domingo, 22 de julio de 2012

Las autonomías tienen la culpa de todo

Estos golfos están usando la crisis para recortar nuestros derechos políticos. La austeridad de boquilla -duro con el débil, débil con el duro-, apunta a reformas de la estructura político-administrativa que van en detrimento de la capacidad de los ciudadanos de regirnos a nosotros mismos y a la sociedad.

Tanto el vaciamiento de las entidades locales en favor de las diputaciones, como la reducción del número de concejales (ya sabéis: ese gasto insoportable de señores que no cobran sueldo) se unen a las ideas graciosísimas de alguna autonomía de reducir el número de diputados autonómicos. En Galicia, sin ir más lejos, Feijoo habla de reducir el parlamento de 75 a 60 diputados, lo que con la barrera mínima del 5% y la reciente obligación de reunir el 0,1% del censo como avales para presentar una candidatura, es un paso más a agradecer a PP y PSOE en el recorte de nuestros derechos políticos.

No me llama la atención que estas puñaladas a nuestros derechos como ciudadanos de un sistema político representativo, coincidan con la peor valoración de la clase política y, en concreto, con las horas más bajas -en cuanto a apoyo popular- de los partidos turnistas.

Hay que ir uniendo temas aparentemente independientes e ir atando cabos. Por una parte recortan nuestros derechos políticos, por la otra ya nadie confía en ellos, por otra parte, hacen muy difícil que haya una alternancia. Es decir, convergen todos los ingredientes para que petrifique una oligarquía que domine sobre multitud de gente que por el camino cada vez confía menos en el sistema representativo de gobierno.

A mi esto me preocupa más que la prima de riesgo.

Despilfarro autonómico

El recorte de diputados (es decir, de la capacidad que tenemos los ciudadanos  de participar en el proceso político) se encuadra como medida para atajar el despilfarro de las comunidades autónomas. Es cierto eso de que a las CCAA se les disparó el déficit y es cierto eso de que han quemado el dinero (de eso hablé un poquito aquí, aquí, aquí y aquí). Es cierto que las autonomías son agujeros negros de analfabetos, pozos sin fondo donde van a parar todos los inútiles del mundo que son incapaces de sobrevivir en el sector privado. Es cierto que carecemos de instrumentos adecuados de control del gasto (¿qué tal una agencia que analice la viabilidad económica de cada proyecto legislativo?); sin embargo, no es menos cierto que las autonomías se mueven por donde las dejan moverse. A pesar del despilfarro, la caída drástica de ingresos se ha llevado por delante no sólo el coste del despilfarro, sino la sostenibilidad económica de lo que no es despilfarro. Nadie habla de esto. Nos quedamos en cargarnos las CCAA (yo mismo soy partidario de la fusión o desaparición de las autonomías uniprovinciales que no pintan nada en este mundo) pero el discurso se queda ahí.

Vía | NeG.
Incluso manteniendo el nivel de gasto del año 2006 -cosa inimaginable-, los ingresos solamente del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales cayeron de más de 18.300 millones de euros de aquel año a 6.400 en 2011. Olvidaos del despilfarro por un momento (doy por supuesto que se meterá la motosierra), explicadme ahora como pagar la sanidad con esta caída de ingresos. La sanidad o la vigilancia forestal se paga cada vez que un pepito compra una casa, un coche o cobra su sueldo de subsistencia de una "empresa en expansión en su sector". El pepito hoy, come comida para perros y gracias, ¿qué diablos tienen que ver aquí las autonomías?

¡Hay que acabar ya con las autonomías!

Os contaré un secreto: ninguna administración pública fabrica nada. Ninguna tiene una fábrica por donde entra materia prima y sale un producto acabado. Lo que tienen es gente. Cientos de miles de personas que proveen servicios: rellenar papeles, empujar camillas, conducir autobuses, dar palizas, restaurar cuadros,... No me malinterpretéis: soy partidario de administraciones pequeñas y eficientes, soy partidario de que muchas cosas que actualmente hace lo público, lo privado lo puede hacer igual o mejor (y de forma más eficiente, ética y democrática).

Ahora bien: quitar la autonomía y que esas personas pasen a depender de la delegación provincial de un ministerio ¿qué ahorro supone? Entiendo que nos ahorramos gasto en diputados y consejeros (y elevamos el gasto en delegados y subdelegados ministeriales), pero en esencia no existe un ahorro neto (convencedme con datos).

Donde sí habrá ahorro es a la hora de acabar con redundancias entre administraciones (y entre sector público y sector privado, a favor del sector privado: por ejemplo, ¿por qué tiene que existir RTVE?). También habrá ahorro si algunas autonomías de hacienda independiente dejan de presentar los cálculos que les dan la gana -a su favor, claro- para que en la contabilidad nacional se vean privilegiadas. E incluso también habrá ahorro si en cada consulta médica se hace pasar por caja a los pacientes (se desincentiva el abuso de un recurso tan escaso). Si no hablo de embajadas, comisarios político-lingüísticos y demás, es porque eso lo meto en gasto superfluo sobre el que no es debatible reducirlo a cero: eso se tiene que eliminar de forma inmediata. Con la Guardia Civil delante si es necesario.

Concluyendo: en las tertulias no hay gente de derechas que defienda la descentralización política. Cosa que es un error, no sólo por tratarse de un principio liberal, sino porque se cede terreno discursivo a los malos. Denunciar el despilfarro no está reñido con defender que la gente decida en varios niveles, procurar que haya pluralidad en la representación y que el poder esté dividido (la concentración del poder es la concentración del poder de destruir). Ahora coméntaselo a tu vecina.

Más:
  • Hablaba el otro día de los 43 tablaos flamencos de Santa Comba (pueblecito de La Coruña). Hoy os traigo el chollo que suponía ser del BNG en Vilasantar. Los del Bloque tienen pocos ayuntamientos, pero les sacan partido: en ese ayuntamiento de 1.000 habitantes, la exalcaldesa enchufó a ocho fulanos que se habían presentado por el BNG en distintos ayuntamientos. Aquí la noticia de un "jefe de obra" con un sueldo de 60.000 mortadelos al año, contratado por ese ayuntamientito que ya disponía de aparejador dedicado y de arquitecto a tiempo parcial. Y luego se les hincha la papada para irse de salvapatrias, estos que son tan caciques o más que los otros. Panda de chorizos.
  • Pulula por ahí un papelito de UPyD en plan «Las autonomías son la causa de todos los males», bastante gracioso. Tiene unos años, pero ahora lo citan periodistas que se creen Mariano José de Larra. Entre otras cosas, se queja del cambio en la proporción de empleados públicos dependientes del estado y de las CCAA entre 1990 y 2008 (¿por el medio no hubo la principal transferencia de competencias de la historia?). También menciona la proporción de empleados en la administración en relación a la población total (está muy bien comparar esas cosas: todo el mundo sabe que la demografía asturiana y la andaluza son igualitas y que se necesita la misma proporción de transporte escolar rural en Madrid que en Lugo, claro, y que yo soy el presidente de Montenegro).



7 comentarios:

plazamoyua.com 22 julio, 2012  

Saludos.

Yo creo que tienes mucha razón, y que se exagera al pensar que las autonomías son el problema. Pero también creo que exagera no es lo mismo que no existe.

Preguntas:
Ahora bien: quitar la autonomía y que esas personas pasen a depender de la delegación provincial de un ministerio ¿qué ahorro supone?

1. si la delegación del gobierno tiene funcionarios del estado, y estos no son de esa autonomía, y cambian con alguna frecuencia de lugar de trabajo, serán mucho menos proclives a la corrupción local y al amiguismo. Y a ponerse a inventar empresas semipúblicas para hacer la trampa.

2. La cizaña. No estarían las regiones luchando unas contra otras y poniéndose zancadillas. O no tanto.

3. Tal vez supiéramos lo que cuestan las cosas. Por ejemplo la "revitalización" de las lenguas locales. Y sabiendo el precio, lo mismo la gente era menos partidaria.

En resumen, si creo que se exagera / simplifica mucho, como dices. Pero pienso que hay más cosas de las que has mencionado.

Y por supuesto, todos aprovecharán la crisis para arrimar el ascua a su sardina. Los centralizadores y los disgregadores.

Teseo 22 julio, 2012  

Las autonomías, los ayuntamientos, los ministros, las menestras, los infinitos cargos de confianza, lo directores de los bancos, los presentadores de televisión, el presidente del FMI, los griegos, los profesores que corrigen los exámenes de selectividad, la Guardia Civil, los del banco de España, ZP, Rajoy, Gallardón, Pepiño Blanco, Yoko Ono, el arcipreste de Hita...

¿Se puede saber qué tienes en contra de los tablaos flamencos?

Si, los periodistas que tomen ejemplo de Larra. Ups.

Pablo 23 julio, 2012  

@plazamoyua.com

El problema parte del Título VIII de la CE. Es evidente que no marcar claramente los límites competenciales de las autonomías ha creado auténticos monstruos.

También están las negociaciones de los grupos pequeños en el Congreso cuando un gobierno no tiene la mayoría absoluta: se produce un mercadeo que da vergüenza ajena. Yo estoy a favor de acabar con todo eso. Pero no a costa de afectar a la representación política de los ciudadanos.

Las cortapisas a la corrupción local y el amiguismo se pueden poner con auditorías de las cuentas por medio de agencias independientes, con una Ley de Transparencia y limitando cargos de libre designación. Depender de funcionarios de alto rango con alta movilidad es una solución más complicada, creo yo. Y además, pasa por alto que la gente no quiere elegir las políticas que le afectan cada cuatro años y a ochocientos kilómetros.

Pablo 23 julio, 2012  

Y lo básico, que no se me olvide, con autonomías o sin ellas, la caída de ingresos no paga los gastos básicos. Luego parece que las autonomías no son el problema.

Melquiades Alvarez 23 julio, 2012  

Interesante artículo, como simepre, que retrata a nuestra casta política ... com siempre ... Pero discrepo en cuanto a las CCAA: tienen un fallo de base: Eso que creo que se llama ECONOMÍA de ESCALA. Un ejemplo que domino: 17 centrales de compras en vez de una y por ello 17 controles(o des-controles) ad ex 17 fiscales y 17 magistrados anti-corrupción en vez de sendos UNO.
Y así 17 de todo. Universidades: 80, algunas a menos de cincuenta km en sitios tan poblados como...

Melquiades Alvarez 23 julio, 2012  

Me encanta su blog y me adhiero (admirado) a sus artículos... ahora bien, la CCAA tienen un fallo de base: eso que se llama economía de escala. Corruptelas a parte, UNA GRAN central de compras en principo tiene mayor capacidad de negociación que 17 ... me parece más fácil controlar UNA contabilidad que 17 de igual volumen ... 7 personas pueden llevar las estadísticas de Sanidad de toda España, en las CCAA de 51 no basjas ... 17 regulaciones distintas de todo ... 17 planes de estudio ...

Pablo 23 julio, 2012  

Desde luego, Melquíades, que la economía de escala se puede aplicar para ahorrar incluso a nivel europeo.

Es evidente que hay que acabar con la duplicidad o triplicidad. Incluso poner coto a operaciones que hace el sector público y no tienen por qué corresponderle (medios de comunicación). El caso es que incluso con todo este ahorro -que no sé si sería mucho, pero algo sería-, las cuentas públicas seguirían estando en profundos números rojos.

Veo más grave el problema de la caída de ingresos que el de los gastos.

Últimos programas del podcast

Archivo

Se admite el debate

Blogorrollo