jueves, 2 de febrero de 2012

Tuneando el ministerio de Cultura

Un programa de la MTV llamado Pimp my ride, consistía en que la gente llevaba chatarras a un taller, de las que un equipo de gente motivada sacaba un coche hortera. Algo parecido es lo que está haciendo el ministerio de Cultura.


El departamento que coordina José Ignacio Wert se dedica a coger la chatarra del zapaterismo infausto y tunearla.

Empezó con el canon digital. Ya sabéis: ese recargo en la factura de muchos productos por el que se presume culpabilidad en todas las personas. Ahora no veremos el canon digital en la factura de la tienda, ya que lo estaremos pagando vía presupuestos generales. La presunción de culpabilidad continúa, pero se tapa a ojos del consumidor.


Continuó con la eliminación de Educación para la Ciudadanía. El ministerio de Cultura y Educación trata de impedir el adoctrinamiento ideológico. Esta asignatura era un coladero de proselitismo político a gusto de los centros y las editoriales. En su lugar, se propone Educación Cívica y Constitucional. Wert presenta la medida como un cambio positivo, en el que se extingue el adoctrinamiento y se sustituye por la formación en valores constitucionales. Los valores de la ideología del estado autonómico. Quiere librar a los chavales de caer en el adoctrinamiento... con adoctrinamiento. Es más, con el peor adoctrinamiento posible que es la defensa del statu quo político. Nuestra Constitución tiene partes muy salvables y positivas, pero también encierra la trampa del estado autonómico infinito. No conocemos todavía el currículo de la nueva asignatura, pero será tan etéreo -para no molestar a las nacionalidades y regiones-, que acabaremos por ver disparidad de contenidos. En su lugar bien podrían poner la asignatura de Habilidades de Supervivencia, en la que pueden explicar a los chavales cómo plantar patatas, cómo reparar un motor, cómo cocinar, ciertas nociones de derecho y un poquito de krav maga.

Además, no entiendo por qué el conocer las instituciones europeas y la Constitución no caben dentro de otras asignaturas. Este tema volverá a ser debatido cuando el BOE publique los contenidos de la nueva asignatura.

En tercer lugar, está el mantener las ayudas de la cultura. El constructo presupuestario por el que se establece una línea cultural oficial en detrimento de otras creaciones no aptas, se mantendrá intacto. Continuarán, pues, las ayudas al denostado cine español, a los montajes teatrales de frenopático, a las exposiciones de desequilibrados mentales y a las galerías de fotos en blanco y negro que gritan "Satán es mi señor". Parece que no llega con el goteo constante de dinero público dedicado a patatas de Amorebieta, ositos de gominola gigantescos y demás aberraciones del espíritu y el cuerpo. En el país del ladrillo, la cultura es lo que levantas en una rotonda. Pero el ministerio no tiene competencias para meterse ahí. Tampoco Agricultura tiene competencias ahí. Lo digo, porque yo plantaría tomates o algo.


En fin, que las medidas de Cultura son tan solo un lavado de cara a lo peor del infausto zapaterismo. Es tunear una chatarra para que el dueño sonría porque conoce a Xzibit. Siendo nuestro país, por historia y capacidad de la gente, un posible gran polo cultural para el mundo, lo desaprovechamos continuamente mediante su estatalización, la formación de consorcios conmemorativos y el trapicheo consabido a toda actividad público-privada. Una pena, porque la cultura es algo que puede ser muy rentable, no sólo como alimento del espíritu, sino también para la saca.

Mil puntos:

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