lunes, 23 de julio de 2012

Al final las autonomías no parecen tener la culpa de todo

La idea que intento transmitir es que incluso aunque todas las autonomías se mantuvieran dentro de los límites marcados por la Ley de Estabilidad cuando estábamos en la cresta de la ola, y ninguna tuviese embajadas ni teles públicas, etc.; a día de hoy tendrían igualmente un déficit del copón. Es esto y no otra cosa lo que intento transmitir a todos los que insisten en que el problema son las autonomías.

Se suele decir que el entramado de chiringuitos de los reinos taifas nos llevan a la ruina. No es cierto. Me caen tan poco bien los chiringuitos como al que menos, pero la verdad estadística es la que es. Ojalá el problema de nuestra deuda-financiación fueran los chiringuitos: ¡la solución sería sencillísima! Lástima que la realidad sea pegajosa y tozuda.

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Según las estadísticas del Banco de España, el agujero negro contable de las empresas públicas se debe a la gestión estatal entre los años 2004 y 2011. Durante el zapaterismo loco fue cuando más creció la deuda de los chiringuitos públicos. Estos son los datos, así que no estaría mal que los periodistas que tuvieran un poquito de ética, dejaran de repicar rumores de patio de vecinas. (Subtitula hoy el ABC con dos huevazos: «Años de inercia y descontrol tejen un ruinoso entramado autonómico de 2.400 entes públicos y más de 800 empresas»; ¿por qué no un ruinoso entramado central? Es que en ese artículo amarillo el ABC se esmera, vuelve con aquello de hace semanas de «De las más de 600 empresas públicas que tenían que haber suprimido solo lo han hecho dos», que ya fue desmentido en su día: sólo Galicia eliminó de momento 44 organismos públicos).

Y es que lamentablemente -o no, depende-, la mercancía averiada que se nos quiere vender sobre que las autonomías tienen la culpa de todo, tiene poca relación con la realidad. Me parece mal desde el punto de vista ético que se mienta, pero no es lo más importante que yo tenga consideraciones éticas, lo más importante es que si el análisis que hacemos de lo que nos rodea, no es cercano a la realidad, las soluciones que se propongan no serán soluciones. Eso sí nos debe de preocupar a todos.

Durante los años de la borrachera loca del zapaterismo y el PSOE, se engordó el aparato parasitario (me molan estos términos científicos), porque había superávit en las cuentas.

Clic para agrandar. Es que ni siquiera el truco de robarle a la gente sus aportaciones a la Seguridad Social paga nada. La cosa está tan mal que ni robando salimos.
Es decir, no hablamos de una conspiración extraña de la banda de los golfos apandadores: es que nuestras instituciones carecen de mecanismos de contención, control y equilibrio. O si no carecen, estas instituciones no funcionan como deben o en caso de funcionar como deben, no tienen las competencias debidas.

Si cada vez que hay superávit en las cuentas, abrimos el grifo a tope, no estaremos más que haciendo honor al refrán "pan para hoy, hambre para mañana". De alguna manera tenemos que tener leyes que prohíban a las administraciones aumentar su volumen y su deuda. De alguna forma tenemos que arreglárnoslas con aparatos públicos pequeños y manejables, temporalmente subsidiarios de quienes se caen a la cuneta y nada más. Que el Estado tenga menos protagonismo en el orden económico se puede conseguir de dos maneras:
  1. Si el territorio/población sobre el que rige es pequeño.
  2. Si toda la sociedad es altamente próspera (en este caso da igual qué tipo de Estado tengas, pero para llegar ahí tu requisito será un Estado con poco complejo de "reina del baile").
La pregunta es: ¿se está haciendo algo en la dirección de reducir el tamaño del Estado? Yo diría que dos cosas: la Ley de Transparencia y la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Desde luego que esto es muy poco con la tarea que hay por delante. Sin ir más lejos, el problema más acuciante es el paro. Con el paro tienes relacionados los costes laborales, el modelo productivo y la creación de empresas. Con la creación y mantenimiento de empresas tienes relacionado el flujo de crédito, con el flujo de crédito tienes relacionada la hidropesia bancaria, con la hidropesia bancaria tienes relacionada el endeudamiento privado, con el endeudamiento tienes pisos sin vender mientras echas a gente a la calle, gente que a su vez ni te van a devolver el préstamo ni les das la oportunidad de que te lo devuelvan jamás (echar a la gente de su casa es una gran idea, sobre todo cuando en esa barriada del extrarradio estás vendiendo tantos pisos, ¿verdad Einstein?). Con gente que se queda en la calle te aumentan los costes sociales, al mismo tiempo hay menos gente para pagar ese nuevo gasto (que entre otros se paga con los impuestos que se recaudan a la hora de comprar pisos y batidoras en un momento en que nadie compra pisos ni batidoras).

Vaya, así contado no parece que las autonomías sean el mayor problema. Dejemos de marear.

Meterse con las autonomías es una excusa

Una vez tenemos claros los límites del debate económico sobre el modelo de estado, todo lo que hay después no obedece a la búsqueda de soluciones a la deuda-financiación de España. Lo que hay es una propaganda muy cutre sobre cierta idea de España. Como si por tener una u otra chapa en la puerta de un burócrata cambiara algo la cosa.

Se tapa como debate económico -de forma muy burda- lo que es un debate político. Si alguien quiere cargarse el estado autonómico, que no venga con el déficit, porque cualquiera podría contraargumentarle: «lo que realmente no podemos pagar es el Estado central, acabemos con él». Si queremos tener un debate político sobre el modelo territorial, adelante, pero no aprovechemos la excusa de la crisis. Y por favor, lo del pragmatismo económico lo vamos a ir dejando aparcado porque no se lo traga nadie: eso es ideología y me parece muy bien que la gente tenga sus ideas en la cabeza y se compre prensa de kalidá, pero que no vendan la moto.

El próximo Consejo de Política Fiscal tendrá este aspecto:



11 comentarios:

Epiro 23 julio, 2012  

Pues confieso que yo era uno de los que creían que las CCAA deberían reducirse al máximo,pero veo que no soluciona el problema. Aún así, por motivos políticos, deberían también reducirse. Gracias por la información.

Eduard 23 julio, 2012  

Es que es cierto, el problema no es el estado autonómico en sí, sino, por un lado, los disparatados ingresos que éstas (y los ayuntamientos, por cierto...) obtuvieron en la época de la burbuja, y que ahora han terminado definitivamente, dejando al descubierto un sinfín de inversiones mal planificadas y, lo que es peor, d gastos fijos en sanidad, educación, etc... que ahora es dolorosísimo rebajar.

Por el otro, la falta de mecanismos de control existentes y, añado yo, de cultura financiera de nuestra clase política y de la sociedad en general. Y que todo el mundo miraba hacia otro lado, claro, mientras llovía el maná, no fuera que le tildaran de agorero cuando avisaba que eso acabaría algún día, como así ha sido.

Esto no significa, evidentemente, que no haya duplicidades y gastos superfluos que recortar.

Sólo discrepo en lo de hablar de los "años locos" de ZP, cómo si esto no viniera ya de antes: ZP fué un completo desastre enconómico, y es probablemente el máximo responsable del endeudamiento público actual. Pero del aún mayor endeudamiento privado creo que el PP tiene mucho de qué responder...

Lo cual, por cierto, explica el drama e España: es no saber cuál es peor, la verdad.

Saludos

Elentir 23 julio, 2012  

¡Muy buena entrada, Pablo! Me pasa como a ti: yo creo que las CCAA deben asumir recortes, sí, pero sin olvidar el resto de las administraciones públicas. Yo tampoco acabo de entender el discurso anti-autonomía precisamente porque el problema de España no se debe sólo al régimen autonómico, sino al excesivo peso que tienen -en general- las administraciones públicas en nuestra economía y en nuestra sociedad. Y esto es aplicable a las estatales, a las autonómicas, a las provinciales, a las insulares y a las municipales.

El problema de España, desde luego, no se va a resolver, sin más, obedeciendo el mantra de eliminar las autonomías -organismos que en su ámbito son necesarios para según qué cosas-, sino reduciendo el peso de todas las administraciones públicas.

Pablo 23 julio, 2012  

@Epiro

Exacto, es que por motivos políticos es perfectamente razonable defender que desaparezcan las CCAA. Nadie te puede decir lo contrario.

@Eduard

Así es. Pero al problema de la poca cultura financiera o económica de nuestros políticos de infantería no le veo solución (¿incentivando que vaya gente más formada? se suele ganar más en el sector privado, mmm).

Oh, por supuesto que el PP tiene que dar muchas explicaciones. PP y PSOE son las dos ruedas de la bicicleta.

@Elentir

La isla de La Palma, por ejemplo, tiene su Cabildo Insular y 14 ayuntamientos en 700 km². Una pasada. Es imprescindible reducir el peso del sector público (acabar con duplicidades, chiringuitos, etc), pero cargarse administraciones regionales alegremente, no será un gran ahorro.

Daniel Rodri­guez 23 julio, 2012  

@Pablo

Aunque el primer dato que das es esclarecedor, el segundo es dudoso. Hay que recordar que cuando se puso en marcha el nuevo sistema de financiación ya muchos dijeron que condenaba a la administración central al déficit perpetuo por los elevados ingresos que cedía a las autonomías. Como mínimo resulta dudoso que ese déficit sea sólo culpa de la administración central, y no del reparto de dineros entre todas las administraciones.

Drizzt 24 julio, 2012  

A mi, como ciudadano español, las autonomías no me han traído ninguna ventaja que se le supone al modelo, sino un montón de gasto del cual no se hacen responsable, porque las mismas no recaudan el dinero y llevo una década leyendo en prensa como todos los problemas de las mismas se solucionarían si el Estado aflojara la guita.

He visto durante los últimos ocho años, como cada una de ellas aprobaba su estatuto, y como cada una exigía la financiación estatal en función del parámetro que le interesaba. Pero ninguna, decía que se iba a financiar con impuestos recaudados en su región.

Y no es algo que esté de moda a día de hoy, es algo que por ejemplo,hace 10 años ya decía cuando cada taifa autonómica se dedicó a desarrollar su propia distribución de Linux para educación, o como hablando con un familiar que trabajaba en el sector de la alimentación, se tuvo que llevar la producción fuera de España parque en España tenía que lidiar con 17 leyes diferentes, mientras que era más cómodo exportar.

Las autonomías tienen cedidas el 50% del IVA e IRPF, el 100% del impuesto sobre la electricidad y el 58% de los llamados impuestos especiales.Creo recordar que el impuestos de actos jurídicos, también lo tienen cedido.

Jose Angel 24 julio, 2012  

El artículo está muy bien pero solo analiza una perspectiva, la económica. Y la economía no lo es todo, el hecho de que haya autonomías centrífugas secesionistas, y las tensiones políticas que se producen entre entidades que deberían ser iguales, son razón más que suficiente para al menos, replantear su ordenamiento. Si las autonomías no funcionan por razones externas a la economía, esto tiene que repercutir (y repercute) en la economía central. Bien está que no se pueden utilizar como chivo expiatorio, pero tampoco pueden (ni deben) ser exculpadas de la lamentable situación en la que está el país encayado.

Señor Ogro. 24 julio, 2012  

No se que pensar. Que el Estado central debe adelgazar es cierto, pero miremos por ejemplo esta gráfica:

http://www.elconfidencial.com/archivos/ec/2012072338grafico1.jpg

Me parece un dato interesante.

Mi impresión es que buena parte de la carga de esa deuda del estado central se deriva de las propias autonomías y su insaciable sed. Añadamos a esto, la locura zapateril de gasto. ¿Pero es un gasto estructural?

Barrunto, y me puedo equivocar, aunque veamos a partir de ahora una drástica bajada del gasto del estado central, veremos como lo autonómico, sigue en lo de siempre.

Y es que lo autonomico/local no parece un dato estacionario o dependendiente de cierta circunstancia, sino que viene creciendo desde el 1995 (o mas atrás). Parece algo por tanto estructural.

En cambio el gasto estatal, sube o baja mucho en poco tiempo, no parece algo estructural, sino de ahorro brutal (aznar) o de gasto brutal (zapo y sus ideas)

Veremos que pasa en los dos proximos años.

Maribeluca 24 julio, 2012  

Con Aznar también había autonosuyas y dejó superávit y la prima de riesgo en cero patatero...es evidente que hay más variables.

Saludos.

Pablo 26 julio, 2012  

La mayor parte de la deuda de las empresas públicas, es de las del Estado. Las autonomías tienen un déficit excesivo causado por la caída brutal de ingresos por recaudación.

Cada autonomía será más o menos eficiente en su organización, pero si la recaudación se le cae, no hay nada que hacer (bueno, sí: quitar grasa para que el golpe sea menos doloroso).

Es evidente que la descentralización ha tenido un problema de incentivos perversos y es evidente que es necesario un techo competencial, pero dudo que tener una u otra institución suponga un gran ahorro.

A partir de aquí, estar en contra de las CCAA o querer una u otra reforma, son cuestiones políticas, no un debate sobre cómo salir de la crisis.

Lino Moinelo 07 agosto, 2012  

El problema con las CCAA que casi nadie explica es que La Unión Europea las ve como un obstáculo para tener un límite de endeudamiento. El Estado ya se votó (en el parlamento) a instancias de Europa para que así fuera, pero las autonomías gozan de un gran desparrame competencial sin límite, por la propia Constitución. Como esto depende de arreglos políticos coyunturales, los mercados de la UE no darán su confianza hasta que esto no se regule de una forma o de otra. Una forma fácil es cargándosela, para evitar necesarios debates democráticos inexistentes y casi imposibles hoy en día, debido al sistema sectario-partidista que tenemos.

En resumen, todo esto de echarle la culpa a las autonomías son globos sonda desde el poder mediático para ver como reacciona la sociedad.

Saludos

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