lunes, 21 de mayo de 2012

¿Y si la Reforma hubiera triunfado en España?

La ciencia ficción se caracteriza por poner al hombre en situaciones extrañas y a partir de ahí establece tramas especulativas acerca de cómo cambian las personas ante un nuevo entorno. Así, son comunes los temas de ciencia ficción ambientados en futuros plausibles que den pie a responder a la pregunta ¿cómo actuaríamos en un ambiente de tecnología avanzada? También podemos ver esa especulación introduciendo un único elemento anómalo, por ejemplo, una máquina del tiempo. O bien especular con la idea de que ciertas personas usan una precognición para detectar crímenes antes de que ocurran. Algo que cambie el entorno y la respuesta humana, insisto; desde Mary Shelley en 1818 hasta en cualquier obra de ciencia ficción actual, básicamente esa es la idea.

Un cambio drástico en la vida de los hombres es alterar el pasado conocido. A ese subgénero le llamamos ucronía. La ucronía responde a la pregunta de ¿qué hubiera pasado si...? Alterando un hecho del pasado, se construye un nuevo contexto alternativo que especula con los cambios sufridos. Ese hecho del pasado recibe el nombre de "punto de divergencia". Normalmente, en la ciencia ficción ortodoxa, los puntos de divergencia suelen ser perfectamente identificables y manejables. Es recurrente la idea de matar a Hitler, por ejemplo, y ver, partiendo de los datos conocidos y usando a personajes reales, cómo cambiaría el mundo y la gente que vive en él. O su alternativa, que los nazis hubieran ganado.


Hay quien dice que El sonido del trueno es una ucronía. Yo lo niego. En ese cuento, matar a una mariposa en el pasado remoto, produce "ondas temporales" que destruyen el presente. Eso no es una ucronía porque la vida de la gente no se ve alterada en función del punto de divergencia, sino debido a ondas temporales que barren el presente como un tsunami. Insisto también en que la ucronía no debe alterar los anhelos y las capacidades de personas reales. Philip Roth, en La conjura contra América, construye una ucronía clásica: Lindberg gana las elecciones y los americanos judíos deben soportar un antisemitismo en ascenso. La novela está trufada de personajes históricos cuya biografía se puede consultar en los apéndices.


En las ucronías que afectan a España, destacan aquellas que hablan del triunfo de la Felicísima Armada en Inglaterra. Novelas espolvoreadas de Leyenda Negra, que especulan con un mundo más católico pero más atrasado. Es el caso de Pavana, que a mediados del siglo XX, describe grandes locomotoras a vapor como cénit tecnológico. Esta ucronía identifica el ascenso del catolicismo con el impedimento a que gente real no hiciera lo que hubo hecho. Otro tema ucrónico españoi es el que trata de la derrota de Franco en la guerra civil. Estos cuentos especulan con una República Española donde reina la paz y la alegría nada más acabar la guerra, cosa que choca con la represión conocida y la influencia determinante de Stalin.

Por eso insisto en que para que una ucronía sea buena, debe conocer muy bien el contexto del punto de divergencia y no alterar el comportamiento de personajes históricos. Una novela que clava esto es The Iron Dream, esta obra consta de dos partes: la primera es un cuento escrito por un autor pulp llamado Adolf Hitler que habla de una raza superior, etc; y la segunda es una crítica a este cuento que nos pone en contexto: el tal Hitler llegó a EEUU en 1919 y se puso a trabajar en pulps baratos de ciencia ficción. Es decir, no altera en lo sustancial el comportamiento de las personas y a partir de ahí especula -dentro de esa "crítica"- con las posibilidades de un mundo donde nunca ascendió el partido nazi.

Dicho todo esto, cualquier ucronía pretenciosa que altere de forma sustancial el comportamiento, inquietudes, neuras y anhelos de los personajes históricos, carecerá de valor. Será propaganda o un mal argumento para defender una tesis, pero no una ucronía que nos haga indagar en la importancia de los hechos históricos reales. Cuando César Vidal especula con los acontecimientos derivados del triunfo de la Reforma en España, no le da importancia al arraigo de las tradiciones hispanas, ni nos habla de las motivaciones de otros países. Tan solo traslada "lo bueno" del imperio británico y lo pega con chapapote sobre el imperio español. Claro, uno se pregunta qué ocurriría con las guerras de religión continentales. O qué pasaría con los indios del Nuevo Mundo. O de qué forma se hubiera producido la respuesta contra Napoleón. Yo qué sé. El locutor cuenta lo que le interesa para sostener su argumentación previa de la serie "Somos pobres porque el Papa nos ha comido la cabeza".

No es mi intención rebatir de forma categórica punto por punto cada idea loca, tan solo comentaré por encima, con animus iocandi, algún highlight.


  • La desamortización de los bienes eclesiásticos se habría producido antes y habría ayudado a una revolución industrial temprana. Es cierto que donde triunfó la Reforma, se produjo una desamortización de bienes eclesiásticos anterior a la española. Una desamortización a sangre y fuego que poco o nada tuvo que ver con la redistribución de la riqueza o la alteración de las estructuras de poder. En los países protestantes, esta desamortización no tuvo nada que ver con la revolución industrial, luego no hay motivos para pensar que en España sí podrían relacionarse. Tampoco me pasa por alto que la revolución industrial también comenzó de forma simultánea en la España del XVIII, sobre todo en la cerámica y en el textil. Otros factores, como los canales, las migraciones y los gastos de la Hacienda, tuvieron un mayor peso en el posterior desarrollo industrial.
  • El liberalismo habría triunfado en 1812, con lo que nos habríamos ahorrado el carlismo, las guerras que éste provocó, dos repúblicas, la guerra civil de 1936-39 y la dictadura de Franco. Hala, báilalo. No sé si comentar que los carlistas llamaban liberales a sus enemigos. Que la Constitución de la Primera República nunca entró en vigor o que simplemente el hecho de ser protestante no te da súper-poderes, ni que la mayoría de los conflictos tienen que ver con gente que come nabizas fácilmente manipulable para variar las lindes de quienes comen con cuchara de plata.
  • No hubiéramos sido tan antisemitas. Creer en el dogma de la Inmaculada tiene poco que ver con usar a un grupo humano como blanco de iras y envidias y fuente de ingresos rápidos. Ahí están esos países ortodoxos, calvinistas, anglicanos y luteranos con su historia impoluta hacia los judíos. Nada que comentar sobre la migración hacia la Polonia católica de muchos judíos expulsados de Europa occidental.
  • No hubiera existido el nacionalismo vasco. Ésta es interesante. Tan solo apuntaré a que cuando se inventaron los nacionalismos modernos en España, algunos tenían caracter pagano (era la moda entre quienes tomaban absenta). Así que el nacionalismo vasco y otros, probablemente tuvieran hoy una pátina de arianismo y paganismo mayor. Pero existir, hubieran existido igual: la Iglesia tuvo poco que ver con la Renaixença o el Rexurdimento.
  • Las riquezas americanas no se habrían gastado en defender los intereses temporales de la Santa Sede. No, se habrían gastado en defender los intereses temporales de la Corona. Y de llevar a México la imprenta de forma inmediata tras la conquista, y de levantar universidades y catedrales, ni hablamos. Nunca se hubiera rodado la película La Misión. O puede que sí, pero su protagonista sería Galactus.
  • No habría corrupción ni nepotismo. Y todos los aldeanos tendrían un +5 en la recolección de bayas. No, en serio, la corrupción se puede ver fácilmente en cualquier país y ahí influyen las leyes que se aprueben. En Alemania hay lander católicos con poca corrupción.
  • No existiría el voto cautivo. Me temo que el comportamiento del votante con la idea de "Iglesia verdadera" no discute que esa iglesia sea la católica de Roma o la evangélica de la esquina. Me remito a los resultados electorales históricos del sur de Estados Unidos. En Carolina del Sur, el Partido Democrata ganó siempre todos los escaños de la legislatura hasta mediados de los 90.
  • ¿Se ha parado alguien a pensar en que todos, absolutamente todos los que arrasaron iglesias y dieron muerte a sacerdotes y obispos eran miembros bautizados de la iglesia católica? Sí, es lo que tiene un país en el que la gente va mucho a misa, pero luego se toma unas gordas con los parroquianos en el bar del pueblo y acaba con una formación teológica muy débil. Es más, podríamos afirmar que es lo que tiene un país en el que la Iglesia Católica no ha influido tanto en la vida de la gente como algunos nos quieren hacer pensar. Ups. 
  • España pudo ser tan poderosa como Gran Bretaña, pero durante mucho más tiempo y con mucha más pujanza. No solo fue tan poderosa, sino infinitamente más poderosa. Toda la historiografía derivada de la Leyenda Negra, que tanto gusta en España, pasa por alto el hecho de que España fue un imperio generador, constructor de caminos. El anhelo evangelizador, hacía que el primer objetivo no fuera la conquista, sino el establecer comunicación con el autóctono. España fue más poderosa que Inglaterra y durante más tiempo, fue la primera potencia hegemónica, su moneda fue divisa fuerte en épocas tan recientes como el siglo XIX (¿de dónde viene el dólar?). Paseando por el Museo Naval, hay cuadros pequeñitos en esquinas oscuras donde aparecen barcos. Lees la placa y coges la referencia, te pones a buscar y, oh sorpresa, una flota comercial de cincuenta barcos que iba a Macao y que por el camino se cargaba a escuadras el doble de grandes. A la ida y a la vuelta. Claro que esto sucedía tan frecuentemente que nuestros libros de historia para los chavales deberían tener miles de páginas. Otro ejemplo gráfico, ese galeón del XVIII que se hunde en Corcubión con porcelana china, oro peruano y especias de oriente. Nada, lo normal. Con esto quiero decir que es muy difícil reflejar tantos siglos de historia. Tendemos a simplificar las cosas para poder aprehenderlas, de ahí que el relato de la Leyenda Negra como motor de nuestra historia, sea atrayente: es un relato fácil. La historia real es mucho más complicada: se tomaron buenas decisiones y malas decisiones y las cosas fueron como fueron. La materia prima de la historia, el hombre occidental, no es muy diferente en uno u otro lugar. 
En conclusión, el éxito de la Reforma en España, como tema ucrónico, debería hacer hincapié en la conquista americana y en las guerras de religión europeas. Cuando surge la Reforma, España ya tenía unos cuantos siglos de historia y la administración castellana ya estaba siendo implementada en las Indias. Esto no quita para que en Inglaterra y Alemania, trescientos años después, la burguesía comercial no aprovechara más eficientemente los avances tecnológicos. El hecho de que la Iglesia no fuera el primer terrateniente en España también habría que destacarlo, pero sin negar la posibilidad de que fuera la Corona el primer terrateniente y las condiciones de vida y la evolución económica fueran similares a como fueron.

Para inventar un relato ucrónico creíble, cada hecho cambiado de la historia debe tener sus consecuencias dentro de ese mismo contexto ya alterado. En este ejemplo se ve que un punto de divergencia marcado como el triunfo de la Reforma, da muchos problemas. Probablemente para contar el triunfo de la Reforma en España, hubiera hecho falta empezar la ucronía unos siglos antes, con el arrianismo o el priscilianismo. Separando a España de Roma, sería más creíble describir un escenario en que la Reforma hubiera triunfado.


Nota

Sería muy interesante leer una ucronía cuyo punto de divergencia estuviera en la formación del Sistema Solar. ¿Qué pasaría si la Tierra estuviera diez millones de kilómetros más cerca o más lejos del Sol?

9 comentarios:

Montaraz 22 mayo, 2012  

Y hablando de ciencia-ficción. O de ciencia a secas. ¿Tan importante es la religión? Vidal nos deleita:

"Si en España hubiera triunfado la Reforma, en el s. XVIII el padre Feijóo no hubiera tenido que suplicar –provocando las iras de la Inquisición– para que se abandonara la superstición incluso en la universidad y se adoptara el método científico de Bacon."

Ya. Vale, Cesarín. Y ahora vamos más atrás en el tiempo. Copérnico. O sea, la revolución copernicana y todo eso. Por la época en que Lutero decía que "la razón es la ramera del Diablo" (sic), para que nos situemos. Ni que decir tiene que a los copernicanos los quemaban vivos. Salvo en..... ¿dónde? Pues resulta que en la Universidad de Salamanca no sólo no estaba prohibido Copérnico, sino que además los profesores recomendaban leerle. Toma ya.

http://campus.usal.es/~gabinete/historia/Vesalio_Copernico.htm

Entonces, ¿no será que las exploraciones geográficas, lideradas por España y Portugal, habían roto muchos tabús y por eso los universitarios ibéricos tenían una mentalidad menos dogmática?

En otras palabras: hay otra vía para ensanchar la mente humana aparte de la filosófica y la de la ciencia puramente teórica: La experiencia (la "madre de la ciencia", ¿no?).

¿Para qué tantas diarreas mentales a base de insufribles silogismos e interminables discusiones académicas (en latín) en Oxford o La Sorbona sobre la forma, tamaño y límites de la tierra, y los misterios que moran (o no) allende los mares? ¿Y todo para acabar sin respuesta? Pues coño, vete a Palos, embárcate, pon rumbo suroeste, coge el jodido astrolabio y comprueba las cosas por tí mismo, atontao.

Esto es algo parecido a lo que pasa con las contínuas e intensas discusiones entre creacionistas y evolucionistas en USA. Los segundos publican decenas de libros divulgativos al año para contrarrestar los dogmas religiosos (generalmente protestantes, fíjate tú) de los primeros a este respecto. Aquí en España (y en Europa en general) no tenemos ese "debate intelectual". ¿Es que somos "palurdos católicos" (o ateos) sin interés por las ciencias antropológicas? No, es que lo hacemos de otra forma. Tal que así, por ejemplo: visita escolar al Museo Arqueológico Nacional de Madrid. "Mirad, niños, eso es un cráneo de austrolopiteco". Y punto pelota. Se acabó. A partir de ahí, los creacionistas, a la p.... calle, al psiquiátrico, o algún programa de Cesarín Vidal.

Pablo 22 mayo, 2012  

Nunca lo había enfocado desde el punto de vista práctico, pero me gusta ese enfoque.

Incluso se podría relacionar con la idea de imperio generador frente a imperio depredador.

Hay un documental muy gracioso sobre aquella vez en que Julio César levantó un puente de 400 metros sobre el Rin para que pasaran sus legiones. Lo cruzaron, le dieron pal pelo a unos peludos, volvieron hacia atrás y desmontaron el puente. Ole.

Montaraz 23 mayo, 2012  

"Incluso se podría relacionar con la idea de imperio generador frente a imperio depredador."

Cierto. Muy usada por Gustavo Bueno y autores de su círculo.

Hay que ponerse en el lugar de un hombre del siglo XVI. Con nuestra mentalidad urbanita del XXI no nos hacemos idea del impacto que fue para ellos aquella época.

La verdad es que cuando Vidal se pone en plan weberiano desbarra bastante. Le has desmontado el tinglado muy bien, punto por punto.

En cuanto a eso del tradicional desdén español por la técnica y su relación con el Catolicismo, me parece que Cesarín había fumado algo cuando lo elucubraba. No sé qué tendrá que ver la velocidad con el tocino, ni cual es su base histórica. Por cierto, ¿cómo aprendían a navegar los marinos protestantes desde mediados del siglo XVI hasta principios del XVII? Pues con un manual español, fíjense ustedes.

Dice también el hombre este: "Si en España hubiera triunfado la Reforma, ni la banca ni el crédito se habrían visto ahogados por una visión contrarreformista, ni las intuiciones pre-liberales de la Escuela de Salamanca habrían caído en saco roto. España habría adelantado a ingleses, holandeses y hugonotes en el control de la banca internacional y robustecido con ello su imperio."

Qué manía con ver siempre la cosa en clave religiosa. Me saca de quicio ese determinismo weberiano. Siempre minusvalorando el factor individual. Supongamos que un buen día, paseando por El Escorial, Felipe II se da un golpe en la cabeza con un travesaño, tiene un rapto de lucidez, y decide nombrar a Martín de Azpilcueta asesor económico del Reino. Eso habría sido maravilloso y sin duda habría cambiado la Historia (a nuestro favor). Vale, por desgracia no pasó así, pero podía haber pasado perfectamente.

Por otra parte, España no cedió la hegemonía europea a las naciones protestantes sino a la Francia absolutista y católica de Luis XIV. País en donde más tarde surgieron los fisiócratas. Parece que el liberalismo económico es algo muy anglosajón (y muy protestante, para gente como Vidal), pero resulta que en todo el mundo (incluidos los países anglosajones) se conoce con una expresión francesa: Laissez faire.

P.D.: ¿Sabrá Cesarín qué religión es mayoritaria en Austria? Lo digo porque parece ser un país muy desarrollado, y además, por allá surgió cierta escuela de pensamiento económico que no es precisamente rojilla.

Pablo 23 mayo, 2012  

No soy especialmente fan del Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas (todo el materialismo filosófico, pese a superar a Marx, sigue sin darme respuestas en economía), pero entiendo que da una herramienta sistemática para el análisis crítico con jugosas ideas.

En descargo de don César -y por hacer de abogado del diablo-, sí que hay cierta tendencia a pintar el XVII con el desdén hacia el trabajo manual, Esos hijosdalgo que despreciaban la artesanía y el comercio. No sé hasta qué punto esto es cierto, pero es una estampa muy extendida.

Coincido con lo que dices del factor individual en la historia.

Muchas gracias por los aportes.

David 23 mayo, 2012  

Como licenciado en historia me gustan las ucronías, pero son una muy bonita pérdida de tiempo, porque nada de eso ha sucedido, y pensar que la historia es tan lineal es ingenuo. La trayectoria se podía haber torcido en cualquier momento. Quitando el ejemplo de la religión, los metales traídos de américa crearon en España la llamada enfermedad holandesa, desincentiva la industria propia por lo valioso de la moneda nacional favoreciendo las importaciones. Y ese es solo un ejemplo. Aunque coincido con muchos de los presupuestos expuestos

Pablo 24 mayo, 2012  

David, por eso mismo creo que las ucronías son más del ámbito de la ciencia ficción que otra cosa.

Saludos.

David 24 mayo, 2012  

Pero me han gustado mucho todas las posibilidades que cuentas

Pablo 24 mayo, 2012  

¿Los ejemplos? Son los típicos. El libro de "La conjura contra América" se encuentra en todas las librerías, está bien escrito y documentado. Si te interesa el tema, hay otro libro que se llama "Patria", que trata de la Alemania nazi en los años 60 en que un detective 'bueno' de las SS debe desvelar una trama que afecta a los jefes de la época de la guerra (la adaptación en película está en youtube http://www.youtube.com/watch?v=gV5NV0LNtwY).

"El hombre en el castillo" es corto, muy recomendable, y anda por internet.

Y por último en http://www.uchronia.net/bib.cgi/diverge.html tienes un compendio de obras ucrónicas.

Saludos.

Roberto Kusanagi 27 julio, 2016  

Para mi el control del catolicismo en la sociedad si ha generado corrupción, picaresca, cainismo, y todo lo relacionado con sobrevivir a costa de lo que sea, no hay más que ver otros países aparte de España, como Italia, Portugal o Latinoamérica, inmersos en golpes de estado, dictaduras, caciquismo, corrupción e impunidad en los últimos 150 años (unos más que otros pero con un patrón similar al de España), nada que ver con los landers católicos alemanes que cita el autor del blog, que no son menos corruptos porque ahora sus ciudadanos sean o no católicos, si no porque en Alemania estos no controlaban esas zonas políticamente desde hacía bastante tiempo. Aunque el caso del atraso España, Portugal e Italia es algo ligero debido a que en el sur de Europa hubo un liberalismo e industrialización decente, peor fue en los países del este de Europa o Asia, donde el feudalismo y las religiones ortodoxas duraron hasta comienzos del siglo XX, es el caso del surgimiento de la URSS y la República Popular de China, revoluciones que distan de la francesa del siglo XVIII, un extremo llama al otro extremo. Una ucronía muy buena, si en España los carlistas se hubieran impuesto en el siglo XIX el hipotético Carlos VI, VII, u VIII del siglo XX hubiera sido derrocado por campesinos revolucionarios y podría haber sido España una federación de repúblicas socialistas fácilmente por un tiempo, (debido a su situación en Europa algo posterior hubiera surgido pero en cualquier caso España sería un país aún más agrario). Es como si en Japón, en 1868 los EEUU hubieran pasado de ellos y no hubiera surgido la Revolución Meiji, puede que ha día de hoy Japón fuera un régimen como el de Corea del Norte, con una tecnología atrasada.

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