jueves, 26 de abril de 2012

La moda del sungazing

Tengo una teoría no desarrollada por la que nos gobiernan iluminados, charlatanes, místicos, chalados, embaucadores y tuercebotas. En su grado extremo, esos mismos florentinos, adoptan la forma de lamas, ascetas, santones y sencillos timadores. Siento mayor curiosidad insana cuando esta gente adopta las posturas extremas. Creo que el extremo es menos hipócrita y ayuda a profundizar en el conocimiento de las motivaciones últimas que mueven a esta gente.

Vía El Blog Ausente
Entre los cultos extremos actuales, hay quien va muy lejos. El órdago se lo llevan quienes defienden que no hay que comer. El tema sería gracioso si no fuera porque la charlatanería de los charlatanes se cobra vidas. Hoy mismo llego a la noticia de una suíza que falleció por seguir una "dieta espiritual". Poco me ha costado encontrar más referencias de fallecimientos de personas que intentaron vivir del aire (literalmente).

Hurgando un poco en la red, aparece mucha información sobre la tradición de ascetas cristianos, santones hinduístas, etc. Hay gente que hoy recupera eso para vender libros. No tiene nada de malo vender libros de ficción, pero si el autor no es sincero y dice que todo eso no son invenciones, hay gente sorprendentemente crédula que se lo traga y muere. Es como si le dijeran a un niño "beber lejía es bueno" para a continuación no añadir "era broma, jamás bebas lejía, te harás daño". Esta gente carece de esa barrera moral entre ser un ser humano y ser un psicópata.

Es evidente que existe la otra cara de la moneda: personas que carecen de mecanismos mentales de autocontrol y que por alguna razón creen que efectivamente se puede vivir del aire y el sol. Gente que cuando un mentecato afirma que la patata es "luz solar metabolizada" no se ríe a mandíbula batiente y que piensa "ah, pues sí, interesante enfoque". Soy incapaz de comprender cómo funciona esta gente, este rebaño. Capaz de tragarse cualquier cosa por muy absurda que sea. Sí que entiendo que la gente recurra a soluciones mágicas cuando todo lo demás falla. La desesperación, la falta de Fe Normal, la carencia de una educación básica, no leer y demás; son las tarjetas de embarque al país de la locura. Quizás por eso me sorprende todavía más cuando personas aparentemente normales creen que sentarse en flor de loto ante un amanecer, les aportará los nutrientes necesarios para vivir. Yoga solar, le llaman a eso. Aceptamos mejor las cosas bien vendidas: "yoga solar" es una expresión que mola. Pero que mola para poner en un libro de ciencia ficción, no para hacerlo de verdad, maldita tarada.

¿En qué momento se produce la desconexión con el mundo real? ¿Cuándo alguien con cierta formación, un entorno más o menos estable y siendo medianamente mentalmente equilibrado opta por tirarlo todo y asumir para sí el sendero del mito y la insensatez? ¿Por qué es tan atrayente el mito? ¿Cómo es posible que la gente no indague en la ficha policial de los vende-humos para constatar que ellos no hacen lo que dicen?

Reconozco que tiene más éxito vender patrañas que directamente no te maten. Y el inventor suele forrarse más. Ahí está la dieta Dukan, por ejemplo. Para mi, entre quienes dicen que te puedes alimentar de la luz del sol y quienes dicen que comiendo mal adelgazas, hay tan solo una diferencia de grado, pero son lo mismo. También entre sus víctimas existe una cierta diferencia de grado: no es lo mismo una tarada que cree que puede alimentarse sin comer, que una tarada que cree que puede adelgazar comiendo mal. Mas como digo, la diferencia es mínima.

Supongo que la ciencia médica puede aportar más datos a estos comportamientos. Puede que haya factores genéticos por medio. No sé, un gen de la locura o de la irrealidad. Desconozco si existen estudios al respecto. Sé que existiendo esos estudios, dará igual. El mito tiene más peso que el conocimiento.

Pero es que hay cosas que no me caben en la cabeza. Uno de los charlatanes que dicen que no hace falta comer, defiende -supongo que por recomendación de un abogado o porque le han pillado comiendo- que de vez en cuando puedes zamparte un cuarto de libra con queso y una cocacola light. Un absurdo de proporciones gigantescas, un monumento a lo estrafalario ¿y hay gente que muere siguiendo a estos fulanos? No me lo explico.

6 comentarios:

Teseo 26 abril, 2012  

Vale, ¿dónde están los retos del avión? ¿Por qué no dejó un boquete mucho más amplio en el Pentágono? ¿no sería más creíble que el avión está en el fondo lodoso del río Potomac y que lo que le pegó al Pentágono fue un misil amigo aire-aire? ¿O es que aparecieron unos señores vestidos de gris con gafas de sol que se llevaron los restos en un tiempo récord (en Yugoslavia ocurrió con un avión invisible y estaban mucho más lejos)?

Ah, que si solamente comes Sol, adelgazas. Buda solamente comía un granito de arroz diario y daba gusto de ver lo buen mozo rollizo que estaba. Aunque bueno, después del arroz venían los jamones, los quesos y las cabras asadas que los miserables crédulos "donaban" al lamasterio.

Ah, una cosa más. Cuando un mito se tiene como un relato cierto, deja de ser un mito. Se convierte en algo horrible como un relato de historia y aparece en los libros serios.

Pablo 26 abril, 2012  

La imagen del Buda gordo (y calvo), es la representación china. En otros lugares no aparece gordo.

Avión del Pentágono: http://www.abovetopsecret.com/forum/thread79655/pg1

Es curioso y paradójico el fenómeno que hace que una mentira, cuanto más gorda, resulte más creíble.

Pablo 26 abril, 2012  

Aquí más sobre el 11S: http://11-s.eu.org/11-s/Portada?list=1

Teseo 26 abril, 2012  

Curioso, el cacharro explotó en el aire y un peazo acertó en el Pentágono. Entonces, los medios de comunicación americanos son patéticos explicando las cosas. Casi tan chapuzas como los españoles, que ya es decir...

Algunas cosas, cuanto más raras, más creíbles resultan. Como la Sábana Santa, los restos del Apóstolo Santiago o los de Alejandro Magno bajo la basílica de San Marcos en Venecia...

Pablo 27 abril, 2012  

Deja de inventarte tumbas de Alejandro Magno.

Teseo 27 abril, 2012  

No puedo evitar contarte la penúltima... Me hice con una enciclopedia en la que se habla de una tumba de piedra en el lecho de un río. Y el que desvió el río fue un tal Escipion (¿?)

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