sábado, 1 de junio de 2013

¡Que vienen los eurófilos!

El baluarte del fundamentalismo democrático que es ese espejismo de despachos en Bruselas como garantes últimos de la paz, la libertad y el progreso; no pasa por sus días más felices. Me llama mucho la atención cómo se ha ido elevando el tono desde las filas de los defensores del mito de Europa.

Somme, 1916.
A quienes creemos que Europa no es la panacea, que Europa no pasa sin manchar por los países, que Europa tiene intereses, que Europa perjudica más a unos que a otros; se nos llama eurófobos, euroescépticos, "jaula de grillos" (esto último es de López Aguilar, qué va a decir él). Parecería que esos defensores de los mitos a quienes tanto se les llena la boca con la libertad y la democracia, en cuanto se les rompe el chiringuito un poco, la libertad y la democracia las tiran a la papelera. Es muy curioso.

Vilagarcía de Arousa (creo).
¿Hace falta recordar a los eurófilos, euroliebers o eurohooligans (todos sabemos poner epítetos) que la democracia no sólo está pensada para cuando existen consensos? ¿Hace falta recordarles que no pueden despreciar a un creciente estado de opinión simplemente expulsándolo del debate público y señalándolo? Da que pensar que la gente que tiene objeciones a cómo se está haciendo Europa sea tachada de "extremista" por quienes están haciendo (fabricando) Europa. ¿Alguien llamaría "extremistas" a los padres de niños alérgicos cuando objetan el menú escolar?

c. 1900
Es cierto que hay partidos políticos y corrientes de opinión que están en contra de la construcción europea y que además opinan cosas raras sobre otros temas. ¿Nos convierte eso en sus congéneres a quienes tenemos dudas sobre Europa y opinamos cosas normales sobre otros temas? Por supuesto que no. Y ya está bien de repetir la misma chorrada todos los días.

Es posible y enriquecedor elevar un poco el nivel del debate y no quedarnos en trincheras partidarias si aceptamos que la otra parte tiene sus razones. A veces está bien escuchar otros puntos de vista (con el tema europeo pasa algo parecido a lo del tema de Israel, sólo hay una versión de la historia) Por ejemplo, yo defiendo la idea de que la construcción europea desde hace 20 años responde a la creación de una demanda artificial. Un proceso de ingeniería: unir el mercado y poner una moneda común para que después no haya más remedio que crear instituciones políticas comunes y con capacidad real de ejecución. En este proceso se nos ha negado cualquier tipo de alternativa.


¿Es positivo el libre tránsito de personas, bienes y capìtales? Sí. ¿Significa esto un cheque en blanco para todo lo demás? No. Mientras el Reino Unido desincentiva a otros ciudadanos de la Unión entrar en su territorio y cuando Francia expulsó como apestados a miles de ciudadanos de la Unión, no veo que esta Unión les obligara a aplicar la directiva de libre tránsito. ¿Acaso la UE funciona de jueves a sábado y el resto de la semana no? ¿Por qué en esta Unión hay algunos socios a los que se les permiten más cosas que a otros? Las dudas que planteamos la gente normal parece que no merecen una respuesta por parte de los ultras eurofanáticos descocados (me puedo pasar el día poniendo epítetos, aviso).

Estados Unidos de Europa

A donde apunta la brújula de los que pasan por Europa sin hacerse preguntas es a la creación de un gobierno federal. De darse, sería un caso único en la historia: distintas religiones, distintos idiomas, distintos ritmos de vida, duplicadas especializaciones industriales y amalgamas que compiten entre sí... ¿cómo piensan tener un gobierno representativo con tanta variedad? ¿Cómo puede ser democrático lo que salga de ahí? ¿Acaso alguien se cree que un eurócrata de Cuenca va a defender los intereses de los lapones? ¿Es posible que sin subvertir el principio de representación un eurócrata de Cork sienta como suyos los padecimientos de los niños descalzos de los suburbios de Varna? Decidme cómo es posible hacerlo sin un lenguaje común ni una religión común.

Amsterdam
Lo de la religión. Mucha gente piensa que el tema religioso se puede obviar. Somos modernos y cosmopolitas y la religión o la cultura religiosa no cuentan para nada. Craso error. Aunque esté prohibido so pena de no ser eurochachi, se puede mirar la cantidad de hijos que tienen las familias musulmanas recién llegadas y compararlas con las que tenemos los eurogorditos encantados de conocernos, sumidos en la dulce decadencia. Eso nos da una imagen del futuro. ¿Qué estrategia europea de integración se está llevando a cabo? En el momento en que haya unos Estados Unidos de Europa, ¿qué les vamos a contar a nuestros nuevos convecinos? No, aquí no empleo el argumento de los nazis ni mi pregunta es retórica. Los Estados Unidos de Europa se parecerán más a los Emiratos Unidos de Europa, así que me pregunto si en el futuro habrá que hacer una puesta en común de los estudios sobre el islam, me pregunto sobre hasta dónde podrán llegar los partidos islámicos europeístas. ¿O aquí vale todo? Ah, no, no abramos este melón. Sigamos haciendo como que no pasa nada.

Tampoco abramos el melón de dónde colocar las fronteras, de quién paga la reunificación alemana, de los perdedores de las reconversiones industriales. No, nada de eso. No mencionemos cómo Alemania hace valer una posición contraria a la europea sobre las importaciones de paneles solares chinos. No hagamos referencia tampoco al guirigay que es la política exterior europea: con unos países apoyando el embargo de armas a Siria y otros oponiéndose.

Hablemos de abrazos y de ositos de peluche. De númenes y de mitos. No caigamos en la tentación de tener un público informado y participativo. Hay cosas de las que se encargan los chamanes y es mejor no hacer preguntas. El eurodiós proveerá. Seguro que sí.

Más:

Marty Robbins - Aint I Right 


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