miércoles, 30 de mayo de 2012

Hispanobonos radiactivos

Debo estar entendiendo muy mal las cosas porque no me cuadran. Cuando hace unos meses, comerciales de banca me contaban que sus jefes les pedían colocar "bonos patrióticos catalanes" en Madrid, y decían que pasaban de ofrecerlos porque nadie los quería, pensaba: «lógico, ¿quién será tan tonto como para comprar esas caralladas?».

Pues ahora resulta que les vamos a cambiar el nombre a esos bonos basura y el Estado va a ser su avalista. Se supone que esto se hace para ir pagando la deuda previa, los intereses (y la irresponsabilidad política). El caso es que a la ya débil posición española en el mercado, se le sumará el hecho de que avale a administraciones quebradas. No hace falta ser un lince para vislumbrar que esto afectará negativamente a la capacidad de captación de recursos de España en el exterior. Estupendo.

Ahora vemos por qué Alemania se niega a un sistema de eurobonos. «¿Voy a bajar mi calificación crediticia para que vosotros sigáis viviendo por encima de vuestras posibilidades? No, hija no». Lo mismo pasará en España: no sólo aumentará la rentabilidad del bono español -que ya anda por un 6,5% a 10 años-, es decir, la herida sangrante española; sino que además, las regiones obtendrán financiación a precios irreales. El hispanobono "tapa" la situación de cada región y supone una estimación de la rentabilidad regional a un precio que no le corresponde respecto a los valores reales del mercado.

En realidad, el hispanobono como tal, no es grave. Del mismo modo que el eurobono tampoco es grave para Alemania. El problema está en que regiones con capacidad legislativa vean avaladas sus emisiones de deuda y continúen con esa autonomía política. Es decir, tú si avalas a alguien, exiges rendición de cuentas. Si avalas a un amigo que pide un préstamo y con esa pasta se pone a invitar a la parroquia a mojitos, lo razonable es que os sentéis a hablar como mínimo sobre cómo va a conseguir tu amigo devolver el préstamo.


Existe una Ley de Estabilidad Presupuestaria que limita el nivel de deuda de la administración, pero no indica la forma en que cada comunidad debe encontrar la forma de ajustar sus cuentas. Ahí se deja vía libre a la sacrosanta autonomía de La Rioja, por ejemplo, o de Cataluña, región conocida por ser el ojito derecho de un dictador subdesarrollado de posguerra que hoy se dedica a cerrar quirófanos y mantener a precio de oro gañanadas de nuevo rico.

La cosa no sería tan grave si el estado central tuviera una situación boyante, pero no la tiene. España está en la UVI y avalar directamente la deuda regional la colocará en una posición inasumible. Máxime cuando no hay ningún control creíble a la vista: nadie ve ninguna forma en que pueda obrarse una intervención de técnicos de hacienda en un gobierno regional. Nadie se imagina a unos señores con maletines entrando en la Generalitat Valenciana, por ejemplo. Y así es cómo en ese gobierno están encantados con la noticia. Igual que otros. Vaya dos. Los listos de la clase: uno con la Fórmula 1 y el otro con las embajadas.


Más aún, el hispanobono aparte de constatar una mentira, no solo beneficiará -es un decir, porque en la práctica, el avalista está igual de quebrado- a las comunidades que peor gestionan sus asuntos, sino que perjudicará a aquellas que cumplan -en el futuro- sus deberes. Por tanto, existe un incentivo negativo para hacer las cosas mal. En eso sí somos los mejores.


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