martes, 30 de abril de 2013

Tragedias en sweatshops y progres bienintencionados. A love story

Lo de Bangladesh es una desgracia que ofende a todo el mundo. Da igual que cada semana mueran docenas de mineros chinos o que las redes de trata de blancas en occidente campen a sus anchas. Lo de Bangladesh llega a las portadas porque muchos consumen en El Corte Inglés y Primark y a toro pasado se sienten un poquitín ofendidos. Afortunadamente, dentro de lo que es una tragedia horrible, el consumidor occidental se moviliza para que estas compañías hagan algo por las víctimas. De momento parece que van a empezar a echar una mano a los familiares de los casi 400 muertos. Al menos Primark, no así El Corte Inglés, que de momento no dijo nada sobre este suceso.

Cuando sucede algo así, siempre resurge el debate sobre las condiciones laborales del tercer mundo. Las famosas sweatshops que responden a un modelo laboral decimonónico para que malvados capitalistas tengan muchos beneficios creados sobre la sangre de miles de inocentes esclavos. Este manido debate enerva las sensibilidades del personal. Personal que no hace ascos a comprarse zapatillas muy baratas.

No sé qué hace esta imagen aquí, que estoy hablando de sweatshops. ;)
El caso es que siempre veo un tanto prostituido este debate. Por ejemplo, se trata de confundir el trabajo esclavo con el trabajo muy barato para nuestros estándares. Todos estamos en contra de la esclavitud en todo el planeta. La esclavitud existe, es algo muy real que se debe combatir de forma universal porque una persona no puede poseer a otra. Ahora bien, la diferencia entre esclavitud y cobrar poco para nuestros estándares en el tercer mundo es la misma que hay entre el tío Tom y Obama.

No existe un debate si no se establecen previamente el significado de sus términos, relaciones y operaciones. Convengamos en que todos estamos en contra de la esclavitud (bueno, todos excepto los esclavistas). Centrémonos en los talleres de países subddesarrollados y desarrollados. En el caso de los países desarrollados, cuando se halla un taller de condiciones decimonónicas, hay una policía y unos jueces diciendo hola qué tal. Por lo tanto ciñámonos al caso del Tercer Mundo.

No llamo a nadie a engaño: quiero que cualquier persona del planeta tenga una colección de Ferraris si ese es su deseo. No creo que para que unos se enriquezcan otros necesariamente hayan de estar en condiciones horribles. El capitalismo no clientelar se basa en acuerdos voluntarios, en intercambios que necesariamente benefician a todas las partes. Hay un hecho incontestable con las sweatshops: son la mejor alternativa para millones de personas. ¿Alternativa a qué? ¿Qué hay peor que trabajar 12 horas en un sótano por cinco euros? Cualquiera diría que morirse de hambre a la intemperie es lo único peor que eso. Pero eso lo diría alguien del occidente desarrollado. Hay cosas peores que morir de hambre a la intemperie. El mundo es un lugar horrible en el que a veces la muerte no es la peor de las opciones. Podemos contar historias dantescas de prostitución infantil, de crear adictos a drogas, de vivir con el permanente miedo a que den un machetazo a tu hijo, de maldiciones vudú, etc. El mundo es un lugar horrible, injusto, violento, lleno de gente absurda que hace locuras sin razón. Pero el mundo cada vez es menos así. Gracias entre otras cosas a las sweatshops.

Escuela para tuberculosos. Principios del XX. Interesante página.
Decía que en un país desarrollado no tiene sentido que exista una sweatshop, pero no tanto porque sea ilegal debido a leyes laborales (si esta fuera la única razón, habría muchísimos talleres clandestinos más y parece que hay pocos respecto al total), sino más bien debido a que sería un desperdicio de mano de obra. El trabajo de una sweatshop requiere poca elaboración, poca formación y es una categoría inferior de trabajo al peor trabajo que se pueda hacer legalmente en occidente. Por lo tanto, a la hora de competir con una sweatshop hondureña, la hondureña siempre va a ganar. Luego es ineficiente desde el punto de vista empresarial (nota: los poquísimos talleres clandestinos en occidente suelen tener trabajadores inmigrantes).

Pero en el Tercer Mundo sí es eficiente. En estos casos el empresario responde a una multinacional (o no, ojo) y los salarios, aunque bajos, son marginalmente más deseables que prostituir a tus hijos o secuestrar turistas. Pensemos en la España de 1920 (o la Galicia de 1970, ejem): niños trabajando en el campo diez horas diarias, mujeres cosiendo en talleres con poca luz y sin yodo catorce horas al día... Condiciones horribles, de acuerdo. Pero, ¿han estado siempre así? No. Han mejorado. Han mejorado por capitalizarse, por trabajar y poder enviar al crío a que aprenda a leer y a escribir. Por capitalizarse y poder pagar una consulta al médico que mejora su calidad de vida. Por capitalizarse, comprar una bicicleta y llegar más descansado del trabajo. Y por el lado del malvado empresario (cuando ser empresario era algo respetado y respetable), los beneficios obtenidos utilizarlos en mejorar la maquinaria, utilizarlos en ir a un simposio en el que te explican qué diantres es eso de la productividad y cómo poner aire acondicionado en verano hace que tus trabajadores sean más productivos.

Gran película.
No son pocos los intentos que desde occidente lanzan los bienintencionados revolucionarios con zapatillas cosidas en Venus y teléfonos ensamblados en Rigel-7 para acabar con las sweatshops. En ocasiones tienen bastante éxito, como la ley del senador americano Tom Harkin que prohibía importar productos fabricados en talleres que emplearan niños. Veamos qué dice Unicef —poco sospechosa de considerar el libre mercado algo deseable— al respecto:

...when Senator Harkin reintroduced the Bill [Child Labor Deterrence Act] the following year, the impact was far more devastating: garment employers dismissed an estimated 50,000 children from their factories, approximately 75 per cent of all children in the industry. The consequences for the dismissed children and their parents were not anticipated. The children may have been freed, but at the same time they were trapped in a harsh environment with no skills, little or no education, and precious few alternatives. Schools were either inaccessible, useless or costly. A series of follow-up visits by UNICEF, local non-governmental organizations and the International Labour Organization discovered that children went looking for new sources of income, and found them in work such as stone-crushing, street hustling and prostitution — all of them more hazardous and exploitative than garment production. In several cases, the mothers of dismissed children had to leave their jobs in order to look after their children.
Lo que más o menos quiere decir que los bienintencionados animales de bellota crean nuevos problemas donde antes no los había. Reclamar el fin del trabajo decimonónico tiene buena pinta en apariencia. Lástima que sin una alternativa, sea la peor decisión del mundo. Además, se suele decir que eliminar estos talleres con bajos salarios es bueno para acabar con la pobreza. No sólo es errónea esta visión de querer acabar con la pobreza (en su lugar estaría bien que se empezara a hablar de crear condiciones de prosperidad, ya que la pobreza, por definición, siempre existirá. Aunque ojalá los pobres del mundo fueran como los pobres estadounidenses) sino que al prohibir el peor trabajo posible, el siguiente peor pasará a ser el nuevo peor trabajo posible. Es una trampa lógica.


Eso, considerando el trabajo en estos talleres como el peor posible. Darse una vuelta de noche por los suburbios de Kinshasha dará testimonio de que hay cosas peores.

Recientemente vi una tertulia en la que FDV decía que era preferible que una persona trabajara por 400 euros a no trabajar y no cobrar nada. Es decir, que la gente trabaje más o menos en función de lo que produce. Si creas riqueza valorada en 410, cobras 400 (le pongo 10 al empresario, pero en realidad hay que pagar a la SS y chorricientos impuestos, con lo que el que cobra 400 debe producir 700 porque si no, la asesora estratégica no puede ponerse tetas nuevas. En realidad defiendo la libertad contractual y si cobras 400 produciendo 8, bienvenido sea (si cobras 400 y produces 3.000, el empresario de al lado te contratará por 1.400. Creo que esto no hace falta decirlo).). Le respondía Pablo Iglesias que eso era criminal porque los paralíticos no cobrarían nada. El argumento no es textual, pero era algo parecido.

Curiosamente este mismo argumento de la izquierda no sirve para el Tercer Mundo. Si quitamos las sweatshops (con marines americanos, por cierto, no hay otra forma), la alternativa para sus trabajadores será la muerte por canibalismo. Ah, que se jodan, a mi plín, soy de izquierdas, se me permite todo y cumplí mi objetivo. Ya sabéis, la famosa doble vara de medir de la izquierda que aplican a todo.

En conclusión, la próxima vez que veas a gente súper-preocupada que te cagas, tía, protestando por las condiciones laborales de talleres tercermundistas, pregúntales por su incipiente carrera empresarial en aquellos países y cómo van a lograr que obreros no cualificados produzcan siete veces la riqueza que están produciendo, de la noche a la mañana.



Más:
  • Alguien me dirá que la alternativa es educar a la gente. Pero esa es una variación de la trampa lógica anteriormente expuesta. Imaginemos que todo el mundo tiene estudios que lo capacitan para producir 6 euros a la hora. Mucha gente se quedará en la calle, con lo que bajará su demanda salarial. Es decir, que el nivel educativo puede ayudar pero no es crucial en este tema.
  • La solución son los robots. Srsly.
  • How the other half lives. Interesante.
  • Population Living on Less Than $1 Per Day, 1981-2004
  • Gapminder, para trastear datos y comparar entre diferentes épocas y estadísticas.

La globalización es buena. Imprescindible



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