no encontrarte, he oído que van a construir un edificio de oficinas donde estás sentado. ¡Mamacallos!
—¡Rascaingles!
—¡Bebesinsed!
—¡Cuerpoescombro!

En esto que aparece Romeva con una peluca de tirabuzones rubios.

—¿Me habíais llamado?
—Raúl, desgracia humana, ¿qué haces con esa peluca?
—Oh, llevo tanto tiempo siendo ministro de asuntos exteriores de un país que no existe ni tiene asuntos exteriores que he decidido a partir de ahora ser la princesa Margarita de Austria.
—Ah, bueno. Esto... ¿le placería a la emperatriz consorte de Austria echar una firmilla por aquí...?

Si contamos el tiempo desde la sentencia en 2010 del Tribunal Constitucional sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de 2006, llevamos siete años con un "proceso" que no se ha movido ni un milímetro. En la Transición española siete años después de que muriera el general Franco, Felipe González era presidente del gobierno.

¿Y qué me decís de las cositas que vamos viendo por el camino? Ataques a sedes de partidos políticos, agresiones a gente por llevar la zamarra de la selección de fútbol, un PSC que ha estallado por contradicciones internas dejando a su paso una alegre muchachada protoestalinista que quiere organizar ferias de ganado en la catedral de Barcelona, la subida del partido de los perroflautas y cajeras cabreadas del Eroski que están a cinco minutos de vestirse con camisa negra, reuniones a puerta cerrada en el parlamento regional sin invitar a grupos que representan a la mitad de la población, esa Comisión para la Transición Nacional que ha logrado subir de precio el marisco en los mejores restaurantes de la ciudad condal, leyes escritas a puerta cerrada que no sólo van más allá de las competencias del gobierno regional sino incluso de las del país y de la Unión Europea (lo de auto-otorgarse poderes omnímodos es algo que no vemos desde la Rusia del XVIII).

Mirad cómo tiene que estar la cosa que hasta Sardá, que es un señor que se hizo famoso por poner voces en la radio y conducir un programa de televisión en el que se reía de discapacitados mentales parece von Metternich al lado de esta piara (ya van dos referencias a Austria, mi subconsciente me está diciendo algo).

The phone rings in the middle of the night
My father yells what you gonna do with your life
Oh daddy dear you know you're still number one
But girls they wanna have fun
Oh girls just want to have
Claro, yo entiendo que haya gente a la que le entren las dudas: por una parte están intentando hacer lo que ya hicieron y careció de efecto. Por la otra, aquella intentona golpista (porque estamos hablando de eso, de un golpe de estado, otro más) hizo desfilar por el juzgado a algunos persas y el tribunal los condenó a penas de inhabilitación en lo que más que una sentencia fue un avisito.

Da igual. Dan igual los días históricos, las manifestaciones de fervor nacionalsocialista, que los golpistas estén cubriendo a quienes robaron a los catalanes y españoles durante treinta años (Durán i Lleida salió disparado en su nave espacial porque sabe que una cosa va ligada a la otra), dan igual todos los movimientos estéticos que se ven en las marquesinas y la orwelliana televisión autonómica, dan igual los libros de texto en los que se idiotiza a los críos para convertirlos en futuros siervos complacientes. Todo eso da igual.

Lo único que importa es el momento en que un gañán desdentado, envuelto con la bandera separatista, le pida que entregue su arma a un guardia civil.


lunes, 26 de junio de 2017

La libertad como factor de la victoria

Hasta el siglo XVIII China fue el país más rico del mundo. Lo fue probablemente desde su primer periodo de unificación —con seguridad desde la dinastía Han— hasta los albores de la Edad Contemporánea, una época en la que ya no era raro encontrar occidentales en cualquier parte del planeta. Es importante recordar esto porque es una paradoja histórica (sobre todo desde el materialismo histórico). ¿Cómo es posible que la nación más poblada y más rica del mundo, sin enemigos que le tosieran a las puertas —los mongoles se achinaron— no impusiera su imagen y modos al resto del mundo?


Debemos tener en cuenta un detalle: la preeminencia china, el poderío chino era tal que desarrolla un tipo de filosofía que les lleva a pensar que el resto del mundo no importa. Ellos son el Imperio del Centro, ellos son el mundo, más allá de sus fronteras no hay nada. Y eso acabó con ellos. China ya estaba condenada cuando los pérfidos ingleses les inundan con droga (opio. Por cierto, una operación bastante torpe que casi arrasa la economía inglesa).

Sin embargo es Occidente el que gana la preeminencia mundial —hoy sólo existe la civilización occidental, no hay otra— y por tanto es el único que lleva su imagen del mundo a todo el planeta. En un podcast en el que hablo de la excepcionalidad europea comento que si me ponen una pistola en la cabeza hay dos factores que explican la excepcionalidad europea u occidental: el descubrimiento de América y la revolución industrial inglesa. Sin duda hay más factores. Hay factores que no son tecnológicos sino ideológicos (por usar términos manejables).

De hecho uno de los factores ideológicos no lo tenemos en cuenta porque lo tenemos tan arraigado que no somos conscientes de que existe. Y es un factor que determina el éxito militar de Occidente tanto en el aspecto bélico per se como en el comercial (recordad que "los negocios son la guerra"). Comercio y guerra son fenómenos que se relacionan con la expansión de gente, bienes e ideas. Este factor es el de la libertad personal.

La libertad personal como factor de la victoria

Desde el inicio de la "historia continua" (aquella cuyos registros escritos se solapan y por tanto nos da una idea de continuidad) Occidente se distinguió de otras civilizaciones por cierta idea de la libertad personal o del espacio privado de la persona. Es evidente que esto no afectó a todos por igual: durante mucho tiempo hubo esclavitud en Occidente y después formas de servidumbre poco agradecidas, sin embargo la situación respecto a otras partes del mundo (donde alguna gente era más o menos libre) hacía de Europa un lugar especial (por supuesto que no existía ninguna idea de Europa, salvo si hablamos a partir de Carlomagno de la idea de "cristiandad" y sobre todo tras el cisma con la Iglesia de Oriente).

«No te asustes, Bucéfalo, es tu propia sombra».
La idea de la libertad personal hacía que el soldado luchara por algo más que por seguir órdenes u obtener botín (que también era frecuente, ojo, pero eran añadidos o incentivos a mayores). Desde luego que el soldado no pensaba en la libertad tal como nos la planteamos hoy... salvo que estuviera a punto de morir.

Durante siglos cuando Occidente peleaba contra otra civilización ésta enviaba un ejército de mercenarios, esclavos o delincuentes. Sin embargo, desde los primeros conflictos (guerras médicas) en los ejércitos de Occidente había soldados que era hombres libres. Es decir, más allá de seguir un juramento, órdenes de su amo, perseguir botín o satisfacer su psicopatía, luchaban por ellos mismos y por su casa. Este fue un factor de la victoria.

Y añado: fue un factor de la victoria incomprensible para los demás. Nosotros no percibimos esto sin embargo esto cambió la idea del mundo y del hombre de otras civilizaciones.

Griegos

Siglo V a.C. Termópilas. Un ejército de unos 2.000 griegos se plantan ante el ejército persa (pongamos 200.000 tipos). Los griegos pierden, vaya que si pierden: tienen un 90% de bajas (una barbaridad que ha pasado muy poquitas veces hasta la época contemporánea) pero causan un 10% de bajas. Los persas ya avanzan con cuidado. Pueden pensar que el terreno daba una ventaja táctica a los griegos que en el futuro podría ser superada con números. Hay pequeñas batallas y los persas empiezan a enviar ofertas de paz a los griegos. En Anatolia había ciudades griegas que estaban bajo el dominio persa, ¿por qué no iban a poder anexionarse las de Grecia? Se pagan unos tributos, se hacen unas genuflexiones y aquí paz y después gloria. Los griegos dicen que no una y otra vez. Los persas alucinan. En Salamina el malvado ejército de Jerjes tiene que retirarse para no perder demasiadas naves y verse copados en tierra. En Platea los griegos ganan. Yo me imagino a los persas con sus barbas hipsters rascandose la cabeza y preguntándose qué diablos ha pasado. Aquello era incomprensible. Oleada tras oleada de esclavos los persas perdían a innumerables hombres. Su tecnología y su táctica era equivalente cuando no superior a la griega. Los persas no contaron con el factor de la victoria que sí tenían los griegos: cada encuentro era para los griegos una lucha a cara de perro por su vida, su casa y su familia. Cada batalla era un asunto personal.

Romanos


Viajamos 250 años al futuro. Estamos en Cannas, Apulia, a la ribera del río Ofanto. La península Itálica es pasto del ejército de Aníbal. El Senado decide cambiar la (buena) estrategia de Fabio Máximo y hacer frente a Aníbal en una batalla decisiva (nota: esta es también una característica propia de la forma de hacer la guerra de Occidente: buscar la batalla decisiva que concluya con un claro ganador y un claro perdedor). La república romana reúne al mayor ejército que ha visto en su historia: 8 legiones romanas, 8 legiones de auxiliares y unos 6.000 elementos de caballería. En total 16 legiones manipulares (+80.000 soldados), con sus largas lanzas, al frente de las cuales se ponen los dos cónsules de la república.

Ante ellos tenemos al ejército de Aníbal, formado por una variopinta reunión de diversos elementos: tanto mercenarios de oriente como aliados de Cartago, mucho íbero por ahí, también númidas. En total son algo más de la mitad que los romanos. Aníbal comienza haciendo ver que quiere romper la línea romana por el centro. Los romanos aguantan. Mientras la lucha es encarnizada en el centro de los dos frentes, el ejército cartaginés va efectuando una maniobra de doble envolvente y rodeando a los romanos por los flancos. Los romanos no pudieron huir. Polibio nos cuenta que allí murieron 70.000.

La derrota de Cannas tiene varias consecuencias. En primer lugar existe una reacción de miedo justificado en la ciudad de Roma. Hay gente que abandona la ciudad: el ejército ha sido destruido y el camino está libre para que Aníbal tome la capital. «Con seguridad no hay otra nación que no hubiera sucumbido bajo el peso de tal calamidad», comentaría Tito Livio. En segundo lugar, hay ciudades italianas que le dan la espalda a Roma y dejan de ser sus aliadas para buscar un acuerdo con Cartago (otras ya lo habían hecho antes y se ahorraron muertes y robos). En tercer lugar, el rey de Macedonia se alia con los cartagineses. Los macedonios tenían una flota capaz de atacar a los aliados de los romanos en el Adriático y romper las líneas comerciales. Con este panorama, ¿qué creéis que hace Roma? ¿Rendirse?

No. Roma no se rinde. Roma fabrica barcos y recluta a ciudadanos sin mirar la clase social (el ejército romano era un ejército en el que el ciudadano se pagaba su impedimenta, cosa que limitaba el reclutamiento a gente con posibles). Durante los siguientes diez años se sucede la toma de Siracusa, el sometimiento y esclavitud de Capua (que habían cambiado de bando), varias victorias en Hispania, la alianza con ciudades griegas,... Los romanos cambian su estrategia y ahogan las líneas de suministros cartaginesas gracias a obtener la superioridad marítima. Veinte años de guerra terminan con una victoria decisiva romana. Sesenta años después Roma anexiona el territorio de sus enemigos y borra literalmente a Cartago del mapa.

En la Segunda Guerra Púnica los cartagineses lo tenían casi todo para vencer a Roma excepto una cosa: el factor de la victoria que no se ve.

Españoles

Viajamos ochocientos años al futuro. Los visigodos están en guerra civil y uno de los bandos se alía con una muchachada alegre y contumaz que ha logrado vencer en varias batallas al Imperio de Oriente. Arabia, Egipto, Siria y África forman parte de una cosa nueva que llaman califato. Estos fulanos llegan a España y hacen como los jubilados ingleses: se quedan. En poco tiempo, mediante dimitud y violencia se hacen con prácticamente toda la península y la incorporan al califato. Sus ejércitos de gente motivada alcanzan el corazón de Francia y pierden una batalla importante así que regresan a parapetarse tras los Pirineos, cadena montañiosa que hace de España una isla.

Los moros se plantean si continuar la guerra hacia el norte o no, pero allá arriba ya empieza a hacer demasiado frío y además España es lo bastante rica como para satisfacer a sus caudillos. También se daba el caso de que no tenían controlado completamente el territorio: en la costa cantábrica se había acumulado gente que huyó de su ataque y que acabaron por mezclarse con tipos levantiscos que vivían en las montañas. "Poca cosa" se dijeron y empezaron a construir una mezquita en Córdoba sobre la basílica de San Vicente (#neverforget). El caso es que cuando se vuelven a dar la vuelta para mirar qué estaban haciendo aquellos que llamaban gallegos y que nosotros conocemos como monarquía asturiana, se encuentran al rey de Asturias (Alfonso II) asaltando Lisboa. De hecho, a Alfonso II le gustaba tanto Lisboa que se queda allí diez años. Durante el siguiente siglo la frontera se estabilizará en el Duero y habrá un califato en Córdoba. El califato de Córdoba fue probablemente el país más rico de Europa Occidental mientras que el reino de León tuvo que inventarse desde cero mientras era atacado por moros y vikingos. Doscientos años después los españoles liberaban Sevilla de la esclavitud sarracena. El 2 de enero de 1492 desaparecía el reino de Granada.


Recapitulo: unos tipos que están comiendo conejos y mofetas en el bosque comienzan lo que se convertirá en una guerra que dura ochocientos años contra una de las naciones más poderosas de su tiempo. Sí, las varias explosiones en reinos de taifas ayudaron pero no fueron determinantes, lo determinante fue el factor de la victoria. Algo que los cristianos tenían y los moros no.

Cristianismo y la forma de hacer la guerra

Quizás sea porque en Occidente hacemos la guerra hasta el final que somos muy dados desde antiguo a pensar mucho en que no hay que hacer la guerra. Puede que sea una suerte de "seguro antropológico" para evitar extinguirnos pero lo cierto es que tenemos entre nosotros desde hace mucho tiempo la idea de guerra justa. Se trata de algo que recoge Santo Tomás y que continuarán desarrollando los filósofos españoles del XVI.

En resumidas cuentas la guerra justa ha de cumplir con tres condiciones:
  1. Sólo el príncipe o la máxima autoridad puede declarar la guerra.
  2. La causa de la guerra debe limitarse al resarcimiento de la injuria, a la reparación de un mal o a la defensa ante la agresión.
  3. La intención de la guerra debe ser justa. Me explico: un príncipe (1) que declare una guerra de reconquista (2) no puede dedicarse a saquear a la población no combatiente o ensañarse una vez alcanzada la victoria.
Es curioso cómo la idea de la guerra justa ha tratado de justificar y frenar la veleidad bélica occidental. Combatientes que luchan —sin saberlo, quizás— por una idea de libertad inherente a la persona, por su casa, por su huerto. Que además luchan hasta el final, buscando una victoria decisiva que no deje lugar a dudas.

Durante mucho tiempo, el cristiano u occidental tiene muchos conflictos menores internamente pero presenta batalla mayor cuando el enemigo viene de fuera y le afecta en una cierta esfera privada. A ojos de mongoles, turcos, aztecas, incas o árabes, durante la Edad Media y parte de la Moderna el occidental tiene que ser visto por el no occidental como un bárbaro (de barbarie o barbaridad) ávido de sangre cuyas acciones son imposibles de explicar. Normalmente los imperios no occidentales con política expansiva se expandían las más de las veces llegando a acuerdos de vasallaje o de pago de tributos.


Históricamente encontramos gran mestizaje en los imperios no occidentales precisamente por esta forma de expandirse. Con la excepción de ese Problema Fuera de Contexto que fue descubrir un nuevo planeta en 1492 habitado por gente que no es mencionada en la Biblia, el imperio occidental si se expande por conquista no busca tributarios ni componendas. Y si es injuriado lucha hasta el final. Insisto: esto no lo hizo nadie más en la historia.

Mi punto —y con esto termino, ya que he abusado de vuestra indulgencia— es que en nuestra historia pudo haber operado una suerte de "arma invisible" que distinguiera al Occidente cristiano del resto de civilizaciones y que explicara al menos en parte que nosotros acabáramos por dominar el planeta. Este factor de la victoria en la Época Contemporánea sería la causa de que las guerras entre países occidentales industriales sean especialmente sangrientas (y de que las tiranías siempre pierdan). Más aún: explicaría por qué es extraño que dos democracias occidentales entren en guerra entre sí: el ciudadano libre es el guerrero más temible, sanguinario y chiflado de la historia.


viernes, 23 de junio de 2017

Las 10 armadas más poderosas del mundo (actualizado)

Esto continúa un artículo escrito hace seis años y que podéis encontrar en el siguiente enlace: Las 10 armadas más poderosas del mundo. Es importante que lo leáis porque allí explico la motivación y reglas de esto que no pasa de ser mero entretenimiento pero ajustado a ciertas condiciones.

Navio El Real Felipe. El orgullo de Guarnizo. Autor: Carlos Parrilla.(via Pinterest).
Si queréis comentar otras clasificaciones o queréis mejorar la mía toda aportación es bienvenida. Ojalá hiciera esto alguien que supiera más que yo del asunto (por cierto, si encontráis datos fiables sobre la armada china no dudéis en compartirlos).


Portaaviones y poder aéreo embarcado

En este apartado los principales cambios en los últimos cinco años los tenemos en la marina de Estados Unidos y en la marina del Ejército de Liberación Popular. Por parte de los americanos se ha dado de baja el Enterprise (primer portaaviones nuclear en ser dado de baja, se calcula una vida de 50 años para estas naves y en el caso del Enterprise cumplió 56 años (1961—2017)). Continúan poniendo a punto el Gerald Ford (se estima su entrada en servicio en 2021 aunque ya va con retraso) y sigue en astilleros el Kennedy (se estima su entrada en servicio en 2025, creo que de forma muy optimista). Estos dos nuevos portaaviones de última generación sustituirán respectivamente al Nimitz y al Eisenhower, que llegan ya al final de su vida. Por parte de la China roja tenemos la reciente botadura de un segundo portaaviones basado en el diseño del Kuznetsov soviético, aunque sigue en pruebas de mar y todavía no está operativo supone un gran paso para la escasa capacidad china ya que se trata de una nave construida en China a diferencia del primer portaaviones que fue apenas una bañera comprada a Ucrania.

El portaaviones brasileño se dio de baja en febrero de 2017.
Podemos comentar los problemas de mantenimiento que tiene el portaaviones ruso Almirante Kuznetsov cuyo desplazamiento al Mediterráneo oriental se ha visto más como una fallida operación de propaganda que una verdadera proyección de fuerza (apenas realiza misiones aéreas y en sus desplazamientos es acompañado por un remolcador por si se queda en el sitio). También tenemos el caso del francés Charles de Gaulle que está en pleno proceso de modernización y permanecerá inactivo —siendo optimista— 18 meses. Respecto a la comparativa de hace cinco años Brasil y Reino Unido desaparecen de la lista al dar de baja sus únicos portaaviones. En el caso de España se dio de baja el Príncipe de Asturias y aunque el Juan Carlos I pueda operar como portaaviones esto obligaría a mezclar en la lista buques hermanos o muy similares (como los que fabricamos para la armada australiana) con lo que se alteraría demasiado la comparativa.

País
Portaaviones
Aeronaves
Puntos
Acumula
EE.UU.
10

25
75
RP China
2

20
60
Italia
2

20
60
Rusia
1

18
54
India
1

18
54
Francia
1

18
54
Tailandia
1

18
54

Esta es una época en la que parece que el portaaviones ya no es la reina del baile. Por motivos de eficiencia muchas armadas han decidido volcarse en asegurar una capacidad aeronaval limitada con naves portahelicópteros. La versatilidad de la plataforma portahelicópteros en su papel de apoyo anfibio y de apoyo logístico unida a las cada vez más escasas necesidades de proyectar una fuerza aérea en un radio muy amplio en alta mar ha llevado a muchas armadas a emprender la puesta a punto de una nueva generación de naves de apoyo a operaciones terrestres y anfibias. Todavía es pronto para saber si una mayor implicación de naves portahelicópteros hará cambiar el rol de los escoltas.

País
Portahelicópteros (LHD)
Puntos
EE.UU.
8/9
25
Japón
4
20
Francia
3
18
RU
3
18
Australia
2
16
Egipto
2
16
España
1
14

No puedo insistir demasiado en lo engañoso que resulta una lista así pero en este caso no es culpa mía sino de Estados Unidos. Sus portahelicópteros desplazan 40.000 toneladas mientras que en el resto de marinas el tonelaje varía alrededor de las 20.000 (a excepción del buque español y dos japoneses que están sobre las 27.000 toneladas). Aún así, como comenté en las notas previas del anterior artículo los factores que determinan la capacidad son múltiples (entrenamiento, independencia tecnológica, etc).

Fuerza de asalto anfibio/apoyo logístico

JDS Ōsumi (Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón).

Con la salvedad comentada de los roles variables que estos tipos de naves pueden tener (apoyo logístico, asalto anfibio, plataforma portahelicópteros) a veces es complicado hacer una distinción discreta de los tipos de buque ya que pueden ser utilizados con diferentes propósitos en función de las necesidades de la misión. Para muestra de lo complicado de este asunto de la "hibridación" o del "multipropósito" tenemos las enormes diferencias en el tonelaje que desplazan estas naves, por ejemplo, los cuatro LPD de la armada de Singapur desplazan 8.000 toneladas y los dos británicos de la clase Albion desplazan 19.000.

País
Apoyo/Asalto (LPD)
Puntos
EE.UU.
10
25
Indonesia
5
20
RP China
4
18
Singapur
4
18
Italia
3
14
Japón
3
14
Holanda
3
14
RU
2
12
España
2
12
Argelia
1
10
Brasil
1
10
Chile
1
10
India
1
10
Filipinas
1
10
Tailandia
1
10

Fuerza de escolta
Los escoltas son a la marina de guerra lo que el pilum para el legionario. Con capacidad de hacer guerra antiaérea (AAW) y antisubmarina (ASW) pueden operar insertos en un grupo de combate o como flotilla independiente. Tienen cierta capacidad aeronaval de apoyo a operación anfibia o de abordaje de elementos hostiles. Como sucedía con los buques "multipropósito" entre los escoltas tenemos mucha variedad: desde el Real Madrid de la fuerza de escolta que son las fragatas con sistemas AEGIS hasta corbetas con sistemas lanzamisiles o incluso patrulleros de altura con ínfulas, que suelen ser naves que vende Francia (los "escorteurs") a países del tercer mundo (que una vez adquiridas no pueden mantener y enriquecen a gente que come baguettes). Existen cientos barcos de este tipo en todo el mundo, las más de las veces las armadas cuentan con uno de esta clase y suele ser su principal buque. Como sería inane hacer una relación de todos ellos me limitaré a la mencionada capacidad AEGIS (está justificado: estos barcos pueden destruir satélites en órbita).

País
Fragatas AEGIS
Puntos
EE.UU.
84
25
Japón
6
20
España
5
18
Noruega
5
18
Corea
3
16


Hay que decir que las fragatas noruegas fueron construidas por España y que la marina de guerra australiana tiene otras tres encargadas a España al ganar un concurso frente a la clase Arleigh Burke estadounidense. Llama la atención que fabriquemos barcos para nuestros aliados mientras nosotros los cancelamos para nuestra armada. Estas cosas pasan.

Fuerza submarina

El Comandante Thompson de la Armada Chilena.
País
SSBN
SSN
SS
Puntos
Acumula
EE.UU.
14
54 (57)

25
75
Rusia
13
22
18
20
60
RP China
5
5
46
18
54
RU
4
7

16
48
Francia
4
6

16
48
India
2
1
12
14
42
Japón


17 (19)
12
36
Turquía


14
10
30
Corea


12
9
27
Grecia


8
8
24
Italia


6
7
21
Noruega


6
7
21
Vietnam


6
7
21
Australia


6
7
21
Perú


6
7
21
Suecia


5
6
18
Polonia


5
6
18
Brasil


5
6
18
Pakistán


5
6
18
España


4
5
15
Chile


4
5
15
Singapur


4
5
15
Holanda


4
5
15
Canadá


4
5
15
Alemania


4
5
15
Argelia


4
5
15
Israel


3
4
12
Irán


3
4
12
Argentina


3
4
12
Sudáfrica


3
4
12
Colombia


2
3
9
Malasia


2
3
9
Ecuador


2
3
9
Indonesia


2
3
9
Venezuela


2
3
9
República de China


2
3
9
Portugal


2
3
9
Rumania


1
2
6
Egipto


1
2
6

De los 18 SSBN de la clase Ohio cuatro han sido modificados para ser lanzadores de misiles guiados (SSGN), los submarinos de misiles balísticos chinos tienen graves problemas de ruido con lo que su capacidad es limitada, pasa lo mismo con los Delta rusos. Por su parte los ingleses han dado luz verde a una nueva generación de SSBN que se espera entre en servicio allá por los 2030 y extienda la vida útil de los misiles Trident hasta los 2060. Como siempre ocurre con esta comparativa detrás de la estadística hay más cosas que contar: los misiles M51 fabricados por Airbus que carga la clase Triomphant francesa tienen un alcance de hasta 10.000 km que podemos comparar con los Sagarika de la clase india Arihant que tienen un alcance máximo de 1.900 km.

Respecto a los submarinos diesel—eléctricos se encuentran ahí mezclados aparatos de muy diversa tecnología, desplazamiento y antigüedad. A destacar los éxitos comerciales soviéticos de la clase Kilo y los de origen alemán de la clase Tipo 209 que pueblan las aguas de países donde no sobran las escuelas. Reino Unido tiene un submarino más que Francia pero recibe la misma puntuación porque al fin y al cabo nunca están todos los submarinos de servicio al mismo tiempo y no supone una gran diferencia (por ejemplo, la armada más activa del mundo, que es la americana, "solo" tiene al mismo tiempo en activo un 20% de su flota).

Clasificación final

País
Portaaviones
Portahelicópteros
Apoyo
Escoltas
Submarinos
Puntos
EE.UU.
75
25
25
25
75
225
RP China
 60

18 

54 
132
Francia
54 
18 


48 
120
Rusia
54 



60 
114
India
54 

10 

42 
106
Italia
 60

14 

21 
95
Japón

20 
14 
20 
36 
90
RU

18 
12 

48 
78
Tailandia
54 

10 


64
España

14 
12 
18 
15 
59
Corea



16 
27 
43
Noruega



18 
21 
39
Australia

16 


21 
37
Singapur


18 

15 
33
Turquía




30 
30
Indonesia


20 

29
Holanda


14 

15 
29
Brasil


10 

18 
28
Argelia


10 

15 
25
Chile


10 

15 
25

Comentarios

Al cambiar los apartados que comparo no es posible comparar exactamente estos datos con los de 2011, pero sí que podemos jugar con algunas tendencias si tenemos en cuenta lo escaso que es un lapso de seis años. Podría comenzar diciendo que Estados Unidos juega en su propia liga y esto continuará siendo así en el futuro inmediato. La segunda armada del mundo es la de la China roja que empieza a pensar en términos globales (ahí está su base en Yibuti) y comienza a tomarse en serio la adquisición de buques que aumentan considerablemente su proyección de fuerza. Francia e India tienen capacidades oceánicas más allá de su patio trasero pero salvo por recurrir a su disuasión nuclear una fuerza naval conjunta podría superarlas sin excesivo esfuerzo. Rusia, tradicional fuerza terrestre (en el mundo hay que elegir entre ser Atenas o Esparta), continúa dependiendo de su fuerza submarina, con la disuasión nuclear a la cabeza.  Japón sigue careciendo de un portaaviones, cosa que perjudica su clasificación, pero con la flota americana detrás no parece una necesidad apremiante. A su favor juega depender en gran medida de su propia tecnología y tener los recursos y la formación para competir de tú a tú con la potencia China si llegara el caso. Italia ocupa una alta posición en la clasificación con motivo de sus dos portaaviones (el Cavour y el Garibaldi). En el caso del Garibaldi hay que decir que es una nave que va hacia los cuarenta años de edad (aunque actualizada en 2014), que opera con los AV—8B Harrier II que se han dejado de fabricar y que por tanto en pocos años va a tener que replantear su continuidad. En caso de jubilar al Garibaldi, la carencia en la fuerza de escolta restará muchos puntos a la Marina Militare (que por otra parte es una de mis armadas favoritas).

Vemos al Reino Unido en una octava posición que probablemente no le haga justicia, sin embargo en los últimos años que el Reino Unido está perdiendo competitividad defensiva es un hecho evidente. También hay que recordar que están construyendo dos portaaviones, renovando su flota de escoltas y desarrollando una nueva clase de submarino de misiles balísticos. Durante estos años una importante parte del presupuesto de defensa británico se dedica a una necesaria inversión. De aquí a una década es más que probable que el Reino Unido se dispare en la clasificación. Los últimos en el top 10 son Tailandia y España que pese a estar juntos en la clasificación tienen unas armadas con unas necesidades muy diferentes. Tailandia debe su posición a su portaaviones (construido en España, por cierto) y España presenta una flota más equilibrada. Con la eterna construcción de la clase 80 de submarinos (han sido duros años de recortes presupuestarios) y la pérdida de un portaaviones España está por debajo del lugar que le corresponde por su situación geográfica en el mundo. Bien es cierto que la continua participación en misiones internacionales, los ejercicios con los aliados y el disponer de una flotilla segura de fragatas de última generación hacen que mantenga el tipo pero esta situación no puede durar mucho más y llegará el momento en que haya que elegir entre adaptar nuestra armada a la participación en equipos multinacionales o disponer de los materiales que respondan exclusivamente a la defensa de los intereses nacionales.