viernes, 17 de agosto de 2012

Tarjetas monedero para la limosna de los 400 euros

La limosna pública obligatoria que impuso ZP y acabó por ventilarse -junto a dos planes E y un montón de borracheras locas- lo poco que quedaba del superávit de años precedentes, tórnase hoy en derecho adquirido. Como suele ocurrir en España, lo público que comienza con caracter temporal acaba echando raíces.

La Moncloa, ese lugar oscuro donde nadie sabe qué está pasando, decide prorrogar ad eternum esta limosna, no sin antes prometer -palabrita del niño Jesús-, que cumplirá el pretendido fin de que sus perceptores encuentren un trabajo (un sueldo). Rajoy pues, continúa la política de Zapatero sin despeinarse el Just for men que lleva en la cabeza.

Frente a esta polémica medida, mucha gente se lleva las manos a la cabeza. Y lo hacen dando datos:

  • Comenzó en febrero de 2011 siendo una ayuda directa a 80.000 parados sin otra prestación y hoy, agosto de 2012, la preciben 200.000. Creciendo.
  • Se condiciona a estar buscando activamente un trabajo. Sólo un 6% han encontrado un empleo, índice mucho menor que el de crecimiento de receptores de la limosna.
  • Es una limosna que hace tabula rasa: la perciben personas con patrimonios y obligaciones familiares muy diferentes.
Y aportando algunas consideraciones:
  • Viendo los salarios de los trabajadores no cualificados, viendo dónde está el salario mínimo, esta limosna desincentiva la búsqueda de empleo.
  • Recibir esta limosna, pone en una situación de mayor vulnerabilidad a quienes trabajan en la economía sumergida ("como recibes esta ayuda, te bajo el sueldo, pero trabajas lo mismo").
Sobra decir que hay gente que está a favor de que exista este tipo de ayudas. Para ello argumentan que hay gente que pasa hambre.


Ante la reforma del gobierno

Ante la prórroga, el gobierno insiste en que a partir de ahora solo percibirán la limosna aquellas personas "que lo necesiten". El gobierno sigue sin enterarse de nada: hay gente que necesita comprar leche y hay gente que necesita salir de fiesta con sus amigos canis. Este gobierno centrorreformista cree que puede establecer cuáles son las necesidades objetivas de cada cual y decidir quién será justo entre pecadores y quién no. Esto es común cuando se trata del problema esencial del Estado benefactor.

¿Por qué no actuamos como si los problemas que tenemos delante y la reacción de la gente fueran reales? ¿Por qué no dejamos los planes falansterianos en el cajón y nos dedicamos a resolver un problema concreto en lugar de marear con procesos benefactores públicos farragosos?

Ante los datos de cómo ha funcionado la limosna hasta ahora y cuáles son las perspectivas de la economía:
  • El número de personas sin ningún tipo de ingresos seguirá aumentando sin poder prever una fecha de cambio de tendencia (se puede calcular en función de la edad, cuándo va a ir muriendo la gente, pero los cálculos serían inútiles). Esto nos indica que la limosna pública no puede tener caracter temporal.
  • La gente busca o no trabajo independientemente de recibir o no esta limosna. Intuitivamente parece que la gente busca menos trabajo una vez percibe esta limosna. Esto nos dice que la limosna hay que desvincularla de la búsqueda de empleo.
  • No es lo mismo no tener ingresos que no tener medios de vida. Hay que evitar los abusos. La limosna debe estar condicionada a ser empleada en artículos de primera necesidad. ¿Cómo fuerzas a la gente a emplear este dinero donde tú quieres que lo emplee? Si ese dinero solo lo aceptan en ciertos lugares. ¿Cómo haces eso? En lugar de dinero, dando una tarjeta monedero. Es más, una tarjeta monedero que ni siquiera tenga euros, sería lo ideal.

Ventajas de la tarjeta monedero
  1. Consigues que la gente reciba ayuda concreta en lo que necesita. Puedes variar la "cesta básica" de forma dinámica, en productos y cantidad, en función de las necesidades de cada receptor (familias con niños, con enfermos, etc).
  2. Impides abusos. Cuando el cani vaya a comprarse una llanta para la "amoto", no le valdrá la "paguita" pública.
  3. Se podría unir este sistema al de las pensiones no contributivas y la renta básica de inserción social.
  4. Si las tarjetas no tienen euros, sino "unidades monetarias", habría un control sobre esa moneda. España recuperaría una pequeña parte de su soberanía monetaria: estas partidas no afectarían a la deuda pública siempre y cuando en ningún momento entrasen en contacto con los euros (es decir, los productos de la cesta básica tendrían que ser españoles). El productor último que recibe las u.m. debe poder reintegrarlas al sistema circulatorio de ayudas por medio de deducciones o adelantamiento de impuestos.
  5. Es un sistema conocido y en uso desde hace muchos años por las empresas privadas. No muy diferente de los "vales de comida".
Me paro aquí un momento para explicar el sistema que se me acaba de ocurrir (recuerda vagamente al de las europesetas electrónicas). Una persona recibe una recarga electrónica en su tarjeta cada día 10 del mes. Son 250 unidades monetarias. Hace sucesivas compras en hipermercados a lo largo de ese mes. Otros gastos como agua, luz, internet básico, café y chocolate; los paga con parte de la pensión (503 euros) de su anciana madre que se pasa el día hablando con el televisor apagado. A fin de mes les queda un ahorro de 190 euros. Por algún tipo de baremo dinámico, el mes siguiente, la persona recibe 150 u.m. en la tarjetita. Eso por una parte.

El Ahorramás de la esquina ha ingresado a fin de mes 30.000 euros y 20.000 u.m.. Pongamos que tiene que pagar en impuestos un total de 15.000 euros (el IS está al 30% y hago el tipo de cambio 1:1), como ha ingresado 20.000 u.m., el Estado le queda a deber 5.000 euros o unidades monetarias. Es decir, el comercio puede pagar sus impuestos en esa nueva moneda.

Los Oompa Loompas del ministerio de Hacienda, no aumentan el gasto público para ayudar a la gente, sino que reducen los ingresos públicos.

Creo que se entiende.

Otra solución sería no dar la limosna a nadie de forma pública. Pero eso no es tan entretenido.

Gratis:

video




Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo