martes, 24 de noviembre de 2015

Puede que el Islam no sea el tema más importante

Son tantas las cosas que se dicen y el ruido generado que espero que me disculpéis si no pongo enlaces o hago referencias a ejemplos concretos de aquello que pretendo desmentir o puntualizar. Muchas de estas cosas, si leéis el papel de envolver el pescado estos días, son conocidas desde hace tiempo y hoy tan solo se repiten. Como en aquel juego infantil del "teléfono estropeado", cada vez que se repite una idea, ésta se ve alterada.

Podría decir que estos días el que se lleva la palma de la estupidez es el candidato a ser candidato republicano a la presidencia de los gringos, Donald Trump. De algún modo este señor dejó caer que no descartaría crear un registro de musulmanes en EE.UU. Un genio. Se nota que el mapache acostado que lleva en la cabeza le aporta neuronas extra. Como no es lo mío hablar de "Espectáculos y variedades" no insistiré con este señor.

Turbantes o mapaches, el caso es cubrir la azotea.
Hay algunas ideas muy locas acerca del Islam que sirven a dos señores. Por un lado a los racistas: gente muerta de miedo que quiere protegerse ante lo que no conoce. Por otro lado estas ideas locas sirven a los radicales islamistas (quienes al fin y al cabo también son racistas), facilitándoles la propaganda y dándoles la razón.

Apuntaba el otro día que no sólo el islam no es el problema (en todo caso el islamismo como ideología expansiva y hostíl) sino que tal vez el problema esté más relacionado con el difuso concepto de lo árabe. En Albania la gente primero es albanesa y después es musulmana. En Irán la teocracia es chií, secta que algunas escuelas suníes no consideran parte de la umma (la umma es la comunidad de musulmanes, el orbe musulmán). En Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, existe una libertad de culto similar a la polaca.

Hijab Make Up Salon, juego de maquillaje para móviles. A esto le llamo yo "entrismo". Vamos a ganar.
Digo estas cosas para tener en la cabeza que el islam es una religión presente en todo el mundo con más de mil millones de seguidores. Creo que no hace a nadie ningún favor tomar detalles del wahhabismo, u otras doctrinas cuya religiosidad es discutida, como corpus islámico. Esto es algo que vemos todos los días en los dominicales para amas de casa y me parece escandaloso. Es como si cogiéramos al KKK y dijéramos que el cristianismo es eso. Lo que nos debe quedar claro es que lo único que tienen en común las docenas de escuelas coránicas que existen es la preeminencia del Corán, que al fin y al cabo creen que es la palabra de Dios (aunque todo el mundo sabe que la palabra de Dios se hizo carne y su ejemplo de amor infinito sirve a la buena gente de guía de conducta dentro de los cauces que manda Su Iglesia).

No dejo de pensar que criticar las críticas inventadas sobre el islam lo colocan a uno en la posición de ser señalado como amigo de los moros. No van por ahí los tiros. Aunque no caiga en la falacia de tomar la parte por el todo y no señale a todo el vasto y heterogéneo orbe islámico como la secta wahhabista sufragada con nuestro dinero por nuestros aliados saudíes, esto no quiere decir que no pueda criticar a la religión islámica —mejor dicho, a sus creyentes, ya que ninguna religión puede ser criticada salvo si entramos en juegos de contradicciones lógicas que no importan a nadie—, sin ir más lejos hay un detalle común en el islam que me llama la atención: la cantidad de gente que no es árabe pero que se viste como los árabes. Esto por ejemplo yo no lo entiendo. Es más, no entiendo que hoy en día muchos árabes sigan yendo por la vida con los huevos colganderos. En tiempos de las guerras romano-partas ya había sistemas de climatización y desde hace cien años tenemos aparatos de aire acondicionado. Esos individuos que en Estocolmo se siguen vistiendo como el abuelo de Omar Sharif para mí son un ridículo misterio.

Los kurdos no se visten como fantasmikos. #Winning.
Un poco de historia

Hay gente que se pone a practicar historia comparada de las religiones con erótico resultado. Dicen que los moros anduvieron a la gresca toda su vida, que le cogieron el gusto a la cimitarra y no pueden parar. Y otros les responden que el cristianismo también hizo lo suyo con las hogueras de la Inquisición, etc. Estos debates estarían muy bien si detrás de ellos hubiera lecturas críticas. En mi opinión la carencia generalizada de material sobre el que basar opiniones sobre el islam es indistinguible de la carencia generalizada de lecturas sobre nuestra propia historia. El resumen de la historia universal en dos pelis de Hollywood y cuatro tuits hace que nos saltemos algún que otro detalle.

Tenemos por ejemplo las dos primeras "edades" de la historia del islam. La primera sería en vida de Mahoma y la segunda de los cuatro califas "justos" de Rashidun, el primer califato. La rápida expansión del islam en el siglo VII desde el culo del mundo que era Arabia y por lo que hoy es Egipto, Mesopotamia, Israel, Siria e incluso Persia se nos suele contar como una historia de sorprendentes victorias militares de los árabes. Las siguientes expansiones por el norte de África, España, el valle del Indo y el Cáucaso vendrían a ratificar la audacia militar de esta tropa. Este es el problema de los mapas y de que esta historia sea escrita doscientos años después.

Nos es mucho más sencillo y equivocado obtener información a partir de un dibujito —un mapa en este caso— que de un montón de párrafos de texto. Podemos estar muy seguros de que toda rápida expansión territorial de un grupito en la historia de la humanidad no se debió a la audacia de ese grupito. Esto casi es un axioma de la historia si no fuera porque la historia no acepta axiomas. Sin embargo caemos una y otra vez en este error: así Cortés con la única ayuda de una camiseta del Real Madrid y su pene conquista el Imperio Azteca y cuatro árabes sanguinarios conquistan a los persas, a los visigodos y a medio Imperio Bizantino.

Ugh, un mapa.
Ninguna conquista tiene éxito si no cuenta con la colaboración del indígena. Y normalmente para obtener la colaboración del indígena lo que sucede es que el indígena pasa a vivir un poquito mejor con los nuevos amos (la excepción a esta norma la tienen los ingleses, que conquistaron por el método de matar a todos los indígenas).

Claro, si decimos que había gente en el Imperio Bizantino que pasó a vivir un poquito mejor con los moros, saltan todas las alarmas. La movida es que el deporte nacional en Bizancio —aparte del tiranicidio— era la guerra contra el persa y los primeros lugares de expansión musulmana fueron precisamente por las zonas más afectadas por el eterno conflicto. Un conflicto al que pusieron fin los árabes cuando conquistaron Persia. La conquista de Persia fue una conquista militar trufada de traicioncillas de pequeños vasallos árabes en la frontera (Irak). Que los cristianos pagaran un menor impuesto de capitación con los moros que con los persas también ayudó. Después continuó el ataque a Bizancio.

Guerras árabe-persas. Dune mola más con una historia del siglo VII a mano.
En la costa de Licia (sur de Turquía) tiene lugar la batalla de los mástiles (según nos cuentan las crónicas de varios siglos después) que supone un gran varapalo naval para los griegos romanos. Con la flota lamiéndose las heridas los bizantinos poca resistencia pueden oponer en sus plazas del norte de África. De ahí a involucrarse en la guerra civil española de comienzos del VIII había un paso. Que los judíos pagaran un menor impuesto de capitación con los moros que con los cristianos, también vino bien en Palestina, por ejemplo, un lugar en el que la población local judía se la tenía jurada a los romanos por alguna razón.

Esta rápida expansión del nuevo sistema político-religioso de orgen árabe sufre un paréntesis con la primera fitna (guerra civil islámica). Sabéis que los califas sucesores (según los suníes) de Mahoma solían tener la mala pata de morir asesinados. El cuarto califa, Alí, es acusado de matar al tercero y se monta la gresca entre sus partidarios y el gobernador de Siria, un general de la familia omeya. Esta guerra la ganan los omeyas y así comienza el califato omeya mientras los partidarios de Alí se escindirán y serán conocidos como "los partidarios de Alí" (Shīʻatu ʻAlī, chiítas para los amigos).

De la primera fitna podemos extraer algunas conclusiones: el islam era un sistema político muy apegado a la tradición tribal árabe. Las pugnas se producen entre familias que tienen querellas de antiguo. El nuevo territorio conquistado podría haber servido para aliviar el conflicto por el control de la tierra. Recordemos que la Arabia del siglo VII era muy parecida a la de nuestros días: un desierto salpicado de puntuales oasis. Arrakis. Quedaos con esta idea del islam tribal.

Arabia, siglo VII. Dramatización.
Como vemos esta historia no tiene absolutamente nada que ver con el cristianismo. El cristianismo era una secta en un estado en el que convivían muchas sectas y tuvo la audacia —Coliseo mediante— de atraer a gente con posibles hasta que fue no sólo reconocida como religión oficial sino ayudada a quitarse a la competencia de encima. Como devolución del favor, la Iglesia cuidó el viejo idioma romano y los antiguos textos sobre los que se cimenta el éxito planetario de occidente. De otras religiones no sabemos nada. No existen, supongo.

Los radicales

The double lives of Iranian youth - CNN. Vamos a ganar.
Uno es radical hasta que gana y establece la nueva ortodoxia. Esta visión cínica de la historia es muy común entre partidarios y detractores de relacionar al islam con el wahhabismo (quicir, Le Pen, Enrique de Diego y Daesh). El caso es que por muchos petrodólares que sufraguen esta pequeña secta, y lo bien que les vaya a los del discurso del odio por estos lares, no dejo de pensar que lo que vivimos puede ser el canto de cisne de un mundo que está desapareciendo.

Es inevitable mirar a los cambios de los últimos años en Marruecos, a la transición política en Túnez y a las terrazas de los bares de Beirut. En una zona llena de tinieblas Jordania aguanta el tipo, los iraníes están a cinco minutos de colgar por los pies a los curas y hacia el sórdido este los chinos tienen calados a los moros y sabedores de que no se trata sólo de una religión, sino de un sistema político que entra en competencia con el suyo, lanza cada quince días operaciones militares contra su propia población musulmana que no veremos en la CNN. Por su parte, las petromonarquías del golfo no viven su mejor momento, entre la necesidad de sostener su poder político en la religión y la propia competencia que unos clérigos que no controlan les hacen a su poder temporal.

Creo que es este último el tema más delicado: petromonarquías complacientes con una doctrina político-religiosa que se la tiene jurada. Si yo fuera valí de uno de esos valiatos también me ocuparía de tener el conflicto lejos de mis fronteras mientras trato de que mi casa sea la última en caer.

Edición turca de una revista internacional. En Turquía ganamos hace cien años gracias a los propios turcos.
A este caldo hay que sumarle la muy moderna moda del yihadismo: el terrorismo yihadista contra intereses occidentales es una derivada política novedosa. Nunca antes como hoy hubo tantos musulmanes en occidente ni el islam estuvo tan en retirada. La inmediatez de la comunicación y la facilidad del transporte hace que se junte el hambre con las ganas de comer. Si nuestros tarados locales ponen bombas y secuestran a gente, los tarados recién llegados pueden sentirse parte de una guerra real y reproducir esa guerra delante de nuestras panaderías de barrio. Esta clase de terrorismo es reciente, pero el terrorismo en sí no lo es. En ninguna parte del mundo.

Sobra decir que al terrorismo siempre se le gana. Y esta vez no será diferente.

La novedad es que por primera vez un grupo terrorista pretende un control territorial... bueno, realmente esto tampoco es la primera vez que pasa. En el continente que no nos importa hay docenas de grupos terroristas controlando territorios. ¿Qué tienen en común esas puertas al infierno africanas con los fulanos de Daesh? Pues que se establecen en territorios donde los estados estaban sostenidos por chicles y alambres. Hace décadas que tenemos a terroristas y piratas controlando el cuerno de África, en el delta del Níger el deporte nacional es la esclavitud y degollar a tus primos y de África Central no me hagáis hablar.

Claro que el tema de Irak y Siria nos pilla más cerca.

¿Qué parte de "las operaciones MILITARES han terminado" no habéis entendido? Also, miss me yet?
La democracia iraquí post-Saddam funciona en el Kurdistán (tras las zonas de exclusión aérea de 1991 ya iban más o menos por su cuenta), pero en el resto del país dio lugar a un sistema de gobierno que conocemos por el nombre de Venganza. La mayoría chií, animada por Irán empezó a medirle el lomo a los clanes suníes mejor posicionados con Saddam que decidieron tomar represalias organizados por el estado baazista en la sombra (¿véis la relación con el conflicto tribal del siglo VII?). La guerra civil siria fue un catalizador que no desaprovecharon. Estimo que hay lugares de Irak controlados por Daesh que tienen exactamente al mismo alcalde que tenían cuando Saddam.

Militarmente son el ejército de Pancho Villa con toallas en la cabeza. El ejército portugués con apoyo logístico internacional se los podría cargar en quince días. Que la comunidad internacional es capaz de derrotarles nadie lo pone en duda. El problema es el equilibrio de poder. El cinismo se impone en las relaciones internacionales: una derrota baazista en Irak y Siria sería un éxito para Irán. Una victoria kurda en Irak y Siria sería una derrota para Turquía. Una victoria de Hezbolá desestabilizaría el delicado desequilibrio político libanés (estos últimos de Hezbolá parece que están dejando la línea del frente en Siria, tal vez como parte del deshielo de relaciones entre occidente e Irán).

Perseverar

Babilónica Puerta de Ishtar en el Museo de Pérgamo, Berlín.
Los más brutos podemos decir que hay dos formas de desfacer el entuerto. La primera forma tarda cinco minutos y se basa en dejar aquello como el aparcamiento de un Mercadona. La segunda forma es dolorosa, costosa y tardaría un par de generaciones (sería el equivalente al proceso de desnazificación en la Alemania de posguerra). Nuestros próceres no optan por ninguna de estas opciones brutas, sino por el desgaste del enemigo. Es una estrategia legítima y efectiva pero no carente de problemas: por un lado se minimiza el coste electoral, económico y humano en nuestros países pero por el otro se multiplica el coste de reconstrucción a largo plazo, las víctimas civiles y la acogida de refugiados. La guerra da igual cómo te la tomes, siempre será un asunto sucio, que, como la caca de los bebés, es inevitable.

El Cid Killcount



martes, 17 de noviembre de 2015

Estamos ganando. Perseveremos

Se produce una curiosa paradoja. Por un lado vivimos en la época del tuit, del titular de película, de la inmediatez e invisibilidad que proporciona la interconexión de millones de hormiguitas en una red de comunicación (y silencio) global. Por el otro es como si tuviéramos cada vez menos cosas que decir. Sé que ésta es una falsa impresión, un engaño de los sentidos: parece que abundan los idiotas cuando el número de idiotas realmente permanece constante. Tan solo el hecho de que hoy en día el idiota y el sagaz tengan exactamente el mismo altavoz nos puede hacer caer en tal error de apreciación del mundo.


Mientras los ecos de los disparos y las explosiones todavía resuenan en las calles de París, es sin duda temprano para el análisis de lo ocurrido. Un hecho que estaba más que avisado con las múltiples detenciones de militantes islamistas en los últimos meses en todos los países europeos. También estuvo lo de la revista Charlie Hebdó y los diversos atentados nada fancy en las capitales orientales-occidentales como Beirut (no es que no nos importen estos atentados, es que nos pillan lejos).

Y aquí estamos.


Las ideas se amontonan sin poder abrirse paso. La inmediatez de nuestro tiempo y lo efímero que define nuestras vidas  hace que cualquier reflexión medio seria llegue tarde. De ahí quizás que quienes no se toman un tiempo para el análisis sean aplaudidos. La acción audaz sin duda tiene sus pros, pero recibir alabanzas del batallón de la testosterona a mí no me dice nada (bueno). Es inevitable que una de las reflexiones sobre la huella humeante de la batalla de París haya que dirigirla a esa especie peligrosa que habita entre la pomposidad y la grandilocuencia en nuestros arcos parlamentarios. Esa gentuza a quien se le llena la boca con palabras como “civilización”, “cultura europea” y demás. Esa gentuza, que con tanto ahínco busca vencer a los que quieren acabar con nosotros, que no les importa que nosotros cambiemos lo que nos define.

Si por un lado Al Qaeda, los seguidores de Saddam et al. quieren destruir nuestro modo de vida, la extrema derecha europea quiere asegurarse de que no exista un “nosotros”, poniéndoles así en bandeja la victoria a los tarados de la toalla en la cabeza (sus aliados naturales, véase al tito Adolfo lo bien que se llevaba con el muftí de Jerusalén, etc.). A los españoles esto nos suena a chino, pero Francia está a cinco minutos de tener un gobierno xenófobo como el australiano o el inglés. Para que llegue ese gobierno no hace falta que gane Le Pen las elecciones, esto supongo que lo sabéis ¿no?


Hay más micro ideas amontonadas en la esquina.

Islam e islamismo.  El poder de la palabra y su significado es esencial para poder ordenar ideas. Sin duda Islam (sumisión, sometimiento) hace referencia a una de las grandes religiones del mundo. Una religión que por los millones de fieles y docenas de países por los que se extiende, sobra decir que es tan heterogénea o más como lo que va de la iglesia de Westboro a las obispas lesbianas de Inglaterra.

Es curioso (y preocupante) que algo que es tan de cajón lo pasemos continuamente por alto. A mí leer en la prensa la palabra “Islam” me produce la misma emoción que el crecimiento de un cactus. Es como leer “Eurasia” o “endocrinología”. Una palabra-continente que a mí no me aporta nada. Ah, pero hay gente a la que sí le aporta. Esa gentuza que dota a las palabras de significados mágicos y que al hacerlo ignora que está siendo trasladada involuntariamente a una época anterior a los griegos clásicos. Una época de miedo, brumas y supersticiones. Yo no quiero formar parte de ese submundo asqueroso lleno de temor y oscuridad en el que las palabras tenían significados arbitrarios.

Islam e islamismo, la primera convenimos en que identifica una gran religión. Un repaso a la historia de esta religión nos indica que se trata de algo más que una religión. Se trata, en resumen, de un compendio de normas de vida, un código civil y penal, una definición del gobierno, una normativa de comportamiento en los negocios y en las relaciones interpersonales. El Corán, como la palabra de Dios, y los desarrollos (múltiples y contradictorios entre sí) de las escuelas coránicas forman el corpus de algo que trasciende lo que en Lisboa y Dublín entendemos por religión. Yo me inclino por decir que Islam es religión, pero también forma de gobierno y modelo de sociedad. Si esto es así, el islamismo será la palabra que define el movimiento político que pretende la extensión y triunfo del islam, de la misma forma que el marxismo es el movimiento político que pretende la extensión y triunfo de cierta idea marxista.

Siempre que me preguntan por los motivos que llevan a los marxistas, a los nazis o a los islamistas a matar a inocentes suelo responder la misma cosa: no pierdo un segundo en reflexionar sobre los motivos de los malos. De los malos sólo me interesa saber dónde se reúnen, con quién, dónde tienen las armas, cómo las obtienen, cómo se financian, cuáles son sus objetivos y qué partes de sus cuerpos son más sensibles ante las descargas eléctricas. El enemigo que quiere matarme no levanta en mí la curiosidad por saber su color favorito ni hace que caiga en la tontería esa de explicar el mal por las carencias propias de una vida de perros.  Existen campos de refugiados en África donde la gente no tiene nada. Gente que no sólo no tiene nada sino que ha visto el horror despiadado de guerras infinitas en las que la vida humana vale menos que un guisante. Y en esos campos no aparecen terroristas. Así que lo de la ignorancia y pobreza para explicar a los malos, que nos lo ahorren los ociosos o los científicos sociales (¿hay alguna diferencia?). Los terroristas cuentan con medios y sus ídolos no son precisamente unhos analfabetos. Ahí tenemos por ejemplo todo el terrorismo de los años 70, cuyos líderes habían recibido una excelente educación en Francia.


Hay un meme que no sé de dónde ha salido (bueno, sí, de La Sorbona en los 60, pero sería confuso cortar ahora ese tomate) que viene a decir que las intervenciones occidentales en Oriente Medio convierten a ese lugar en una fábrica de terroristas que quieren matarnos. Es decir, que la culpa es tuya. Este meme tiene muchos problemas para ser creíble. Más o menos sucede como con el meme de “la pobreza y la ignorancia” o como aquel meme tan gracioso como incierto que afirmaba que Saddam Hussein y Al Qaeda no tenían nada que ver. Bien mirado, de todo esto podemos sacar una pequeña ley: “cuando se trata de Oriente Medio, la verdad tiende a ser lo contrario de lo que dicen los progres”.

No sólo Saddam tenía armas de destrucción masiva y fue buena idea asegurarnos de que no volviera a usarlas, sino que la relación entre Al Qaeda y los remanentes pro-Saddam han creado el grupo terrorista que conocemos por ISIS o Daesh. Este grupo no se crea con el principal objetivo de acabar con las bases occidentales en Oriente Medio , sino más bien con el de oponerse al control iraní sobre Irak e intentar, ya de paso, resucitar al califato de los cuatro califas justos, el de Rashidun. Es evidente que los objetivos de las pequeñas bandas que integran el grupo tienen que ver con sexo, drogas y realización personal.

Curiosamente la “zona de control” de Daesh coincide bastante bien con el vilayato histórico de Raqqa. Los otomanos tuvieron la idea de aplacar a esos animales de bellota árabes que nunca saborearon las mieles de la civilización urbana. Lo hicieron por el conocido y efectivo método del fariseísmo: la Sublime Puerta recabó reliquias de todo el mundo islámico e incluso el sultán llegó a nombrarse califa. Los turcos pretendieron unir su dominio temporal al dominio religioso. No lo consiguieron y el mundo islámico llegó a la modernidad con un gran anhelo de un pasado mitificado, el califato Rashidun, lejano a las pugnas de Abásidas, Fatimíes y Omeyas. El verdadero califato, aquél que lograse el éxito definitovo del Islam. Un dios, una ley, un califa.

Con este bagaje, con estas piedras en la mochila, los países árabes llegan a la época de los aviones y los automóviles. El resto es una historia conocida: Inglaterra y Francia, que no pintaban nada ahí, trazan con escuadra y cartabón unas fronteras nacionales y aúpan a bandos aleatorios en el poder de esos nuevos países. Estos clanes pasan a tratar esos países de la forma supersticiosa y vengativa propia de la época premoderna, pero con armas automáticas, policía secreta y petrodólares. Los ingleses aúpan a una de tantas de las tribus en guerra al trono de Arabia (un país que se inventan, de hecho). Es decir, tratamos de que en dos generaciones esta gente pase por la Paz de Westfalia, la sala del juego de la pelota, el Tratado de Versalles y la constitución de Naciones Unidas en San Francisco.  Se trata de tribus y clanes que en términos históricos todavía andan en pañales... y ni siquiera saber esto nos sirve para nada.

Hay centenares de millones de malayos, indios e indonesios a los que no tenemos que mirar con temor pese a rezar a Dios cinco veces al día, ayunar en Ramadán y hacer todas esas otras cosas que hacen los moros. Ahora parece raro verbalizarlo, pero el problema nunca fue la religión (religión que como he apuntado antes, puede que sea mejor tratar como ideología. Una ideología incompatible con la idea del estado-nación por aquello de que el califato es único). El problema parece que está bastante localizado entre la Cirenaica y Baluchistán y entre Antioquía y Adén. Si me preguntáis, me inclino por pensar que el problema tiene más que ver con la palabra “árabe” que con la palabra “musulmán”. Algunas de las personas más rabiosamente occidentales que he conocido son musulmanas (no árabes, todo sea dicho).

¿Estoy culpando a los árabes de algo? La mera pregunta es ofensiva. A ningún gran grupo humano se le puede atribuir una lista cerrada de características o dejes. Esas listitas son las que hacen los nacionalistas, los progres y los nazis. La propia palabra “árabe” es complicada de definir, pues aunque en términos geográficos haga referencia a esa península entre el mar Rojo, el golfo de Adén y el golfo Pérsico, sus límites la desbordan. Tanto es así que el más poblado país árabe del mundo es Egipto. Luego tenemos esas partes que históricamente se relacionan con el mundo cristiano y helenístico. Realmente la Arabia nunca dejó de ser un desierto entre los mundos persa y romano.

El enemigo en casa

Sí, sé que hay un problema muy gordo en casa. Esos moros que nacen en los locutorios de nuestras capitales. Yo no puedo estar de acuerdo con la idea de que esos moros se han vuelto malvados porque sus mamás no les abrazaban de pequeños. Hay mucha gente que no recibió abrazos, que vive de los servicios sociales y que está puteada que no acuerda en un polígono industrial la adquisición de fusiles de asalto y explosivo plástico para cargarse en un ataque coordinado a cientos de personas.


¿Es problemática una juventud desarraigada a la que nunca se le enseñó que vivir en occidente es lo mejor del mundo? Supongo que sí. Pero en algún momento comenzamos a pensar que era mala idea decir abiertamente que nuestras sociedades son mejores, que están siendo imitadas en todo el mundo y que aquí la gente es más próspera, está más segura y suele ser más alegre que en esos pozos de inmundicia que no nos importan salvo cuando aparece un perro en una playa (¿o era un niño? Bah, como cada semana hay un Dramita Importantísimo ya los mezclo y dejan de ser importantes).


jueves, 12 de noviembre de 2015

Soberanía nacional y liberalismo

Como pez que nada hacia el gusanito, caigo muy fácilmente en la necesidad de puntualizar posiciones que ponen en cuestión algunos de los principios en los que estimo se basan la felicidad de mis vecinos y de estos reinos. Se trata otra vez —y digo otra vez porque este tema se repite de vez en cuando— de la presunta incompatibilidad u oposición entre soberanía nacional y soberanía individual.


En varias ocasiones ya apunté a la esterilidad de un debate así: no puede haber conflicto entre sustancias de diferente especie. Aún así me vais a permitir que insista en la diferencia entre cierta idea liberal y cierta idea anarquista. Conceptos que a mi juicio juegan en distinta categoría (yo pongo en duda que el anarquismo sea una idea política, mientras que el liberalismo no dudo de que lo es).

Cito a Rallo:

"Sin ley no hay democracia". De acuerdo, pero ¿qué ley? La que aprueba el Parlamento. De acuerdo, pero ¿qué parlamento? Aquel que sea depositario de la soberanía nacional. De acuerdo, pero ¿qué nación? La reconocida en la Constitución. De acuerdo, pero ¿qué Constitución? La aprobada por el constituyente. De acuerdo, pero ¿qué constituyente? Aquel que reunía a los representantes de la nación soberana. De acuerdo, pero ¿qué nación soberana? La que siempre fue, ha sido y será. Es decir, cualquiera que haya logrado imponerse por la fuerza y perpetuarse mediante la propaganda para que un número suficiente de personas se autorreconozcan miembros de la misma. El problema comienza cuando un subgrupo suficiente de ellos quieren reproducir ese proceso histórico y crear su propia nación para contar con su propia soberanía, constituyente, Constitución, parlamento, ley y democracia.

¿Qué tal si dejamos de pensar en arbitrarias soberanías nacionales y pasamos a defender soberanías individuales?

Tras un par de lecturas lo primero que se me vino a la cabeza fue la Constitución de 1812, como paradigma del gran cambio de época entre el Antiguo Régimen y el estado liberal. Después pensé en el mapa de diccionarios para establecer ciertas premisas sobre los significados de las palabras y sus variaciones con el tiempo. Sin embargo creo que debo empezar todavía más lejos, en lo profundo de las brumas de la historia.

Contra la arbitrariedad de las cosas

Tu siguiente misión será experimentar cómo afecta la sangre de tus enemigos al honor de tu casa.
En la Baja Edad Media, grosso modo mandaban los nobles y la Iglesia. La espina dorsal de los ejércitos eran los caballeros que pagaban sus monturas, portaban sus estandartes y proporcionaban la carne de cañón de sus vasallos.

Después, resumiéndolo mucho, entre una señorita muy peripuesta que se llama Yersinia Pestis y unos tipos simpáticos que con alegría se tragaron al Imperio de Oriente, los reinos medievales van evolucionando hasta formar los estados modernos.

—¿Me estáis diciendo que tras acabar con dos guerras civiles, aumentar la seguridad en las vías, reducir el poder de la nobleza, patrocinar las artes, levantar hospitales, abrir las reales audiencias y descubrir un nuevo planeta, la gente de dentro de quinientos años me llamará facha?
—Es que son españoles.
—Entiendo.
El estado moderno caracteriza a la Edad Moderna. Tenemos la primacía de las ciudades sobre el campo, la centralización de las leyes, la anulación de las viejas mercedes, una reducción del poder de los nobles y la Iglesia (que más que competir con los reyes pasan a formar parte de la jerarquía del estado bajo mando del rey: no será extraño ver a cardenales regentes). La espina dorsal de los ejércitos será ahora la infantería y una rudimentaria artillería, pagadas con dinero de los reyes. Mucho más que en la Edad Media, ahora los reinos son las fincas particulares de los reyes, su propiedad privada, sus cotos.

La apertura de la Mar Océana, el nuevo comercio internacional y la revolución tecnológica serán aprovechados por los que tienen el poder para tener todavía más poder. Las viejas alianzas matrimoniales hacen que las fincas de los soberanos europeos sean dificiles de defender y hay un montón de guerras, muchas más que en la Edad Media. A la mayor cantidad de guerras, la nueva emigración y las mayores necesidades financieras de los reyes se les une una cosa que llaman Mínimo de Maunder: hubo muchos años de escasa cosecha. Vamos, que la gente estaba hasta el gorro y recurrió todavía más que en la Edad Media a la superstición y la magia. Hambrienta e ignorante, la masa no podía tener muy buena opinión de un poder real que iba a más (partidas de caza con miles de personas, palacios muy bonitos, etc).


Y entonces aparecieron unos listos, hijos de un mundo comercial y sin atavismos nobiliarios o clericales, que empezaron a ponerle nombres a las cosas para tratar de explicarlas. Se resucita la palabra despotismo, por ejemplo, y se emplea para definir al estado. Si el estado, el gobierno, tiene un nombre bien puede tener otro nombre. Es decir, aparece la idea de cambiar las cosas de la política sin esperar a que cambien con el tiempo. Aparece la idea de la revolución, del cambio rápìdo.

La idea revolucionaria no significó un cambio en la forma del estado, sino la extinción de la forma del estado conocida hasta el momento. Por primera vez en la historia —y con permiso de las repúblicas italianas que paradójicamente empezarían a desaparecer en esta época— apareció el estado nacional. Los reinos pasaron de ser fincas privadas de unas familias a ser propiedad de los nacionales —los nacidos— y esto significó que los nacionales, como nuevos propietarios de los estados tuvieran nuevas responsabilidades.

1848, Berlín.
El estado nacional caracteriza a la Edad Contemporánea. La espina dorsal de los ejércitos será el pueblo en armas. Los ciudadanos tendrán la obligación de hacer un servicio militar y los ejércitos movilizan cantidades nunca vistas de cuadros de infantería uniformada —igualada—, la gran cantidad de muerte que se puede producir en un enfrentamiento logra que los enfrentamientos sean cada vez más espaciados en el tiempo. El avance industrial hará que la capacidad de matar sea todavía mayor —la comida enlatada revoluciona la logística, limita los excesos de la fuerza armada y hace que ésta pueda estar movilizada más tiempo— pero por otra parte los estados nacionales ya no tienen los mismos intereses particulares que las familias soberanas. Surge por tanto la necesidad de establecer un orden internacional que imita a las formas de organización interna de los nuevos estados: aparecen alianzas diplomáticas que van más allá de contratos entre soberanos particulares y nuevas leyes que limitan la acción de gobierno. Si antes un rey denunciaba un acuerdo no pasaba nada. Ahora si un gobierno denuncia un acuerdo el gobierno puede caer porque carece de poder absoluto y tiene competencia, oposición.

Soberanía nacional

Seems legit.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que la soberanía nacional no es una cosa que caiga del cielo, sino la consecuencia de una evolución histórica. En el caso español es consecuencia directa de una guerra. Cuando los españoles se levantan contra los franceses necesitan soldados y provisiones. Los soldados los sacarán de entre los nacionales y las provisiones de tierras que tenían muy pocos dueños. Durante la contienda algunos se preguntan por qué quien pelea igual que un noble no puede acceder a lo que accede el noble y otros se cuestionan por la utilidad de ciertas tierras cuya propiedad era por defecto de un rey y de una iglesia que poco podían hacer para defender al país.

La aparición de la soberanía nacional en España responde no sólo al factor intelectual de las ideas revolucionarias sino a una necesidad de guerra. Los constituyentes de Cádiz no solamente trabajan para elaborar la base de la nueva forma del Estado, sino nuevas leyes que obligan a vender patrimonio "invendido", establecen el servicio militar, despojan a la nobleza de sus privilegios y desamortizan bienes eclesiásticos. Es decir, la soberanía nacional no es un concepto escrito en un cartel de la carretera, tiene implicaciones políticas que cambian las competencias del estado, la relación entre los ciudadanos y la relación del estado con los ciudadanos.


Ante estos cambios aparecen distintas agregaciones de voluntades políticas. La más inmediata es la de quienes se oponían a estos aires ginebrinos e irreligiosos, a quienes llamamos absolutistas. Pero curiosamente entre los partidarios del nuevo estado nacional también se forman bandas: aparecen los moderados y los progresistas. Aunque estos dos bandos eran llamados liberales, no coincidían ni en las funciones de la corona, ni en el reparto de tierras, ni en el papel de la Iglesia, etc. Es más, la definición de la soberanía nacional también estaba en disputa, tanto es así, que espadones por delante, unos y otros proclamarán sus constituciones particulares en distintos años. Bueno, es la historia desconocida del XIX español, qué os voy a contar. Toda nuestra política actual se deriva de esta época, pero aquí seguimos, en las Batuecas, porque es muy entretenido no solucionar los problemas y andar en jerigonzas (¡cómo me gusta decir "andar en jerigonzas"!).

Los partidarios del nuevo estado nacional, definido como aquel cuya propiedad es de los nacionales, es decir, aquel estado cuya soberanía reside en la nación, eran llamados liberales. Hasta tal punto existió está relación entre los defensores de la soberanía nacional y los liberales que al estado nación también se le conoce como estado liberal. Cosas veredes.


Contrariamente a lo que se suele decir, la palabra liberalismo no estaba en origen relacionada con la palabra libertad, sino con su significado tradicional de prodigalidad. Ser liberal era lo mismo que ser desprendido en el habla cotidiana. La nueva acepción política la encontramos en el desprendimiento que los liberales hacían de las viejas ideas y la sencillez con la que abrazaban las nuevas.

Siento tener que dar muchos rodeos pero creo que hay que insistir hasta interiorizar que las ideas políticas no caen del cielo ni nacen de los árboles. Las ideas son fruto de contextos históricos y de la evolución de las cosas humanas. Por ello, su cambio o alteración tampoco vendrá del cielo.

La nación en su sentido político contemporáneo


No existe una nación porque se reconoce en una Constitución. La nación es previa y existe con o sin Constitución. A partir del ~1800 se identifica políticamente a la nación, cierto. Esta definición no será igual en todos los estados nacionales. En particular hay un grupito de países donde la identificación nacional es más clara: son aquellos países cuyos estados absolutistas estaban definidos y sin alterar sustancialmente sus fronteras cambian la soberanía real por la nacional (Francia, España, Alemania...). Estos países han tenido una evolución histórica particular y normalmente han sido definidos a lo largo de siglos por sus vecinos.

Definir a la nación como el resultado de una imposición forzosa es confundir nación y estado. Es el estado nacional el que se impone por la fuerza... contra el estado absolutista. Sin embargo el conjunto de los nacionales (nacidos) del estado ya estaba dentro de las fronteras de un estado del Antiguo Régimen. Antes de la primera constitución española ya se hablaba de los españoles. Y no como mero término geográfico. En 1728 en el Cotejo de naciones del padre Feijoo encontramos sin ir más lejos que los españoles son graves en sus costumbres, los alemanes serios, los franceses ostentosos y los italianos suaves. Es decir, se apreciaban unas diferencias más allá de las geográficas (y no había un estado italiano ni uno alemán, mejor dicho, había varios). 



Los liberales jamás pudieron haber defendido la soberanía nacional sin identificar previamente a una nación que desde luego no se estaban inventando, ya estaba allí. Y como ya estaba allí, ese proceso no puede ser calificado de arbitrario (la nación no nace de los árboles).

Yo entiendo que haya confusión entre estado y nación porque en el XIX la doctrina nacionalista impulsaba a los estados a hacer propaganda nacional, homogeneizando costumbres, historia, relatos, mitos, horarios y odios. Todas las historias nacionales son propaganda interesada. Incluso más allá, con la Historia Universal, tenemos problemas para explicar sucesos y lo que hacemos es convenir en unas cuantas mentiras que nos cuadran mejor que otras.

Srsly.
Después de lo dicho yo creo que hay que replantear eso de la secesión infinita hasta llegar al individuo. En nuestro contexto (no vivimos en un laboratorio, sino en un lugar concreto del mundo), las naciones que identifican las constituciones venían de estados definidos del Antiguo Régimen. Para identificar nuevas naciones haría falta saltarnos la Edad Moderna e irnos a las posesiones de señores feudales, pero eso sería engañarnos (no se puede "reproducir el proceso histórico" como se reproduce una bacteria en una placa de Petri). Los estados nacionales pueden descentralizarse políticamente pero no subdividir sus naciones y por tanto tampoco subdividir sus soberanías nacionales. 

El único cambio posible en este sentido (y parece improbable) es la petición de regresar al régimen absolutista. Así sí puedes tener una nueva soberanía en Betanzos, por ejemplo, y colocar ahí a un rey que sea independiente. Habrá un problema gordo y es que los vecinos de Betanzos continuarán siendo nacionales de España porque Betanzos es España en el momento de definir a España. Un momento de la historia que ya ha pasado, por cierto. Y esos momentos aunque siempre hay gente que intenta reproducirlos, nunca vuelven (en nuestro universo la flecha temporal guarda el principio de causalidad, etc.).

Soberanía individual


Sobre la dicotomía entre soberanía nacional y soberanía individual poco puedo decir. Un estado propiedad de la nación se cuidará mucho de proteger los derechos individuales. Históricamente el estado liberal ha defendido la libertad política, de imprenta, comercio y el derecho a la propiedad (y defendía esto no por seguir una metafísica, sino por necesidades derivadas del mundo real a.k.a. fastidiar a los franceses, a los carlistas, a los moros, etc.).

Un individuo es soberano si participa de una sociedad política. Yo siempre recuerdo que Robinson Crusoe ni es libre, ni es soberano, ni tiene propiedades, etc. Robinson Crusoe es como una vaca en el campo. ¿Las vacas son libres? No. ¿Tiene algo que ver el liberalismo con las vacas? Yo creo que no.

En Latveria los trenes salen a su hora.
Dicho todo esto, y para finalizar, si el punto de vista del análisis es el de una teoría anarquista, entonces vale todo porque ya no tratamos de política sino de jerigonzas muy entretenidas y sin utilidad práctica como la poesía o las series de televisión que van de zombies que gimen sin tener cuerdas vocales.

Bonus track del mapa de diccionarios de la RAE:
  • "Despotismo"
    • 1817: Autoridad absoluta que no está limitada por las leyes. Tyrannis, plena potestas, nullae legi subjecta.
    • 1884 y ss.:Autoridad absoluta no limitada por las leyes.
  • "Liberal"
    • 1780: 1. Generoso, bizarro y que sin fin particular, ni tocar en el extremo de prodigalidad, graciosamente da y socorre, no solo á los menesterosos, sino á los que no lo son tanto, haciéndoles todo bien. Liberalis. 2. El que con brevedad y presteza executa qualquier cosa. Celer, expeditus.
    • 1817: 1. El que obra con liberalidad ó la cosa hecha con ella. Liberalis, munificus. 2. Se dice del arte propia del ingenio á diferencia de la mecanica. Liberalis. 3. Expedito, pronto para ejecutar cualquiera cosa. Expeditus, promtus, strenuus.
    • 1884: Que profesa doctrinas favorables á la libertad política de los estados. Apl. á pers., ú. t. c. s..
  •  "Gobierno"
    • 1780: El modo y órden de regir y mandar el superior á los inferiores, ó disponer las cosas á un fin. Gubernatio.
    • 1817: El órden de regir y gobernar alguna cosa. Gubernatio.
    • 1884 y ss.: Orden de regir y gobernar una nación, provincia, plaza, etc.

martes, 10 de noviembre de 2015

Decadencia jenízara en Cataluña

Más allá de la pegajosa pomposidad empalagosa y de la pretenciosa solemnidad impostada, lo de los cleptócratas en su "unholly alliance" con los retardocomunistas nacis me remite a la corrupción intelectual de la que escribía Monsalvo el otro día. La palabra "intelectual" tiene cierta carga positiva que yo no aplicaría a los émulos catalanes de la Camorra y sus partenaires Sturmbannführer en alpargatas, pero me sirve para salir del paso y no andar en jerigonzas.


Una vez disparadas unas cuantas palabritas que me quemaban, ya puedo seguir hablando en un registro que entenderán tanto las víctimas de la LOGSE como nuestros cerriles habituales. Esos cerriles que han derivado de un proceso de decantación que durante décadas obtuvo en nuestros turnistas su mejor catalizador.

Aprobaron los nacis el otro día en el parlamento catalán:

El Parlament de Catalunya, com a dipositari de la sobirania i com a expressió del poder constituent, reitera que aquesta cambra i el procés de desconnexió democràtica de l'Estat espanyol no se supeditaran a les decisions de les institucions de l'Estat espanyol, en particular del Tribunal Constitucional...

El Parlament de Catalunya insta el futur govern a complir exclusivament aquelles normes o mandats emanats d'aquesta cambra, legítima i democràtica...

Estas perlitas nos remiten al problema de la autodefinición. Yo siempre digo que cómo te definas tú no le importa a nadie. La única definición relevante es la que no sale del objeto definido. Este problema del lenguaje lo hemos visto en muchas ocasiones. Por ejemplo, cuando alguien dice que es liberal y luego rascas y resulta que ciertas personas no les parecen merecedoras de iguales derechos que otras. O cuando alguien dice que es del Dépor pero los partidos que no perdona son los del Real Madrid.


No digo que sean los actos los que definen a la persona, sino más bien la coherencia. Hay definiciones que no están relacionadas con actos, como cuando se acusa a alguien que trabaja para el estado de no poder ser liberal. Como si el pensamiento liberal implicara la obligación de una conducta (es más, como si cualquier pensamiento implicara cualquier conducta: es el caso también de quienes dicen que los comunistas no pueden ser millonarios). No quiero detenerme en este tema pero dejo apuntada la relación entre lenguaje (definiciones, significados) y moral.

La resolución aprobada (y ya recurrida por el gobierno al TC) por una institución del estado como es el parlamento de una comunidad autónoma dice que esa institución deja de depender del estado. Esto es bastante gracioso si lo comparamos con la intención del gobierno de no suspender la autonomía de Cataluña. Es decir, quienes al final se van a cargar la autonomía catalana son los propios nacionalistas. Es graciosamente irónico todo esto si recordamos las reclamaciones populares de los años de la Transición: la reclamación de un cambio en España que implicara mayores cuotas de libertad política iba de la mano en Cataluña del acceso a la autonomía. Cito a Montano:

Una percepción bonita es que la senyera aparece ahora, por contraste, como pulcramente constitucional. Algo así como la bandera española sin aguilucho.

En su huída hacia ninguna parte los nacis están rompiendo tantas cosas que ni se dan cuenta de los restos que dejan en el camino. El separatismo es una posición tan maximalista (no cede ningún espacio político al que tiene enfrente, con lo que se carga la política) que ya no hay vuelta atrás. Los diputados del Partido Único (CDC+ERC) ya no pueden decir que todo era bromi, que a ver si les dejan ser pata de algún gobierno turnista. Han quemado los barcos, han descartado los comodines.

El parlamento de Cataluña el pasado lunes.
Hace quince años alguien que estuviera en contra  de la transferencia competencial a las CC.AA. realizada por el gobierno que quitó la mili diría que la única forma de revertir el estado de las autonomías sería con un gobierno nacional jacobino respaldado por una mayoría de votantes. Las vueltas que da la vida. Al Estado de las Autonomías se lo están cargando los propios nacionalistas que prosperaron bajo su paraguas.

Es rarísimo esto porque el libro de Vizcaíno Casas "Las Autonosuyas" uno se lo imagina en la mesita de noche del editor de El Imparcial o La Gaceta y no en la biblioteca de un batzoki catalán. Las vueltas que da la vida, insisto.

A ver quién es el guapo que vende 127.000 ejemplares hoy.
Al "desconectar" una institución del estado del estado, eso deja de ser una institución y se convierte en un garaje donde hacer botellón. Un garaje muy bonito, con banderitas y cuadros, eso sí, pero un garaje. No es el malvado PP atacando los "intereses del pueblo de Cataluña" ni es la Brunete sorteando los baches de la Diagonal los que se cargan la autonomía catalana. Tampoco es una resolución del TC la que corta las alas al autogobierno catalán. Son los nacis los que estúpidamente decidieron cargarse la autonomía.

Además, una de las razones que emplean es el recurso al Estatuto del 2010. No les gustó que les corrigieran el estatuto y por eso han decidido simplemente no tener estatuto y reclamar, no sé, el mismo autogobierno que el Peñón de Alhucemas. Son unos genios. Y cuando digo "genios" estoy siendo sarcástico, víctimas de la LOGSE.

Hay más en este proceso de idiota autodestrucción. Resulta que para volver a colocar al botones del clan Pujol en la presidencia, los del Partido Único Tarado Arribista —cuyo acrónimo me niego a escribir—, necesitan los votos de los Sturmbannführer de la alpargata. Estos, antes de votarle, pidieron aprobar la resolución que cito unos párrafos antes. Los del Partido Único han votado esa resolución alegremente —cometiendo así unos cuantos delitos— y los de la alpargata resulta que se niegan a votar al botones Sacarino como presidente.  Es decir, y para no liarnos, que los del Partido Único son tan tontos como Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina.

Si estuviera loco y fuera un secesionista racista, estaría muy preocupado por que esta banda de analfabetos quisieran dirigir el proceso de separación. Violentar la ley de un país como España es algo muy complicado y esta gente no es capaz de unir sujeto y predicado.

video

Si desplazamos el foco de Cataluña a otras partes de España, lo que están consiguiendo los cerriles habituales es no sólo cargarse el autogobierno de su región sino que, imitados, ahogar la capacidad de maniobra de otras bandas de reaccionarios nacionalistas. Una vez que uno deja de ser autonomista para volverse secesionista, deja de actuar protegido por la ley y por los derechos de representación política que están garantizados por nuestra Constitución. Es decir, agota el espacio político. Y fuera de la política ya no tenemos debate, argumentos, diálogo, negociación; sino el Código Penal.

Al menos ya podemos decir que está todo dicho. Quienes deciden situarse fuera de la protección que les da la ley deciden que ya no es tiempo de política sino del Código Penal. Antes no había nada que debatir y ahora tenemos sus bonitas firmas en un documento en el que se niegan a debatir. Rajoy por fin puede fumarse un puro y dejar el asunto en manos de la policía.

Actual sistema político en Cataluña. Dramatización.
Ah, amigo, pero no será así. La apología de la diferencia y la xenofobia enquistada en una sociedad enferma como la catalana no es asunto que dependa de un clan mafioso o de un grupúsculo nazi. Les rebasa, y eso, tener dentro de nuestra sociedad a un millón de seguidores de Adolf Hitler, sí es un problema político para cualquier gobierno de España. Hay que pensar por tanto más allá de la cuestión policial que se circunscribe a unas docenas de cerriles y pensar cómo reincorporar a ese millón de personas a nuestro primer mundo con nuestros métodos democráticos, nuestra libertad de expresión, nuestra tolerancia y nuestra libre empresa. Los americanos consiguieron algo mucho más complicado en pocos años en Alemania. Creo que en España también podemos conseguirlo aunque mucho me temo que la actual generación política, tan lastrada por los ecos del pasado, no sea la adecuada para dirigir el proceso.

Es tiempo por tanto de colaborar con los catalanes normales, de decirles que no están solos y de cooperar para desprestigiar el racismo que infecta nuestra sociedad. Y como somos simios que no soltamos una rama sin tener agarrada la siguente, el desprestigio del racismo debe venir acompañado del prestigio de otra cosa. Y esa cosa es...

Esto se está alargando así que continuaré otro día.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Charada de unidad común popular

Falta menos de una semana para que se agote el plazo de presentación de candidaturas conjuntas y coaliciones para las próximas elecciones generales de diciembre y todavía es imposible saber quiénes se van a presentar y cómo lo harán. En concreto la gran incógnita está en la Berdadera Hizkierda™. De hecho, algunos que parecen tener resuelta la papeleta se encuentran con que han tenido que cambiar de nombre. Todo muy rápido, todo muy loco, todo muy microscópico, todo muy echo chamber.

Este es el nivel.
El gran meme de la Berdadera Hizkierda™ en la preparación de estas elecciones ha sido la unidad de la izquierda, como si la izquierda fuera una cosa que se pudiera unir o como si existiera una izquierda. Esta gente soluciona la contradicción fundamental de la unicidad de la izquierda apelando a un fin común: que la malvada derecha no gobierne. El problema es que esto no parece ser suficiente motivo para ir juntos a las elecciones. 

Comenzaron unos meses atrás Izquierda Unida y Pablemos en un corto duelo de meadas a explorar cómo podían ir juntos a las elecciones. El duelo de las prima donnas meonas quedó en manchita marrón en la cama con forma de hoz y martillo. Así que IU y Pablemos irán separados a las elecciones. El caso es que esto tampoco será del todo cierto ya que en algunos sitios irán juntos porque no hay nada que motive más al votante de la Berdadera Hizkierda™ como que sus dirigentes se pitorreen de ellos. 

Carmenadas.
Sin ir más lejos, en Galicia, la alianza AGE que une a Izquierda Unida con Beiras (ex-BNG) compartirá lista con Pablemos. La dinámica interna de la Berdadera Hizkierda™ gallega ha logrado que muchos de sus militantes hayan encontrado trabajo como subasesores de subsecretarios en algún pasillo ignoto de alguna diputación provincial. Es perfectamente comprensible y racional que ahora no quieran quedarse en la calle. 

En Cataluña —me ha sido imposible confirmarlo— creo que los de la marca de IU también irán con Pablemos a las elecciones. Eso sí, igual que pasa en Galicia, Pablemos es solamente un apartado de correos vacío. Si en Galicia esta candidatura pablémica la lidera Beiras, en Cataluña parece que será cosa de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona gracias a PSOE y ERC.

Carmenadas.
El objetivo inicial planteado por los coletas, esto es, presentarse en solitario en toda España, ha resultado imposible debido a la inercia de la política provincial. No sólo no se presentan en solitario sino que irán con IU en algunos sitios.

¿Qué ocurre con los restos humeantes de IU? Bueno pues que se presentarán pero no como IU sino como Ahora en Común Unidad Popular (le tuvieron que cambiar el nombre porque lo tenía registrado otro grupúsculo microscopico). Agarzón, el Zinoviev de Málaga, ganó unas primarias de esta candidatura que incluye a Equo (Equo Galicia por cierto está incluída en AGE, es decir, va con Pablemos) y será candidato a ser portavoz de un pequeño grupo parlamentario con mucha suerte.

Me gusta mucho esta idea de hacer primarias para elegir candidatos que ahora está tan de moda entre candidaturas de perdedores. Es un insulto a la inteligencia del elector y a la ansiada democracia interna de los partidos, pues suelen ser primarias de pitiminí: se presenta uno que le dice a dos colegas que también se presenten para aparentar que hay alternativas a elegir. En algunos casos existen reglas de quórum por las que si sólo hay un candidato en primarias se le concede la victoria automáticamente. Eso sí, luego pueden ir a la radio de su pueblo a gargajear que ellos practican la democracia interna. No me digáis que no es gracioso. Insultan más a sus votantes que Martínez Pujalte en una despedida de soltero. :D

Little Sally has a point. Also, Carmenadas.
Hay otra candidatura unitaria de la Berdadera Hizkierda™ sobre el tapete. De momento la llaman La Izquierda y parece un homenaje a George A. Romero. ¿Os acordáis del juez Garzón? Ese juez que salió despechado del PSOE y luego se puso a investigar el terrorismo de estado. Pues está dentro. ¿Os acordáis de Beatriz Talegón? Esa ex-concursante de Gran Hermano que un día salió a la calle y le empezaron a tirar lechugas y tomates. Pues también está dentro. ¿Os cordáis de Supergaspi? Ese médico cubano al que no votan ni en su pueblo. Pues también está dentro. Poco más puedo contaros de esta lista robolucionaria liderada por despechados, rebotados y tristes.

Más allá de estos trompicones está la miríada de caciques provincianos que como estos también dicen representar a la Berdadera Hizkierda™. En cada pueblo hay uno de estos y su distinción básica consiste en llamar a sus correligionarios "españolistas", ejercicio de sofisticación política que está a la altura intelectual de unos pocos cráneos privilegiados. En este apartado tenemos a ETA, a lo que queda del BNG (que no se presentará con sus siglas a ver si así suena la flauta), tenemos a ERC que va a ir con el programa de CDC porque llegaron a la conclusión de que pueden tratar a sus votantes como a camareras del Club Mete&Saca, etc.

Mientrs tanto, los partidos que sí optan a gobernar España coquetean en los sondeos con un triple empate que a mi juicio tiene bastante de impostura. Que alguna encuesta ponga al PSOE —¡estamos en 2015 y sigue existiendo el PSOE!— como el primero en intención directa de voto me sorprende tanto como el balón de ego que ha hinchado a Ciudadanos y que le puede estallar sin preaviso. Aunque nada de esto importa mientras un partido político que se ha comportado en su gerencia como una organización criminal italiana los últimos veinte años siga liderando las encuestas y muy probablemente gane las elecciones. Hablo de un PP que por un lado critica la corrupción de los cleptócratas catalanes cuando ellos son maestros de ese arte y que por otro lado critica a los nacionalistas cuando ellos practican sus políticas y emplean su lenguaje.

True story.
A cincuenta días de las elecciones coincido con todo el mundo en que habrá un parlamento más fragmentado que el de 2011 (para el análisis y comparación es muy importante saber cómo estábamos en 2011). Lo interesante es que esta fragmentación macro no debe hacernos olvidar de la fragmentación micro dentro de cada famiglia política. Ocasión habrá de seguir merodeando por el tema.