martes, 14 de mayo de 2013

Pacto de Estado a favor del paro

¿No queríais un Pacto de Estado™? Pues aquí lo tenéis. Gobierno, PP, PSOE, IU, sindicatos y patronal, juntos como hermanos, miembros de una Iglesia, se han reunido, se han sentado y han decidido que están de acuerdo en lo que no quieren. El espíritu de la Transición ha salido del cementerio y ha tocado con su putrefacta varita a estos próceres. Pensaréis que se han puesto de acuerdo en obviedades como los terremotos o el cáncer. Pues no, se han puesto de acuerdo en estar en contra de unificar todas las modalidades de contrato en uno único, indefinido y con indemnizaciones crecientes. Algo de lo que hablé por aquí y por aquí y de lo que tenéis más información aquí y aquí.

Veamos sus razones:

Consejo Económico y Social español
 No es que se opongan con algo mejor, es que no aceptan el debate. Los diferentes portavoces que han hablado, está claro que han dicho lo primero que se les ha ocurrido. Sin embargo, quiero pensar que sus becarios son capaces de desarrollar alguna propuesta que no pase por contar con un dinero que no tenemos (esas propuestas épicas de IU en las que prometen millones de empleos públicos, derrotar a la Flota Reptiliana con pistolas de abrazos y sustituir los ladrillos por sonrisas) o ignorar el problema de las barreras de entrada al mercado de trabajo (el paro gigantesco de España no es un fenómeno meteorológico, se debe a decisiones políticas concretas que defienden personas con nombres y apellidos y en general que viene de la protección al trabajador que defienden los sindicatos franquistas, los empresarios clientelares y la visión de lo público como proveedor único).

Es muy fácil responder a cada una de las patas de esa mesa que nos aplasta y no nos deja respirar. Todas las razones esgrimidas, o son nubes de colores o son reflejo precisamente del problema. No es momento de responder a estos portavoces pues, como he dicho, dijeron lo primero que se les ocurrió. Lo ideal sería esperar a ver algo más desarrolladas sus posiciones. Pero eso no lo veremos. ¿Por qué? Porque en este país no existe el debate.


Al menos hay algo que sí debemos agradecer a estos defensores del statu quo: se han retratado. Una vez más. Quieren seguir con un juego que destroza a este país, que lo hace diferente del resto de países del mundo, cuando por contexto, capacidad, recursos y oportunidad, España podría ser un país más o menos normal, más cercano a las medias estadísticas de la UE. Pero, tenemos a la gente que toma las decisiones muy preocupada para que sigamos en el furgón de cola. ¿Qué nombre recibe eso?

Es difícil que sin barreras arancelarias con nuestros principales socios comerciales, con un clima templado todo el año, con una población formada y con uno de los idiomas más hablados del mundo tengamos regiones enteras con un 40% de paro. Es muy difícil conseguirlo. Hay que aplicarse a ello. A mi sólo se me ocurren dos formas de llegar a tan gloriosa meta: o bien te bombardean durante meses o bien tienes a los mismos monstruos en puestos de responsabilidad durante décadas. Vampirizando.

Por esto no podemos tener cosas buenas.
Hace unos días, hablaba la gente sobre el problema que se le viene a Holanda encima. Resulta que en el país de los porros y los tulipanes han alcanzado un paro del 8% y la gente no sabe dónde meterse. Holandeses dándose a la bebida, perros y gatos cohabitando, declaraciones de emergencia del gobierno, batería de proyectos legislativos...

El gobierno está contento con la reforma laboral y puede que en cuestión de meses sí comience a dar resultados (cuando otros arreglen sus problemas y nos compren productos no elaborados, como angoleños que somos). Yo me pregunto qué resultados son los admisibles para el gobierno. Estamos tan acostumbrados a los resultados mediocres, que lo que para el resto del mundo es un horrible fracaso, para nuestras cabezas pensantes y vampíricas es un notable éxito y la gente, poco preocupada por participar en el debate público, comulgará con lo que le den.

El buzón de sugerencias y la papelera son la misma cosa.
Está claro que no se puede culpar de todos los problemas a la gente que manda en el país. Nadie manda si no es con la aceptación de los mandados. Esto nos lleva a otro tipo de conclusiones: en España existe mucha dejadez por los asuntos que nos conciernen a todos. Desde el ayuntamiento horrible cuya economía se basa en un tanatorio-mafia-cuñadismo y en el que nadie se opone a nada, hasta esas conferencias en las que empresaurios y sindicalistos se besan en la boca muy fuerte para luego en la calle hacer el paripé. Desde el momento en que entras en un edificio oficial y ves a catorce conserjes y te preguntas qué demonios hace toda esta gente aquí hasta la gente que protesta porque una mina «contamina».

Un paisaje profundamente desmotivador pero no por eso hay que dejar de intentar que las cosas cambien.

Bola extra: UPyD es el único partido del congreso que se posiciona frente a los vampiros. Punto para ellos.

Cuñados y excepciones (o historia rápida del mercado laboral español):




2 comentarios:

merol 15 mayo, 2013  

Los bandidos politicos de todos los colores empiezan a hablar de los "pactos" sin presentar ninguna idea para pactar: ¿no será porque presienten que pronto veremos la luz al final del tunel y todos quieren apuntarse al "exito"?!

Pablo 18 mayo, 2013  

Partidos de la oposición sí presentan ideas. Pero proponer un pacto a un gobierno de mayoría absoluta con mandato de Bruselas sólo se hace por marketing. Y porque no levantan las encuestas.

No hay luz al final del túnel: no estamos en un túnel, estamos en un pozo.

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