viernes, 28 de diciembre de 2012

Las aventuras de FROB

Cuando los niños aprenden los números negativos, el choteo es automático: «vas a una tienda y compras dos jamones negativos, ¡así que te los roban!». Menos gracia hace cuando en lugar de jamones (un jamón nunca puede ser negativo, excepto si llevas una toalla en la cabeza y quieres reventar el Capitolio), lo negativo es el dinero. Cuidado con eso.

En realidad, el dinero negativo no existe, pero hay algo que se le parece: las deudas. Las deudas necesitan de dos agentes: el que debe y el que es debido, deudor y acreedor. Así, para el deudor, la deuda le supone una pérdida, pero para el acreedor, la deuda es una ganancia (más bien una promesa de pago en el futuro). Todo el mundo contento hasta que te bombardea el de la toalla o te visita Rodrigo Rato.

Resulta que nadie sabía nada hasta que se hace una auditoría externa que nos dice que hay 40.000 millones de dinero negativo en los bancos creados a partir de las cajas de ahorros. El maravilloso plan del Gobierno consiste en pasar la mayor parte de los activos tóxicos a una entidad especial. Lo que queda, comprarlo con dinero público que no tenemos, para lo cual, se pide un rescate a Bruselas. Todos contentos, menos tú, que te han dado una colleja y no sabes a dónde mirar.

Una vez que los mierdibancos han quitado sus activos tóxicos, lo que queda es sanear sus cuentas. Para eso se emplea una operación acordeón. La operación acordeón se produce cuando te empujan mucho hacia adelante en la cola de un garito y luego el portero empuja hacia atrás a la masa. Los que están al final de la cola se suelen caer de culo. Así, el FROB, que es una nube de colores creada con vapores de dinero público, ordena que desaparezca el capital social de los mierdibancos para que se asuma el dinero negativo (la valoración negativa que aparece en las auditorías). Al desaparecer ese dinero, se expulsan a otros dueños de los mierdibancos excepto al FROB.

Un pariente del FROB. Más o menos captáis la idea.
Entre esos otros dueños están los fondos propios (siempre hay algún exiguo porcentaje del mierdibanco que pertenece al propio mierdibanco) y los inversores, ya sean mediante acciones o mediante preferentes. Los dueños de acciones lo entienden fácil. Sus acciones cotizan y ven en tiempo real cómo se desploma su precio. Si querías ser bankero a 3,75, hoy te comes los mocos a 0,40. En realidad los accionistas son quienes salen mejor parados. Cuando un banco o empresa vale dinero negativo, sus accionistas deberían de perder el dinero para pagar deudas y cerrarse el garito. Si se quedan con diez céntimos por acción -impedir la quiebra de Bankia forma parte de la protección a infraestructuras críticas en la doctrina de defensa del Reino de España- ya se pueden dar con un canto en los dientes: habrán perdido dinero, sí, pero no todas las oportunidades de perder definitivamente su inversión. Pensad que en diez años ese banco vuelva a subir.

El FROB, aprendiendo de los humanos.
Por su parte, los dueños de preferentes no lo entienden tan bien. Ellos son dueños de una empresa que vale dinero negativo. Dicho de otro modo: son empresarios y lo han hecho fatal. Sus participaciones no son negociables -salvo si tienen algún cuñado cándido-, su dinero forma parte del capital del banco que en la operación acordeón desaparece. Solamente si hubo malas prácticas a la hora de su compra, se puede recurrir por vía judicial (esto hay que decirlo para dejar a la gente tranquila, pero realmente es una chorrada que pocos se creen).

Bien. Una vez que ha desaparecido todo el dinero (parece que estoy explicando la receta de un bizcocho), el FROB mete dinero nuevo. Dinero fresquito que pide prestado España y que España debe devolver con intereses. Es verdad que España, a través del FROB, es dueña de un montón de bancos y que por el patrimonio que ahora tiene y el negocio del que se hace cargo, se supone que no le costará tanto recuperar ese dinero. Hablar de suposiciones es como hablar del tarot o la homeopatía. Si metemos la magia potagia en la ecuación, la fastidiamos.

Preguntas y anécdotas

¿Por qué se decide rescatar a la mierdibanca con dinero público? ¿La mierdibanca no tenía patrimonio como para hacer frente a sus pérdidas? ¿Lo de Doña Rogelia tiene cura? ¿Conoceremos algún día cuánto dinero se ha perdido en esta operación acordeón? ¿Qué criterios se seguirán a la hora de vender el patrimonio tóxico del banco malo? ¿Cómo afectarán las operaciones del banco malo al valor del suelo y de las casas? ¿Qué tipo de supervisión va a llevar a cabo el FROB en las entidades hipernacionalizadas? ¿Ha salido ya De Guindos en la tele comunicando la letra pequeña del decreto de rescate?, sí hombre, esa parte que dice que las decisiones del FROB son inapelables y no existe vía judicial para reclamar nada, parásito (en el BOE pone la palabra «parásito» os lo juro).

El FROB, dialogando.
¿Había otra alternativa? Hablando de bancos es difícil asegurarlo. La lógica nos indica que como cualquier otro negocio empresarial, los bancos quebrados deberían de ir a concurso de acreedores y liquidar patrimonio hasta sanearse. El problema es que en última instancia, el banco es acreedor de los depositantes y si quiebra, los depositantes pierden su dinero. Acudir al Fondo de Garantía de Depósitos tan solo sería la antesala del corralito y de ahí, recordemos que estamos a nueve comidas de la anarquía.

Parece que se ha optado por una solución intermedia entre Mad Max y la Unión Soviética: rescatar a la mierdibanca. Esto trae varios problemas a añadir a los ya vistos: se compran activos tóxicos a un precio fortuito inferior al contable, con lo que se expropia a los bancos sin mucho criterio (peor hubiera sido si se pagara un sobreprecio, claro), y se rescata a bancos viables e inviables con los ojos vendados. Conocemos la situación contable de las entidades, pero nadie nos asegura a cinco o diez años dónde estarán, luego el dinero del rescate puede ser a fondo perdido, lo que es parecido a hacer un agujero muy grande y tirar billetes.

¿Y tú qué sabrás? ¡Eres una máquina!
Otro problema surge de la desconfianza que algunos tenemos a todo lo que apeste a banca pública. Las cajas de ahorros eran banca pública y empezaron a lanzar mini-bombas nucleares por toda la geografía. ¿Quién nos asegura que la nueva banca pública sea guay? La banca pública, por el mero hecho de ser pública, no nos garantiza una mejor gestión (es más, las cajas se gestionaron infinitamente peor que los bancos, a excepción del Banco de Valencia... que era propiedad de una caja). Nos prometen una supervisión bancaria europea, pero no dejan de ser los mismos lemmings que ya antes tenían que supervisar las cosas. Ahí está el ejemplo del Banco de España, supervisor bancario dependiente del poder político cuya utilidad en los años de la burbuja era la misma que la de usar un pulpo para abrir la puerta del coche.

Conclusión

El FROB también lanza misiles.
Hay posibilidades de que las cosas salgan bien (recuperar el dinero, etc), pero tenemos que darnos cuenta de que esto es una guerra y hay bajas. El plan del banco malo es a quince años, creo, y el saneamiento del sistema financiero también tardará unos años. Lo que en ningún momento será admisible es que los responsables directos de una mala gestión que nos causa bajas, se vayan de rositas. Quiero penas ejemplarizantes. Al estilo medieval, si es posible.



2 comentarios:

Teseo 28 diciembre, 2012  

¿No se puede hacer como en Islandia? Parece que ahora no les va tan mal...

El Banco malo ¿existe fisicamente o es una construcción mental como los jamones negativos? ¿Dónde hay una sucursal del Banco malo? ¿Conceden hipotecas? ¿Se puede cobrar ahí el reintegro de la Lotería? ¿Regalan almanaques?

Pablo 28 diciembre, 2012  

El Banco Malo no es un banco, sino una inmobiliaria teórica. Sus sucursales serán las de FROB (que tienen distintos nombres: Bankia, Nocaga... pero todo es FROB). Sí concederá hipotecas, claro. Se dedica a vender pisos dentro de un banco, ¿cuántas hipotecas quieres?

Si cobras ahí el reintegro de la Lotería, se te aparece el Fary en sueños llamándote «fenómeno» durante el resto de tu vida.

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