jueves, 31 de julio de 2014

Argentina tiene 40 millones de problemas

Se atribuye a Paul Samuelson la idea de que en el mundo existen cuatro tipos de países: los desarrollados, los que están en vías de desarrollo, Japón y Argentina. La particularidad japonesa es fácil de entender cuando ves esos hoteles-madriguera y que los trabajadores japoneses cuando protestan, trabajan el doble. Japón es ese país cuya situación macroeconómica, trasladada a Europa, convertiría a cualquier país en Bolivia o Marruecos. El crónico endeudamiento japonés no parece ser problema cuando esa deuda es demandada ya que todo el mundo sabe que Japón, como los Lannister, siempre paga sus deudas. Así, el Imperio del Sol Naciente lleva décadas en una crisis del copón que no les impide seguir exportando a todo el mundo productos de un altísimo valor añadido, desarrollando nueva tecnología y enviando sondas al espacio. Y todo ello pese a la enorme deuda y a su horrorosa gastronomía.

El eje del chichinabo.
Sin embargo, en Argentina, que es un país donde se come estupendamente y que al contrario que Japón dispone de amplios recursos naturales con los que entorpecer su economía e impedir la generación de exportaciones de alto valor añadido, sucede lo contrario. Argentina vive en un pozo de sobreendeudamiento y como nadie se fía de los argentinos, quiebra de forma cíclica.

El último episodio de quiebra soberana se está produciendo en estos momentos. Este episodio tiene su origen en la anterior quiebra, la quiebra famosa del corralito, que hizo desaparecer 150.000 millones de dólares de un plumazo. Aquella deuda impagable de 2001 pudo ser renegociada bajo los gobiernos de los señores Kirchner. La deuda soberana argentina se reestructuró en dos ocasiones, el 92% de los tenedores de deuda aceptaron una quita —cobrar una fracción de lo que habían pagado— y el país siguió funcionando con sus cotidianos guiños al tercermundismo, su estructura corrupta de gobierno y con la demanda democrática de perpetuar esa estructura de robo nacional que algunos llaman peronismo pero que bien podríamos denominar cleptocracia. Argentinazo.

Cuando en tu país hacen estas cosas, es que ya has llegado tarde.
De entre los que no aceptaron aquellas quitas se encuentra un señor que se llama Paul Singer. Paul Singer es el fundador de Elliott Management Corporation, empresa que a su vez es dueña del hedge fund NML con domicilio fiscal en las Islas Caimán (¿por qué no en Galicia? Algo estamos haciendo mal). Este señor era un abogado obeso que en los 70 trabajaba para un banco en Nueva York. Cierto día tuvo la idea junto a unos colegas de montar una empresa para comprar deuda soberana basura de países no acostumbrados a pagar —por lo tanto deuda con tipos de interés muy altos— y en caso de impago litigar hasta conseguir cobrar. Su empresa se dedica a eso, a litigar. Normalmente pierde los litigios, pero cuando gana, gana muchísimo dinero (por lo que decíamos de los intereses).

Como vemos, este señor ni es un buitre, ni roba a nadie (como sí hace el gobierno argentino, aunque lo de llamarle "gobierno" a eso es hacerle un favor). La manera de actuar del gobierno argentino es definitoria de su proceder independientemente del color del que gobierne. Todo gobierno argentino desde 1920, cada vez que mete la pata, echa la culpa a otros. La estrategia les sirvió hasta la década de los 50. Cuando Europa se empezó a recuperar en la posguerra, Argentina se despidió del primer mundo y abandonó la sala.

Esta imagen del Congreso Nacional es ridícula.
Quizás, sólo quizás, el gobierno argentino tenía la opción de no endeudarse tanto, de perseguir la corrupción —auténticas vías de agua de fondos públicos—, de no dedicarse a capturar electores con limosnas públicas y de mostrar cierta apariencia de seriedad de cara a sus tenedores de deuda. En lugar de eso está eligiendo la huida hacia adelante: "es que nos tienen manía". Argentina, con cariño: madura de una vez.

Por complejos mecanismos jurídico-financieros Argentina todavía puede salvarse: tiene la opción de pagar a Paul Singer lo suyo y confiar en que ningún otro tenedor de deuda exija el pago de la deuda en su totalidad. Otra opción es lograr que otros actores —se habla de la banca privada nacional— renegocien esa deuda y adelante los fondos. Acabe como acabe este episodio, Argentina continuará mostrando una imagen de país poco fiable.

Y es que es complicado salvar a Argentina. El ofuscamiento nacionalista que tiene capturado a la población incide en una pésima calidad democrática. Los mecanismos de rendición de cuentas, de contrapoderes y equilibrios son tan solo papel mojado. La función gubernamental se ha convertido en una mera carrera por el enriquecimiento personal: cada oficina, cada negociado tiene su estructura paralela en la que nada se mueve sin sobornos. Da igual quién gobierne: la capa administrativa que intermedia entre el ciudadano y el político es disfuncional.

Cambiar eso significa cambiar la concepción política del estado desde su papel de mal reparto de la riqueza hasta su papel de actuación en casos puntuales. El problema es que los mecanismos de elección democrática allá se parecen más a los centroafricanos que a los de Europa occidental. Ojo, que en Europa también tenemos problemones: en el nuevo aeropuerto de Berlín metió la mano en la saca todo cristo, los diputados británicos no tienen precisamente fama de honorabilidad, media Italia se la podríamos vender a Al Qaeda y sin ir más lejos, en España tenemos unas cosas que se llaman Junta de Andalucía y Generalitat de Cataluña, que son como la casa de Vito Corleone los domingos por la tarde.

En el problema argentino también hay una cuestión estética. Más allá de la herencia artística y literaria del país, nos llega la imagen que nos transmite la televisión y la prensa: el fútbol. Lo del fútbol es enfermizo pero me parece bien. Lo que no veo tan bien es que la protesta política callejera se parezca tanto a las celebraciones de fútbol. ¿Qué anda mal en la educación argentina?

Un país empieza a funcionar en el momento en que la gente puede confiar en que su gobierno no es tan trucho como la media peatonal. Y un gobierno empieza a funcionar en el momento en que acepta su responsabilidad y deja de culpar a otros. Tampoco olvidemos lo que ayuda que en lugar de repartir pan, promueva que la gente monte sus propias panaderías. Ah, pero en el momento en que la gente monte sus panaderías se acabó el negocio para esa "Argentina paralela" que tiene secuestrado el país.

En fin, este problema sólo lo pueden resolver los propios argentinos. Les deseo suerte.

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miércoles, 30 de julio de 2014

La tormenta perfecta antisemita en Francia

En la broma histórica que separa a España de Alemania y que recibe el nombre de Francia, las revueltas callejeras han adquirido un matiz racial y discriminatorio inaudito para un país que pretende ser considerado del primer mundo. No se trata de un mero problema de orden público ni tampoco de un fenómeno que se explique exclusivamente porque a la gente le cueste crear riqueza. Los idiotas cuando protestan suelen quemar coches o contenedores, lo de rodear sinagogas gritando "muerte a los judíos" es nuevo. O puede que no tan nuevo.

Bulevar Barbès, París (fuente).
Desde el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes y tras los miles de cohetes lanzados desde Gaza contra Israel en los últimos años, el ejército de este país se movilizó para tratar de detener a los terroristas. Lo normal en estos casos es apoyar las medidas que lleven a garantizar la seguridad de la mayor cantidad posible de gente, pero al haber judíos por medio las manifestaciones en Europa curiosamente se organizan en apoyo de los terroristas.

Así, mientras en apariencia las manifestaciones se convocan en apoyo de los palestinos, durante su marcha se corean vivas a Hitler y muertes a los judíos. Algunos, los más osados o quienes tienen menos que perder, deciden pasar la tarde tratando de entrar en sinagogas amedrentando y enviando a algún francés judío al hospital. La faceta de orden público que tienen estos hechos evidentemente se soluciona con la detención de los más violentos. Pero tras el alboroto queda el poso de la convivencia enrarecida.

Postal de París con un defensor de la paz en primer plano.
En los últimos años la emigración de judíos a Israel se ha frenado en todos los países... excepto en Francia. Esto debería dar que pensar. Una república construida sobre el lema "Libertad, Igualdad, Fraternidad" no puede tener un pie de página con la aclaración "excepto si usted es judío". No se trata como digo de un mero problema de orden público, tampoco de uno de pobreza. Se trata de violencia de carácter político y en concreto de política discriminatoria y antisemita.

Cuesta ver el origen político de esto pues en los suburbios de las ciudades de la Costa Azul se encuentran comunidades donde el problema de integración lo tienen los ciudadanos con abuelos franceses. Esas comunidades en las que se mezcla el hip hop con la llamada del imán al rezo y donde los que tienen problemas de integración votan masivamente a los nazis del Frente Nacional. En Francia hay unos seis millones de musulmanes y medio millón de judíos.

Pintada con la firma de la Juventud Comunista de Venezuela (fuente).
Más allá del poder demográfico de los nuevos franceses y de su necesaria nacionalización, está el problema antisemita. No es normal que Francia destaque por ser el único país donde la emigración a Israel aumente y donde tres cuartas partes de los judíos ya se están planteando hacer las maletas.

Algunos explican este repunte antisemta por el tratamiento que hace la prensa francesa del conflicto de Oriente Próximo. Si las noticias de Gaza inexorablemente incluyen mensajes de odio contra Israel, a la población esto le va calando. Y no hablo tan solo de los franceses musulmanes, es conocida la inclinación de la izquierda (y en Francia ahora también de la extrema derecha) por relacionar íntimamente la política de Israel con todos los judíos.

Parisina manifestación a favor de la paz que supuestamente dejará la desaparición de Israel (fuente).
Lo que está fuera de toda duda es que en Francia se comienzan a mezclar los ingredientes que conforman una tormenta perfecta antijudía: la mala situación económica del país, el aumento de población musulmana no nacionalizada, el apoyo in crescendo a los nazis del Frente Nacional y la prensa izquierdista vomitando consignas proterroristas las 24 horas del día. Curiosamente se puede dar el caso de que el FN comience a recibir apoyos de inmigrantes musulmanes. Esta relación simbiótica se explicaría por ser la última masa de votantes que le queda al FN por llegar y porque la comunidad musulmana más joven y radical tendría así la forma de "integrarse" en la sociedad.


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Verano en París:



sábado, 26 de julio de 2014

El (no tan) honorable Pujol

La gente busca argumentos retorcidos para explicar por qué ahora Jordi Pujol confiesa que durante cuatro décadas ha ocultado una fortuna a la hacienda pública. Hablan del alejamiento de Durán de la dirigencia de CiU, hablan del salto al vacío separatista, hablan de los casos que tienen a su árbol genealógico a cinco minutos de pisar la cárcel. En fin, me parece normal que surjan estas teorías porque hablamos de una familia instalada en el poder que ha manejado Cataluña como su finca particular.

Español del ano, perdón, del año (jiji).
El caso es que el propio señor Pujol en su carta de semi-confesión pública explica las razones que le llevaron a dar el paso:

Ante las informaciones aparecidas desde hace casi dos años en relación a los miembros de mi familia más directa y a las insinuaciones escritas sobre el origen de los medios económicos de la misma, me veo obligado a poner de manifiesto...

...ha tenido que ser en estos últimos días que los miembros de mi familia han regularizado esta herencia, con las consecuencias del nuevo marco legal aprobado para incentivar la última regularización excepcional de noviembre de 2012 y para penalizar extremadamente las regularizaciones posteriores.

En otras palabras: iba a caer tarde o temprano y prefirió que fuera más temprano para no verse penalizado por acogerse a la amnistía fiscal (ya veremos si la amnistía fiscal sirve para su caso, pues han pasado en estos TREINTA Y CUATRO AÑAZOS tres amnistías fiscales y el tío en todo este tiempo ni mu).


Estoy bastante de acuerdo con el editorial de El País sobre el caso (¿qué le está pasando a El País?). Y en general con cómo trata la prensa el asunto. En Libertad Digital aprovechan para criticar al separatismo catalán y a las estructuras creadas por lo que algunos llamamos cleptocracia catalana. Dan en el clavo al apuntar que la excusa de la construcción nacional sirve para desviar la atención sobre el gran negociete en que han convertido Cataluña media docena de clanes mafiosos. Sin embargo no se puede olvidar que casos semejantes de mezcla de intereses familiares y poder institucional tienen lugar en otras regiones sin protagonismo de la construcción nacional, como Andalucía, Galicia o a nivel nacional incluso. Pensemos que lo que ocurre a nivel catalán se repite a nivel nacional: hay familias que llevan, no cuatro décadas, sino más de un siglo exactamente en los mismos lugares de privilegio económico no ganado precisamente con el sudor de su frente, por su destreza a la hora de manejar el dinero ni por su valía profesional, sino porque en un momento dado alguien dejó un grumo en la cama de la hija de alguien.

Bien es cierto que la fortuna de los Pujol no viene por rancio abolengo sino por el fraude a la raquítica hacienda pública en la posguerra. Y por ejemplo, la fortuna del clan de los Chaves, aunque como todo socialista de pro se puede explicar en parte por venir de una importante familia del franquismo, digamos que "despegó" en el momento de sentarse en el trono.

Este pequeño caso, tan común por otra parte entre los dirigentes de la cleptocracia que está hundiendo a Cataluña, adquiere relevancia por su protagonista, que fue presidente regional durante casi tantos años como los que defraudó a Hacienda. Pero también hay otras notas de color que lo hacen especialmente gracioso. El señor Pujol durante todo este tiempo tuvo el cuajo de decir, cada vez que le preguntaban, que él no tenía cuentas en Suiza. Con un par. El señor Pujol mintió a la cara a todo el mundo durante décadas. Hay algo admirable en esta actitud. Yo hasta le daría un abrazo antes de enviarlo a prisión de una patada en el culo. La patada es una metáfora.

Se ha demostrado que sí tiene cuentas en Suíza, ¿será verdad entonces lo de Durán?
Otra cosa muy graciosa del asunto es la manera que tiene la prensa catalana de tratar el asunto. Claro, son muchos años de besos negros y ahora la mayoría de medios catalanes se han quedado en bragas. En primer lugar porque ellos también son engañados y no tenemos motivos para pensar que no formen parte de la misma trama de corrupción cleptocrática que infesta el ambiente público catalán. Y en segundo lugar porque han entronizado durante décadas al expresidente Pujol como groupies alocadas.

Así, El Punt Avui habla de "acto de contricción", La Retaguardia habla de "regularización fiscal", El Periódico se distancia más y trata el asunto como un "escándalo económico", en E-noticies titulan con un lacónico "Jordi Pujol, también" como dando a entender la situación de normalidad de lo que no debería ser normal. En el periódico de Ciudadanos tratan el asunto como la prensa de Madrid en su versión en castellano (en su versión en catalán todavía no encontré la noticia).

Qué cuajo.
No puedo evitar traer a colación la reciente publicación de las balanzas fiscales de las comunidades autónomas. En ellas se muestra que el déficit fiscal de los ciudadanos de Cataluña respecto al resto del país se queda en tercera posición tras Madrid e Islas Baleares. Por lo tanto el manido argumento del supuesto robo de los malvados pensionistas extremeños a los semiesclavizados dueños de chiringuitos de Salou cae por su propio peso. La respuesta de la Generalitat es que no está conforme con el método de cómputo. Tratan de continuar con el argumento del expolio fiscal mientras sus propios dirigentes les están mangoneando.

Evidentemente ni el argumento del expolio fiscal ni el masaje al señor Pujol podrían tener lugar si en Cataluña existiera prensa libre. En este sentido, comparto la columna que el director de La Retaguardia le dedica al caso y resalto la siguiente frase:

Los errores pasan factura y, aunque un borrón no puede manchar toda una biografía, la distorsiona.

La capacidad de este director para cambiar el discurso según la persona que haya robado es asombrosa:

La corrupción ha escalado por todas sus páginas y no quiere bajarse de ellas. Lo malo será que, cuando la tormenta amaine, el tal Bárcenas acabe firmando el artículo sobre el champán o la trufa: no todo el mundo tiene una cuenta en Suiza para poder seguir la fiesta.

Y así con todo lo demás.

Meanwhile, en la sede de ERC...




viernes, 25 de julio de 2014

Atacar a judíos y cristianos sale gratis

Entre las numerosas razones que me impulsan a defender el derecho de Israel a proteger a su población, se encuentra una razón indirecta y tal vez menor, pero relacionada con el concepto de justicia que algunos —pocos— manejamos: el tratamiento que la prensa, la "intelectualidad" y la "Kultur" hace del conflicto entre árabes e israelíes.

Marcha en la Quinta Avenida de Nueva York a favor de Israel, 2013 (ver más imágenes).
Los partidarios de la libertad nos acostumbramos a ver de qué pie cojean los creadores de opinión. Y en el tema de Israel nos ponemos una pinza en la nariz, cambiamos de canal o pasamos página (si es que alguno todavía sigue tirando el dinero en periódicos). Es conocido que entre los creadores de opinión triunfan las tesis progresistas, que una vez pasadas el filtro de la decantación de las ideas subyacentes, se quedan en un resentimiento antiamericano, antisemita, provinciano y profundamente antiliberal. Este resentimiento, que es la base de las ideas que hoy transmiten a nuestros hijos en las escuelas, lo vemos en todas partes. Por ello, oponerse a él tiene cierto halo de resistencia romántica (cosa que a su vez genera riesgos endogámicos).

El caso es que a cada momento que pasa, estos provincianos resentidos intentan ir un pasito más allá. Si con el tufo de las noticias antiisraelíes que pueblan toda la prensa (las excepciones son oro puro que hay que proteger y cuidar) no teníamos bastante, ahora ya vemos excrecencias antijudías pasar como algo normal.

Atiendan a esta deposición aparecida en un periódico de tirada nacional:


No cometeré el error de meterme con el autor. Tampoco me meteré con la escoria humana —con perdón— que dio el visto bueno para publicar este engendro. De nada valdría, llevan años así y son tan solo un síntoma. Yo quiero meterme con la esfera de experiencias y nube de percepciones que hace que esto sea aceptable para un ser humano.

Aunque por mucho que quiera meterme con esa nube, jamás podré hacerle mella. No se puede luchar contra el estado gaseoso de las ideas. Pero qué diablos, hay peleas en las que importa más hacer acto de presencia que ganar. Sobre todo porque igual la mera presencia anima a otros a unirse y eso es lo que al final puede dar la victoria.

El cohete como icono sagrado es una referencia distópica que en Gaza se hace real.
No se trata ya de argumentar que los terroristas palestinos ensamblan sus cohetes en escuelas, los almacenan en hospitales y los lanzan desde el techo de las guarderías (incluso de guarderías de la ONU). A nadie le importa demasiado que Israel avise a los civiles gazatíes antes de una operación. De los derechos y libertades que hay en Israel en contraposición a la dictadura de dolor, oprobio y asfixia a los que someten los terroristas a los palestinos ya ni hablamos.

La contienda intelectual, cuyo fin es provocar un estado de opinión, ya no tiene lugar en los pormenores de la guerra o en el conflicto árabe-israelí. Ahora empieza a tener lugar en el punto en que hay que reivindicar lo evidente: que ningún grupo humano por nacer en un sitio, por tener pasaporte de un país o por profesar una religión alberga una calidad diferente a cualquier otro grupo humano aleatorio.

En otras palabras, estamos en el punto en que hay que reivindicar la no discriminación a los judíos. Bueno, en general, la no discriminación a cualquiera. Porque también es curiosísimo cómo todas las vicetiples que rellenan columnas u opinan en la prensa diciendo lo malos que son los judíos porque tienen algo ancestral malvado en su sangre, no tocan en absoluto los actos de genocidio que los terroristas están cometiendo en Irak recientemente (y en Pakistán, en Nigeria, en Mali, en Sudán, etc).

Los ignorantes serviles del Estado Islámico echan de sus casas a los cristianos del territorio que les dejamos controlar en Irak, y a quien se niega le cortan el cuello. Como si la vida humana no valiera nada. Dicen que están marcándolos con la N de "nazareno" como si fueran ovejas, ganado, como hacían los nazis.


Y esta vez no hay Godwin que valga. Marcan las casas de los cristianos, los desahucian y se quedan con ellas. A quien protesta no lo llaman para entrevistarle en la tele, lo ejecutan y a otra cosa.

Ese es el valor de la vida humana que dan unos tipos a los que está mal visto que llamemos enemigos. Pues bien, yo creo que son nuestros enemigos y que hay poca diferencia entre los malvados que ocultan sus cohetes en hospitales de Gaza y los malvados que arramplan con dos milenios de cristianismo en Mosul. Y esto no tiene nada que ver con que accidentalmente ambos grupos sean musulmanes, yo no ignoro que los musulmanes también son víctimas en sitios como Birmania o Sri Lanka. La discriminación puede ser fomentada por una religión pero también por una política o por prejuicios. Da igual la explicación o la excusa, la discriminación seguirá ahí si no se para.

Tribunas del doctor Goebbels que pueden aparecer en la prensa y pasarían por artículos de opinión respetables:
En estas columnas basta sustituir la palabra "bolchevismo" por "neoliberalismo" y te quedan textos ortodoxos del pensamiento progresista actual.

¿Ese morenito de ahí también es un Benedict?





martes, 22 de julio de 2014

Neoalbigenses y austrohúngaros

En la oscura y húmeda bodega de las olvidadas ruinas de una viejo monasterio puede que se oculte en un libro encuadernado con pellejo vacuno la lista de cosas con las que no se puede hacer política. Un tesoro olvidado que hoy adquiere la categoría de leyenda. Y cuando digo "hoy" me refiero a todas las épocas. No debemos olvidar que en todas las épocas los problemas son los mismos, aunque los matices cambian porque también cambia la tecnología. Descartar la tecnología en la batalla de las ideas es ignorar un posibilitador fundamental del devenir histórico. Los cambios, grandes y pequeños, que en la historia hubo, vinieron determinados por el uso de las herramientas. Esta es una cuestión al margen, pero lo interesante siempre se encuentra en las anotaciones al margen: los cambios no vienen por el conocimiento o el pensamiento, sino por su aplicación. Una afirmación brillantemente católica que me ha salido casi sin querer. Casi.

San Francisco predicando a los pájaros (detalle, Giotto, c.1300).
Con las mareas vivas la flota se queda en el puerto. En ausencia de congeladores, y con las existencias de salazón disminuyendo peligrosamente, llega un momento en que hay que salir a la mar. Esto al menos es lo que hace la gente normal. En Moncloa no se dedican a esto, prefieren esperar a que escampe. La confianza que el gobierno quiere trasladar con unos datos que muestran una mejora de las condiciones macro no es algo que favorezca únicamente al gobierno. La estrategia de quedarse en casa esperando a que amaine la tormenta les favorece, sí, pero también favorece a otros. Nada que objetar cuando no es dificil encontrar a otros que son iguales o mejores que quienes apoyan al gobierno. El problema son los otros-otros. Los Oompa-Loompas que enterraron el libro que establece los límites de la política.

El discurso machacón e infantil de pretender votarlo todo y aparentar ser un Savonarola encaja como un guante en la percepción cotidiana de la gente. La inclinación de la gente por aceptar lo que viene masticado, sobre todo cuando viene de parte de la mano de los neoalbigenses, no sorprende a nadie. Es la historia que se repite en un escenario distinto. Si Savonarola y sus círculos quemaron en Milán joyas, vestidos, espejos y guitarras hoy sus seguidores accidentales aparecen por la pantalla señalando con el dedo y llamando vanidosos a los nuevos duques de las ciudades italianas que son nuestros representantes electos.

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Pero Savonarola no había inventado nada, un siglo antes San Bernardino de Siena —franciscano, por supuesto— ya predicaba arrancando los ropajes a los malvados nobles vanidosos. De nuevos profetas con ganas de armar bulla está la historia llena. Claro que de esto la gente no tiene noticia. Vas al barbero y mientras invocas a los coros celestiales para que el profesional de la navaja no se lleve una oreja por delante, escuchas a los parroquianos comentar el periódico. El periódico. Que en mi pueblo sólo se lee uno, detalle importante.

Ladrones, pendencieros, corrutos, vividores-folladores, conspiradores. Diríase que nuestros políticos son lo peor del género humano. Esas voces evocan de forma civilizada la ceniza de las hogueras del Milán del siglo XV. Ante este panorama, cuando aparecen los Hermanos Menores de la Regular Observancia, se hace la luz. Un discurso profundamente malvado, despótico y lúgubre aporta una falsa luz sobre el horrible presente de los parroquianos.

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Nótese que yo ya he pasado la fase de criticar a los neoalbigenses por ofrecer propuestas "imposibles de realizar" o utópicas. Y os invito a quienes todavía estáis en esa fase a pasar a la siguiente: las propuestas de estos hermanos menores son profundamente malvadas, suponen la ruina de todos. Y cuando hablamos de "ruina de todos" no olvidemos que los que más la van a notar son quienes están más desprotegidos frente al temporal.

Se equivocan quienes piensan que el enfrentamiento es entre los neoalbigenses y los funcionarios austrohúngaros. Los austrohúngaros en nuestro Mezzogiorno están defendiendo el programa neoalbigense hasta el punto de echar en cara al gobierno regional que no cumplan su programa. Digo yo que si estás en la oposición, te tendrás que alegrar por que el gobierno no cumpla con un programa con el que no coincides y si coinciden vuestros programas, es que ya no eres oposición. Atribuyamos estas ideas de bombero del PP andaluz a las réplicas del terremoto Montoro y su "vamos a sorprender a la izquierda".

Bien.
No insistiré en el tema económico y voy directamente a la chicha de las ideas que después justifican las decisiones políticas que en última instancia determinan las cuestiones económicas (cosa que los economistas pasan por alto: las decisiones económicas se sustentan en ideas políticas). Tenemos por estos pagos al príncipe de Salina, que algunos a veces llamamos doña Rogelia por su parecido físico con cierto títere célebre en la televisión antigua. Mientras los cleptócratas se llevan las portadas, nuestro príncipe de Salina lleva años trabajando en la idea austrohúngara de contener el separatismo. Esta idea viene a decir que si no puedes con ellos, te tienes que transformar en ellos. Los guiños del PP de Galicia a la identidad de un pueblo alternativo al que establece la ley, es decir, los guiños antiliberales y esencialistas a la nación étnica, son como un ruido de fondo que algunos vemos como parte de la explicación de que en Galicia el separatismo sea residual. He aquí el mayor logro de los austrohúngaros galaicos: eliminar el separatismo de nivel 10 al convertir al 90% de la población al separatismo de nivel 2. O si lo preferís al "no somos nacionalistas, pero".

Es evidente el éxito de esta estrategia: creo que en la provincia de Lugo hay dos independentistas y uno solamente viene en verano porque trabaja en Inglaterra dando clases de español (jijiji). El problema de esta estrategia es que choca con lo que dice la gente de ese mismo partido. Tal como asegura Esperanza Aguirre, que parece estar haciendo la guerra por su cuenta, el nacionalismo y el separatismo son lo mismo y además siempre "querrán más" (¿más qué?). Es curioso que ahora nos diga esto esta señora cuando durante décadas no hacía ascos al mercadeo persa en el Congreso con partidos nacionalistas. Pero la contradicción no se queda aquí, ella misma estaba dispuesta a devolver competencias regionales al gobierno central y algunos todavía estamos esperando (2011, 2012). También resulta curioso que diga que la transferencia de competencias crea independentistas: ¿cuántos independentistas han aparecido en Castilla-La Mancha o Extremadura? Vaya, se diría que por ahí no van los tiros.

Ole, ole y ole.
Y con el problema territorial vuelvo a los neoalbigenses. Mientras prometan el oro y el moro subirán como la espuma, en el momento en que se plantee la continuidad de la España constitucional —el mayor logro colectivo de nuestra historia reciente aunque yo también tengo mi once inicial, como todo hijo de vecino— veremos cartelitos de "fragmentación, de entrada no". Y los austrohúngaros, que son listísimos, estarán en contra y entonces es cuando tocará aprovisionarse de palomitas.


jueves, 17 de julio de 2014

Cruce de manifiestos

Mientras los cleptócratas catalanes continúan con su salto al vacío, la "sociedad civil" de Madrid y alrededores publica casi al mismo tiempo dos manifiestos. Sobra decir que inmediatamente tras hacerse públicos los manifiestos, la gente fue a degüello a buscar la genealogía de los abajofirmantes para poder así etiquetar, categorizar y estabular a sus defensores y a partir de ahí meterlos en bandos. No llama la atención nuestra querencia por buscar bando y trinchera, al fin y al cabo la mayoría de la población está a dos o como mucho tres generaciones de una vida llena de superstición, aldea primordial y primitivismo.

Voy a buscar los pros y contras de los dos manifiestos.

Libres e iguales

Promotores del manifiesto "Libres e iguales". ¿Tiramos de genealogía? La del vestido azul se apellida Álvarez de Toledo. Si alguna vez tropezasteis con un libro, os sonará el apellido.
El primero habla de un "momento crítico". Rechaza de plano la validez del discurso secesionista. Antepone la democracia española cuya base es la consideración de ciudadanos "libres e iguales" al nacionalismo. Dice que es obligación de todo ciudadano y en especial de los partidos políticos, enfrentar el discurso de odio separatista. Echo de menos una mención a la responsabilidad del gobierno. Aun estando de acuerdo en que esta cuestión nos incumbe a todos, tenemos instituciones que deben velar por el cumplimiento de la ley. En el manifiesto simplemente se dice que "se ha llegado demasiado lejos", nombra a los malvados nacionalistas y a toda la ciudadanía, pero parece que en España no tenemos gobierno ni una historia política que explique por qué se ha llegado a esta situación.

Se pide al "Estado" que aplique "toda" la ley, pero no especifican qué ley incumplen los cleptócratas. Cleptócratas, por cierto, que en su versión CiU obtuvieron el apoyo del Partido Popular para aprobar unos presupuestos regionales no hace tanto. Cleptócratas, que en toda versión del nacionalismo eran bienvenidos para obtener mayorías parlamentarias para aprobar presupuestos con gobiernos del PP y del PSOE. Ahora parece que a aquellos buenos chicos les dio un aire y que todo esto nos coge por sorpresa.

El manifiesto termina con una petición a algunos partidos (PP, PSOE, UPyD y Ciudadanos) para reivindicar la Constitución, rechazar el pactismo y llegar a un acuerdo "transversal" para rechazar el secesionismo. A mayores hay otra petición a la ciudadanía, para derrotar intelectual y políticamente el nacionalismo.

Ni una mención al gobierno, insisto.

Apariciones de la palabra "España": 3.

Una España federal en una Europa federal

Al poner esta imagen pretendo demostrar lo profundo que soy. Lo mismo que los tipos que firmaron este manifiesto. Pero ni el manifiesto ni la imagen sirven realmente para nada.
El primer punto de este manifiesto bascula entre la "insuficiencia de la Constitución" y la necesidad de mantener unido "el Estado" (no sé si hablan de Canadá o de Angola) porque en caso de desunirse habría "consecuencias nefastas para todos". No dicen qué consecuencias son esas. Atendiendo a la propaganda cleptócrata la independencia nos traerá días de vino y rosas. Estos del manifiesto no explican por qué debe estar unida España (palabra que evitan con eufemismos).

A continuación piden a los políticos y a las instituciones reformar la Constitución "en un sentido federal". El uso de esa totémica palabra —federal— parece imbuirles de un halo mágico con el que no necesitan dar más explicaciones. y es que no dicen cómo cambiaría la financiación regional ni cómo se produciría el reparto de competencias. Lo dejan todo en manos de la magia y se ahorran pensar.

Dicen que desean vivir en una "España federal" y en una Europa "federal". Por si no fuera poco lanzar rayos mágicos a España, ahora los lanzan a Europa. En Europa somos 500 millones de habitantes, digo yo que algo tendrán que decir y viendo la evolución política europea no parece que la construcción política del continente pase hoy por la agenda de nadie.

Después explican sobre qué bases debe construirse su federalismo mágico. Son tres, a saber: «reconocimiento de las identidades diversas de nuestro país hasta el punto en que la evolución histórica ha establecido». Estos no me leen. No existe una evolución histórica que determine movimientos políticos. En concreto, quien conozca la historia del nacionalismo —i.e. la historia de la apología de la diferencia— sabrá que el nacionalismo es un proyecto de cien años de vida cuyo origen se encuentra en el deseo de unas élites muy concretas (en el caso vasco es una persona concreta) en participar de los privilegios de una "élite central" que consideran rival. La evolución histórica no establece nada y no determina nada porque no existe. En nuestro último periodo constitucional fueron señores con nombres y apellidos los que negociaban leyes, pactaban cesiones de IRPF y mercadeaban competencias. Nada de musas históricas ni extraterrestres. Señores con corbata. Casi todos vivos. Explicaciones y rendición de cuentas.

La segunda "base federal" es la petición de una cámara territorial para tratar temas comunes. Lo dejan muy al aire porque esto ya es algo técnico y concreto. Lo cierto es que en España hay poca co-gobernanza y si las autonomías legislan es de cajón buscar algún tipo de ágora común para resolver cuestiones propias del conflicto competencial entre instituciones y demás. Una buena idea que si se lleva bien a cabo puede desjudicializar un poquito la vida política.

La tercera "base" habla precisamente de definir explícitamente quién hace qué. Cosa que me parece bien.

La cuarta pide una financiación "justa" y definen aquí la justicia con el principio de ordinalidad. Oiga, puede que otros piensen que la justicia es otra cosa. Tan justo puede ser para algunos la ordinalidad como la competencia fiscal y el dejarle una limosna al gobierno central para pagarle las cremas a la reina.

Por último hacen un análisis de en qué situación estamos. Dicen que hay dos opciones: el inmovilismo y la ruptura. Ellos tratan de proponer una tercera vía, que coincide con la que defiende el PSOE, ups. Acaban diciendo que una España "federal" se insertaría "de manera natural" en una Europa también federal. Y esto me llama la atención porque en este entierro la naturaleza no tiene vela.

Apariciones de la palabra "España": 2.

No es esto
El típico secesionista esperando el día de la redención.
Me gusta el lenguaje del primer manifiesto y me gusta alguna propuesta del segundo. En concreto, del primero, me gusta la diferenciación explícita que se hace entre nacionalismo y ciudadanía. Lo que ideológicamente distingue una opción de la otra es que los primeros quieren construir una nación política escogiendo criterios arbitrarios y los segundos dicen que hay una ley y no te la puedes saltar. Además, es una ley que entronca con nuestra mejor tradición liberal: la nación es el conjunto de los ciudadanos libres e iguales que además son soberanos. Es decir, no es lo mismo ser un paisano que un ciudadano.

Del segundo me gusta lo de dejar claro el reparto competencial y lo de tener una cámara territorial que haga participar a los entes intermedios en el gobierno de lo común. El problema es que la definición práctica de esto no lo dejan claro. Los estados federales conocidos se caracterizan por tener menos competencias que las comunidades autónomas. En Alemania hay unos señores del gobierno central que entran en los gobiernos regionales sin llamar a la puerta y piden papeles. En Estados Unidos hay una descentralización que llega a distritos y condados (aquí en España nadie menciona a los ayuntamientos, por ejemplo). Por supuesto que cualquier sistema federal se cargaría los conciertos económicos, cosa que nadie está diciendo.

Teniendo luces y sombras los dos manifiestos ¿por qué digo que "no es esto"? Porque al secesionista se la sopla el asunto. Quien se quiere independizar no busca ningún lubricado acuerdo federal y por supuesto tampoco considerará importante lo que diga la Constitución ni nuestra complicada historia de lograr que en España funcione la ley y no el palo del tío Facundo (al final del día, la batalla ideológica se reduce a elegir entre ley o palo, por mucho que lo adornemos).

Con esto delante yo diría que estos manifiestos son de consumo interno. Habría que ver por qué, después de tanto tiempo, algunos se empiezan a mover. O en otra palabras: qué encuestas están manejando.

Así ven algunos el mundo:




martes, 15 de julio de 2014

Retales generacionales

Dice Raúl Minchinela que la política puede ser explicada por las películas de Regreso al Futuro. Al presentar la primera parte de esa trilogía como el espejo de los programas conservadores y la segunda parte como el espejo de las acciones de los progresistas, cualquiera que haya crecido con las películas puede comprender a qué se refiere cuando afirma que los conservadores prometen viajar al futuro pero siempre regresan al pasado y que los progres prometen un gran cambio en el futuro pero siempre se quedan donde estaban.

Sin embargo, esto que es tan sencillo de comprender para mi generación, pasa por galimatías inexplicable para quienes construyen la política realmente existente. Vuelvo una vez más sobre el tema del problema generacional.

Hablo de esto.
Parece una bobada y a los aficionados a la historia el cuento les sonará, pero tal vez no falle mucho el tiro si digo que estamos en una época de transición. Sí, ya sé que en cada momento de la historia se dice que se está en transición y también sé que en términos mundiales tal vez Fukuyama no haya fallado el tiro y realmente se haya producido el fin de la historia. Pero al menos a nivel local no se puede ignorar cierto cambio en nuestra sociedad.

Cuando en la guerra del 14 se acaba el siglo XIX, finaliza con él el campesinado. El campesinado fue el sector demográfico protagonista desde el Neolítico. Cuando el mundo libre gana la Tercera Guerra Mundial, se acaba con él el proletariado o el obrero industrial. El obrero industrial fue el gran protagonista del siglo XX. Sobre todo tras la posguerra fue la mejora de condiciones de vida del obrero lo que hacía funcionar la maquinaria. Hoy se acabó eso y no sabemos a ciencia cierta sobre qué ejes pivotará la historia.

Este baile como pollos sin cabeza lo vemos muy bien en nuestro país. Frente a quienes creen que seguimos en los años 70 estamos quienes hemos desarrollado nuestras referencias en las últimas décadas. No conocemos un mundo sin microondas ni viajes al extranjero. Claro, las apariencias juegan en nuestra contra porque ahí siguen los mismos. Y no se trata mi postura de una queja banal sobre conceder poderes mágicos al hecho biológico. No. Yo reconozco que la edad no tiene nada que ver en esto o que tiene poco que ver. Conozco a ancianos de 30 años y a jóvenes de 60. Confieso que los jóvenes de 60 me suelen provocar una mezcla de pánico y asco, pero ahí están.

La Pasarela Gaudí es cultura. En la foto Xavier Trias, Stacy Keibler, Alberto Palatchi, Petra Nemcova, Artur Mas y el mentón de Artur Mas.
Hablo de la desconexión. Y el término desconexión no lo elijo arbitrariamente. Como tampoco eran arbitrarias las pancartas del 15M con sus referencias a la sociedad digital ("reiniciando el sistema",  "instalando democracia", ¿os acordáis?). Hay otro lenguaje, otros modos de relación que están como delante de un muro que no pueden escalar. Este muro lo construyen quienes nos quieren salvar de nosotros mismos. Este muro, en una época en la que ya no existen los movimientos románticos, provoca la petición que puedo resumir en la frase "dejadnos cometer errores".

Desde luego que para mí, que me gusta la prudencia (virtud precristiana) y que rechazo el dinamismo jovial impostado (pues aparentar ser joven y dinámico es lo más viejuno y ridículo que pueda haber), tiene más peso el aspecto estético que el fondo. El fondo al fin y al cabo obedece a reglas conocidas y en las que todos nos movemos (solamente los tramposos y los botarates quieren jugar sin reglas). Es la estética, en un mundo ligado a la imagen y a lo instantáneo, el más reciente campo de batalla político y social.

El juez Javier Gómez Bermúdez, junto a su nueva pareja, Carolina Moreno Marín (VANITY FAIR). Muy setentero, pero sabiendo que su ex-mujer es la tertuliana pescadera, chapó por su señoría.
Y cada mes que pasa los estertores de lo viejo que no acaba de morir se nos muestran más claros. Tenemos por ejemplo en la llamada "cultura" (ese cajón de sastre que no se puede definir pero que está en boca de todos) conflictos sobre supuestos derechos adquiridos entre quienes están "dentro" y quienes están "fuera". La facturación del cine en España está en torno a los 500 millones de euros y la facturación de los videojuegos supera los 750 millones, pero en el telediario siguen dedicando más tiempo al cine que a los videojuegos. Se nos vende un mundo inexistente. Podría hablar de One Direction, que es un grupo juvenil que se supone que produce basura, pero sin embargo consigue una entrega de sus seguidores que ya les gustaría a los Rolling Stones en sus mejores días. Sin embargo, la prensa nos muestra a esas adolescentes como idiotas, cuando quien aprueba esas noticias había que verlos en los guateques de barrio, entre mirindas y heroína.

Se nos vende un mundo inexistente en el que hagamos lo que hagamos las cartas ya están repartidas y a nosotros nunca nos tocan los comodines. Pero como en los buenos juegos de cartas, el azar no ha tenido nada que ver: quien reparte las cartas es el que se lleva la mejor mano.

La pregunta es: ¿realmente se nos vende un mundo inexistente o es que nosotros vivimos en un mundo invisible? Cuando sales del metro y miras el tuiter para saber si el dépor ha ganado el partido de esa jornada, te encuentras con la noticia de un fulano en China que logró comer gratis durante un año en la zona vip de un aeropuerto. Nunca antes en la historia de la humanidad fue posible que tú mismo por tus medios, en mitad de la calle, tuvieras noticia de una insustancial anécdota ocurrida al otro lado del mundo. Y no te hace falta un servicio de espionaje mundial, ni un satélite propio ni grandes alardes. Tu fuente de noticias la llevas en el bolsillo, no se ve, es invisible.

Hablo de esto también.
Es más, no sólo llevas tu fuente de noticias y chismorreos en el bolsillo sin que se te note. Es que llevas en el bolsillo una docena de bibliotecas de Alejandría. Y no sólo llevas esas bibliotecas, sino que además, las llevas ya marcadas con la posibilidad de ir a lo que en concreto te interesa o necesitas. Creo que todavía algunos no han digerido esto. Las propuestas legislativas sobre propiedad intelectual —a cada cual más cazurra— dan fe de ello.

La desconexión de la que hablo no sólo crea dos mundos que conviven en el mismo espacio, sino que además de vez en cuando se pone en evidencia como le ha pasado a cierto alcalde recientemente. Alguien debería de estar echando un vistazo a los datos. Datos que refuerzan mi idea de "transición":


En ocasiones los datos sirven para hacer predicciones sobre el futuro. A nosotros nos queda la capacidad de distinguir entre moda y futuro. Hay modas pasajeras y hay fenómenos que llegan para quedarse. Saber distinguir entre estas dos cosas es la facultad que hace a alguna gente muy rica. ¿Os acordáis hace unos años cuando se decía que el hidrógeno iba a sustituir al petróleo como fuente energética de nuestra sociedad? Se vendieron libros por un tubo. El caso es que aquellos libros y aquellas entrevistas en La 2 Noticias las hacían fulanos que sabrían mucha sociología, pero nadie preguntó a ningún físico. Oiga, para transportar hidrógeno por hidrogenoductos tienes que mantenerlo a 250 grados bajo cero y presurizarlo. ¿Estamos consumiendo hoy hidrógeno para hacer filloas? No. Se saca petróleo del esquisto. EEUU ya es exportador neto de petróleo y los árabes han perdido un comodín. Modas y futuro, insisto. Y quien maneja coordenadas de hace 40 años, está fuerísima, porque su futuro es nuestra moda.

Se supone que ahora enciendo fuegos artificiales, repican las campanas y hablo de nuestro futuro. Pero no hay fuegos artificiales ni campanas. Si a alguien le interesa nuestro futuro, puede comenzar por el Critón de Platón y continuar a partir de ahí. Sé que no os lo esperabais, pero así están las cosas: huyamos de los jóvenes que quieren seguir siendo jóvenes toda la vida. Peste de tíos.

Report: 95% Of Grandfathers Got Job By Walking Right Up And Just Asking



lunes, 14 de julio de 2014

Sobre el liderazgo socialdemócrata en Europa

El problema va más allá de establecer un objetivo de déficit X para los países europeos. El problema va más allá de lo que el BCE pueda hacer en el escenario de una zona monetaria que dista mucho de ser óptima. El problema ni de lejos se explica por la diferencia entre norte y sur dentro de la UE. Por todos lados veo que cada cual viene a hablar de su libro y a explicar su solución para "el problema".

Valls y Renzi.
Puede que no exista el problema, puede que la base sobre la que se construyen las soluciones sea el verdadero problema. ¿Alguien cree en serio que subir un punto el límite de deficit público o alargar el periodo de deficit un par de años va a solucionar algo? Al primer ministro italiano claro que le puede resolver la papeleta. Renzi prometió darle la vuelta a Italia como un calcetín en sus primeros 100 días de gobierno. Han pasado 100 días y ahora dice que cambiará Italia en 1.000 días y —no me lo invento— Europa en seis meses.

Desde el BCE le dicen que se limite a cumplir con los objetivos de estabilidad que son iguales para todos. El primer ministro francés, el también socialista Manuel Valls viene de proponer un recorte del gasto público de 50.000 millones para los próximos tres años y una bajada de impuestos para animar la recuperación. ¿Qué hace que el gobierno francés se ciña al mandato europeo y el italiano busque tirar un poquito para casa? Me inclino a pensar en que es la propia política interna italiana la que evidencia estas diferencias. En Francia no están para bromas. El Frente Nacional le sopla en la nuca al gobierno y Valls, que es socialista pero no demasiado tonto, ha tomado la dificil decisión de marcar distancias con el discurso económico de los nacionalistas. Recordemos que la tropa de Le Pen pide directamente la salida del euro y recuperar la soberanía monetaria.

Pepito Grillo y Nigel Farage.
Los inmediatos resultados de España también influyen en la decisión del francés. Podemos (y debemos) criticar al gobierno por sus medidas, pero en los datos que se ven desde fuera, España, al menos en la economía privada, se desapalanca y las exportaciones están tirando como hace tiempo no se veía. Sé que puedo acabar en prisión por decir España tal vez está en vías de recuperarse, pero los datos me confirman esta percepción. Desde luego que las cosas se pueden hacer de otra forma y hay reformas pendientes (y problemones de otra naturaleza que todavía están por tratar. Sí, Artur Mas, te miro a ti). Por supuesto que se puede argumentar sólidamente cómo es posible compaginar un alivio fiscal con un recorte del gasto en partidas de dudosa utilidad y por ello el gobierno tendrá que pagar, pero tampoco podemos inventar una realidad paralela. Las cosas están así.

Una vez que los socialdemócratas europeos se han dado cuenta de que Valls no es el muñequito que agitar para crear la sensación de una alternativa política en Europa, han vuelto su rostro hacia Renzi. El italiano tampoco es que sea un caído del cielo ni un revolucionario. De hecho, él mismo se enfrenta a la oposición de los fundamentalistas de Pepito Grillo (y sus aliados nacionalistas) y si todavía sigue en el poder es por la descomposición de la derecha italiana (¿cuántos partiditos de diputados díscolos de la derecha van ya?). Pero que no parezca una estrella fugaz depende todavía de llevar a cabo reformas profundas. Está en ello, como atestigua la reforma electoral (ley electoral mayoritaria porque mi animal mitológico italiano favorito se llama "estabilidad política") y reforma territorial.

Mola.
El problema de Renzi es que estas reformas políticas internas tienen poco que ver con el cumplimiento del objetivo de deficit. Las de Valls sí que van al corazón del asunto (y puede que le cueste la división de su partido). Parece que Renzi todavía no se arriesga a sentarse ante una terca realidad que apunta a otro año perdido para la economía Italiana.

Dixieuropa

No podemos pasar por alto ciertas similitudes entre España, Portugal, Italia, Grecia y Francia. En todos estos países que representan la mitad de Europa las alternativas socialdemócratas han desaparecido. Renzi gana muchas portadas porque todavía no ha comenzado a gobernar. Está por ver si tiene más alternativa que la que tuvo Monti en su día. Pero más allá de las medidas económicas que se dirigen al ajuste de ingresos y gastos, todos estos países ven la eclosión de cierto fundamentalismo político que ve en el euro un grave error. Le Pen, Pablemos, Pepito Grillo y los greconazis (todavía no parece en Portugal surgir un movimiento fundamentalista similar, tiempo al tiempo) representan exactamente lo mismo: la querencia por recuperar la soberanía perdida, la demanda de controlar la política monetaria para poner la máquina de imprimir billetes a toda pastilla y en definitiva la ruptura política con la UE.

Los partidarios de la libertad podemos (y debemos) criticar este programa, pero al menos reconocemos que es un programa. Los socialdemócratas, aparte de seguir lo que hacen los populares y conservadores, no sabemos muy bien qué quieren ser de mayores. Por supuesto que dentro del juego de los modelos políticos, no ignoramos que no existe una alternativa liberal, pero es que en Dixieuropa el liberalismo es pecado, como Sicilia o Andalucia demuestran cada día.

Dixieuropa no es Dinamarca o Suecia y eso nosotros lo tenemos asumido. Quienes no lo asumen son los socialdemócratas que tienen una alternativa: o hacer como Manuel Valls y Mariano Rajoy o hacer como Le Pen y Pepito Grillo. La elección es suya, pero deberían recordar que cuando la gente puede elegir, rechaza imitaciones.

Más:
     

viernes, 11 de julio de 2014

La vanguardia del mundo libre

Uno de los conflictos más complejos que existen en el mundo es el que enfrenta a Israel con los terroristas palestinos e importados. A miles de kilómetros de distancia es harto complicado hablar del tema porque ninguna solución propuesta desde la comodidad de quienes se sienten seguros parece hallar asiento. Se han escrito miles de páginas sobre el conflicto, han pasado cuatro guerras entre árabes e israelíes, un par de guerras civiles en el Líbano, dos intifadas, la ocupación de los Altos del Golán, los checkpoints, los muros, media docena de acuerdos de paz (dos de ellos con evidente éxito: Egipto y Jordania), el abandono de miles de personas de sus hogares y ante todo esto cualquiera diría que no hay solución a la vista.

Póster de 1942 de Arthur Szyk
De hecho, toda solución propuesta se encuentra con resistencias insalvables. En primer lugar tenemos la propuesta del estado único, que supondría incluir a Gaza y Cisjordania en Israel y hacer así de Israel un país que concediera derechos de ciudadanía a los árabes. Evidentemente esto implicaría algún tipo de autonomía que concediera poder a los palestinos dentro de Israel. Puede que en Cisjordania haya alguna posibilidad de que esto funcione —militares internacionales de por medio, claro—, pero Gaza lleva años ocupada por un grupo terrorista y no parece que estén dispuestos a abandonar su modo de vida. La dictadura de Hamas en Gaza ha creado un poder alternativo a la Autoridad Nacional Palestina y su modo de vida y su fuente de poder se basa en tener a Israel como enemigo.

Otra solución propuesta es la de los dos estados. Esta era la solución original de 1948. Hacer un estado judío y un estado árabe en el antiguo mandato británico de Palestina. Cuesta ver la forma de articular un estado viable fragmentado en dos unidades territoriales como son la Franja de Gaza y Cisjordania. Sin alcanzar una independencia plena, tras las últimas elecciones presidenciales, Fatah simplemente no pudo asumir el control de Gaza y por eso cayó en manos de los fundamentalistas de Hamas. Imaginemos ahora que efectivamente Palestina fuera una nación soberana. Viendo la larga historia de odio hacia Israel y el deseo de venganza hacia Jordania, es lícito dudar que ni los estados árabes deseen un nuevo estado árabe fuente de inestabilidad. Recordemos que el mundo árabe no es un cuerpo homogéneo y donde reine el consenso, sino más bien es el escenario de la guerra civil musulmana entre el predominio de los emiratos del golfo y el de los ayatolás de Irán. Este supuesto nuevo estado palestino nacería dividido en esta gran guerra de fondo entre una Gaza financiada por Irán y una Cisjordania apoyada por la Liga Árabe.

Fronteras del 49 al 67.
Una solución —y disculpad por la palabra "solución", que entiendo no es la más adecuada— también sobre el tapete es la de los tres estados. Con esto me refiero a volver a la situación pre-1967: la Franja de Gaza administrada por Egipto y Cisjordania administrada por Jordania. La Liga Árabe ya rechazó esta propuesta en su última "propuesta de paz" —eufemismo para referirse a la rendición de Israel y futura desaparición—: el único escenario aceptable para la Liga Árabe es volver a la situación pre-1967 y obligar a Israel a retirarse de los Altos del Golán, que regresarían a manos de Siria que como todo el mundo sabe es un país estupendo, fiable y muy serio.

En general orbita al conflicto varias cosas: el estatus de los descendientes de los árabes que se vieron obligados a abandonar sus casas —que estaban en Israel— tras la guerra de 1948 (nadie menciona a los judíos que tuvieron que abandonar sus casas por todo el mundo árabe), el conflicto de fondo sobre la supremacía en el mundo árabe entre Arabia Saudí e Irán, la carencia de Palestina de un liderazgo con el que hablar (es dificil sentarse a negociar si no hay nadie al otro lado: los últimos acuerdos de Camp David fueron posibles porque existía Arafat, que era la figura de unidad de los palestinos).

Oh, qué abusones los israelíes.
A la tragedia del conflicto se le une la valoración histórica de lo que significan los israelíes y los palestinos. La fuerza de Israel para defender su independencia a los quince días de proclamarla y ser invadidos por todos su vecinos tiene algo que ver con su voluntad de existir. Tras el Holocausto los israelíes se tomaron en serio crear un lugar donde no ser la minoría, donde no ser perseguidos y donde poder vivir sin temor para siempre. Pero si los israelíes tienen muchas velas que encender en memoria de sus parientes perseguidos y asesinados, los palestinos no se quedan atrás. Los palestinos son los apestados del mundo árabe. Quedaron como un pueblo errante y ningún país árabe quiere tenerlos cerca. Tras perder la guerra civil jordana los dirigentes palestinos de la OLP se mudaron al sur del Líbano y disputaron el poder del país a Beirut que se vio inmerso en una guerra civil. Tras la ocupación siria de Líbano, los palestinos se quedaron en la práctica con el sur del país, desde donde lanzaban ataques a Israel que finalmente fueron respondidos en una nueva guerra israelí-libanesa. Con alguna razón los países árabes pueden pensar que acoger a los palestinos es buscarse problemas. Hay palestinos que pueden pensar que Israel (y Jordania) es el problema, tal vez necesiten una pizca de autocrítica para darse cuenta de que han sido liderados por auténticos salvajes... pero no se podrán dar cuenta de eso porque los palestinos son una población alarmantemente joven, variable fundamental, la demográfica, que pocas veces entra en los análisis del conflicto árabe-israelí.

Más allá de las orillas del Mediterráneo oriental tenemos la actitud dispar de Occidente. Por un lado, quienes asumimos que la paz no se logra con abrazos ni dándole la razón a los tiranos, damos gracias de que exista el papel de Estados Unidos en este conflicto. Si fuera por la actitud europea, Israel sería un pequeño gueto dentro de un estado árabe donde mandaría algún dictadorzuelo teocrático. Eso en el mejor de los casos.

Tres policías de Berlín occidental diciendo a sus homólogos del este que de ahí no pasan.
Resulta incomprensible esta actitud hacia el conflicto árabe-israelí de valorar por igual a los dos bandos cuando esos bandos no son iguales. Por una parte tenemos a un estado moderno, cuyos derechos de las minorías, la rendición de cuentas, la economía abierta y la participación democrática están garantizadas. Israel es, conflicto al margen, un país occidental en términos de libertades y justicia. El otro bando sin embargo no es que no sea "como nosotros" (Tailandia tampoco es "como nosotros" y no pasa nada), sino que es lo contrario. La teocracia, el fundamentalismo religioso, la apología de la diferencia, el sometimiento a la mujer, la persecución de minorías. Los terroristas palestinos representan la faceta más oscura de este mundo. Y es un suicidio a cámara lenta pensar que sus movimientos no nos afectan o que el conflicto nos queda lejos. El conflicto árabe-israelí es también nuestro conflicto pues representa la lucha por la supervivencia de una sociedad plural, democrática y libre frente al odio, la persecución y el fundamentalismo.




jueves, 10 de julio de 2014

De cuando el nacionalismo se hizo de izquierdas

La guerra civil española y el ataque alemán a su aliado en el verano de 1941, cambian la perspectiva de los movimientos nacionalistas. Por una parte, la guerra española sirvió de válvula de escape a los movimientos comunistas europeos que pasaron a tener una causa de unidad política frente a un enemigo objetivo. Ese enemigo —y no hay nada que una más que un enemigo común— era la imagen del ejército franquista aliado a los viejos terratenientes y el clero. Por otra parte, la Operación Barbarroja elimina por fin una dificultad política enorme de los movimientos comunistas que bajo el eufemismo del "pacifismo" le hacían el caldo gordo a Hitler.

Ítem más, antes del verano del 41 no era dificil encontrar movimientos nacionalistas de carácter socialista que coqueteaban con la idea nazi de Europa. El debate de fondo era la relación entre el movimiento de clase y el movimiento nacional. De algún modo, los líderes comunistas debían encontrar el ingrediente que ligara su posición a la cuestión nacional. El expansionismo alemán y la guerra mundial sirvieron para unir a la lucha antifascista la lucha por la independencia nacional.


Pero como digo, esto no sucedió hasta que claramente nazis y soviéticos entraron —sorprendentemente— en guerra. Antes de eso, podemos ver que de entre los líderes comunistas franceses (Déat, Marquet, Pierre Laval) obtendría la Francia de Vichy a sus dirigentes. Debemos preguntarnos si tantos sinceros socialistas se cayeron de pronto del caballo al incluir "la nación, el orden y la autoridad" en sus discursos. Discursos que por otro lado no diferían mucho de los que salían del balcón del Kremlin.

Puede que el caso del comunismo francés sea el más gráfico: los cuadros que no abrazaron amorosamente el régimen colaboracionista nazi, pasaron a desarrollar la idea que ligaba la lucha de clases a la cuestión nacional. En la olvidadiza posguerra francesa, no sorprende encontrar a la izquierda francesa ligada a movimientos antiimperialistas o anticoloniales.

Pero hay otros casos que al observador superficial se le pueden pasar por alto. Por ejemplo, Frank Ryan, líder del Congreso Republicano, organización socialista irlandesa de marcado carácter nacionalista y ligada al IRA. Ryan fue voluntario en la columna Connolly, dentro de las Brigadas Internacionales que combatieron en la guerra civil española mientras lo permitió el PCE. Tras ser arrestado por los franquistas, el embajador irlandés logró sacarlo de España vía Hendaya y ponerlo en un tren camino de Berlín. En Berlín, sin cambiar un ápice su posición política se avino a colaborar con los servicios secretos alemanes para ver de qué forma podía reventar los planes aliados en Irlanda.

En los Estados Unidos, es un miembro del partido comunista el que promueve la idea de la autodeterminación para el "cinturón negro". Harry Haywood identificaba un conflicto de clase en la cuestión racial y propuso la independencia para la "nación negra", lo que sin duda haría las delicias del KKK.

Cinturón negro (Fuente).
En India, cuyo movimiento nacionalista, impulsado por una élite intelectual, tiene también un marcado carácter socialista, tenemos el caso de Netaji. Quien hoy pasa por ser uno de los padres de la patria india y quien fue en su momento el segundo de Gandhi, pasó por la URSS, la Alemania Nazi y finalmente por el Imperio Japonés buscando ayuda para la emancipación de su país imaginado. A este pater patriae le debemos la formación de la Legión India en las Waffen SS. Otro padre de la patria como Karl Renner, líder de los socialdemócratas austríacos, en su día no vio con malos ojos la anexión alemana, al fin y al cabo su modelo era el de la Austria alemana y la unión de los restos germanoparlantes del Imperio Austrohúngaro.

No se puede ignorar que al avance militar de la Alemania nazi se le iban uniendo diferentes movimientos de emancipación nacional. En Europa Oriental tenemos testimonios de pueblos que recibían a los alemanes como liberadores.

Recibimiento del ejército alemán en Riga, Letonia.
Dentro del mundo árabe es si cabe más sorprendente el nacionalismo. Sin potencias occidentales no habría mandatos ni protectorados —ni nuevos países que reclamar— así que la invención de una historia común no es efectiva. Tampoco apelar a un idioma que diferencia a "los mejores" del resto, ya que en el mundo árabe se habla árabe. Estas dificultades no impidieron el surgimiento de los movimientos nacionalistas que en el futuro se convertirían en la punta de lanza de los movimientos independentistas. Así tenemos en el Irak de 1941 el Farhud, que fue la primera gran persecución de judíos en ese país desde tiempos de Nabucodonosor. Lo del mufti de Jerusalén llamando a exterminar a los judíos y pidiendo voluntarios para las SS ya es más conocido. (No tanto lo de los contactos del PNV con sus correligionarios nazis).

Tras la Segunda Guerra Mundial la historia del nacionalismo va ligada a los procesos de descolonización. La palabra "proceso" aparece aquí aséptica y elude explicar que ningún nuevo país nació sin sangre. Tampoco ningún nuevo país careció de un movimiento izquierdista de vanguardia en su camino a la emancipación nacional. Es necesario explicar por qué lo que en la Europa de Entreguerras era visto como un movimiento reaccionario pasa a formar parte del ideario socialista. O en otras palabras: cómo fue posible que el nacionalismo de pronto fuera de izquierdas.

Ho Chi Minh, antes de dedicarse a matar franceses, se dedicó a fundar el Partido Comunista de Francia.
En primer lugar tenemos la relación ya apuntada antes entre combatir al Eje y defender el propio país. No se trataba de que los soldados de la Francia Libre y los partisanos italianos lucharan en el mismo frente para defender el internacionalismo comunista, sino que luchaban para recuperar su país. Como el enemigo, a partir de 1941 era enemigo de Rusia —la referencia ideológica—, a la defensa del propio país se le unía cierta lucha por el ideal comunista.

En segundo lugar tenemos otra explicación menos evidente: aunque los conservadores europeos se oponían a Hitler con más ahínco si cabe que los comunistas (pues ellos sí estaban en las antípodas ideológicas de los nazis), carecían de un plan para el día siguiente. En la "derecha" europea no existía un modelo que defender tras la victoria aliada. Sólo la sed de sangre de las hordas oscuras del Imperio del Mal pudo crear algo parecido a un modelo para el futuro: frenar a los levantiscos comunistas con seguros de desempleo y sanidad universal en el consenso entre conservadores y socialdemócratas que dio a Occidente sus mejores años. Recordemos que este consenso no surgió espontáneamente, la participación de los Estados Unidos en la reconstrucción de Europa y la creación de una socialdemocracia anticomunista fue un complejo programa llevado a cabo cuidadosamente por el gobierno americano durante años.

Estas dos razones explican entre otras cosas la sorprendente victoria laborista en las elecciones de 1945. El Reino Unido sale de la guerra como una nación unida, pero con la cuestión social sin resolver. Recordemos que en el Reino Unido perdurarán las cartillas de racionamiento hasta los años 50, como en España.

Propaganda laborista británica de 1945.
Este nuevo nacionalismo "antifascista" (palabra clave de la posguerra para tratar de rentabilizar la victoria aliada por parte de los comunistas) dio lugar a que los nuevos países surgidos del proceso de descolonización tuvieran en muchos casos guerras civiles inmediatas que acabarían por colocar gobiernos proclives a la URSS. En aquellos casos en que la lucha por la autodeterminación se hacía contra la potencia colonial, el partido comunista de la metrópolis solía establecer una postura pacifista o de no intervención (lo que incluía atentados terroristas, como ocurrió en Francia con el PCF durante la guerra de Indochina).

Lo que es curioso del caso es que los países comunistas que albergaban nacionalidades en su interior jamás permitieron nada parecido a la autodeterminación. Se diría que el derecho a la autodeterminación era una herramienta cuya validez se limitaba a debilitar a las potencias occidentales ("imperialistas"). Ese derecho dentro de China o Rusia no tenía cabida, como demostró el Ejército de Liberación Popular al entrar en la Región Autónoma del Tibet en 1950.


La historia del nacionalismo en lo que durante gran parte del siglo XX nuestros antepasados llamaron graciosamente "Tercer Mundo" no sigue las pautas de las distintas modulaciones del nacionalismo que surge en Europa. Los nuevos países africanos y asiáticos no pueden repetir la triste historia occidental de la apología de la diferencia que causó las dos guerras mundiales. Aunque en ciertos casos lo intenten como atestiguan el genocidio ruandés y los eternos conflictos del golfo de Guinea y de África Central. Tratar de buscar la homogeneidad lingüística o étnica en lugares como el África subsahariana o en las islas del sudeste asiático es un esfuerzo inútil. Los nuevos países que vienen de las antiguas colonias albergan en su seno más diferencias que toda Europa occidental y por tanto la construcción nacional y la agregación identitaria necesitan tomar otros derroteros, lo que tal vez explique el protagonismo que tiene la religión en esos conflictos. No se trata por tanto de que "vivan en la Edad Media pero con Kalashnikovs", sino que más bien carecen de algo dificil de definir: una larga historia de experiencias políticas que vaya dejando su poso de confianza institucional y respeto a la ley civil.

Knutna Nävar - Hallå där bonde