jueves, 26 de julio de 2012

La mayor parte del gasto jamás la ahorraremos. Con o sin autonomías

Existe la idea de que el hecho de que haya capacidad de decisión ciudadana entre el ayuntamiento y el gobierno central es un despilfarro intragable. Que los chiringuitos autonómicos no son los chiringuitos creados por los políticos del nivel autonómico, sino las propias instituciones de autogobierno.

A ojímetro, cualquiera con dos dedos de frente -o sin la acuciante necesidad de vender periódicos-, calcula que el agujero negro no lo generan los sueldos de los cargos políticos autonómicos. Quitando teles y gastos superfluos o duplicados, lo que queda no causa un agujero negro. Recordemos que las CCAA no fabrican nada: básicamente lo que tienen son sueldos de sus empleados públicos y funcionarios. Cuando la gente enfadada dice alegremente que tiene que desaparecer la autonomía catalana, lo que realmente se puede ahorrar es muy poco en comparación con la deuda total. Cataluña tiene vencimientos antes de final de 2012 de más de 5.000 millones de euros. El conjunto de España va a pagar solamente en intereses 38.000 millones de euros. En serio, ¿cuántos enchufados autonómicos hay en Cataluña? ¿500 cobrando una media de 50.000 euros? Eso son 25 millones de euros. Me parece estupendo ahorrarlos (y los chiringuitos montados, por supuesto)... pero, como se ve, no soluciona el problema.

La mayor parte del gasto jamás la ahorraremos. Con o sin autonomías

Cada vez que escucho a alguien decir que le falta oxígeno por culpa de las autonomías, me entran ganas de preguntar si está dispuesto a asumir que su vecino del Opus asuma tener la mitad de pediatras públicos o de plazas de guardería. Porque me parece estupendo que una propuesta de reducir el sector público se vea acompañada por una liberalización de los servicios (quizás con una mínima aportación pública para casos contados). Pero es que nunca se ve acompañada por esta propuesta. Esto es como esas chicas que parecen muy liberales y luego son un "mírame y no me toques". Pesadas. O como los plátanos que tienen buena pinta pero luego por dentro están demasiado maduros.


Lo que se pretende es responder a una fantasía infantil de ahorrar de forma decisiva eliminando empleo público. ¿Hay demasiado empleo público? No lo sé, tiendo a pensar que sí. Pero esto solo lo sabremos una vez se pase la motosierra a institutos de la juventud, agencias del flamenco, observatorios de la jota, cátedras de la alcachofa, las series mundiales de tirar una piedra muy gorda al río, etc. Después, lo que te queda son policías, profesores, médicos y enfermeros. ¿Vas a recortar de forma amplia estos puestos sin un plan de liberalización de servicios? No puedes. Aunque políticamente por un milagro te dejen hacerlo, vas a empeorar los servicios básicos de tal forma que tus costes a largo plazo se dispararán.

Si esta gente fuera sincera, si les importara lo más mínimo España o el futuro de sus hijos adoptados; realmente mirarían aquello donde se puede ahorrar de verdad (dejo claro que todos los ciudadanos excepto los políticos profesionales, coincidimos en la necesidad de destruir los chiringuitos)... ¿le habéis echado un vistazo últimamente a la factura del petróleo que importamos? Bien. Ahora hacedle la primera derivada. Las gráficas esconden historias horribles sobre tasas de crecimiento anuales de dos dígitos y otros monstruos: cerca de dos millones de barriles importados cada día, un total anual de 55.000 millones de euros en importación y es un mercado en el que no tenemos ningún tipo de control ni influencia. Una guerra en un país de nombre impronunciable, el barril se pone a 150 dólares y ya nos podemos pegar todos un tiro.

Pero de eso -y de otras muchas cosas- no hablamos ¿no? Lo fácil es cargar el muerto a las autonomías -e insistamos en que sí, que lo han hecho muy mal-, cuando por ahí no nos vamos a ahorrar prácticamente nada.

El parlamento catalán cuando pasaba el chico de los bocadillos.
En este juego en el que nadie gana ni nos aproximamos a solucionar nada, hay dos posturas antagónicas que entran a saco. Porque lo de Mas también tiene delito. El tío este quiere liderar a las CCAA para pedir al gobierno que reduzca el objetivo de déficit autonómico y a continuación monta un numerito para conseguir el pacto fiscal. Seguro que en Murcia te van a hacer mucho caso, listo.

¿Todas las autonomías con pacto fiscal?

Si tuviéramos los mecanismos adecuados para evitar que el sector público se metiera a empresario o a promotor cultural, e instituciones fuertes que vigilaran las cuentas; probablemente lo del pacto fiscal no tendría por qué ser descabellado. Ahora nos parece a todos descabellado porque vemos cómo las Vascongadas y Navarra mienten año tras año en el cálculo del cupo (datos desactualizados, excusas metodológicas), con la connivencia del gobierno central. Otra resistencia que veo razonable es que a día de hoy todas las autonomías pedirían un pacto fiscal o concierto económico, con lo que las aportaciones solidarias al final se reducirían a mantener una burocracia en Madrid de dudosa necesidad (y las diferencias en niveles regionales de renta se dispararían pero eso no es lo más preocupante).

Finalmente otra resistencia -la más importante- es de caracter político: hay gente que simplemente no quiere que España se construya de esta forma. Algunos de estos dicen que su legítima aspiración política es la única forma científica y objetiva de organizar un país. Conviene que todos recordemos que una aspiración política no es una forma objetiva de hacer nada. Yo cuando leo propuestas que llevan por título "racionalización de..." me echo las manos a la cabeza: se me intenta vender una opción entre tantas como la única posible. No cuela.

No solo hay que ahorrar


También hay que generar nuevos ingresos, crecer. La única forma de crecer que conozco es mediante la iniciativa empresarial. ¿Se está haciendo todo lo posible para que crear una empresa no sea un infierno? ¿Es sencilla la constelación de formas jurídicas para todo el mundo? ¿Hay barreras notariales y burocráticas? ¿Parece este un buen sitio donde invertir y mover tu producción? Es imprescindible que crear una empresa sea algo rápido, fácil y conocido. Traspasos de negocios, alquileres de locales... esa es la parte que compete a la gente, no a la administración. La gente no es boba, asegurémonos que se le deja en paz la mayor parte del tiempo para que puedan dedicarlo a inventar, producir, distribuir y vender. De poco nos sirven un par de parques empresariales perdidos en una aldea en medio del monte. La administración ya ha demostrado ser especialmente inepta a la hora de motivar al crecimiento. Creo que es hora de que se quite de delante. Lo que a un burócrata le parece una "ayuda" a un empresario le supone una competencia desleal e ilegítima (y que incluso paga de su bolsillo). Sea la normativa sencilla, conocida y aplicable (realista) y que dejen de hacer todo lo demás. Que no toquen nada. Que no molesten.

Más:
  • «...al sistema le hace falta reforzar el de corresponsabilidad fiscal, que requiere que, en la medida de lo posible, cada nivel de gobierno aparezca ante sus ciudadanos como responsable no sólo de sus decisiones de gasto, sino también de las cargas tributarias que éstas conllevan, en caso contrario, se generan incentivos perversos para algunos niveles de gobierno que conducen al conflicto entre administraciones y a una presión excesiva para elevar el gasto regional». Pulecio Franco, J.H. “El Federalismo Fiscal en España" en Contribuciones a la Economía, Nº 76, marzo 2007. Texto completo en http://www.eumed.net/ce/2007a/jhpf-fed.htm
  • Cristina Losada - Las dietas milagro. Como dice mi paisana, cuando caigan todos los chiringuitos, nos quedaremos con un palmo de narices porque la cosa no estará arreglada y los argumentos de muchos se habrán acabado.
  • Sentís on fire.
  • Comprensión con Cataluña. Muy graciosamente humillante el tono de La Razón.
  • La mamandurria ha vuelto, en forma de chapa.
Dese prisa, va a llegar tarde a la cárcel


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