lunes, 4 de febrero de 2013

La conspiración del tecnócrata

Voy a contaros una teoría de la conspiración. Voladura controlada del PP, encuestas que no remonta el PSOE, aparición de más actores en unas supuestas y teóricas elecciones. Resultado: un gran partido con mucho poder es incapaz de poner en práctica ese poder, luego se rompe la alternancia.


Me explico. Se socava el poder del PP con buenos motivos, en un ambiente de desprecio a los políticos «profesionales». Con el patio revuelto, no se concibe un adelanto electoral muy bestia, pero se expande la idea de que el poder que hoy tiene el PP en el Congreso y otras instituciones, no se corresponde con la actual voluntad general. Es evidente que el resultado de unas elecciones no coincide con la voluntad general de cada día de una legislatura, pero no suele haber tanta diferencia como hoy: el PP ha perdido veinte puntos de intención de voto en un año. Es mucho. Esa diferencia no se corresponde con una subida paralela del PSOE. La gente huye de Zipi y Zape. A mi entender, con sobradas razones, pero cada cual que piense lo que quiera.


Así, tenemos una artificial correlación de fuerzas en el Congreso. ¿Cuál es el paso más seguro para la felicidad de estas colonias que quieren seguir guardadas por el rey Jorge? No romper la baraja. No romperla mucho, al menos. Un Rajoy que se eleva al altar de la honorabilidad dando ejemplo: un paso atrás, perder la condición de aforado con el mensaje: «investiguen». Elevar a un tipo confiable y de pulcro expediente de entre sus filas. Un acuerdo con el PSOE para la formación de un nuevo gobierno. Un compromiso entre las partes muy sencillo de rubricar y sin costes para los dos: básicamente seguir haciendo lo que pide Europa. Una foto... y ahí lo tenéis: gobierno de tecnócratas.

¿Suena extraño? Lo extraño se diferencia de lo normal por la simple falta de costumbre. No quiere decir necesariamente que algo sea malo o bueno. Tan solo poco frecuente.

Pensad un poco en este escenario perfecto: la política como problema, actores conocidos que son todos unos corruptos, motivos para no adelantar elecciones, ¿cuál es el paso lógico? Sin romper mucho las cosas, con la prensa apoyándote, colocar a un tecnócrata. Lo peor de un tecnócrata es que te lo impongan, pero en este caso sería algo que reclama la opinión pública.

Y si además, ese tecnócrata está de algún modo relacionado con Goldman Sachs o ha tenido experiencia en la Unión Europea, otros actores exteriores estarían más tranquilos ya que el tecnócrata no puede ser un paracaidista o un maverick desconocido. Por su parte, los antisistema estarían muy contentos porque se confirmaría su descripción del mundo y seguirían haciendo publicidad de Quechua.

¿Demasiada política-ficción? Creo que sí, pero el material plausible para construir un relato conspirativo está ahí.

A ver qué dicen Los punsetes:




2 comentarios:

Teseo 04 febrero, 2013  

Pues el pueblo de Latveria era feliz con el Dr. Doom... ¿Tecnócrata? ¿Y poner a Freijolito en el sitio de Rajoy? Ah, no esta antes Alberto Ruíz.

Celedonio Fernandez 04 febrero, 2013  

En Latveria al pueblo no le quedaba más remedio que ser feliz.

Si Victor Von Doom hacia recortes necesarios, la extrema izquierda no salía a la calle a hacer el payaso.

Rajoy debe comportarse como un hombre por primera vez en su vida, pasar de estas memeces, y dedicarse a lo que queremos los que le votamos para dirigir España cuatro años: A combatir la crisis.

Lo demás son tonterías de catalufo.

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